Ciencia y Educación  
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)  
Vol. 7 No. 7.1  
Edición Especial VII 2026  
INTELIGENCIA EMOCIONAL Y COMPETENCIAS COMUNICATIVAS EN EDUCACIÓN  
MEDIA: UN ESTADO DEL ARTE  
EMOTIONAL INTELLIGENCE AND COMMUNICATIVE COMPETENCES IN SECONDARY  
EDUCATION: A STATE OF THE ART  
Autores: ¹Yeneire Astrid Guerra López.  
¹E-mail de contacto: yeaguelo@yahoo.es  
Afiliación: ¹Universidad Pedagógica Experimental Libertador, (Venezuela).  
Artículo recibido: 15 de Julio del 2026.  
Artículo revisado: 17 de Julio del 2026.  
Artículo aprobado: 17 de Julio del 2026.  
¹Licenciada en Educación Básica con énfasis el Lenguaje Castellana y Literatura, egresada de la Universidad de Atlántico, Magíster en  
Didáctica, egresada de la Universidad Santo Tomás. Doctorante en Ciencias de la Educación de la Universidad Pedagógica Experimental  
Libertador, (Venezuela), con 16 años de experiencia laboral en la Institución Educativa Francisco Molina Sánchez, (Colombia).  
Resumen  
artículo ofrece  
sistemática de la literatura especializada sobre la  
relación entre inteligencia emocional  
Palabras  
Competencias  
socioemocionales,  
interpersonal.  
clave: Inteligencia  
comunicativas,  
emocional,  
Habilidades  
Comunicación  
El  
presente  
una  
revisión  
y
competencias comunicativas en el nivel de  
educación media académica, con el propósito de  
Abstract  
identificar  
tendencias,  
enfoques  
teóricos,  
This article offers a systematic review of the  
specialized literature on the relationship between  
hallazgos empíricos y vacíos de conocimiento en  
la producción científica de los últimos quince  
años. Metodológicamente, se asume un diseño  
documental de alcance descriptivo-interpretativo,  
sustentado en el análisis de fuentes académicas  
indexadas, tesis doctorales y artículos científicos  
publicados en español e inglés. Los hallazgos  
revelan que la inteligencia emocional se ha  
consolidado como un constructo fundamental  
para comprender y fortalecer los procesos  
comunicativos en contextos escolares, aunque  
persisten limitaciones en la cantidad de estudios  
emotional  
intelligence  
and  
communicative  
competences at the secondary education level,  
with the purpose of identifying trends, theoretical  
approaches, empirical findings and knowledge  
gaps in the scientific production of the last fifteen  
years. Methodologically, a documentary design  
of descriptive-interpretative scope is assumed,  
based on the analysis of indexed academic  
sources, doctoral theses and scientific articles  
published in Spanish and English. The findings  
reveal that emotional intelligence has been  
consolidated as a fundamental construct for  
understanding and strengthening communicative  
processes in school contexts, although limitations  
persist in the number of empirical studies focused  
specifically on secondary education and in Latin  
America. There is also evidence of a theoretical  
tension between Mayer and Salovey's ability  
models and Goleman's mixed models, which has  
repercussions on the pedagogical strategies  
empíricos  
centrados  
específicamente  
en  
educación media y en América Latina. Se  
evidencia también una tensión teórica entre los  
modelos de habilidad de Mayer y Salovey y los  
modelos mixtos de Goleman, lo cual repercute en  
las estrategias pedagógicas propuestas. El estudio  
concluye que la integración de la inteligencia  
emocional en el currículo escolar constituye una  
necesidad formativa ineludible para el desarrollo  
de competencias comunicativas, y se identifican  
líneas de investigación futura orientadas a la  
proposed.  
The  
study  
concludes  
that  
the  
integration of emotional intelligence into the  
school curriculum constitutes an unavoidable  
construcción  
de  
propuestas  
didácticas  
contextualizadas.  
formative  
need  
for  
the  
development  
of  
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communicative competences, and identifies  
Introducción  
future research lines oriented towards the  
construction of contextualized didactic proposals.  
En las últimas dos décadas, el campo educativo  
ha  
significativa en la manera de concebir la  
formación integral de los estudiantes.  
Tradicionalmente, los sistemas escolares han  
experimentado  
una  
transformación  
Keywords:  
Emotional  
intelligence,  
Communicative  
emotional  
competencies,  
Socio-  
skills,  
Interpersonal  
communication.  
privilegiado  
cognitivas  
el  
desarrollo  
el dominio  
de  
de  
habilidades  
contenidos  
y
Sumário  
Este artigo oferece uma revisão sistemática da  
literatura especializada sobre a relação entre  
disciplinares, relegando a un plano secundario las  
dimensiones afectiva, social y emocional del  
inteligência  
emocional  
e
competências  
aprendizaje.  
Sin  
embargo,  
investigaciones  
comunicativas no nível do ensino médio  
académico, com o objetivo de identificar  
recientes han comenzado a cuestionar esta visión  
fragmentada, proponiendo enfoques pedagógicos  
que integren la gestión emocional como un  
componente central del proceso formativo. Esta  
tendencia ha cobrado particular relevancia en el  
nivel de educación media, donde los estudiantes  
enfrentan transiciones críticas hacia la vida adulta  
y requieren herramientas que les permitan  
comunicarse eficazmente, gestionar conflictos y  
construir relaciones interpersonales saludables.  
tendências,  
abordagens  
teóricas,  
achados  
empíricos e lacunas de conhecimento na  
produção científica dos últimos quinze anos.  
Metodologicamente, assume-se um desenho  
documental de alcance descritivo-interpretativo,  
baseado na análise de fontes académicas  
indexadas, teses de doutoramento e artigos  
científicos publicados em espanhol e inglês. Os  
resultados revelam que a inteligência emocional  
se consolidou como um construto fundamental  
para compreender e fortalecer os processos  
comunicativos em contextos escolares, embora  
persistam limitações na quantidade de estudos  
empíricos focados especificamente no ensino  
médio e na América Latina. Evidencia-se também  
uma tensão teórica entre os modelos de habilidade  
de Mayer e Salovey e os modelos mistos de  
Goleman, o que repercute nas estratégias  
pedagógicas propostas. O estudo conclui que a  
integração da inteligência emocional no currículo  
escolar constitui uma necessidade formativa  
La  
preocupación  
por  
las  
competencias  
comunicativas en la educación media no es  
nueva. Diversos estudios han documentado las  
dificultades que enfrentan los adolescentes para  
expresar ideas con claridad, comprender textos  
complejos  
y
participar  
en  
intercambios  
argumentativos, tanto en el ámbito académico  
como en el social. La Organización para la  
Cooperación y el Desarrollo Económicos, a través  
de las evaluaciones PISA, ha señalado de manera  
recurrente que el desempeño de los estudiantes  
latinoamericanos en lectura y comprensión escrita  
se encuentra por debajo de los promedios  
internacionales, lo cual evidencia la urgencia de  
revisar las prácticas pedagógicas vigentes. Este  
panorama se agrava cuando se consideran las  
inadiável  
para  
o
desenvolvimento  
de  
competências comunicativas, e identificam-se  
linhas de investigação futura orientadas à  
construção  
de  
propostas  
didáticas  
contextualizadas.  
Palavras-chave:  
Competências  
Inteligência  
comunicativas,  
emocional,  
Habilidades  
socioemocionais, Comunicação interpessoal.  
condiciones  
de  
desigualdad,  
violencia  
y
precariedad que afectan a numerosos contextos  
escolares de la región, condiciones que inciden  
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directamente en la disposición de los estudiantes  
que existe en el mundo objetivo, social y  
subjetivo" (p. 112). Esta perspectiva resulta  
valiosa porque sitúa la comunicación como un  
proceso de construcción compartida de  
para aprender y comunicarse. Frente a esta  
realidad, la inteligencia emocional ha emergido  
como una categoría explicativa de gran potencial.  
Desde la publicación del trabajo seminal de  
Mayer y Salovey a principios de la década de  
1990, y su posterior popularización por Goleman,  
el concepto ha transitado desde el ámbito de la  
psicología clínica hacia el campo educativo,  
donde ha sido adoptado como fundamento para  
diseñar intervenciones orientadas al desarrollo de  
habilidades socioafectivas. En este marco, autores  
como Bisquerra han propuesto que la educación  
emocional no debe entenderse como un contenido  
adicional, sino como un eje transversal que  
atraviesa todas las áreas del currículo y todas las  
interacciones que ocurren en el espacio escolar.  
significados, que trasciende el mero intercambio  
de información y se articula con la dimensión  
social y subjetiva de la experiencia humana. En el  
ámbito educativo, esta noción invita a concebir el  
aula como un espacio de encuentro dialógico,  
donde  
los  
estudiantes  
no  
solo  
aprenden  
contenidos, sino que también aprenden a ser y a  
estar con los demás.  
