Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
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EL IMPACTO DE LA TECNOLOGÍA EDUCATIVA Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
EN LOS JÓVENES DE PRIMERO SEGUNDO Y TERCERO BACHILLERATO DE LA
UNIDAD EDUCATIVA BALNEARIO DE SUA
THE IMPACT OF EDUCATIONAL TECHNOLOGY AND ARTIFICIAL INTELLIGENCE
ON FIRST, SECOND, AND THIRD YEAR HIGH SCHOOL STUDENTS AT THE
BALNEARIO DE SUA EDUCATIONAL UNIT
Autores: ¹Maria Maribeth Mera Jama, ²Nora Nieve Olaya Castillo, ³Maria Isaura Ramos Cheme,
4
Laura Lissette Sánchez Barcia y
5
Sintia Signer Olaya Castillo.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0004-5675-9814
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-6530-303X
3
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-1971-3092
4
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-8937-0371
5
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-6530-303X
¹E-mail de contacto: maribelmera474@gmail.com
²E-mail de contacto: noranieve1973@hotmail.com
³E-mail de contacto: mariaramoscheme15@gmail.com
4
E-mail de contacto: lissette.sanchez@educacion.gob.ec
5
E-mail de contacto: sintia.olaya@docentes.educacion.edu.ec
Afiliación:¹*
2*3*
Investigador independiente, (Ecuador).
4*
Unidad Educativa “Balneario de Súa”, (Ecuador).
Artículo recibido: 10 de Marzo del 2026
Artículo revisado: 12 de Marzo del 2026
Artículo aprobado: 17 de Marzo del 2026
¹Licenciada en Ciencias de la Educacion Básica mención Lenguaje y Comunicación graduada en la Universidad Técnica Luis Vargas
Torres de Esmeraldas, (Ecuador).
²Licenciada en la Universidad Luis Vargas Torres de Esmeraldas en la especialidad de Lengua y Literatura y Magíster en Innovación
Educativa de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, (Ecuador).
³Licenciada en Estudios Sociales graduado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede en Esmeraldas, (Ecuador).
4
Licenciada en Educación Inicial. Magíster en Educación con mención en Gestión Educativa. Actualmente me desempeño como Docente
Investigador en la Unidad Educativa “Balneario de Súa” de la ciudad de Esmeraldas, (Ecuador).
5
Profesora de Educación Primaria en el Instituto Pedagógico Don Bosco de la Ciudad de Esmeraldas, (Ecuador). Licenciada en Ciencias
de la Educación mención Lengua y Literatura en la Universidad Luis Vargas Torres, (Ecuador). Magíster en Gestión Educativa de la
Universidad Particular de Especialidades Espíritu Santo, (Ecuador).
Resumen
El presente estudio analizó el impacto de la
tecnología educativa y la inteligencia artificial
en estudiantes de primero, segundo y tercero de
bachillerato de la Unidad Educativa Balneario
de Sua, desde un enfoque cuantitativo,
descriptivo y correlacional. La investigación se
desarrolló con una muestra de 120 estudiantes,
a quienes se aplicó un cuestionario validado por
juicio de expertos y con alta confiabilidad
estadística (Alfa de Cronbach = 0,89). Los
resultados evidenciaron que el 46,7 % de los
estudiantes presenta un nivel alto de uso de
tecnología educativa, mientras que el 38,3 % se
ubica en un nivel medio, lo que confirma su
integración progresiva en el proceso educativo.
En cuanto al uso de inteligencia artificial, el
43,3 % reportó un nivel medio y el 28,4 % un
nivel alto, lo que indica una adopción aún
parcial y no sistematizada. Respecto a las
competencias digitales, el 48,3 % de los
estudiantes alcanzó un nivel medio y el 35,0 %
un nivel alto, evidenciando fortalezas
instrumentales, pero limitaciones críticas.
Asimismo, el 51,7 % de los participantes
manifestó una percepción positiva del impacto
de estas tecnologías en el aprendizaje. El
análisis correlacional mostró una relación
positiva moderada-alta entre el uso de
inteligencia artificial y la percepción del
aprendizaje (r = 0,67). Se concluye que la
tecnología educativa y la inteligencia artificial
influyen positivamente en la motivación, las
competencias digitales y la percepción del
aprendizaje, siempre que su uso esté mediado
pedagógica y éticamente.
Palabras clave: Tecnología educativa,
Inteligencia artificial, Bachillerato.
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Abstract
This study analyzed the impact of educational
technology and artificial intelligence on first-,
second-, and third-year high school students at
the Balneario de Sua Educational Unit, using a
quantitative, descriptive, and correlational
approach. The research was conducted with a
sample of 120 students, who completed a
questionnaire validated by expert judgment and
with high statistical reliability (Cronbach's
Alpha = 0.89). The results showed that 46.7%
of the students demonstrated a high level of
educational technology use, while 38.3% were
at a medium level, confirming its progressive
integration into the educational process.
Regarding artificial intelligence use, 43.3%
reported a medium level and 28.4% a high
level, indicating a still partial and unsystematic
adoption. Regarding digital skills, 48.3% of
students reached an intermediate level and
35.0% a high level, demonstrating instrumental
strengths but critical limitations. Furthermore,
51.7% of participants expressed a positive
perception of the impact of these technologies
on learning. The correlational analysis showed
a moderate-to-high positive relationship
between the use of artificial intelligence and the
perception of learning (r = 0.67). It is
concluded that educational technology and
artificial intelligence positively influence
motivation, digital skills, and the perception of
learning, provided their use is guided by sound
pedagogical and ethical principles.
Keywords: Educational technology,
Artificial intelligence, High school.
Sumário
Este estudo analisou o impacto da tecnologia
educacional e da inteligência artificial em
alunos do primeiro, segundo e terceiro anos do
ensino médio da Unidade Educacional
Balneário de Sua, utilizando uma abordagem
quantitativa, descritiva e correlacional. A
pesquisa foi realizada com uma amostra de 120
alunos, que responderam a um questionário
validado por especialistas e com alta
confiabilidade estatística (Alfa de Cronbach =
0,89). Os resultados mostraram que 46,7% dos
alunos demonstraram um alto nível de uso de
tecnologia educacional, enquanto 38,3%
estavam em um nível médio, confirmando sua
integração progressiva ao processo educativo.
Em relação ao uso da inteligência artificial,
43,3% relataram um nível médio e 28,4% um
nível alto, indicando uma adoção ainda parcial
e assistemática. Quanto às habilidades digitais,
48,3% dos alunos atingiram um nível
intermediário e 35,0% um nível alto,
demonstrando pontos fortes instrumentais, mas
limitações críticas. Além disso, 51,7% dos
participantes expressaram uma percepção
positiva do impacto dessas tecnologias na
aprendizagem. A análise correlacional
demonstrou uma relação positiva de moderada
a alta entre o uso da inteligência artificial e a
percepção da aprendizagem (r = 0,67).
Conclui-se que a tecnologia educacional e a
inteligência artificial influenciam
positivamente a motivação, as competências
digitais e a percepção da aprendizagem, desde
que seu uso seja guiado por princípios
pedagógicos e éticos sólidos.
