Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 7.1
Edición Especial VII 2026
Página 576
APRENDIZAJE BASADO EN EL JUEGO Y DESARROLLO SOCIOEMOCIONAL EN
NIÑOS DE EDUCACIÓN INICIAL
PLAY-BASED LEARNING AND SOCIO-EMOTIONAL DEVELOPMENT IN EARLY
CHILDHOOD EDUCATION CHILDREN
Autores: ¹Karla Marcela Narváez León,
2
Eliana del Carmen Quille Espinoza y ³Julia Susana
Samaniego Larriva.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-9129-2354
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-1731-3794
3
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-3725-5662
¹E-mail de contacto: knarvaezl@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: equillee@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: jsamaniegol4@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*
Universidad de Cuenca, (Ecuador).
3*
Universidad del Azuay. (Ecuador).
Articulo recibido: 14 de Julio del 2026.
Articulo revisado: 16 de Julio del 2026.
Articulo aprobado: 16 de Julio del 2026.
¹Licenciada en Tecnologías de Estimulación Temprana en Salud, egresada de la Universidad de Cuenca (Ecuador).
²Licenciada en Psicología Educativa con especialización en Educación Inicial, egresada de la Universidad de Cuenca (Ecuador).
³Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Estimulación Temprana e Intervención Precoz, egresada de la Universidad del Azuay
(Ecuador),
Resumen
El presente estudio tuvo como objetivo analizar
la relación entre el aprendizaje basado en el
juego y el desarrollo socioemocional en niños
de educación inicial, considerando la
importancia de las experiencias lúdicas para el
fortalecimiento de competencias emocionales y
sociales durante la primera infancia. La
investigación se desarrolló bajo un enfoque
cuantitativo, de tipo aplicada, nivel descriptivo-
correlacional y diseño no experimental de corte
transversal. La población estuvo conformada
por 60 niños de educación inicial, trabajándose
mediante un censo poblacional. Para la
recolección de datos se utilizaron una encuesta
dirigida a docentes y representantes legales, así
como una ficha de observación aplicada a los
estudiantes. Los instrumentos fueron validados
por juicio de expertos y alcanzaron índices de
confiabilidad superiores a 0,90 mediante el
coeficiente Alfa de Cronbach. Los resultados
evidenciaron que el 48,3% de los estudiantes
presentó un nivel alto de aprendizaje basado en
el juego y el 38,3% un nivel medio. En cuanto
al desarrollo socioemocional, el 45,0% alcanzó
un nivel alto y el 41,7% un nivel medio. La
dimensión cooperación obtuvo la media más
elevada (M = 4,31), seguida de empatía (M =
4,25), habilidades sociales (M = 4,18) y
autorregulación emocional (M = 4,12).
Asimismo, se identificó una correlación
positiva alta y estadísticamente significativa
entre el aprendizaje basado en el juego y el
desarrollo socioemocional = 0,782; p =
0,000), confirmando la influencia favorable de
las experiencias lúdicas sobre las competencias
socioemocionales infantiles. Se concluye que el
aprendizaje basado en el juego constituye una
estrategia pedagógica efectiva para fortalecer la
cooperación, la empatía, las habilidades
sociales y la regulación emocional,
contribuyendo significativamente al desarrollo
integral de los niños de educación inicial.
Palabras clave: Aprendizaje basado en el
juego, Desarrollo socioemocional, Educación
inicial, Experiencias lúdicas, Desarrollo
Integral.
Abstract
This study aimed to analyze the relationship
between play-based learning and socio-
emotional development in early childhood
education students, considering the importance
of play experiences for strengthening emotional
and social competencies during early
childhood. The research employed a
quantitative approach, was applied in nature,
utilized a descriptive-correlational level, and
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followed a non-experimental, cross-sectional
design. The study population consisted of 60
early childhood education students, with a full
population census conducted. Data collection
involved a survey administered to teachers and
legal guardians, as well as an observation
checklist applied to the students. The
instruments were validated by expert judgment
and achieved reliability indices exceeding 0.90
according to Cronbach's alpha coefficient. The
results showed that 48.3% of the students
demonstrated a high level of play-based
learning, while 38.3% showed a medium level.
Regarding socio-emotional development,
45.0% reached a high level and 41.7% a
medium level. The cooperation dimension
obtained the highest mean score (M = 4.31),
followed by empathy (M = 4.25), social skills
(M = 4.18), and emotional self-regulation (M =
4.12). Furthermore, a strong, statistically
significant positive correlation was identified
between play-based learning and socio-
emotional development = 0.782; p = 0.000),
confirming the positive influence of play
experiences on children's socio-emotional
competencies. It is concluded that play-based
learning constitutes an effective pedagogical
strategy for strengthening cooperation,
empathy, social skills, and emotional
regulation, thereby contributing significantly to
the holistic development of early childhood
education students.
Keywords: Play-based learning, Socio-
emotional development, Early childhood
education, Playful experiences, Holistic
development.
Sumário
Este estudo teve como objetivo analisar a
relação entre a aprendizagem baseada no
brincar e o desenvolvimento socioemocional de
alunos da educação infantil, considerando a
importância das experiências lúdicas para o
fortalecimento de competências emocionais e
sociais durante a primeira infância. A pesquisa
adotou uma abordagem quantitativa, de
natureza aplicada e nível descritivo-
correlacional, seguindo um delineamento não
experimental e transversal. A população do
estudo foi composta por 60 alunos da educação
infantil, tendo sido realizado um censo
populacional completo. A coleta de dados
envolveu um questionário aplicado a
professores e responsáveis legais, bem como
uma lista de verificação de observação aplicada
aos alunos. Os instrumentos foram validados
por meio de julgamento de especialistas e
apresentaram índices de confiabilidade
superiores a 0,90, segundo o coeficiente alfa de
Cronbach. Os resultados indicaram que 48,3%
dos alunos demonstraram um nível elevado de
aprendizagem baseada no brincar, enquanto
38,3% apresentaram um nível médio. Quanto ao
desenvolvimento socioemocional, 45,0%
alcançaram um nível elevado e 41,7%, um nível
médio. A dimensão cooperação obteve a maior
pontuação média (M = 4,31), seguida por
empatia (M = 4,25), habilidades sociais (M =
4,18) e autorregulação emocional (M = 4,12).
Além disso, identificou-se uma correlação
positiva forte e estatisticamente significativa
entre a aprendizagem baseada no brincar e o
desenvolvimento socioemocional = 0,782; p
= 0,000), confirmando a influência positiva das
experiências lúdicas nas competências
socioemocionais das crianças. Conclui-se que a
aprendizagem baseada no brincar constitui uma
estratégia pedagógica eficaz para o
fortalecimento da cooperação, empatia,
habilidades sociais e regulação emocional,
contribuindo significativamente para o
desenvolvimento integral dos alunos da
educação infantil.
