Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 7.1
Edición Especial VII 2026
socioeconómico. García Bacete señala que “la
En la investigación, el nivel de motivación
intrínseca fue alto en el 51.6% de los estudiantes
(32 de 65), medio alto en el 27.4% y medio bajo
o bajo en el 20.9%. Estos datos indican que más
de la mitad de los estudiantes siente algún grado
regulación externa (estudio por recompensas
materiales o por evitar castigos) es el tipo de
motivación predominante en estudiantes de
entornos vulnerables, pero su efecto sobre el
rendimiento es limitado y de corto plazo”
(García, 2014, p. 56). Estudiar por miedo al
castigo o por obtener un premio funciona a corto
plazo, pero no genera aprendizaje duradero. Se
asume este planteamiento ya que los datos
mostraron que el 64% de los estudiantes
presentaba niveles altos o medio altos de
motivación extrínseca. La relación con la
investigación es que esto confirma la tesis de
García Bacete.
de placer por aprender matemáticas.
Sin
embargo, la correlación de Pearson entre
motivación intrínseca y rendimiento académico
fue de -0.019 (p = 0.882), prácticamente nula.
Esto contradice parcialmente la literatura que
predice una correlación positiva, pero puede
explicarse por el hecho de que los estudiantes
con alta motivación intrínseca podrían estar
enfrentando
dificultades
objetivas
de
aprendizaje (discalculia, mala enseñanza, etc.).
El psicólogo colombiano Fabio González
(2016) ha trabajado la amotivación en
adolescentes escolarizados. González afirma
que “la amotivación, caracterizada por la
ausencia de intención de aprender, es el
predictor más robusto del fracaso escolar y la
deserción, especialmente en contextos de
exclusión social” (González, 2016, p. 44).
Cuando el estudiante siente que no vale la pena
esforzarse, el abandono académico es casi
seguro. De allí que, aunque nuestra muestra no
mostró niveles altos de amotivación (solo 3.2%
en niveles bajos de motivación global), es un
factor a vigilar. La relación con la investigación
es que la ausencia de amotivación en esta
muestra es una buena noticia, ya que indica que
aún hay margen para intervenir.
Además,
la
desviación
estándar
de
la
motivación intrínseca fue de 5.4, lo que indica
cierta homogeneidad en el grupo. Esto sugiere
que la motivación intrínseca no es el principal
factor discriminante del rendimiento en este
contexto específico. En conclusión, aunque la
teoría predice una fuerte asociación positiva
entre motivación intrínseca y rendimiento, los
datos empíricos no la confirman. Ello nos lleva
a considerar que, en entornos vulnerables, otros
factores (como la calidad de la instrucción o el
apoyo familiar) podrían estar modulando esta
relación. El siguiente epígrafe aborda la
motivación extrínseca y la amotivación.
Epígrafe 3: La motivación extrínseca y la
motivación
en
entornos vulnerables.
La
motivación extrínseca se refiere a la realización
de actividades por razones externas al propio
interés, como obtener recompensas, evitar
castigos o cumplir con expectativas ajenas. En
contextos de pobreza, la motivación extrínseca
puede ser particularmente relevante, ya que el
estudio se percibe como una vía de movilidad
social. El investigador español Francisco José
La investigadora argentina Paula Sureda (2019)
ha estudiado la relación entre motivación
extrínseca y rendimiento en matemáticas.
Sureda sostiene que “la motivación extrínseca
por sí sola no mejora el rendimiento
matemático, pero cuando se combina con una
enseñanza estructurada y andamiaje afectivo,
puede ser un paso hacia la internalización de la
García
Bacete
(2014)
ha
estudiado
la
regulación” (Sureda, 2019, p. 71).
La
motivación extrínseca en escolares de bajo nivel
motivación externa puede transformarse en
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