Palavras-chave: Tecnologia educacional,
Inteligência artificial, Ensino médio.
Introducción
La incorporación acelerada de la tecnología
educativa y de la inteligencia artificial en los
sistemas escolares contemporáneos constituye
uno de los procesos de transformación más
significativos de la educación del siglo XXI,
debido a que modifica de manera sustancial las
formas tradicionales de enseñar, aprender y
evaluar dentro de los contextos formales de
escolarización. Este fenómeno tecnológico no
solo implica la introducción de herramientas
digitales en el aula, sino también una
reconfiguración profunda de los roles del
docente y del estudiante, así como de las
metodologías pedagógicas empleadas en los
distintos niveles educativos. En particular, los
jóvenes que cursan el nivel de bachillerato se
encuentran en una etapa decisiva de su
desarrollo cognitivo, socioemocional y moral,
lo que hace que la influencia de estas
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tecnologías tenga efectos directos y duraderos
en su formación integral. Desde esta
perspectiva, la tecnología educativa y la
inteligencia artificial pueden convertirse en
potentes catalizadores del aprendizaje
significativo, siempre que su uso esté orientado
por principios pedagógicos sólidos y objetivos
educativos claros. Diversos organismos
internacionales han señalado que la correcta
integración de tecnologías digitales y sistemas
inteligentes en la educación favorece la
personalización del aprendizaje, la inclusión
educativa y el desarrollo de competencias
digitales avanzadas, indispensables para la
sociedad del conocimiento actual (UNESCO,
2021).
En el contexto latinoamericano, la
incorporación de la tecnología educativa en el
nivel de bachillerato se ha caracterizado por
avances desiguales, condicionados por factores
estructurales como la infraestructura
tecnológica, la conectividad, la formación
docente y las políticas públicas educativas.
Estas desigualdades se evidencian con mayor
intensidad en países en vías de desarrollo,
donde la brecha digital continúa limitando el
acceso equitativo a recursos tecnológicos de
calidad para amplios sectores de la población
estudiantil. En Ecuador, esta situación se
manifiesta de manera particular en instituciones
educativas ubicadas en contextos rurales o
semiurbanos, donde el uso de tecnologías
digitales y herramientas basadas en inteligencia
artificial suele depender de esfuerzos
institucionales aislados más que de estrategias
sistemáticas de carácter nacional. La literatura
científica especializada coincide en que la
simple disponibilidad de dispositivos
tecnológicos no garantiza mejoras sustantivas
en los procesos de aprendizaje, si no existe una
adecuada mediación pedagógica que promueva
la reflexión crítica, la autonomía intelectual y el
uso ético de la información digital (OECD,
2021).
La inteligencia artificial aplicada al ámbito
educativo ha introducido nuevas dinámicas
pedagógicas que transforman de manera
progresiva la experiencia de aprendizaje de los
estudiantes, mediante el uso de sistemas de
tutoría inteligente, plataformas de aprendizaje
adaptativo, analítica educativa y asistentes
virtuales. Estas herramientas tecnológicas
influyen directamente en la forma en que los
estudiantes acceden a los contenidos, procesan
la información y construyen el conocimiento,
modificando los tiempos, ritmos y estilos de
aprendizaje tradicionales. En los jóvenes que
cursan primero, segundo y tercero de
bachillerato, el uso de sistemas basados en
inteligencia artificial puede potenciar la
motivación académica, la autorregulación del
aprendizaje y el desarrollo de competencias
digitales complejas. No obstante, diversos
estudios advierten que un uso inadecuado o
acrítico de estas tecnologías puede generar
efectos adversos, tales como dependencia
tecnológica, superficialidad cognitiva y
disminución del pensamiento crítico. Por ello,
el impacto de la inteligencia artificial en
estudiantes adolescentes debe analizarse desde
una perspectiva integral que contemple
dimensiones cognitivas, emocionales, sociales
y éticas del proceso educativo (Holmes et al.,
2019).
Desde esta perspectiva analítica, resulta
imprescindible evaluar de manera rigurosa el
impacto real que la tecnología educativa y la
inteligencia artificial tienen en los estudiantes
de bachillerato, superando enfoques
reduccionistas centrados exclusivamente en el
rendimiento académico. Este análisis debe
considerar también la percepción que los
propios estudiantes tienen sobre el uso de estas
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tecnologías, las prácticas concretas de
utilización en el aula y fuera de ella, así como el
nivel de competencias digitales que desarrollan
durante su proceso formativo. En este sentido,
la institución educativa se configura como un
espacio estratégico para observar y analizar
cómo los jóvenes interactúan con herramientas
tecnológicas avanzadas en contextos formales
de enseñanza. Asimismo, investigaciones
previas han demostrado que los efectos
positivos de la tecnología educativa dependen
en gran medida de la calidad de la
implementación pedagógica, del
acompañamiento docente y de la integración
curricular coherente de estas herramientas
(Area y Adell, 2021).
La Unidad Educativa Balneario de Sua
constituye un escenario pertinente y relevante
para el análisis de esta problemática, al acoger a
jóvenes que cursan primero, segundo y tercero
de bachillerato en un contexto social, cultural y
educativo específico del litoral ecuatoriano.
Esta institución refleja dinámicas propias de
comunidades educativas que enfrentan procesos
de modernización tecnológica en medio de
limitaciones estructurales y desafíos
formativos. La diversidad de experiencias
tecnológicas entre los estudiantes, así como el
acceso progresivo a plataformas digitales y
aplicaciones basadas en inteligencia artificial,
hacen necesario un estudio sistemático que
permita comprender cómo estas herramientas
están influyendo en los procesos de aprendizaje.
Analizar este contexto educativo permite
generar evidencia empírica relevante para
orientar futuras decisiones pedagógicas y de
gestión institucional.
En consecuencia, el presente artículo tiene
como propósito analizar de manera exhaustiva
el impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en los jóvenes de
bachillerato de la Unidad Educativa Balneario
de Sua, con el fin de aportar evidencia científica
contextualizada sobre sus efectos en el
aprendizaje y en el desarrollo de competencias
digitales. Este estudio busca contribuir al debate
académico contemporáneo sobre el uso
pedagógico, ético y responsable de la
inteligencia artificial en la educación
secundaria. Asimismo, los resultados de la
investigación pretenden servir como insumo
para la formulación de estrategias educativas
que fortalezcan la calidad, equidad y pertinencia
de los procesos de enseñanza-aprendizaje en el
contexto ecuatoriano, alineándose con las
demandas educativas de la sociedad digital
actual.
El concepto de tecnología educativa ha
experimentado una evolución sustancial a lo
largo de las últimas décadas, transitando desde
una concepción meramente instrumental,
centrada en el uso de dispositivos tecnológicos,
hacia un enfoque pedagógico integral orientada
a la mejora sistemática de los procesos de
enseñanza y aprendizaje en contextos
educativos formales. En la actualidad, la
tecnología educativa se entiende como un
campo interdisciplinar que integra recursos
digitales, estrategias didácticas y modelos
pedagógicos con el propósito de optimizar la
experiencia educativa y responder a las
demandas de la sociedad del conocimiento. Este
enfoque reconoce explícitamente que la
tecnología no actúa de manera autónoma ni
neutral, sino que su impacto educativo depende
directamente de la planificación curricular, la
intencionalidad pedagógica y la mediación
profesional del docente. Asimismo, la
efectividad de la tecnología educativa está
condicionada por el contexto sociocultural,
institucional y económico en el que se
implementa, lo que exige una lectura crítica de
su uso en distintos entornos educativos.
