Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 7.1
Edición Especial VII 2026
Página 724
INFECCIÓN POR CHAGAS Y DIABETES MELLITUS EN POBLACIÓN VULNERABLE
DE MANTA
CHAGAS INFECTION AND DIABETES MELLITUS IN VULNERABLE POPULATION OF
MANTA
Autores: ¹Diana Cecilia Quiroz Figueroa, ²Darwin Mauricio Lazo Dután y ³Silvana Noelia
Campozano Pin.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0009-9639-9733
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0004-8433-9059
3
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-7377-2720
¹E-mail de contacto: quiroz-diana0884@unesum.edu.ec
²E-mail de contacto: lazo-darwin5844@unesum.edu.ec
³E-mail de contacto: silvana.campozano@unesum.edu.ec
Afiliación:
1*2*3*
Universidad Estatal del Sur de Manabí, (Ecuador).
Artículo recibido: 11 de Mayo del 2026.
Artículo revisado: 5 de Julio del 2026.
Artículo aprobado: 12 de Julio del 2026.
¹Licenciada en Laboratorio Clínico, egresada de la Universidad Estatal del Sur de Manabí, (Ecuador). Magíster en Ciencias de Laboratorio
Clínico, egresada de la Universidad Estatal del Sur de Manabí, (Ecuador).
²Licenciado en Laboratorio Clínico, egresado de la Universidad de Cuenca, (Ecuador). Magíster en Ciencias de Laboratorio Clínico,
egresado de la Universidad Estatal del Sur de Manabí, (Ecuador).
³Licenciada en la Especialización de Laboratorio Clínico, egresada de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Ecuador). Magíster
en Biomedicina, mención en Pruebas Especiales y Diagnóstico Biomédico, egresada de la Universidad Técnica de Manabí (Ecuador).
Resumen
El presente estudio tuvo como objetivo,
analizar la infección por Chagas y Diabetes
Mellitus en población vulnerable de Manta con
el fin de aportar evidencia que permita
fortalecer estrategias de diagnóstico,
prevención y educación en salud. La
metodología se desarrolló bajo un enfoque
cuantitativo, con un diseño observacional, no
experimental y de corte transversal. La muestra
estuvo conformada por 40 participantes
seleccionados mediante muestreo no
probabilístico por conveniencia Los
participantes respondieron un cuestionario
sobre antecedentes personales y familiares de
enfermedades, y se les extrajo una muestra de
sangre para realizar pruebas de detección de
anticuerpos contra Trypanosoma cruzi y
determinación de glucosa. Además, se
implementó una intervención educativa
orientada a mejorar el conocimiento sobre
ambas enfermedades. Los resultados revelaron
que el 5,0% de los participantes presentan la
enfermedad de Chagas y el 20,0%
hiperglucemia, además, no se encontró una
relación estadísticamente significativa entre la
infección por Chagas y la diabetes, lo que
sugiere que ambas patologías pueden coexistir
de manera independiente en esta población. En
conclusión, los resultados muestran que las
enfermedades infecciosas suelen coexistir con
enfermedades crónicas en poblaciones
vulnerables, lo cual representa un importante
desafío para la salud pública. Por lo que, es
fundamental fortalecer la detección y el
diagnóstico precoz, destacando que, las
estrategias educativas ayudan a los
participantes a comprender mejor sobre ambas
enfermedades y el autocuidado.
Palabras clave: Enfermedades prevalentes,
Chagas, Diabetes Mellitus, Glucemia,
Trypanosoma cruzi.
Abstract
This study aimed to analyze Chagas disease
and diabetes mellitus in a vulnerable
population in Manta, Colombia, in order to
provide evidence to strengthen diagnostic,
prevention, and health education strategies.
The methodology employed a quantitative
approach, with an observational, non-
experimental, cross-sectional design. The
sample consisted of 40 participants selected
using non-probability convenience sampling.
Participants completed a questionnaire about
their personal and family medical history, and
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blood samples were taken for antibody testing
against Trypanosoma cruzi and glucose
determination. An educational intervention
was also implemented to improve knowledge
about both diseases. The results revealed that
5.0% of participants had Chagas disease and
20.0% had hyperglycemia. Furthermore, no
statistically significant relationship was found
between Chagas disease and diabetes,
suggesting that both conditions can coexist
independently in this population. In
conclusion, the results show that infectious
diseases often coexist with chronic diseases in
vulnerable populations, posing a significant
public health challenge. Therefore,
strengthening early detection and diagnosis is
crucial, and educational strategies help
participants better understand both diseases
and promote self-care.
Keywords: Prevalent diseases, Chagas
disease, Diabetes mellitus, Blood glucose,
Trypanosoma cruzi.
Sumário
Este estudo teve como objetivo analisar a
doença de Chagas e o diabetes mellitus em uma
população vulnerável em Manta, Colômbia, a
fim de fornecer evidências para fortalecer
estratégias de diagnóstico, prevenção e
educação em saúde. A metodologia empregou
uma abordagem quantitativa, com
delineamento observacional, não experimental
e transversal. A amostra foi composta por 40
participantes selecionados por amostragem de
conveniência não probabilística. Os
participantes responderam a um questionário
sobre seu histórico médico pessoal e familiar, e
amostras de sangue foram coletadas para teste
de anticorpos contra Trypanosoma cruzi e
dosagem de glicose. Uma intervenção educativa
também foi implementada para melhorar o
conhecimento sobre ambas as doenças. Os
resultados revelaram que 5,0% dos
participantes apresentavam doença de Chagas e
20,0% apresentavam hiperglicemia. Além
disso, não foi encontrada relação
estatisticamente significativa entre a doença de
Chagas e o diabetes, sugerindo que ambas as
condições podem coexistir independentemente
nessa população. Em conclusão, os resultados
mostram que doenças infecciosas
frequentemente coexistem com doenças
crônicas em populações vulneráveis,
representando um desafio significativo para a
saúde pública. Portanto, o fortalecimento da
detecção e do diagnósticos precoces é crucial, e
estratégias educativas ajudam os participantes a
compreender melhor ambas as doenças e a
promover o autocuidado.
Palavras-chave: Doenças prevalentes,
Doença de Chagas, Diabetes mellitus,
Glicemia, Trypanosoma cruzi.
Introducción
La coexistencia de enfermedades transmisibles
desatendidas y enfermedades crónicas no
transmisibles representa uno de los principales
retos de la salud pública contemporánea, debido
a que ambas condiciones tienden a concentrarse
en poblaciones expuestas a pobreza,
desigualdad, exclusión social, inseguridad
alimentaria, viviendas inadecuadas y acceso
limitado a los servicios sanitarios. Según
Alarcón et al. (2022) las enfermedades
tropicales desatendidas constituyen un grupo de
afecciones infecciosas y parasitarias cuya
persistencia se encuentra estrechamente
vinculada con determinantes sociales y
ambientales que dificultan su prevención,
diagnóstico, tratamiento y vigilancia. Dentro de
este grupo se encuentra la enfermedad de
Chagas, causada por el protozoo Trypanosoma
cruzi, la cual mantiene una elevada importancia
epidemiológica en América Latina y ha
ampliado progresivamente sus fronteras desde
los entornos rurales hacia áreas urbanas y países
históricamente considerados no endémicos.
