Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 101
DIRRUPTORES ENDOCRINÓLOGICOS Y SU INFLUENCIA EN LA METABOLISMO
DEL YODO
ENDOCRINE DISRUPTORS AND THEIR INFLUENCE ON IODINE METABOLISM
Autores: ¹Katherine Jeannette Chimborazo Constante, ²Christian Efrain Mera Ramos, ³María
Gianella Velásquez Muñoz y
4
Solange Alejandra Viteri Suárez.
¹ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0005-1294-8143
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-7012-1492
³ORCID ID: https://orcid.org/0009-0006-4951-0708
4
ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0002-9036-4432
¹E-mail de contacto: kate6.8@hotmail.com
²E-mail de contacto: chrismera95@hotmail.com
³E-mail de contacto: mgvelasquezm@pucesa.edu.ec
4
E-mail de contacto:
solangeaviterisuarez@gmail.com
Afiliación:
1*2*4*
Investigador independiente, (Ecuador).
3
*Pontificia Universidad Católica del Ecuador - Sede Ambato, (Ecuador).
Articulo recibido:23 de Diciembre del 2025
Articulo revisado: 25 de Diciembre del 2025
Articulo aprobado: 5 Enero del 2026
¹Doctora en Medicina graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina, (Cuba). Especialista de Primer Grado en Medicina General
Integral graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina, (Cuba). Médico Especialista en Endocrinologia graduada de la Belgorod
National Research University, (Rusia).
²Médico Cirujano graduado de la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador).
³Médico Cirujano graduada en la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador). Médico Especialista en Endocrinología
graduada en la Belgorod State University, (Rusia).
4
Médico General graduada en la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador).
Resumen
Los disruptores endocrinos representan un
grupo heterogéneo de compuestos químicos
capaces de interferir con la homeostasis
hormonal, generando efectos adversos sobre
diversos sistemas fisiológicos. Entre los más
afectados se encuentra el eje hipotálamo-
hipófisis-tiroides, debido a su alta sensibilidad
regulatoria y a su dependencia del yodo como
micronutriente esencial. El objetivo de esta
revisión narrativa fue analizar la evidencia
científica publicada entre 2020 y 2025 sobre la
influencia de los disruptores endocrinos en el
metabolismo del yodo y su impacto en la
función tiroidea. La metodología se basó en
una revisión narrativa de literatura científica
indexada en bases de datos internacionales. Los
resultados evidencian que sustancias como
percloratos, nitratos, ftalatos, bisfenoles y
compuestos orgánicos persistentes interfieren
con la captación, organificación y
biodisponibilidad del yodo, así como con la
síntesis, transporte y conversión de las
hormonas tiroideas. Estas alteraciones se
asocian con disfunción tiroidea subclínica y
clínica, incluso en contextos de suficiencia
yodada. Se concluye que la exposición
ambiental a disruptores endocrinos constituye
un factor de riesgo independiente para la
alteración del metabolismo del yodo y la
función tiroidea, con importantes
implicaciones para la salud pública.
Palabras clave: Disruptores
endocrinológicos, Influencia, Metabolismo,
Yodo.
Abstract
Endocrine disruptors are a heterogeneous
group of chemical compounds capable of
interfering with hormonal homeostasis, leading
to adverse effects on multiple physiological
systems. Among the most affected is the
hypothalamicpituitarythyroid axis, due to its
high regulatory sensitivity and dependence on
iodine as an essential micronutrient. The aim of
this narrative review was to analyze scientific
evidence published between 2020 and 2025
regarding the influence of endocrine disruptors
on iodine metabolism and their impact on
thyroid function. The methodology consisted
of a narrative review of peer-reviewed
literature indexed in international databases.
The results indicate that substances such as
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perchlorates, nitrates, phthalates, bisphenols,
and persistent organic pollutants interfere with
iodine uptake, organification, and
bioavailability, as well as with thyroid
hormone synthesis, transport, and peripheral
conversion. These disruptions are associated
with subclinical and clinical thyroid
dysfunction, even in populations with adequate
iodine intake. It is concluded that
environmental exposure to endocrine
disruptors constitutes an independent risk
factor for alterations in iodine metabolism and
thyroid function, with significant public health
implications.
