Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 10.1
Edición Especial X 2026
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DESTECHAMIENTO LAPAROSCÓPICO Y ABIERTO DEL QUISTE HEPÁTICO NO
HIDATÍDICO: REVISIÓN NARRATIVA DE INDICACIONES Y RESULTADOS
LAPAROSCOPIC AND OPEN DEROOFING OF NON-HYDATID HEPATIC CYSTS: A
NARRATIVE REVIEW OF INDICATIONS AND OUTCOMES
Autores: ¹Kowalsky Aaron Tobar Escudero, ²Andrea Lizbeth Amaguaya Talledo, ³Sergio
Leandro Espinoza Guzmán y ⁴Jennifer Milena López Vélez.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-5489-3498
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0001-9157-3589
³ORCID ID: https://orcid.org/0009-0004-3547-3948
⁴ORCID ID: https://orcid.org/0009-0006-9914-2333
¹E-mail de contacto: kowalsky.tobar@cu.ucsg.edu.ec
²E-mail de contacto: andrea.amaguayat@gmail.com
³E-mail de contacto: leandroespinoza380@hotmail.com
⁴E-mail de contacto: jennifer.lopez01@cu.ucsg.edu.ec
Afiliación: ¹*Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (Ecuador). ²*³*Investigadores independientes (Ecuador). ⁴*Hospital de
Especialidades Teodoro Maldonado Carbo, (Ecuador).
Artículo recibido: 15 de Septiembre del 2026.
Artículo revisado: 1 de Octubre del 2026.
Artículo aprobado: 1 de Octubre del 2026.
¹Médico general, graduado en la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Salud y Seguridad Ocupacional por la Universidad
de los Hemisferios, (Ecuador). Docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, (Ecuador).
²Médica general graduada en la Universidad de Guayaquil, (Ecuador).
³Médico general graduado en la Universidad de Guayaquil, (Ecuador).
⁴Interna rotativa de Medicina del Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo, (Ecuador).
Resumen
El objetivo de esta revisión fue comparar el
destechamiento laparoscópico y abierto para el
tratamiento de quistes hepáticos simples no
hidatídicos sintomáticos en adultos,
considerando indicaciones, fundamentos
técnicos y resultados posoperatorios. Se
desarrolló una revisión narrativa con síntesis
cualitativa de guías clínicas, revisiones,
estudios quirúrgicos y reportes de casos. La
bibliografía se concentró en publicaciones de
2021 a 2026 e incorporó un antecedente de
seguimiento prolongado de 2013. La
información se organizó en cuatro ejes:
caracterización de la lesión, criterios de
intervención, técnica de destechamiento y
selección del abordaje. La evidencia revisada
favorece el uso de laparoscopia cuando la
anatomía permite una exposición y
fenestración seguras, principalmente por sus
ventajas perioperatorias. La cirugía abierta
conserva utilidad cuando la complejidad
anatómica, las adherencias o las dificultades de
control vasculobiliar impiden completar el
procedimiento de forma segura mediante un
acceso mínimamente invasivo. El tamaño del
quiste, por sí solo, no determina la necesidad de
cirugía ni obliga a elegir laparotomía. La
amplitud del destechamiento y la protección de
las estructuras vecinas son aspectos relevantes
para el control sintomático y la prevención de
recurrencias. Sin embargo, la heterogeneidad
de las publicaciones y las limitaciones de las
comparaciones disponibles impiden afirmar
equivalencia definitiva o superioridad
universal entre abordajes. Se concluye que la
decisión debe individualizarse según síntomas
atribuibles al quiste, anatomía, riesgo
operatorio y experiencia del equipo,
considerando también la aspiración con
escleroterapia entre las alternativas
terapéuticas.
Palabras clave: Quiste hepático simple,
Destechamiento, Fenestración,
Laparoscopia, Cirugía abierta, Recurrencia.
Abstract
This review aimed to compare laparoscopic
and open deroofing for the treatment of
symptomatic simple non-hydatid hepatic cysts
in adults, considering indications, technical
principles, and postoperative outcomes. A
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narrative review was conducted through
qualitative synthesis of clinical guidelines,
reviews, surgical studies, and case reports. The
bibliography focused on publications from
2021 to 2026 and included a 2013 long-term
follow-up study. Information was organized
into four domains: lesion characterization,
criteria for intervention, deroofing technique,
and selection of the surgical approach. The
reviewed evidence favors laparoscopy when
the anatomy allows safe exposure and
fenestration, primarily because of its
perioperative advantages. Open surgery
remains useful when anatomical complexity,
adhesions, or difficulties with vascular or
biliary control prevent safe completion through
a minimally invasive approach. Cyst size alone
does not determine the need for surgery or
require laparotomy. The extent of deroofing
and protection of adjacent structures are
relevant to symptom control and recurrence
prevention. However, heterogeneity across
publications and limitations of the available
comparisons preclude claims of definitive
equivalence or universal superiority between
approaches. The review concludes that
treatment decisions should be individualized
according to symptoms attributable to the cyst,
anatomical characteristics, operative risk, and
the experience of the surgical team, while also
considering aspiration with sclerotherapy
among the therapeutic alternatives.
