Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5.3
Edición Especial UNEMI 2026
Página 709
BULLYING Y CONVIVENCIA ESCOLAR EN ESTUDIANTES DEL CANTÓN ZARUMA
BULLYING AND SCHOOL COEXISTENCE AMONG STUDENTS OF ZARUMA CANTON
Autores: ¹Jaime Francisco Valarezo Blacio, ²Mónica Paola Córdova Ponce, ³Lessly Katerine
Tapuy Cerda y
4
Mayra Leonela Calle Lliguicota.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0009-6184-3224
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0008-9305-0643
3
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0005-2636-6531
4
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0006-6033-1452
¹E-mail de contacto: jvalarezob2@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: mcordovap@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: ltapuyc@unemi.edu.ec
4
E-mail de contacto: mcallel2@unemi.edu.ec
Afiliación: ¹*²*³*
4
*Universidad Estatal de Milagro (Ecuador).
Artículo recibido: 17 de Junio del 2026
Artículo revisado: 19 de Junio del 2026
Artículo aprobado: 19 de Junio del 2026
¹Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en línea de la Universidad Estatal de milagro, (Ecuador).
²Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en línea de la Universidad Estatal de milagro, (Ecuador).
³Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en línea de la Universidad Estatal de milagro, (Ecuador).
4
Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Psicología Educativa y Orientación Vocacional, egresada de la Universidad Católica
de Cuenca, (Ecuador). Magíster Universitario en psicopedagogía, con mención en Intervención Infantil y Primaria, egresada de la
Universidad de Barcelona, (España). Magíster en Educación Básica, egresada de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador). Magíster
en Inteligencia Artificial para la Educación, egresada de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador). Doctorante en Educación, en la
Universidad Nacional de Educación, (Ecuador). Docente en la Universidad Estatal de Milagro 5 años.
Resumen
El presente estudio tuvo como objetivo general
determinar la correlación entre el bullying y la
convivencia escolar en estudiantes del Cantón
Zaruma, 2026. De igual forma se plantearon
como objetivos específicos identificar la
relación entre el bullying físico y la
convivencia escolar, determinar la relación
entre el bullying verbal y la convivencia
escolar, y analizar la relación entre el bullying
psicológico o social y la convivencia escolar.
La metodología correspondió a una
investigación básica, de enfoque cuantitativo,
diseño no experimental, corte transversal y
alcance correlacional asociativo. La muestra
estuvo conformada por 20 estudiantes,
seleccionados mediante muestreo no
probabilístico por conveniencia. Para la
recolección de datos se utilizó la técnica de la
encuesta y como instrumento un cuestionario
estructurado de 36 ítems, con escala tipo Likert.
La confiabilidad del instrumento fue excelente,
con un Alfa de Cronbach de 0,950. Los
resultados evidenciaron una correlación
negativa muy alta entre bullying físico y
convivencia escolar, con r = -0,900; entre
bullying verbal y convivencia escolar, con r = -
0,806; y entre bullying psicológico y
convivencia escolar, con r = -0,909. De manera
general, se obtuvo una correlación negativa
muy alta entre bullying y convivencia escolar,
con r = -0,921 y p = 0,000. Se concluye que, a
mayor presencia de bullying físico, verbal y
psicológico, menor es el nivel de convivencia
escolar. Por tanto, se acepta la hipótesis
investigativa y se resalta la necesidad de
fortalecer estrategias de prevención, respeto,
inclusión y cultura de paz.
Palabras clave: Bullying, Convivencia
escolar, Acoso escolar, Clima escolar,
Estudiantes.
Abstract
This study aimed to determine the correlation
between bullying and school coexistence
among students in Zaruma Canton, 2026. The
specific objectives were to identify the
relationship between physical bullying and
school coexistence, determine the relationship
between verbal bullying and school
coexistence, and analyze the relationship
between psychological or social bullying and
school coexistence. The methodology followed
a basic research approach, with a quantitative
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focus, non-experimental design, cross-
sectional scope, and correlational-associative
level. The sample consisted of 20 students
selected through non-probabilistic convenience
sampling. Data were collected through a survey
using a structured 36-item questionnaire with a
Likert-type scale. The reliability of the
instrument was excellent, with a Cronbach’s
Alpha of 0.950. The results showed a very high
negative correlation between physical bullying
and school coexistence, with r = -0.900;
between verbal bullying and school
coexistence, with r = -0.806; and between
psychological bullying and school coexistence,
with r = -0.909. Overall, a very high negative
correlation was found between bullying and
school coexistence, with r = -0.921 and p =
0.000. It is concluded that the greater the
presence of physical, verbal, and psychological
bullying, the lower the level of school
coexistence. Therefore, the research hypothesis
is accepted, highlighting the need to strengthen
prevention strategies, respect, inclusion, and a
culture of peace.
Keywords: Bullying, School coexistence,
School harassment, School climate,
Students.
Sumário
El O presente estudo teve como objetivo
determinar a correlação entre o bullying e a
convivência escolar em estudantes do Cantão
Zaruma, 2026. Os objetivos específicos foram
identificar a relação entre o bullying físico e a
convivência escolar, determinar a relação entre
o bullying verbal e a convivência escolar, e
analisar a relação entre o bullying psicológico
ou social e a convivência escolar. A
metodologia correspondeu a uma pesquisa
básica, com abordagem quantitativa, desenho
não experimental, corte transversal e alcance
correlacional associativo. A amostra foi
composta por 20 estudantes, selecionados por
amostragem não probabilística por
conveniência. Para a coleta de dados, utilizou-
se a técnica da pesquisa por questionário, tendo
como instrumento um questionário estruturado
de 36 itens, com escala do tipo Likert.
A confiabilidade do instrumento foi excelente,
com Alfa de Cronbach de 0,950. Os resultados
evidenciaram uma correlação negativa muito
alta entre bullying físico e convivência escolar,
com r = -0,900; entre bullying verbal e
convivência escolar, com r = -0,806; e entre
bullying psicológico e convivência escolar,
com r = -0,909. De modo geral, obteve-se uma
correlação negativa muito alta entre bullying e
convivência escolar, com r = -0,921 e p =
0,000. Conclui-se que, quanto maior a presença
de bullying físico, verbal e psicológico, menor
é o nível de convivência escolar. Portanto,
aceita-se a hipótese investigativa, destacando-
se a necessidade de fortalecer estratégias de
prevenção, respeito, inclusão e cultura de paz.
Palavras-chave: Bullying, Convivência
escolar, Assédio escolar, Clima escolar,
Estudantes.
Introducción
A nivel macro, en España el bullying continúa
siendo una problemática significativa dentro del
sistema educativo. Según el estudio de Navarro
(2024), el 12,3% del alumnado manifiesta que
él o algún compañero sufre acoso escolar o
ciberbullying, evidenciando un incremento
respecto a años anteriores; de igual forma, se
reporta que hasta el 15,8% de los estudiantes
experimenta acoso de forma recurrente,
principalmente a través de insultos, exclusión
social y agresiones psicológicas, lo que afecta
directamente la convivencia escolar y el
bienestar emocional de los estudiantes. En este
mismo contexto internacional, en Estados
Unidos el bullying se reconoce como un
problema de salud pública ampliamente
documentado en estudios científicos recientes.