Keywords: Endocrine disruptors, Influence,
Metabolism, Iodine.
Sumário
Os disruptores endócrinos constituem um
grupo heterogêneo de compostos químicos
capazes de interferir na homeostase hormonal,
produzindo efeitos adversos em diferentes
sistemas fisiológicos. Entre os mais afetados
destaca-se o eixo hipotálamo-hipófise-tireoide,
devido à sua elevada sensibilidade regulatória
e à dependência do iodo como micronutriente
essencial. O objetivo desta revisão narrativa foi
analisar as evidências científicas publicadas
entre 2020 e 2025 sobre a influência dos
disruptores endócrinos no metabolismo do iodo
e seu impacto na função tireoidiana. A
metodologia baseou-se em uma revisão
narrativa de literatura científica indexada em
bases de dados internacionais. Os resultados
demonstram que substâncias como percloratos,
nitratos, ftalatos, bisfenóis e poluentes
orgânicos persistentes interferem na captação,
organificação e biodisponibilidade do iodo,
bem como na síntese, transporte e conversão
dos hormônios tireoidianos. Essas alterações
estão associadas à disfunção tireoidiana
subclínica e clínica, mesmo em contextos de
suficiência de iodo. Conclui-se que a exposição
ambiental aos disruptores endócrinos
representa um fator de risco independente para
alterações no metabolismo do iodo e na função
tireoidiana, com relevantes implicações para a
saúde pública.
Palavras-chave: Desreguladores endócrinos,
Influência, Metabolismo, Iodo.
Introducción
La exposición humana a sustancias químicas de
origen industrial, agrícola y doméstico ha
aumentado de manera significativa durante las
últimas décadas, generando una creciente
preocupación por sus efectos sobre la salud
endocrina. Entre estas sustancias, los
disruptores endocrinos se definen como
compuestos exógenos capaces de interferir con
la función hormonal normal, alterando los
mecanismos de señalización que regulan
procesos fisiológicos esenciales como el
crecimiento, la reproducción, el desarrollo
neurológico y el metabolismo energético. La
persistencia ambiental, la bioacumulación y la
exposición crónica a bajas concentraciones
convierten a estos compuestos en un problema
de salud pública de alcance global,
particularmente por sus efectos subclínicos y de
aparición tardía (Gore et al., 2020). El sistema
endocrino presenta una alta vulnerabilidad
frente a estos compuestos debido a la
sensibilidad de sus mecanismos regulatorios y a
la estrecha interacción entre hormonas,
receptores y enzimas metabólicas. En este
contexto, el eje hipotálamohipófisistiroides
ha sido identificado como uno de los principales
blancos de acción de los disruptores endocrinos,
dado que pequeñas alteraciones hormonales
pueden generar efectos fisiológicos
amplificados. La glándula tiroides desempeña
un rol central en la regulación del metabolismo
basal, la termogénesis y el desarrollo
neurológico, funciones que dependen de una
adecuada síntesis y metabolismo de las
hormonas tiroideas (Zoeller et al., 2023).
El yodo constituye un micronutriente esencial
para la síntesis de tiroxina y triyodotironina,
siendo su disponibilidad y metabolismo
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determinantes para el adecuado funcionamiento
tiroideo. La captación del yodo por la glándula
tiroides, mediada por el simportador sodio-
yoduro, así como su posterior organificación y
conversión hormonal, representan procesos
altamente regulados y susceptibles a
interferencias químicas. La alteración de
cualquiera de estas etapas puede desencadenar
trastornos tiroideos con repercusiones
metabólicas, cognitivas y cardiovasculares,
incluso en escenarios donde la ingesta dietética
de yodo es considerada suficiente
(Zimmermann y Boelaert, 2021). Diversas
investigaciones han demostrado que
compuestos como los percloratos, tiocianatos y
nitratos compiten directamente con el yoduro
por el transporte tiroideo, reduciendo su
captación y afectando la síntesis hormonal.
