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estudios cuantitativos, dado que permite obtener
información directa, rápida y representativa de la
población estudiada. Se empleó un cuestionario
estructurado de 30 ítems cerrados, diseñado para
operacionalizar las variables de estudio. La
variable 1, juegos interactivos, sustentada en el
modelo teórico de Santana y Loor (2022), se
evaluó a través de tres dimensiones: pedagógica,
tecnológica y motivacional, considerando
indicadores como objetivos de aprendizaje claros
y específicos, contenido adecuado, método de
enseñanza, accesibilidad, interactividad,
retroalimentación, gamificación, relevancia y
autonomía.
Por su parte, la variable 2, resolución de
problemas matemáticos, sustentada en el modelo
teórico de Núñez et al. (2023), se abordó
mediante tres dimensiones: problemas de
cantidad, problemas de cambio y problemas de
forma y movimiento. Asimismo, se consideraron
indicadores como suma, resta, división y
multiplicación; identificación del valor inicial,
cambio y valor final; razonamiento matemático;
ubicación espacial; identificación de figuras
geométricas; y medición de longitudes y áreas.
La valoración de los ítems se realizó mediante
una escala ordinal con las categorías: siempre
(1), a veces (2) y nunca (3), permitiendo
clasificar los niveles de logro para un análisis
descriptivo de los resultados. El procedimiento
de la investigación se desarrolló de manera
sistemática. En primera instancia, se identificó la
problemática en el contexto educativo;
posteriormente, se formuló el tema y se
definieron las variables y sus dimensiones. De
manera paralela, se construyó el marco teórico,
incorporando teorías relacionadas con los juegos
interactivos y la resolución de problemas
matemáticos. Finalmente, se elaboró la
metodología, enfatizando el instrumento de
recolección de datos, cuyos resultados fueron
procesados mediante software Excel. En
referencia al rigor científico, el instrumento ha
sido sometido al coeficiente Alfa de Cronbach,
obteniéndose un índice de 0.920, lo que
determina, según DeVellis (2017), una
confiabilidad excelente. Esto significa que los
ítems mantienen una alta consistencia interna y
miden de manera homogénea la variable
estudiada. Del mismo modo, se realizó la prueba
de normalidad mediante Shapiro-Wilk,
obteniéndose un valor de p = 0.777, siendo este
superior a 0.05, lo que evidencia que los datos
presentan una distribución normal. En
consecuencia, debido a que las variables fueron
analizadas mediante puntajes cuantitativos y los
datos cumplieron el supuesto de normalidad, se
empleó la correlación de Pearson para el análisis
estadístico de las variables de estudio.
En cuanto a los aspectos éticos, siguiendo a
Martín (2024), se garantizó el respeto, la
transparencia y la responsabilidad. Se obtuvo
consentimiento informado de los estudiantes y
sus representantes, asegurando la voluntariedad
de la participación. Además, se protegió la
confidencialidad de la información y se brindó
un trato equitativo a todos los participantes,
evitando cualquier tipo de daño, discriminación
o manipulación de resultados. Asimismo,
Espinoza Freire (2020), señala que la ética en la
investigación educativa exige salvaguardar los
derechos y el bienestar de los participantes
durante todo el proceso investigativo. De igual
manera, Sánchez (2023), sostiene que la
confidencialidad y el adecuado manejo de los
datos constituyen principios fundamentales para
garantizar la integridad científica y la protección
de los participantes en los estudios
investigativos.
Resultados y Discusión
A continuación, se presentan los resultados del
objetivo específico 1. Identificar la relación de la
dimensión pedagógica con la resolución de