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Diversas investigaciones sostienen que, cuando
la tecnología educativa se integra de manera
reflexiva y sistemática, contribuye
significativamente al desarrollo de
competencias cognitivas superiores,
habilidades comunicativas y competencias
digitales en estudiantes de educación secundaria
(Area, 2018).
Desde una perspectiva pedagógica
contemporánea, la incorporación de tecnologías
digitales en el nivel de bachillerato debe
articularse con teorías del aprendizaje que
conciban al estudiante como un agente activo en
la construcción de su propio conocimiento. El
enfoque constructivista, ampliamente
fundamentado en los aportes teóricos de Jean
Piaget, sostiene que el aprendizaje es el
resultado de procesos dinámicos de interacción
entre el sujeto y su entorno, mediante
mecanismos de asimilación y acomodación
cognitiva. En este marco teórico, las tecnologías
educativas adquieren un valor significativo al
posibilitar entornos interactivos que estimulan
la exploración, la experimentación y la
resolución autónoma de problemas. Estas
experiencias tecnológicas favorecen la
construcción de aprendizajes significativos al
permitir que el estudiante relacione nuevos
contenidos con conocimientos previos. No
obstante, para que estos beneficios se
materialicen, resulta imprescindible que el uso
de la tecnología esté guiado por objetivos
pedagógicos explícitos y no se limite a prácticas
superficiales o recreativas desvinculadas del
currículo (Piaget, 1970).
De manera complementaria, la teoría
sociocultural del aprendizaje desarrollada por
Lev Vygotsky enfatiza el papel central de la
interacción social, el lenguaje y la mediación
cultural en el desarrollo cognitivo de los
estudiantes. Desde esta perspectiva, la
tecnología educativa puede funcionar como una
herramienta mediadora que amplía la zona de
desarrollo próximo, facilitando el tránsito del
estudiante desde niveles de desempeño asistido
hacia niveles de autonomía cognitiva. Las
plataformas digitales, los entornos virtuales de
aprendizaje y las herramientas colaborativas en
línea permiten generar espacios de interacción
social que enriquecen el aprendizaje más allá
del aula tradicional. En el nivel de bachillerato,
estas interacciones adquieren especial
relevancia, dado que los jóvenes se encuentran
en un proceso de consolidación de habilidades
cognitivas superiores, pensamiento abstracto y
competencias sociales complejas. Por tanto, el
uso pedagógico de la tecnología, desde una
perspectiva sociocultural, debe promover la
colaboración, el diálogo y la construcción
colectiva del conocimiento (Vygotsky, 1978).
En los últimos años, la inteligencia artificial ha
emergido como una de las tecnologías con
mayor potencial transformador en el ámbito
educativo, debido a su capacidad para
automatizar procesos, analizar grandes
volúmenes de datos y personalizar experiencias
de aprendizaje. La inteligencia artificial
aplicada a la educación se define como el uso de
sistemas computacionales capaces de ejecutar
tareas que tradicionalmente requerían
inteligencia humana, tales como el
razonamiento, la toma de decisiones y la
adaptación de contenidos educativos. Estas
tecnologías permiten diseñar entornos de
aprendizaje más flexibles y personalizados,
ajustados a las necesidades individuales de los
estudiantes. En el contexto del bachillerato, la
inteligencia artificial ofrece oportunidades para
atender la diversidad de ritmos y estilos de
aprendizaje presentes en el aula. No obstante, la
literatura especializada subraya que su
implementación debe estar acompañada de
criterios éticos y pedagógicos que garanticen su
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uso responsable y formativo (Holmes et al.,
2019).
Los sistemas de aprendizaje adaptativo basados
en inteligencia artificial constituyen una de las
aplicaciones más relevantes en la educación
secundaria, al permitir la personalización del
aprendizaje a gran escala. Estos sistemas
recopilan y analizan datos sobre el desempeño,
las respuestas y los patrones de interacción de
los estudiantes, con el fin de ajustar
automáticamente los contenidos y actividades
propuestas. En estudiantes de primero, segundo
y tercero de bachillerato, esta personalización
puede contribuir a reducir las brechas de
aprendizaje y a fortalecer la autonomía
académica. Asimismo, estos sistemas pueden
ofrecer retroalimentación inmediata y
específica, lo que favorece procesos de
autorregulación del aprendizaje. Sin embargo,
diversos estudios advierten que la eficacia de
estos sistemas depende de la calidad de los
algoritmos utilizados y del acompañamiento
pedagógico permanente por parte del docente
(Luckin et al., 2016).
Otro aspecto relevante del impacto de la
inteligencia artificial en la educación de los
jóvenes es su influencia en el desarrollo del
pensamiento crítico y en la capacidad de
autorregulación cognitiva. El acceso inmediato
a respuestas automatizadas y a contenidos
generados por sistemas inteligentes puede
facilitar la resolución de tareas académicas,
pero también puede disminuir el esfuerzo
cognitivo requerido para el aprendizaje
profundo. Esta situación plantea el riesgo de
promover aprendizajes superficiales si no se
orienta adecuadamente el uso de estas
herramientas. Por esta razón, diversos autores
destacan la necesidad de formar a los
estudiantes en competencias digitales críticas
que les permitan evaluar la calidad, fiabilidad y
pertinencia de la información proporcionada
por sistemas de inteligencia artificial. De este
modo, la inteligencia artificial debe concebirse
como un recurso de apoyo al aprendizaje y no
como un sustituto del razonamiento humano
(UNESCO, 2021).
En el nivel de bachillerato, la adolescencia
representa una etapa clave para la consolidación
de valores, actitudes y hábitos relacionados con
el uso de la tecnología. Durante este periodo, los
jóvenes construyen una identidad digital que
influye directamente en su comportamiento
académico, social y emocional. La
incorporación de tecnologías educativas y
sistemas de inteligencia artificial en esta etapa
debe considerar dimensiones éticas
fundamentales, como la protección de datos
personales, la privacidad y el uso responsable
de la información. Asimismo, resulta
imprescindible garantizar la equidad en el
acceso a los recursos tecnológicos, evitando la
profundización de brechas digitales existentes.
La investigación educativa coincide en que
estos aspectos deben abordarse de manera
explícita y sistemática dentro del currículo
escolar (OECD, 2021).
El análisis del impacto de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial en el
bachillerato exige un enfoque contextualizado
que considere las particularidades de cada
institución educativa. Factores como la
infraestructura tecnológica disponible, el nivel
de formación docente, la cultura institucional y
el contexto sociocultural influyen de manera
decisiva en los resultados obtenidos. En este
sentido, los estudios de caso permiten
comprender cómo estas tecnologías se integran
en contextos reales de enseñanza y aprendizaje.
