Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 6 No. 10.1
Edición Especial UNEMI 2025
Página 718
INFLUENCIA DE LA MÚSICA EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE DE LOS
ESTUDIANTES DE CUARTO GRADO DE EGB EN LA ESCUELA TEODORO ALVARADO
GARAICOA, JUJAN
INFLUENCE OF MUSIC ON THE LANGUAGE DEVELOPMENT OF FOURTH-GRADE
EGB STUDENTS AT TEODORO ALVARADO GARAICOA SCHOOL, JUJAN
Autores: ¹Yosmery Alexandra Cervantes Avilez, ²Yelena Gabriela Farias Ortega, ³Nelson
Vladimir Tanquino López y
4
Milton Alfonso Criollo Turusina.
¹ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0008-4779-7455
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0004-7455-0336
³ORCID ID: https://orcid.org/0009-0008-7172-5056
4
ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0002-3394-1160
¹E-mail de contacto: ntanquinol@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: ycervantesa@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: yfariaso@unemi.edu.ec
4
E-mail de contacto:
mcriollot2@unemi.edu.ec
Afiliación: ¹*²*³*
4
*Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 30 de Noviembre del 2025
Artículo revisado: 15 de Noviembre del 2025
Artículo aprobado: 27 de Noviembre del 2025
¹Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
²Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
³Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
4
Licenciado en Ciencias de la Educación especialización en Arte, graduado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en
Docencia Universitaria graduado de la Universidad César Vallejo, (Perú). Doctorante en Educación en la Universidad César Vallejo,
(Perú).
Resumen
El estudio tuvo como objetivo determinar la
influencia de la música en el desarrollo del
lenguaje de los estudiantes de cuarto grado de
Educación General Básica en la Escuela
Teodoro Alvarado Garaicoa, Jujan, durante el
año lectivo 2025. Se aplicó una metodología
básica, con enfoque cuantitativo, diseño no
experimental y alcance descriptivo
transaccional. La técnica empleada fue la
encuesta y el instrumento un cuestionario
estructurado de 36 ítems, aplicado a una
muestra de 30 estudiantes seleccionados
mediante muestreo no probabilístico. Los
resultados revelaron que el 51,57 % del
estudiantado presenta un desempeño adecuado
en la relación entre armonía y uso del lenguaje,
el 51,93 % en la correspondencia entre melodía
y competencias estratégicas, y el 51,03 % en el
vínculo entre ritmo y formas del lenguaje. En
promedio, el 51,51 % demuestra dominio
favorable en las variables analizadas. Se
concluye que la música incide positivamente en
la expresión, comprensión y fluidez verbal,
fortaleciendo la atención, la creatividad y la
comunicación significativa en el aula.
Palabras clave: Música, Desarrollo del
lenguaje, Armonía, Melodía, Ritmo.
Abstract
The study aimed to determine the influence of
music on language development among fourth-
grade students at Teodoro Alvarado Garaicoa
School, Jujan, during the 2025 academic year.
A basic methodology was applied, with a
quantitative approach, non-experimental
design, and descriptivecross-sectional scope.
The survey technique was used, and the
instrument consisted of a structured
questionnaire with 36 closed-ended items,
administered to a sample of 30 students
selected through non-probabilistic sampling.
The results revealed that 51.57% of the
students showed adequate performance in the
relationship between harmony and language
use, 51.93% in the connection between melody
and strategic language competencies, and
51.03% in the link between rhythm and
language forms. On average, 51.51%
demonstrated favorable mastery in the
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analyzed variables. It is concluded that music
positively influences expression,
comprehension, and verbal fluency,
strengthening attention, creativity, and
meaningful communication in the classroom.
Keywords: Music, Language development,
Harmony, Melody, Rhythm.