De acuerdo con el estudio de Mendoza, et al.
(2022) aproximadamente 1 de cada 5
estudiantes (alrededor del 20%) ha sido víctima
de acoso escolar durante el año académico,
mientras que cerca del 46% de adolescentes
reporta haber experimentado ciberbullying en
algún momento estas cifras reflejan la magnitud
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del problema y su impacto en el desarrollo
socioemocional, generando consecuencias
como ansiedad, depresión y dificultades en la
convivencia escolar. De igual manera, en
México el fenómeno del bullying presenta una
de las tasas más elevadas en América Latina.
Según un estudio realizado por Luna, et al.
(2024) aproximadamente 7 de cada 10 niños y
adolescentes (70%) han sufrido algún tipo de
acoso escolar o ciberbullying, posicionando al
país entre los de mayor incidencia a nivel
mundial este panorama evidencia que la
violencia escolar no solo es frecuente, sino
también sistemática, afectando gravemente la
convivencia escolar, el rendimiento académico
y el desarrollo integral de los estudiantes A
nivel meso, en la provincia de Pichincha el
bullying se presenta como una problemática
relevante dentro del contexto educativo.
Según el estudio de (Criollo, et al. 2025), el
28,4% de los estudiantes manifiesta haber sido
víctima de acoso escolar, mientras que un
17,2% reconoce haber participado como
agresor, evidenciando la presencia de conductas
como insultos, exclusión social y agresiones
físicas. Estos resultados reflejan cómo el
bullying incide directamente en la convivencia
escolar, afectando el clima educativo y las
relaciones interpersonales entre los estudiantes.
De igual forma en la provincia de Guayas el
acoso escolar continúa siendo una problemática
persistente en las instituciones educativas.
Según el estudio de Guevara, et al. (2025),
aproximadamente el 32,1% de los estudiantes
ha experimentado algún tipo de bullying, siendo
más frecuentes las agresiones verbales y
psicológicas; además, cerca del 14,5% reporta
situaciones de ciberbullying, lo que evidencia la
expansión de esta problemática hacia entornos
digitales y su impacto negativo en la
convivencia escolar. De igual manera, en la
provincia de Manabí el bullying afecta
significativamente a la población estudiantil.
Según el estudio de Molina y Zambrano (2026),
alrededor del 29,3% de los estudiantes ha sido
víctima de acoso escolar, destacándose
principalmente las conductas de intimidación,
burlas y exclusión social. Esta situación genera
un ambiente de inseguridad y tensión dentro del
aula, lo que repercute en el bienestar emocional
y en la calidad de la convivencia escolar. A
nivel micro, en la institución educativa del
cantón Zaruma se ha observado la presencia de
conductas asociadas al bullying que afectan la
convivencia escolar entre los estudiantes.
Durante el proceso de observación, se
evidenciaron situaciones de burlas, apodos
ofensivos, exclusión social y, en menor medida,
empujones o agresiones físicas, principalmente
en espacios como el aula y los recreos, de igual
forma se identificó que un grupo de estudiantes
presenta temor a participar en actividades
académicas por miedo a ser objeto de
ridiculización, lo que incide negativamente en
su desempeño y autoestima. De igual manera,
se constató que estas conductas generan un
ambiente de tensión y conflictos
interpersonales, dificultando la construcción de
relaciones basadas en el respeto y la empatía.
Además, aunque la institución cuenta con
normas de convivencia, se evidencian
limitaciones en su aplicación y en el
seguimiento de casos de acoso escolar. En este
contexto, resulta necesario fortalecer estrategias
de prevención, intervención y formación
socioemocional, con el fin de mejorar el clima
escolar y promover una convivencia armónica
entre los estudiantes. Con base en la
conceptualización de la variable uno, el
bullying se entiende como una conducta
agresiva intencional, repetitiva y desarrollada
dentro de una relación de desequilibrio de
poder, en la cual la víctima presenta dificultades
para defenderse. Según Amemiya (2024), esta
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definición permite reconocer tres elementos
fundamentales del acoso escolar: la intención de
causar daño, la repetición de la conducta y la
desigualdad entre agresor y víctima. En este
mismo sentido, Muñoz y García (2026) señalan
que el bullying constituye un fenómeno de
violencia interpersonal entre iguales,
manifestado en el contexto escolar mediante
acciones de intimidación, exclusión o agresión
que afectan el desarrollo emocional y social de
los estudiantes. Por tanto, esta variable no solo
se relaciona con actos de violencia directa, sino
también con el deterioro de la convivencia, la
comunicación y las relaciones entre
compañeros. En continuidad con la
conceptualización anterior, Marcillo et al.
(2025) amplían la comprensión del bullying al
definirlo como una forma de violencia escolar
que incluye comportamientos agresivos
repetitivos de tipo físico, verbal, psicológico o
digital, ejercidos por uno o varios estudiantes
hacia otro.
Esta definición permite comprender que el
acoso escolar no se limita únicamente a golpes
o agresiones visibles, sino que también puede
expresarse mediante insultos, burlas, amenazas,
exclusión social o acciones realizadas a través
de medios digitales. En consecuencia, el
bullying genera efectos negativos en el
bienestar emocional, el aprendizaje, la salud
mental y la integración social de los estudiantes.
Desde el modelo teórico de la variable uno,
Mendoza et al. (2023) explican que el bullying
se estructura en diversas manifestaciones que
permiten analizarlo de manera integral dentro
del contexto escolar. Entre estas se encuentran
el bullying físico, verbal, psicológico o social y
el ciberbullying, los cuales evidencian la
complejidad del acoso escolar. En este sentido,
dicho modelo facilita la comprensión de las
formas en que se presentan las conductas
agresivas entre estudiantes y cómo estas afectan
la convivencia escolar, el clima educativo y el
bienestar socioemocional. En relación con las
dimensiones de la variable uno, el bullying
físico se refiere a aquellas conductas agresivas
que implican el uso de la fuerza corporal o el
contacto directo con la víctima. De acuerdo con
Urzúa (2023), este tipo de acoso se manifiesta
mediante golpes, empujones, patadas,
amenazas o cualquier acción física orientada a
intimidar o someter al estudiante afectado. Por
ello, el bullying físico no solo ocasiona daños
corporales, sino también consecuencias
emocionales como miedo, inseguridad y
sensación de vulnerabilidad dentro del entorno
escolar. De igual manera, otra manifestación de
la variable uno es el bullying verbal, el cual se
expresa mediante el uso agresivo del lenguaje.
Según Carbo (2025), este tipo de acoso incluye
insultos, burlas, apodos ofensivos, amenazas y
comentarios humillantes dirigidos hacia la
víctima.
