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encuentra respaldada por el Reglamento de
Seguridad y Salud en el Trabajo, expedido
mediante el Decreto Ejecutivo 255, que
establece disposiciones sobre capacitación,
información preventiva, gestión de la salud,
monitoreo de las condiciones laborales,
respuesta ante emergencias, e investigación de
accidentes y enfermedades profesionales
(Gusque, 2024). Dentro de este contexto, los
riesgos laborales pueden clasificarse en
mecánicos, físicos, químicos, ergonómicos,
psicosociales y biológicos, según las
características de las actividades y espacios de
trabajo. En los patios de vehículos, usados la
circulación de automóviles, el desplazamiento
de trabajadores, el uso de herramientas, las
actividades de preparación y limpieza pueden
generar golpes, caídas, cortes y atrapamientos.
Asimismo, la radiación solar, el ruido, la
iluminación, y la temperatura constituyen
factores físicos relevantes, especialmente en
espacios abiertos o parcialmente expuestos al
ambiente. Por otra parte, la OIT señala que el
cambio climático genera riesgos como la
exposición al calor excesivo y a la radiación
ultravioleta. De igual manera, los productos
utilizados para la limpieza y acondicionamiento
de vehículos como detergente, jabones,
lubricantes, pinturas, aerosoles, diluyentes,
pastas, pulimentos y combustibles, también
pueden representar riesgos químicos, cuya
prevención resulta necesaria debido a la
exposición a sustancias peligrosas (OIT, 2019).
Por otra parte, los riesgos ergonómicos
comprenden posturas forzadas, movimientos
repetitivos, levantamiento manual de cargas y
utilización inadecuada de mobiliario o equipos;
por ende, el Instituto Nacional de Seguridad y
Salud en el Trabajo (INSST, 2026) considera la
frecuencia de movimientos, duración de
posturas, aplicación de fuerza, tiempos de
recuperación y manipulación de cargas,
mientras que Pinto (2021) relaciona las posturas
mantenidas o forzadas con trastornos
musculoesqueléticas. En Ecuador, Elizalde
Ordoñez et al., (2024) identificaron condiciones
asociadas con posturas inadecuadas,
levantamiento de peso y actividades rutinarias.
Alvaro (2026) señala que el diseño del puesto
debe adaptarse a las características del
trabajador, incluyendo elementos como sillas,
mesas, computadoras, monitores, teclados y
mouse.
Los riesgos psicosociales comprenden factores
relacionados con la organización y las
características sociales del trabajo, como la
carga laboral, presión, responsabilidad,
desmotivación, acoso e interacción con clientes.
Montoya (2023) mencionó que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) reconoce que las
exigencias laborales, la fata de control, las
jornadas extensas y el escaso apoyo pueden
contribuir al estrés ocupacional, mientras que la
Agencia Europea para la Seguridad y Salud en
el Trabajo (EU-OSHA) identifica las cargas
excesivas, el acoso, as dificultades con usuarios
y las deficiencias organizaciones como factores
asociados. En Ecuador, Zapata et al. (2024)
evidenciaron una relación entre riesgos
psicosociales y estrés laboral, y Gallegos y
Quilumba (2026) identificaron aspectos
relacionados con la carga laboral en el área
comercial de una empresa automotriz de Quito.
Los patios de comercialización de vehículos
usados combinan actividades comerciales,
administrativas y operativas, incluyendo ventas,
atención al cliente, gestión documental,
desplazamiento, limpieza, preparación de
vehículos y utilización de equipos de oficina;
por ello, la exposición a riesgos varía según el
área y tiempo de permanencia. Además, las
instalaciones, herramientas, equipos,
mobiliario, capacitación e inducción son
elementos relevantes para la prevención,