Su transmisión ocurre principalmente por el
contacto de la piel o las mucosas con las heces
de insectos triatominos infectados, aunque
también puede producirse por vía congénita,
transfusional, oral, accidental o mediante
trasplantes de órganos (Peña et al., 2022). La
persistencia del vector, la movilidad
poblacional, la transformación de los
ecosistemas, el crecimiento urbano
desordenado y la insuficiencia de los programas
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de vigilancia han contribuido a mantener la
circulación del parásito en diferentes territorios
(Cucunubá et al., 2024; Ferreira et al., 2025;
Hotez et al., 2020). De acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud OMS,
(2025), millones de personas viven actualmente
con la infección y una proporción considerable
de la población permanece en riesgo,
especialmente en contextos caracterizados por
precariedad habitacional y dificultades para
acceder a una atención médica oportuna. Por
ello, la enfermedad de Chagas no puede
comprenderse únicamente como una infección
parasitaria, sino como una problemática
compleja en la que interactúan factores
biológicos, territoriales, económicos y sociales.
Desde el punto de vista clínico, la enfermedad
de Chagas presenta una evolución heterogénea
que comprende una fase aguda, una fase
indeterminada y una fase crónica. Durante la
fase aguda, la parasitemia suele ser elevada,
aunque la infección puede pasar inadvertida
debido a que muchos pacientes no manifiestan
síntomas o presentan signos inespecíficos,
como fiebre, cefalea, fatiga, adenopatías,
hepatomegalia o esplenomegalia (Llerena et al.,
2024). En algunos casos pueden observarse
manifestaciones características, como el signo
de Romaña, mientras que en las formas graves
pueden desarrollarse complicaciones cardíacas
o neurológicas. Posteriormente, la infección
puede evolucionar hacia una fase
indeterminada, en la cual las personas
permanecen asintomáticas, pero mantienen
pruebas serológicas positivas para T. cruzi.
Una proporción de estos pacientes progresa
hacia la fase crónica, caracterizada
principalmente por lesiones cardíacas,
digestivas o neurológicas. La cardiomiopatía
chagásica crónica puede producir trastornos de
conducción, arritmias, aneurismas,
insuficiencia cardíaca, fenómenos
tromboembólicos y muerte súbita, mientras que
las formas digestivas pueden provocar
megaesófago, megacolon, disfagia,
estreñimiento crónico y alteraciones de la
motilidad gastrointestinal (Agudelo et al., 2026;
Saraiva et al., 2021; Swett et al., 2024). El
diagnóstico depende de la etapa de la
enfermedad: en la fase aguda se emplean
métodos parasitológicos directos y pruebas
moleculares, mientras que en la fase crónica se
recomienda combinar al menos dos pruebas
serológicas con principios diferentes para
aumentar la precisión diagnóstica (Gabaldón et
al., 2023; Schijman, 2023; Suárez et al., 2022).
Aunque el benznidazol y el nifurtimox
continúan siendo los principales tratamientos
antiparasitarios, su efectividad puede variar
según la etapa de la infección y su
administración se encuentra limitada por la
duración del tratamiento y la presencia de
efectos adversos. A esto se añade la inexistencia
de una vacuna de uso clínico, situación que
refuerza la necesidad de desarrollar alternativas
terapéuticas más seguras, eficaces y accesibles
(Nogueira et al., 2022; Pinazo et al., 2024;
Torrico et al., 2021). Por otra parte, la diabetes
mellitus es una enfermedad metabólica crónica
caracterizada por la elevación persistente de la
glucosa sanguínea como consecuencia de
defectos en la secreción de insulina, en su
acción sobre los tejidos o en ambos procesos.
Esta alteración metabólica involucra al páncreas
endocrino, el hígado, el músculo esquelético, el
tejido adiposo, el sistema vascular y otros
órganos responsables de conservar el equilibrio
energético.
De acuerdo con Abel et al. (2024), la
clasificación clínica reconoce la diabetes
mellitus tipo 1, la diabetes tipo 2, la diabetes
gestacional y otras formas específicas
relacionadas con alteraciones genéticas,
enfermedades pancreáticas, endocrinopatías o
medicamentos. La diabetes tipo 2 representa la
forma más frecuente y se relaciona
principalmente con resistencia a la insulina y
deterioro progresivo de la función de las células
beta pancreáticas. En su desarrollo intervienen
la predisposición genética, el exceso de peso, la
obesidad abdominal, la inactividad física, la
alimentación inadecuada, el envejecimiento y
diversos determinantes socioeconómicos (Abel
et al., 2024; ElSayed et al., 2024; Sapra y
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Bhandari, 2023). La hiperglucemia prolongada
puede originar complicaciones
microvasculares, como retinopatía, nefropatía y
neuropatía, así como enfermedades
microvasculares, entre ellas cardiopatía
isquémica, accidente cerebrovascular y
enfermedad arterial periférica (Fornari et al.,
2023). Estas complicaciones generan
discapacidad, dependencia, reducción de la
calidad de vida y una elevada demanda de
recursos sanitarios. La resistencia a la insulina
también forma parte de un conjunto más amplio
de alteraciones cardio metabólicas que incluye
obesidad central, hipertensión arterial,
dislipidemia y síndrome metabólico. En este
contexto, la detección temprana de
concentraciones elevadas de glucosa y de
indicadores de resistencia a la insulina resulta
fundamental para evitar la progresión de la
enfermedad y disminuir sus efectos
cardiovasculares y metabólicos (Parcha et al.,
2022; Wan et al., 2024; Yoshinari et al., 2021).
En relación con los antecedentes sobre el
metabolismo de la glucosa, Yoshinari et al.
(2021) desarrollaron un estudio poblacional con
adultos de una comunidad japonesa para
comparar la contribución de la resistencia a la
insulina y el deterioro de la función de las
células beta en la aparición de diabetes mellitus
tipo 2. Los resultados demostraron que ambos
mecanismos intervienen en la progresión de la
enfermedad y que las alteraciones metabólicas
pueden identificarse antes de que se establezca
un cuadro clínico avanzado. Estos hallazgos
resaltan la importancia del diagnóstico
temprano, especialmente porque la resistencia a
la insulina puede preceder durante varios años a
la diabetes manifiesta. En esta misma nea,
Parcha et al. (2022), mediante el análisis de
información de la Encuesta Nacional de
Examen de Salud y Nutrición de Estados
Unidos, identificaron una estrecha relación
entre la resistencia a la insulina, la obesidad
abdominal y un perfil cardio metabólico
desfavorable en adultos jóvenes sin diagnóstico
previo de diabetes. Los autores señalaron que
muchos factores de riesgo pueden originarse
desde etapas tempranas de la vida y progresar
silenciosamente cuando no son detectados ni
tratados. Asimismo, Ballena et al. (2025),
mediante una revisión sistemática y un
metaanálisis, mostraron que la resistencia a la
insulina posee una elevada prevalencia en la
población adulta mundial y constituye un
problema que trasciende las características
individuales, debido a su relación con los
cambios alimentarios, el sedentarismo, la
urbanización y las desigualdades sociales. Estos
antecedentes permiten comprender que la
diabetes mellitus no aparece de manera
repentina, sino como resultado de una
acumulación progresiva de alteraciones
metabólicas que pueden ser identificadas
mediante pruebas bioquímicas y medidas
antropométricas oportunas.