Palavras-chave: Aprendizagem baseada em
brincadeiras, Desenvolvimento
socioemocional, Educação infantil,
Experiências lúdicas, Desenvolvimento
holístico.
Introducción
los sistemas educativos contemporáneos debido
a su capacidad para promover un desarrollo
integral que abarca dimensiones cognitivas,
sociales, emocionales y motrices desde las
primeras etapas de la vida. Esta metodología
reconoce que los niños construyen
conocimientos de manera activa cuando
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interactúan con su entorno mediante
experiencias lúdicas que despiertan su
curiosidad, creatividad e interés por aprender,
favoreciendo procesos educativos más
significativos y duraderos. En el contexto de la
educación inicial, el juego deja de ser
considerado únicamente una actividad
recreativa para convertirse en una estrategia
pedagógica estructurada que facilita la
adquisición de competencias esenciales para la
vida escolar y social. Diversas investigaciones
recientes han demostrado que las experiencias
de aprendizaje mediadas por el juego fortalecen
la comunicación interpersonal, la cooperación,
la resolución de problemas y la capacidad de
adaptación a diferentes contextos educativos y
familiares (Vera Castillo et al., 2024; Ávila
Preciado et al., 2024). Asimismo, organismos
internacionales han señalado que el juego
constituye uno de los mecanismos más
efectivos para estimular el desarrollo cerebral
durante la primera infancia, periodo en el que se
producen importantes conexiones neuronales
que influyen en el aprendizaje futuro y en la
construcción de habilidades socioemocionales
fundamentales (UNICEF, 2022). Por esta razón,
el aprendizaje basado en el juego se ha
consolidado como una de las principales
tendencias pedagógicas orientadas al
fortalecimiento del desarrollo integral de los
niños en edad preescolar.
El desarrollo socioemocional constituye una
dimensión esencial dentro de la formación
infantil debido a que influye directamente en la
manera en que los niños comprenden sus
emociones, establecen relaciones con otras
personas y enfrentan los desafíos presentes en
su entorno cotidiano. Durante los primeros años
de vida se desarrollan capacidades vinculadas
con la empatía, la autorregulación emocional, la
autoestima, la cooperación y la convivencia, las
cuales representan la base para la construcción
de relaciones saludables y para la participación
efectiva dentro de los contextos escolares y
comunitarios. La evidencia científica ha
demostrado que los niños que desarrollan
adecuadamente sus competencias
socioemocionales presentan mayores niveles de
bienestar psicológico, mejores procesos de
adaptación escolar y una mayor disposición
para el aprendizaje colaborativo (Denham,
2022; Jones et al., 2023). De igual manera, las
habilidades socioemocionales fortalecidas
durante la educación inicial contribuyen
significativamente a la prevención de conflictos
interpersonales, al manejo adecuado de la
frustración y al desarrollo de conductas
prosociales que favorecen la convivencia
armónica dentro y fuera de las instituciones
educativas. En este sentido, los sistemas
educativos actuales reconocen la necesidad de
implementar estrategias pedagógicas
innovadoras que permitan fortalecer estas
competencias desde edades tempranas mediante
experiencias significativas y contextualizadas.
Entre dichas estrategias, el aprendizaje basado
en el juego destaca por ofrecer escenarios
naturales donde los niños pueden expresar
emociones, interactuar con sus pares y
desarrollar habilidades sociales de manera
espontánea y motivadora.
Las transformaciones sociales, tecnológicas y
culturales experimentadas durante los últimos
años han generado cambios significativos en las
dinámicas de interacción infantil, modificando
las oportunidades que tienen los niños para
desarrollar habilidades socioemocionales
mediante experiencias de juego y convivencia
presencial. El incremento del tiempo dedicado
al uso de dispositivos digitales, la reducción de
espacios seguros para el juego libre y las
modificaciones en las estructuras familiares han
provocado preocupaciones entre investigadores
y profesionales de la educación respecto al
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desarrollo emocional y social de la infancia
contemporánea. Diversos estudios señalan que
la disminución de las oportunidades de
interacción lúdica puede afectar procesos
relacionados con la empatía, la comunicación
efectiva, la cooperación y la resolución de
conflictos, competencias indispensables para
una adecuada adaptación social y académica
(UNICEF, 2022; Vera Castillo et al., 2024).
Frente a esta realidad, las instituciones
educativas enfrentan el desafío de diseñar
ambientes de aprendizaje que favorezcan la
interacción significativa entre los estudiantes y
promuevan el fortalecimiento de habilidades
socioemocionales desde los primeros años de
escolaridad. El aprendizaje basado en el juego
emerge como una alternativa pedagógica
especialmente pertinente debido a que permite
generar experiencias educativas atractivas,
participativas y emocionalmente
enriquecedoras que responden a las necesidades
actuales de la infancia. Además, esta
metodología facilita la construcción de vínculos
positivos entre docentes y estudiantes,
fortaleciendo el clima emocional del aula y
favoreciendo el bienestar integral de los niños
durante su proceso educativo.
Desde la perspectiva constructivista, el
aprendizaje basado en el juego reconoce al niño
como un sujeto activo que participa de manera
permanente en la construcción de sus propios
conocimientos a través de la interacción con el
entorno físico, social y cultural que lo rodea.
Esta concepción pedagógica sostiene que el
aprendizaje adquiere mayor significado cuando
los estudiantes tienen la oportunidad de
explorar, experimentar, descubrir y reflexionar
sobre sus acciones en contextos auténticos y
motivadores. Las actividades lúdicas favorecen
la construcción progresiva de significados
debido a que permiten que los niños relacionen
sus experiencias previas con nuevos
conocimientos, fortaleciendo así los procesos
de comprensión y apropiación del aprendizaje.
Los fundamentos teóricos de esta perspectiva se
encuentran en los aportes de Piaget, Vygotsky y
Bruner, cuyas contribuciones continúan
orientando gran parte de las prácticas
educativas implementadas en la educación
inicial contemporánea. Estudios recientes han
demostrado que las metodologías basadas en el
juego promueven niveles superiores de
participación, creatividad, pensamiento flexible
y capacidad de resolución de problemas en
comparación con enfoques centrados
exclusivamente en la transmisión de contenidos
(Zosh et al., 2022; Whitebread et al., 2023).
Asimismo, las experiencias lúdicas favorecen el
desarrollo de habilidades sociales y
emocionales debido a que requieren la
interacción constante entre pares, la
negociación de significados y la construcción
colectiva del conocimiento (Velasco Suárez,
2024; Weisberg et al., 2022).