Keywords: Simple hepatic cyst, deroofing,
fenestration, laparoscopy, open surgery,
recurrence.
Sumário
O objetivo desta revisão foi comparar o
destelhamento laparoscópico e aberto no
tratamento de cistos hepáticos simples não
hidáticos sintomáticos em adultos,
considerando indicações, fundamentos
técnicos e resultados pós-operatórios.
Realizou-se uma revisão narrativa com síntese
qualitativa de diretrizes clínicas, revisões,
estudos cirúrgicos e relatos de casos. A
bibliografia concentrou-se em publicações de
2021 a 2026 e incorporou um estudo de
acompanhamento prolongado de 2013. As
informações foram organizadas em quatro
eixos: caracterização da lesão, critérios de
intervenção, técnica de destelhamento e
escolha da abordagem. As evidências revisadas
favorecem a laparoscopia quando a anatomia
permite exposição e fenestração seguras,
principalmente por suas vantagens
perioperatórias. A cirurgia aberta mantém sua
utilidade quando a complexidade anatômica, as
aderências ou as dificuldades de controle
vascular ou biliar impedem a conclusão segura
do procedimento por acesso minimamente
invasivo. O tamanho do cisto, isoladamente,
não determina a necessidade de cirurgia nem
exige laparotomia. A extensão do
destelhamento e a proteção das estruturas
adjacentes são relevantes para o controle dos
sintomas e a prevenção de recorrências.
Entretanto, a heterogeneidade das publicações
e as limitações das comparações disponíveis
impedem afirmar equivalência definitiva ou
superioridade universal entre as abordagens.
Conclui-se que a decisão deve ser
individualizada conforme os sintomas
atribuíveis ao cisto, a anatomia, o risco
operatório e a experiência da equipe,
considerando também a aspiração com
escleroterapia entre as alternativas
terapêuticas.
Palavras-chave: Cisto hepático simples,
destelhamento, fenestração, laparoscopia,
cirurgia aberta, recorrência.
Introducción
Los quistes hepáticos no hidatídicos
comprenden lesiones de origen no parasitario
con características y necesidades terapéuticas
diferentes. Esta revisión se centra en el quiste
hepático simple, una lesión benigna frecuente, y
no extiende sus conclusiones a neoplasias
quísticas ni a enfermedad poliquística hepática.
El avance y la disponibilidad de estudios de
imagen abdominal han favorecido su detección
incidental, lo que hace necesario establecer
criterios que orienten la conducta terapéutica
desde el ámbito de la cirugía general (Drenth et
al., 2022). La evolución clínica del quiste
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hepático simple suele ser estable y asintomática.
El dolor abdominal persistente, la compresión
de órganos adyacentes o las complicaciones
justifican una evaluación terapéutica
individualizada. La intervención pretende
aliviar síntomas atribuibles a la lesión y resolver
las complicaciones que lo requieran; el
crecimiento o el hallazgo radiológico aislado no
implican automáticamente una indicación
quirúrgica (Rho et al., 2025).
El destechamiento quirúrgico se ha consolidado
como una opción quirúrgica para el manejo de
los quistes hepáticos simples sintomáticos, al
permitir la descompresión eficaz de la cavidad
quística con preservación del parénquima
hepático sano. Este procedimiento se
fundamenta en la resección amplia de la pared
quística expuesta a la cavidad abdominal, lo que
favorece el colapso de la cavidad residual y
reduce la probabilidad de recurrencia. La
correcta ejecución de estos principios técnicos
constituye un factor determinante del resultado
quirúrgico, independientemente del acceso
utilizado (Rho et al., 2025).
La incorporación de la laparoscopia ha
modificado el tratamiento quirúrgico de estas
lesiones. La literatura describe ventajas
perioperatorias en pacientes seleccionados,
particularmente una recuperación más rápida y
menor estancia hospitalaria, aunque la calidad y
comparabilidad de los estudios son variables.
