Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 6
Edición Junio del 2026
promover estructuras curriculares más flexibles
que faciliten la implementación de la
indagación científica en la educación
particular,
investigaciones
como
las
de
Bustamante et al. (2022) evidencian que los
niños que participan en actividades de
aprendizaje basadas en la indagación presentan
mejoras significativas en habilidades cognitivas
superiores. De manera complementaria, Willard
et al., (2021) señalan que la exploración guiada
permite a los niños desarrollar estrategias de
pensamiento más complejas y estructuradas.
preescolar. Los resultados de la presente
revisión sistemática permiten reafirmar que la
indagación científica en la educación preescolar
constituye un enfoque pedagógico clave para el
desarrollo del pensamiento científico desde
edades tempranas. En coherencia con los
hallazgos, diversos estudios recientes han
señalado que la participación del niño en
procesos de exploración y experimentación
favorece la construcción de conocimiento
significativo (Samarapungavan et al., 2020;
Fragkiadaki et al., 2021).
Por otra parte, los resultados de esta revisión
permiten identificar una convergencia entre la
indagación científica y el desarrollo del
lenguaje en la infancia. Estudios recientes han
demostrado que la participación en actividades
de indagación promueve la argumentación, la
comunicación científica y la construcción de
significados compartidos (Cabell et al., 2020).
En este sentido, la indagación se posiciona
como un enfoque que trasciende la enseñanza
de las ciencias, contribuyendo al desarrollo
integral del niño. En relación con el rol del
docente, la evidencia científica coincide en
señalar que la calidad de la mediación
pedagógica constituye un factor determinante
en la efectividad de la indagación científica.
Saçkes et al., (2022) destacan que los docentes
deben poseer no solo conocimientos científicos,
sino también competencias didácticas que les
permitan diseñar experiencias de aprendizaje
significativas. En la misma línea, estudios
recientes han evidenciado que la formación
En esta línea, investigaciones contemporáneas
han profundizado en la naturaleza del
aprendizaje por indagación, destacando su
carácter cíclico y dinámico, en el cual la
formulación de preguntas, la recolección de
evidencia y la construcción de explicaciones se
articulan como procesos interdependientes
(Pedaste et al., 2021). Este enfoque permite
comprender la indagación científica no como
una actividad aislada, sino como un proceso
estructurado que promueve el desarrollo
progresivo del pensamiento científico. De esta
manera, los resultados coinciden con lo
planteado por Saçkes et al. (2022), quienes
enfatizan que la enseñanza de las ciencias en la
educación
inicial
debe
centrarse
en
la
curiosidad natural del niño. En este sentido,
estudios recientes han evidenciado que la
curiosidad constituye un predictor significativo
del aprendizaje en contextos de indagación, en
tanto impulsa la formulación de preguntas y la
búsqueda activa de explicaciones (Jirout, 2020).
Desde una perspectiva cognitiva, la literatura
reciente ha destacado que la indagación
científica favorece el desarrollo de funciones
ejecutivas, tales como la planificación, la
memoria de trabajo y el control inhibitorio. En
docente
influye
directamente
en
la
implementación de prácticas de indagación en
el aula (Siry et al., 2020; Fleer, 2021).
Sin embargo, uno de los hallazgos más
relevantes de la presente revisión es la
persistencia de una brecha entre el discurso
teórico y la práctica educativa. Investigaciones
recientes han señalado que, a pesar del
reconocimiento de la indagación científica
como enfoque pedagógico, su implementación
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