Asimismo, otros disruptores endocrinos como
los bifenilos policlorados, dioxinas, ftalatos y
bisfenoles pueden alterar la expresión génica de
proteínas clave involucradas en el metabolismo
del yodo y en la conversión periférica de
hormonas tiroideas, generando desequilibrios
funcionales que no siempre se manifiestan de
forma inmediata (Duntas y Stathatos, 2021).
Desde una perspectiva de antecedentes
científicos recientes, estudios experimentales
han evidenciado que la exposición prenatal y
postnatal a disruptores endocrinos se asocia con
alteraciones en los niveles séricos de hormonas
tiroideas y con cambios estructurales en la
glándula tiroides. Investigaciones en modelos
animales y humanos han confirmado que estas
alteraciones pueden persistir a largo plazo,
afectando el neurodesarrollo y el metabolismo
energético, incluso tras la reducción de la
exposición ambiental (Carvalho et al., 2020).
Otros antecedentes epidemiológicos han
señalado una relación significativa entre la
exposición ambiental a mezclas de disruptores
endocrinos y la aparición de hipotiroidismo
subclínico en poblaciones adultas. Estudios
poblacionales realizados en Europa y América
Latina han identificado asociaciones entre
concentraciones urinarias de ftalatos, bisfenol A
y metabolitos de pesticidas con variaciones en
los niveles de TSH y hormonas tiroideas, lo que
refuerza la hipótesis de una interferencia directa
en el metabolismo del yodo (López-Espinosa et
al., 2024). Investigaciones más recientes han
ampliado el enfoque hacia la exposición
combinada a múltiples disruptores endocrinos,
evidenciando efectos sinérgicos que superan los
impactos observados con sustancias
individuales. Estos estudios destacan que la
evaluación aislada de compuestos subestima el
riesgo real, especialmente en relación con el
metabolismo tiroideo, donde la interacción
entre diferentes disruptores puede amplificar la
alteración de la captación y utilización del yodo
(Solecki et al., 2022).
En el ámbito materno-infantil, diversos
antecedentes han demostrado que la exposición
a disruptores endocrinos durante el embarazo
puede afectar el estado yodado materno y fetal,
incrementando el riesgo de alteraciones
neurocognitivas en la descendencia. Incluso en
países con programas de yodación universal de
la sal, se han reportado deficiencias funcionales
de yodo asociadas a la exposición ambiental, lo
que evidencia la complejidad del problema más
allá de la ingesta dietética (Zoeller et al., 2023).
A nivel regional, particularmente en América
Latina, la coexistencia de contaminación
ambiental, uso intensivo de agroquímicos y
desigualdades en el acceso a sistemas de
monitoreo sanitario ha limitado la comprensión
integral del impacto de los disruptores
endocrinos sobre el metabolismo del yodo. La
evidencia disponible sugiere que los programas
de fortificación, aunque necesarios, pueden no
ser suficientes para contrarrestar los efectos
adversos de la exposición ambiental crónica a
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estas sustancias (Carvalho et al., 2020). Desde
el punto de vista de la problemática, se
identifica una brecha significativa entre el
control nutricional del yodo y la creciente
exposición a disruptores endocrinos que
interfieren con su metabolismo. Esta situación
genera un escenario complejo en el que las
alteraciones tiroideas persisten o emergen
incluso en contextos de suficiencia yodada,
dificultando el diagnóstico, la prevención y el
diseño de políticas públicas eficaces orientadas
a la salud endocrina poblacional.
La justificación de la presente revisión se
fundamenta en la necesidad de integrar la
evidencia científica reciente sobre los
mecanismos mediante los cuales los disruptores
endocrinos afectan el metabolismo del yodo, así
como sus implicaciones clínicas y
epidemiológicas. Comprender estas
interacciones resulta esencial para fortalecer las
estrategias de prevención, optimizar los
programas de vigilancia tiroidea y orientar la
formulación de normativas ambientales y
sanitarias basadas en evidencia científica
actualizada. En este contexto, el objetivo
general de esta revisión narrativa es analizar la
evidencia científica publicada entre 2020 y
2025 sobre la influencia de los disruptores
endocrinos en el metabolismo del yodo y su
impacto en la función tiroidea. A partir de este
objetivo, se plantea la siguiente pregunta de
investigación: ¿Cuál es la evidencia disponible
sobre los mecanismos y efectos mediante los
cuales los disruptores endocrinos alteran el
metabolismo del yodo y contribuyen a la
disfunción tiroidea en poblaciones humanas?