Esta evidencia empírica resulta fundamental
para orientar la toma de decisiones pedagógicas
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y el diseño de políticas educativas basadas en
criterios científicos y contextualizados.
La competencia digital se ha consolidado
progresivamente como uno de los ejes
fundamentales de la formación integral de los
estudiantes de bachillerato en el contexto de la
sociedad digital contemporánea, caracterizada
por un uso intensivo de tecnologías de la
información y la comunicación en todos los
ámbitos de la vida social y educativa. Esta
competencia no se limita únicamente al
dominio técnico e instrumental de herramientas
digitales, sino que comprende un conjunto
amplio de conocimientos, habilidades, actitudes
y valores que permiten a los estudiantes
interactuar de manera crítica, reflexiva y
responsable con los entornos digitales. En este
sentido, la tecnología educativa y la inteligencia
artificial desempeñan un papel estratégico en el
desarrollo de habilidades relacionadas con la
alfabetización digital, el pensamiento crítico, la
resolución de problemas complejos y la toma de
decisiones informadas. Además, estas
tecnologías facilitan el acceso a múltiples
fuentes de información y promueven nuevas
formas de aprendizaje autónomo y
colaborativo. Diversos estudios han
evidenciado que los estudiantes que desarrollan
competencias digitales sólidas presentan
mayores niveles de autonomía académica,
mejor capacidad de adaptación a entornos
virtuales de aprendizaje y una preparación más
adecuada para enfrentar los retos de la
educación superior y del mercado laboral
contemporáneo (Ferrari, 2013).
La motivación académica de los estudiantes
constituye un componente central al analizar el
impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en el nivel de bachillerato,
dado que influye directamente en el
compromiso, la persistencia y el rendimiento
académico. Las herramientas digitales
interactivas y los sistemas inteligentes pueden
incrementar el interés de los jóvenes al ofrecer
experiencias de aprendizaje más dinámicas,
visuales y personalizadas, adaptadas a sus
necesidades y ritmos de aprendizaje. Este tipo
de entornos tecnológicos favorece la
implicación activa del estudiante en su propio
proceso formativo, fortaleciendo la percepción
de control y autoeficacia académica. No
obstante, la literatura especializada advierte que
el uso excesivo, descontextualizado o poco
regulado de tecnologías digitales puede generar
efectos contraproducentes, como distracción
constante, disminución de la atención y
dependencia tecnológica. En consecuencia,
resulta imprescindible que el diseño de
actividades educativas apoyadas en inteligencia
artificial incorpore estrategias pedagógicas que
equilibren la motivación, la disciplina
académica y la profundidad cognitiva del
aprendizaje (Deci y Ryan, 2000).
Desde la perspectiva del rendimiento
académico, la evidencia empírica sobre el
impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en el bachillerato presenta
resultados diversos y, en algunos casos,
contradictorios. Algunos estudios reportan
mejoras significativas en el desempeño
académico cuando estas tecnologías se integran
de manera coherente con los objetivos
curriculares, las metodologías activas y la
evaluación formativa. Sin embargo, otras
investigaciones señalan que los beneficios no
son automáticos ni generalizables, ya que
dependen de múltiples factores pedagógicos,
tecnológicos y contextuales. En este marco, la
inteligencia artificial puede contribuir al
seguimiento individualizado del progreso
académico y a la retroalimentación
personalizada, favoreciendo procesos de mejora
continua del aprendizaje. Por tanto, el análisis
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del rendimiento académico asociado al uso de
tecnología educativa debe considerar variables
como la calidad de los recursos digitales, la
formación docente y el contexto institucional en
el que se implementan estas herramientas
(Selwyn, 2019).
El rol del docente adquiere una relevancia
estratégica en los procesos de integración de la
tecnología educativa y la inteligencia artificial
en el nivel de bachillerato, especialmente en
contextos educativos en proceso de
transformación digital. Lejos de ser desplazado
por sistemas inteligentes, el docente se
consolida como mediador pedagógico,
orientador crítico y diseñador de experiencias
de aprendizaje significativas. Su función
implica seleccionar, adaptar y contextualizar las
herramientas tecnológicas de acuerdo con los
objetivos curriculares y las características
cognitivas y socioemocionales de los
estudiantes. Asimismo, el docente desempeña
un papel clave en la formación ética y crítica de
los jóvenes frente al uso de la inteligencia
artificial, promoviendo una actitud reflexiva y
responsable. La literatura científica coincide en
que la capacitación docente continua y
especializada es un factor determinante para el
éxito de las innovaciones tecnológicas en los
sistemas educativos (Area y Adell, 2021).
La formación ética en el uso de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial constituye
un componente esencial del proceso educativo
en el bachillerato, dado que los estudiantes se
enfrentan de manera creciente a dilemas
relacionados con el uso de la información y los
datos digitales. Los jóvenes deben desarrollar
una comprensión crítica de los riesgos
asociados al uso de sistemas inteligentes, tales
como los sesgos algorítmicos, la manipulación
de contenidos y la vulneración de la privacidad.
La educación ética en tecnología contribuye a
que los estudiantes adopten prácticas
responsables y conscientes en entornos
digitales, fortaleciendo su ciudadanía digital.
Asimismo, fomenta el respeto por la propiedad
intelectual, la protección de datos personales y
el uso adecuado de la información en contextos
académicos. En este sentido, la institución
educativa cumple un rol fundamental como
espacio de formación ética y ciudadana en la era
digital (Floridi et al., 2018).
Otro aspecto relevante del análisis teórico es el
impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en las formas de
interacción social de los estudiantes de
bachillerato. Las plataformas digitales, los
entornos virtuales de aprendizaje y las redes
educativas modifican las dinámicas
tradicionales de comunicación y colaboración
entre pares. Estas tecnologías pueden favorecer
el trabajo colaborativo, el intercambio de ideas
y la construcción colectiva del conocimiento,
siempre que se diseñen actividades pedagógicas
orientadas a dichos fines. Sin embargo, también
pueden generar efectos negativos, como
aislamiento social o reducción de la interacción
presencial, si no se gestionan de manera
equilibrada. Por ello, resulta necesario analizar
cómo estas herramientas influyen en las
relaciones sociales de los jóvenes desde una
perspectiva pedagógica integral (Garrison y
Vaughan, 2008).
La equidad educativa representa uno de los
desafíos más significativos en la incorporación
de tecnologías educativas y sistemas de
inteligencia artificial en los contextos escolares
contemporáneos. Las diferencias en el acceso a
dispositivos tecnológicos, conectividad a
internet y recursos digitales de calidad pueden
profundizar las brechas educativas existentes
entre los estudiantes. En este escenario, la
implementación de tecnología educativa debe ir
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acompañada de políticas institucionales y
estrategias pedagógicas que garanticen
condiciones mínimas de acceso y uso
equitativo. Asimismo, es fundamental
considerar las particularidades socioculturales y
económicas de cada comunidad educativa para
evitar procesos de exclusión digital. La
literatura internacional enfatiza que la equidad
debe constituir un principio rector en cualquier
iniciativa de innovación educativa basada en
tecnología (UNESCO, 2021).