Sumário
O estudo teve como objetivo determinar a
influência da música no desenvolvimento da
linguagem dos estudantes do quarto ano do
Ensino Geral Básico da Escola Teodoro
Alvarado Garaicoa, em Jujan, durante o ano
letivo de 2025. Aplicou-se uma metodologia
básica, com abordagem quantitativa,
delineamento não experimental e alcance
descritivotransversal. A técnica utilizada foi a
pesquisa por meio de questionário estruturado
com 36 itens fechados, aplicado a uma amostra
de 30 estudantes selecionados por amostragem
não probabilística. Os resultados revelaram que
51,57% dos alunos apresentaram desempenho
adequado na relação entre harmonia e uso da
linguagem, 51,93% na conexão entre melodia e
competências estratégicas da linguagem, e
51,03% no vínculo entre ritmo e formas da
linguagem. Em média, 51,51% demonstraram
domínio favorável nas variáveis analisadas.
Conclui-se que a música influencia
positivamente a expressão, a compreensão e a
fluência verbal, fortalecendo a atenção, a
criatividade e a comunicação significativa em
sala de aula.
Palavras-chave: Música, Desenvolvimento
da linguagem, Harmonia, Melodia, Ritmo.
Introducción
A nivel mundial, se ha realizado un estudio en
Canadá, donde Fibla et al. (2022), señalan que
los trastornos del desarrollo del lenguaje afectan
principalmente el vocabulario infantil. Estos
investigadores reportaron que entre el 7% y el
10% de los niños en edad escolar presentan un
vocabulario reducido en comparación con sus
pares, lo que limita su capacidad de expresarse
y comprender mensajes. Además, el 30% de los
casos se asocia con dificultades en la lectura y
para adquirir nuevas palabras. Este estudio
demuestra que el déficit léxico repercute en el
aprendizaje y la socialización infantil. Por otro
lado, Cokluk y Butur (2025), en Estados Unidos
identificaron que los trastornos del lenguaje
presentan una prevalencia del 7,7% entre niños
de 3 a 17 años, siendo más frecuentes en edades
tempranas. Los autores evidenciaron una mayor
incidencia en varones (9,6%) que en niñas
(5,7%) y diferencias según origen étnico, con
mayor afectación en afroamericanos. Estos
hallazgos reflejan que los problemas del
lenguaje no solo son comunes, sino que están
condicionados por la edad, el género y factores
socioculturales diversos. En El Salvador,
Laureano y Ramos (2021), destacan que las
actividades pedagógicas inciden directamente
en el desarrollo del lenguaje infantil.
Aproximadamente el 45% de los estudiantes
participa en lecturas guiadas, el 38% en
actividades de expresión oral y el 52% en
ejercicios narrativos. Asimismo, el 28% de los
docentes incorpora juegos lingüísticos,
promoviendo la motivación y el aprendizaje
activo. Estas estrategias fortalecen el
vocabulario y la fluidez comunicativa,
demostrando que la intervención docente
influye significativamente en la comprensión y
la expresión verbal del alumnado.
En Panamá, Acosta (2024) analizó las
dificultades más frecuentes en el desarrollo del
lenguaje, encontrando una alta incidencia de
dislexia y disgrafía. Cerca del 10% de los
estudiantes presentó problemas de lectura,
mientras que el 7% evidenció trastornos de
escritura asociados a la disgrafía. Además, el
30% de los casos no se detectan a tiempo, lo que
perpetúa las limitaciones en comprensión y
producción textual. La investigación resalta la
falta de programas de intervención temprana y
la necesidad de estrategias de detección y apoyo
sistemático en el aula. En Colombia, Hernández
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(2023), observó que los docentes aplican
estrategias pedagógicas específicas para
estimular el lenguaje. Cerca del 42% utiliza
juegos lingüísticos como rimas o trabalenguas,
el 36% desarrolla actividades narrativas y el
55% implementa lecturas guiadas para ampliar
vocabulario. Estas prácticas promueven la
seguridad al hablar y la comprensión textual,
fortaleciendo la competencia comunicativa de
los estudiantes. Los resultados evidencian que
los recursos lúdicos y narrativos constituyen
medios eficaces para fomentar el desarrollo
lingüístico y la creatividad verbal desde las
primeras etapas escolares. Finalmente, en
Ecuador, Larco (2023) analizó el desarrollo del
lenguaje en niños de 3 a 4 años, encontrando
avances y limitaciones en sus competencias
comunicativas. El 57,1% logra verbalizar
acciones y el 62% disfruta de juegos
lingüísticos, aunque solo el 29% resuelve
adivinanzas. Los resultados muestran progresos
en vocabulario comprensivo (51%) y expresivo
(39,9%), pero persisten retrasos en algunos
casos. Se concluye que el juego y la narración
son esenciales para superar las deficiencias
lingüísticas y deben emplearse mediante
estrategias más sistemáticas.