Uno de los aportes más relevantes del
aprendizaje basado en el juego radica en su
capacidad para generar entornos seguros y
emocionalmente positivos donde los niños
pueden expresar libremente sus pensamientos,
sentimientos e inquietudes sin temor al error o a
la evaluación negativa. Durante las experiencias
lúdicas, los estudiantes tienen la posibilidad de
asumir diversos roles, representar situaciones
de la vida cotidiana y experimentar diferentes
formas de interacción social que enriquecen su
comprensión del mundo. El juego simbólico, el
juego cooperativo y los juegos con reglas
constituyen escenarios privilegiados para el
aprendizaje socioemocional debido a que
exigen la participación activa de los niños en
procesos de comunicación, negociación y
resolución de conflictos. La evidencia científica
reciente indica que estas experiencias fortalecen
significativamente la empatía, la autoestima, la
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autonomía y la capacidad de autorregulación
emocional, competencias fundamentales para el
bienestar integral y la adaptación escolar
(Durlak et al., 2022; OECD, 2023). Del mismo
modo, los niños que participan regularmente en
actividades lúdicas estructuradas desarrollan
una mayor capacidad para comprender las
emociones propias y ajenas, aspecto que
contribuye a mejorar la calidad de sus
relaciones interpersonales (Ávila Preciado et
al., 2024). En consecuencia, el juego se
configura como una herramienta pedagógica de
gran valor para promover el desarrollo
emocional equilibrado durante la primera
infancia.
Las investigaciones desarrolladas en diversos
contextos educativos durante los últimos años
han evidenciado que los entornos de
aprendizaje centrados en el juego generan
niveles significativamente más elevados de
motivación, compromiso y participación
estudiantil que aquellos sustentados
exclusivamente en metodologías tradicionales.
Cuando los niños participan en experiencias
lúdicas diseñadas con intencionalidad
pedagógica, se incrementan las oportunidades
para la colaboración, la comunicación efectiva
y el aprendizaje entre pares, elementos
esenciales para el desarrollo de habilidades
socioemocionales. Asimismo, el carácter
dinámico y participativo del juego favorece la
construcción de vínculos afectivos positivos
entre los estudiantes y fortalece el sentido de
pertenencia al grupo, contribuyendo a la
creación de ambientes escolares más inclusivos
y acogedores. Diversos estudios han
demostrado que las experiencias lúdicas
permiten afrontar de manera más efectiva
situaciones asociadas con la frustración, la
incertidumbre y los desafíos propios del
aprendizaje, favoreciendo el desarrollo de la
resiliencia y la regulación emocional (Berk,
2022; Fleer, 2023). Además, las actividades
basadas en el juego estimulan la curiosidad, la
iniciativa y la autonomía, factores que
fortalecen la disposición de los niños hacia el
aprendizaje continuo (Serna et al., 2026). Por
estas razones, el juego es considerado
actualmente una estrategia pedagógica
fundamental para potenciar el desarrollo
integral de los estudiantes de educación inicial.
En el contexto latinoamericano, la
incorporación de estrategias pedagógicas
basadas en el juego ha cobrado una importancia
creciente debido a la necesidad de fortalecer los
procesos de inclusión, equidad y calidad
educativa desde los primeros niveles de
escolaridad. Diversas investigaciones
desarrolladas en países de la región han
demostrado que las experiencias lúdicas
contribuyen significativamente al
fortalecimiento de competencias relacionadas
con la convivencia escolar, la expresión
emocional, la cooperación y el respeto por la
diversidad. Los resultados obtenidos en estos
estudios evidencian que los niños que participan
en programas educativos fundamentados en el
juego presentan mayores niveles de interacción
positiva, mejor adaptación al entorno escolar y
una mayor disposición para el trabajo
colaborativo (Vera et al., 2024; Oviedo y
Espinoza, 2024). De igual manera, se ha
constatado que el juego favorece la inclusión
educativa al ofrecer oportunidades de
participación activa a estudiantes con diferentes
ritmos, estilos y necesidades de aprendizaje.
Esta característica resulta especialmente
relevante en contextos educativos
caracterizados por la diversidad cultural,
lingüística y social presente en numerosos
países latinoamericanos. En consecuencia, el
aprendizaje basado en el juego representa una
alternativa pedagógica pertinente para
promover una educación más inclusiva y
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centrada en las necesidades reales de la infancia
(Ávila et al., 2024). El papel que desempeña el
docente dentro de las experiencias de
aprendizaje basadas en el juego resulta
determinante para garantizar la efectividad de
los procesos educativos y el logro de los
objetivos formativos propuestos. Lejos de
asumir una función pasiva o exclusivamente
observadora, el educador actúa como mediador,
facilitador y guía que diseña ambientes de
aprendizaje estimulantes, organiza recursos
adecuados y promueve interacciones
significativas entre los estudiantes.
La calidad de las intervenciones pedagógicas
realizadas durante el juego influye directamente
en el desarrollo de habilidades sociales,
emocionales y cognitivas, especialmente
cuando las actividades son planificadas
considerando las características individuales y
colectivas de los niños (Weisberg et al., 2022).
Asimismo, la capacidad del docente para
formular preguntas, orientar reflexiones y
promover la participación activa contribuye
significativamente al enriquecimiento de las
experiencias de aprendizaje. Investigaciones
recientes destacan que los educadores que
incorporan estrategias lúdicas de manera
sistemática logran mayores niveles de
compromiso, bienestar y participación por parte
de sus estudiantes (Darling et al., 2023). Por
ello, la formación docente en metodologías
basadas en el juego constituye un elemento
clave para fortalecer la calidad de la educación
inicial contemporánea.
A nivel internacional, organismos
especializados como la UNESCO y UNICEF
han impulsado múltiples iniciativas orientadas a
promover la incorporación del juego como
componente esencial de los programas
educativos dirigidos a la primera infancia. Estas
organizaciones sostienen que las experiencias
lúdicas constituyen una herramienta poderosa
para garantizar el desarrollo integral de los
niños, favoreciendo simultáneamente el
aprendizaje académico, el bienestar emocional
y la construcción de relaciones sociales
saludables. Los informes publicados durante los
últimos años destacan que el juego fortalece
competencias asociadas con la creatividad, la
colaboración, la comunicación y la resolución
de problemas, habilidades consideradas
indispensables para desenvolverse en
sociedades cada vez más dinámicas y complejas
(UNESCO, 2022; UNICEF, 2023).
Además, estas instituciones reconocen que el
juego contribuye a la reducción de
desigualdades educativas al ofrecer
oportunidades de aprendizaje accesibles y
significativas para todos los niños,
independientemente de sus condiciones sociales
o culturales. La evidencia acumulada respalda
la necesidad de que los sistemas educativos
implementen políticas públicas que garanticen
espacios, recursos y metodologías orientadas al
desarrollo de experiencias lúdicas de calidad.
