Ciencia y Educación  
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)  
Vol. 7 No. 8.1  
Edición Especial VIII 2026  
EJERCICIO Y SALUD MENTAL EN LA TERCERA EDAD: UNA RELACIÓN CLAVE  
PARA EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO  
EXERCISE AND MENTAL HEALTH IN OLD AGE: A KEY RELATIONSHIP FOR  
ACTIVE AGING  
Autores: ¹Johanna Vanessa Ladinez Garcés, ²Gian Carlos Andrade Ramos, ³Raúl Xavier  
Hernández Molina, ⁴Jaime Leonardo Rendón Triviño.  
¹E-mail de contacto: johannaladinez@gmail.com  
²E-mail de contacto: gcaramos24@gmail.com  
³E-mail de contacto: r_xavier1979@hotmail.com  
⁴E-mail de contacto: jaimerendontrivino@gmail.com  
Afiliación: 1*3*4*Universidad de Guayaquil (Ecuador), ²Universidad Casa Grande (Ecuador).  
1Licenciada en Cultura Física, egresada de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Educación, mención Inclusión Educativa  
y Atención a la Diversidad, egresada de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, (Ecuador). Doctora en Educación, egresada de la  
Universidad César Vallejo, (Perú).  
2Licenciado en Psicología Clínica, egresado de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, (Ecuador). Cuenta con 6 años de  
experiencia laboral en procesos de evaluación psicológica, intervención clínica, seguimiento de casos, docencia y trabajo institucional.  
Máster en Neuropsicología con mención en Aprendizaje, egresado de la Universidad Casa Grande, (Ecuador).  
3Licenciado en Pedagogía de la Actividad Física y Deporte Universidad de Guayaquil, (Ecuador).  
4Licenciado en Cultura Física, deporte y Recreación Universidad de Guayaquil, (Ecuador).  
Resumen  
una disminución significativa del malestar  
psicológico en el grupo experimental, cuya  
puntuación promedio pasó de 18,74 ± 3,21 a  
11,28 ± 2,84 puntos (p < 0,001), mientras que el  
El envejecimiento poblacional ha incrementado  
el interés científico por identificar estrategias  
que favorezcan la salud mental y promuevan un  
envejecimiento activo. En este contexto, el  
grupo  
control  
no  
presentó  
cambios  
ejercicio  
físico  
constituye  
una  
de  
las  
estadísticamente significativos (p = 0,244). El  
análisis de covarianza confirmó que el  
programa explicó el 47,2 % de la variabilidad  
observada en la salud mental posterior a la  
intervención (η² parcial = 0,472), registrándose  
además un tamaño del efecto muy grande (d =  
1,72). Se concluye que la aplicación sistemática  
de un programa de ejercicio físico mejora  
significativamente la salud mental de los  
adultos mayores, fortaleciendo su bienestar  
psicológico y constituyéndose en una estrategia  
eficaz para promover el envejecimiento activo y  
la calidad de vida en esta población.  
intervenciones no farmacológicas con mayor  
potencial para mejorar el bienestar psicológico  
de las personas mayores. El objetivo de la  
presente investigación fue determinar el efecto  
de un programa estructurado de ejercicio físico  
sobre la salud mental de adultos mayores  
pertenecientes a un centro gerontológico de la  
ciudad de Guayaquil. Se desarrolló un estudio  
con enfoque cuantitativo, de alcance explicativo  
y diseño cuasiexperimental, longitudinal, con  
grupo experimental (n = 47) y grupo control (n  
= 46), conformando una población total de 93  
adultos mayores. La intervención tuvo una  
duración de ocho semanas, con tres sesiones  
semanales de 60 minutos, integrando ejercicios  
aeróbicos de baja intensidad, fortalecimiento  
Palabras clave: Ejercicio físico, Salud  
mental, Adultos mayores, Bienestar físico,  
Funcionalidad.  
muscular,  
equilibrio,  
coordinación  
y
Abstract  
flexibilidad. La salud mental fue evaluada  
mediante el Cuestionario de Salud General de  
12 ítems (GHQ-12), aplicado antes y después de  
la intervención. Los resultados evidenciaron  
Population aging has increased scientific  
interest in identifying strategies that promote  
mental health and active aging. In this context,  
physical exercise is one of the non-  
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pharmacological interventions with the greatest  
físicos na saúde mental de idosos pertencentes a  
um centro gerontológico na cidade de  
potential to improve the psychological well-  
being of older adults. The objective of this  
research was to determine the effect of a  
structured physical exercise program on the  
mental health of older adults belonging to a  
gerontological center in the city of Guayaquil.  
Guayaquil.  
Foi  
realizado  
um  
estudo  
quantitativo, explicativo, quase-experimental e  
longitudinal com um grupo experimental (n =  
47) e um grupo controle (n = 46), totalizando 93  
idosos. A intervenção teve duração de oito  
semanas, com três sessões de 60 minutos por  
semana, integrando exercícios aeróbicos de  
baixa intensidade, fortalecimento muscular,  
equilíbrio, coordenação e flexibilidade. A saúde  
mental foi avaliada por meio do Questionário de  
Saúde Geral de 12 itens (GHQ-12), aplicado  
antes e depois da intervenção. Os resultados  
mostraram uma diminuição significativa do  
sofrimento psicológico no grupo experimental,  
cuja pontuação média caiu de 18,74 ± 3,21 para  
11,28 ± 2,84 pontos (p < 0,001), enquanto o  
grupo controle não apresentou alterações  
estatisticamente significativas (p = 0,244). A  
análise de covariância confirmou que o  
programa explicou 47,2% da variabilidade  
observada na saúde mental após a intervenção  
(η² parcial = 0,472), com um tamanho de efeito  
muito grande (d = 1,72). Conclui-se que a  
aplicação sistemática de um programa de  
exercícios físicos melhora significativamente a  
saúde mental de idosos, fortalecendo seu bem-  
estar psicológico e constituindo uma estratégia  
eficaz para promover o envelhecimento ativo e  
a qualidade de vida nessa população.  
A
quantitative,  
explanatory,  
study  
quasi-  
was  
experimental, longitudinal  
conducted with an experimental group (n = 47)  
and a control group (n = 46), comprising a total  
population of 93 older adults. The intervention  
lasted eight weeks, with three 60-minute  
sessions per week, integrating low-intensity  
aerobic  
exercise,  
muscle  
strengthening,  
balance, coordination, and flexibility exercises.  
Mental health was assessed using the 12-item  
General Health Questionnaire (GHQ-12),  
administered before and after the intervention.  
The results showed a significant decrease in  
psychological distress in the experimental  
group, whose average score fell from 18.74 ±  
3.21 to 11.28 ± 2.84 points (p < 0.001), while  
the control group showed no statistically  
significant changes (p = 0.244). Analysis of  
covariance  
confirmed  
that the program  
explained 47.2% of the variability observed in  
mental health after the intervention (partial η²  
= 0.472), with a very large effect size (d =  
1.72). It is concluded that the systematic  
application of a physical exercise program  
significantly improves the mental health of  
older adults, strengthening their psychological  
well-being and constituting an effective  
strategy for promoting active aging and quality  
of life in this population.  
Palavras-chave: Exercício físico, Saúde  
mental,  
Idosos,  
Bem-estar  
físico,  
Funcionalidade.  
Introducción  
El envejecimiento poblacional constituye uno  
de los fenómenos demográficos más  
Keywords: Physical exercise, Mental health,  
Older  
adults,  
Physical  
well-being,  
Functionality.  
trascendentales del siglo XXI debido al  
incremento sostenido de la esperanza de vida, la  
disminución de las tasas de fecundidad y los  
avances alcanzados por los sistemas sanitarios,  
Sumário  
O envelhecimento populacional tem aumentado  
o interesse científico na identificação de  
estratégias que promovam a saúde mental e o  
envelhecimento ativo. Nesse contexto, o  
exercício físico é uma das intervenções não  
farmacológicas com maior potencial para  
melhorar o bem-estar psicológico de idosos. O  
objetivo desta pesquisa foi determinar o efeito  
de um programa estruturado de exercícios  
circunstancias  
significativamente la estructura etaria de la  
población mundial. Esta transformación  
que  
han  
modificado  
demográfica ha impulsado un cambio de  
paradigma en las políticas públicas de salud, las  
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cuales ya no se limitan a prolongar la  
interpersonales  
satisfactorias  
y
participar  
supervivencia de las personas, sino que buscan  
garantizar que los años adicionales transcurran  
con adecuados niveles de bienestar físico,  
psicológico, funcional y social. En este  
contexto, el concepto de envejecimiento activo  
ha adquirido una relevancia estratégica al  
promover la optimización de las oportunidades  
relacionadas con la salud, la participación  
comunitaria y la seguridad, favoreciendo una  
mejor calidad de vida durante la vejez y  
reduciendo el impacto de la discapacidad  
asociada al envejecimiento (World Health  
Organization [WHO], 2020).  
activamente dentro de sus comunidades. No  
obstante, el proceso natural de envejecimiento  
suele  
acompañarse  
de  
múltiples  
acontecimientos potencialmente estresantes,  
como la jubilación, la disminución de las  
capacidades físicas, la pérdida de seres  
queridos, la aparición de enfermedades crónicas  
y la reducción progresiva de las redes de apoyo,  
factores que incrementan la vulnerabilidad  
frente a trastornos como la depresión, la  
ansiedad, la soledad no deseada y el deterioro  
cognitivo (Prince et al., 2015; Pan American  
Health Organization [PAHO], 2023).  
Sin embargo, alcanzar dicho objetivo continúa  
representando un desafío para numerosos  
países, debido al incremento simultáneo de  
La Organización Mundial de la Salud estima  
que aproximadamente una de cada seis personas  
mayores presenta algún trastorno mental,  
siendo la depresión y la ansiedad las  
condiciones más frecuentes y, al mismo tiempo,  
enfermedades  
crónicas,  
trastornos  
neurodegenerativos y alteraciones de la salud  
mental que afectan de manera significativa la  
autonomía de las personas mayores (United  
las  
menos  
diagnosticadas  
y
tratadas  
oportunamente (WHO, 2022). Esta situación  
adquiere especial relevancia debido a que las  
Nations,  
2023).  