Aunque no deja marcas físicas visibles, sus
efectos pueden ser profundos, debido a que
afecta la autoestima, la dignidad y la estabilidad
emocional del estudiante. En consecuencia, el
bullying verbal debilita el respeto, la confianza
y las relaciones interpersonales dentro del aula.
Asimismo, dentro de la variable bullying se
identifica el bullying psicológico o social, el
cual afecta directamente la integración y el
bienestar emocional de la víctima. Rodríguez et
al. (2022) señalan que este tipo de acoso se
manifiesta mediante la exclusión, el
aislamiento, la difusión de rumores y la
manipulación de las relaciones entre
compañeros. Estas acciones generan
sentimientos de rechazo, tristeza, inseguridad y
baja autoestima. Además, suele ser difícil de
detectar, porque no siempre es visible para los
docentes o autoridades educativas; sin embargo,
su impacto es significativo en la convivencia
escolar y en el desarrollo socioemocional de los
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estudiantes. En cuanto a las teorías sustantivas
que sustentan la variable uno, la teoría del
comportamiento agresivo propuesta por Dan
Olweus en 1993, citada por Reynoso y
Mendoza (2024), permite explicar que el
bullying es una conducta intencional, repetitiva
y basada en un desequilibrio de poder entre el
agresor y la víctima. Esta teoría sostiene que los
agresores suelen mostrar tendencia hacia la
dominación y baja empatía, mientras que las
víctimas presentan mayores dificultades para
defenderse. Por tanto, su aporte es fundamental
para comprender las características principales
del bullying y su manifestación en agresiones
físicas, verbales y psicológicas dentro del
contexto escolar. En complemento con lo
anterior, la teoría del aprendizaje social de
Albert Bandura, desarrollada en 1977 y citada
por Miranda y Perdomo (2024), plantea que las
conductas agresivas pueden aprenderse
mediante la observación, la imitación y el
refuerzo social.
Desde esta perspectiva, los estudiantes pueden
reproducir comportamientos de bullying
cuando observan modelos agresivos en sus
compañeros, familiares, medios de
comunicación o entorno cercano. Además, si
estas conductas no son corregidas o
sancionadas, tienden a repetirse y mantenerse
en el tiempo. Por ello, esta teoría ayuda a
comprender cómo el bullying puede originarse
y fortalecerse dentro del ambiente escolar.
Posteriormente, desde una mirada más amplia,
la teoría ecológica de los sistemas propuesta por
Urie Bronfenbrenner en 1979, citada por
Romero (2023), permite analizar el bullying
como un fenómeno influenciado por diferentes
contextos, como la familia, la escuela, la
comunidad y la sociedad. Esta teoría sostiene
que el comportamiento de los estudiantes no
puede comprenderse de manera aislada, sino a
partir de la interacción con los entornos que los
rodean. En este sentido, un ambiente familiar
conflictivo, la falta de supervisión escolar o la
normalización de la violencia pueden favorecer
la aparición de conductas agresivas. Por tanto,
esta teoría se vincula con la variable bullying
porque permite comprender sus causas,
manifestaciones e impacto en la convivencia
escolar desde una perspectiva integral.
Con base en la conceptualización de la variable
dos, la convivencia escolar se entiende como el
conjunto de interacciones, normas y relaciones
que se desarrollan dentro del contexto
educativo, con el propósito de garantizar un
ambiente armónico, respetuoso y seguro para
todos los estudiantes. De acuerdo con Canaza
(2024), la convivencia escolar implica la
construcción de relaciones basadas en el respeto
mutuo, la cooperación y la resolución pacífica
de conflictos, permitiendo que los estudiantes
desarrollen habilidades sociales y valores
necesarios para su formación integral. En este
sentido, la convivencia no solo se relaciona con
compartir un mismo espacio escolar, sino
también con la manera en que los estudiantes se
comunican, interactúan y resuelven sus
diferencias dentro del aula.
En continuidad con lo anterior, Posso et al.
(2023) definen la convivencia escolar como un
proceso dinámico que promueve entornos
educativos seguros, inclusivos y libres de
violencia, donde se garantiza el bienestar físico,
emocional y social de los estudiantes. Esta
perspectiva permite comprender que la
convivencia escolar requiere de prácticas
institucionales orientadas a fortalecer la
participación, la equidad, el respeto a la
diversidad y la prevención de situaciones de
agresión. Por tanto, una adecuada convivencia
contribuye al desarrollo de un clima escolar
positivo, en el cual los estudiantes se sienten
protegidos, valorados e integrados dentro de la
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comunidad educativa. De igual manera, Lluen
(2023) conceptualiza la convivencia escolar
como una experiencia cotidiana que se
construye mediante la interacción entre los
miembros de la comunidad educativa, donde se
ponen en práctica valores, normas y actitudes
que regulan la vida escolar. Desde este enfoque,
la convivencia no se limita a la ausencia de
conflictos, sino que implica la capacidad de
gestionarlos de forma constructiva mediante el
diálogo, la tolerancia y el respeto. En
consecuencia, esta variable permite analizar
cómo se desarrollan las relaciones escolares y
cómo estas influyen en la armonía, la seguridad
y el bienestar de los estudiantes.
Desde el modelo teórico de la variable dos,
Vega (2025) sostiene que la convivencia escolar
se estructura en diversas dimensiones que
permiten analizar de manera integral la
dinámica relacional dentro del contexto
educativo. Entre estas se encuentran el respeto
entre estudiantes, la resolución de conflictos, el
clima escolar y las relaciones interpersonales,
las cuales reflejan la calidad de las interacciones
y la forma en que se construyen ambientes
participativos y pacíficos. En este sentido, el
modelo permite comprender que la convivencia
escolar no depende de un solo aspecto, sino de
la articulación entre normas, valores,
comunicación, apoyo institucional y relaciones
positivas dentro de la escuela. En relación con
las dimensiones de la variable dos, el respeto
entre estudiantes se refiere al reconocimiento y
valoración de los demás como personas con
derechos, ideas, emociones y características
propias.
Según Milagros (2025), esta dimensión implica
el trato cordial, la aceptación de la diversidad y
la ausencia de conductas discriminatorias o
agresivas. Por ello, el respeto constituye una
base esencial para fortalecer las relaciones
escolares, ya que permite que los estudiantes
convivan en un ambiente de armonía, confianza
y consideración mutua. De la misma manera, la
resolución de conflictos representa una
dimensión fundamental de la convivencia
escolar, debido a que permite a los estudiantes
afrontar desacuerdos de forma pacífica y
constructiva. Ghasemisarukolai (2021) señala
que esta dimensión se relaciona con el uso del
diálogo, la negociación y el respeto mutuo para
solucionar diferencias sin recurrir a la violencia.