En la Escuela Teodoro Alvarado Garaicoa, del
cantón Jujan, se ha identificado que los
estudiantes de cuarto grado presentan
limitaciones en el lenguaje: vocabulario
reducido, pronunciación deficiente y escasa
fluidez oral. Aunque el currículo promueve
estrategias lúdicas y artísticas, la música no se
usa sistemáticamente como recurso
pedagógico. Esto limita la estimulación
comunicativa y creativa, afectando el
rendimiento académico y la interacción social.
Surge así la necesidad de integrar la música
como herramienta didáctica para fortalecer la
comprensión, la expresión y el vocabulario
infantil en el aula. La revisión bibliográfica
permite comprender desde un enfoque
conceptual la fundamentación para la variable
independiente, la música, se presenta como una
"construcción de sonidos encauzados" que
influye en la experiencia humana. Moo et al.
(2023), señalan que este fenómeno no solo
busca la estética a través del ritmo y la melodía,
sino que también enriquece la percepción como
un complejo proceso cerebral que involucra
múltiples redes neuronales para su
interpretación. Además, la música puede influir
directamente en el estado emocional del
receptor, convirtiéndose en un factor clave que
modifica la interacción con el entorno sonoro y
el procesamiento de los sentimientos. Por su
parte, la música, como variable en el desarrollo
humano, impacta directamente sobre las
capacidades cognitivas al introducir una
estructura sonora en los procesos de
aprendizaje. Sotomayor et al. (2023),
consideran que esta herramienta no solo mejora
la percepción espacial, la atención y la
memoria, sino que también facilita la
comprensión de temas complejos al procesar
información auditiva y emocional. Como
resultado, la música se consolida como un
elemento clave para el aprendizaje, influyendo
positivamente en el rendimiento creativo y la
capacidad para resolver problemas.
Finalmente, la música se define como un
lenguaje que, actuando como un estímulo
comunicativo, transforma la percepción del
individuo al combinar los elementos físicos del
sonido en una estructura organizada. Guzmán
(2021), explica que este enfoque permite
interactuar de manera más profunda con
emociones e ideas a través del ritmo, la melodía
y la armonía. Su aplicación no se limita al arte,
sino que se extiende a la ciencia a través de la
acústica, consolidándose como un elemento
fundamental en la comunicación y la cultura
humana. A nivel del modelo teórico, la música,
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como variable independiente, tiene un impacto
significativo en la expresión cultural y la
percepción sensorial. Vázquez et al. (2025),
consideran que esta forma de arte permite
organizar sonidos en el tiempo, lo cual
transforma la manera en que las personas
experimentan emociones y se comunican.
Según los autores, la sica no solo enriquece
la vida cultural, sino que también fomenta la
conexión social y el desarrollo cognitivo al
estructurarse en dimensiones clave. Por lo tanto,
se convierte en un elemento importante que
modifica las condiciones de la interacción
humana, mejorando la cohesión social y la
transmisión de identidad cultural a través de sus
componentes. Las dimensiones de la música
que definen su estructura son la armonía, la
melodía y el ritmo. El ritmo musical es la
organización perceptiva de los sonidos en el
tiempo, basada en la percepción de pulsos y
acentos que estructuran la secuencia sonora.