Diversos  
informes  
internacionales coinciden en señalar que la  
salud mental constituye uno de los pilares  
esenciales del envejecimiento saludable, ya que  
influye directamente sobre la capacidad  
funcional, la independencia, la interacción  
social y la percepción subjetiva de bienestar  
durante esta etapa del ciclo vital (WHO, 2022).  
En consecuencia, comprender los factores que  
alteraciones  
emocionales  
repercuten  
negativamente sobre la funcionalidad, la  
adherencia a tratamientos médicos, la calidad  
del sueño, la participación social y la  
percepción de satisfacción con la vida (Blazer,  
2020). Además, la literatura reciente evidencia  
que la coexistencia entre enfermedades físicas y  
trastornos psicológicos incrementa el riesgo de  
contribuyen  
a
preservar  
el  
equilibrio  
dependencia  
funcional,  
hospitalización  
y
psicológico de la población adulta mayor  
representa actualmente una prioridad científica,  
clínica y social para el diseño de intervenciones  
preventivas sustentadas en evidencia.  
mortalidad prematura en la población geriátrica  
(López-Otín et al., 2023). Por ello, la promoción  
de estrategias preventivas dirigidas a fortalecer  
la salud mental constituye una necesidad  
impostergable dentro de los actuales modelos  
de atención gerontológica.  
La salud mental en la tercera edad trasciende la  
ausencia de enfermedades psiquiátricas, ya que  
comprende un estado integral de bienestar  
emocional, cognitivo y social que permite a las  
personas afrontar los cambios propios del  
Entre las estrategias no farmacológicas con  
mayor respaldo científico para preservar la  
salud mental de las personas mayores destaca la  
práctica sistemática del ejercicio físico, debido  
envejecimiento,  
mantener  
relaciones  
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a que sus beneficios han sido ampliamente  
documentados tanto desde la perspectiva  
fisiológica como psicológica social.  
Numerosas investigaciones han demostrado que  
riesgo modificables para el deterioro funcional  
y psicológico durante la vejez. La Organización  
Mundial de la Salud advierte que millones de  
personas mayores no alcanzan los niveles  
mínimos recomendados de actividad física  
y
los  
programas  
de  
de  
ejercicio  
fuerza,  
aeróbico,  
entrenamiento  
actividades  
semanal,  
favoreciendo  
la  
aparición  
de  
multicomponente y ejercicios de equilibrio  
favorecen la liberación de neurotransmisores  
relacionados con el bienestar emocional,  
enfermedades  
cardiovasculares,  
diabetes,  
fragilidad, deterioro cognitivo y trastornos  
emocionales que limitan considerablemente su  
calidad de vida (Bull et al., 2020). Esta  
incrementan  
la  
producción  
del  
factor  
neurotrófico derivado del cerebro, mejoran la  
plasticidad neuronal y reducen procesos  
inflamatorios asociados al deterioro cognitivo  
(Erickson et al., 2019; Stillman et al., 2020).  
problemática  
resulta  
particularmente  
preocupante en América Latina, donde las  
desigualdades económicas, las limitaciones en  
infraestructura recreativa, el acceso insuficiente  
a programas comunitarios y las condiciones  
Paralelamente, la práctica regular de actividad  
física fortalece la autoestima, incrementa la  
propias  
del  
envejecimiento  
poblacional  
dificultan la adopción de estilos de vida activos  
(PAHO, 2023).  
percepción  
interacción  
de  
autoeficacia,  
favorece  
la  
la  
social  
y
disminuye  
sintomatología depresiva y ansiosa, generando  
efectos positivos que trascienden el ámbito  
estrictamente biológico (Bull et al., 2020).  
Estudios recientes también han identificado  
mejoras significativas en la memoria, la  
atención, las funciones ejecutivas y la velocidad  
del procesamiento cognitivo después de la  
Diversos estudios desarrollados en la región  
muestran que la inactividad física se encuentra  
estrechamente relacionada con mayores niveles  
de depresión, aislamiento social y dependencia  
funcional, lo que incrementa la demanda de  
servicios sanitarios y eleva los costos asociados  
al cuidado de largo plazo (Hallal et al., 2023;  
Guthold et al., 2024). Desde esta perspectiva,  
participación  
en  
programas  
de  
ejercicio  
estructurado dirigidos a adultos mayores (Nasri  
et al., 2023; Warburton & Bredin, 2024). Estos  
hallazgos respaldan la incorporación del  
ejercicio como un componente esencial dentro  
de las estrategias integrales destinadas a  
promover un envejecimiento activo y saludable.  
En consecuencia, el interés científico por  
comprender los mecanismos mediante los  
cuales la actividad física influye sobre la salud  
mental continúa creciendo de manera sostenida  
en diferentes contextos internacionales.  
fomentar  
programas  
de  
ejercicio  
físico  
representa una estrategia costo-efectiva para  
reducir la carga de enfermedad y promover una  
mayor autonomía durante la tercera edad. En  
consecuencia, la promoción de hábitos activos  
debe entenderse como una prioridad dentro de  
las políticas públicas orientadas al bienestar de  
las personas mayores.  
En Ecuador, el incremento progresivo del  
número de adultos mayores plantea importantes  
desafíos para los sistemas de salud y protección  
social, particularmente en relación con la  
prevención de enfermedades asociadas al  
envejecimiento y el mantenimiento de la  
funcionalidad física y mental. Aunque diversas  
A pesar de la sólida evidencia disponible, una  
proporción importante de adultos mayores  
permanece físicamente inactiva, situación que  
constituye uno de los principales factores de  
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instituciones públicas y privadas desarrollan  
mayores mediante un diseño cuasiexperimental  
con grupo experimental y grupo control,  
incorporando evaluaciones pretest y postest que  
permitan valorar objetivamente los cambios  
producidos tras la intervención. La relevancia  
científica del estudio radica en que aportará  
evidencia empírica susceptible de fortalecer la  
literatura existente sobre envejecimiento activo,  
programas de recreación, actividad física y  
envejecimiento activo, todavía existe una  
limitada producción científica nacional que  
evalúe rigurosamente el impacto de estas  
intervenciones sobre indicadores específicos de  
salud mental mediante diseños experimentales  
o cuasiexperimentales. La mayor parte de los  
estudios ecuatorianos disponibles presenta  
enfoques descriptivos o transversales, lo que  
restringe la posibilidad de establecer relaciones  
causales entre la práctica sistemática del  
ejercicio y las mejoras observadas en el  
bienestar psicológico de los adultos mayores.  
Esta situación evidencia la necesidad de generar  
investigaciones con metodologías más robustas  
que incorporen grupos control y experimental,  
mediciones pretest y postest, así como análisis  
estadísticos que permitan estimar con mayor  
precisión la magnitud de los efectos obtenidos.  
Además, disponer de evidencia contextualizada  
proporcionando  
información  
útil  
para  
investigadores, profesionales de la salud,  
responsables de políticas públicas y gestores de  
centros gerontológicos.  
Desde una perspectiva práctica, los resultados  
podrán servir como fundamento para el diseño  
de programas de intervención orientados a  
preservar el bienestar psicológico, reducir el  
riesgo de deterioro emocional y favorecer una  
mayor independencia funcional durante la  
vejez. Asimismo, la investigación contribuirá al  
desarrollo de estrategias preventivas que  
integren el ejercicio físico como un componente  
esencial de la promoción de la salud mental en  
la población adulta mayor. En concordancia con  
ello, el objetivo del estudio consiste en  
resulta  
formulación de programas gerontológicos  
adaptados las características sociales,  
indispensable  
para  
orientar  
la  
a
culturales y sanitarias propias del país. De esta  
manera, la investigación científica puede  
contribuir de forma directa al fortalecimiento de  
políticas públicas destinadas a garantizar un  
envejecimiento más saludable y con mejores  
niveles de calidad de vida.  
determinar  
el  
efecto  
de  
un  
programa  
estructurado de ejercicio físico sobre la salud  
mental de personas adultas mayores, partiendo  
de la hipótesis de que los participantes del grupo  
experimental  
presentarán  
mejoras  
significativamente superiores respecto al grupo  
control en las dimensiones evaluadas después  
de la intervención.  
Considerando los antecedentes expuestos, el  
presente estudio parte del reconocimiento de  
que  
el  
ejercicio  
físico  
constituye  
una  
El ejercicio físico ha evolucionado desde una  
recomendación orientada exclusivamente a la  
prevención de enfermedades crónicas hacia una  
intervención con elevado potencial para mejorar  
la salud mental de las personas mayores, aunque  
persisten vacíos de conocimiento relacionados  
con su eficacia cuando se implementa mediante  
intervención  
integral  
capaz  
de  
influir  
positivamente sobre múltiples dimensiones del  
bienestar durante el envejecimiento. Esta  
evolución conceptual responde al creciente  
volumen de investigaciones que demuestran  
que la actividad física regular produce  
programas  
estructurados  
evaluados  
bajo  
condiciones metodológicas controladas. En este  
sentido, la investigación propone analizar los  
efectos de un programa de ejercicio físico sobre  
diversos indicadores de salud mental en adultos  
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adaptaciones  
fisiológicas,  
cognitivas,  
programas de ejercicio crónico y entrenamiento  
multicomponente implementados en adultos  
mayores institucionalizados mejoran  
emocionales y sociales que contribuyen a  
preservar la autonomía funcional de las  
personas mayores. En el ámbito de la  
gerontología contemporánea, el ejercicio es  
considerado un componente esencial del  
envejecimiento activo porque favorece el  
mantenimiento de la capacidad intrínseca y  
retrasa la aparición de condiciones asociadas  
con la fragilidad, la discapacidad y la  
significativamente el bienestar psicológico,  
reducen los síntomas depresivos y ansiosos,  
además  
de  
favorecer  
el  
funcionamiento  
cognitivo, especialmente en personas sin  
deterioro cognitivo avanzado.  