Materiales y Métodos
La presente investigación se desarrolló
mediante una revisión bibliográfica de tipo
narrativa, orientada a analizar de forma integral
la evidencia científica reciente sobre la
influencia de los disruptores endocrinos en el
metabolismo del yodo y su impacto en la
función tiroidea. Este tipo de revisión fue
seleccionado por su pertinencia para sintetizar
hallazgos provenientes de distintos enfoques
metodológicos, incluyendo estudios
experimentales, epidemiológicos y revisiones
sistemáticas, permitiendo una comprensión
amplia y contextualizada del fenómeno
estudiado. La revisión narrativa facilitó la
identificación de patrones, mecanismos
fisiopatológicos y vacíos de conocimiento
relevantes para la salud pública y la
endocrinología ambiental. La estrategia de
búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en bases
de datos académicas internacionales de
reconocido prestigio, entre ellas
PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science,
Scielo y Redalyc, con el fin de garantizar la
calidad, trazabilidad y rigor científico de las
fuentes incluidas. La búsqueda se realizó de
manera sistemática entre los meses
correspondientes al período de revisión,
considerando literatura publicada entre los años
2020 y 2025, con el propósito de incorporar
evidencia actualizada y acorde con los avances
recientes en el campo de los disruptores
endocrinos y la fisiología tiroidea.
Para la recuperación de los estudios se
utilizaron palabras clave y descriptores
controlados en español e inglés, combinados
mediante operadores booleanos. Entre los
términos empleados se incluyeron: “disruptores
endocrinos”, “metabolismo del yodo”, “función
tiroidea”, “yodo”, “hipotiroidismo”, “thyroid
function”, “iodine metabolism”, “endocrine
disrupting chemicals” y “thyroid hormones”.
Estas combinaciones permitieron ampliar la
sensibilidad de la búsqueda y abarcar tanto
estudios mecanísticos como investigaciones
clínicas y poblacionales relacionadas con el
tema. Los criterios de inclusión consideraron
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artículos originales, revisiones narrativas,
revisiones sistemáticas y metaanálisis
publicados en revistas científicas arbitradas,
indexadas en las bases de datos seleccionadas,
y redactados en español, inglés o portugués. Se
incluyeron estudios que abordaran
explícitamente la relación entre disruptores
endocrinos y metabolismo del yodo, así como
aquellos que analizaran efectos sobre la
captación, biodisponibilidad, organificación del
yodo o alteraciones en la síntesis y metabolismo
de hormonas tiroideas. Asimismo, se
priorizaron investigaciones con población
humana, sin excluir estudios experimentales
relevantes que aportaran evidencia mecanística
sólida.
Como criterios de exclusión se descartaron tesis
de grado, repositorios institucionales,
documentos sin arbitraje académico, informes
técnicos no revisados por pares y publicaciones
anteriores al año 2020. También se excluyeron
estudios que abordaran disrupción endocrina sin
relación directa con la función tiroidea o el
metabolismo del yodo, así como aquellos con
información incompleta, duplicada o con
deficiencias metodológicas evidentes que
comprometieran la validez de sus resultados. El
análisis de la información se realizó mediante
un proceso de lectura crítica y síntesis narrativa,
en el cual los estudios seleccionados fueron
examinados en función de su diseño
metodológico, población estudiada, tipo de
disruptor endocrino evaluado, mecanismos de
acción descritos y principales hallazgos
relacionados con el metabolismo del yodo. Los
resultados fueron organizados de manera
temática, permitiendo identificar
convergencias, discrepancias y tendencias en la
evidencia científica, así como vacíos de
conocimiento que justifican futuras líneas de
investigación.