La relevancia de esta afirmación en el contexto de  
la educación media se comprende mejor cuando  
se considera que los adolescentes se encuentran  
en una etapa del desarrollo en la que la identidad  
personal y la pertenencia grupal adquieren una  
No obstante, la relación entre inteligencia  
emocional y competencias comunicativas no ha  
sido suficientemente explorada en el nivel de  
educación media, particularmente en contextos  
latinoamericanos. Buena parte de la investigación  
disponible proviene de países anglosajones y se  
ha concentrado en la educación primaria, la  
formación universitaria o el ámbito laboral. Esta  
situación genera un vacío teórico que limita la  
posibilidad de diseñar estrategias pedagógicas  
pertinentes para las características y necesidades  
de los adolescentes de la región. De allí que  
resulte pertinente realizar un estado del arte que  
sistematice los hallazgos, enfoques y vacíos  
existentes en la literatura especializada.  
centralidad  
particular.  
Las  
interacciones  
comunicativas que ocurren en la escuela no son  
meros ejercicios lingüísticos, sino que están  
cargadas de significado emocional y relacional. Si  
los estudiantes no cuentan con herramientas para  
reconocer y gestionar las emociones que emergen  
en dichas interacciones, es muy probable que  
experimenten ansiedad, inhibición o conflictos  
que  
obstaculicen  
su  
participación  
y
su  
aprendizaje. Por tanto, la comunicación no puede  
ser entendida al margen de la dimensión  
emocional, y cualquier aproximación pedagógica  
que  
pretenda  
fortalecer  
las  
competencias  
comunicativas debe atender simultáneamente  
ambas dimensiones.  
En la presente revisión, se asume como referente  
fundamental la teoría de la acción comunicativa  
de Habermas (1986), quien sostiene que: "el  
actuar comunicativo es el prototipo del actuar  
intersubjetivo. Se basa en un proceso cooperativo  
de interpretación a lo largo del cual los  
participantes se refieren al mismo tiempo a algo  
Un segundo referente teórico que orienta esta  
revisión es el modelo de inteligencia emocional  
propuesto por Mayer y Salovey, quienes la  
definen como la "capacidad de percibir, valorar y  
expresar emociones con precisión, de acceder y  
generar  
sentimientos  
que  
faciliten  
el  
pensamiento, de comprender las emociones y el  
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conocimiento emocional, y de regular las  
emociones para promover el crecimiento  
planteamientos de Habermas y de Mayer y  
Salovey resultan complementarios para los fines  
de este estado del arte. Mientras que el primero  
ofrece una teoría social de la comunicación como  
emocional e intelectual" (Mayer y Salovey, 1997,  
p. 10). Esta definición, de corte cognitivo, ofrece  
una base sólida para entender cómo las  
habilidades emocionales pueden incidir en los  
proceso  
intersubjetivo  
orientado  
al  
entendimiento, el segundo proporciona un  
modelo psicológico de las habilidades que hacen  
posible dicho entendimiento en contextos  
emocionalmente cargados. Ambos convergen en  
la idea de que la comunicación eficaz requiere  
algo más que el dominio del código lingüístico:  
exige sensibilidad hacia el otro, capacidad de  
interpretación contextual y disposición para  
regular los propios estados afectivos. Esta  
convergencia teórica será retomada a lo largo del  
procesos  
comunicativos.  
Por  
ejemplo,  
la  
percepción emocional permite al estudiante  
identificar el estado de ánimo de un interlocutor y  
ajustar  
su  
mensaje  
en  
consecuencia;  
la  
comprensión emocional le facilita interpretar las  
causas y consecuencias de las reacciones  
afectivas en una discusión; y la regulación  
emocional le proporciona estrategias para  
manejar la frustración o la ansiedad ante una  
exposición oral.  
desarrollo  
del  
artículo  
para  
analizar  
las  
tendencias, hallazgos y vacíos identificados en la  
literatura revisada.  
Esta definición merece una explicación detenida.  
Mayer y Salovey no conciben la inteligencia  
emocional como un rasgo de personalidad o una  
competencia social difusa, sino como un conjunto  
de habilidades cognitivas que operan sobre la  
información emocional. Esto implica que la  
inteligencia emocional es educable y puede ser  
desarrollada mediante la práctica y la reflexión  
sistemática. En el contexto escolar, esta premisa  
abre un amplio abanico de posibilidades  
didácticas: si los estudiantes aprenden a percibir,  
comprender y regular sus emociones, estarán en  
mejores condiciones para participar en debates,  
elaborar argumentos, escuchar activamente y  
resolver conflictos de manera constructiva. En  
este sentido, la inteligencia emocional no es un fin  
en sí misma, sino un medio para potenciar las  
competencias comunicativas y, a través de ellas,  
el aprendizaje y la convivencia escolar. Por ello,  
se asume este modelo como el principal sustento  
teórico del estudio, por su coherencia con el  
enfoque cognitivo y su potencial para orientar  
Materiales y Métodos  
El presente estudio se inscribe en el paradigma  
interpretativo, dado que su propósito es  
comprender y sistematizar los significados,  
enfoques  
y
tendencias  
que  
la  
literatura  
especializada ha construido en torno a la relación  
entre inteligencia emocional y competencias  
comunicativas en educación media. Desde una  
perspectiva epistemológica, se asume que el  
conocimiento sobre este fenómeno no es neutral  
ni está exento de interpretación, sino que se  
construye a partir de las perspectivas teóricas, los  
marcos  
metodológicos  
y
los  
contextos  
socioculturales de los investigadores. Por ello, la  
revisión documental no se limita a la acumulación  
de hallazgos, sino que busca identificar patrones,  
tensiones y vacíos que permitan una comprensión  
crítica del estado actual del conocimiento. El  
enfoque de la investigación es cualitativo, en  
tanto privilegia la profundidad interpretativa  
sobre la generalización estadística. Se adoptó un  
intervenciones  
pedagógicas  
concretas.  
Los  
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diseño documental de alcance descriptivo-  
documental y la revisión sistemática de literatura.  
Se consultaron bases de datos académicas como  
SciELO, Dialnet, Redalyc, Scopus y Google  
interpretativo, orientado a la revisión, análisis y  
síntesis de fuentes académicas publicadas en el  
período comprendido entre 2010 y 2026. La  
selección de este período responde a la necesidad  
de capturar la producción científica más reciente,  
sin descartar trabajos fundacionales que han  
marcado el desarrollo conceptual del campo. La  
investigación es, además, de carácter teórico, ya  
que no se realizó trabajo de campo ni se  
recolectaron datos primarios, sino que se trabajó  
exclusivamente con fuentes secundarias.  
Académico,  
palabras clave en español e inglés: "inteligencia  
emocional", "competencias comunicativas",  
"educación media", "emotional intelligence",  
"communicative competences", "secondary  
education". También se realizaron búsquedas  
complementarias en repositorios de tesis  
utilizando  
combinaciones  
de  
doctorales de universidades latinoamericanas y  
españolas. El proceso de búsqueda y selección se  
documentó mediante un registro de trazabilidad  
que incluye las fechas de consulta, las ecuaciones  
de búsqueda y los criterios de selección aplicados.  
La población de estudio estuvo conformada por el  
conjunto de artículos científicos, tesis doctorales,  
capítulos de libros y documentos de política  
educativa publicados en español e inglés que  
Los instrumentos utilizados para el registro y  
sistematización de la información fueron: (a) una  
matriz de análisis documental, diseñada para  
extraer información relevante de cada fuente  
abordan  
la  
inteligencia  
emocional  
y
las  
competencias comunicativas en el nivel de  
educación media o secundaria. Se empleó un  
muestreo intencional o propositivo, dirigido a  
seleccionar aquellas fuentes que cumplieran con  
los siguientes criterios de inclusión: (a) estar  
publicadas en revistas indexadas en bases de  
datos reconocidas (SciELO, Dialnet, Redalyc,  
Scopus, Web of Science) o en repositorios  
institucionales de universidades acreditadas; (b)  
(autor,  
año,  
título,  
objetivo,  
metodología,  
hallazgos principales y conclusiones); (b) fichas  
de contenido temático, para organizar los  
hallazgos por categorías emergentes; y (c) un  
diario de campo o bitácora de investigación,  
donde se registraron observaciones, reflexiones  
analíticas y decisiones metodológicas durante  
todo el proceso. Para la organización y  
codificación de los datos se utilizó el software de  
análisis cualitativo ATLAS.ti, que facilitó la  
identificación de patrones, la generación de  
códigos y la construcción de categorías.  
abordar  
explícitamente  
emocional  
la  
relación  
entre  
inteligencia  
y
competencias  
comunicativas, o al menos una de estas variables  
en el contexto educativo; (c) haber sido  
publicadas entre 2010 y 2026; y (d) estar escritas  
en español o inglés. Se excluyeron aquellos  
trabajos que no presentaran un marco teórico o  
metodológico explícito, así como aquellos  
centrados exclusivamente en otros niveles  
educativos (educación primaria, universitaria o  
posgrado) sin implicaciones para la educación  
La técnica de análisis de datos empleada fue la  
codificación y categorización propia de la Teoría  
Fundamentada, conforme a los postulados de  
Strauss y Corbin (2002), adaptada al contexto de  
una revisión documental. El proceso analítico se  
desarrolló en tres fases: (a) codificación abierta,  
que consistió en la identificación de unidades de  
significado en las fuentes consultadas y su  
media.  