De manera complementaria, el metaanálisis  
realizado por Mahmoudi et al. (2022) concluyó  
que tanto el ejercicio aeróbico como el  
entrenamiento de fuerza producen reducciones  
clínicamente significativas en la sintomatología  
depresiva y mejoran la calidad de vida  
relacionada con la salud, independientemente  
del sexo o de la modalidad de entrenamiento  
aplicada. Estos hallazgos adquieren especial  
importancia porque demuestran que los  
dependencia  
funcional  
(World  
Health  
Organization, 2020).  
Desde la perspectiva neurobiológica, la práctica  
sistemática de ejercicio estimula procesos de  
neuroplasticidad,  
angiogénesis  
cerebral  
y
regulación de neurotransmisores como la  
serotonina, la dopamina y la noradrenalina,  
mecanismos estrechamente relacionados con la  
regulación  
del  
estado  
de  
ánimo  
y el  
beneficios  
psicológicos del  
ejercicio  
no  
mantenimiento de las funciones cognitivas  
superiores. Asimismo, el ejercicio reduce  
marcadores inflamatorios sistémicos y favorece  
la expresión del factor neurotrófico derivado del  
cerebro (BDNF), proteína fundamental para la  
supervivencia neuronal y la consolidación de  
los procesos de aprendizaje y memoria,  
especialmente durante la vejez (Erickson et al.,  
2019). En consecuencia, la evidencia disponible  
respalda la consideración del ejercicio físico  
como una intervención multidimensional capaz  
de promover simultáneamente la salud física, el  
bienestar psicológico y la participación social  
de los adultos mayores.  
dependen exclusivamente de la mejora de la  
condición física, sino también del incremento  
de la autoestima, la percepción de competencia  
personal y el fortalecimiento de las relaciones  
sociales que suelen acompañar a los programas  
de  
actividad  
física  
supervisada.  
Adicionalmente, la evidencia indica que las  
intervenciones con duración superior a doce  
semanas generan efectos más estables sobre el  
bienestar emocional, lo que sugiere la necesidad  
de diseñar programas continuos y estructurados  
dirigidos a la población adulta mayor. En  
conjunto, estos resultados consolidan al  
ejercicio como una estrategia terapéutica  
complementaria de gran utilidad para la  
promoción de la salud mental en contextos  
comunitarios y gerontológicos.  
La relación entre ejercicio físico y salud mental  
ha sido ampliamente estudiada durante los  
últimos años mediante ensayos clínicos,  
revisiones sistemáticas y metaanálisis que  
coinciden en señalar beneficios consistentes  
sobre variables psicológicas de gran relevancia  
clínica. Una revisión sistemática desarrollada  
por Da Silva et al. (2022) evidenció que los  
La depresión representa uno de los trastornos  
mentales con mayor prevalencia entre las  
personas mayores y constituye un importante  
factor de riesgo para la discapacidad, el  
deterioro funcional y la disminución de la  
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calidad de vida. Aunque tradicionalmente su  
tratamiento se ha centrado en intervenciones  
farmacológicas y psicoterapéuticas, durante la  
última década se ha fortalecido el consenso  
científico respecto al papel del ejercicio como  
alternativa terapéutica eficaz para la reducción  
de la sintomatología depresiva.  
fisiológico  
suele  
acompañarse  
de  
una  
disminución progresiva de procesos como la  
memoria de trabajo, la atención sostenida, la  
velocidad de procesamiento y las funciones  
ejecutivas;  
sin  
embargo,  
múltiples  
investigaciones demuestran que estos cambios  
pueden atenuarse mediante programas de  
actividad física planificados y ejecutados de  
forma sistemática. La revisión de Da Silva et al.  
En este sentido, la revisión paraguas realizada  
por Bigarella et al. (2022), que integró múltiples  
(2022)  
señala  
que  
al  
el  
entrenamiento  
ejercicios  
revisiones  
sistemáticas  
y
metaanálisis,  
multicomponente,  
combinar  
concluyó que existe evidencia consistente de  
que los programas de ejercicio disminuyen  
significativamente los síntomas depresivos en  
adultos mayores, independientemente de la  
modalidad de actividad física utilizada. Los  
autores destacan además que los mayores  
aeróbicos, fuerza, equilibrio y coordinación,  
genera beneficios superiores sobre la cognición  
en comparación con programas basados en una  
única modalidad de ejercicio. Estos efectos se  
atribuyen al incremento de la perfusión  
cerebral, la estimulación de procesos de  
neurogénesis y la mayor conectividad funcional  
entre regiones cerebrales implicadas en el  
control cognitivo y la memoria. Además, la  
participación constante en actividades físicas  
favorece la estimulación intelectual derivada  
del aprendizaje motor, la resolución de tareas y  
la interacción con otras personas, elementos que  
fortalecen la denominada reserva cognitiva  
frente al deterioro asociado con la edad. En  
beneficios  
se  
observan  
cuando  
las  
intervenciones son supervisadas, adaptadas a  
las capacidades funcionales de los participantes  
y desarrolladas en contextos grupales, debido al  
efecto simultáneo que ejercen sobre la  
interacción social y el apoyo emocional. Desde  
una  
perspectiva  
psicofisiológica,  
estos  
resultados pueden explicarse por la activación  
de mecanismos relacionados con la regulación  
neuroendocrina, la disminución del estrés  
oxidativo, la mejora del sueño y el incremento  
de la autoeficacia percibida, factores que  
contribuyen conjuntamente a reducir el riesgo  
de depresión durante el envejecimiento. Por  
consecuencia,  
el  
ejercicio  
físico  
debe  
comprenderse no solo como una herramienta  
para conservar la movilidad corporal, sino  
también como una intervención preventiva  
orientada a preservar las capacidades cognitivas  
y la salud mental de las personas mayores desde  
una perspectiva integral.  
ello,  
diversos  
organismos  
internacionales  
recomiendan incorporar el ejercicio físico  
dentro de los programas integrales destinados a  
la prevención y el tratamiento de los trastornos  
afectivos en la población geriátrica.  
La evidencia científica reciente también ha  
puesto de manifiesto que los beneficios del  
ejercicio físico sobre la salud mental no  
dependen únicamente de la intensidad o del  
volumen del entrenamiento, sino de la  
Otro aspecto ampliamente documentado en la  
literatura científica corresponde a la influencia  
del ejercicio sobre el funcionamiento cognitivo,  
dimensión estrechamente relacionada con la  
independencia funcional y la calidad de vida  
durante la tercera edad. El envejecimiento  
combinación  
equilibrada  
entre  
diferentes  
capacidades físicas dentro de programas  
estructurados y adaptados a las características  
funcionales de los adultos mayores. En este  
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sentido, las directrices elaboradas por el  
social, dimensiones estrechamente vinculadas  
con el bienestar subjetivo durante la vejez. La  
Teoría de la Autodeterminación plantea que las  
personas mantienen con mayor facilidad  
conductas saludables cuando perciben que  
participan voluntariamente en actividades que  
fortalecen sus capacidades y les permiten  
establecer vínculos positivos con otras personas  
(Ryan & Deci, 2020). Bajo esta perspectiva, el  
ejercicio físico no representa únicamente un  
American College of Sports Medicine destacan  
que la integración de ejercicios aeróbicos,  
entrenamiento  
de  
fuerza,  
flexibilidad  
y
equilibrio produce mayores beneficios sobre la  
funcionalidad, la independencia y el bienestar  
psicológico que los programas centrados  
exclusivamente en una modalidad de ejercicio  
(American College of Sports Medicine, 2022).  
De  
manera  
complementaria,  
las  
recomendaciones de la Organización Mundial  
de la Salud enfatizan que la práctica regular de  
actividad física debe ajustarse al estado de  
salud, la capacidad funcional y las condiciones  
clínicas de cada persona mayor, favoreciendo  
una participación segura y sostenible en el  
tiempo (World Health Organization, 2022).  
estímulo  
biológico,  
sino  
también  
una  
experiencia social capaz de incrementar la  
autoestima, fortalecer la percepción de utilidad  
personal y reducir sentimientos de dependencia  
frecuentemente asociados al envejecimiento.  
Por otra parte, el modelo de Envejecimiento  
Exitoso propuesto por Rowe y Kahn continúa  
siendo un referente para comprender la  
importancia de mantener elevados niveles de  
funcionamiento físico, cognitivo y social como  
elementos esenciales para preservar una  
adecuada calidad de vida durante la tercera edad  
(Rowe & Kahn, 2015). Estudios recientes han  
La  
personalización  
de  
los  
programas  
incrementa la adherencia porque reduce el  
riesgo de lesiones, mejora la percepción de  
autoeficacia y fortalece la motivación intrínseca  
para mantener estilos  
de vida activos.  
Asimismo, la incorporación progresiva de  
actividades recreativas y dinámicas grupales  
favorece la interacción social, aspecto que  
desempeña un papel protector frente al  
confirmado  
que  
las  
personas  
mayores  
físicamente activas presentan mayores niveles  
de satisfacción vital, optimismo, resiliencia y  
participación comunitaria en comparación con  
aquellas que mantienen estilos de vida  
sedentarios (Steptoe & Fancourt, 2019). En  
conjunto, estos enfoques respaldan la necesidad  
de promover intervenciones que integren  
aislamiento  
y
la  
soledad,  
considerados  
actualmente importantes factores de riesgo para  
el deterioro de la salud mental en la vejez. En  
consecuencia, los programas de ejercicio  
diseñados desde una perspectiva integral  
ofrecen mayores posibilidades de generar  
beneficios sostenibles tanto sobre la condición  
física como sobre el bienestar emocional de las  
personas mayores.  
simultáneamente  
componentes  
físicos,  
psicológicos y sociales dentro de los programas  
destinados a favorecer un envejecimiento  
activo.  
