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prevent atrocities in a timely manner or
guarantee comprehensive protection and
reparations for victims. It is concluded that the
Security Council possesses broad legal powers
of intervention, but its practical effectiveness
remains constrained by political, institutional,
and operational factors.
Keywords: Security Council, Mechanisms
for action, Systematic violations, Peace,
International security, United Nations.
Sumário
Este artigo analisa o papel do Conselho de
Segurança das Nações Unidas no combate às
violações sistemáticas ou generalizadas dos
direitos humanos, considerando os poderes que
lhe são conferidos pela Carta da ONU,
especificamente os Capítulos V a VII, com o
objetivo de manter a paz e a segurança
internacionais. Os resultados mostram que o
Conselho dispõe de vários mecanismos,
incluindo relatórios do Secretário-Geral,
comissões de especialistas, operações de
manutenção da paz, o estabelecimento de
tribunais penais internacionais, a imposição de
sanções, a criação de zonas seguras e o
encaminhamento de casos ao Tribunal Penal
Internacional. No entanto, a eficácia desses
mecanismos tem sido desigual, principalmente
devido ao uso do poder de veto, aos interesses
políticos dos membros permanentes, à demora
na adoção de decisões, à insuficiência de
recursos e à dependência da cooperação dos
Estados. Os casos analisados demonstraram
que, embora esses mecanismos tenham
contribuído para documentar as violações,
promover a responsabilização e fortalecer a
justiça internacional, nem sempre foram
suficientes para prevenir atrocidades em tempo
hábil ou garantir proteção e reparação
abrangentes às vítimas. Conclui-se que o
Conselho de Segurança possui amplos poderes
legais de intervenção, mas sua eficácia prática
permanece limitada por fatores políticos,
institucionais e operacionais.
Palavras-chave: Conselho de Segurança,
Mecanismos de ação, Violações sistemáticas,
Paz, Segurança internacional, Nações
Unidas.
Introducción
Los derechos humanos constituyen
prerrogativas inherentes a toda persona y
encuentran su fundamento en los principios de
dignidad, igualdad, libertad y no
discriminación. Su reconocimiento
internacional adquirió especial relevancia
después de la Segunda Guerra Mundial con la
creación de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) en 1945 y, posteriormente, con
la proclamación de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos por la Asamblea
General el 10 de diciembre de 1948 mediante la
Resolución 217 A (III). Este instrumento
estableció por primera vez un marco universal
de derechos y libertades fundamentales y se
convirtió en referente para el posterior
desarrollo del sistema internacional de
protección de los derechos humanos. Desde
entonces, la protección de la persona se ha
consolidado progresivamente como uno de los
pilares de actuación de las Naciones Unidas,
estrechamente relacionado con la preservación
de la paz, la seguridad y el desarrollo
internacional.
Dentro de la estructura institucional de las
Naciones Unidas, la promoción y protección de
los derechos humanos involucra diferentes
órganos y mecanismos con competencias
diferenciadas. La Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos (ACNUDH), cuyo mandato deriva de
la Resolución 48/141 de la Asamblea General,
constituye la principal entidad de la
organización especializada en esta materia y
desarrolla funciones de monitoreo, asistencia
técnica, prevención y promoción de los
derechos humanos. Por su parte, el Consejo de
Seguridad posee una naturaleza y competencia
distintas, pues el artículo 24 de la Carta de las
Naciones Unidas le atribuye la responsabilidad
primordial de mantener la paz y la seguridad