Los reportes de casos también ilustran la
factibilidad de esta vía, pero no permiten
demostrar por sí solos superioridad frente a la
cirugía abierta (Chen et al., 2022; Shumarova,
2024).
El abordaje abierto continúa vigente cuando
existen limitaciones para conseguir una
exposición y un control quirúrgico seguros por
laparoscopia. La profundidad de la lesión, la
anatomía vasculobiliar y las adherencias pueden
influir en esta decisión. Sin embargo, el gran
tamaño del quiste no constituye por sí solo una
indicación de laparotomía, pues también se han
descrito procedimientos mínimamente
invasivos en lesiones voluminosas (Shah,
2021).
La literatura publicada entre 2021 y 2026
muestra una tendencia hacia el uso del abordaje
laparoscópico, junto con una variabilidad
persistente en los criterios de selección
quirúrgica y en la evaluación de los desenlaces
postoperatorios. Esta heterogeneidad, sumada a
la escasez de estudios comparativos de gran
escala centrados de forma exclusiva en quistes
hepáticos no hidatídicos, limita la generación de
recomendaciones uniformes y mantiene vigente
el análisis crítico de la evidencia disponible
(Drenth et al., 2022; Rho et al., 2025).
Bajo estas consideraciones, surge la necesidad
de una revisión narrativa que integre los
hallazgos recientes y permita contrastar los
abordajes laparoscópico y abierto desde una
perspectiva quirúrgica. El objetivo de la
presente revisión es comparar ambos abordajes
en el tratamiento del quiste hepático no
hidatídico, con énfasis en las indicaciones, los
aspectos técnicos y los resultados
postoperatorios, con el fin de aportar elementos
que orienten la toma de decisiones en la práctica
de la cirugía general (Chen et al., 2022;
Shumarova, 2024).
Materiales y Métodos
La presente investigación corresponde a una
revisión narrativa de la literatura con enfoque
quirúrgico, orientada a analizar y comparar los
abordajes laparoscópico y abierto en el
tratamiento del quiste hepático no hidatídico.
Este diseño permite integrar evidencia
proveniente de distintos tipos de estudios
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clínicos y quirúrgicos, lo que resulta adecuado
ante la diversidad de publicaciones disponibles
sobre esta patología.
La búsqueda bibliográfica se realizó en
PubMed/MEDLINE, Scopus y Google Scholar.
Se utilizaron combinaciones de términos en
inglés y español relacionados con quistes
hepáticos no parasitarios y su manejo
quirúrgico, incluyendo “simple hepatic cyst”,
“non-parasitic liver cyst”, “hepatic cyst
surgery”, “laparoscopic deroofing” y “open
deroofing”. La bibliografía seleccionada
comprende principalmente publicaciones de
2021 a 2026 e incorpora el estudio de Ardito et
al. (2013) como antecedente de seguimiento a
largo plazo.
Los criterios de inclusión consideraron guías
clínicas, artículos originales, revisiones
narrativas, revisiones sistemáticas, metaanálisis
y reportes de casos con descripción quirúrgica
que abordaran el tratamiento de quistes
hepáticos no hidatídicos en población adulta. Se
incluyeron estudios que describieran
indicaciones operatorias, aspectos técnicos del
destechamiento y resultados postoperatorios
asociados a los abordajes laparoscópico o
abierto.
Los criterios de exclusión comprendieron
estudios centrados en quistes hidatídicos,
enfermedad poliquística hepática, lesiones
quísticas neoplásicas y publicaciones sin
información quirúrgica relevante. El proceso de
selección se realizó mediante revisión del título
y resumen, seguida de la evaluación del texto
completo de los artículos potencialmente
elegibles. La información extraída incluyó
características generales de los estudios, tipo de
abordaje quirúrgico, indicaciones operatorias,
técnica descrita y desenlaces postoperatorios.
Los datos se organizaron de forma descriptiva
para facilitar la comparación entre ambos
abordajes. La síntesis se organizó en cuatro
ejes: caracterización de la lesión, criterios de
intervención, fundamentos técnicos y selección
del abordaje. Los hallazgos se interpretaron
según el diseño y alcance de cada publicación.
No se realizó un metaanálisis propio ni se
estimaron efectos combinados; las conclusiones
tienen un alcance narrativo y no presuponen
exhaustividad de la búsqueda.
Resultados y Discusión
El quiste hepático simple pertenece al conjunto
de lesiones quísticas no parasitarias y se
caracteriza por una cavidad de contenido
líquido delimitada por epitelio, habitualmente
sin comunicación con la vía biliar. Su
comportamiento benigno debe distinguirse del
de otras entidades quísticas que pueden requerir
estrategias diferentes. El reconocimiento de una
lesión verdaderamente simple resulta esencial
antes de plantear un destechamiento (Drenth et
al., 2022; Shimizu et al., 2022).