En los últimos años, América Latina ha  
experimentado un acelerado proceso de  
transición demográfica que ha incrementado  
significativamente el número de personas  
mayores, situación que exige fortalecer las  
estrategias preventivas dirigidas a preservar la  
salud mental y la autonomía funcional. Sin  
Desde la psicología del envejecimiento,  
diversos modelos teóricos explican que la  
participación sistemática en actividades físicas  
favorece  
la  
satisfacción  
de  
necesidades  
psicológicas básicas relacionadas con la  
autonomía, la competencia y la integración  
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embargo, numerosos estudios desarrollados en  
complementaria  
envejecimiento.  
durante  
el  
proceso  
de  
la región evidencian que una proporción  
considerable de adultos mayores mantiene bajos  
niveles de actividad física debido a limitaciones  
económicas, escasa disponibilidad de espacios  
No obstante,  
persisten  
diferencias entre los resultados reportados por  
distintas investigaciones respecto a la magnitud  
de  
dichos  
efectos,  
situación  
atribuible  
seguros  
enfermedades crónicas y reducida oferta de  
programas comunitarios permanentes  
para  
ejercitarse,  
presencia  
de  
principalmente a variaciones en la duración de  
las intervenciones, las modalidades de ejercicio  
empleadas, las características de las muestras y  
los instrumentos utilizados para evaluar la salud  
mental. Esta heterogeneidad metodológica pone  
de manifiesto la necesidad de desarrollar  
(Comisión Económica para América Latina y el  
Caribe [CEPAL], 2022). Estas condiciones  
favorecen el incremento del sedentarismo y,  
paralelamente, aumentan la probabilidad de  
estudios  
cuasiexperimentales  
con  
grupos  
desarrollar  
depresión,  
ansiedad,  
deterioro  
control y experimental que permitan establecer  
con mayor precisión la eficacia de programas  
estructurados de ejercicio físico en poblaciones  
adultas mayores.  
cognitivo y dependencia funcional, generando  
importantes repercusiones sobre los sistemas  
sanitarios y de protección social.  
La Organización Panamericana de la Salud ha  
señalado que la promoción de estilos de vida  
activos constituye una de las intervenciones con  
mejor relación costo-beneficio para enfrentar el  
envejecimiento poblacional y reducir la carga  
futura de enfermedades no transmisibles en la  
región (Pan American Health Organization,  
2023). En este contexto, fortalecer programas  
de ejercicio dirigidos específicamente a adultos  
mayores representa una estrategia de salud  
pública respaldada por evidencia científica y  
alineada con los Objetivos de Desarrollo  
Sostenible relacionados con la salud y el  
Asimismo,  
evidencia  
resulta  
indispensable  
generar  
que  
científica  
contextualizada  
responda a las realidades sociales y sanitarias de  
cada país, favoreciendo el diseño de políticas  
públicas  
y
programas  
gerontológicos  
sustentados en resultados empíricos sólidos.  
Desde esta perspectiva, el presente estudio  
busca aportar evidencia sobre los efectos de un  
programa sistemático de ejercicio físico en la  
salud mental de adultos mayores mediante un  
diseño  
pretest-postest,  
contribuyendo  
a
fortalecer el conocimiento disponible sobre una  
temática de creciente importancia para la salud  
bienestar.  
investigaciones  
latinoamericanos adquiere especial relevancia  
para adaptar las intervenciones las  
Por  
ello,  
la  
generación  
de  
pública.  
Finalmente,  
con  
el  
desarrollo  
de  
realizadas  
en contextos  
investigaciones  
rigor  
metodológico  
permitirá consolidar estrategias preventivas que  
favorezcan un envejecimiento activo, saludable  
y socialmente participativo, respondiendo a uno  
de los principales desafíos demográficos del  
siglo XXI.  
a
características culturales, sociales y económicas  
propias de la región.  
Considerando la evidencia expuesta, resulta  
evidente que el ejercicio físico constituye una  
intervención  
multidimensional  
capaz  
de  
Materiales y Métodos  
producir efectos favorables sobre la salud  
mental mediante mecanismos fisiológicos,  
psicológicos y sociales que actúan de manera  
La investigación se desarrolló desde un enfoque  
cuantitativo, debido a que se buscó medir  
objetivamente los cambios producidos en la  
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salud mental de los adultos mayores después de  
participar en un programa estructurado de  
ejercicio físico. Por su alcance, el estudio fue  
explicativo, puesto que no se limitó a describir  
las variables analizadas, sino que examinó el  
posible efecto de una intervención sobre el  
bienestar psicológico de los participantes. Se  
de  
5,7  
años,  
distribución  
considerada  
compatible con la ejecución segura de ejercicios  
de intensidad moderada y progresiva. Debido a  
que el número total fue impar, el grupo  
experimental quedó integrado por 47 adultos  
mayores, mientras que el grupo control estuvo  
conformado  
por  
46  
participantes,  
empleó  
un  
diseño  
cuasiexperimental,  
manteniéndose una diferencia mínima que no  
comprometió la comparabilidad estadística. La  
longitudinal y prospectivo, conformado por un  
grupo experimental y un grupo control, ambos  
evaluados antes y después del periodo de  
intervención. La ausencia de una asignación  
completamente aleatoria respondió a las  
condiciones organizativas y funcionales del  
centro gerontológico, por lo que se procuró  
equilibrar los grupos considerando la edad, el  
sexo y el estado funcional inicial. La medición  
pretest permitió establecer las condiciones  
iniciales de los participantes, mientras que el  
postest posibilitó identificar los cambios  
ocurridos después de las ocho semanas de  
intervención. Esta estructura metodológica  
permitió realizar comparaciones intragrupales e  
intergrupales, fortaleciendo la capacidad del  
estudio para determinar si las variaciones  
distribución  
emparejamiento según rangos de edad, sexo y  
puntuaciones iniciales de salud mental,  
se  
realizó  
mediante  
procurando que ambos grupos presentaran  
condiciones semejantes antes de comenzar el  
programa. El grupo experimental participó en la  
intervención física durante ocho semanas,  
mientras que el grupo control continuó con las  
actividades recreativas habituales ofrecidas por  
el centro, sin incorporarse al programa  
estructurado durante el periodo de observación.  
Como criterios de inclusión se establecieron  
tener 60 años o más, asistir regularmente al  
centro gerontológico, poseer capacidad para  
comprender instrucciones sencillas, presentar  
independencia o dependencia leve para las  
actividades cotidianas y contar con autorización  
médica para realizar ejercicio físico. También  
se exigió la aceptación voluntaria de la  
observadas  
podían  
asociarse  
con  
la  
participación sistemática en el programa de  
ejercicio físico.  
La población estuvo constituida por 93 adultos  
participación  
mediante  
la  
firma  
del  
mayores  
pertenecientes  
a
un  
centro  
consentimiento informado, después de recibir  
una explicación clara sobre los objetivos,  
procedimientos, beneficios y posibles molestias  
relacionadas con el estudio. Se excluyeron las  
gerontológico de la ciudad de Guayaquil,  
quienes cumplían con las condiciones mínimas  
de salud y funcionalidad requeridas para  
participar en actividades físicas adaptadas.  
Debido al tamaño accesible de la población, se  
aplicó un muestreo censal y se consideró a la  
totalidad de los adultos mayores elegibles,  
evitando procedimientos de selección que  
pudieran reducir la representatividad interna del  
estudio. Los participantes presentaron edades  
comprendidas entre 60 y 82 años, con una edad  
media de 68,4 años y una desviación estándar  
personas con deterioro cognitivo  
grave,  
enfermedades  
cardiovasculares  
alteraciones  
descompensadas,  
musculoesqueléticas incapacitantes, trastornos  
neurológicos avanzados o cualquier condición  
clínica que representara un riesgo durante la  
intervención.  
También  
encontraban  
en otros  
fueron  
excluidos  
participando  
programas  
quienes  
se  
simultáneamente  
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estructurados de entrenamiento físico que  
conversación durante la actividad. El programa  
fue dirigido por personal capacitado y se aplicó  
de forma progresiva, aumentando primero la  
duración de las tareas y posteriormente su  
complejidad, sin incorporar ejercicios de alto  
impacto, cargas máximas, saltos exigentes ni  
pudieran modificar los resultados del estudio.  
Para permanecer en el análisis final, los  
integrantes del grupo experimental debían  
cumplir al menos el 80 % de las 24 sesiones  
programadas, equivalentes a un mínimo de 20  
sesiones  
efectivamente  
realizadas.  
Los  
movimientos  
que  
comprometieran  
la  
participantes  
que presentaron  
alguna  
estabilidad de los participantes.  
contraindicación médica durante el proceso  
fueron retirados preventivamente de la  
Para evaluar la variable dependiente se  
seleccionó el Cuestionario de Salud General de  
12 ítems GHQ-12, debido a que permite  
intervención y derivados al personal sanitario  
correspondiente, sin que esta decisión afectara  
su permanencia en las demás actividades del  
centro.  
valorar  
psicológico, el funcionamiento cotidiano y las  
dificultades emocionales experimentadas  
de  
manera  
breve  
el  
malestar  
La variable independiente fue el programa  
estructurado de ejercicio físico, concebido  
como un conjunto organizado, progresivo y  
supervisado de actividades adaptadas a la  
condición funcional de los adultos mayores. La  
intervención tuvo una duración de ocho  
semanas, con una frecuencia de tres sesiones  
semanales de 60 minutos, desarrolladas en días  
no consecutivos para facilitar la recuperación  
física y reducir el riesgo de fatiga excesiva.  