Respecto a la posible relación entre la
enfermedad de Chagas y la diabetes mellitus,
Resende et al. (2021) analizaron la presencia de
diabetes, síndrome metabólico, resistencia a la
insulina y disfunción de las células beta en
participantes del Estudio Longitudinal de Salud
del Adulto de Brasil. Inicialmente, los autores
observaron una mayor frecuencia de diabetes
entre las personas con serología positiva para T.
cruzi; sin embargo, después de ajustar los
resultados según variables sociodemográficas y
clínicas, no encontraron una asociación
estadísticamente significativa entre la
enfermedad de Chagas y las alteraciones
metabólicas estudiadas. Este resultado sugiere
que la coexistencia de ambas condiciones
podría encontrarse influida por factores como la
edad, el exceso de peso, la alimentación, la
actividad física y las condiciones sociales, en
lugar de depender únicamente de la infección
parasitaria.
Menchaca et al. (2022) evaluaron la asociación
entre hiperglucemia y seropositividad para T.
cruzi en una población de 4.952 personas.
Aunque identificaron individuos con ambas
condiciones, la baja seroprevalencia y las
características del estudio no permitieron
establecer una relación concluyente. Por ello,
los autores recomendaron desarrollar
investigaciones longitudinales y estudios en
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poblaciones endémicas que permitan analizar
con mayor precisión la evolución de la glucosa
en las personas infectadas. La ausencia de
resultados concluyentes no descarta una posible
relación, sino que evidencia la necesidad de
considerar factores de confusión, realizar
mediciones metabólicas más completas y
estudiar grupos poblacionales con diferentes
niveles de vulnerabilidad.
Otros antecedentes han demostrado que los
pacientes con enfermedad de Chagas pueden
presentar una importante carga de alteraciones
cardiometabólicas. Xavier et al. (2021)
evaluaron a 361 pacientes adultos con
enfermedad de Chagas crónica atendidos en un
centro de referencia de Brasil e identificaron
una prevalencia de síndrome metabólico
superior al 40 %. Este resultado fue más
frecuente entre personas de mayor edad y en
pacientes con determinadas formas clínicas de
la enfermedad, lo cual sugiere que la
coexistencia de factores metabólicos podría
incrementar el riesgo de complicaciones
cardiovasculares. De igual manera, Rodeles et
al. (2021) analizaron el espesor del tejido
adiposo epicárdico en pacientes con
cardiomiopatía chagásica y encontraron una
asociación entre su incremento, el riesgo
metabólico y la presencia de insuficiencia
cardíaca. Estos resultados son relevantes porque
el tejido adiposo epicárdico participa en
procesos inflamatorios y puede contribuir al
deterioro cardiovascular. Oliveira Junior et al.
(2018) también observaron que los pacientes
con Chagas crónico presentaban con frecuencia
hipertensión arterial, diabetes y dislipidemia,
condiciones que aumentaban su riesgo
cardiovascular general. Recientemente,
Barbosa et al. (2025) evaluaron los niveles de
insulina en pacientes con enfermedad de
Chagas aguda tratados con benznidazol y
encontraron modificaciones metabólicas que
podrían relacionarse con la respuesta
inflamatoria, la regulación hormonal y el
metabolismo energético durante la infección.
En conjunto, estos antecedentes muestran
resultados heterogéneos: mientras algunos
estudios no demuestran una asociación
independiente entre Chagas y diabetes, otros
identifican alteraciones metabólicas y una
elevada frecuencia de factores
cardiometabólicos entre los pacientes
infectados. Esta divergencia científica
constituye una razón para continuar
investigando la relación en contextos
territoriales específicos.
La problemática adquiere mayor importancia al
considerar que la enfermedad de Chagas
continúa representando una amenaza para
amplios grupos poblacionales de América
Latina. La OMS (2025) estima que entre seis y
siete millones de personas se encuentran
infectadas en el mundo y que millones
permanecen expuestas al riesgo de transmisión.
Aunque los programas de control vectorial han
permitido reducir la incidencia en algunos
territorios, la enfermedad no ha sido eliminada
y mantiene focos activos relacionados con la
presencia de triatominos, la transmisión
congénita, la contaminación de alimentos, la
movilidad humana y las dificultades para
acceder al diagnóstico. El análisis
epidemiológico desarrollado por Cucunubá et
al. (2024) evidencia que la distribución de la
enfermedad en las Américas continúa siendo
heterogénea y que su carga no se limita a las
zonas rurales tradicionalmente endémicas.
En Ecuador, Vásconez et al. (2023) analizaron
los casos graves de enfermedad de Chagas
registrados entre 2011 y 2021 y encontraron una
distribución geográfica y demográfica desigual,
con diferencias vinculadas al territorio y a las
características de la población. A su vez, Diego
Oma et al. (2022) señalaron que en el país
persisten condiciones epidemiológicas y
entomológicas favorables para la transmisión,
entre ellas la presencia de vectores
domiciliarios y silvestres, las deficiencias
habitacionales y la limitada continuidad de las
acciones de vigilancia. Esta situación resulta
especialmente preocupante en poblaciones
vulnerables, donde la infección puede
permanecer sin diagnosticar durante años y
manifestarse posteriormente mediante
complicaciones cardíacas o digestivas
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irreversibles. La diabetes mellitus presenta
igualmente una expansión epidemiológica que
afecta de manera desproporcionada a
poblaciones socialmente desfavorecidas. El
análisis internacional realizado por Zhou et al.
(2024), a partir de más de mil estudios
representativos de población, mostró un
incremento sostenido de la prevalencia mundial
de diabetes entre 1990 y 2022 y evidenció que
una proporción importante de las personas
afectadas no recibe tratamiento.
La Federación Internacional de Diabetes (2025)
advierte que el número de adultos con esta
enfermedad continuará aumentando durante las
próximas décadas, especialmente en países de
ingresos bajos y medios cuyos sistemas
sanitarios poseen menor capacidad para realizar
diagnóstico, seguimiento y control metabólico.
En Ecuador, la diabetes constituye una causa
relevante de consulta, hospitalización,
discapacidad y mortalidad, además de generar
costos elevados para las familias y las
instituciones sanitarias. Puig-García et al.