El análisis del impacto de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial en el
bachillerato requiere una visión sistémica e
integradora que articule dimensiones
pedagógicas, tecnológicas, sociales y éticas.
Este enfoque permite comprender de manera
profunda y contextualizada cómo estas
tecnologías influyen en los procesos de
enseñanza-aprendizaje y en la formación
integral de los estudiantes. Los estudios
desarrollados en contextos institucionales
específicos aportan evidencia empírica
relevante para enriquecer el debate académico y
fundamentar decisiones educativas informadas.
En consecuencia, un marco teórico robusto y
exhaustivo resulta indispensable para sustentar
investigaciones empíricas orientadas a analizar
el uso de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en el nivel de bachillerato.
Materiales y Métodos
El presente estudio se desarrolló bajo un
enfoque cuantitativo, debido a que su objetivo
central fue medir de manera objetiva,
sistemática y empíricamente verificable el
impacto que la tecnología educativa y la
inteligencia artificial ejercen sobre los
estudiantes de bachillerato dentro de un
contexto institucional específico. Este enfoque
permitió transformar fenómenos educativos
abstractos en variables observables y
cuantificables, facilitando su análisis estadístico
riguroso. A través del enfoque cuantitativo fue
posible recopilar datos numéricos que reflejan
con precisión las percepciones, prácticas y
niveles de uso de tecnologías educativas por
parte de los estudiantes. Asimismo, este
enfoque garantizó la posibilidad de replicar el
estudio en contextos similares, fortaleciendo la
validez externa de la investigación. La selección
de este enfoque respondió a la necesidad de
generar evidencia empírica sólida que sustente
conclusiones objetivas y fundamentadas sobre
el fenómeno estudiado.
El tipo de investigación adoptado fue
descriptivo y correlacional, ya que el estudio se
propuso, en una primera fase, describir de
manera detallada y sistemática las
características del uso de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial en los
estudiantes de bachillerato. La investigación
descriptiva permitió identificar frecuencias,
tendencias y patrones de comportamiento
tecnológico tal como se manifiestan en la
realidad educativa, sin introducir
modificaciones en el entorno estudiado. En una
segunda fase, el enfoque correlacional permitió
analizar el grado de relación existente entre el
uso de estas tecnologías y variables educativas
relevantes como la motivación académica, el
desarrollo de competencias digitales y la
percepción del aprendizaje. Este tipo de
investigación resulta pertinente cuando se busca
comprender asociaciones significativas entre
variables sin establecer relaciones causales
directas. De esta manera, el estudio aporta una
visión integral del fenómeno desde una
perspectiva analítica y contextualizada.
El diseño metodológico fue no experimental y
de corte transversal, dado que las variables
analizadas no fueron manipuladas
intencionalmente por los investigadores, sino
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observadas en su contexto natural de
ocurrencia. Este diseño permitió estudiar el
fenómeno tal como se presenta en el entorno
educativo real, respetando las dinámicas
institucionales, pedagógicas y sociales propias
del bachillerato. El carácter no experimental
garantizó que los resultados reflejaran
situaciones auténticas del proceso educativo,
sin intervención externa que alterara el
comportamiento de los participantes. El corte
transversal implicó que la recolección de datos
se realizó en un único momento del tiempo, lo
cual permitió obtener una visión precisa del
estado actual del uso de la tecnología educativa
y la inteligencia artificial. Este tipo de diseño es
ampliamente aceptado en investigaciones
educativas orientadas al análisis de
percepciones y prácticas en contextos
específicos.
La población objeto de estudio estuvo
conformada por ciento ochenta (180)
estudiantes matriculados en primero, segundo y
tercero de bachillerato de la Unidad Educativa
Balneario de Sua, correspondientes al período
lectivo vigente durante la ejecución de la
investigación. Esta población incluyó
estudiantes de ambos sexos, con edades
comprendidas entre los catorce y dieciocho
años, pertenecientes a un contexto educativo del
litoral ecuatoriano con características
socioculturales específicas. La elección de esta
población se fundamentó en su exposición
directa, constante y creciente al uso de
tecnologías educativas y herramientas basadas
en inteligencia artificial dentro del proceso de
enseñanza-aprendizaje. Asimismo, se consideró
que esta etapa educativa resulta clave para
analizar el impacto de dichas tecnologías en el
desarrollo académico, cognitivo y formativo de
los estudiantes. La población seleccionada
ofreció condiciones adecuadas para el
cumplimiento de los objetivos planteados en la
investigación.
La muestra estuvo constituida por ciento veinte
(120) estudiantes, seleccionados mediante un
muestreo probabilístico estratificado, con el
propósito de garantizar una representación
equilibrada de los diferentes niveles de
bachillerato. Cada estrato correspondió a un
nivel educativo específico, seleccionándose
cuarenta (40) estudiantes de primero, cuarenta
(40) de segundo y cuarenta (40) de tercero de
bachillerato, mediante procedimientos
aleatorios. Este tipo de muestreo permitió
reducir el sesgo muestral y asegurar que todos
los estudiantes tuvieran la misma probabilidad
de ser seleccionados. La distribución equitativa
de la muestra facilitó comparaciones entre
niveles educativos y fortaleció la validez interna
del estudio. El tamaño muestral fue
determinado considerando criterios estadísticos
apropiados para investigaciones descriptivas y
correlacionales en el ámbito educativo.
La técnica de recolección de datos utilizada fue
la encuesta, seleccionada por su capacidad para
obtener información cuantificable sobre
percepciones, actitudes y prácticas de un
número considerable de participantes. Esta
técnica permitió recopilar datos de forma
estructurada, estandarizada y sistemática,
garantizando uniformidad en la aplicación del
instrumento. La encuesta facilitó la obtención
de información relevante en un periodo de
tiempo reducido, sin interferir
significativamente con las actividades
académicas habituales de la institución.
Asimismo, su aplicación permitió minimizar
errores derivados de la interpretación subjetiva
del investigador. Por estas razones, la encuesta
resultó adecuada para el análisis del impacto de
la tecnología educativa y la inteligencia
artificial en estudiantes de bachillerato.
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El instrumento empleado fue un cuestionario
estructurado, diseñado específicamente para
responder a los objetivos y variables del
presente estudio. Dicho cuestionario estuvo
conformado por treinta (30) ítems, organizados
de manera coherente en cuatro dimensiones:
uso de tecnología educativa, uso de inteligencia
artificial, competencias digitales y percepción
del impacto en el aprendizaje. Los ítems fueron
formulados bajo una escala tipo Likert de cinco
niveles, lo que permitió captar gradaciones en
las opiniones y percepciones de los estudiantes.
Este tipo de escala facilitó la cuantificación de
respuestas subjetivas y su posterior análisis
estadístico. Además, la estructura del
instrumento favoreció la claridad y
comprensión por parte de los participantes.
