Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 6.2
Edición Especial UPSE 2026
articular durante la ejecución de los ejercicios.
fatiga. Últimamente, la dimensión actitud
obtuvo los resultados más sobresalientes, ya que
12 participantes (40 %) fueron valorados con un
nivel bueno y 18 (60 %) con nivel excelente,
evidenciando compromiso, responsabilidad,
motivación y participación activa durante todo
el desarrollo del programa. Durante la
evaluación inicial se observó que algunos de los
adolescentes que llevaban más de un año
En cuanto a la fuerza, 20 buena y 10 (33,3 %)
excelente, denotando un incremento en la
capacidad para ejecutar correctamente los
ejercicios con su propio peso corporal y
mantener una adecuada activación muscular.
Respecto a la estabilidad, 17 adolescentes (56,7
%) fueron evaluados con un nivel bueno y 13
(43,3 %) con nivel excelente, mejorando
notablemente
el
control
postural
y
su
practicando
entrenamiento
físico; y, sin
estabilidad del core durante las actividades
funcionales. En la dimensión equilibrio, 16
participantes (53,3 %) alcanzaron un nivel
bueno y 14 (46,7 %) excelente, demostrando un
mayor control corporal en ejercicios estáticos
embargo, no contaban con la supervisión de un
entrenador. Asimismo, se evidenció que
muchos realizaban sus rutinas sin una
planificación estructurada ni una orientación
técnica adecuada, que ocasionaba una ejecución
incorrecta de los ejercicios.
como
dinámicos.
La
evaluación
de
la
coordinación mostró que 14 adolescentes (46,7
%) obtuvieron un nivel bueno y 16 (53,3 %)
excelente, evidenciando mayor sincronización
de los movimientos y una ejecución más precisa
de los ejercicios.
Para Delgado y Chacho (2024) en su estudio
realizado en jóvenes de 16 a 18 años futbolistas
un 53% de ellos sufrieron lesiones recurrentes
por temporadas de los cuales un 37% se debe a
una mala técnica; por lo que respalda el trabajo
realizado al demostrar que muchos adolescentes
al no tener una adecuada técnica durante sus
entrenamientos en las diferentes disciplinas
generan lesiones a corto, mediano y largo plazo.
Además, se identificó que algunos participantes
reducían considerablemente el tiempo efectivo
de entrenamiento debido a pausas prolongadas
para hidratarse o recuperarse, afectando la
continuidad e intensidad de las sesiones.
En la agilidad, 18 participantes (60 %)
alcanzaron una valoración buena y 12 (40 %)
excelente, mejorando su capacidad para realizar
desplazamientos, cambios de dirección y
movimientos rápidos con mayor eficiencia. En
la dimensión velocidad, 19 adolescentes (63,3
%) obtuvieron un nivel bueno y 11 (36,7 %)
excelente, mejorando la respuesta motriz y un
mejor desempeño durante las actividades
funcionales. La evaluación de la técnica de
ejecución evidenció que 21 participantes (70 %)
alcanzaron un nivel bueno y 9 (30 %) excelente,
observándose una correcta ejecución de
sentadillas, desplazamientos, saltos, ejercicios
con peso corporal y patrones funcionales,
reduciendo los errores técnicos identificados en
la evaluación inicial. En cuanto a la resistencia
física, 18 adolescentes (60 %) presentaron un
nivel bueno y 12 (40 %) excelente, teniendo una
mayor tolerancia al esfuerzo físico y la
capacidad de completar las rutinas con menor
Esto justifica la ejecución de un programa de
entrenamiento funcional adaptado, para mejorar
la técnica, la condición física y disminuir el
riesgo de lesiones mediante una planificación
individualizada y supervisión profesional. Al
finalizar el programa se observó una mejora
indudable en la condición física general de los
adolescentes y en la calidad de la ejecución de
los ejercicios funcionales. Los participantes
realizaron las actividades respetando la técnica
enseñada,
mantuvieron
una
adecuada
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