Cada sesión comenzó con diez minutos de  
calentamiento mediante movilidad articular,  
durante las semanas recientes. Su elección  
resultó más adecuada que la Escala de  
Depresión Geriátrica para los propósitos del  
estudio, puesto que esta última se concentra  
principalmente  
mientras que  
en  
el  
síntomas  
GHQ-12  
depresivos,  
ofrece una  
aproximación más amplia al estado general de  
salud mental. El instrumento ha mostrado  
niveles aceptables de consistencia interna,  
estructura factorial y validez externa en  
investigaciones realizadas con población adulta  
mayor,  
interpretarse como indicadores de malestar  
psicológico no como diagnósticos  
aunque  
sus  
puntuaciones  
deben  
desplazamientos  
suaves  
y
ejercicios  
respiratorios, seguidos de cuarenta minutos de  
trabajo principal y diez minutos finales de  
vuelta a la calma.  
y
psiquiátricos definitivos (Qin et al., 2018).  
Cada reactivo fue respondido mediante una  
escala Likert de cuatro alternativas, codificadas  
de 0 a 3, por lo que la puntuación global podía  
variar entre 0 y 36 puntos, interpretándose los  
valores más elevados como mayor afectación de  
la salud mental. La aplicación se realizó  
individualmente en el pretest y el postest,  
procurando un ambiente tranquilo y ofreciendo  
lectura asistida cuando los participantes  
El componente principal integró caminatas  
controladas, ejercicios aeróbicos de bajo  
impacto,  
movimientos  
de  
coordinación,  
fortalecimiento con el peso corporal y bandas  
elásticas, actividades de equilibrio estático y  
dinámico, así como ejercicios suaves de  
flexibilidad. La intensidad se mantuvo entre  
ligera y moderada y fue regulada mediante la  
escala de percepción subjetiva del esfuerzo, la  
observación de signos de fatiga y la capacidad  
de cada participante para mantener una  
presentaron  
dificultades  
visuales  
o
de  
comprensión lectora. Para complementar la  
medición principal se utilizó una ficha  
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sociodemográfica y clínica destinada a registrar  
edad, sexo, convivencia, enfermedades  
informado y la aplicación del pretest a los 93  
participantes.  
conformaron  
En  
los  
la  
segunda  
grupos  
fase  
se  
diagnosticadas, consumo de medicamentos,  
antecedentes de actividad física y asistencia a  
las sesiones. La validez de contenido del  
instrumento y de la ficha de recolección fue  
examinada mediante el juicio de cinco  
especialistas con experiencia en gerontología,  
psicología, actividad física, metodología de la  
investigación y estadística aplicada.  
mediante  
conservar  
emparejamiento,  
procurando  
condiciones iniciales comparables y evitando  
que las personas del grupo control participaran  
en  
las  
sesiones  
destinadas  
al  
grupo  
experimental. La tercera fase comprendió la  
implementación de las 24 sesiones de ejercicio,  
durante las cuales se registraron asistencia,  
percepción del esfuerzo, adaptación de las  
Los expertos valoraron la claridad, pertinencia,  
coherencia y suficiencia de los componentes  
mediante una escala de cuatro categorías, y sus  
apreciaciones fueron sistematizadas a través del  
coeficiente V de Aiken, aceptándose valores  
iguales o superiores a 0,80. Posteriormente, se  
efectuó una prueba piloto con 15 adultos  
actividades,  
incidentes  
y
motivos  
de  
inasistencia. Al concluir la octava semana se  
aplicó nuevamente el GHQ-12 en condiciones  
semejantes a las del pretest, y los evaluadores  
emplearon instrucciones estandarizadas para  
disminuir  
posibles  
variaciones  
en  
la  
administración. Para limitar sesgos, la base de  
datos fue codificada mediante números y la  
mayores  
pertenecientes  
a
otro  
centro  
gerontológico y con características similares a  
las de la población estudiada, quienes no fueron  
incorporados en la muestra definitiva. Esta  
aplicación permitió comprobar la comprensión  
de las preguntas, estimar el tiempo necesario  
para responder, identificar posibles dificultades  
persona  
estadístico recibió los registros sin nombres ni  
información que permitiera identificar  
responsable  
del  
procesamiento  
directamente a los participantes. Una vez  
finalizado el estudio, se ofreció al grupo control  
la posibilidad de incorporarse posteriormente a  
un programa semejante, como medida de  
equidad y de devolución social a la comunidad  
participante.  
de  
administración  
y
estandarizar  
por  
las  
los  
instrucciones  
proporcionadas  
investigadores. La consistencia interna del  
GHQ-12 se determinó mediante el coeficiente  
alfa de Cronbach y se obtuvo un valor de 0,86,  
considerado satisfactorio para su utilización en  
las mediciones pretest y postest. No obstante,  
debido a que la validez psicométrica puede  
variar entre poblaciones y contextos, los  
resultados del instrumento fueron interpretados  
en relación con las características de los  
participantes y con el propósito comparativo del  
diseño cuasiexperimental.  
El procesamiento de los datos se realizó  
mediante un programa estadístico de uso  
científico, aplicándose inicialmente análisis  
descriptivos  
basados  
en  
frecuencias,  
porcentajes, medias, desviaciones estándar e  
intervalos de confianza del 95 %. La  
distribución de las puntuaciones se examinó  
mediante la prueba de Shapiro-Wilk, mientras  
que la homogeneidad de las varianzas entre  
grupos se verificó mediante la prueba de  
Levene. Cuando se cumplieron los supuestos  
paramétricos, las diferencias entre el pretest y el  
postest dentro de cada grupo se analizaron  
mediante la prueba t de Student para muestras  
La investigación se ejecutó en cuatro fases  
articuladas, comenzando con la socialización  
del estudio, la revisión de los criterios de  
elegibilidad, la obtención del consentimiento  
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relacionadas, y las diferencias entre grupos se  
contrastaron mediante la prueba t para muestras  
independientes. Como análisis principal se  
propuso un ANCOVA, utilizando la puntuación  
postest como variable dependiente, el grupo de  
pertenencia como factor y la puntuación pretest  
como covariable, con la finalidad de controlar  
posibles diferencias iniciales. En caso de  
incumplimiento de los supuestos, se contempló  
la utilización de las pruebas de Wilcoxon y U de  
personales  
se  
sustituyeron  
por  
códigos  
alfanuméricos, se almacenaron en archivos  
protegidos y se utilizaron exclusivamente con  
fines científicos y académicos. Las sesiones se  
desarrollaron en un espacio ventilado, seguro y  
libre de obstáculos, con disponibilidad de agua,  
botiquín básico y un protocolo de actuación ante  
mareos,  
dolor,  
dificultad  
respiratoria  
o
cualquier otra manifestación adversa. El estudio  
se planteó conforme a los principios éticos  
internacionales vigentes para la investigación  
Mann-Whitney,  
complementándose  
la  
significación estadística con el tamaño del  
efecto mediante d de Cohen o eta cuadrado  
parcial. Se estableció un nivel de significación  
de p < 0,05, y la hipótesis se consideraría  
respaldada cuando el grupo experimental  
médica  
con  
participantes  
humanos,  
reconociendo que la intervención no debía  
anteponer los objetivos científicos a la  
seguridad, dignidad y bienestar de los adultos  
mayores. Hipótesis Hipótesis de investigación  
(H₁): La aplicación de un programa estructurado  
de ejercicio físico durante ocho semanas  
mostrara  
una  
reducción  
estadísticamente  
significativa del malestar psicológico y una  
magnitud de cambio superior a la registrada en  
el grupo control.  
produce  
significativa en la salud mental de los adultos  
mayores del grupo experimental, en  
una  
mejora  
estadísticamente  
La investigación respetó los principios de  
autonomía, beneficencia, no maleficencia,  
confidencialidad y justicia aplicables a los  
estudios con seres humanos. Antes de comenzar  
la intervención, los participantes recibieron  
información comprensible sobre el propósito  
del estudio y fueron advertidos de que podían  
retirarse en cualquier momento sin recibir  
comparación con sus puntuaciones iniciales y  
con los resultados obtenidos por el grupo  
control. Hipótesis nula (H₀): La aplicación de un  
programa estructurado de ejercicio físico  
durante ocho semanas no produce diferencias  
estadísticamente significativas en la salud  
mental de los adultos mayores del grupo  
experimental respecto de sus puntuaciones  
iniciales ni de los resultados obtenidos por el  
sanciones  
ni  
perder  
los  
servicios  
proporcionados por el centro. Los datos  
grupo control.  
Tabla 1. Operacionalización de las variables  
Dimensiones o  
Técnica e  
instrumento  
Variable  
Definición operacional  
Indicadores  
Escala  
componentes  
24 sesiones; 180 minutos  
semanales; intensidad ligera-  
moderada; ejercicios aeróbicos,  
fuerza, equilibrio, coordinación  
y flexibilidad; porcentaje de  
asistencia.  
Intervención adaptada de  
ocho semanas, con tres  
sesiones semanales de 60  
minutos, aplicada al grupo  
experimental.  
Programa  
estructurado de  
ejercicio físico  
Frecuencia, duración,  
intensidad, tipo de  
ejercicio y adherencia.  
Observación y  
ficha de control  
de sesiones.  
Razón y  
ordinal.  
Estado de bienestar o  
malestar psicológico  
identificado mediante la  
puntuación obtenida antes y  
después de la intervención.  
Funcionamiento  
cotidiano, malestar  
psicológico y  
dificultades  
emocionales.  
Puntuación total del GHQ-12;  
diferencia pretest-postest;  
porcentaje de cambio;  
Encuesta y  
Cuestionario de  
Salud General  
GHQ-12.  
Likert y  
puntuación  
de 0 a 36.  
Salud mental  
comparación entre grupos.  