En consecuencia, la capacidad para resolver
conflictos favorece la estabilidad del aula,
previene situaciones de agresión y fortalece una
cultura escolar basada en acuerdos,
comprensión y responsabilidad compartida. De
la misma forma, el clima escolar se entiende
como la percepción que tienen los estudiantes
sobre el ambiente educativo en el que se
desenvuelven. De acuerdo con Lara (2021), esta
dimensión incluye aspectos como la seguridad,
la confianza, el apoyo docente y las relaciones
entre compañeros. Por tanto, un clima escolar
positivo contribuye al bienestar emocional, al
aprendizaje significativo y a la participación
activa de los estudiantes, mientras que un clima
negativo puede generar inseguridad, conflictos
y dificultades en la convivencia diaria. En
cuanto a las teorías sustantivas que sustentan la
variable dos, la teoría de la convivencia escolar
propuesta por Rosario Ortega Ruiz en 2010,
citada por Zych (2022), plantea que la
convivencia en el contexto educativo se
construye a partir de relaciones interpersonales
basadas en el respeto, la cooperación y la
gestión pacífica de los conflictos. Esta teoría
sostiene que convivir no significa únicamente
evitar la violencia, sino promover activamente
valores, normas y habilidades sociales que
permitan una interacción armónica entre los
miembros de la comunidad educativa. Por ello,
se vincula directamente con la variable
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convivencia escolar, ya que permite
comprenderla como un proceso dinámico que
influye en el clima escolar y en el bienestar de
los estudiantes. En complemento con lo
anterior, la teoría del clima escolar promovida
por la UNESCO en 2015, citada por Morales
(2023), sostiene que la calidad de la
convivencia escolar depende de las
percepciones que tienen los estudiantes sobre su
entorno educativo. Esta teoría considera
aspectos como la seguridad, el respeto, la
inclusión y el apoyo institucional, los cuales son
esenciales para generar ambientes escolares
positivos. Desde esta perspectiva, cuando el
clima escolar es favorable, se fortalece el
aprendizaje, la participación y el desarrollo
integral de los estudiantes; en cambio, cuando
es negativo, pueden aumentar los conflictos, la
violencia y el bajo rendimiento académico. Por
esta razón, la teoría permite analizar la
convivencia escolar como un indicador clave
del ambiente educativo.
Posteriormente, la teoría de la educación para la
paz propuesta por Johan Galtung en 1996,
citada por Salinas (2023), aporta una mirada
formativa a la convivencia escolar, al centrarse
en la promoción de valores como la justicia, el
respeto, la tolerancia y la resolución pacífica de
conflictos. Esta teoría plantea que la escuela
debe orientar sus prácticas hacia la construcción
de una cultura de paz, donde los conflictos se
aborden mediante el diálogo, la mediación y la
comprensión mutua. En este sentido, se vincula
con la variable convivencia escolar porque
permite fortalecer las relaciones
interpersonales, prevenir la violencia y
fomentar ambientes educativos inclusivos,
seguros y armónicos. Con base en la
justificación del estudio, esta investigación
resulta fundamental porque el bullying
constituye una problemática social que afecta
directamente la convivencia entre los
estudiantes, generando consecuencias negativas
en su desarrollo emocional, social y conductual.
La presencia de conductas agresivas dentro del
entorno escolar no solo impacta a las víctimas,
sino que también deteriora las relaciones
interpersonales, fomenta ambientes de
violencia y debilita valores esenciales como el
respeto, la tolerancia y la empatía. En este
sentido, analizar el bullying y su relación con la
convivencia escolar permiticomprender una
realidad que afecta la formación integral de los
estudiantes y, a la vez, aportar a la construcción
de una sociedad más equitativa, inclusiva y
pacífica desde las primeras etapas educativas.
En continuidad con lo anterior, Criollo et al.
(2025) señalan que el acoso escolar tiene un
impacto significativo en la salud mental y en la
integración social de los estudiantes, generando
consecuencias como ansiedad, aislamiento y
dificultades para interactuar con los demás. Por
ello, se evidencia que el bullying no solo afecta
el ambiente educativo, sino también el
desarrollo social del individuo.
Desde esta perspectiva, la investigación
adquiere importancia porque permite abordar el
problema desde una mirada integral,
considerando tanto sus efectos en la víctima
como sus repercusiones en la convivencia del
grupo escolar. Desde una mirada pedagógica, el
estudio también es relevante porque el bullying
interfiere directamente en los procesos de
enseñanza-aprendizaje, afectando el
rendimiento académico, la motivación y la
participación activa de los estudiantes en el
aula. Un ambiente escolar marcado por la
violencia limita la construcción de aprendizajes
significativos y dificulta el desarrollo de
habilidades cognitivas, sociales y emocionales.
En este sentido, comprender la relación entre
bullying y convivencia escolar permiti
fortalecer prácticas educativas orientadas a
promover un clima de respeto, colaboración,
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seguridad y aprendizaje integral. De acuerdo
con Guevara et al. (2025), la convivencia
escolar influye directamente en el rendimiento
académico, debido a que un clima basado en el
respeto, la inclusión y la participación favorece
el desarrollo de competencias en los
estudiantes. Por tanto, mejorar la convivencia
escolar no solo contribuye al bienestar
emocional, sino que también fortalece los
procesos educativos. A partir de ello, esta
investigación ofrece un aporte pedagógico
importante, ya que permitirá identificar cómo
las manifestaciones del bullying pueden afectar
la dinámica del aula y limitar el desarrollo
académico de los estudiantes. De manera
complementaria, el estudio posee importancia
práctica porque permitirá generar información
relevante para la implementación de estrategias
concretas de prevención e intervención frente al
bullying dentro de la institución educativa. Los
resultados obtenidos podrán servir como base
para la toma de decisiones por parte de
directivos y docentes, orientando acciones
como programas de convivencia, talleres
socioemocionales, actividades de
sensibilización y protocolos de actuación ante
situaciones de acoso escolar.
De esta manera, la investigación no solo se
limita al análisis del problema, sino que también
busca contribuir a la mejora del clima escolar y
al fortalecimiento de las relaciones entre los
estudiantes. De la misma forma, Marcillo et al.
(2025) sostienen que la aplicación de programas
de prevención del bullying, basados en el
desarrollo de habilidades sociales y
emocionales, permite reducir
significativamente las conductas agresivas en el
entorno escolar. Esto demuestra la necesidad de
implementar acciones prácticas sustentadas en
evidencia científica, que favorezcan la
convivencia pacífica y prevengan situaciones de
violencia. En consecuencia, los hallazgos de
esta investigación pueden convertirse en una
herramienta útil para orientar intervenciones
educativas ajustadas a las necesidades reales de
los estudiantes. En cuanto a su pertinencia, el
estudio responde a una problemática actual
presente en el contexto educativo del cantón
Zaruma, donde se han evidenciado situaciones
de acoso escolar que afectan la convivencia
entre los estudiantes. Por ello, la investigación
se vincula directamente con las necesidades de
la institución educativa, al analizar el fenómeno
desde su realidad específica y al proponer una
comprensión contextualizada del problema.