Desde el punto de vista etiopatogénico, los
quistes hepáticos simples se consideran
consecuencia de alteraciones del desarrollo del
sistema ductal biliar durante la embriogénesis,
con persistencia de estructuras ductales aisladas
que no establecen comunicación con el árbol
biliar. Esta base explica su contenido líquido
claro, su crecimiento lento y su comportamiento
clínico generalmente estable. La mayoría de los
casos se diagnostica en la edad adulta, con
predominio en el sexo femenino, y permanece
asintomática durante largos periodos (Shimizu
et al., 2022). La tabla 1 muestra los principales
resultados del estudio.
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Tabla 1. Principales resultados.
Categoría de
análisis
Principales resultados
Interpretación clínica/quirúrgica
Autores de
respaldo
Características del
quiste hepático no
hidatídico
Los quistes hepáticos simples son lesiones no
parasitarias, generalmente benignas, de contenido
líquido y sin comunicación con la vía biliar. Suelen
presentar crecimiento lento y permanecer
asintomáticos durante largos períodos.
Es indispensable confirmar que se trata de
un quiste simple antes de indicar cualquier
procedimiento quirúrgico, diferenciándolo
de otras lesiones quísticas hepáticas.
Drenth et al.
(2022); Shimizu et
al. (2022)
Manifestaciones
clínicas
Los síntomas aparecen principalmente cuando el
quiste alcanza un tamaño suficiente para producir
efecto de masa. Predominan dolor abdominal
persistente, plenitud posprandial y distensión
abdominal.
La presencia de síntomas debe
correlacionarse con las características y
localización de la lesión antes de atribuirlos
directamente al quiste.
Rho et al. (2025)
Evaluación
diagnóstica
La ecografía constituye el método inicial, mientras
que la tomografía computarizada y la resonancia
magnética permiten caracterizar con mayor precisión
la morfología. Los quistes simples presentan pared
fina, límites definidos y ausencia de septos complejos
o realce.
La caracterización radiológica adecuada
permite confirmar el diagnóstico, descartar
lesiones complejas y seleccionar el
tratamiento más apropiado.
Drenth et al.
(2022)
Indicación de
tratamiento
quirúrgico
La cirugía se reserva principalmente para pacientes
sintomáticos en quienes exista una correlación
clínico-radiológica adecuada. El tamaño por sí solo no
constituye una indicación absoluta.
La decisión quirúrgica debe individualizarse
y sustentarse en síntomas persistentes,
evolución y características anatómicas,
evitando intervenciones innecesarias en
lesiones estables y asintomáticas.
Drenth et al.
(2022); Rho et al.
(2025)
Crecimiento y
complicaciones
La progresión volumétrica puede contribuir a la
decisión terapéutica cuando se acompaña de síntomas
o modificaciones morfológicas. Infección, hemorragia
o rotura requieren valoración específica según
gravedad y estabilidad clínica.
El crecimiento aislado no justifica
automáticamente la cirugía. Las
complicaciones deben abordarse de acuerdo
con su naturaleza y respuesta al tratamiento
inicial.
Drenth et al.
(2022); Rho et al.
(2025)
Localización
anatómica
Los quistes superficiales y de segmentos anteriores
presentan mayor accesibilidad quirúrgica. Las
lesiones posteriores o profundas dificultan una
fenestración amplia y pueden asociarse con mayor
recurrencia.
La localización constituye uno de los
principales factores para seleccionar el
abordaje y prever la dificultad técnica del
procedimiento.
Bizzoca et al.
(2023)
Aspiración y
escleroterapia
La aspiración percutánea con escleroterapia
representa una alternativa para quistes simples
sintomáticos y ha mostrado resultados favorables en
alivio de síntomas.
La evidencia disponible no permite
establecer que el destechamiento quirúrgico
sea universalmente superior o más duradero
que la escleroterapia.
Matsumoto et al.
(2026)
Principio del
destechamiento
El procedimiento busca resecar ampliamente la pared
quística expuesta y mantener la cavidad comunicada
con el peritoneo para evitar una nueva acumulación
de líquido.
Una fenestración suficientemente amplia
constituye un componente técnico
fundamental para disminuir el riesgo de
recurrencia.
Rho et al. (2025);
Marichez et al.