Las técnicas de recolección de  
empleadas fueron el análisis  
información  
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agrupación en códigos iniciales; (b) codificación  
pedagógico. Una revisión de la literatura muestra  
que los orígenes del término pueden rastrearse en  
los trabajos de Thorndike sobre inteligencia  
social, pero fue a partir de la publicación del  
artículo de Salovey y Mayer en 1990 cuando el  
concepto adquirió una identidad propia y  
axial, orientada a establecer relaciones entre los  
códigos y a construir categorías y subcategorías  
más amplias; y (c) codificación selectiva, que  
permitió integrar las categorías en un esquema  
interpretativo  
coherente,  
identificando  
una  
categoría central que articula los hallazgos. La  
saturación teórica se alcanzó cuando la revisión  
de nuevas fuentes dejó de aportar información  
novedosa a las categorías ya construidas, lo cual  
ocurrió después del análisis de 42 fuentes  
documentales.  
comenzó  
a
ser  
objeto  
de  
investigación  
sistemática. Estos autores propusieron un modelo  
de habilidad que distingue la inteligencia  
emocional de otros rasgos de personalidad o  
competencias sociales, situándola en el dominio  
de las capacidades cognitivas aplicadas al  
procesamiento de información emocional.  
El rigor metodológico se garantizó mediante la  
aplicación de los criterios de credibilidad,  
transferibilidad, dependencia y confirmabilidad  
propuestos por Lincoln y Guba (1985). La  
credibilidad se aseguró mediante la triangulación  
de fuentes (diversidad de tipos documentales y  
autores) y la revisión por pares de las  
interpretaciones. La transferibilidad se favoreció  
mediante la descripción detallada del contexto de  
producción de las fuentes y de los criterios de  
selección. La dependencia se sustentó en el  
Desde entonces, han surgido múltiples enfoques  
que han enriquecido y, en algunos casos,  
tensionado el concepto original. Goleman, por  
ejemplo, amplió el modelo de Mayer y Salovey al  
incorporar  
competencias  
como  
la  
automotivación, la empatía y las habilidades  
sociales, configurando un modelo mixto que  
combina habilidades emocionales con rasgos de  
personalidad y competencias laborales. Este autor  
sostiene que "la inteligencia emocional es la  
registro  
sistemático  
de  
las  
decisiones  
capacidad  
de  
reconocer  
nuestros  
propios  
metodológicas y analíticas. La confirmabilidad se  
verificó mediante la trazabilidad de los hallazgos  
y la inclusión de citas textuales que respaldan las  
interpretaciones. El estudio respetó los principios  
sentimientos y los de los demás, de motivarnos y  
de manejar adecuadamente las relaciones"  
(Goleman, 1995, p. 317). Esta definición, de  
carácter más amplio y aplicado, ha tenido una  
enorme difusión en el ámbito educativo y  
organizacional, aunque también ha sido objeto de  
críticas por su falta de precisión conceptual.  
éticos  
de  
la  
investigación  
académica,  
las fuentes  
reconociendo  
adecuadamente  
consultadas y evitando el plagio mediante la  
paráfrasis y la citación rigurosa de los autores.  
La  
definición  
de  
Goleman  
merece  
una  
Epígrafe 1: Fundamentos conceptuales de la  
inteligencia emocional en el campo educativo. El  
explicación contextualizada. Al hablar de  
"reconocer  
Goleman  
nuestros  
se refiere  
propios  
la  
sentimientos",  
autoconciencia  
concepto  
experimentado una evolución significativa desde  
sus primeras formulaciones hasta su  
de  
inteligencia  
emocional  
ha  
a
emocional, que implica no solo identificar lo que  
sentimos, sino también comprender las causas de  
esas emociones y su impacto en nuestro  
comportamiento. La "motivación" alude a la  
consolidación como un constructo de amplio  
reconocimiento en el ámbito psicológico y  
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capacidad de canalizar las emociones hacia metas  
sus emociones tenderá a evitar situaciones que le  
generen ansiedad o conflicto, incluso si  
objetivamente posee las habilidades necesarias.  
Por ello, desde el modelo de rasgo, el trabajo  
positivas, manteniendo el optimismo incluso ante  
las dificultades. El "manejo adecuado de las  
relaciones" abarca habilidades como la empatía,  
la comunicación asertiva y la resolución de  
conflictos. En el contexto educativo, esta  
definición sugiere que un estudiante con  
inteligencia emocional no solo tiene un buen  
rendimiento académico, sino que también es  
capaz de colaborar, liderar y construir vínculos  
saludables. Por su aplicabilidad y su enfoque  
pedagógico  
debe  
incluir  
estrategias  
para  
fortalecer la autoeficacia emocional, como la  
retroalimentación positiva, el reconocimiento de  
logros y la construcción de una imagen personal  
realista  
pero  
optimista.  
Este  
enfoque  
complementa a los anteriores y ofrece una  
dimensión subjetiva que no debe ser descuidada  
en la formación integral del estudiante.  
integral,  
se  
asume  
este  
modelo  
como  
complementario al de Mayer y Salovey, ya que  
ofrece herramientas prácticas para el diseño de  
intervenciones pedagógicas.  
En el ámbito educativo, la inteligencia emocional  
ha sido asociada con múltiples variables:  
rendimiento  
convivencia, resolución de conflictos, motivación  
y, particularmente, con las competencias  
académico,  
clima  
escolar,  
Un tercer modelo que ha ganado terreno en la  
literatura especializada es el de la inteligencia  
emocional como rasgo, desarrollado por Petrides  
y Furnham. Para estos autores, "la inteligencia  
comunicativas. Diversas investigaciones han  
encontrado que los estudiantes con mayor  
emocional  
de  
rasgo  
se  
refiere  
a
las  
inteligencia  
emocional  
presentan  
mejores  
autopercepciones emocionales situadas en los  
niveles más bajos de la jerarquía de la  
personalidad" (Petrides y Furnham, 2001, p. 426).  
Esta perspectiva se distancia tanto del modelo de  
habilidad de Mayer y Salovey como del modelo  
mixto de Goleman, al centrarse en las creencias  
que los individuos tienen sobre sus propias  
capacidades emocionales, más que en sus  
habilidades de expresión oral, mayor fluidez en la  
producción escrita y una mayor disposición para  
participar en intercambios dialógicos. Estos  
hallazgos sugieren que la gestión de las  
emociones actúa como un facilitador de los  
procesos comunicativos, reduciendo la ansiedad  
que suele acompañar a las situaciones de  
exposición pública y favoreciendo la empatía  
necesaria para comprender los puntos de vista  
ajenos.  
capacidades  
reales.  
Esta  
distinción  
tiene  
implicaciones importantes para el diseño de  
intervenciones educativas, ya que sugiere que no  
basta con entrenar habilidades emocionales, sino  
que es necesario también trabajar en la percepción  
que los estudiantes tienen de sí mismos.  
Es importante precisar que la inteligencia  
emocional no se limita a la capacidad de sentir  
emociones intensas o de expresarlas libremente,  
sino que implica un uso reflexivo de la  
información emocional para guiar el pensamiento  
y la acción. Un estudiante con alta inteligencia  
emocional no es aquel que siempre está feliz o  
que nunca se enoja, sino aquel que reconoce su  
enojo, comprende sus causas, decide cómo  
Esta definición implica que la inteligencia  
emocional no se reduce a lo que una persona  
puede hacer, sino a lo que cree que puede hacer  
en el plano emocional. Un estudiante que se  
percibe a sí mismo como poco hábil para manejar  
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expresarlo de manera constructiva y evalúa las  
estudiantes adquieran estas habilidades de manera  
espontánea a través de la interacción cotidiana; es  
necesario diseñar experiencias de aprendizaje que  
promuevan explícitamente el autoconocimiento,  
la autorregulación, la empatía y las habilidades  
sociales. En este sentido, autores como Bisquerra  
han propuesto que la educación emocional debe  
consecuencias de sus acciones en los demás. Este  
conjunto de habilidades resulta fundamental para  
la comunicación,  
porque toda interacción  
comunicativa está atravesada por emociones,  
explícitas o implícitas, que condicionan la  
interpretación de los mensajes y la calidad de la  
relación entre los interlocutores.  
La relación  
ser  
considerada  
un  
contenido  
curricular  
entre inteligencia emocional y competencias  
comunicativas ha sido abordada desde diferentes  
perspectivas teóricas. Desde el modelo de  
habilidad, se enfatiza que la percepción y  
transversal, integrado en todas las áreas y niveles  
educativos. Esta propuesta adquiere particular  
relevancia en el nivel de educación media, donde  
los  
estudiantes  
se  
enfrentan  
a
desafíos  
comprensión  
emocional  
son  
condiciones  
comunicativos de creciente complejidad.  
necesarias para interpretar adecuadamente los  
enunciados ajenos y para ajustar los propios en  
función de las reacciones del interlocutor.  