Resultados y Discusión
Influencia de los disruptores endocrinos en el
metabolismo del yodo
La evidencia científica reciente demuestra que
los disruptores endocrinos pueden interferir de
manera directa en el metabolismo del yodo
mediante la inhibición del simportador sodio-
yoduro, una proteína esencial para la captación
de yodo por la glándula tiroides. Estudios
toxicológicos y celulares han mostrado que
compuestos como el perclorato y el tiocianato
compiten activamente con el yoduro,
reduciendo su biodisponibilidad intracelular
incluso en contextos de ingesta dietética
adecuada, lo que genera un déficit funcional de
yodo a nivel tiroideo (Zimmermann, 2021).
Investigaciones experimentales han
evidenciado que la exposición crónica a bajas
concentraciones de perclorato altera de forma
significativa la homeostasis del yodo, afectando
la organificación y almacenamiento
intratiroideo. Estos efectos se han observado
tanto en modelos animales como en estudios
poblacionales, donde se reportan asociaciones
entre niveles urinarios de perclorato y
disminución de yodo funcional, especialmente
en mujeres en edad reproductiva (Blount,
2020).
Otros disruptores endocrinos, como los nitratos
y nitritos presentes en agua potable y alimentos
procesados, también han sido identificados
como moduladores negativos del metabolismo
del yodo. La literatura indica que estos
compuestos, al compartir mecanismos
competitivos de transporte, reducen la
eficiencia de la captación tiroidea del yodo,
incrementando el riesgo de disfunción tiroidea
subclínica en poblaciones expuestas de forma
continua (Ward, 2021). Los bifenilos
policlorados y las dioxinas, caracterizados por
su alta persistencia ambiental, han mostrado
capacidad para alterar la expresión génica de
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proteínas clave involucradas en el metabolismo
del yodo. Estudios moleculares señalan que
estos compuestos afectan la regulación del gen
NIS y de la tiroperoxidasa, comprometiendo
procesos esenciales para la síntesis hormonal
tiroidea (Zoeller, 2023). En el caso de los
ftalatos y bisfenoles, la evidencia sugiere una
interferencia indirecta sobre el metabolismo del
yodo a través de la alteración del equilibrio
hormonal y del estrés oxidativo tiroideo. Estas
sustancias han sido asociadas con cambios en la
expresión de enzimas implicadas en la
organificación del yodo, generando alteraciones
funcionales que pueden pasar desapercibidas en
evaluaciones clínicas convencionales (Gore,
2020).
Estudios epidemiológicos recientes han
identificado asociaciones entre concentraciones
urinarias de disruptores endocrinos y
variaciones en los biomarcadores del estado
yodado. Estos hallazgos sugieren que la
evaluación del consumo de yodo, por sola,
resulta insuficiente para explicar alteraciones
tiroideas en contextos de alta carga química
ambiental (López, 2024). La exposición
combinada a múltiples disruptores endocrinos
representa un factor crítico que amplifica la
alteración del metabolismo del yodo.
Investigaciones basadas en modelos de mezcla
química evidencian efectos sinérgicos que
superan el impacto de cada sustancia individual,
lo que refuerza la necesidad de enfoques
integrales en la evaluación del riesgo endocrino
(Solecki, 2022). Durante el embarazo, el
metabolismo del yodo adquiere una relevancia
particular debido al aumento de los
requerimientos fisiológicos maternos y fetales.
Estudios recientes indican que la exposición
gestacional a disruptores endocrinos puede
comprometer la transferencia placentaria de
yodo, afectando el desarrollo neurológico fetal
incluso en mujeres con ingesta adecuada del
micronutriente (Taylor, 2022). En poblaciones
infantiles, la evidencia muestra que la
exposición temprana a disruptores endocrinos
se asocia con alteraciones persistentes en el
metabolismo del yodo, lo que puede influir
negativamente en el crecimiento y el desarrollo
cognitivo. Estas alteraciones suelen
manifestarse como desequilibrios subclínicos
difíciles de detectar en etapas tempranas
(Vrijheid, 2021). En conjunto, los resultados
disponibles confirman que los disruptores
endocrinos actúan como moduladores negativos
del metabolismo del yodo mediante múltiples
mecanismos fisiopatológicos, generando un
escenario complejo en el que la suficiencia
dietética no garantiza una función tiroidea
óptima en contextos de exposición ambiental
crónica (Duntas, 2021).