(2023) identificaron una prevalencia de diabetes
mellitus tipo 2 del 6,8 % en una población de
difícil acceso de Esmeraldas y observaron una
marcada diferencia entre mujeres y hombres,
con una prevalencia considerablemente
superior en la población femenina. En la
provincia de Manabí, Vite Solórzano et al.
(2019) describieron condiciones
sociodemográficas de pacientes diabéticos
rurales que pueden dificultar el cumplimiento
del tratamiento, el seguimiento clínico y la
adopción de hábitos saludables. La enfermedad
se agrava cuando las personas no pueden
acceder regularmente a pruebas de glucosa,
consultas médicas, medicamentos, educación
nutricional o espacios adecuados para la
actividad física.
En el cantón Manta, la coexistencia de ambas
enfermedades debe analizarse dentro de un
escenario caracterizado por urbanización
acelerada, desigualdad social, movilidad
poblacional y diferencias en el acceso a los
servicios de salud. En los sectores vulnerables,
la presencia de viviendas con deficiencias
estructurales, condiciones sanitarias
inadecuadas y una vigilancia vectorial
insuficiente podría aumentar la exposición a
triatominos o a otras vías de transmisión de T.
cruzi. Al mismo tiempo, la inseguridad
alimentaria, el consumo de productos con alta
densidad energética, la reducción de la
actividad física, el estrés económico y la
limitada detección de alteraciones glucémicas
pueden favorecer el desarrollo de diabetes
mellitus. Brant et al. (2024) sostienen que
América Latina atraviesa una transición
cardiometabólica marcada por el aumento de
obesidad, hipertensión y diabetes, cuya
distribución se encuentra condicionada por
desigualdades económicas y territoriales.
Costa et al. (2025), por su parte, encontraron
que la inseguridad alimentaria se asocia con una
menor calidad de vida en pacientes con
enfermedad de Chagas crónica, lo que
demuestra que los mismos determinantes
sociales pueden agravar enfermedades
transmisibles y no transmisibles. Sin embargo,
en Manta existe una carencia de información
precisa y actualizada sobre la prevalencia de la
infección por T. cruzi, la frecuencia de diabetes
mellitus y la posible relación entre la
seropositividad para Chagas y los niveles de
glucosa. Esta ausencia de evidencia local
impide determinar la verdadera dimensión del
problema, reconocer los grupos con mayor
riesgo y establecer si ambas condiciones
coexisten por encima de lo esperado. También
limita la planificación de programas integrales
de tamizaje, control vectorial, educación
sanitaria, evaluación metabólica y seguimiento
clínico.
Por lo anteriormente expresado, la presente
investigación se justifica por la necesidad de
generar evidencia científica local sobre dos
enfermedades de elevada relevancia sanitaria
que pueden coincidir en una misma población y
compartir determinantes sociales, ambientales y
económicos. Su importancia científica radica en
analizar una relación sobre la cual los estudios
previos han presentado resultados
heterogéneos, pues algunas investigaciones no
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han encontrado una asociación estadísticamente
significativa entre la infección por T. cruzi y la
diabetes mellitus, mientras que otras han
identificado alteraciones de la insulina,
síndrome metabólico y una elevada carga de
factores cardiometabólicos en pacientes con
Chagas. Los resultados también podrán
respaldar el diseño de estrategias dirigidas al
autocuidado, la prevención de complicaciones,
la vigilancia de vectores y la articulación entre
la comunidad y los servicios de atención
primaria.
En correspondencia con la fundamentación
teórica, los antecedentes y la problemática
descrita, el objetivo de la investigación es
analizar la infección por Chagas y la diabetes
mellitus en la población vulnerable del cantón
Manta. A partir de este propósito se formuló la
siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es la
prevalencia de la enfermedad de Chagas y la
diabetes mellitus en la población vulnerable del
cantón Manta y qué relación existe entre la
infección por Trypanosoma cruzi y los niveles
de glucosa de la población estudiada? En
función de esta interrogante, se estableció como
hipótesis nula que no existe una relación
estadísticamente significativa entre la infección
por Trypanosoma cruzi, causante de la
enfermedad de Chagas, y los niveles de glucosa
en la población vulnerable del cantón Manta.
Como hipótesis alternativa se planteó que existe
una relación estadísticamente significativa entre
la infección por Trypanosoma cruzi y los
niveles de glucosa en la población vulnerable
del cantón Manta.
Materiales y Métodos
La investigación se desarrolló bajo un enfoque
cuantitativo, debido a que se fundamentó en la
recopilación, medición y análisis numérico de
información relacionada con la presencia de
enfermedades infecciosas desatendidas,
específicamente la enfermedad de Chagas, y
enfermedades crónicas no transmisibles,
particularmente la diabetes mellitus, en
población vulnerable de la provincia de Manabí.
Este enfoque permitió estimar la frecuencia de
las condiciones estudiadas, determinar sus
respectivas prevalencias y examinar
estadísticamente la posible relación entre la
infección por Trypanosoma cruzi y los niveles
de glucosa en sangre.
El estudio fue de tipo observacional, puesto que
no se realizó una manipulación deliberada de las
variables ni se aplicaron intervenciones
destinadas a modificar el estado de salud de los
participantes. La investigación se limitó a
registrar, medir y analizar las condiciones
encontradas durante el proceso de evaluación,
respetando el contexto natural en el que se
presentaban la enfermedad de Chagas, las
alteraciones de la glucosa y los factores
sociodemográficos considerados. Este
procedimiento permitió obtener información
sobre la situación epidemiológica de las
enfermedades estudiadas sin modificar la
exposición, el comportamiento o las
características clínicas de los participantes.
Se adoptó un diseño no experimental y de corte
transversal, debido a que la información y las
muestras biológicas fueron recolectadas en un
único momento del periodo de estudio. La
aplicación de este diseño permitió evaluar
simultáneamente la presencia de anticuerpos
IgG contra Trypanosoma cruzi y las
concentraciones de glucosa sérica, sin realizar
un seguimiento temporal de los participantes.
Por consiguiente, los resultados obtenidos
representan las condiciones identificadas en la
población durante el momento en que se efectuó
la recolección de los datos. El alcance de la
investigación fue descriptivo y correlacional.
En su componente descriptivo se estimó la
prevalencia de la infección por Trypanosoma
cruzi y de la diabetes mellitus, además de
caracterizar las variables sociodemográficas y
clínicas de la población evaluada. En su
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componente correlacional se examinó la posible
relación entre la infección por Chagas y los
niveles de glucosa en sangre, con el propósito
de identificar patrones de asociación que
contribuyeran a comprender el comportamiento
conjunto de ambas condiciones en el contexto
epidemiológico estudiado. Debido al carácter
transversal y observacional de la investigación,
las relaciones identificadas fueron interpretadas
como asociaciones estadísticas y no como
vínculos causales.
La población objeto de estudio estuvo
conformada por habitantes de la provincia de
Manabí, ubicada en la República del Ecuador.