Fuente: Elaboración propia  
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Resultados y Discusión  
prácticamente equivalente en ambos grupos,  
situación que disminuye la posibilidad de que el  
sexo actúe como variable de confusión durante  
la interpretación de los resultados. También se  
observó una distribución semejante en cuanto a  
las condiciones de convivencia y la presencia de  
Los datos evidencian que ambos grupos  
presentaron características sociodemográficas  
muy similares antes de la intervención, lo que  
favorece la comparabilidad de los resultados  
posteriores. La diferencia de edad promedio  
entre el grupo experimental y el grupo control  
fue inferior a un año, indicando una distribución  
homogénea respecto al principal factor asociado  
al proceso de envejecimiento. De igual forma,  
la proporción de mujeres y hombres fue  
enfermedades  
crónicas  
controladas,  
predominando la hipertensión arterial como la  
patología más frecuente, seguida por la diabetes  
mellitus tipo 2.  
Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes al inicio del estudio.  
Variable  
Edad (Media ± DE)  
Mujeres  
Grupo experimental (n = 47)  
Grupo control (n = 46)  
Total (n = 93)  
68,4 ± 5,7  
68,2 ± 5,5  
68,6 ± 5,9  
28 (59,6 %)  
27 (58,7 %)  
19 (41,3 %)  
34 (73,9 %)  
12 (26,1 %)  
19 (41,3 %)  
10 (21,7 %)  
8 (17,4 %)  
55 (59,1 %)  
38 (40,9 %)  
69 (74,2 %)  
24 (25,8 %)  
37 (39,8 %)  
21 (22,6 %)  
17 (18,3 %)  
Hombres  
19 (40,4 %)  
Vive acompañado  
Vive solo  
35 (74,5 %)  
12 (25,5 %)  
Hipertensión arterial  
Diabetes mellitus tipo 2  
Otra enfermedad crónica controlada  
18 (38,3 %)  
11 (23,4 %)  
9 (19,1 %)  
Fuente: Elaboración propia  
En conjunto, estas características iniciales  
muestran que la conformación de los grupos  
permitió establecer condiciones comparables  
antes de iniciar el programa de ejercicio físico,  
fortaleciendo la validez interna del diseño  
cuasiexperimental.  
Tabla 2. Comparación de la salud mental antes y después de la intervención (GHQ-12)  
Grupo  
Pretest (Media ± DE)  
Postest (Media ± DE)  
Diferencia  
t
p
Experimental (n = 47)  
Control (n = 46)  
18,74 ± 3,21  
11,28 ± 2,84  
-7,46  
13,81  
1,18  
<0,001  
0,244  
18,51 ± 3,08  
17,96 ± 3,17  
-0,55  
Fuente: Elaboración propia  
prueba t para muestras relacionadas confirmó  
que esta diferencia fue altamente significativa  
(p < 0,001), lo que permite afirmar que los  
Antes de la intervención ambos grupos  
presentaron puntuaciones muy similares en el  
GHQ-12, lo que indica niveles comparables de  
salud mental al inicio del estudio. Después de  
ocho semanas de intervención, el grupo  
experimental mostró una disminución promedio  
de 7,46 puntos en la puntuación total del  
cambios  
observados  
difícilmente  
pueden  
atribuirse al azar. En contraste, el grupo control  
presentó una reducción mínima de apenas 0,55  
puntos, diferencia que no alcanzó significación  
estadística (p = 0,244), evidenciando que la  
ausencia de un programa estructurado de  
ejercicio no produjo modificaciones relevantes  
en la salud mental de los participantes. Estos  
cuestionario,  
reflejando  
una  
reducción  
importante del malestar psicológico y una  
mejora evidente del bienestar emocional. La  
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resultados constituyen una primera evidencia  
fortalece la evidencia de que la intervención  
basada en ejercicio físico fue efectiva para  
mejorar el estado de salud mental de los  
participantes.  
empírica de que la intervención física aplicada  
generó efectos positivos sobre el bienestar  
psicológico de los adultos mayores incluidos en  
el grupo experimental.  
Tabla 4. Comparación de las puntuaciones  
postest mediante análisis de covarianza  
(ANCOVA)  
Tabla 3. Comparación de la diferencia entre  
grupos después de la intervención.  
Grup  
Variable  
dependiente  
Salud mental  
(GHQ-12  
η²  
parcial  
Grupo  
experimen  
tal  
d de  
Cohe  
n
Covariable  
F
p
o
contr  
ol  
Variable  
t
p
GHQ-12  
pretest  
78,64 <0,001  
0,472  
Puntuaci  
ón GHQ-  
12  
postest)  
-
10,6  
7
11,28 ±  
2,84  
17,96  
<0,00  
1
Fuente: Elaboración propia  
1,72  
± 3,17  
postest  
Con el propósito de controlar las posibles  
diferencias iniciales entre los participantes, se  
efectuó un análisis de covarianza (ANCOVA),  
utilizando la puntuación obtenida en el pretest  
como covariable y la puntuación del postest  
como variable dependiente. Los resultados  
evidenciaron que, aun después de ajustar  
estadísticamente las condiciones iniciales, el  
efecto del programa de ejercicio físico continuó  
siendo altamente significativo (F = 78,64; p <  
Fuente: Elaboración propia  
Al comparar directamente las puntuaciones  
obtenidas en el postest, se identificó una  
diferencia ampliamente favorable al grupo  
experimental. La prueba t para muestras  
independientes confirmó que ambos grupos  
presentaron  
distintos al finalizar la intervención (p < 0,001),  
evidenciando que los participantes que  
resultados  
significativamente  
0,001).  
El tamaño del efecto obtenido (η²  
realizaron el programa de ejercicio físico  
alcanzaron niveles considerablemente mejores  
de salud mental en comparación con quienes  
continuaron únicamente con las actividades  
habituales del centro gerontológico.  
parcial = 0,472) indica que aproximadamente el  
47,2 % de la variabilidad observada en la salud  
mental al finalizar la intervención puede  
explicarse por la participación en el programa  
de ejercicio físico, magnitud considerada  
elevada dentro de la investigación aplicada en  
ciencias de la salud. Este hallazgo demuestra  
que la mejoría observada en el grupo  
experimental no obedeció únicamente a  
diferencias preexistentes entre los participantes,  
sino que estuvo asociada directamente con la  
intervención desarrollada durante las ocho  
semanas. En consecuencia, el análisis de  
covarianza fortalece la validez interna del  
estudio y respalda la hipótesis planteada  
respecto a la influencia positiva del ejercicio  
físico sobre la salud mental en adultos mayores.  
Además de la significación estadística, el  
tamaño del efecto obtenido (d = 1,72) puede  
interpretarse como muy grande, indicando que  
la magnitud del cambio posee una elevada  
relevancia clínica y práctica. Este hallazgo  
demuestra que el programa produjo beneficios  
que trascienden las fluctuaciones normales  
esperadas durante el periodo de seguimiento y  
que las diferencias observadas poseen suficiente  
importancia para ser consideradas en la  
planificación de programas de promoción de la  
salud  
dirigidos a adultos  
mayores.  
En  
consecuencia, la comparación  
intergrupal  
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Tabla 5. Asistencia al programa de ejercicio  
comunitarios dirigidos a población geriátrica.  
Más del ochenta por ciento de los participantes  
asistió al menos al 90 % de las sesiones,  
mientras que el porcentaje restante cumplió  
físico del grupo experimental.  
Indicador  
Resultado  
24  
Sesiones programadas  
22,1 ± 1,4  
sesiones  
92,1 %  
Asistencia media  
igualmente  
con  
el  
criterio  
mínimo  
de  
Adherencia promedio  
Participantes con asistencia ≥ 90 %  
Participantes con asistencia entre 80 y  
89 %  
permanencia establecido para el estudio.  
Resulta particularmente relevante que durante  
las ocho semanas no se registraron abandonos  
definitivos, lo que refleja una adecuada  
aceptación del programa y una planificación  
acorde con las capacidades funcionales de los  
participantes. La elevada asistencia constituye  
un elemento metodológico importante porque  
garantiza que los cambios observados en la  
salud mental puedan atribuirse razonablemente  
a la exposición continua a la intervención y no  
a una participación esporádica o insuficiente.  
39 (83,0 %)  
8 (17,0 %)  
0 (0 %)  
Abandono del programa  
Fuente: Elaboración propia  
La implementación del programa evidenció un  
elevado nivel de adherencia por parte de los  
participantes del grupo experimental. En  
promedio, los adultos mayores asistieron a 22,1  
de las 24 sesiones programadas, alcanzando una  
adherencia superior al 90 %, porcentaje  
considerado  
excelente  
para  
programas  
Tabla 6. Variación de la salud mental según sexo en el grupo experimental.  
Sexo  
Pretest (Media ± DE)  
18,92 ± 3,18  
Postest (Media ± DE)  
11,41 ± 2,79  
Diferencia  
-7,51  
p
Mujeres (n = 28)  
Hombres (n = 19)  
<0,001  
<0,001  
18,47 ± 3,26  
11,11 ± 2,92  
-7,36  
El análisis por sexo evidenció que tanto  
hombres como mujeres experimentaron  
programa puede considerarse una estrategia  
aplicable tanto a hombres como a mujeres  
adultas mayores que presentan características  
funcionales semejantes.  
mejoras importantes en la salud mental después  
de participar en el programa de ejercicio físico.  
Aunque las mujeres presentaron una reducción  
ligeramente superior en la puntuación promedio  
del GHQ-12, la diferencia respecto a los  
hombres fue mínima y no modificó la tendencia  
general de los resultados. En ambos casos las  
comparaciones entre el pretest y el postest  
alcanzaron niveles elevados de significación  
Tabla 7. Comparación del cambio en salud  
mental  
según  
grupo  
etario  
del  
grupo  
experimental  
Grupo de edad  
6069 años  
7082 años  
n
Diferencia pretest-postest  
p
24 -7,82  
23 -7,08  
<0,001  
<0,001  
Fuente: Elaboración propia  
estadística,  
indicando  
que  
el  
programa  
benefició de manera consistente a ambos  
grupos. Estos resultados permiten inferir que la  
efectividad de la intervención no dependió del  
La estratificación por grupos etarios permitió  
observar que los beneficios del programa  
estuvieron presentes tanto en los adultos  
mayores de menor edad como en aquellos  
pertenecientes al grupo de mayor edad. Los  
participantes comprendidos entre los 60 y 69  
sexo  
de  
los  
participantes,  
sino  
de  
la  
participación sistemática en las actividades  
físicas programadas. En consecuencia, el  
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años presentaron una reducción ligeramente  
homogéneos dentro de la población estudiada.  