Impacto de los disruptores endocrinos en la
función tiroidea
La función tiroidea depende de una regulación
hormonal precisa, altamente susceptible a
interferencias químicas externas. Estudios
recientes han demostrado que la exposición a
disruptores endocrinos se asocia con
alteraciones en los niveles séricos de TSH, T4 y
T3, incluso en ausencia de enfermedad tiroidea
clínica, lo que sugiere un impacto funcional
temprano sobre el eje hipotálamo-hipófisis-
tiroides (Boas, 2020). Diversas investigaciones
poblacionales han reportado una relación
consistente entre la exposición a ftalatos y
bisfenol A con alteraciones en los niveles de
TSH, particularmente en mujeres adultas. Estos
cambios hormonales reflejan una respuesta
adaptativa de la glándula tiroides frente a la
interferencia química, que puede evolucionar
hacia disfunción clínica a largo plazo (Meeker,
2021).
Los bifenilos policlorados han sido
ampliamente estudiados por su capacidad para
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alterar la función tiroidea mediante la unión
competitiva a proteínas transportadoras de
hormonas tiroideas. Este mecanismo reduce la
biodisponibilidad hormonal periférica,
afectando procesos metabólicos clave como la
termorregulación y el metabolismo energético
(Schug, 2022). En estudios longitudinales, la
exposición crónica a disruptores endocrinos ha
sido asociada con un mayor riesgo de
hipotiroidismo subclínico, especialmente en
poblaciones con susceptibilidad genética o con
deficiencias nutricionales concomitantes. Estos
hallazgos refuerzan la hipótesis de una
interacción compleja entre factores ambientales
y biológicos (Taylor, 2020). Durante el
embarazo, la disrupción endocrina adquiere una
relevancia crítica debido a la dependencia fetal
de las hormonas tiroideas maternas.
Investigaciones recientes han evidenciado que
la exposición a mezclas de disruptores
endocrinos se asocia con alteraciones
hormonales maternas y con efectos adversos
sobre el neurodesarrollo infantil (Korevaar,
2023).
En población pediátrica, estudios transversales
han mostrado asociaciones entre niveles
ambientales de disruptores endocrinos y
variaciones en la función tiroidea, lo que podría
influir negativamente en el crecimiento
somático y el desarrollo cognitivo. Estos efectos
suelen ser subclínicos, pero potencialmente
persistentes (Ruggeri, 2021). La literatura
también destaca el papel de los disruptores
endocrinos en la alteración de la conversión
periférica de hormonas tiroideas,
particularmente mediante la inhibición de las
desyodasas. Este mecanismo contribuye a
desequilibrios hormonales periféricos que
afectan la función metabólica sistémica
(Bianco, 2020). Estudios experimentales han
demostrado que la exposición prolongada a
disruptores endocrinos induce cambios
estructurales en la glándula tiroides, incluyendo
hiperplasia folicular y alteraciones histológicas
que comprometen su capacidad funcional. Estos
cambios refuerzan la evidencia de daño
orgánico más allá de las alteraciones
bioquímicas (Carvalho, 2020). En contextos de
suficiencia yodada, la persistencia de
disfunción tiroidea sugiere que los disruptores
endocrinos actúan como factores
independientes de riesgo. La evidencia
epidemiológica indica que la corrección
nutricional, aunque necesaria, no siempre
revierte los efectos hormonales inducidos por la
exposición ambiental (Zoeller, 2023). En
síntesis, los resultados muestran que los
disruptores endocrinos impactan la función
tiroidea a través de mecanismos múltiples y
convergentes, generando alteraciones
hormonales subclínicas y clínicas que
representan un desafío emergente para la salud
pública y la endocrinología preventiva (Gore,
2020).