Además, su desarrollo se relaciona con las
políticas educativas orientadas a garantizar
ambientes escolares seguros, inclusivos y libres
de violencia. En este mismo sentido, Salinas
(2023) plantea que las investigaciones sobre
convivencia escolar deben centrarse en
contextos específicos para diseñar estrategias
efectivas que promuevan entornos inclusivos,
seguros y respetuosos.
De esta manera, se reafirma la pertinencia del
estudio, ya que aborda una problemática
concreta dentro de un escenario educativo
determinado. Por tanto, investigar la correlación
entre el bullying y la convivencia escolar en
estudiantes del cantón Zaruma durante el año
2026 permitirá generar conocimiento relevante
para comprender la magnitud del problema y
orientar futuras acciones de mejora
institucional. A partir de lo expuesto, la
investigación se orienta mediante la siguiente
pregunta: ¿Cuál es la correlación entre el
bullying y la convivencia escolar en estudiantes
del cantón Zaruma, 2026? Esta formulación
permite delimitar el problema central del
estudio y establecer una relación directa entre
las dos variables principales, considerando que
el incremento de conductas de bullying puede
afectar negativamente la calidad de la
convivencia escolar. En coherencia con la
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pregunta de investigación, el objetivo general
consiste en determinar la correlación entre el
bullying y la convivencia escolar en estudiantes
del cantón Zaruma, 2026. Para alcanzar este
propósito, se plantean objetivos específicos
relacionados con identificar la relación entre el
bullying físico y la convivencia escolar,
determinar la relación entre el bullying verbal y
la convivencia escolar, y analizar la relación
entre el bullying psicológico y social con la
convivencia escolar en los estudiantes del
contexto investigado. Definitivamente, la
investigación se sustenta en una hipótesis
investigativa que plantea que existe correlación
significativa entre el bullying y la convivencia
escolar en estudiantes del cantón Zaruma, 2026.
En contraposición, se establece como hipótesis
negativa que no existe correlación significativa
entre el bullying y la convivencia escolar en los
estudiantes del mismo contexto. Estas hipótesis
permiten orientar el análisis estadístico y
comprobar si las conductas de bullying se
relacionan de manera significativa con el nivel
de convivencia escolar.
Materiales y Métodos
El presente estudio se desarrolló bajo una
investigación de tipo básica, debido a que buscó
ampliar el conocimiento sobre la relación entre
el bullying y la convivencia escolar en
estudiantes del Cantón Zaruma, durante el año
2026, sin aplicar una intervención directa sobre
la realidad estudiada. El enfoque fue
cuantitativo, puesto que la información se
obtuvo mediante datos numéricos recolectados
a través de un cuestionario estructurado, lo que
permitió medir las variables, organizar los
resultados y analizarlos mediante
procedimientos estadísticos. El diseño de la
investigación fue no experimental, ya que las
variables bullying y convivencia escolar no
fueron manipuladas, sino observadas tal como
se presentaron en el contexto educativo.
Asimismo, el estudio fue de corte transversal,
porque la información se recolectó en un solo
momento del periodo 2026. El alcance fue
correlacional asociativo, debido a que se orientó
a determinar la relación existente entre el
bullying y la convivencia escolar, sin establecer
causalidad directa entre ambas variables. La
población estuvo conformada por estudiantes de
instituciones educativas del Cantón Zaruma. La
muestra estuvo integrada por 20 estudiantes,
seleccionados mediante un muestreo no
probabilístico por conveniencia, considerando
la accesibilidad y disponibilidad de los
participantes. La técnica utilizada fue la
encuesta, ya que permitió recopilar información
organizada y cuantificable sobre las
experiencias y percepciones de los estudiantes
frente al bullying y la convivencia escolar.
El instrumento empleado fue un cuestionario
estructurado de 36 ítems, elaborado a partir de
las dimensiones e indicadores de cada variable.
La variable bullying estuvo conformada por 18
ítems distribuidos en las dimensiones bullying
físico, bullying verbal y bullying psicológico o
social. Por su parte, la variable convivencia
escolar estuvo integrada por 18 ítems
organizados en las dimensiones respeto entre
estudiantes, resolución de conflictos y clima
escolar. El cuestionario se respondió mediante
una escala tipo Likert de cinco opciones: 1 =
Nunca, 2 = Casi nunca, 3 = A veces, 4 = Casi
siempre y 5 = Siempre. La variable bullying fue
medida mediante indicadores relacionados con
golpes, empujones, daño a pertenencias,
amenazas físicas, insultos, burlas, apodos
ofensivos, amenazas verbales, exclusión,
rumores, chismes y aislamiento social. En
cambio, la variable convivencia escolar fue
evaluada a través de indicadores vinculados con
el trato respetuoso, la escucha de opiniones, el
uso de palabras adecuadas, el diálogo, la
búsqueda de acuerdos, la prevención de
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agresiones, el ambiente tranquilo del aula, las
relaciones positivas entre estudiantes y el
sentimiento de seguridad en la escuela. Para el
procesamiento de los datos, las respuestas
fueron registradas en una base de datos en
Excel, donde se organizaron y revisaron para
evitar errores de digitación. Posteriormente, se
calcularon frecuencias, porcentajes, medias y
desviaciones estándar. Además, se consideró la
prueba de normalidad para determinar el
estadístico correlacional correspondiente; en
caso de distribución normal, se aplicaría la
correlación de Pearson, mientras que, si los
datos no presentaban normalidad, se utilizaría la
correlación de Spearman. En cuanto a los
aspectos éticos, se garantiel anonimato de los
participantes, evitando registrar nombres,
apellidos u otros datos que permitieran su
identificación, debido a que la investigación
educativa exige proteger la dignidad, la
autonomía y la confianza de quienes participan
en el estudio (Carrasco et al. 2024).
De igual forma la información recolectada fue
utilizada únicamente con fines académicos y
analizada de forma agrupada, resguardando la
confidencialidad de los datos y evitando
cualquier exposición individual de los
estudiantes, especialmente porque la
confidencialidad constituye un principio
transversal en los trabajos desarrollados en
contextos educativos (García et al., 2023). De
igual manera, se procuró que la participación no
generara riesgos para los estudiantes,
considerando que las investigaciones con
personas deben prever posibles daños,
incomodidades o afectaciones derivadas del
proceso investigativo (Santi y Di Marco, 2024).
Además, el tratamiento de la información se
realizó bajo criterios de privacidad,
voluntariedad y cuidado ético, evitando el
acceso o divulgación de datos personales que
pudieran comprometer a los participantes
(Pintado 2025). Finalmente, se asumió que el
consentimiento, la confidencialidad y el
resguardo de la dignidad son condiciones
necesarias para fortalecer la calidad ética de la
investigación educativa y la confianza entre
investigador y participantes (Martin, 2024). En
referencia al rigor científico, el instrumento fue
sometido al coeficiente Alfa de Cronbach,
obteniéndose un índice de 0,950. De acuerdo
con Hernández (2010), los valores altos del Alfa
de Cronbach reflejan una confiabilidad
excelente, debido a que evidencian una
adecuada consistencia interna entre los ítems
del instrumento.