(2022)
Extensión de la
resección
La resección limitada de la pared quística se relaciona
con una mayor probabilidad de recurrencia, mientras
que una resección amplia facilita el colapso sostenido
de la cavidad residual.
La amplitud segura del destechamiento
parece ser más relevante para el éxito
técnico que el tamaño inicial del quiste.
Marichez et al.
(2022)
Manejo de la
cavidad residual
Después de la resección deben identificarse y
controlarse sangrado o posibles comunicaciones
biliares. La coagulación o agentes esclerosantes
pueden emplearse como medidas complementarias.
Las técnicas complementarias no sustituyen
una resección adecuada de la pared quística.
Bizzoca et al.
(2023)
Recurrencia
La resección incompleta, la localización profunda y
una anatomía desfavorable pueden favorecer la
recurrencia. La reintervención puede realizarse
mediante ampliación de la fenestración en casos
seleccionados.
La recurrencia exige reevaluar diagnóstico,
anatomía y técnica empleada inicialmente
antes de decidir una nueva intervención.
Karasuyama et al.
(2025)
Abordaje
laparoscópico
La laparoscopia ofrece ventajas perioperatorias,
particularmente en recuperación y estancia
hospitalaria, cuando la anatomía permite realizar una
fenestración amplia y segura.
Constituye el abordaje preferente cuando es
técnicamente factible y existe experiencia
quirúrgica adecuada.
Chen et al. (2022);
Drenth et al.
(2022)
Abordaje abierto
Continúa siendo útil en quistes posteriores o
profundos, lesiones con relación compleja con
estructuras vasculobiliares, adherencias importantes o
cuando la laparoscopia no permite una exposición
adecuada.
No debe considerarse inferior de forma
absoluta; su indicación depende de la
anatomía, seguridad quirúrgica y posibilidad
de realizar una resección suficiente.
Ardito et al.
(2013); Drenth et
al. (2022)
Laparoscopia vs.
cirugía abierta
La evidencia disponible favorece a la laparoscopia
principalmente por sus ventajas perioperatorias, pero
los estudios revisados no permiten demostrar de
forma definitiva una equivalencia o superioridad en la
recurrencia a largo plazo.
La elección no debe establecerse únicamente
por el tipo de abordaje, sino por la
posibilidad de efectuar un destechamiento
amplio, seguro y adaptado a la anatomía del
paciente.
Ardito et al.
(2013); Chen et al.
(2022); Drenth et
al. (2022)
Fuente: Elaboración propia.
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En términos clínicos, la evolución del quiste
hepático no hidatídico suele ser benigna. No
obstante, un subgrupo de pacientes desarrolla
síntomas relacionados con el tamaño del quiste
o su efecto de masa sobre estructuras vecinas.
Las manifestaciones más descritas incluyen
dolor abdominal persistente, sensación de
plenitud posprandial y distensión abdominal.
Estas presentaciones no reflejan un cambio en
la naturaleza de la lesión, sino una consecuencia
mecánica de su crecimiento progresivo (Rho et
al., 2025).
La caracterización diagnóstica se fundamenta
en los estudios de imagen. La ecografía
abdominal constituye el método inicial de
evaluación, mientras que la tomografía
computarizada y la resonancia magnética
permiten una definición más precisa de la
morfología quística. Los quistes simples se
identifican como lesiones bien delimitadas, de
pared fina, sin septos complejos ni realce tras la
administración de contraste. Estos hallazgos
resultan esenciales para confirmar el
diagnóstico y orientar la conducta clínica
posterior, al reducir la probabilidad de
confusión con otras entidades quísticas
hepáticas (Drenth et al., 2022).
El abordaje terapéutico del quiste hepático no
hidatídico comprende un espectro que va desde
la observación clínica hasta la intervención
quirúrgica en casos seleccionados. La decisión
terapéutica debe sustentarse en la correlación
entre los hallazgos clínicos y la evolución
documentada mediante imagen, evitando
intervenciones innecesarias en lesiones
asintomáticas y estables (Shah, 2021; Drenth et
al., 2022). El tratamiento quirúrgico del quiste
hepático no hidatídico debe considerarse en
pacientes seleccionados, tras documentar
persistencia sintomática y confirmar una
adecuada correlación clínico-radiológica entre
la lesión y la sintomatología. Dado el carácter
benigno de esta entidad, la indicación operatoria
no se sustenta en el hallazgo imagenológico
aislado, sino en la repercusión clínica y en la
evolución documentada del quiste (Drenth et
al., 2022).