Según los datos oficiales del Censo de
Población y Vivienda 2022 del Instituto
Nacional de Estadística y Censos (84), la
provincia cuenta con un universo poblacional
aproximado de 1.531.999 habitantes. Dentro de
este territorio se identificaron grupos
considerados en condición de vulnerabilidad
social y sanitaria, los cuales presentan mayor
exposición a factores de riesgo asociados a
enfermedades infecciosas desatendidas y
enfermedades crónicas no transmisibles. En
función de estos criterios, el estudio se
desarrolló en los cantones Jipijapa, Paján,
Portoviejo, Manta y 24 de Mayo, seleccionados
por su relevancia epidemiológica,
características demográficas y accesibilidad
para el trabajo de campo.
El tamaño muestral fue de 385 participantes,
calculados con la fórmula para proporciones.
por razón operativa la selección de participantes
se realizó un muestreo no probabilístico por
conveniencia conformado por bloque de trabajo
40 participantes de la población vulnerable del
cantón manta de la Provincia de Manabí. Esta
decisión metodológica responde a criterios de
accesibilidad, disponibilidad de los
participantes y viabilidad operativa del estudio
considerando además que se trata de una
población caracterizada por condiciones
vulnerables y riesgo social lo cual limita la
posibilidad de implementar un muestreo
probabilístico estricto. No obstante, con el
propósito de garantizar rigurosidad estadística
en la población del número de participantes
requeridos se procedió al cálculo de tamaño
muestral mediante la fórmula para población,
considerando un nivel de confianza del 95 % y
un margen de error del 5 %.
𝑛 =
𝑍
2
𝑁 𝑃𝑄
𝑒
2
𝑁 + 𝑍
2
𝑃𝑄
𝑛 = 385
(1)
• N (Tamaño de la población): 1.531.999
Z (Nivel de confianza): 1,96 (equivalente al
95% de confianza)
• p (Probabilidad de éxito): 0,5
• q (Probabilidad de fracaso): 0,5
• e (Error admisible): 0,05
• n (Tamaño de la muestra): 385
La selección de los participantes se realizó
mediante muestreo no probabilístico por
conveniencia, debido a las condiciones
logísticas y operativas propias del trabajo de
campo, así como a la disponibilidad de la
población vulnerable para participar en el
estudio. Este procedimiento permitió acceder a
los participantes en diferentes zonas de la
provincia de Manabí y organizar la recolección
de información de forma eficiente. Los
individuos incluidos en esta investigación
pertenecían a población vulnerable de los
cantones seleccionados, organizados en bloques
de participantes para facilitar el proceso de
evaluación y aplicación de los instrumentos de
investigación. La disminución de la muestra se
estructuro de la siguiente manera
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Tabla 1. Distribución de la muestra en los
cantones seleccionados de la provincia de
Manabí.
Cantón
Población
vulnerable
Población en
riesgo
Número de
muestras
Jipijapa
40
37
77
Paján
40
37
77
Portoviejo
40
37
77
Manta
40
37
77
24 de
Mayo
40
37
77
Total
200
185
385
Datos obtenidos del proyecto macro
Fuente: Elaboración propia.
Se incluyeron en el estudio las personas que
participaron de manera voluntaria, pertenecían
a la población vulnerable residente en el cantón
Manta y aceptaron formar parte tanto de las
actividades de diagnóstico como de las
conferencias informativas relacionadas con las
enfermedades infecciosas desatendidas y las
enfermedades crónicas no transmisibles. La
participación estuvo condicionada a la
aceptación expresa de los procedimientos
establecidos y al cumplimiento de los requisitos
definidos en el protocolo de investigación.
Se excluyeron las personas que no residían en el
cantón Manta, aquellas que no aceptaron
participar voluntariamente en el estudio y
quienes presentaron información incompleta
que impedía su incorporación al análisis
estadístico. Estos criterios permitieron
garantizar que los registros incluidos
correspondieran a participantes que cumplían
con las condiciones territoriales, metodológicas
y documentales requeridos para el desarrollo de
la investigación. La recolección de las muestras
biológicas se efectuó de acuerdo con el
protocolo aprobado por el Comide Ética en
Investigación con Seres Humanos, identificado
con el código 1725486109. Antes de iniciar el
procedimiento, cada participante recibió
información sobre los objetivos, las actividades
previstas y las condiciones de confidencialidad
del estudio, tras lo cual procedió a firmar el
formulario de consentimiento informado como
constancia de su participación libre y
voluntaria. La muestra sanguínea se obtuvo
mediante venopunción, utilizando materiales
estériles y un tubo con tapón amarillo destinado
a la separación del suero. A partir de esta
muestra se determinó la glucemia basal y se
evaluó la presencia de anticuerpos IgG contra
Trypanosoma cruzi. Una vez recolectadas, las
muestras fueron identificadas mediante
códigos, etiquetadas y transportadas bajo
condiciones adecuadas de conservación,
manteniendo la cadena de frío hasta su
procesamiento en el laboratorio clínico.
Aunque el tamaño muestral calculado mediante
la fórmula para proporciones fue de 385
participantes, durante la ejecución del trabajo de
campo no fue posible alcanzar dicho número
debido a limitaciones operativas, de tiempo,
recursos y disponibilidad de la población
vulnerable. En consecuencia, la muestra
efectiva quedó conformada por 40
participantes, correspondientes al primer
bloque de trabajo evaluado en el cantón Manta,
provincia de Manabí. Para la detección de la
infección por Trypanosoma cruzi se empleó una
prueba de diagnóstico rápido basada en el
método inmunocromatográfico, diseñada para
identificar cualitativamente anticuerpos IgG
contra el parásito en muestras de suero. Por su
parte, la concentración de glucosa se determinó
mediante un método colorimétrico enzimático,
el cual permitió cuantificar los niveles de
glucosa sérica de los participantes y
clasificarlos de acuerdo con los criterios
establecidos en el protocolo de investigación.
Los datos obtenidos fueron registrados
inicialmente en un formulario estructurado de
recolección de información y posteriormente
organizados en una base de datos digital. Para
la tabulación y depuración inicial se utilizó
Microsoft Excel, mientras que el procesamiento
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estadístico se realizó mediante el programa
IBM SPSS Statistics, versión 27. Antes del
análisis, los registros fueron revisados con el
propósito de identificar posibles
inconsistencias, omisiones o duplicaciones. El
análisis descriptivo incluyó el cálculo de
frecuencias absolutas y porcentajes para las
variables estudiadas. Asimismo, se determinó la
prevalencia de la infección por Trypanosoma
cruzi y de la diabetes mellitus en la población
vulnerable evaluada. Estas estimaciones
permitieron establecer la proporción de
participantes afectados por cada una de las
condiciones analizadas.
Además, se efectuó un análisis inferencial con
el propósito de evaluar la posible relación entre
la infección por Chagas y los niveles de glucosa
en sangre. Para ello se emplearon pruebas
estadísticas acordes con la naturaleza y el nivel
de medición de las variables. Los resultados
fueron interpretados con un nivel de confianza
del 95 % y un nivel de significancia del 5 %, por
lo que se consideraron estadísticamente
significativos los valores de p inferiores a 0,05.