La matriz bibliográfica que se presenta a
continuación sintetiza de manera analítica los
principales hallazgos de los estudios científicos
incluidos en la presente revisión narrativa,
seleccionados conforme a los criterios
metodológicos establecidos. Esta matriz
permite organizar y comparar la evidencia
disponible sobre la influencia de los disruptores
endocrinos en el metabolismo del yodo y su
impacto en la función tiroidea, integrando
investigaciones experimentales, clínicas y
epidemiológicas publicadas entre 2020 y 2025.
Su elaboración facilita la identificación de
patrones comunes, mecanismos
fisiopatológicos y convergencias en los
resultados reportados, así como la detección de
vacíos de conocimiento relevantes,
constituyéndose en una herramienta clave para
la interpretación crítica de la literatura y la
fundamentación de futuras líneas de
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investigación en el ámbito de la endocrinología
ambiental.
Tabla 1. Matriz bibliográfica
Autor (año)
Síntesis de resultados
Bianco (2020)
Analiza el metabolismo de las hormonas tiroideas y el papel de las desyodasas, evidenciando que la
interferencia química puede alterar la conversión periférica de T4 a T3, lo que contribuye a disfunciones
metabólicas incluso en ausencia de alteraciones tiroideas estructurales.
Blount (2020)
Demuestra que la exposición al perclorato se asocia con una disminución significativa de la captación tiroidea
de yodo, generando déficits funcionales que afectan la síntesis hormonal, especialmente en poblaciones con
alta exposición ambiental.
Boas (2020)
Identifica asociaciones entre la exposición a sustancias químicas ambientales y alteraciones subclínicas de la
función tiroidea en adultos, reflejadas en cambios en los niveles de TSH y hormonas tiroideas.
Carvalho
(2020)
Evidencia que contaminantes ambientales persistentes alteran la función tiroidea mediante mecanismos
múltiples, incluyendo la interferencia en el metabolismo del yodo y modificaciones estructurales de la glándula
tiroides.
Duntas (2021)
Describe los principales mecanismos por los cuales los disruptores endocrinos afectan la glándula tiroides,
destacando la inhibición del metabolismo del yodo y el aumento del riesgo de hipotiroidismo subclínico.
Gore (2020)
Presenta una síntesis exhaustiva sobre los disruptores endocrinos, concluyendo que múltiples compuestos
químicos interfieren con la homeostasis tiroidea y el metabolismo del yodo incluso a bajas dosis de exposición
crónica.
Korevaar
(2023)
Reporta que la alteración de la función tiroidea materna asociada a la exposición ambiental se vincula con
efectos adversos en el neurodesarrollo infantil, subrayando la relevancia del yodo y las hormonas tiroideas
durante la gestación.
López-
Espinosa
(2024)
Encuentra asociaciones significativas entre la exposición a disruptores endocrinos y disfunción tiroidea en
adultos, sugiriendo que estas sustancias comprometen el metabolismo del yodo independientemente de la
ingesta dietética.
Meeker (2021)
Analiza la relación entre ftalatos, bisfenol A y hormonas tiroideas, demostrando alteraciones en la regulación
endocrina que afectan la función tiroidea y el equilibrio metabólico.
Ruggeri (2021)
Evidencia que la exposición infantil a disruptores endocrinos se asocia con variaciones en la función tiroidea,
lo que podría impactar el crecimiento y el desarrollo cognitivo a largo plazo.
Schug (2022)
Describe cómo los disruptores endocrinos alteran la señalización de las hormonas tiroideas mediante la unión
competitiva a proteínas transportadoras, reduciendo la biodisponibilidad hormonal periférica.
Solecki (2022)
Establece principios científicos para la identificación de disruptores endocrinos, destacando la necesidad de
evaluar efectos combinados sobre el metabolismo tiroideo y del yodo.
Taylor (2020)
Identifica una asociación entre la exposición ambiental y un mayor riesgo de hipotiroidismo subclínico,
especialmente en poblaciones vulnerables con factores predisponentes.