La validez de contenido del instrumento se
estableció mediante el juicio de expertos,
procedimiento que consistió en la revisión
detallada del cuestionario por cinco (5)
especialistas en educación, tecnología educativa
e investigación científica. Los expertos
evaluaron la pertinencia, claridad, coherencia
interna y relevancia de cada ítem en relación
con los objetivos del estudio. Sus observaciones
permitieron identificar posibles ambigüedades,
redundancias o inconsistencias en la redacción
de los ítems. A partir de este proceso, se
realizaron ajustes que fortalecieron la calidad
metodológica del instrumento. La validación
por expertos garantizó que el cuestionario
midiera de manera adecuada y precisa las
variables propuestas. La confiabilidad del
instrumento se determinó mediante el cálculo
del coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose
un valor de 0,89, lo cual indica un nivel de
consistencia interna alto y estadísticamente
aceptable. Este resultado evidencia que los
ítems del cuestionario presentan una adecuada
correlación entre y que miden de forma
coherente las dimensiones establecidas. Un
valor elevado del Alfa de Cronbach respalda la
estabilidad y precisión de las mediciones
realizadas. En consecuencia, el instrumento
demostró ser confiable para su aplicación en el
contexto educativo estudiado. Este indicador
fortaleció la credibilidad de los datos obtenidos.
El análisis de los datos se realizó mediante la
aplicación de técnicas estadísticas descriptivas
e inferenciales, apoyadas en software
estadístico especializado. En la fase descriptiva
se calcularon frecuencias absolutas,
porcentajes, medias aritméticas y desviaciones
estándar, con el fin de caracterizar el
comportamiento de las variables analizadas.
Posteriormente, en la fase inferencial se
aplicaron pruebas de correlación para
identificar relaciones significativas entre el uso
de tecnología educativa, la inteligencia artificial
y las variables educativas consideradas. Este
procedimiento permitió interpretar los
resultados con base en criterios estadísticos
objetivos. El análisis de datos contribuyó a
responder de manera precisa a los objetivos de
la investigación. El estudio se desarrolló
respetando de manera estricta los principios
éticos fundamentales de la investigación
educativa. Se garantizó el consentimiento
informado de los participantes, explicando
claramente los objetivos, alcances y
procedimientos del estudio. Asimismo, se
aseguró la confidencialidad y el anonimato de
la información proporcionada por los
estudiantes, protegiendo sus datos personales.
Los datos recolectados fueron utilizados
exclusivamente con fines académicos y
científicos. El cumplimiento de estos principios
éticos fortaleció la legitimidad, transparencia y
rigor científico del estudio.
Resultados y Discusión
A continuación, se presentan los principales
resultados
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Tabla 1. Nivel de uso de la tecnología educativa
en los estudiantes de bachillerato
Nivel de uso
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
18
15,0 %
Medio
46
38,3 %
Alto
56
46,7 %
Total
120
100 %
Fuente: Elaboración propia
Los resultados evidencian que un porcentaje
mayoritario de los estudiantes presenta un nivel
alto de uso de la tecnología educativa, lo que
indica una presencia significativa de
herramientas digitales en sus actividades
académicas cotidianas. El 46,7 % de los
participantes manifestó utilizar con frecuencia
plataformas educativas, recursos digitales y
aplicaciones tecnológicas como apoyo al
aprendizaje, lo cual refleja una integración
progresiva de la tecnología en el contexto
escolar. No obstante, el 38,3 % se ubicó en un
nivel medio, lo que sugiere un uso funcional
pero no plenamente sistemático de dichas
herramientas. El 15,0 % reportó un nivel bajo
de uso, lo que evidencia la existencia de una
brecha interna en el acceso o aprovechamiento
pedagógico de la tecnología educativa.
Tabla 2. Nivel de uso de herramientas basadas
en inteligencia artificial
Nivel de uso
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
34
28,3 %
Medio
52
43,3 %
Alto
34
28,4 %
Total
120
100 %
Fuente: Elaboración propia
En relación con el uso de herramientas basadas
en inteligencia artificial, los resultados
muestran una distribución más equilibrada entre
los niveles de uso. El 43,3 % de los estudiantes
reportó un uso medio de aplicaciones con
inteligencia artificial, como asistentes virtuales,
generadores de contenido o plataformas
adaptativas de aprendizaje. Este resultado
sugiere que la inteligencia artificial está
presente en el entorno educativo, aunque aún no
se encuentra plenamente integrada de forma
sistemática. Asimismo, el 28,4 % indicó un uso
alto, lo que evidencia que un grupo significativo
de estudiantes recurre activamente a estas
herramientas para apoyar su aprendizaje. Sin
embargo, el 28,3 % manifestó un nivel bajo de
uso, lo que puede asociarse a desconocimiento,
limitaciones de acceso o falta de orientación
pedagógica.
Tabla 3. Nivel de competencias digitales
desarrolladas por los estudiantes
Frecuencia
Porcentaje
20
16,7 %
58
48,3 %
42
35,0 %
120
100 %
Fuente: Elaboración propia
Los resultados relacionados con las
competencias digitales indican que la mayoría
de los estudiantes se concentra en un nivel
medio de desarrollo, representando el 48,3 % de
la muestra. Este hallazgo sugiere que los
estudiantes poseen habilidades básicas para el
uso de herramientas digitales, aunque aún
presentan limitaciones en aspectos como el
análisis crítico de la información y el uso ético
de la tecnología. Por otro lado, el 35,0 %
alcanzó un nivel alto de competencias digitales,
lo que refleja un manejo adecuado de recursos
tecnológicos y una mayor autonomía en el
aprendizaje. Sin embargo, el 16,7 % se ubicó en
un nivel bajo, lo que evidencia la necesidad de
fortalecer programas de formación digital
inclusiva dentro de la institución.
Tabla 4. Percepción del impacto de la
tecnología educativa y la inteligencia artificial
en el aprendizaje
Percepción del impacto
Frecuencia
Porcentaje
Negativa
14
11,7 %
Moderada
44
36,6 %
Positiva
62
51,7 %
Total
120
100 %
Fuente: Elaboración propia
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La percepción estudiantil respecto al impacto de
la tecnología educativa y la inteligencia
artificial en el aprendizaje es
predominantemente positiva, ya que el 51,7 %
de los estudiantes considera que estas
herramientas mejoran su comprensión de los
contenidos y facilitan el estudio. Este resultado
confirma el potencial formativo de las
tecnologías cuando son utilizadas como apoyo
al proceso educativo. No obstante, un 36,6 %
manifestó una percepción moderada, lo que
indica que los beneficios percibidos no son
homogéneos para todos los estudiantes.
Finalmente, el 11,7 % expresó una percepción
negativa, lo que podría estar relacionado con
dificultades de uso, distracción o falta de
acompañamiento docente.
Tabla 5. Relación entre uso de tecnología
educativa y motivación académica
Nivel de uso
tecnológico
Motivación
baja
Motivación
media
Motivación
alta
Bajo
10
6
2
Medio
8
24
14
Alto
2
16
38
Fuente: Elaboración propia
El análisis de la relación entre el uso de
tecnología educativa y la motivación académica
revela una tendencia clara hacia una asociación
positiva entre ambas variables. Los estudiantes
con un nivel alto de uso tecnológico presentan
mayores niveles de motivación académica, lo
que sugiere que la tecnología puede actuar
como un factor estimulante del interés y la
participación en el aprendizaje. En contraste,
los estudiantes con bajo uso tecnológico
concentran mayores niveles de motivación baja,
evidenciando que la limitada interacción con
recursos digitales puede influir negativamente
en el compromiso académico. Estos resultados
refuerzan la importancia de integrar la
tecnología de manera pedagógicamente
planificada.