El análisis de las fuentes consultadas permite  
afirmar que la inteligencia emocional constituye  
un fundamento indispensable para el desarrollo  
de competencias comunicativas, en la medida en  
que proporciona los recursos internos necesarios  
para gestionar la dimensión afectiva de la  
comunicación. Sin embargo, también se observa  
una importante dispersión teórica y una escasez  
Desde el modelo mixto, se destaca el papel de la  
empatía y las habilidades sociales en la  
construcción  
de  
relaciones  
comunicativas  
positivas. Y desde el modelo de rasgo, se subraya  
la influencia de la autopercepción emocional en  
la confianza que el estudiante tiene para  
de  
estudios  
empíricos  
que  
aborden  
expresarse  
y
para  
sostener  
intercambios  
específicamente la relación entre ambas variables  
en el nivel de educación media y en contextos  
latinoamericanos. Esta constatación refuerza la  
pertinencia del presente estado del arte, pues  
contribuye a sistematizar el conocimiento  
existente y a identificar las líneas de investigación  
futura.  
argumentativos. Cada una de estas perspectivas  
ofrece elementos valiosos que conviene integrar  
en una visión comprehensiva del fenómeno. La  
literatura revisada coincide en señalar que el  
desarrollo de la inteligencia emocional en la  
escuela requiere de un enfoque intencional y  
sistemático. No basta con esperar que los  
Tabla 1. Comparativo de modelos teóricos de inteligencia emocional  
Modelo  
Autores representativos  
Definición central  
Instrumento de  
medición  
Aplicación educative  
Modelo de  
habilidad  
Mayer y Salovey (1997)  
Capacidad cognitiva para  
procesar información  
emocional.  
MSCEIT (prueba de  
rendimiento)  
Entrenamiento en percepción,  
comprensión y regulación emocional.  
Modelo mixto  
Goleman (1995)  
Competencias emocionales y  
sociales aplicadas al  
desempeño.  
Autopercepciones emocionales  
situadas en la personalidad.  
ECI (evaluación 360°)  
TEIQue (autoinforme)  
Desarrollo de habilidades sociales y de  
liderazgo en el aula.  
Modelo de rasgo  
Petrides y Furnham (2001)  
Fortalecimiento de la autoeficacia y la  
autoconfianza emocional.  
Fuente: Elaboración propia.  
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(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)  
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.
Epígrafe  
2:  
Competencias  
comunicativas:  
entendida como un conjunto de habilidades que  
definiciones y dimensiones en el contexto escolar.  
El concepto de competencia comunicativa ha sido  
permiten al estudiante comprender, producir e  
interpretar textos orales y escritos en diversas  
situaciones y con distintos propósitos. Esta  
definición ha sido adoptada por los sistemas  
educativos de numerosos países, incluyendo  
Colombia, donde el Ministerio de Educación ha  
establecido estándares curriculares que orientan  
el desarrollo de las competencias comunicativas  
en los diferentes niveles de la educación básica y  
media. De acuerdo con estos estándares, la  
objeto  
de  
múltiples  
definiciones  
y
reformulaciones a lo largo de las últimas décadas,  
reflejando la evolución de las teorías lingüísticas  
y pedagógicas. Una de las contribuciones más  
influyentes en este campo es la de Hymes, quien  
propuso que la competencia comunicativa  
trasciende el mero conocimiento gramatical, al  
comprender la capacidad de usar el lenguaje de  
manera socialmente apropiada. En palabras de  
Hymes, la competencia comunicativa implica  
"cuándo hablar, cuándo no, y sobre qué hablar,  
con quién, dónde y en qué forma" (Hymes, 1971,  
p. 277). Esta definición amplía el enfoque  
competencia  
comunicativa  
comprende  
dimensiones como la comprensión lectora, la  
producción textual, la expresión oral y la  
interacción dialógica, todas ellas articuladas en  
torno al eje del lenguaje como herramienta de  
pensamiento y de relación social.  
estructuralista de Chomsky, al  
incorporar  
dimensiones sociolingüísticas y pragmáticas que  
son esenciales para la comunicación en contextos  
reales.  
Un elemento central en la discusión actual sobre  
las  
competencias  
comunicativas  
es  
el  
La definición de Hymes pone de relieve que la  
competencia comunicativa no se agota en el  
dominio de la gramática o el vocabulario, sino  
que abarca un saber social y cultural sobre el uso  
del lenguaje. Esto implica que un hablante  
competente no es solo aquel que construye  
oraciones gramaticalmente correctas, sino aquel  
que sabe ajustar su discurso a las normas de la  
situación comunicativa: el tono, el registro, el  
grado de formalidad y las expectativas del  
interlocutor. En el ámbito escolar, esta noción es  
fundamental porque el aula es un espacio de  
interacción social donde los estudiantes deben  
aprender a comunicarse no solo con el docente,  
sino también con sus pares, en contextos formales  
e informales. Por ello, el desarrollo de  
competencias comunicativas exige una pedagogía  
que atienda tanto la corrección lingüística como  
la pertinencia sociocultural. En el ámbito  
educativo, la competencia comunicativa ha sido  
reconocimiento de su naturaleza situada y  
contextual. Autores como Van Dijk han  
subrayado que la comunicación no ocurre en un  
vacío, sino que está siempre inserta en prácticas  
sociales,  
institucionales  
y
culturales  
que  
configuran los significados y las formas de  
interacción. Esto implica que las competencias  
comunicativas no pueden ser reducidas a  
destrezas técnicas o a conocimientos abstractos,  
sino que deben ser comprendidas como  
capacidades para participar en comunidades  
discursivas  
específicas,  
interpretando  
y
produciendo textos pertinentes a cada situación.  
En la educación media, esta perspectiva adquiere  
especial relevancia, porque los estudiantes se  
preparan para ingresar a la educación superior o  
al mundo laboral, espacios caracterizados por  
prácticas comunicativas particulares. La relación  
entre competencias comunicativas e inteligencia  
emocional ha sido abordada en la literatura desde  
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diferentes ángulos. Por un lado, se ha señalado  
logra regular su frustración o su enojo puede  
recurrir a respuestas impulsivas que dañen la  
relación con sus compañeros y que obstaculicen  
el avance del diálogo. Por el contrario, un  
estudiante que ha desarrollado habilidades de  
autorregulación puede mantener la calma,  
escuchar activamente y formular respuestas  
razonadas, lo cual enriquece el intercambio y  
favorece la construcción de consensos.  
que la inteligencia emocional contribuye al  
desarrollo de habilidades comunicativas al  
reducir la ansiedad que suele acompañar a la  
producción oral, especialmente en situaciones de  
exposición pública. Por otro lado, se ha destacado  
que la empatía y la comprensión de los estados  
emocionales ajenos son condiciones necesarias  
para una comunicación efectiva, en la medida en  
que  
permiten  
ajustar  
el  
mensaje  
a
las  
La literatura revisada también señala que el  
desarrollo de competencias comunicativas en la  
características y necesidades del interlocutor. De  
este modo, la inteligencia emocional no solo  
facilita la comunicación, sino que también  
enriquece su calidad, al hacerla más sensible,  
respetuosa y profunda.  
educación  
media  
requiere  
de  
estrategias  
pedagógicas que integren explícitamente la  
dimensión emocional. No se trata simplemente de  
enseñar a leer y a escribir, sino de crear  
Conviene detenerse en la noción de empatía, tal  
como ha sido desarrollada en la literatura sobre  
competencias comunicativas. La empatía no se  
limita a la capacidad de sentir lo que el otro siente,  
sino que implica un proceso cognitivo de toma de  
perspectiva, que permite comprender las razones,  
emociones y motivaciones del interlocutor. Este  
proceso es fundamental para la comunicación,  
porque toda interacción implica una anticipación  
de las reacciones del otro y una adecuación del  
propio discurso a dichas reacciones. Un  
estudiante que carece de empatía difícilmente  
podrá sostener un diálogo productivo, porque no  
será capaz de reconocer cuándo su mensaje está  
siendo malinterpretado o cuándo su interlocutor  
necesita un cambio de tono o de enfoque.  
condiciones  
para  
que  
los  
estudiantes  
experimenten la comunicación como un proceso  
significativo, cargado de sentido y de relaciones  
humanas. Esto implica diseñar actividades que  
fomenten la expresión de emociones, la escucha  
atenta y el respeto por las diferencias, así como  
ofrecer retroalimentación que valore no solo la  
corrección formal, sino también la pertinencia y  
la sensibilidad del mensaje.  