El dolor persistente atribuible al quiste
constituye un motivo frecuente para considerar
una intervención. Las lesiones grandes pueden
producir síntomas por compresión; sin
embargo, no existe un diámetro único que
determine la necesidad de cirugía en todos los
pacientes. Antes de intervenir deben valorarse
otras causas de dolor y la concordancia entre los
síntomas, la exploración y la imagen (Drenth et
al., 2022; Rho et al., 2025). La progresión
volumétrica documentada puede aportar
información a la evaluación clínica,
particularmente cuando se acompaña de
síntomas o de cambios morfológicos. No debe
utilizarse de forma aislada como indicación
automática de cirugía preventiva. La
planificación de una intervención electiva exige
confirmar el diagnóstico y valorar tanto la
repercusión clínica como las alternativas
disponibles (Drenth et al., 2022).
La infección, la hemorragia y la rotura
requieren valorar gravedad, estabilidad clínica y
respuesta al tratamiento inicial. No todas
constituyen indicaciones operatorias directas:
una infección puede requerir antibióticos y
drenaje, mientras que otras situaciones
necesitan tratamiento quirúrgico. La elección
debe ajustarse a la complicación concreta y a las
condiciones del paciente (Rho et al., 2025). La
localización y la accesibilidad del quiste
condicionan la indicación y el tipo de
intervención. Las lesiones superficiales o
localizadas en segmentos anteriores del hígado
se asocian a mejores resultados tras
destechamiento, mientras que los quistes
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posteriores o profundos requieren una
valoración más cuidadosa debido al riesgo de
fenestración incompleta. Esta situación se ha
relacionado con una mayor probabilidad de
recurrencia, independientemente del tamaño
inicial del quiste (Bizzoca et al., 2023).
La aspiración percutánea con escleroterapia
constituye otra opción para los quistes simples
sintomáticos y no se limita a pacientes con alto
riesgo operatorio. Matsumoto et al. (2026)
describieron resultados favorables de alivio
sintomático, aunque señalaron un riesgo de
sesgo elevado y ausencia de comparaciones
directas suficientes con cirugía. Por ello, esta
revisión no permite afirmar que el tratamiento
quirúrgico sea universalmente más duradero o
superior a la escleroterapia.
El destechamiento quirúrgico se ha consolidado
como una técnica habitual para el tratamiento de
quistes hepáticos simples sintomáticos, dado
que permite una descompresión eficaz de la
cavidad quística con preservación del
parénquima hepático. Desde una perspectiva
técnica, el procedimiento se orienta a la
resección amplia de la pared quística expuesta
hacia la cavidad abdominal, con el propósito de
evitar la persistencia de un espacio cerrado que
favorezca la recolección de líquido y la
recurrencia (Rho et al., 2025).
Bajo este principio, la amplitud segura de la
resección de la pared quística es un aspecto
técnico relevante para el resultado del
destechamiento. La evidencia reciente muestra
que una fenestración limitada condiciona una
mayor probabilidad de recurrencia, mientras
que la resección amplia de la cúpula quística
facilita el colapso sostenido de la cavidad
residual. Este aspecto adquiere especial
relevancia en quistes de gran tamaño o de
localización subcapsular, donde la accesibilidad
quirúrgica permite una exposición adecuada
para una resección extensa (Marichez et al.,
2022).
A partir de esta consideración, la localización
anatómica del quiste se convierte en un factor
determinante de la factibilidad técnica. Las
lesiones situadas en segmentos anteriores del
hígado ofrecen un acceso favorable que facilita
una resección amplia bajo visión directa. En
contraste, los quistes localizados en segmentos
posteriores o profundos plantean mayores
desafíos técnicos, relacionados con la
proximidad a estructuras vasculares o biliares y
con el riesgo de resección incompleta. En estos
escenarios, la planificación preoperatoria y la
definición precisa del margen de resección
resultan claves para reducir la recurrencia
(Bizzoca et al., 2023).
Una vez realizada la resección de la pared
quística, la atención se dirige al manejo de la
cavidad residual. La inspección cuidadosa
permite identificar sangrado activo o la
presencia de comunicación biliar, situaciones
que deben resolverse durante el mismo acto
operatorio. Se han descrito variantes técnicas
que incluyen la coagulación dirigida de la pared
residual o la aplicación de agentes
esclerosantes, orientadas a disminuir la
secreción epitelial; no obstante, la literatura
coincide en que estas estrategias actúan como
complemento y no compensan una resección
insuficiente de la pared quística (Bizzoca et al.,
2023).
En relación con los recursos disponibles, los
dispositivos de energía pueden facilitar la
resección y el control hemostático. También se
han utilizado engrapadoras lineales en
circunstancias seleccionadas. Karasuyama et al.