Tabla 6. Correlación entre uso de inteligencia
artificial y percepción del aprendizaje
Variables correlacionadas
Coeficiente
r
Uso de inteligencia artificial
Aprendizaje
0,67
Fuente: Elaboración propia
El coeficiente de correlación obtenido (r = 0,67)
indica una correlación positiva moderada-alta
entre el uso de herramientas de inteligencia
artificial y la percepción del aprendizaje por
parte de los estudiantes. Este resultado sugiere
que, a mayor uso de inteligencia artificial,
mayor es la percepción de mejora en el
aprendizaje, lo cual respalda la relevancia de
estas herramientas en el contexto educativo
actual. Sin embargo, la correlación no implica
causalidad, por lo que los resultados deben
interpretarse considerando otros factores
pedagógicos y contextuales. Aun así, el
hallazgo aporta evidencia empírica significativa
sobre el impacto potencial de la inteligencia
artificial en la experiencia educativa de los
estudiantes de bachillerato. Los resultados
obtenidos evidencian que el uso de la tecnología
educativa en los estudiantes de bachillerato
presenta una presencia significativa dentro del
contexto escolar analizado, especialmente en
aquellos estudiantes que reportaron niveles
altos de utilización de herramientas digitales
como plataformas educativas, recursos
multimedia y aplicaciones de apoyo académico.
Este hallazgo confirma que la tecnología
educativa se ha integrado progresivamente en
las prácticas escolares cotidianas, alineándose
con las transformaciones pedagógicas propias
de la sociedad digital contemporánea. Desde
una perspectiva teórica, estos resultados
coinciden con los planteamientos de Area y
Adell (2021), quienes señalan que la
digitalización educativa ha modificado de
manera sustantiva los entornos de aprendizaje,
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favoreciendo modelos más interactivos y
centrados en el estudiante. Sin embargo, el
análisis detallado de los datos sugiere que la
frecuencia de uso no siempre se traduce en un
aprovechamiento pedagógico profundo, lo que
refuerza la idea de que la tecnología, por sola,
no garantiza mejoras significativas en el
aprendizaje. En consecuencia, los resultados
respaldan la necesidad de una mediación
docente intencionada que transforme el uso
instrumental de la tecnología en experiencias de
aprendizaje significativo.
En relación con el uso de herramientas basadas
en inteligencia artificial, los resultados
muestran una predominancia de niveles medios
de utilización, lo que indica que estas
tecnologías aún se encuentran en una fase de
adopción progresiva dentro del contexto
educativo estudiado. Este hallazgo resulta
coherente con lo señalado por Holmes et al.
(2019), quienes sostienen que la inteligencia
artificial en educación se encuentra en un
proceso de incorporación gradual,
especialmente en niveles de educación
secundaria. La coexistencia de estudiantes con
niveles bajos y altos de uso de inteligencia
artificial pone en evidencia desigualdades
relacionadas con el acceso, el conocimiento y la
orientación pedagógica sobre estas
herramientas. Desde esta perspectiva, los
resultados sugieren que el uso de la inteligencia
artificial no responde todavía a una estrategia
institucional sistemática, sino más bien a
iniciativas individuales de los estudiantes. Esta
situación plantea la necesidad de diseñar
lineamientos pedagógicos claros que orienten el
uso formativo de la inteligencia artificial en el
aula.
En cuanto al desarrollo de competencias
digitales, los resultados indican que la mayoría
de los estudiantes se ubica en un nivel medio, lo
que refleja un dominio funcional de
herramientas tecnológicas básicas, pero
también limitaciones en competencias de orden
superior. Este resultado coincide con el modelo
conceptual propuesto por Ferrari (2013), quien
afirma que muchos estudiantes poseen
habilidades técnicas elementales, pero carecen
de capacidades críticas relacionadas con la
evaluación de la información, el pensamiento
reflexivo y el uso ético de la tecnología. La
presencia de un grupo significativo de
estudiantes con bajo nivel de competencias
digitales evidencia la persistencia de brechas
formativas incluso en contextos donde la
tecnología está disponible. En este sentido, los
resultados refuerzan la necesidad de incorporar
la alfabetización digital como un eje transversal
del currículo, con énfasis en el desarrollo de
competencias críticas y éticas. Asimismo, se
pone de manifiesto la importancia de que las
instituciones educativas asuman un rol activo en
la formación digital integral de los estudiantes.
La percepción mayoritariamente positiva del
impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en el aprendizaje
constituye un hallazgo relevante que confirma
el potencial formativo de estas herramientas
cuando son utilizadas como apoyo pedagógico.
Este resultado se alinea con los planteamientos
de Deci y Ryan (2000), quienes destacan que los
entornos de aprendizaje que favorecen la
autonomía, la participación activa y el interés
intrínseco tienden a incrementar la motivación
académica. No obstante, la existencia de
percepciones moderadas y negativas sugiere
que los beneficios de la tecnología no son
percibidos de manera homogénea por todos los
estudiantes. Estas diferencias pueden estar
asociadas a factores como estilos de
aprendizaje, nivel de acompañamiento docente
o experiencias previas con la tecnología. Por
tanto, los resultados evidencian la necesidad de
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una integración pedagógica diferenciada que
atienda la diversidad estudiantil.
El análisis de la relación entre el uso de
tecnología educativa y la motivación académica
revela una asociación positiva clara, lo que
indica que los estudiantes que utilizan con
mayor frecuencia recursos tecnológicos tienden
a mostrar niveles más altos de interés y
compromiso con sus actividades académicas.
Este hallazgo respalda investigaciones previas
que señalan que las herramientas digitales
interactivas pueden actuar como estímulos
motivacionales al diversificar las estrategias de
enseñanza. Sin embargo, los resultados también
muestran que los estudiantes con bajo uso
tecnológico presentan mayores niveles de
desmotivación, lo que podría profundizar
desigualdades educativas existentes. Desde esta
perspectiva, la tecnología educativa puede
convertirse tanto en un factor de inclusión como
de exclusión, dependiendo de cómo sea
implementada. En consecuencia, se reafirma la
importancia de garantizar un acceso equitativo
y un uso pedagógicamente orientado de la
tecnología en el bachillerato.
La correlación positiva moderada-alta
encontrada entre el uso de inteligencia artificial
y la percepción del aprendizaje constituye uno
de los hallazgos más significativos del estudio,
ya que sugiere que estas herramientas tienen el
potencial de mejorar la experiencia educativa de
los estudiantes. Este resultado coincide con lo
señalado por la UNESCO (2021), que reconoce
la capacidad de la inteligencia artificial para
personalizar el aprendizaje, ofrecer
retroalimentación inmediata y adaptarse a las
necesidades individuales del estudiante. No
obstante, es fundamental subrayar que la
correlación estadística no implica una relación
causal directa, por lo que los resultados deben
interpretarse con cautela. Factores como la
calidad del diseño pedagógico, la formación
docente y el contexto institucional influyen de
manera decisiva en el impacto real de la
inteligencia artificial. En este sentido, la
inteligencia artificial debe concebirse como un
recurso complementario que potencia el
aprendizaje, y no como un sustituto del proceso
educativo tradicional.