Taylor (2022)
Evidencia que la disrupción endocrina durante el embarazo altera la función tiroidea materna y fetal,
comprometiendo la adecuada utilización del yodo.
Vrijheid (2021)
Demuestra que la exposición temprana a disruptores endocrinos se asocia con alteraciones persistentes en la
función tiroidea y el metabolismo del yodo durante la infancia.
Ward (2021)
Analiza el impacto de los nitratos sobre la función tiroidea, mostrando que compiten con el yodo en el
transporte tiroideo y afectan su biodisponibilidad.
Zimmermann
(2021)
Expone que la suficiencia dietética de yodo no siempre garantiza una función tiroidea adecuada cuando existen
interferencias ambientales que alteran su metabolismo.
Zoeller (2023)
Sintetiza evidencia mecanística sobre cómo los disruptores endocrinos alteran la regulación hormonal tiroidea
y el metabolismo del yodo, con implicaciones clínicas y poblacionales.
Fuente: elaboración propia
Conclusiones
Los hallazgos sintetizados evidencian que la
influencia de los disruptores endocrinos sobre el
metabolismo del yodo no se limita a un único
mecanismo, sino que responde a una interacción
compleja de procesos competitivos,
regulatorios y epigenéticos que afectan la
captación, organificación y disponibilidad
funcional del micronutriente. La literatura
revisada coincide en que sustancias como
percloratos, nitratos, ftalatos y compuestos
orgánicos persistentes interfieren directamente
con el simportador sodio-yoduro y con enzimas
tiroideas clave, generando un déficit funcional
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de yodo incluso en escenarios de suficiencia
dietética. Esta evidencia refuerza la necesidad
de reinterpretar el concepto clásico de
deficiencia de yodo, incorporando el impacto de
la exposición ambiental crónica como un
determinante adicional del estado yodado.
Asimismo, los resultados muestran que la
exposición simultánea a múltiples disruptores
endocrinos potencia los efectos adversos sobre
el metabolismo del yodo, lo que pone en
evidencia las limitaciones de los enfoques
tradicionales centrados en la evaluación de
sustancias individuales. La acción sinérgica de
mezclas químicas, particularmente en etapas
críticas del desarrollo como el embarazo y la
infancia, sugiere que los mecanismos de
adaptación fisiológica pueden verse superados,
incrementando la vulnerabilidad tiroidea. En
este contexto, los programas de fortificación
con yodo, aunque fundamentales, resultan
insuficientes si no se acompañan de estrategias
de control ambiental y vigilancia de
contaminantes endocrinos.
En relación con el impacto de los disruptores
endocrinos en la función tiroidea, la evidencia
integrada confirma la presencia de alteraciones
hormonales subclínicas caracterizadas por
modificaciones en los niveles de TSH, T4 y T3,
que pueden preceder al desarrollo de disfunción
tiroidea clínica. Estos cambios reflejan una
alteración sostenida del eje hipotálamo-
hipófisis-tiroides, atribuible tanto a la
interferencia en la síntesis hormonal como a la
modificación del transporte y la conversión
periférica de las hormonas tiroideas. La
persistencia de estos efectos, incluso en
poblaciones sin deficiencia nutricional
evidente, posiciona a los disruptores endocrinos
como factores independientes de riesgo
endocrino. Finalmente, la literatura revisada
destaca que el impacto de los disruptores
endocrinos sobre la función tiroidea adquiere
especial relevancia en poblaciones vulnerables,
como mujeres gestantes, niños y personas con
predisposición genética o condiciones
metabólicas preexistentes. La alteración
temprana de la señalización tiroidea puede
traducirse en consecuencias a largo plazo sobre
el neurodesarrollo, el metabolismo energético y
la salud cardiovascular. Estos hallazgos
subrayan la necesidad de integrar la evaluación
de la exposición ambiental dentro de los
protocolos de vigilancia tiroidea y de fortalecer
los enfoques preventivos desde una perspectiva
de salud pública y endocrinología ambiental.
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