De esta manera, el juego se consolida como un
componente estratégico para el fortalecimiento
de una educación inclusiva, equitativa y
centrada en el bienestar infantil.
Considerando la importancia que posee el
aprendizaje basado en el juego dentro de los
procesos educativos contemporáneos y su
estrecha relación con el desarrollo
socioemocional durante la primera infancia,
resulta necesario profundizar en el análisis de
esta temática desde una perspectiva científica y
pedagógica. Comprender los mecanismos
mediante los cuales las experiencias lúdicas
contribuyen al fortalecimiento de competencias
como la empatía, la autorregulación emocional,
la cooperación y la resolución de conflictos
permitirá generar evidencia relevante para
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orientar la toma de decisiones educativas.
Asimismo, el estudio de esta relación ofrece la
posibilidad de identificar prácticas pedagógicas
efectivas que favorezcan el desarrollo integral
de los niños en contextos educativos diversos.
La creciente complejidad de los entornos
sociales actuales exige la implementación de
estrategias que promuevan no solo el
aprendizaje académico, sino también el
bienestar emocional y la capacidad de
adaptación de los estudiantes. En este sentido,
el aprendizaje basado en el juego representa una
alternativa pedagógica con un elevado potencial
para responder a las necesidades formativas de
la infancia contemporánea. En consecuencia, el
presente estudio tiene como objetivo analizar la
influencia del aprendizaje basado en el juego en
el desarrollo socioemocional de los niños de
educación inicial, con el propósito de generar
conocimientos que contribuyan al
fortalecimiento de las prácticas educativas
orientadas al desarrollo integral de la primera
infancia.
Materiales y Métodos
La presente investigación se desarrolló bajo un
enfoque cuantitativo debido a que permitió
medir objetivamente la relación existente entre
el aprendizaje basado en el juego y el desarrollo
socioemocional en niños de educación inicial
mediante la obtención y análisis de datos
numéricos. Este enfoque facilitó la recopilación
sistemática de información relacionada con
ambas variables de estudio, permitiendo
identificar tendencias, comportamientos y
niveles de asociación entre los fenómenos
analizados. Asimismo, la investigación se
sustentó en el paradigma positivista, el cual
concibe la realidad como un fenómeno
observable y susceptible de ser estudiado
mediante procedimientos científicos
estandarizados. La elección de este paradigma
respondió a la necesidad de generar evidencias
empíricas que permitieran comprender el
impacto del aprendizaje basado en el juego
sobre las competencias socioemocionales
infantiles. Diversos autores sostienen que los
estudios cuantitativos ofrecen una base sólida
para la evaluación de fenómenos educativos
debido a la rigurosidad de sus procedimientos
metodológicos y al uso de técnicas estadísticas
para la interpretación de resultados (Creswell &
Creswell, 2023; Hernández-Sampieri &
Mendoza, 2022). En consecuencia, este enfoque
permitió obtener información confiable y válida
para responder a los objetivos planteados en la
investigación.
El estudio se enmarcó en una investigación de
tipo aplicada debido a que buscó generar
conocimientos orientados a la solución de
problemáticas concretas relacionadas con el
desarrollo socioemocional de los niños de
educación inicial mediante la implementación
de estrategias pedagógicas basadas en el juego.
Asimismo, presentó un nivel descriptivo-
correlacional, ya que inicialmente se
caracterizaron las condiciones de las variables
estudiadas y posteriormente se analizó la
relación existente entre ellas. El diseño utilizado
fue no experimental de corte transversal, debido
a que las variables fueron observadas tal como
se manifestaron en su contexto natural sin
manipulación deliberada por parte de los
investigadores. La información fue recopilada
en un único momento temporal, permitiendo
obtener una visión precisa de la realidad
educativa durante el período de estudio. Este
tipo de diseño resulta pertinente cuando se
pretende analizar fenómenos educativos en
contextos reales y determinar posibles
asociaciones entre variables sin alterar las
condiciones en las que estas se desarrollan (Ato
et al., 2023; Cohen et al., 2022). Por tanto, el
diseño seleccionado garantizó la coherencia
metodológica necesaria para alcanzar los
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objetivos de la investigación. La población
estuvo conformada por 60 niños matriculados
en el nivel de educación inicial de una
institución educativa pública ubicada en
Ecuador durante el período académico 2025-
2026. Debido a que la población presentaba un
tamaño manejable para el desarrollo de la
investigación, se trabajó mediante un censo
poblacional, incorporando la totalidad de los
estudiantes como participantes del estudio. Los
niños tenían edades comprendidas entre los 4 y
5 años, etapa considerada fundamental para el
desarrollo de habilidades socioemocionales
relacionadas con la interacción social, la
expresión emocional y la construcción de la
identidad personal.
Asimismo, participaron 60 representantes
legales y 4 docentes responsables de los grupos
evaluados, quienes proporcionaron información
complementaria sobre las conductas observadas
en los estudiantes. Como criterios de inclusión
se consideró la asistencia regular a clases, la
autorización de los representantes legales y la
permanencia continua en la institución durante
el período de recolección de datos. La selección
censal permitió maximizar la representatividad
de la muestra y reducir posibles sesgos
derivados de procesos de muestreo
probabilístico o no probabilístico.
Para la recolección de información se empleó la
técnica de la encuesta dirigida a los docentes y
representantes legales, complementada con una
ficha de observación aplicada directamente a
los estudiantes durante las actividades
pedagógicas. Como instrumento principal se
diseñó un cuestionario estructurado tipo Likert
de cinco niveles de respuesta, organizado en dos
dimensiones correspondientes a la variable
independiente y cuatro dimensiones
correspondientes a la variable dependiente. La
variable aprendizaje basado en el juego fue
evaluada mediante las dimensiones
participación lúdica y estrategias pedagógicas
basadas en el juego, mientras que la variable
desarrollo socioemocional fue medida a través
de las dimensiones autorregulación emocional,
empatía, habilidades sociales y cooperación. El
instrumento estuvo conformado por 24 ítems
redactados en lenguaje claro y adaptados a las
características del contexto educativo
estudiado. Asimismo, se elaboró una ficha de
observación compuesta por 16 indicadores
conductuales orientados a registrar
manifestaciones socioemocionales observables
durante las actividades de aprendizaje. La
combinación de ambas técnicas permitió
obtener información amplia y complementaria
sobre las variables objeto de estudio.