Desde una perspectiva institucional, los
resultados obtenidos en la Unidad Educativa
Balneario de Sua evidencian la necesidad de
fortalecer estrategias pedagógicas orientadas al
uso crítico, ético y formativo de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial. La
discusión de los resultados pone de manifiesto
que la integración tecnológica debe ir
acompañada de procesos sistemáticos de
capacitación docente, actualización curricular y
políticas institucionales claras. Asimismo, se
destaca la importancia de incorporar la
formación ética, la protección de datos y el
pensamiento crítico como ejes transversales del
uso de tecnologías emergentes. Estos elementos
resultan fundamentales para garantizar que la
tecnología contribuya efectivamente a la
formación integral de los estudiantes. La
tecnología educativa y la inteligencia artificial
tienen un impacto significativo en la motivación
académica, el desarrollo de competencias
digitales y la percepción del aprendizaje de los
estudiantes de bachillerato, siempre que su uso
esté mediado pedagógicamente. Los hallazgos
refuerzan la necesidad de adoptar un enfoque
integral que articule tecnología, pedagogía y
ética en el contexto educativo. De igual manera,
se evidencia que el impacto positivo de estas
tecnologías depende de factores institucionales
y formativos que deben ser abordados de
manera estratégica. Esta discusión aporta
evidencia empírica relevante que puede orientar
futuras investigaciones y la toma de decisiones
educativas en contextos similares.
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Conclusiones
La presente investigación permitió concluir que
la tecnología educativa se encuentra
ampliamente integrada en las prácticas
académicas de los estudiantes de bachillerato,
evidenciando un uso frecuente y sostenido de
recursos digitales como plataformas educativas,
aplicaciones de apoyo al estudio y materiales
multimedia. Este resultado confirma que la
tecnología ha dejado de ser un recurso
complementario para convertirse en un
componente estructural del proceso educativo
contemporáneo, especialmente en el nivel de
educación media. No obstante, el análisis
detallado de los resultados demuestra que la
frecuencia de uso tecnológico no siempre se
traduce en un aprovechamiento pedagógico
profundo ni en aprendizajes significativos de
alta calidad. Esta situación pone de manifiesto
la necesidad de fortalecer la mediación docente
y la planificación didáctica para orientar el uso
de la tecnología hacia objetivos educativos
claros. En consecuencia, la integración de la
tecnología educativa debe concebirse como un
proceso pedagógico intencional, sistemático y
reflexivo, y no únicamente como la
incorporación de herramientas digitales en el
aula.
En relación con la inteligencia artificial, se
concluye que su uso en el nivel de bachillerato
se encuentra en una etapa de adopción
intermedia, caracterizada por una utilización
moderada y desigual entre los estudiantes. Este
hallazgo evidencia que, si bien las herramientas
basadas en inteligencia artificial están presentes
en el entorno educativo, aún no forman parte de
una estrategia institucional consolidada de
enseñanza-aprendizaje. La ausencia de
lineamientos pedagógicos claros y de una
formación específica sobre el uso educativo de
la inteligencia artificial limita su potencial
transformador. Asimismo, la utilización
espontánea o autodidacta de estas herramientas
puede generar prácticas poco reflexivas o
dependientes. Por tanto, se concluye que la
inteligencia artificial debe ser integrada de
manera planificada, ética y contextualizada para
maximizar sus beneficios formativos y
minimizar riesgos pedagógicos y éticos.
Respecto al desarrollo de competencias
digitales, los resultados permiten concluir que la
mayoría de los estudiantes presenta un nivel
medio de dominio, lo que indica un manejo
funcional de herramientas tecnológicas básicas,
pero también importantes limitaciones en
competencias de orden superior. Este hallazgo
demuestra que el acceso a la tecnología y su uso
frecuente no garantizan automáticamente el
desarrollo de capacidades críticas, reflexivas y
éticas en el entorno digital. La presencia de un
grupo significativo de estudiantes con bajo
nivel de competencias digitales evidencia la
persistencia de brechas formativas internas
dentro de la institución educativa. En este
sentido, se concluye que resulta imprescindible
implementar programas sistemáticos de
alfabetización digital integral. Dichos
programas deben promover el pensamiento
crítico, la evaluación responsable de la
información y el uso ético de la tecnología
como parte esencial del currículo escolar.
La percepción mayoritariamente positiva del
impacto de la tecnología educativa y la
inteligencia artificial en el aprendizaje permite
concluir que estas herramientas poseen un
elevado potencial para dinamizar los procesos
educativos y facilitar la comprensión de los
contenidos académicos. Los estudiantes
reconocen que el uso de recursos tecnológicos
contribuye a mejorar su desempeño académico
y a hacer más atractivas las actividades de
aprendizaje. Sin embargo, la coexistencia de
percepciones moderadas y negativas indica que
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los beneficios de la tecnología no se manifiestan
de manera homogénea en toda la población
estudiantil. Estas diferencias pueden estar
asociadas a factores como el nivel de
acompañamiento docente, la calidad del uso
pedagógico de la tecnología y las características
individuales de los estudiantes. Por
consiguiente, se concluye que la tecnología
educativa debe ser utilizada de manera
inclusiva, diferenciada y adaptada a la
diversidad del alumnado para garantizar su
efectividad.
El análisis de la relación entre el uso de la
tecnología educativa, la inteligencia artificial y
la motivación académica permite concluir que
existe una asociación positiva entre estas
variables, evidenciando que la tecnología puede
actuar como un factor estimulante del interés, la
participación y el compromiso académico de los
estudiantes. Los estudiantes que presentan
mayores niveles de interacción tecnológica
tienden a mostrar una actitud más favorable
hacia el aprendizaje y una mayor disposición
para participar en las actividades escolares. No
obstante, también se concluye que un uso
limitado, desorientado o carente de mediación
pedagógica puede profundizar procesos de
desmotivación y desigualdad educativa. En este
sentido, el acceso equitativo a la tecnología y el
acompañamiento docente continuo se
constituyen como elementos clave para
potenciar sus efectos positivos en el
bachillerato.
Se concluye que el impacto de la tecnología
educativa y la inteligencia artificial en los
estudiantes de bachillerato depende de una
articulación equilibrada y coherente entre
tecnología, pedagogía y ética. La investigación
demuestra que estas herramientas pueden
contribuir de manera significativa al desarrollo
académico, cognitivo y formativo de los
estudiantes, siempre que su uso esté mediado
por docentes capacitados y respaldado por
políticas institucionales claras. Asimismo, se
concluye que es indispensable fortalecer la
formación docente, la actualización curricular y
la educación ética en tecnología como ejes
estratégicos de la innovación educativa. Estas
conclusiones aportan evidencia empírica
relevante para orientar futuras investigaciones y
la toma de decisiones educativas en contextos
similares, promoviendo una integración
tecnológica crítica, responsable y
verdaderamente formativa en la educación
media.
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independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la
responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas como autoras del manuscrito
ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.