(2025) describieron su aplicación en un quiste
recurrente y roto; al tratarse de un reporte de
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caso, sus resultados ilustran una posibilidad
técnica, pero no demuestran una reducción
general de la recurrencia frente a otros
dispositivos.
Cuando existe recurrencia tras un
destechamiento previo, se requiere reevaluar el
diagnóstico, la localización y la técnica inicial.
La resección limitada y una anatomía
desfavorable pueden contribuir a la reaparición
de la cavidad. La reintervención con ampliación
de la fenestración puede ser factible en casos
seleccionados, sin que la evidencia procedente
de un caso permita establecer una estrategia
universal (Karasuyama et al., 2025). El
destechamiento quirúrgico del quiste hepático
no hidatídico es un procedimiento cuyo
resultado depende de la extensión de la
resección de la pared quística, de la localización
anatómica de la lesión y del manejo adecuado
de la cavidad residual. La aplicación rigurosa de
estos principios técnicos permite optimizar el
control sintomático y reducir la recurrencia,
independientemente del abordaje utilizado.
La elección del abordaje quirúrgico para el
destechamiento del quiste hepático no
hidatídico ha evolucionado de forma paralela al
desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva.
Durante décadas, la cirugía abierta constituyó el
estándar terapéutico, especialmente en quistes
voluminosos o de localización compleja. La
introducción y consolidación de la laparoscopia
hepatobiliar modificó progresivamente este
enfoque, favoreciendo técnicas menos
invasivas en centros con experiencia
especializada (Ardito et al., 2013; Drenth et al.,
2022). Ambos abordajes persiguen un objetivo
común: resecar ampliamente la pared quística
expuesta para mantener la descompresión y
reducir el riesgo de recurrencia. Ardito et al.
(2013) aportaron información sobre resultados
a largo plazo después de fenestración
laparoscópica. No obstante, su estudio
corresponde a una serie de pacientes sometidos
a laparoscopia, por lo que no demuestra
equivalencia frente a un grupo tratado mediante
cirugía abierta.
Las diferencias entre accesos se manifiestan
especialmente durante el período
perioperatorio. Chen et al. (2022) comunicaron
ventajas de la laparoscopia en estancia
hospitalaria y otros desenlaces. Sin embargo, la
publicación utiliza en su título el término
hepatectomía y aborda literatura sobre quistes
gigantes y fenestración; esta heterogeneidad
exige cautela al trasladar sus resultados a una
comparación estricta de destechamiento.
Tampoco permite afirmar equivalencia en
recurrencia a largo plazo. El desarrollo técnico
de la laparoscopia hepatobiliar ha ampliado las
posibilidades de tratamiento. Las técnicas
descritas por Bizzoca et al. (2023) y
Karasuyama et al. (2025) ofrecen alternativas
para facilitar el procedimiento en circunstancias
específicas. Su contribución debe interpretarse
según el diseño y alcance de cada publicación,
sin atribuir a los dispositivos una eficacia
comparativa que no ha sido establecida.
A pesar de esta tendencia, el abordaje abierto
conserva utilidad en determinados escenarios
anatómicos. Los quistes localizados en
segmentos posteriores profundos del hígado,
particularmente en los segmentos VII y VIII
cuando no protruyen hacia la superficie
hepática, pueden limitar la exposición y la
resección adecuada por vía laparoscópica. De
igual forma, la proximidad o el contacto con
estructuras vasculares mayores, como las venas
suprahepáticas o ramas portales de calibre
significativo, incrementa el riesgo de sangrado
y puede condicionar la elección de un abordaje
abierto (Ardito et al., 2013; Drenth et al., 2022).
La sospecha de comunicación biliar o la
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presencia de adherencias densas requiere una
planificación cuidadosa y capacidad para
modificar el abordaje. Estas circunstancias no
implican que la cirugía abierta sea obligatoria ni
intrínsecamente más segura en todos los casos.
La laparotomía o la conversión resultan
pertinentes cuando no puede garantizarse un
control adecuado mediante laparoscopia (Shah,
2021; Karasuyama et al., 2025).
Las guías clínicas actuales recomiendan
individualizar la selección del abordaje
quirúrgico según la localización anatómica del
quiste, su relación con estructuras
vasculobiliares, la historia quirúrgica del
paciente y la experiencia del equipo tratante. En
este marco, la laparoscopia se considera el
abordaje preferente cuando es técnicamente
factible, mientras que la cirugía abierta se
reserva para escenarios anatómicos específicos
en los que el abordaje mínimamente invasivo no
garantiza una resección adecuada o segura
(Drenth et al., 2022).