La validez de contenido de los instrumentos fue
determinada mediante el criterio de tres
expertos con formación doctoral y experiencia
en educación inicial, metodología de la
investigación y evaluación educativa. Los
especialistas analizaron la claridad, pertinencia,
coherencia y relevancia de cada uno de los
ítems, emitiendo observaciones que permitieron
realizar ajustes antes de la aplicación definitiva.
Posteriormente, se desarrolló una prueba piloto
con 15 participantes pertenecientes a una
institución educativa con características
similares a la población estudiada. Los
resultados obtenidos permitieron calcular la
confiabilidad del cuestionario mediante el
coeficiente Alfa de Cronbach, alcanzándose un
valor de 0,91 para la variable aprendizaje
basado en el juego y 0,93 para la variable
desarrollo socioemocional. Estos coeficientes
evidencian una consistencia interna excelente
según los criterios establecidos por la literatura
metodológica contemporánea (Taber, 2022). En
consecuencia, los instrumentos fueron
considerados válidos y confiables para su
aplicación en la investigación. El
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procesamiento de la información se realizó
mediante el software estadístico IBM SPSS
Statistics versión 27. Inicialmente se efectuó un
análisis descriptivo utilizando frecuencias
absolutas, porcentajes, medias y desviaciones
estándar para caracterizar el comportamiento de
las variables estudiadas. Posteriormente, se
aplicó la prueba de normalidad de Kolmogorov-
Smirnov con el propósito de determinar la
distribución de los datos y seleccionar los
procedimientos inferenciales más adecuados.
Debido a que los resultados evidenciaron una
distribución no paramétrica, se empleó el
coeficiente de correlación Rho de Spearman
para analizar la relación entre el aprendizaje
basado en el juego y el desarrollo
socioemocional. El nivel de significancia
estadística se estableció en p < 0,05, criterio
ampliamente utilizado en investigaciones
educativas para la comprobación de hipótesis.
Finalmente, los resultados fueron organizados
en tablas estadísticas y analizados de manera
integral con el propósito de interpretar la
influencia del aprendizaje basado en el juego
sobre el desarrollo socioemocional de los niños
de educación inicial y generar conclusiones
fundamentadas científicamente.
Resultados y Discusión
A continuación, se presentan los resultados del
estudio.
Tabla 1. Nivel del aprendizaje basado en el
juego en niños de educación inicial (n = 60).
Nivel
Frecuencia
Porcentaje (%)
Alto
29
48,3
Medio
23
38,3
Bajo
8
13,4
Total
60
100,0
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados evidencian que el 48,3% de los
estudiantes presenta un nivel alto de
participación en experiencias de aprendizaje
basadas en el juego, mientras que el 38,3% se
ubica en un nivel medio y únicamente el 13,4%
registra un nivel bajo. Estos datos permiten
identificar una presencia significativa de
estrategias lúdicas dentro del proceso educativo
desarrollado en la institución analizada. La
predominancia de los niveles alto y medio
sugiere que los docentes incorporan actividades
orientadas al aprendizaje mediante experiencias
dinámicas, participativas y contextualizadas.
Asimismo, los resultados indican que la
mayoría de los niños interactúa activamente con
recursos pedagógicos diseñados para estimular
la exploración, la creatividad y la construcción
significativa de conocimientos. Sin embargo, la
existencia de un grupo minoritario con niveles
bajos refleja la necesidad de fortalecer la
implementación de actividades lúdicas
inclusivas que permitan una participación más
homogénea entre todos los estudiantes. En
términos generales, los hallazgos muestran que
el aprendizaje basado en el juego constituye una
práctica pedagógica ampliamente presente
dentro del contexto educativo estudiado.
Tabla 2. Nivel de desarrollo socioemocional de
los niños de educación inicial (n = 60).
Nivel
Frecuencia
Porcentaje (%)
Alto
27
45,0
Medio
25
41,7
Bajo
8
13,3
Total
60
100,0
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados obtenidos indican que el 45,0%
de los estudiantes presenta un nivel alto de
desarrollo socioemocional, mientras que el
41,7% se encuentra en un nivel medio y el
13,3% evidencia un nivel bajo. Esta
distribución permite observar que la mayoría de
los niños ha desarrollado competencias
asociadas con la regulación emocional, la
empatía, la cooperación y las habilidades
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sociales. Los porcentajes alcanzados en los
niveles alto y medio reflejan que los estudiantes
poseen capacidades adecuadas para interactuar
positivamente con sus compañeros y docentes
dentro del entorno escolar. Sin embargo, la
presencia de estudiantes ubicados en el nivel
bajo evidencia la existencia de dificultades
relacionadas con la gestión emocional y las
relaciones interpersonales que requieren
atención pedagógica específica. Estos hallazgos
sugieren que el contexto educativo favorece el
desarrollo socioemocional, aunque todavía
existen oportunidades de mejora orientadas a
fortalecer las competencias emocionales de
determinados grupos de estudiantes. En
consecuencia, resulta pertinente continuar
promoviendo estrategias educativas que
potencien el bienestar emocional durante la
primera infancia.
Tabla 3. Desarrollo socioemocional según
dimensiones evaluadas.
Dimensión
Media
Autorregulación
emocional
4,12
Empatía
4,25
Habilidades sociales
4,18
Cooperación
4,31
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados muestran que la dimensión
cooperación alcanzó la media más elevada (M
= 4,31), seguida de empatía (M = 4,25),
habilidades sociales (M = 4,18) y
autorregulación emocional (M = 4,12). Estas
puntuaciones evidencian que los estudiantes
presentan niveles favorables de desarrollo en
todas las dimensiones evaluadas. El mayor
valor observado en cooperación indica que los
niños demuestran una adecuada disposición
para participar en actividades grupales,
compartir recursos y colaborar con sus
compañeros en la consecución de objetivos
comunes. Del mismo modo, las puntuaciones
registradas en empatía reflejan una capacidad
significativa para reconocer emociones ajenas y
responder de manera positiva ante las
necesidades de los demás. Aunque la
autorregulación emocional obtuvo la media más
baja, sus resultados continúan ubicándose
dentro de niveles satisfactorios, lo que indica
avances importantes en el control de impulsos y
la gestión emocional. En conjunto, los hallazgos
confirman un desarrollo socioemocional
favorable dentro de la población estudiada.
Tabla 4. Relación entre aprendizaje basado en
el juego y desarrollo socioemocional.
Variables
Rho de
Spearman
Sig.
bilateral
Aprendizaje basado en el
juego Desarrollo
socioemocional
0,782
0,000
Fuente: Elaboración propia.