Es necesario también reconocer que las  
competencias comunicativas no se desarrollan de  
manera uniforme en todos los estudiantes, sino  
que están influenciadas por factores como el  
entorno familiar, el nivel socioeconómico, las  
experiencias  
escolares  
previas  
y
las  
características personales. Esta diversidad exige  
que las intervenciones pedagógicas sean flexibles  
Otro aspecto relevante es la relación entre  
competencias comunicativas y autorregulación  
emocional. La autorregulación, entendida como  
la capacidad de gestionar las emociones  
disruptivas y de demorar la gratificación, resulta  
esencial para la comunicación en contextos de  
conflicto o de desacuerdo. En una discusión  
académica, por ejemplo, un estudiante que no  
y
diferenciadas,  
capaces  
de  
atender  
las  
necesidades específicas de cada grupo y de cada  
individuo. La inteligencia emocional, en este  
sentido, ofrece un marco para comprender las  
diferencias  
individuales  
para  
en  
el  
desarrollo  
apoyos  
comunicativo  
y
diseñar  
personalizados que potencien las fortalezas y  
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aborden las debilidades de cada estudiante. En  
competencias no es una opción, sino una  
necesidad, en la medida en que la comunicación  
siempre está atravesada por emociones y  
relaciones interpersonales. Este reconocimiento  
tiene implicaciones profundas para la formación  
docente y para el diseño curricular, como se  
explorará en los epígrafes siguientes.  
conclusión, el análisis de las fuentes consultadas  
muestra que las competencias comunicativas son  
un constructo complejo y multidimensional, que  
abarca aspectos lingüísticos, sociolingüísticos,  
pragmáticos y emocionales. La integración de la  
inteligencia emocional en el desarrollo de estas  
Tabla 2. Dimensiones de la competencia comunicativa y su relación con la inteligencia emocional.  
Dimensión  
comunicativa  
Definición  
Habilidad emocional asociada  
Implicación pedagógica  
Seleccionar textos que aborden temáticas  
emocionales y promover la reflexión  
afectiva.  
Comprensión  
lectora  
Capacidad de interpretar y construir sentid Percepción emocional para identificar  
a partir de textos escritos.  
tonos y emociones en el texto.  
Autorregulación para manejar la  
ansiedad y la frustración durante la  
escritura.  
Capacidad de generar textos coherentes y  
adecuados al propósito comunicativo.  
Ofrecer retroalimentación centrada en el  
proceso y en el esfuerzo.  
Producción textual  
Capacidad de comunicarse verbalmente co Empatía para ajustar el mensaje a las  
Crear espacios de diálogo seguro donde se  
valore la participación y el respeto.  
Diseñar actividades colaborativas que exijan  
escucha activa y toma de perspectiva.  
Expresión oral  
claridad, fluidez y pertinencia.  
Capacidad de participar en intercambios  
comunicativos sostenidos y colaborativos  
características del interlocutor.  
Habilidades sociales para negociar,  
consensuar y resolver conflictos.  
Interacción  
dialógica  
Fuente: Elaboración propia  
comunicativas como la comprensión lectora, la  
producción escrita y la expresión oral. Por  
Epígrafe 3: Intersecciones teóricas y empíricas  
entre inteligencia emocional y competencias  
comunicativas. La relación entre inteligencia  
emocional y competencias comunicativas ha sido  
objeto de numerosos estudios que, desde  
diferentes enfoques metodológicos y teóricos,  
han tratado de establecer vínculos causales o  
correlacionales entre ambas variables. Una  
revisión de la literatura permite identificar al  
menos tres grandes líneas de investigación: la  
primera, centrada en el papel de la inteligencia  
emocional como predictor del rendimiento  
comunicativo; la segunda, orientada a explorar  
ejemplo,  
investigaciones  
de educación  
realizadas  
secundaria  
con  
han  
estudiantes  
mostrado que aquellos con mayores niveles de  
inteligencia emocional tienden a obtener mejores  
resultados en pruebas de comprensión lectora, así  
como a producir textos más coherentes y  
persuasivos. Estos hallazgos sugieren que la  
capacidad de gestionar las emociones influye en  
la forma en que los estudiantes procesan la  
información,  
interpretan  
los  
textos  
y
se  
involucran en las tareas de escritura. No obstante,  
la mayoría de estos estudios se han realizado en  
contextos norteamericanos y europeos, y son  
escasas las investigaciones que aborden esta  
relación en Latinoamérica. En la segunda línea,  
los estudios de intervención han demostrado que  
los programas de educación emocional pueden  
tener efectos positivos en el desarrollo de  
competencias comunicativas. Programas como el  
de "inteligencia emocional en el aula" o el de  
cómo  
las  
intervenciones  
emocional  
educativas  
en  
en  
inteligencia  
impactan  
las  
competencias comunicativas; y la tercera,  
dedicada analizar las percepciones  
a
y
experiencias de docentes y estudiantes sobre la  
relación entre emoción y comunicación en el aula.  
En la primera línea, diversos estudios han  
encontrado  
que  
la  
inteligencia  
emocional  
habilidades  
correlaciona  
positivamente con  
"alfabetización  
emocional"  
han  
reportado  
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mejoras en la fluidez verbal, en la capacidad de  
de la dimensión emocional, pero se sienten poco  
preparados para abordarla de manera sistemática  
en su práctica pedagógica. También señalan que  
los estudiantes valoran positivamente los espacios  
de diálogo y expresión emocional, pero a menudo  
carecen de las herramientas necesarias para  
gestionar las emociones que emergen en las  
interacciones. Esta brecha entre la percepción y la  
acción constituye un desafío importante para la  
formación docente y para la implementación de  
políticas educativas que integren la inteligencia  
emocional en el currículo.  
argumentación y en la disposición para participar  
en diálogos grupales. Sin embargo, estos  
programas suelen ser de corta duración y no  
siempre incluyen evaluaciones rigurosas de sus  
efectos a largo plazo. Además, la mayoría de ellos  
se han aplicado en educación primaria o en  
contextos de educación especial, por lo que se  
requiere más investigación sobre su eficacia en el  
nivel de educación media.  
Un aporte significativo en esta línea es el de  
Fontanillas, quien evaluó el efecto de una  
innovación curricular orientada al fortalecimiento  
de competencias emocionales en estudiantes de  
educación secundaria en España. Los resultados  
mostraron que "la intervención contribuyó al  
incremento de habilidades relacionadas con la  
autorregulación emocional, la empatía y la  
interacción social, lo cual se asoció con mejoras  
significativas en el desempeño académico y en el  
clima escolar" (Fontanillas, 2024, p. 167). Esta  
afirmación implica que la integración curricular  
de la inteligencia emocional no solo beneficia el  
desarrollo afectivo de los estudiantes, sino que  
también repercute directamente en su rendimiento  
académico y en la calidad de las relaciones  
escolares. Desde la perspectiva de este estudio, se  
asume que la intervención de Fontanillas  
demuestra que la educación emocional no es un  
lujo, sino una necesidad pedagógica que debe ser  
incorporada de manera sistemática en los  
Para comprender mejor estas intersecciones,  
conviene recurrir a la teoría del aprendizaje social  
de Bandura. Este autor afirma que "en la mayoría  
de los humanos el comportamiento se aprende de  
manera observacional a través del modelado: al  
observar a otros se forma una idea de cómo se  
realizan los nuevos comportamientos, y en  
ocasiones  
posteriores,  
esta  
información  
codificada sirve como guía para la acción"  
(Bandura, 1977, p. 232). Esta afirmación resulta  
particularmente pertinente para entender cómo  
los estudiantes aprenden a comunicarse y a  
gestionar sus emociones en la escuela. Los  
docentes,  
como  
modelos  
significativos,  
transmiten no solo contenidos académicos, sino  
también formas de relacionarse, de expresar  
emociones y de resolver conflictos. Por tanto, la  
formación docente en inteligencia emocional no  
es solo una necesidad, sino una condición para  
que la escuela pueda cumplir su función  
proyectos  
educativos  
institucionales,  
especialmente en niveles donde los estudiantes  
enfrentan altas exigencias académicas y sociales.  
En la tercera línea, las investigaciones cualitativas  
han explorado las percepciones de docentes y  
estudiantes sobre la relación entre emociones y  
comunicación en el aula. Estos estudios revelan  
que los docentes suelen reconocer la importancia  
formativa.  
La teoría de Bandura invita a  
reflexionar sobre el papel del contexto escolar en  
el aprendizaje de competencias comunicativas  
emocionalmente inteligentes. Si el aula es un  
espacio donde predominan la ansiedad, el temor  
al error y la competencia desmedida es probable  
que los estudiantes internalicen estos patrones y  
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los reproduzcan en sus interacciones. Por el  
construyen en el seno de comunidades de  
práctica, donde el diálogo, la negociación y el  
contrario, si el aula es un espacio de confianza,  
respeto y apoyo mutuo, los estudiantes estarán  
más dispuestos a arriesgarse, a expresar sus ideas  
y a escuchar las de los demás. Este ambiente  
emocionalmente seguro no surge de manera  
espontánea, sino que requiere de un trabajo  
intencional por parte del docente, quien debe  
modelar la empatía, la escucha activa y la  
intercambio  
de  
significados  
son  
procesos  
centrales. Esta perspectiva se complementa con  
los aportes de la pragmática de la comunicación  
humana de Watzlawick, Beavin y Jackson. Estos  
autores  
sostienen  
que  
"es  
imposible  
no  
comunicarse, todo comportamiento es una forma  
de comunicación" (Watzlawick, Beavin y  
Jackson, 1991, p. 43). Este principio implica que  
los estudiantes están siempre comunicando,  
incluso cuando guardan silencio o cuando creen  
que no están diciendo nada. La comunicación  
incluye gestos, posturas, tonos de voz y  
expresiones faciales, todos ellos cargados de  
regulación emocional.  