En relación con las consideraciones éticas, se
aplicó un proceso de anonimización para
proteger la identidad de los participantes. Los
datos personales fueron sustituidos por códigos
alfanuméricos y almacenados en una base de
datos segura, protegida mediante contraseña y
con acceso restringido al equipo responsable de
la investigación. La información obtenida se
utilizó exclusivamente con fines académicos y
científicos, y los resultados fueron presentados
de manera agrupada para evitar la identificación
individual de los participantes.
Resultados y Discusión
A continuación, se presenta los hallazgos de 40
participantes, quienes fueron evaluados según
factores demográficos y pruebas bioquímicas y
serológicas, considerados un grupo de alto
riesgo, en el cual se midieron niveles de glucosa
en sangre para identificar posibles casos de
diabetes mellitus, como parte del estudio de
patologías, mientras que la prueba serológica de
anticuerpos IgG contra Trypanosoma cruzi se
utilizó para diagnosticar la enfermedad de
Chagas. Los resultados de este estudio
proporcionan información sobre la prevalencia
de ambas enfermedades en la población
analizada.
Tabla 2. Prevalencia de infección por Chagas
(IgG) en la población vulnerable.
Resultado IgG
Total
Masculino
Femenino
f
%
f
%
f
%
Positivo
2
5,0 %
0
0,0 %
2
5,0 %
Negativo
21
52,5 %
17
42,5 %
38
95,0 %
Total
23
57,5 %
17
42,5 %
40
100 %
Prevalencia de Chagas = 2/40 × 100 = 5,0%
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados indican una baja incidencia de
infección por Trypanosoma cruzi entre las
poblaciones estudiada, con un 5,0% de
prevalencia el cual pertenece el 100% al género
femenino. En general, la baja prevalencia sigue
siendo un hallazgo epidemiológico importante
debido a la vulnerabilidad del grupo de estudio,
lo que los hace más susceptibles a un mayor
riesgo de exposición a factores ambientales y
sociales que pueden estar asociados con la
enfermedad.
Tabla 3. Prevalencia de Diabetes Mellitus
según niveles de glucosa.
Nivel de
glucosa
Genero
Total
Masculino
Femenino
f
%
f
%
f
%
Bajo <70 mg/Dl
0
0%
0
0%
0
0%
Normal 7099
mg/Dl
9
75,0%
23
82,1%
32
80,0%
Alto
prediabetes
100125 mg/dL
0
0%
0
0%
0
0%
Alto diabetes
≥126 mg/dL
3
25,0%
5
17,9%
8
20,0%
Total
12
100%
28
100%
40
100%
Prevalencia de Diabetes Mellitus (glucosa elevada) = 8/40 × 100 =
20,0%
Fuente: Elaboración propia.
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Los resultados indican que el 20% presenta
niveles elevados de glucosa en sangre y
probablemente padezca diabetes o riesgo
metabólico, mientras el 80% restante tiene
niveles normales de glucosa en sangre, pero aun
así constituye una población vulnerable, ya que
podría presentar hiperglucemia sin haber sido
diagnosticada. La mayor proporción de mujeres
con niveles elevados podría deberse a factores
biológicos, conductuales o de acceso a la
atención médica, los cuales requieren mayor
investigación.
Tabla 4. Relación de casos de Chagas con Diabetes Mellitus en población vulnerable de Manta.
Diabetes Mellitus
Chagas (IgG) SI
Chagas (IgG) No
Chi-cuadrado Sig.
Asintótica (p valor)
Significación (>0,05)
F
%
%
Sí (Glucosa alta)
1
2,5%
11
27,5%
0,527
Ns
No (Glucosa normal)
1
2,5%
27
67,5%
Total
2
5,0%
38
95,0%
Chi-cuadrado p valor <0,05 existe asociación significativa >0,05 No hay asociación estadística
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados muestran que los casos positivos
de enfermedad de Chagas aparecen tanto en
individuos con niveles altos como bajos de
glucosa, sin que ningún grupo específico
presente un mayor número de casos. Además,
los resultados del Chi-cuadrado, muestra que no
existe asociación estadística significativa entre
la infección por Trypanosoma cruzi y los
niveles de glucosa, dado que el valor p obtenido
fue de 0,527, mayor al nivel de significancia
establecido de 0,05.
Tabla 5. Intervención mediante conferencias
sobre enfermedad de Chagas y Diabetes
Mellitus.
Participantes
capacitados
Femenino
Masculino
Total
F
%
f
%
f
%
Personas en riesgo
de Manta
23
57,5%
17
42,5%
40
100%
Fuente: Elaboración propia.
Las conferencias educativas permitieron que
todos los participantes (100%) recibieran
formación a través de la intervención, lo que
representa una buena cobertura de la población
vulnerable en el cantón de Manta. El número de
participantes femeninas (57,5%) fue mayor que
el de participantes masculinos (42,5%); por lo
tanto, es probable que el género que muestra
mayor disposición a participar en actividades de
promoción de la salud sea el femenino. Este tipo
de intervención fortalece el conocimiento sobre
enfermedades como la enfermedad de Chagas y
la diabetes mellitus, a la vez que promueve la
prevención, el diagnóstico oportuno y el
autocuidado para las personas en riesgo de
padecerlas.
Figura 1. Prevalencia de la infección por
Trypanosoma cruzi y la presencia de niveles de
glucosa
Fuente: Elaboración propia.
La figura evidencia diferencias importantes
entre la prevalencia de la infección por
Trypanosoma cruzi y la presencia de niveles de
glucosa compatibles con diabetes mellitus en la
población vulnerable estudiada. La
seropositividad para la enfermedad de Chagas
alcanzó el 5,0 %, equivalente a 2 de los 40
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participantes, mientras que la glucosa elevada
se registró en el 20,0 %, correspondiente a 8
personas. Por tanto, la frecuencia de diabetes
mellitus fue cuatro veces mayor que la
prevalencia de Chagas. Este resultado muestra
que las alteraciones glucémicas constituyen el
problema de mayor presencia en la población
evaluada y reflejan la necesidad de fortalecer las
acciones de tamizaje, control metabólico,
orientación nutricional y seguimiento clínico.
No obstante, la detección de casos positivos
para Chagas continúa siendo
epidemiológicamente relevante, especialmente
por tratarse de una enfermedad desatendida que
puede mantenerse asintomática durante largos
periodos y producir complicaciones cardíacas o
digestivas en su fase crónica.
Figura 2. Relación entre la infección por
Chagas y los niveles de glucosa en la población
vulnerable del cantón Manta.
La figura 2 presenta la distribución de los
resultados serológicos para Chagas de acuerdo
con el estado glucémico de los participantes.