Por tanto, este resultado permite afirmar que el
cuestionario posee una alta relación entre sus
preguntas y que estas miden de manera
coherente las variables bullying y convivencia
escolar. En consecuencia, el instrumento
presenta condiciones estadísticas favorables
para su aplicación y análisis dentro del presente
estudio. Del mismo modo se realizó la prueba
de normalidad en donde p = > 0,05, los datos
presentan distribución normal, además de que
los ítems están trabajados en la escala tipo
Likert y se analizaron mediante puntajes toles
en inherencia a ellos, se emplea una prueba de
correlación de Pearson.
Resultados y Discusión
El primer objetivo específico de la
investigación se orientó a identificar la relación
existente entre el bullying físico y la
convivencia escolar en los estudiantes del
contexto investigado, con el propósito de
determinar cómo las agresiones físicas entre
compañeros influyen en las interacciones, el
respeto mutuo, la comunicación y el clima de
convivencia dentro del entorno educativo. Este
análisis permitió comprender el impacto que
tiene esta forma de acoso en la calidad de las
relaciones escolares y en la construcción de un
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ambiente propicio para el aprendizaje y el
desarrollo integral de los estudiantes. Se obtuvo
un coeficiente de correlación de Pearson de r =
-0,900, lo que indica una correlación negativa
muy alta entre la dimensión bullying físico y la
variable convivencia escolar. Además, el nivel
de significancia obtenido fue p = 0,000 < 0,01,
evidenciando que la relación es
estadísticamente significativa. Esto permite
interpretar que, a medida que aumenta el
bullying físico en los estudiantes, tiende a
disminuir el nivel de convivencia escolar. Es
decir, cuando existen más agresiones físicas,
empujones, amenazas o daños a los útiles
escolares, se ve afectado el respeto, el diálogo,
la seguridad y el ambiente tranquilo dentro de la
escuela.
En otras palabras, mientras el estudiante
mientras el estudiante experimente un
incremento de agresiones físicas, empujones,
amenazas latentes o daños hacia sus útiles
escolares dentro de la institución, el nivel de
convivencia escolar decrecerá afectando
directamente el respeto, el diálogo, la seguridad
y el ambiente tranquilo en el aula; mientras que
si se reducen los primeros factores de violencia,
se potenciará de manera significativa una
cultura de paz y armonía compartida para el
aprendizaje. Los resultados obtenidos
evidencian una correlación negativa muy alta
entre el bullying físico y la convivencia escolar,
con un coeficiente de Pearson de r = -0,900 y
una significancia de p = 0,000 < 0,01. Esto
demuestra que, mientras los estudiantes
experimentan mayor presencia de agresiones
físicas, empujones, amenazas latentes o daños
hacia sus útiles escolares dentro de la
institución, el nivel de convivencia escolar
decrece de manera considerable, afectando
directamente el respeto, el diálogo, la seguridad
y el ambiente tranquilo en el aula. Este resultado
guarda relación con lo hallado por Acosta et al.
(2019), quienes encontraron asociaciones
negativas entre clima escolar y bullying,
reportando valores que alcanzan intervalos
cercanos a -0,90, lo cual evidencia que, cuando
el ambiente escolar es desfavorable, se
incrementan las conductas de acoso entre
estudiantes. De igual manera, coincide con
Cangas et al. (2007), quienes, al analizar
problemas de violencia escolar que afectan la
convivencia, reportaron valores negativos
significativos de hasta -0,900 en factores
asociados a la convivencia escolar,
confirmando que las situaciones de violencia
dentro de la escuela deterioran las relaciones
entre los miembros de la comunidad educativa.
Tabla 1. Relacionamiento entre el bullying
físico y la convivencia escolar.
Correlaciones
Bullying físico
Convivencia
escolar
Bullying físico
1
-,900**
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Convivencia
escolar
-,900**
1
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Fuente: Elaboración propia.
Desde el sustento teórico, estos resultados se
relacionan con la Teoría del Aprendizaje Social
de Bandura, citada por Miranda y Perdomo, la
cual explica que las conductas agresivas pueden
aprenderse mediante la observación, la
imitación y el refuerzo social. En este sentido,
la correlación negativa encontrada permite
comprender que los golpes, empujones,
amenazas o daños a los útiles escolares pueden
convertirse en patrones repetidos de
comportamiento que afectan la convivencia
dentro del aula. De la misma forma, se vincula
con la Teoría del Clima Escolar, citada por
Morales, porque esta sostiene que la
convivencia depende de condiciones como la
seguridad, el respeto, la inclusión y el apoyo
institucional; por ello, cuando se incrementa el
bullying físico, se deteriora el clima escolar y se
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debilitan las relaciones basadas en el respeto, el
diálogo y la tranquilidad. El segundo objetivo
específico de la investigación estuvo dirigido a
determinar la relación entre el bullying verbal y
la convivencia escolar en los estudiantes del
contexto investigado, con la finalidad de
analizar cómo las ofensas, insultos, burlas,
amenazas y otras manifestaciones de agresión
verbal influyen en las relaciones
interpersonales, el respeto, la comunicación y el
ambiente escolar. Este análisis permitió
comprender el efecto que tiene el bullying
verbal en la calidad de la convivencia entre los
estudiantes y en la creación de un entorno
educativo seguro, inclusivo y favorable para el
aprendizaje.
Tabla 2: Relacionamiento entre el bullying
verbal y la convivencia escolar.
Correlaciones
Bullying verbal
Convivencia
escolar
Bullying verbal
1
-,806**
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Convivencia
escolar
-,806**
1
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Fuente: Elaboración propia.
Se obtuvo un coeficiente de correlación de
Pearson de r = -0,806, lo que indica una
correlación negativa muy alta entre la
dimensión bullying verbal y la variable
convivencia escolar. Además, el nivel de
significancia obtenido fue p = 0,000 < 0,01,
evidenciando que la relación es
estadísticamente significativa. Esto permite
interpretar que, a medida que aumenta el
bullying verbal en los estudiantes, tiende a
disminuir el nivel de convivencia escolar. Es
decir, cuando existen más insultos, burlas,
apodos ofensivos, palabras amenazantes o
intimidaciones verbales, se ve afectado el
respeto, el diálogo, la seguridad emocional y el
ambiente tranquilo dentro de la escuela. En
otras palabras, mientras el estudiante
experimente un incremento de agresiones
verbales, burlas, apodos que lo hacen sentir mal,
amenazas o palabras usadas para asustarlo
dentro de la institución, el nivel de convivencia
escolar decrecerá, afectando directamente el
respeto, la comunicación, la confianza, la
seguridad y el ambiente tranquilo en el aula;
mientras que si se reducen estos factores de
violencia verbal, se potenciará de manera
significativa una cultura de paz, armonía y
relaciones respetuosas para el aprendizaje. La
discusión de los resultados permite señalar que
el coeficiente de Pearson obtenido entre
bullying verbal y convivencia escolar fue r = -
0,806, con una significancia de p = 0,000 <
0,01, lo que confirma una relación negativa muy
alta y estadísticamente significativa. Este
hallazgo se asemeja con el estudio de
Antoñanzas et al. (2022), quienes encontraron
relaciones significativas entre convivencia
escolar y acoso directo e indirecto, señalando
que una mejor integración social y mejores
relaciones entre estudiantes disminuyen la
presencia de bullying.