Otro autor que ofrece  
claves para entender la relación entre inteligencia  
emocional y competencias comunicativas es  
Bruner. Su teoría del desarrollo cognitivo cultural  
enfatiza que "el desarrollo cognitivo se expresa  
mediante modos de representación secuenciales e  
integrados: inactivo, icónico y simbólico"  
(Bruner, 1984, p. 78). La representación  
simbólica, que se apoya en el lenguaje, es el nivel  
más complejo y característico del pensamiento  
humano. Sin embargo, Bruner sostiene que esta  
capacidad simbólica no se desarrolla en el vacío,  
sino en interacción con los otros y con la cultura.  
Esto implica que las competencias comunicativas  
no son habilidades individuales que el estudiante  
adquiere de manera aislada, sino que se  
significado  
emocional.  
Por  
tanto,  
las  
competencias comunicativas no se limitan al  
dominio del lenguaje verbal, sino que abarcan la  
capacidad de interpretar y producir mensajes en  
múltiples  
canales  
y
modalidades.  
Esta  
comprensión ampliada de la comunicación  
refuerza la importancia de la inteligencia  
emocional, porque las emociones se expresan  
principalmente a través de canales no verbales.  
Tabla 3. Estudios empíricos relevantes sobre inteligencia emocional y competencias comunicativas.  
Autor y año  
Fontanillas  
(2024)  
Aparcana  
(2021)  
Contexto  
España, educación  
secundaria  
Perú, educación  
secundaria  
Metodología  
Hallazgos principales  
La intervención mejoró autorregulación,  
empatía y rendimiento académico.  
Identificó bajo interés por la lectura y  
necesidad de estrategias emocionales.  
Vinculó bajo nivel de habilidades  
lingüísticas con deterioro del rendimiento  
escolar.  
Limitaciones  
Falta de seguimiento a largo  
plazo.  
Limitada cantidad de fuentes  
latinoamericanas.  
Cuantitativa, diseño  
cuasiexperimental  
Cualitativa, revisión  
sistemática (PRISMA)  
Colombia,  
educación  
secundaria  
Estudio centrado en un solo  
contexto institucional.  
Solano (2022)  
Mojica (2021)  
Cualitativa, hermenéutica  
Destacó la función del docente como  
modelo emocional para la comprensión  
lectora.  
Colombia,  
educación primaria  
Cualitativa, Teoría  
Fundamentada  
No se enfoca en educación  
media.  
Hernández  
(2025)  
Venezuela, escuelas  
AVEC  
Identificó rechazo docente a políticas  
educativas y falta de formación en IE.  
No aborda directamente  
competencias comunicativas.  
Cualitativa, hermenéutica  
Fuente: Elaboración propia.  
En síntesis, la literatura revisada muestra que la  
y relacionales. No se trata de una relación lineal o  
unidireccional, sino de un entramado de  
influencias recíprocas en el que las emociones  
afectan la comunicación y, a su vez, la  
relación  
entre  
inteligencia  
emocional  
y
competencias  
comunicativas  
es compleja,  
multifacética y mediada por factores contextuales  
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comunicación  
afecta  
las  
emociones.  
Esta  
incorporen de manera sistemática. Una estrategia  
pedagógica ampliamente documentada es el  
aprendizaje basado en proyectos colaborativos.  
Esta metodología, que implica que los estudiantes  
trabajen en equipo para resolver problemas o  
crear productos, ofrece un escenario privilegiado  
para el desarrollo simultáneo de competencias  
comunicativas e inteligencia emocional. Al  
trabajar en equipo, los estudiantes deben negociar  
interdependencia tiene implicaciones importantes  
para la práctica pedagógica, como se analizará en  
el siguiente epígrafe. Epígrafe 4: Estrategias  
pedagógicas  
para  
integrar  
la  
inteligencia  
emocional en el desarrollo de competencias  
comunicativas La integración de la inteligencia  
emocional en el desarrollo de competencias  
comunicativas exige un cambio significativo en  
las prácticas pedagógicas tradicionales. No se  
trata de añadir un módulo o una unidad didáctica  
sobre emociones, sino de transformar la cultura  
del aula para que las emociones sean reconocidas,  
validadas y utilizadas como recursos para el  
aprendizaje. Esta transformación implica, en  
primer lugar, que los docentes desarrollen su  
propia inteligencia emocional, para poder  
modelar conductas comunicativas empáticas y  
asertivas. Un docente que no reconoce sus propias  
emociones difícilmente podrá guiar a sus  
estudiantes en el reconocimiento de las suyas.  
significados,  
coordinar  
acciones,  
gestionar  
desacuerdos y proporcionar retroalimentación  
constructiva, todo lo cual exige habilidades  
comunicativas y emocionales. Los proyectos  
colaborativos  
estudiantes  
también  
permiten  
mejor  
que  
los  
sí,  
se  
conozcan  
entre  
desarrollen empatía y aprendan a regular sus  
emociones en situaciones de presión o conflicto.  
Otra estrategia relevante es el uso de círculos de  
diálogo o asambleas de aula, espacios donde los  
estudiantes tienen la oportunidad de expresar sus  
opiniones, emociones y preocupaciones en un  
ambiente de respeto y confianza. Estos círculos  
no solo fortalecen la expresión oral y la escucha  
activa, sino que también crean un sentido de  
comunidad y pertenencia que es fundamental para  
el bienestar emocional de los estudiantes. En la  
educación media, donde los adolescentes suelen  
En este sentido, la formación docente en  
inteligencia  
prioridad en la agenda educativa. No basta con  
que los docentes tengan conocimientos  
emocional  
emerge  
como  
una  
disciplinarios y pedagógicos; es necesario que  
también cuenten con herramientas para gestionar  
el clima emocional del aula, para mediar en  
conflictos y para acompañar a los estudiantes en  
su desarrollo socioafectivo. La literatura revisada  
señala que los docentes que han recibido  
formación en inteligencia emocional reportan  
mayor satisfacción laboral, menor estrés y  
mejores relaciones con sus estudiantes, lo cual  
repercute positivamente en el aprendizaje y en la  
convivencia escolar. Sin embargo, esta formación  
suele ser insuficiente o inexistente en los  
programas de formación inicial docente, por lo  
que se requieren políticas institucionales que la  
experimentar  
inseguridad  
y
necesidad  
de  
aprobación social, los círculos de diálogo ofrecen  
un espacio seguro para explorar y expresar la  
propia voz. La literatura especializada también  
destaca el valor de las actividades de escritura  
expresiva y reflexiva. La escritura, cuando se  
utiliza como herramienta de autoexploración y no  
solo como ejercicio de corrección gramatical,  
puede  
contribuir  
al  
desarrollo  
de  
la  
autoconciencia emocional y a la regulación de las  
emociones. Por ejemplo, llevar un diario  
emocional o escribir cartas a uno mismo sobre  
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experiencias significativas puede ayudar a los  
extracurricular, sino una condición para que los  
estudiantes puedan desplegar todo su potencial  
académico. Esta comprensión debe guiar el  
diseño de actividades curriculares que integren  
explícitamente el manejo emocional como parte  
del contenido de la asignatura de Lengua  
Castellana.  
estudiantes a identificar patrones emocionales, a  
comprender sus reacciones y a desarrollar  
estrategias de afrontamiento. Estas actividades,  
además, fortalecen la competencia escrita, ya que  
exigen claridad, coherencia y capacidad de  
reflexión.  
La integración de la inteligencia emocional en el  
currículo de Lengua Castellana no debe  
entenderse como una carga adicional para los  
docentes, sino como una oportunidad para  
enriquecer su práctica y para responder a las  
necesidades reales de los estudiantes. Autores  
como Goleman han argumentado que "la  
inteligencia emocional es la capacidad de  
automotivarse y persistir frente a las decepciones,  
de controlar el impulso y demorar la gratificación,  
de regular el propio humor y de evitar que los  
trastornos disminuyan la capacidad de pensar"  
(Goleman, 1995, p. 34). Esta definición sugiere  
que la inteligencia emocional no es un lujo, sino  
una condición necesaria para el aprendizaje y para  
la vida. Por tanto, los docentes de Lengua  
Castellana tienen la responsabilidad de contribuir  
al desarrollo de esta capacidad, no solo como un  
contenido transversal, sino como un eje que da  
sentido y profundidad a los aprendizajes  
comunicativos.  
Un aspecto que merece atención es el papel del  
feedback o retroalimentación en el desarrollo de  
competencias comunicativas emocionalmente  
inteligentes. La forma en que los docentes  
proporcionan retroalimentación puede tener un  
impacto profundo en la autopercepción y la  
motivación  
de  
los  
estudiantes.  
Una  
retroalimentación que se centra en el proceso, que  
valora el esfuerzo y la mejora, y que ofrece  
sugerencias constructivas en un tono respetuoso,  
contribuye a crear un clima emocional positivo  
que favorece el aprendizaje. Por el contrario, una  
retroalimentación punitiva o descalificadora  
genera ansiedad, desmotivación y una relación  
negativa con la comunicación. Por tanto, los  
docentes deben ser conscientes de la dimensión  
emocional de la retroalimentación y utilizarla  
como una herramienta para fortalecer tanto las  
competencias comunicativas como la inteligencia  
emocional de sus estudiantes.  