La prueba de correlación de Spearman
evidenció una relación positiva alta entre el
aprendizaje basado en el juego y el desarrollo
socioemocional = 0,782; p = 0,000). Este
resultado indica que a medida que aumentan las
experiencias educativas fundamentadas en
actividades lúdicas, también se incrementan los
niveles de desarrollo socioemocional de los
estudiantes. El coeficiente obtenido refleja una
asociación estadísticamente significativa y de
considerable magnitud, lo que permite inferir
que ambas variables mantienen una estrecha
relación dentro del contexto educativo
analizado. La significancia inferior a 0,05
confirma el rechazo de la hipótesis nula y la
aceptación de la hipótesis de investigación.
Estos resultados sugieren que las estrategias
pedagógicas basadas en el juego constituyen un
factor relevante para fortalecer competencias
asociadas con la empatía, la cooperación, las
habilidades sociales y la autorregulación
emocional. En consecuencia, el aprendizaje
basado en el juego emerge como una
herramienta educativa de alto potencial para
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promover el desarrollo integral durante la
educación inicial.
Tabla 5. Relación entre aprendizaje basado en
el juego y dimensiones del desarrollo
socioemocional.
Dimensión
Rho de
Spearman
Sig.
bilateral
Autorregulación
emocional
0,711
0,000
Empatía
0,748
0,000
Habilidades sociales
0,769
0,000
Cooperación
0,801
0,000
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados muestran correlaciones positivas
altas entre el aprendizaje basado en el juego y
cada una de las dimensiones que integran el
desarrollo socioemocional. La relación más
elevada se registró en la dimensión cooperación
= 0,801), seguida de habilidades sociales
= 0,769), empatía (ρ = 0,748) y autorregulación
emocional = 0,711). Las actividades lúdicas
favorecen especialmente los procesos de
interacción grupal, colaboración y construcción
de relaciones positivas entre pares. Las
correlaciones observadas evidencian que el
juego constituye un escenario privilegiado para
el fortalecimiento de habilidades emocionales.
La significancia estadística obtenida en todas
las dimensiones confirma que las asociaciones
encontradas no se deben al azar. Puede
afirmarse que el aprendizaje basado en el juego
ejerce una influencia positiva sobre los distintos
componentes que conforman el desarrollo
socioemocional infantil.
Tabla 6. Comprobación de hipótesis general.
Hipótesis
Resultado
H₀: El aprendizaje basado en el juego no se
relaciona significativamente con el desarrollo
socioemocional de los niños de educación
inicial.
Rechazada
H₁: El aprendizaje basado en el juego se
relaciona significativamente con el desarrollo
socioemocional de los niños de educación
inicial.
Aceptada
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados estadísticos obtenidos permiten
aceptar la hipótesis de investigación y rechazar
la hipótesis nula debido a que la correlación
identificada entre las variables resultó positiva,
alta y estadísticamente significativa (ρ = 0,782;
p < 0,05). Este hallazgo demuestra que las
experiencias educativas fundamentadas en
actividades lúdicas contribuyen al
fortalecimiento de competencias
socioemocionales esenciales para el desarrollo
integral de los niños de educación inicial. La
evidencia obtenida confirma que los estudiantes
expuestos a mayores oportunidades de
aprendizaje mediante el juego presentan
mejores niveles de empatía, cooperación,
habilidades sociales y regulación emocional.
Asimismo, los resultados respaldan los
planteamientos teóricos que reconocen el juego
como una herramienta pedagógica capaz de
promover aprendizajes significativos y
experiencias emocionales positivas durante la
infancia. En términos prácticos, los hallazgos
sugieren la necesidad de fortalecer la
incorporación de metodologías lúdicas dentro
de los programas educativos dirigidos a la
primera infancia. Por tanto, se concluye que el
aprendizaje basado en el juego constituye un
elemento clave para potenciar el desarrollo
socioemocional en los niños de educación
inicial.
Los resultados obtenidos evidenciaron que el
48,3% de los estudiantes presentó un nivel alto
de participación en experiencias de aprendizaje
basado en el juego, mientras que el 38,3%
alcanzó un nivel medio, lo que demuestra una
presencia significativa de estrategias lúdicas
dentro del contexto educativo analizado. Estos
hallazgos coinciden con los planteamientos de
Zosh et al. (2022), quienes sostienen que las
metodologías fundamentadas en el aprendizaje
lúdico generan entornos educativos más
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participativos y motivadores, favoreciendo una
mayor implicación de los estudiantes en las
actividades escolares. Del mismo modo,
Whitebread et al. (2023) argumentan que el
juego constituye una herramienta pedagógica
capaz de potenciar simultáneamente los
procesos cognitivos, sociales y emocionales
durante la primera infancia. La elevada
proporción de estudiantes ubicados en los
niveles alto y medio permite inferir que las
experiencias lúdicas implementadas en el aula
favorecen la exploración activa, la construcción
de conocimientos y la interacción social
significativa.
Estos resultados también respaldan las
orientaciones promovidas por la UNESCO
(2022), las cuales destacan la importancia de
incorporar el juego como componente esencial
de los procesos educativos dirigidos a niños en
edad preescolar. En consecuencia, la evidencia
obtenida confirma que las prácticas
pedagógicas centradas en el juego constituyen
una estrategia efectiva para enriquecer los
procesos de enseñanza y aprendizaje en la
educación inicial. Respecto al desarrollo
socioemocional, los resultados mostraron que el
45,0% de los estudiantes alcanzó un nivel alto y
el 41,7% un nivel medio, reflejando un
desempeño favorable en competencias
relacionadas con la empatía, la cooperación, las
habilidades sociales y la regulación emocional.
Estos hallazgos coinciden con las
investigaciones desarrolladas por Denham
(2022), quien señala que las experiencias
educativas positivas durante la primera infancia
influyen significativamente en la construcción
de competencias socioemocionales que
favorecen el bienestar y la adaptación escolar.
Asimismo, Jones et al. (2023) sostienen que las
habilidades socioemocionales adquiridas
durante los primeros años de vida constituyen
predictores relevantes del rendimiento
académico futuro y de la capacidad para
establecer relaciones interpersonales
saludables. La presencia predominante de
niveles altos y medios permite afirmar que los
niños evaluados poseen recursos emocionales y
sociales adecuados para desenvolverse dentro
de los entornos educativos y familiares. Sin
embargo, la existencia de un grupo reducido
con niveles bajos pone de manifiesto la
necesidad de continuar fortaleciendo las
acciones pedagógicas orientadas al desarrollo
emocional desde edades tempranas. Desde esta
perspectiva, los resultados refuerzan la
importancia de implementar metodologías
activas que promuevan experiencias de
aprendizaje emocionalmente significativas.