En conjunto, la evidencia obtenida permite  
aceptar la hipótesis de investigación y rechazar  
la hipótesis nula, al comprobarse que la  
aplicación sistemática de un programa de  
ejercicio físico mejoró significativamente la  
salud mental de los adultos mayores en  
comparación con quienes no participaron en la  
intervención. Estos hallazgos constituyen una  
base sólida para el desarrollo de la discusión  
científica, donde serán contrastados con la  
superior en la puntuación del GHQ-12; sin  
embargo, los adultos con edades entre 70 y 82  
años  
también  
mostraron  
mejoras  
estadísticamente significativas. La diferencia  
observada entre ambos grupos fue reducida y no  
modificó la interpretación general de los  
resultados, lo que sugiere que la intervención  
mantuvo su efectividad independientemente de  
la edad cronológica dentro del rango evaluado.  
Este  
comportamiento  
evidencia  
que  
la  
adaptación progresiva de la intensidad y de los  
ejercicios permitió que personas con diferentes  
niveles de envejecimiento funcional obtuvieran  
beneficios comparables. En consecuencia, los  
evidencia  
reportada  
por  
investigaciones  
nacionales e internacionales.  
Los resultados obtenidos demostraron que la  
implementación de un programa estructurado  
de ejercicio físico durante ocho semanas  
produjo una mejora significativa en la salud  
mental de los adultos mayores pertenecientes al  
grupo experimental, hallazgo que confirma la  
hipótesis planteada y reafirma el papel del  
ejercicio como una intervención eficaz para  
resultados  
respaldan  
la  
viabilidad  
de  
implementar programas de ejercicio físico  
adaptados en adultos mayores de distintas  
edades, siempre que las actividades sean  
planificadas de acuerdo con sus capacidades  
individuales.  
El conjunto de los análisis estadísticos  
desarrollados demuestra que el programa  
estructurado de ejercicio físico produjo mejoras  
significativas en la salud mental de los adultos  
mayores que participaron en la intervención.  
Las diferencias observadas fueron consistentes  
tanto en las comparaciones intragrupales como  
promover  
el  
envejecimiento  
activo.  
La  
reducción observada en las puntuaciones del  
GHQ-12 evidencia una disminución del  
malestar psicológico y una mejora del bienestar  
emocional,  
cambios  
que  
fueron  
significativamente superiores a los registrados  
en el grupo control.  
en  
las  
comparaciones  
entre  
grupos,  
manteniéndose la significación estadística  
después del control de las condiciones iniciales  
mediante el análisis de covarianza. Asimismo,  
los elevados niveles de adherencia registrados  
durante las ocho semanas fortalecen la  
confiabilidad de los hallazgos y reducen la  
posibilidad de que los resultados se encuentren  
influenciados por una exposición insuficiente al  
Estos resultados son consistentes con la revisión  
sistemática de da Silva et al. (2022), quienes  
concluyeron que los programas de ejercicio  
físico mejoran de manera significativa la salud  
mental y el funcionamiento cognitivo en  
personas mayores, especialmente cuando las  
intervenciones son supervisadas y mantienen  
una duración superior a ocho semanas. Del  
mismo modo, Mahmoudi et al. (2022)  
reportaron que las intervenciones basadas en  
ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza  
reducen los síntomas depresivos y mejoran la  
tratamiento.  
De  
igual  
manera,  
el  
comportamiento semejante observado entre  
hombres y mujeres, así como entre los  
diferentes grupos etarios, indica que los  
beneficios del programa fueron relativamente  
percepción  
de  
calidad  
de  
vida,  
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independientemente  
del  
sexo  
de  
los  
autoestima, factores que diversos autores  
consideran determinantes para la preservación  
de la salud mental durante la vejez. En  
participantes. En conjunto, la coincidencia entre  
estos estudios y los resultados obtenidos  
fortalece la evidencia de que el ejercicio físico  
constituye una estrategia terapéutica eficaz para  
preservar el bienestar psicológico durante el  
envejecimiento. Además, la magnitud del  
cambio observada en el presente estudio sugiere  
que programas relativamente breves, siempre  
consecuencia,  
los  
resultados  
obtenidos  
permiten inferir que el efecto positivo  
observado no depende exclusivamente del  
componente fisiológico del ejercicio, sino  
también del entorno social y motivacional  
generado durante la intervención.  
que  
sean  
sistemáticos  
pueden  
y
correctamente  
planificados,  
generar beneficios  
Otro hallazgo relevante fue la elevada  
adherencia alcanzada por los participantes del  
grupo experimental, quienes registraron una  
asistencia promedio superior al noventa por  
ciento de las sesiones programadas. Este  
comportamiento resulta consistente con las  
observaciones realizadas por Franco et al.  
(2022), quienes demostraron que los programas  
adaptados a las capacidades individuales y  
desarrollados bajo supervisión profesional  
incrementan significativamente la permanencia  
de los adultos mayores en intervenciones de  
actividad física. De manera semejante, Bangsbo  
et al. (2023) sostienen que la progresión gradual  
de la carga de entrenamiento favorece la  
percepción de seguridad, reduce el temor a  
lesionarse y mejora la motivación para  
continuar participando, aspectos especialmente  
relevantes en poblaciones geriátricas.  
clínicamente relevantes en la salud mental de la  
población geriátrica.  
La comparación entre el grupo experimental y  
el grupo control mostró diferencias altamente  
significativas después de la intervención,  
incluso tras controlar estadísticamente las  
puntuaciones iniciales mediante el análisis de  
covarianza. Este comportamiento coincide con  
los resultados publicados por Singh et al.  
(2023), quienes identificaron que los programas  
multicomponente producen mejoras superiores  
en el bienestar emocional respecto a las  
intervenciones  
recreativas  
convencionales,  
debido a que integran estímulos físicos,  
cognitivos y sociales de manera simultánea.  
Asimismo, Cunningham et al. (2024) señalaron  
que la combinación de ejercicios aeróbicos,  
fortalecimiento  
muscular  
y
equilibrio  
incrementa la autonomía funcional y disminuye  
la percepción de estrés en adultos mayores,  
favoreciendo una adaptación más positiva al  
proceso de envejecimiento. Una posible  
explicación para los resultados encontrados  
radica en que el programa aplicado incorporó  
En el presente estudio, la combinación de  
ejercicios de intensidad ligera a moderada, junto  
con actividades de coordinación, equilibrio y  
fortalecimiento, probablemente contribuyó a  
que los participantes percibieran la intervención  
como accesible y beneficiosa para su condición  
física y emocional. La ausencia de abandonos  
durante las ocho semanas constituye un  
indicador adicional de la aceptación del  
programa y respalda la factibilidad de  
implementar este tipo de intervenciones en  
centros gerontológicos. Desde una perspectiva  
aplicada, estos resultados evidencian que la  
actividades  
progresivas  
adaptadas  
a
las  
capacidades funcionales de los participantes,  
permitiendo mantener elevados niveles de  
adherencia y minimizar el riesgo de abandono.  
Además, la realización de las sesiones en un  
contexto grupal favoreció la interacción social,  
el apoyo entre pares y el fortalecimiento de la  
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planificación adecuada de los programas de  
especialmente en un contexto caracterizado por  
el acelerado envejecimiento poblacional  
ejercicio representa un elemento determinante  
para alcanzar beneficios sostenibles sobre la  
salud mental de las personas mayores. El  
análisis realizado según sexo y grupo etario  
mostró que los beneficios del programa fueron  
relativamente homogéneos entre hombres y  
mujeres, así como entre participantes de  
diferentes edades dentro del rango evaluado.  
observado en Ecuador y en la mayoría de los  
países latinoamericanos. La Organización  
Mundial de la Salud (2022) sostiene que la  
promoción de la actividad física constituye una  
de las estrategias con mayor impacto para  
prevenir la discapacidad y preservar la salud  
mental durante la vejez, recomendación que  
encuentra respaldo en los hallazgos del presente  
estudio.  
Estos resultados coinciden con los hallazgos  
publicados por Huang et al. (2022), quienes  
observaron que la respuesta psicológica al  
ejercicio físico presenta escasas diferencias  
relacionadas con el sexo cuando las actividades  
son adaptadas a las capacidades funcionales  
individuales. De igual forma, Guo et al. (2024)  
concluyeron que los adultos mayores de  
diferentes grupos etarios experimentan mejoras  
comparables en bienestar psicológico, siempre  
que la intensidad del ejercicio sea progresiva y  
acorde con sus condiciones clínicas. La  
similitud encontrada en el presente estudio  
sugiere que los mecanismos fisiológicos y  
psicosociales inducidos por la actividad física  
actúan de manera relativamente uniforme  
Asimismo, la Organización Panamericana de la  
Salud (2023) destaca que los programas  
comunitarios de ejercicio contribuyen a reducir  
la  
carga  
futura  
de  
enfermedades  
no  
transmisibles y favorecen la participación social  
de las personas mayores, objetivos plenamente  
coherentes con los resultados observados en  
esta investigación. Desde esta perspectiva, la  
incorporación sistemática de programas de  
ejercicio  
físico  
dentro  
podría  
de  
los  
centros  
una  
gerontológicos  
representar  
intervención costo-efectiva para disminuir el  
deterioro psicológico, fortalecer la autonomía  
funcional y mejorar la calidad de vida de la  
dentro  
de  
la  
población  
adulta  
mayor  
población  
adulta  
mayor.  