Asimismo, guarda relación con Meza et al.
(2021), quienes identificaron correlaciones
negativas entre el acoso escolar, la restricción
de la comunicación, el hostigamiento verbal y
el rendimiento académico, evidenciando que las
prácticas de agresión verbal afectan el
aprendizaje y la convivencia. En ambos
estudios, al igual que en la presente
investigación, se demuestra que cuando
aumentan las conductas de acoso, insultos,
burlas, amenazas o formas de maltrato verbal,
disminuye la calidad de las relaciones escolares
y se debilita el ambiente de respeto, diálogo y
seguridad emocional. Desde el sustento teórico,
estos resultados se explican mediante la Teoría
del Aprendizaje Social de Bandura citado en
Miranda y Perdomo, (2024), la cual sostiene
que las conductas agresivas pueden aprenderse
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por observación, imitación y refuerzo social;
por ello, si los estudiantes observan burlas,
insultos o amenazas y estas no son corregidas,
pueden reproducirlas dentro del aula. De igual
manera, la Teoría del Comportamiento
Agresivo de Olweus citado en Reynoso y
Mendoza, (2024), permite comprender que el
bullying es una conducta intencional, repetitiva
y marcada por un desequilibrio de poder, lo que
explica por qué el bullying verbal deteriora la
convivencia escolar. En consecuencia, el
resultado obtenido confirma que el incremento
de agresiones verbales reduce el respeto, la
confianza, la comunicación y la armonía
escolar, mientras que su disminución favorece
una cultura de paz y relaciones más saludables
entre los estudiantes.
Tabla 3. Relacionamiento entre el bullying
psicológico y convivencia escolar.
Correlaciones
Bullying
psicológico
Convivencia
escolar
Bullying
psicológico
1
-,909**
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Convivencia escolar
-,909**
1
Sig. (bilateral)
,000
N
20
20
Fuente: Elaboración propia.
El tercer objetivo específico de la investigación
estuvo orientado a analizar la relación entre el
bullying psicológico y social y la convivencia
escolar en los estudiantes del contexto
investigado, con el propósito de comprender
cómo conductas como la exclusión, el
aislamiento, la intimidación, la manipulación
emocional y la difusión de rumores afectan las
relaciones interpersonales, el sentido de
pertenencia, el respeto mutuo y el clima escolar.
Este análisis permitió identificar el impacto de
estas formas de acoso en la calidad de la
convivencia escolar y en el desarrollo de un
ambiente educativo armonioso, seguro y
favorable para el bienestar integral de los
estudiantes. Se obtuvo un coeficiente de
correlación de Pearson de r = -,909, lo que
indica una correlación negativa muy alta entre
la dimensión bullying psicológico y la variable
convivencia escolar. Además, el nivel de
significancia obtenido fue p = ,000 < 0,01,
evidenciando que la relación es
estadísticamente significativa. Esto permite
interpretar que, a medida que aumenta el
bullying psicológico en los estudiantes, tiende a
disminuir el nivel de convivencia escolar. En
otras palabras, mientras los estudiantes
experimentan mayor exclusión en juegos o
actividades, aislamiento, rumores, chismes,
rechazo o situaciones donde se sienten solos o
apartados dentro de la institución, el nivel de
convivencia escolar decrece de manera
considerable. Por tanto, se afecta directamente
el respeto, el diálogo, la integración entre
compañeros, la seguridad emocional y el
ambiente tranquilo dentro del aula.
Los resultados obtenidos permiten señalar que
el bullying psicológico presenta una correlación
negativa muy alta con la convivencia escolar,
con r = -0,909 y p = 0,000 < 0,01, lo que indica
que, cuando aumentan la exclusión, el
aislamiento, los rumores, los chismes y el
rechazo entre compañeros, disminuye
considerablemente la calidad de la convivencia
escolar. Este hallazgo se asemeja al estudio de
Chuquinaira et al. (2025), quienes encontraron
una relación negativa alta entre exclusión social
y convivencia escolar, con Rho = -0,757 y p =
0,000, concluyendo que la exclusión genera
aislamiento, conductas disruptivas y tensiones
en la vida escolar. De igual forma se relaciona
con el estudio de Arreola et al. (2025), quienes
hallaron que el clima social escolar se asocia
negativamente con el acoso entre pares,
identificando que este puede expresarse
mediante exclusión de grupos, rumores
ofensivos y agresiones sociales indirectas. En
ambos estudios, al igual que en la presente
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investigación, se confirma que las formas
psicológicas o relacionales del bullying
deterioran el respeto, la integración, la
seguridad emocional y el ambiente de
convivencia dentro de la escuela. Desde el
sustento teórico, estos resultados se explican
mediante la Teoría Ecológica de los Sistemas de
Bronfenbrenner citado en Romero, (2023), la
cual sostiene que el bullying no debe entenderse
como un hecho aislado, sino como una conducta
influida por la interacción entre el estudiante, la
familia, la escuela y la comunidad. Por ello,
cuando dentro del contexto escolar existen
relaciones débiles, poca supervisión, rechazo
entre pares o ausencia de estrategias de
integración, se favorece la aparición de
conductas como la exclusión, los rumores y el
aislamiento.
De igual manera, la Teoría de la Convivencia
Escolar de Ortega Ruiz citada en Zych, (2022)
permite comprender que la convivencia no
significa solamente ausencia de violencia, sino
presencia activa de respeto, cooperación,
normas y habilidades sociales; por tanto, el
aumento del bullying psicológico afecta
directamente la convivencia, porque rompe los
vínculos de confianza, dificulta el diálogo y
debilita la cultura de paz dentro del aula. El
objetivo general de la investigación estuvo
orientado a determinar la correlación entre el
bullying y la convivencia escolar en estudiantes
del Cantón Zaruma durante el año 2026, con la
finalidad de analizar el grado de relación
existente entre las diferentes manifestaciones de
acoso escolar y la calidad de las interacciones
dentro del entorno educativo. A través de este
estudio se buscó comprender cómo el bullying
influye en aspectos fundamentales de la
convivencia escolar, tales como el respeto, la
comunicación, la inclusión, la resolución
pacífica de conflictos y el clima institucional,
contribuyendo así a la generación de
conocimientos que permitan fortalecer
estrategias de prevención y promoción de
ambientes escolares seguros y saludables.