El análisis de las dimensiones del desarrollo
socioemocional reveló que la cooperación
alcanzó la puntuación media más elevada,
seguida por la empatía, las habilidades sociales
y la autorregulación emocional. Estos hallazgos
permiten inferir que los estudiantes muestran
una mayor capacidad para trabajar de manera
conjunta, compartir recursos y colaborar con
sus compañeros en la consecución de objetivos
comunes. Los resultados coinciden con los
planteamientos de Berk (2022), quien afirma
que las actividades lúdicas favorecen la
construcción de relaciones cooperativas debido
a que requieren la participación y coordinada de
los niños en la resolución de desafíos
compartidos.
Asimismo, Fleer (2023) sostiene que el juego
constituye un contexto privilegiado para el
desarrollo de competencias sociales debido a
que promueve la negociación, la comunicación
y la toma de decisiones colectivas. Aunque la
autorregulación emocional presentó la media
más baja entre las dimensiones evaluadas, sus
resultados continuaron ubicándose dentro de
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niveles favorables, evidenciando avances
significativos en la capacidad de los estudiantes
para gestionar emociones y comportamientos.
Estos resultados sugieren que el juego no solo
fortalece las interacciones sociales, sino que
también contribuye al desarrollo progresivo de
habilidades emocionales complejas que resultan
fundamentales para el bienestar infantil. Uno de
los hallazgos más relevantes de la investigación
fue la identificación de una correlación positiva
alta y estadísticamente significativa entre el
aprendizaje basado en el juego y el desarrollo
socioemocional (ρ = 0,782; p = 0,000).
Este resultado confirma que a medida que se
incrementa la participación de los estudiantes
en experiencias educativas fundamentadas en el
juego, también aumentan sus niveles de
desarrollo socioemocional. La magnitud de la
correlación encontrada coincide con las
conclusiones reportadas por Durlak et al.
(2022), quienes destacan que las metodologías
activas centradas en la participación y la
interacción social producen efectos positivos
sobre el desarrollo emocional y social de los
niños. Del mismo modo, la OECD (2023)
señala que los programas educativos que
incorporan actividades lúdicas favorecen la
adquisición de competencias socioemocionales
esenciales para el éxito académico y la
adaptación social.
Los resultados obtenidos permiten comprender
que el juego actúa como un mecanismo
facilitador del aprendizaje emocional al ofrecer
oportunidades constantes para la expresión de
sentimientos, la resolución de conflictos y la
construcción de relaciones interpersonales
positivas. En consecuencia, la correlación
identificada constituye una evidencia sólida que
respalda la relevancia pedagógica del
aprendizaje basado en el juego dentro de la
educación inicial. Las correlaciones
encontradas entre el aprendizaje basado en el
juego y cada una de las dimensiones del
desarrollo socioemocional permiten
profundizar en la comprensión de los efectos
específicos de esta metodología educativa. La
dimensión cooperación presentó la asociación
más elevada (ρ = 0,801), seguida de habilidades
sociales = 0,769), empatía = 0,748) y
autorregulación emocional (ρ = 0,711).
Estos resultados coinciden con las
investigaciones desarrolladas por Weisberg et
al. (2022), quienes afirman que las experiencias
lúdicas favorecen especialmente la interacción
grupal y la construcción de vínculos positivos
entre pares. Asimismo, Darling-Hammond et al.
(2023) sostienen que las metodologías basadas
en el juego generan oportunidades constantes
para el desarrollo de competencias sociales
debido a que promueven la colaboración, la
comunicación y la participación activa. El
hecho de que todas las dimensiones presenten
correlaciones positivas y significativas
demuestra que los beneficios del juego
trascienden el ámbito recreativo y se proyectan
hacia el desarrollo integral de la personalidad
infantil. Estos hallazgos fortalecen la idea de
que el juego constituye una herramienta
pedagógica multidimensional capaz de influir
favorablemente en diferentes aspectos del
desarrollo humano durante la primera infancia.
Los resultados obtenidos también guardan
relación con los estudios desarrollados en el
contexto latinoamericano, donde diversos
investigadores han documentado los beneficios
del aprendizaje basado en el juego sobre el
desarrollo socioemocional de los niños. Vera
Castillo et al. (2024) encontraron que la
incorporación sistemática de estrategias lúdicas
dentro de los programas de educación inicial
favorece significativamente la convivencia
escolar, la expresión emocional y la interacción
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social positiva. De manera similar, Oviedo et al.
(2024) concluyeron que las actividades basadas
en el juego fortalecen la empatía, la cooperación
y la capacidad de resolución de conflictos en
estudiantes de educación infantil. Los hallazgos
de la presente investigación coinciden con estas
evidencias al demostrar que los niños expuestos
a mayores experiencias lúdicas presentan
mejores indicadores socioemocionales. Esta
convergencia entre los resultados obtenidos y la
literatura científica reciente aporta consistencia
empírica a las conclusiones alcanzadas y
fortalece la validez externa del estudio. Por
tanto, puede afirmarse que el aprendizaje
basado en el juego constituye una estrategia
educativa eficaz para promover el desarrollo
socioemocional en distintos contextos
educativos latinoamericanos.
Los resultados permiten sostener que el
aprendizaje basado en el juego representa una
metodología pedagógica con un elevado
potencial para fortalecer el desarrollo
socioemocional durante la educación inicial. La
evidencia obtenida confirma que las
experiencias lúdicas favorecen la cooperación,
las habilidades sociales, la empatía y la
regulación emocional, competencias
indispensables para la adaptación escolar y el
bienestar integral de los niños. Estos hallazgos
respaldan las recomendaciones formuladas por
organismos internacionales como UNICEF
(2023) y UNESCO (2022), los cuales
promueven la incorporación del juego como
componente central de las políticas educativas
orientadas a la primera infancia. Desde una
perspectiva práctica, los resultados sugieren la
necesidad de fortalecer la formación docente en
metodologías lúdicas y de garantizar espacios
pedagógicos que favorezcan la participación
activa de los estudiantes. Asimismo, se
reconoce que el desarrollo socioemocional
constituye un proceso complejo influenciado
por múltiples factores familiares, escolares y
sociales, por lo que futuras investigaciones
podrían incorporar variables complementarias
que permitan ampliar la comprensión del
fenómeno. En síntesis, la presente investigación
aporta evidencia científica que reafirma el valor
educativo del juego como estrategia para
promover el desarrollo integral de los niños de
educación inicial.
Conclusiones
El estudio permitió determinar que el
aprendizaje basado en el juego constituye una
estrategia pedagógica altamente efectiva para
favorecer el desarrollo socioemocional de los
niños de educación inicial. Los resultados
evidenciaron que la mayoría de los estudiantes
se ubicó en niveles medios y altos tanto en la
variable aprendizaje basado en el juego como en
el desarrollo socioemocional, lo que demuestra
que las experiencias lúdicas implementadas
dentro del contexto educativo contribuyen
significativamente al fortalecimiento de
competencias esenciales para el desarrollo
integral infantil. Asimismo, se constató que los
entornos educativos que incorporan actividades
lúdicas de manera sistemática generan mayores
oportunidades para la interacción social, la
expresión emocional y la construcción de
aprendizajes significativos.