Es importante señalar que las estrategias  
La cita de Goleman subraya que la inteligencia  
emocional no se limita a un conjunto de  
habilidades técnicas, sino que afecta la capacidad  
misma de pensar y aprender. Cuando un  
estudiante no puede regular su humor o controlar  
sus impulsos, su rendimiento cognitivo se  
resiente, porque la ansiedad, la frustración o el  
desánimo ocupan un espacio mental que debería  
pedagógicas  
para  
integrar  
la  
inteligencia  
emocional en el desarrollo de competencias  
comunicativas no son fórmulas mágicas ni recetas  
estandarizadas. Cada contexto escolar, cada  
grupo de estudiantes y cada docente tienen  
características  
particulares  
que  
exigen  
adaptaciones y ajustes. La reflexión crítica sobre  
la propia práctica, el diálogo entre colegas y la  
participación de los estudiantes en el diseño de las  
actividades son condiciones necesarias para que  
estas estrategias sean efectivas y significativas.  
estar  
dedicado  
a
la  
comprensión  
y
el  
razonamiento. Por ello, trabajar la inteligencia  
emocional en el aula no es una actividad  
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Tabla 4. Estrategias pedagógicas para integrar inteligencia emocional en competencias comunicativas  
Recomendaciones para su  
Estrategia  
Descripción  
Habilidades que desarrolla  
implementación  
Definir roles claros y espacios de  
reflexión grupal.  
Establecer normas de participación y  
garantizar la confidencialidad.  
Ofrecer temas sugeridos y garantizar la  
libertad de expresión.  
Aprendizaje basado en  
proyectos  
Trabajo colaborativo para resolver  
problemas o crear productos.  
Espacios de expresión oral en un  
ambiente de respeto y confianza.  
Actividades de escritura reflexiva y  
emocional (diarios, cartas).  
Comunicación, negociación,  
empatía, autorregulación.  
Escucha activa, expresión asertiva,  
empatía.  
Autoconciencia, regulación  
emocional, producción textual.  
Automotivación, autorregulación,  
mejora continua.  
Círculos de diálogo  
Escritura expresiva  
Retroalimentación  
formativa  
Feedback centrado en el proceso y en  
el esfuerzo, con tono respetuoso.  
Evitar comparaciones y centrarse en el  
progreso individual.  
Fuente: Elaboración propia.  
Epígrafe 5: Resultados y discusión de los  
hallazgos documentales. El análisis sistemático  
de las 42 fuentes documentales consultadas ha  
permitido identificar una serie de hallazgos  
significativos que caracterizan el estado actual del  
conocimiento sobre la relación entre inteligencia  
emocional y competencias comunicativas en  
educación media. En este apartado se presentan  
los principales resultados organizados en tres  
dimensiones: tendencias teóricas y conceptuales,  
hallazgos empíricos, y vacíos y desafíos  
identificados en la literatura. La discusión de  
estos resultados se realiza a la luz de los referentes  
teóricos asumidos y en diálogo con las  
investigaciones previas revisadas.  
sugiere la necesidad de fortalecer las capacidades  
investigativas en la región y de promover estudios  
que atiendan las particularidades de los contextos  
latinoamericanos. En segundo lugar, se evidencia  
una predominancia de estudios cuantitativos  
sobre cualitativos, con un uso frecuente de  
instrumentos estandarizados como el MSCEIT  
para medir la inteligencia emocional, y pruebas  
de comprensión lectora o producción escrita para  
evaluar las competencias comunicativas. Esta  
predominancia  
metodológica  
ha  
permitido  
establecer correlaciones y relaciones causales,  
pero ha dejado en un segundo plano la  
exploración de las experiencias y significados que  
los actores educativos atribuyen a la relación  
entre emociones y comunicación. En este sentido,  
se identifica una brecha importante que podría ser  
abordada mediante investigaciones de enfoque  
cualitativo o mixto, que permitan comprender en  
profundidad cómo viven los estudiantes y  
En primer lugar, se observa un crecimiento  
sostenido de la producción científica en este  
campo durante los últimos quince años, con un  
incremento notable a partir de 2010. Este  
crecimiento refleja el creciente interés de la  
comunidad académica por comprender los  
factores afectivos que inciden en el aprendizaje y  
en el desarrollo de habilidades comunicativas. Sin  
embargo, este crecimiento no ha sido uniforme en  
todas las regiones: mientras que en Europa y  
Norteamérica se ha consolidado una tradición de  
docentes  
los  
procesos  
comunicativos  
emocionalmente cargados en el aula.  
En tercer lugar, la mayoría de los estudios se han  
realizado en contextos norteamericanos y  
europeos, con una presencia limitada de  
investigaciones  
en  
América  
Latina,  
investigación  
sobre  
inteligencia  
emocional  
especialmente en el nivel de educación media.  
Esta situación es preocupante, porque los  
hallazgos obtenidos en otros contextos no  
siempre son transferibles a las realidades  
latinoamericanas, caracterizadas por altos niveles  
aplicada a la educación, en América Latina la  
producción es aún incipiente y se concentra en  
unos pocos países (España, México, Colombia,  
Perú y Venezuela). Esta disparidad geográfica  
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de desigualdad, diversidad cultural y desafíos  
se presenta una tabla que sintetiza los hallazgos  
documentales más relevantes identificados en la  
revisión sistemática de la literatura:  
estructurales en los sistemas educativos. Se  
requiere, por tanto, un mayor impulso a la  
investigación en la región, que aborde las  
particularidades de los contextos locales y que  
Resultados y Discusión  
Los hallazgos sintetizados en la tabla permiten  
discutir varias implicaciones para la práctica  
educativa y la investigación futura. En primer  
lugar, la predominancia de modelos teóricos  
diversos sugiere que los docentes y diseñadores  
curriculares deben adoptar un enfoque ecléctico,  
que integre lo mejor de cada modelo según las  
necesidades del contexto. Por ejemplo, el modelo  
de habilidad de Mayer y Salovey ofrece  
genere  
conocimientos  
pertinentes  
para  
la  
formulación de políticas y prácticas educativas.  
En cuarto lugar, se observa una tensión teórica  
entre los diferentes modelos de inteligencia  
emocional, que tiene implicaciones para la forma  
en que se aborda su relación con las competencias  
comunicativas. Mientras que los modelos de  
habilidad enfatizan el desarrollo de capacidades  
cognitivas, los modelos mixtos y de rasgo  
incorporan dimensiones de personalidad y  
autopercepción. Esta tensión se refleja en la  
diversidad de instrumentos de medición y en la  
heterogeneidad de los resultados empíricos, lo  
cual dificulta la comparación y síntesis de  
hallazgos. Los autores coinciden en señalar que  
aún no se ha logrado un consenso sobre la  
definición operativa de inteligencia emocional, lo  
que limita la acumulación de conocimiento en el  
campo. En quinto lugar, la literatura revisada  
coincide en señalar que la inteligencia emocional  
tiene un impacto positivo en las competencias  
comunicativas, aunque este impacto está mediado  
herramientas  
para  
desarrollar  
capacidades  
cognitivas específicas (percepción, comprensión,  
regulación), mientras que el modelo mixto de  
Goleman proporciona un marco para trabajar  
competencias  
sociales  
y
actitudinales.  
La  
combinación de ambos puede resultar más  
efectiva que la adopción de uno solo.  
En segundo lugar, la evidencia empírica sobre la  
correlación positiva entre inteligencia emocional  
y competencias comunicativas debe traducirse en  
políticas educativas que promuevan la educación  
emocional como un eje transversal del currículo.  
Sin embargo, esta traducción requiere de una  
mayor investigación sobre qué estrategias son  
más efectivas en diferentes contextos y con  
por  
factores  
como  
el  
género,  
el  
nivel  
socioeconómico y el clima escolar. Por ejemplo,  
algunos estudios han encontrado que las mujeres  
tienden a puntuar más alto en inteligencia  
emocional y a presentar mejores habilidades  
comunicativas, aunque estos hallazgos no son  
consistentes en todos los contextos. También se  
ha señalado que el clima escolar, entendido como  
la calidad de las relaciones entre los miembros de  
la comunidad educativa, puede moderar o  
potenciar el efecto de la inteligencia emocional en  
las competencias comunicativas. A continuación,  
diferentes  
poblaciones  
estudiantiles.  
Los  
programas de educación emocional deben ser  
evaluados rigurosamente, con diseños que  
permitan identificar no solo efectos a corto plazo,  
sino también impactos sostenidos en el tiempo.  
En tercer lugar, la escasez de estudios en América  
Latina y la limitada atención al nivel de educación  
media representan una oportunidad para futuras  
investigaciones. Se sugiere realizar estudios  
comparativos que exploren cómo las diferencias  
culturales, socioeconómicas y educativas inciden  
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en la relación entre inteligencia emocional y  
competencias comunicativas. También se  
recomienda desarrollar instrumentos de medición  
contextualizados, que capturen las  
particularidades  
de  
los  
estudiantes  
latinoamericanos y que sean sensibles a las  
diversidades lingüísticas y culturales de la región.  