Además,  
la  
funcionalmente independiente.  
implementación de estrategias preventivas  
basadas en evidencia científica puede contribuir  
a optimizar el uso de los recursos sanitarios y  
No obstante, es importante considerar que  
variables como el estado nutricional, la  
presencia de enfermedades crónicas, el nivel  
educativo y el apoyo familiar también pueden  
influir sobre la magnitud de los beneficios  
obtenidos, por lo que futuras investigaciones  
deberían incorporarlas como covariables dentro  
de modelos estadísticos más complejos. Esta  
perspectiva permitirá comprender con mayor  
precisión los factores que potencian la  
efectividad de los programas de ejercicio  
dirigidos a la población geriátrica. Los  
reducir  
farmacológicos  
emocionales leves y moderados.  
la  
demanda  
de  
tratamientos  
trastornos  
asociados  
a
Por ello, los resultados obtenidos trascienden el  
ámbito académico y ofrecen información útil  
para el diseño de políticas públicas orientadas a  
promover un envejecimiento saludable. A pesar  
de la solidez metodológica del estudio, es  
necesario reconocer algunas limitaciones que  
deben considerarse al interpretar los resultados.  
En primer lugar, la investigación se desarrolló  
en un único centro gerontológico de la ciudad  
resultados  
obtenidos  
poseen  
importantes  
pública,  
implicaciones  
para  
la salud  
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de Guayaquil, circunstancia que limita la  
finalizar la intervención, lo que permitió aceptar  
la hipótesis de investigación y rechazar la  
hipótesis nula. Estos hallazgos evidencian que  
la práctica sistemática de ejercicio físico  
posibilidad de generalizar los hallazgos a toda  
la población adulta mayor ecuatoriana. En  
segundo lugar, el periodo de intervención  
comprendió únicamente ocho semanas, por lo  
que no fue posible determinar si los beneficios  
observados se mantienen a mediano o largo  
plazo después de finalizar el programa.  
Adicionalmente, la evaluación de la salud  
mental se realizó mediante un instrumento de  
constituye  
una  
intervención  
eficaz  
para  
favorecer el envejecimiento activo desde una  
perspectiva integral. Asimismo, los resultados  
confirman que el ejercicio no solo genera  
beneficios sobre la condición física, sino que  
también  
influye  
positivamente  
sobre  
autorreporte,  
el  
cual,  
aunque  
presenta  
dimensiones  
psicológicas  
estrechamente  
adecuadas propiedades psicométricas, puede  
estar influenciado por la percepción subjetiva  
de los participantes. Futuras investigaciones  
relacionadas con la autonomía, la funcionalidad  
y la calidad de vida. La consistencia observada  
entre  
los  
diferentes  
análisis  
estadísticos  
deberían  
incorporar  
muestras  
seguimientos  
fortalece la validez de las conclusiones  
obtenidas y respalda la pertinencia del diseño  
cuasiexperimental empleado. En consecuencia,  
el estudio aporta evidencia empírica que  
respalda la incorporación del ejercicio físico  
como componente esencial de los programas de  
atención dirigidos a la población adulta mayor.  
longitudinales,  
multicéntricas,  
indicadores fisiológicos complementarios y  
evaluaciones neuropsicológicas que permitan  
comprender con mayor profundidad los  
mecanismos responsables de las mejoras  
observadas. Aun con estas limitaciones, la  
consistencia de los análisis estadísticos, la  
elevada adherencia registrada durante la  
intervención y la concordancia de los resultados  
La elevada adherencia registrada durante la  
intervención permitió comprobar que los  
programas de ejercicio físico adecuadamente  
planificados, supervisados y adaptados a las  
capacidades funcionales de los adultos mayores  
pueden desarrollarse de manera segura y con  
con  
la  
literatura  
científica  
internacional  
permiten afirmar que el ejercicio físico  
constituye una estrategia eficaz para fortalecer  
la salud mental y favorecer un envejecimiento  
activo en la población adulta mayor.  
una  
alta  
aceptación  
por  
parte  
de  
los  
participantes. La organización progresiva de las  
actividades, el control de la intensidad del  
esfuerzo y la incorporación de ejercicios  
orientados al fortalecimiento muscular, el  
equilibrio, la coordinación, la movilidad y la  
resistencia favorecieron la permanencia de los  
adultos mayores durante todo el periodo de  
intervención. Estos resultados evidencian que el  
diseño metodológico empleado resulta viable  
Conclusiones  
El presente estudio permitió demostrar que la  
implementación de un programa estructurado  
de ejercicio físico durante ocho semanas  
produjo mejoras significativas en la salud  
mental de los adultos mayores participantes,  
evidenciadas mediante la disminución del  
malestar psicológico y el fortalecimiento del  
bienestar emocional en comparación con el  
para  
ser  
implementado  
en  
centros  
gerontológicos con características similares,  
siempre que exista personal capacitado y  
condiciones adecuadas para la ejecución de las  
actividades. De igual manera, la participación  
grupo  
control.  
Los  
análisis  
estadísticos  
diferencias  
realizados  
confirmaron  
significativas entre las mediciones pretest y  
postest, así como entre ambos grupos al  
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constante en las sesiones permitió consolidar  
espacios de interacción social que fortalecieron  
la motivación y favorecieron el bienestar  
emocional de los participantes. La experiencia  
obtenida durante el desarrollo del programa  
demuestra que el ejercicio físico puede  
convertirse en una estrategia preventiva de fácil  
En  
consecuencia,  
su  
promoción  
puede  
contribuir significativamente al desarrollo de  
modelos  
de  
atención  
centrados  
en  
el  
envejecimiento activo y saludable.  
Los  
hallazgos  
obtenidos  
para  
poseen  
las  
importantes  
instituciones  
implicaciones  
responsables de la atención de adultos mayores,  
debido a que proporcionan evidencia que  
respalda la incorporación permanente de  
programas estructurados de ejercicio físico  
dentro de los centros gerontológicos y demás  
implementación  
dentro  
de  
los  
servicios  
gerontológicos. Por ello, su incorporación  
sistemática representa una alternativa viable  
para fortalecer la promoción de la salud y la  
prevención del deterioro psicológico en la  
población adulta mayor.  
espacios comunitarios  
destinados a esta  
población. La implementación de este tipo de  
intervenciones puede contribuir a disminuir la  
carga asociada al deterioro de la salud mental,  
favorecer la autonomía funcional y mejorar la  
calidad de vida de las personas mayores,  
Otro aspecto relevante evidenciado por la  
investigación fue que los beneficios del  
programa se presentaron de manera consistente  
tanto en hombres como en mujeres y en los  
diferentes grupos de edad evaluados, lo que  
demuestra que la efectividad de la intervención  
no estuvo condicionada por estas características  
demográficas. La similitud de los resultados  
obtenidos entre los distintos subgrupos permite  
inferir que el ejercicio físico adaptado posee un  
efecto favorable relativamente homogéneo  
cuando las actividades responden a las  
capacidades funcionales individuales. Este  
comportamiento fortalece la posibilidad de  
diseñar programas inclusivos dirigidos a  
reduciendo  
además  
la  
necesidad  
de  
intervenciones  
complejidad.  
terapéuticas  
de mayor  
Asimismo, los resultados ofrecen información  
útil para la planificación de estrategias  
preventivas y para el diseño de políticas  
públicas orientadas a responder al acelerado  
proceso de envejecimiento poblacional que  
experimenta el país. No obstante, futuras  
investigaciones deberían ampliar el tiempo de  
seguimiento, incorporar muestras procedentes  
de diferentes regiones del Ecuador y evaluar  
variables complementarias relacionadas con la  
calidad de vida, la funcionalidad física y el  
poblaciones  
geriátricas  
heterogéneas,  
sin  
necesidad de establecer diferencias sustanciales  
en función del sexo o de la edad cronológica.  
desempeño  
cognitivo.  
También  
resultaría  
Además, la intervención contribuyó a fortalecer  
aspectos relacionados con la percepción de  
bienestar, la participación activa y la confianza  
para realizar actividades cotidianas, elementos  
fundamentales para preservar la independencia  
pertinente comparar distintas modalidades de  
ejercicio con el propósito de identificar cuáles  
generan mayores beneficios sobre la salud  
mental de la población adulta mayor. De esta  
manera, será posible consolidar un cuerpo de  
evidencia científica cada vez más robusto que  
durante  
el  
envejecimiento.  
Desde  
esta  
perspectiva, el ejercicio físico debe ser  
considerado una estrategia integral que favorece  
simultáneamente el funcionamiento físico,  
psicológico y social de las personas mayores.  
contribuya  
al  
perfeccionamiento  
de  
las  
intervenciones destinadas a promover un  
envejecimiento activo, saludable y socialmente  
participativo.  
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Rendón Triviño.  
Declaraciones éticas y editoriales del artículo  
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT)  
Johanna Vanessa Ladinez Garcés: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de  
los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.  
Gian Carlos Andrade Ramos: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los resultados  
obtenidos y elaboración de representaciones gráficas y visualización de los datos.  
Raúl Xavier Hernández Molina: provisión de recursos académicos y materiales para el desarrollo del estudio, apoyo en la administración del proyecto  
investigativo y revisión editorial del manuscrito antes de su publicación.  
Jaime Leonardo Rendón Triviño: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de  
los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.  
Declaración de conflicto de intereses  
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación del  
presente artículo.  
Declaración de financiamiento  
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En caso de  
existir financiamiento institucional o externo, este deberá ser declarado explícitamente por los autores en esta sección.  
Declaración del editor  
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica, transparencia  
y buenas prácticas editoriales. El manuscrito fue sometido a un proceso de evaluación mediante revisión por pares doble ciego, garantizando la  
confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el editor declara que el artículo  
cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.  
Declaración de los revisores  
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,  
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus  
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.  
Declaración ética de la investigación  
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad  
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse  
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.  
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial  
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción  
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la  
responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas como autoras del manuscrito  
ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.  
Disponibilidad de datos  
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las  
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.  
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