La participación de los niños en experiencias de
juego favoreció procesos relacionados con la
cooperación, la empatía y las habilidades
sociales, elementos indispensables para una
adecuada adaptación escolar. Estos hallazgos
permiten concluir que el juego debe ser
considerado un componente fundamental
dentro de las prácticas pedagógicas dirigidas a
la primera infancia. En consecuencia, su
incorporación permanente en los procesos de
enseñanza y aprendizaje representa una
alternativa pertinente para fortalecer el
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bienestar integral de los estudiantes. Los
resultados obtenidos permitieron identificar que
el desarrollo socioemocional de los niños
evaluados presentó niveles favorables en las
dimensiones de cooperación, empatía,
habilidades sociales y autorregulación
emocional. La dimensión cooperación alcan
los indicadores más elevados, evidenciando que
los estudiantes poseen una adecuada capacidad
para trabajar conjuntamente, compartir recursos
y participar activamente en actividades
grupales. Del mismo modo, las dimensiones
relacionadas con la empatía y las habilidades
sociales reflejaron niveles satisfactorios que
favorecen la convivencia armónica dentro del
entorno educativo.
Aunque la autorregulación emocional registró
puntuaciones ligeramente inferiores respecto a
las demás dimensiones, los resultados
continúan mostrando un desarrollo positivo de
esta competencia. Estos hallazgos permiten
concluir que las experiencias educativas
implementadas en el contexto estudiado
contribuyen al fortalecimiento de habilidades
socioemocionales fundamentales para el
crecimiento personal y social de los niños. Por
tanto, resulta necesario continuar promoviendo
acciones pedagógicas orientadas al desarrollo
equilibrado de todas las dimensiones
socioemocionales durante la educación inicial.
La investigación confirmó la existencia de una
relación positiva alta y estadísticamente
significativa entre el aprendizaje basado en el
juego y el desarrollo socioemocional de los
estudiantes. La magnitud de la correlación
encontrada permitió evidenciar que el
incremento de experiencias educativas
fundamentadas en actividades lúdicas se asocia
con mayores niveles de desarrollo emocional y
social en los niños de educación inicial. Este
resultado demuestra que el juego no constituye
únicamente una actividad recreativa, sino una
herramienta pedagógica capaz de influir
favorablemente en procesos relacionados con la
interacción social, la regulación emocional y la
construcción de relaciones interpersonales
saludables. Asimismo, la asociación encontrada
confirma que las experiencias lúdicas favorecen
contextos de aprendizaje donde los estudiantes
pueden desarrollar competencias esenciales
para enfrentar los desafíos propios de su
proceso formativo. La evidencia obtenida
permite concluir que el fortalecimiento de
metodologías basadas en el juego puede generar
impactos positivos y sostenibles en el desarrollo
integral infantil. En consecuencia, la promoción
de prácticas educativas lúdicas debe
considerarse una prioridad dentro de los
programas de educación inicial.
El análisis de las dimensiones específicas del
desarrollo socioemocional permitió determinar
que el aprendizaje basado en el juego ejerce una
influencia positiva sobre la cooperación, las
habilidades sociales, la empatía y la
autorregulación emocional. Las correlaciones
observadas evidenciaron que las actividades
lúdicas favorecen especialmente los procesos de
interacción grupal y trabajo colaborativo,
aspectos que contribuyen a la construcción de
ambientes escolares más inclusivos y
participativos. Asimismo, los resultados
muestran que el juego facilita la expresión de
emociones, la comprensión de los sentimientos
de los demás y la resolución pacífica de
conflictos. Estas características convierten al
aprendizaje basado en el juego en una
metodología capaz de atender simultáneamente
las necesidades cognitivas, emocionales y
sociales de los estudiantes. La evidencia
obtenida permite concluir que las experiencias
lúdicas representan un escenario privilegiado
para el fortalecimiento de competencias
socioemocionales durante los primeros años de
escolaridad. Por ello, su incorporación
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sistemática dentro de las actividades educativas
puede contribuir significativamente al
desarrollo integral de la infancia. Los hallazgos
alcanzados permiten concluir que el rol del
docente resulta determinante para maximizar
los beneficios del aprendizaje basado en el
juego dentro de los procesos educativos.
La planificación adecuada de actividades
lúdicas, la creación de ambientes de aprendizaje
estimulantes y la mediación pedagógica durante
las interacciones infantiles constituyen factores
esenciales para potenciar el desarrollo
socioemocional. Los resultados sugieren que
los docentes que integran estrategias lúdicas de
manera intencional generan mayores
oportunidades para la participación activa, la
colaboración y la construcción de relaciones
positivas entre los estudiantes. Asimismo, se
reconoce la necesidad de fortalecer los procesos
de formación docente relacionados con
metodologías activas centradas en el juego y el
desarrollo emocional. La calidad de las
experiencias educativas depende en gran
medida de la capacidad de los educadores para
diseñar situaciones de aprendizaje que
respondan a las necesidades e intereses de la
infancia contemporánea.
Por tanto, la preparación profesional de los
docentes constituye un elemento clave para
garantizar la efectividad de esta metodología
pedagógica. Se concluye que el aprendizaje
basado en el juego representa una estrategia
educativa pertinente, innovadora y altamente
beneficiosa para promover el desarrollo
socioemocional en niños de educación inicial.
La evidencia obtenida demuestra que las
experiencias lúdicas contribuyen al
fortalecimiento de competencias fundamentales
para la convivencia, la adaptación escolar y el
bienestar emocional, favoreciendo procesos de
desarrollo integral durante una etapa decisiva de
la vida. Asimismo, los resultados respaldan la
necesidad de consolidar políticas educativas
que promuevan la incorporación sistemática del
juego dentro de los currículos de educación
inicial y que garanticen los recursos necesarios
para su implementación efectiva. La promoción
de espacios educativos donde el juego ocupe un
lugar central puede contribuir
significativamente a la formación de niños más
seguros, empáticos, autónomos y socialmente
competentes. De igual manera, se reconoce la
importancia de continuar desarrollando
investigaciones que profundicen en el estudio
de los efectos del juego sobre diferentes
dimensiones del desarrollo infantil. En síntesis,
el aprendizaje basado en el juego constituye una
herramienta pedagógica esencial para fortalecer
el desarrollo socioemocional y favorecer una
educación infantil de mayor calidad.
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cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
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Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la
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ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.