Entre las personas con glucosa elevada se
identificó un caso positivo y 11 casos negativos
para Trypanosoma cruzi, mientras que en el
grupo con glucosa normal se registró
igualmente un caso positivo y 27 negativos. La
presencia de un caso positivo en cada categoría
indica que la infección se distribuyó tanto entre
participantes con alteraciones glucémicas como
entre aquellos con valores normales. El análisis
mediante la prueba de chi-cuadrado obtuvo un
valor de p = 0,527, superior al nivel de
significancia de 0,05, por lo que no se encontró
una asociación estadísticamente significativa
entre la infección por Trypanosoma cruzi y los
niveles de glucosa. En consecuencia, se
mantiene la hipótesis nula y no existe evidencia
suficiente para afirmar que la infección por
Chagas se relaciona con la diabetes mellitus en
la población estudiada.
De las 40 muestras analizadas, el 5,0 % presentó
anticuerpos IgG contra Trypanosoma cruzi,
mientras que el 20,0 % mostró concentraciones
de glucosa iguales o superiores a 126 mg/dL.
Estos resultados evidencian que las alteraciones
glucémicas fueron s frecuentes que la
seropositividad para la enfermedad de Chagas
en la población estudiada. En términos
proporcionales, la frecuencia de glucosa
elevada fue cuatro veces mayor que la
prevalencia de infección por T. cruzi, lo que
permite reconocer una carga metabólica
importante en este grupo vulnerable. Sin
embargo, debido a que la glucosa fue
determinada en un solo momento, los resultados
deben interpretarse como valores compatibles
con diabetes mellitus o como casos que
requieren confirmación clínica, y no
necesariamente como diagnósticos definitivos
en todos los participantes.
El análisis de asociación no evidenció una
relación estadísticamente significativa entre la
seropositividad para T. cruzi y los niveles de
glucosa, debido a que se obtuvo un valor de p =
0,527, superior al nivel de significancia
establecido de 0,05. Por tanto, en la muestra
estudiada no se encontró evidencia estadística
suficiente para sostener que la infección por
Chagas se encuentra asociada con la presencia
de glucosa elevada. Este resultado no significa
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que ambas condiciones sean incompatibles, ya
que se identificó un participante con serología
positiva y glucosa elevada, sino que su
distribución no mostró una diferencia suficiente
para establecer una asociación en el grupo
analizado.
Los hallazgos coinciden con lo reportado por
Resende et al. (2021), quienes estudiaron la
relación entre la enfermedad de Chagas, la
diabetes mellitus, el síndrome metabólico, la
resistencia a la insulina y la función de las
células beta en participantes del estudio ELSA-
Brasil. Aunque inicialmente observaron una
mayor frecuencia de diabetes entre las personas
con serología positiva para T. cruzi, esta
diferencia dejó de ser significativa después de
ajustar el análisis por variables
sociodemográficas y clínicas. Los autores
concluyeron que la enfermedad de Chagas no se
asociaba de manera independiente con la
diabetes, el síndrome metabólico ni la
resistencia a la insulina. Este antecedente
respalda la posibilidad de que ambas
enfermedades coexistan sin que necesariamente
exista una relación directa entre ellas. De
manera similar, Menchaca et al. (2022)
evaluaron la relación entre hiperglucemia y
seropositividad para T. cruzi en una cohorte de
4.952 personas. Los autores identificaron casos
en los que ambas condiciones se presentaban
simultáneamente; sin embargo, la baja
seroprevalencia y las características
epidemiológicas de la población no permitieron
demostrar una asociación concluyente. Por esta
razón, señalaron la necesidad de desarrollar
estudios longitudinales que permitan observar
la evolución del metabolismo de la glucosa en
personas infectadas. Esta recomendación
también resulta pertinente para el presente
estudio, debido a que su diseño transversal
permite identificar asociaciones en un momento
determinado, pero no establecer la secuencia
temporal ni una relación causal entre las
variables. En contraste con la ausencia de
asociación encontrada, Xavier et al. (2021)
identificaron una prevalencia superior al 40 %
de síndrome metabólico en pacientes con
enfermedad de Chagas crónica. Los factores
asociados incluyeron la edad avanzada, el
exceso de peso y determinadas características
clínicas de la enfermedad. Este resultado
demuestra que las personas con Chagas pueden
presentar simultáneamente distintos factores de
riesgo cardiometabólico, aunque ello no
implique necesariamente que la infección
parasitaria sea la causa directa de dichas
alteraciones. La coexistencia podría explicarse
por factores comunes, como el envejecimiento,
la obesidad, la alimentación poco saludable, la
inactividad física y las limitaciones de acceso a
servicios preventivos.
En esta misma línea, Rodeles et al. (2021)
observaron que un mayor espesor del tejido
adiposo epicárdico se relacionaba con un
incremento del riesgo metabólico y con la
presencia de insuficiencia cardíaca en pacientes
con cardiomiopatía chagásica crónica. Estos
hallazgos muestran que el estado metabólico
puede influir en la evolución clínica y
cardiovascular de las personas infectadas, aun
cuando no se haya demostrado que T. cruzi
produzca directamente diabetes mellitus. Por
consiguiente, la evaluación de glucosa, presión
arterial, perfil lipídico y estado nutricional
debería formar parte de la atención integral de
los pacientes con enfermedad de Chagas,
especialmente cuando presentan otros factores
de riesgo. Los resultados también pueden
analizarse a partir del estudio de Parcha et al.
(2022), quienes encontraron que la resistencia a
la insulina se relacionaba estrechamente con la
obesidad abdominal y con la acumulación de
factores de riesgo cardiometabólico en adultos
jóvenes sin diagnóstico previo de diabetes. Los
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autores advirtieron que estas alteraciones
pueden desarrollarse desde edades tempranas y
mantenerse sin diagnóstico durante periodos
prolongados. Este planteamiento ayuda a
explicar por qué el 20,0 % de la población
evaluada presentó glucosa elevada, pues dicha
alteración podría estar relacionada con factores
individuales y conductuales que no dependen
necesariamente de la infección por T. cruzi,
como el exceso de peso, el sedentarismo, la
alimentación inadecuada o los antecedentes
familiares.
Asimismo, Fornari et al. (2023) demostraron
que distintos indicadores relacionados con la
resistencia a la insulina pueden ser útiles para
detectar tempranamente el síndrome
metabólico. Sus resultados resaltan que la
evaluación aislada de la glucosa proporciona
información relevante, pero puede ser
insuficiente para caracterizar de manera
completa el riesgo metabólico. En futuras
investigaciones sería conveniente incorporar
variables como el índice de masa corporal, la
circunferencia abdominal, los triglicéridos, el
colesterol HDL, la hemoglobina glucosilada y
los antecedentes familiares de diabetes. La
inclusión de estos indicadores permitiría
establecer si los valores elevados de glucosa
observados se encuentran acompañados de
otros componentes del síndrome metabólico.
Por otra parte, Barbosa et al. (2025)
identificaron modificaciones en los niveles de
insulina de pacientes con enfermedad de
Chagas aguda tratados con benznidazol. Los
autores plantearon que la infección aguda por T.
cruzi puede generar cambios en la regulación
hormonal y en el metabolismo energético.