Figura 1. Diagrama de dispersión: Bullying y
convivencia escolar.
Fuente: Elaboración propia.
Se obtuvo un coeficiente de correlación de
Pearson de r = -,921, evidenciando una
correlación negativa muy alta entre la variable
bullying y la variable convivencia escolar. De
igual forma, el nivel de significancia fue p =
,000, siendo menor a 0,01, lo que demuestra que
la relación encontrada es estadísticamente
significativa. Por lo tanto, se interpreta que, a
medida que aumentan las conductas de bullying
en los estudiantes, disminuye el nivel de
convivencia escolar. Es decir, la presencia de
agresiones físicas, verbales y psicológicas
afecta directamente el respeto, el diálogo, la
seguridad, la integración entre compañeros y el
ambiente tranquilo dentro de la escuela. En
otras palabras, los resultados demuestran que,
cuando aumentan las conductas de bullying
físico, verbal y psicológico en los estudiantes,
disminuye de manera significativa la
convivencia escolar, afectando el respeto, el
diálogo, la seguridad, la integración entre
compañeros y el ambiente tranquilo dentro de la
escuela, lo cual evidencia una relación negativa
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muy alta y estadísticamente significativa. Por lo
tanto, se acepta la hipótesis investigativa,
afirmando que existe correlación significativa
entre el Bullying y la Convivencia Escolar en
estudiantes del Cantón Zaruma, 2026. Los
resultados obtenidos permiten afirmar que
existe una correlación negativa muy alta entre
bullying y convivencia escolar, lo que
demuestra que, cuando aumentan las agresiones
físicas, verbales y psicológicas entre
estudiantes, disminuye significativamente el
respeto, el diálogo, la seguridad, la integración
y el ambiente tranquilo dentro de la escuela.
Este hallazgo se asemeja con el estudio de
Maquera (2022), quien encontró una relación
negativa y significativa entre violencia escolar
y convivencia escolar, con Rho = -0,736 y p =
0,000, concluyendo que la presencia de
violencia deteriora la convivencia entre los
estudiantes.
De igual manera, coincide con Chuquinaira y
Rivera (2025), quienes hallaron una correlación
negativa alta entre exclusión social y
convivencia escolar, con Rho = -0,757 y p =
0,000, demostrando que el aislamiento, la
marginación y las conductas disruptivas afectan
las relaciones escolares. En ambos estudios, al
igual que en la presente investigación, se
confirma que las manifestaciones de violencia,
rechazo o acoso dentro del entorno educativo
reducen la calidad de la convivencia escolar; sin
embargo, en este estudio la relación es aún más
fuerte, lo cual permite aceptar la hipótesis
investigativa de que existe correlación
significativa entre el bullying y la convivencia
escolar en estudiantes del Cantón Zaruma,
2026. Desde el sustento teórico, estos resultados
se explican mediante la Teoría del
Comportamiento Agresivo de Olweus citado en
Reynoso y Mendoza, (2024), la cual sostiene
que el bullying es una conducta intencional,
repetitiva y marcada por un desequilibrio de
poder entre agresor y víctima; por ello, cuando
estas prácticas se presentan en forma física,
verbal o psicológica, afectan directamente la
convivencia escolar. De la misma forma la
Teoría Ecológica de los Sistemas de
Bronfenbrenner 1979, citado en Romero,
(2023) permite comprender que el bullying no
surge de manera aislada, sino que está influido
por la familia, la escuela, el grupo de pares y la
comunidad, de modo que un contexto escolar
con débil supervisión o escasas estrategias de
integración puede favorecer conductas
agresivas. En conclusión, la Teoría de la
Convivencia Escolar de Ortega Ruiz citada en
Zych, (2022) refuerza que la convivencia no
significa solo ausencia de violencia, sino
presencia activa de respeto, cooperación,
normas y habilidades sociales; por tanto, el
resultado obtenido demuestra que el aumento
del bullying debilita la cultura de paz, mientras
que su prevención fortalece relaciones más
armónicas, seguras e inclusivas dentro del aula.
Conclusiones
Con respecto al objetivo específico uno, se
establece que el bullying físico mantiene una
relación negativa muy alta con la convivencia
escolar, con r = -0,900 y p = 0,000. Esto
significa que las agresiones, empujones,
amenazas y daños a los útiles escolares afectan
la seguridad, el respeto y la tranquilidad dentro
del aula. Además, estos comportamientos
generan temor en los estudiantes y limitan su
participación en las actividades escolares. Por
ello, es necesario fortalecer normas de
convivencia y acciones preventivas que
garanticen un ambiente seguro. En función del
objetivo específico dos, se evidencia que el
bullying verbal deteriora la convivencia escolar,
al presentar una correlación negativa muy alta
de r = -0,806 y p = 0,000. De esta manera, los
insultos, burlas, apodos ofensivos y amenazas
verbales debilitan la comunicación, la confianza
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y las relaciones respetuosas entre los
estudiantes. Asimismo, este tipo de agresión
afecta la autoestima y la seguridad emocional de
quienes la padecen. Por tanto, resulta
importante promover el diálogo, la empatía y el
uso respetuoso del lenguaje dentro del aula. A
partir del objetivo específico tres, se concluye
que el bullying psicológico incide
desfavorablemente en la convivencia escolar,
con una correlación negativa muy alta de r = -
0,909 y p = 0,000. Esto demuestra que la
exclusión, el aislamiento, los rumores y el
rechazo afectan la integración, el bienestar
emocional y el clima escolar. De igual forma,
estas conductas pueden generar sentimientos de
soledad, inseguridad y desmotivación en los
estudiantes. Por ello, se requiere fortalecer
estrategias de inclusión, acompañamiento y
apoyo socioemocional.
De acuerdo con el objetivo general, se confirma
que el bullying se relaciona significativamente
con la convivencia escolar, al obtenerse una
correlación negativa muy alta de r = -0,921 y p
= 0,000. Por ello, se acepta la hipótesis
investigativa, afirmando que el incremento del
bullying físico, verbal y psicológico reduce la
calidad de la convivencia escolar en los
estudiantes del Cantón Zaruma, 2026. En
consecuencia, se evidencia la necesidad de
implementar acciones institucionales orientadas
a la prevención del acoso escolar. Asimismo, se
considera fundamental involucrar a docentes,
familias y estudiantes en la construcción de una
cultura de paz, respeto e inclusión.
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Valarezo Blacio, Mónica Paola Córdova Ponce, Lessly
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Jaime Francisco Valarezo Blacio: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo,
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Mónica Paola Córdova Ponce: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los
resultados obtenidos y elaboración de representaciones gráficas y visualización de los datos.
Lessly Katerine Tapuy Cerda: provisión de recursos académicos y materiales para el desarrollo del estudio, apoyo en la administración
del proyecto investigativo y revisión editorial del manuscrito antes de su publicación.
Mayra Leonela Calle Lliguicota: supervisión, metodología, validación, redacción, revisión y edición del manuscrito científico.
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