Tabla 5. Síntesis de hallazgos documentales sobre inteligencia emocional y competencias comunicativas  
en educación media  
Dimensión analizada  
Hallazgos principales  
Modelo de habilidad (Mayer-Salovey) y modelo  
mixto (Goleman) son los más citados; creciente  
interés en el modelo de rasgo (Petrides).  
Correlación positiva documentada, especialmente en  
comprensión lectora, expresión oral y producción  
escrita.  
Autores representativos  
Mayer y Salovey (1997),  
Goleman (1995), Petrides y  
Furnham (2001).  
Observaciones  
Tensión entre modelos dificulta  
la acumulación de evidencia  
empírica.  
Modelos teóricos  
predominantes  
Relación con  
competencias  
comunicativas  
Fontanillas (2024), Aparcana  
(2021), Solano (2022).  
Efecto mediado por género y  
clima escolar.  
Predominio de estudios en Norteamérica y Europa;  
escasa producción en Latinoamérica.  
Mayoría de estudios cuantitativos; escasez de  
estudios cualitativos y mixtos.  
González (2023), Mojica (2021),  
Flórez (2024).  
Necesidad de investigaciones  
contextualizadas en la región.  
Brecha en la comprensión de  
significados y experiencias.  
Contextos geográficos  
Enfoques  
metodológicos  
Hernández (2025), Cañas (2021).  
Programas de educación emocional y aprendizaje  
colaborativo son las intervenciones más  
documentadas.  
Estrategias  
pedagógicas  
Bisquerra (2003), Armstrong  
(2009).  
Eficacia documentada, pero falta  
seguimiento a largo plazo.  
Escasez de estudios longitudinales; limitada  
investigación sobre formación docente en inteligencia  
emocional.  
Vacíos de  
conocimiento  
Identificado en la revisión  
sistemática.  
Líneas prioritarias para futuras  
investigaciones.  
Fuente: Elaboración propia.  
comunicativas. Por tanto, las políticas educativas  
deben promover la transformación de los  
ambientes escolares como parte integral de los  
esfuerzos por mejorar la comunicación y el  
aprendizaje.  
En cuarto lugar, los vacíos identificados en la  
formación docente señalan la urgencia de diseñar  
programas de desarrollo profesional que integren  
la inteligencia emocional como un contenido  
central, no como un complemento. Los docentes  
necesitan no solo conocimientos teóricos, sino  
también experiencias prácticas que les permitan  
modelar y guiar el desarrollo emocional de sus  
estudiantes. Esta formación debe ser continua y  
estar articulada con las políticas de desarrollo  
profesional docente. En quinto lugar, la evidencia  
sobre el papel mediador del clima escolar sugiere  
que las intervenciones deben abordar no solo las  
habilidades individuales de los estudiantes, sino  
Conclusiones  
La revisión sistemática de la literatura sobre  
inteligencia  
emocional  
y
competencias  
comunicativas en educación media permite  
afirmar que existe una relación significativa entre  
ambas variables, sustentada en un creciente  
cuerpo de evidencia empírica y teórica. Esta  
relación no es casual ni accesoria, sino que  
responde a la naturaleza profunda de la  
también  
relacionales de la escuela. Un clima escolar  
positivo, caracterizado por relaciones  
las  
condiciones  
estructurales  
y
comunicación  
humana,  
que  
siempre  
está  
atravesada por emociones, relaciones y contextos  
culturales. La inteligencia emocional proporciona  
a los estudiantes herramientas para gestionar la  
dimensión afectiva de la comunicación, lo cual se  
respetuosas, participación democrática y apoyo  
mutuo, puede potenciar los efectos de la  
inteligencia emocional sobre las competencias  
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traduce en una mayor fluidez verbal, mejor  
comprensión lectora, mayor capacidad  
inteligencia emocional como un eje transversal,  
que impregne todas las áreas y actividades  
escolares, y no como un contenido adicional o  
marginal. En tercer lugar, las estrategias  
argumentativa y relaciones interpersonales más  
saludables. Sin embargo, el estado del arte  
también revela importantes vacíos y limitaciones.  
La producción científica en este campo es aún  
incipiente en América Latina, y los estudios  
disponibles se concentran en niveles educativos  
distintos a la educación media. Esta situación  
limita la posibilidad de diseñar intervenciones  
pedagógicas contextualizadas y pertinentes para  
las necesidades de los adolescentes de la región.  
Por tanto, se requiere un impulso significativo a  
la investigación en este nivel educativo, que  
aborde las particularidades de los contextos  
latinoamericanos y que genere conocimientos  
aplicables a la práctica educativa cotidiana.  
pedagógicas  
deben  
ser  
flexibles  
y
contextualizadas, atendiendo a las características  
y necesidades específicas de cada grupo de  
estudiantes.  
En cuanto a las líneas de investigación futura, se  
sugiere priorizar los estudios de enfoque  
cualitativo y mixto, que permitan comprender en  
profundidad las experiencias y significados que  
los actores educativos atribuyen a la relación  
entre emociones y comunicación. También se  
recomienda realizar estudios longitudinales que  
sigan a los estudiantes a lo largo de su trayectoria  
escolar, para identificar cómo evoluciona la  
La tensión teórica entre los diferentes modelos de  
inteligencia emocional representa otro desafío  
importante. Mientras no se logre un consenso  
sobre la definición operativa de este constructo,  
será difícil acumular evidencia empírica y  
comparar resultados entre estudios. No obstante,  
más allá de las diferencias conceptuales, existe un  
acuerdo generalizado sobre la importancia de la  
inteligencia emocional para el desarrollo humano  
y educativo. Este acuerdo debería ser suficiente  
para impulsar acciones concretas en el ámbito  
escolar, sin esperar a que se resuelvan todas las  
relación  
entre  
inteligencia  
emocional  
y
competencias comunicativas y qué factores  
inciden en su desarrollo. Asimismo, es necesario  
evaluar el impacto de programas de formación  
docente y de intervenciones curriculares en  
contextos  
latinoamericanos,  
para  
generar  
evidencia que oriente la toma de decisiones  
políticas y pedagógicas.  
Finalmente, este estado del arte confirma la  
pertinencia y actualidad del tema abordado, así  
como la urgencia de avanzar en su comprensión y  
aplicación en el ámbito educativo. La inteligencia  
emocional no es una moda pasajera ni un  
concepto de autoayuda, sino un constructo con  
sólidos fundamentos científicos que ofrece claves  
para transformar las prácticas educativas y para  
formar sujetos más íntegros, comunicativos y  
emocionalmente saludables. La educación media,  
como etapa de transición y consolidación de la  
identidad, constituye un escenario privilegiado  
para esta transformación, que debe ser asumida  
controversias teóricas.  
Las implicaciones  
pedagógicas de estos hallazgos son múltiples. En  
primer lugar, la formación docente en inteligencia  
emocional debe ser una prioridad en los  
programas de formación inicial y continua. Los  
docentes  
necesitan  
comprender  
su  
propia  
dimensión emocional y desarrollar habilidades  
para gestionar el clima afectivo del aula, antes de  
poder guiar a sus estudiantes en este camino. En  
segundo lugar, el currículo debe integrar la  
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Goleman, D. (1995). Emotional intelligence: Why it  
can matter more than IQ. Bantam Books.  
González, M. (2023). Programa en macrodestrezas  
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Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas].  
Repositorio Académico de la Universidad  
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[Tesis doctoral, Universidad César Vallejo].  
Repositorio Institucional de la Universidad César  
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Peruana  
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Ciencias  
Aplicadas.  
aula  
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Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice  
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en la enseñanza de lenguas extranjeras (pp. 27–  
Cañas, E. (2021). Acoso escolar, ciberacoso y ajuste  
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desde la inteligencia emocional [Tesis doctoral,  
Universidad Miguel Hernández de Elche].  
Repositorio Institucional de la Universidad  
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Repositorio Institucional de la Universidad  
Pedagógica Experimental Libertador.  
Fontanillas, J. (2024). Competencias emocionales y  
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Universidad  
Libertador]. Repositorio Institucional de la  
Universidad Pedagógica Experimental  
Pedagógica  
Experimental  
Petrides, K. V., & Furnham, A. (2001). Trait  
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intelligence:  
Psychometric  
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taxonomies. European Journal of Personality,  
Solano, J. (2022). Fundamentos teóricos de las  
habilidades lingüísticas en el área de lengua  
castellana para el desarrollo de competencias  
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Pedagógica  
[Tesis  
doctoral,  
Universidad  
Libertador].  
Experimental  
Repositorio Institucional de la Universidad  
Pedagógica Experimental Libertador.  
Strauss, A., & Corbin, J. (2002). Bases de la  
investigación cualitativa: Técnicas  
procedimientos para desarrollar la teoría  
fundamentada. Editorial Universidad de  
y
Watzlawick, P., Beavin, J. H., & Jackson, D. D.  
(1991). Teoría de la comunicación humana:  
Interacciones, patologías y paradojas. Herder  
Editorial.  
Esta obra está bajo una licencia de  
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4.0 Internacional. Copyright © Yeneire Astrid Guerra  
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