Aunque estos hallazgos sugieren una posible
interacción biológica entre la infección y el
metabolismo de la glucosa, no contradicen
directamente los resultados del presente
estudio, ya que corresponden a pacientes con
enfermedad aguda y a mediciones hormonales
específicas. En la población de Manta se
detectaron únicamente anticuerpos IgG, los
cuales indican exposición o infección previa,
pero no permiten establecer por solos la fase
clínica, la carga parasitaria ni la actividad de la
infección.
Ballena et al. (2025), mediante una revisión
sistemática y un metaanálisis, evidenciaron que
la resistencia a la insulina presenta una carga
considerable en la población adulta mundial y
que su distribución varía según las
características de los participantes y los criterios
diagnósticos empleados. Estos resultados
refuerzan la interpretación de que las
alteraciones glucémicas son fenómenos
multifactoriales y no pueden atribuirse
exclusivamente a una infección parasitaria. En
este sentido, el desarrollo de diabetes mellitus
puede depender de la interacción entre
predisposición genética, composición corporal,
alimentación, actividad física, edad y
condiciones socioeconómicas. En el contexto
ecuatoriano, Puig et al. (2023) encontraron una
prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 del 6,8
% en una población de difícil acceso de
Esmeraldas y observaron una frecuencia
considerablemente mayor entre las mujeres.
Los autores relacionaron estas diferencias con
desigualdades sociales, características del
entorno y dificultades en el acceso a servicios
preventivos.
Aunque la proporción de glucosa elevada
encontrada en Manta fue superior, la
comparación debe realizarse con cautela debido
al reducido tamaño de la muestra, la selección
no probabilística de los participantes y las
diferencias en los procedimientos diagnósticos.
No obstante, ambos estudios muestran que las
poblaciones vulnerables del Ecuador pueden
presentar una carga metabólica relevante y
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barreras para el diagnóstico oportuno. Brant et
al. (2024) señalan que América Latina y el
Caribe han experimentado un incremento
sostenido de la obesidad, la diabetes y otros
factores de riesgo cardiometabólico, en un
contexto marcado por urbanización acelerada,
desigualdad económica y acceso heterogéneo a
la atención sanitaria. Los autores destacan que
la alimentación poco saludable, la inactividad
física y las condiciones socioeconómicas
contribuyen de manera importante a esta
situación. Este panorama regional proporciona
un marco para interpretar la elevada frecuencia
de glucosa identificada en la población
vulnerable de Manta, dado que sus condiciones
sociales y ambientales podrían favorecer el
desarrollo de alteraciones metabólicas
independientemente de la presencia de Chagas.
Los resultados pueden comprenderse, además,
desde una perspectiva ecosocial, según la cual
la ocurrencia de las enfermedades transmisibles
y no transmisibles depende de la interacción
entre procesos biológicos y condiciones
sociales. Costa et al. (2025) observaron que la
inseguridad alimentaria se asociaba con una
menor calidad de vida en pacientes con
enfermedad de Chagas crónica. Esta situación
puede generar una doble carga para las
comunidades vulnerables, pues la dificultad
para acceder a alimentos saludables aumenta el
riesgo metabólico, mientras que las deficiencias
habitacionales y sanitarias pueden mantener la
exposición a enfermedades infecciosas. En
consecuencia, la presencia simultánea de
Chagas y glucosa elevada podría reflejar
determinantes sociales compartidos más que
una relación fisiopatológica directa.La ausencia
de asociación también debe interpretarse
considerando las limitaciones estadísticas del
estudio. Solo dos participantes presentaron
anticuerpos IgG contra T. cruzi, lo que produjo
frecuencias esperadas muy bajas en la tabla de
contingencia. Esta situación reduce la potencia
estadística para detectar una asociación y puede
afectar la validez de la prueba de chi-cuadrado.
Debido al tamaño reducido de la muestra y a la
presencia de celdas con frecuencias pequeñas,
sería metodológicamente recomendable
comprobar la relación mediante la prueba
exacta de Fisher. Por tanto, el resultado de p =
0,527 debe considerarse evidencia de ausencia
de asociación en la muestra analizada, pero no
una demostración definitiva de que ambas
enfermedades carecen de relación en toda la
población del cantón Manta.
En función de estos hallazgos, no se rechaza la
hipótesis nula, ya que no se obtuvo evidencia
estadística suficiente para afirmar que existe
una asociación entre la infección por
Trypanosoma cruzi y los niveles de glucosa. Sin
embargo, tampoco resulta adecuado concluir
que la enfermedad de Chagas no influye en
ninguna circunstancia en el metabolismo
glucémico, debido a que el diseño transversal
no permite establecer causalidad y el número de
casos positivos fue limitado. Los resultados
sugieren que la presencia de glucosa elevada en
esta población se encuentra probablemente
relacionada con factores metabólicos,
conductuales, familiares, ambientales y
socioeconómicos que deberían evaluarse en
investigaciones posteriores. En conjunto, los
hallazgos respaldan la necesidad de abordar
ambas enfermedades mediante estrategias
integrales de atención primaria. La detección de
anticuerpos contra T. cruzi exige confirmación
mediante una segunda prueba serológica de
principio diferente y valoración clínica para
determinar la fase y posibles complicaciones.
De igual manera, los valores elevados de
glucosa requieren confirmación diagnóstica
mediante una nueva medición de glucosa en
ayunas, hemoglobina glucosilada u otra prueba
clínicamente aceptada. El seguimiento de estos
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participantes permitiría reducir el
subdiagnóstico, prevenir complicaciones y
desarrollar acciones educativas dirigidas a
mejorar la alimentación, la actividad física, el
autocuidado y la asistencia periódica a los
servicios de salud.
Conclusiones
El estudio determinó que el 5,0 % de las
personas examinadas dieron positivo para la
enfermedad de Chagas, lo que indica una baja
prevalencia de esta enfermedad en el cantón de
Manta. Esta evidencia sigue siendo
epidemiológicamente relevante, ya que
demuestra la presencia de esta enfermedad en
grupos vulnerables y respalda la necesidad de
continuar con los esfuerzos de vigilancia y
control. Además, el 20,0% de la muestra
presentó hiperglucemia, lo que sugiere riesgo de
diabetes mellitus.
Una proporción significativa de la población del
cantón de Manta debería incluirse en programas
de prevención y control de enfermedades
crónicas. La investigación realizada en el marco
del análisis estadístico no halló una relación
significativa entre la diabetes mellitus y la
enfermedad de Chagas (p = 0,527). Por lo tanto,
si bien es posible que ambas patologías sean
comunes a un mismo individuo, el análisis no
permite confirmar una asociación entre ellas.
Las actividades educativas brindadas a los
participantes promovieron la concientización
sobre la necesidad del autocuidado y
prevención, lo que demuestra que las charlas
comunitarias son una buena estrategia para
proveer información a las poblaciones
vulnerables. A su vez, la cobertura conseguida
durante la intervención hizo posible valorar la
utilidad de las charlas comunitarias como
mecanismo de educación en salud.
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