El manejo del quiste hepático simple exige
integrar síntomas, características de imagen y
viabilidad técnica. Las guías y revisiones
coinciden en evitar intervenciones innecesarias
sobre lesiones asintomáticas de aspecto simple.
Las situaciones sintomáticas o complicadas
requieren decisiones individualizadas, pues la
necesidad de tratamiento no equivale siempre a
la necesidad de cirugía (Drenth et al., 2022; Rho
et al., 2025). Un aspecto reiterado en las
descripciones operatorias es la importancia de
una fenestración amplia y segura. La extensión
insuficiente puede contribuir a la persistencia o
recurrencia, pero su influencia debe
interpretarse junto con la localización y las
características de cada lesión. La literatura
técnica orienta la ejecución del procedimiento,
aunque no permite cuantificar de forma
independiente cuánto aporta cada componente
al resultado (Ardito et al., 2013; Marichez et al.,
2022). Las ventajas perioperatorias descritas
explican la preferencia por laparoscopia en
pacientes técnicamente adecuados. Sin
embargo, ausencia de superioridad demostrada
en un desenlace no significa equivalencia entre
técnicas. Las diferencias en selección de
pacientes, complejidad anatómica y duración
del seguimiento dificultan separar el efecto del
acceso quirúrgico de las características de los
casos intervenidos (Chen et al., 2022; Drenth et
al., 2022).
Los avances instrumentales pueden facilitar la
exposición, la hemostasia y la resección de la
pared, pero los reportes técnicos no sustituyen a
las comparaciones clínicas. Bizzoca et al.
(2023) y Karasuyama et al. (2025) describen
propuestas útiles para situaciones concretas; su
adopción debe considerar la experiencia del
cirujano y los recursos disponibles, sin asumir
una disminución de la recurrencia aplicable a
todos los pacientes. La cirugía abierta mantiene
utilidad cuando la exposición, las adherencias o
la relación con estructuras vasculobiliares
limitan la seguridad del acceso mínimamente
invasivo. Estos factores deben valorarse en
conjunto: una localización posterior o una
intervención previa no representan
contraindicaciones absolutas para laparoscopia.
La elección debe responder a la anatomía y a la
capacidad del equipo para completar el
tratamiento con seguridad (Shah, 2021; Drenth
et al., 2022). La evidencia comparativa
disponible presenta limitaciones de
heterogeneidad, seguimiento y aplicabilidad.
Además, esta revisión narrativa no permite
asegurar una identificación exhaustiva de todos
los estudios ni descartar sesgo de selección
bibliográfica. Por ello, las conclusiones deben
entenderse como una síntesis clínica
orientadora y no como una demostración de
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equivalencia o superioridad definitiva entre
abordajes (Chen et al., 2022; Rho et al., 2025).
El análisis de la evidencia disponible muestra
que el manejo quirúrgico del quiste hepático no
hidatídico depende de una adecuada selección
del paciente y de la correcta ejecución técnica
del procedimiento. Más allá del abordaje
elegido, la adherencia a los principios
quirúrgicos del destechamiento y la valoración
anatómica individual condicionan los
resultados clínicos, lo que refuerza la necesidad
de una toma de decisiones basada en criterios
técnicos y en la experiencia del equipo
quirúrgico (Bizzoca et al., 2023; Marichez et al.,
2022).
Conclusiones
El destechamiento constituye una opción
terapéutica para los quistes hepáticos simples
sintomáticos en pacientes seleccionados. Una
indicación bien fundamentada, la resección
suficiente de la pared expuesta y la protección
de las estructuras vecinas son elementos
relevantes para obtener control sintomático y
reducir el riesgo de recurrencia. La laparoscopia
es un abordaje preferente cuando resulta
técnicamente factible y seguro, por las ventajas
perioperatorias descritas. La cirugía abierta
conserva utilidad cuando la complejidad del
caso o las limitaciones del acceso mínimamente
invasivo lo requieren. El tamaño del quiste, por
sí solo, no obliga a escoger una u otra vía.
La selección del tratamiento debe
individualizarse según síntomas, anatomía,
riesgo operatorio y experiencia del equipo,
considerando también alternativas como la
aspiración con escleroterapia. La evidencia
revisada no permite establecer equivalencia
definitiva ni superioridad universal entre los
abordajes quirúrgicos; esta incertidumbre debe
formar parte de la valoración clínica.
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Esta obra está bajo una licencia de
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Tobar Escudero, Andrea Lizbeth Amaguaya
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