Álamo y Tejada (2021), señalan que, a través de
la coordinación percepción-acción, permite
sincronizar movimientos y respuestas
expresivas con los patrones musicales. Además,
el desarrollo estructural mediante resonancia y
plasticidad favorece la evolución de la
comprensión rítmica y su relación con el
lenguaje musical.
Por otro lado, la melodía es una secuencia
organizada de sonidos, cada uno con un ritmo
propio que aporta dinamismo a la composición.
Palomino et al. (2022), indica que se manifiesta
como una línea reconocible y coherente que
guía la percepción auditiva. Generalmente se
expresa en la melodía principal, destacando
sobre el acompañamiento y dando identidad a la
obra musical. De acuerdo con el ritmo, puede
concebirse como una fuerza intensiva que
organiza el tiempo y transforma la percepción
sonora, otorgando vitalidad y coherencia a la
experiencia musical. Polo (2022), explica que, a
la vez, establece distinciones entre figura y
sonido, mostrando su capacidad de articular
ambos planos en una misma expresión. De este
modo, posibilita una experiencia estética
integral donde la música adquiere forma y
sentido. Entre las teorías sustantivas de la
variable independiente, se encuentra la Teoría
Sociocultural de Lev Vygotsky (1978), citada
por Castañeda (2024), que postula que el
aprendizaje musical es un proceso construido a
través de la interacción social y cultural. En este
marco, el conocimiento no es un acto
individual, sino el resultado de la colaboración
en un entorno que le da significado, facilitando
la internalización de prácticas y símbolos
musicales. A través de conceptos como la Zona
de Desarrollo Próximo, se asegura la transición
del conocimiento, guiando el desarrollo del
aprendiz. Así, la música, como lenguaje, se
convierte en un instrumento fundamental para
la mediación y el desarrollo cognitivo,
entendiendo el aprendizaje musical como un
fenómeno colaborativo.
Asimismo, la Teoría de las Inteligencias
Múltiples de Howard Gardner (1983), citada
por Sánchez (2021), propone un modelo de
capacidades cognitivas autónomas, permitiendo
el procesamiento de información de manera
diferenciada. Dentro de este enfoque, el
concepto de inteligencia musical aboga por una
facultad específica para percibir, transformar y
expresar formas musicales, promoviendo la
sensibilidad al ritmo, la melodía y el timbre.
Esta competencia clave garantiza que el
individuo pueda comprender y crear estructuras
sonoras complejas. Por lo tanto, esta teoría
sostiene que dicha habilidad no es puramente
artística, sino una forma de pensamiento con
una base neurobiológica propia, fomentando la
valoración de la música como una capacidad
intelectual fundamental. Finalmente, la Teoría
del Aprendizaje Musical de Edwin Gordon
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(1997), citada por Pérez (2023), completa este
marco al describir cómo los individuos
aprenden música de forma análoga a la
adquisición del lenguaje, expandiendo los
límites del aprendizaje tradicional. Su principal
aporte se centra en el concepto de audición,
entendido como la capacidad de escuchar y
comprender música internamente sin que esté
físicamente presente. De este modo, los
patrones tonales y rítmicos interactúan en la
mente de forma natural, permitiendo la
anticipación y la creación de significado
musical mucho antes de la comprensión teórica.
En consecuencia, esta teoría redefine nuestra
comprensión del proceso educativo,
introduciendo una secuencia de aprendizaje que
combina la experiencia práctica con el
conocimiento teórico.
En primer lugar, el desarrollo del lenguaje no se
limita al aprendizaje de vocabulario o
estructuras, sino que implica generar espacios
comunicativos que permitan al estudiante
expresarse de manera creativa. Bejar et al.
(2025), afirman que este proceso fomenta la
construcción de significados y la interacción
social. Además, fortalece la comprensión
lectora y la producción oral y escrita. En
consecuencia, el lenguaje se concibe como un
eje transversal del aprendizaje escolar. Por otra
parte, las metodologías comunicativas que
incluyen juegos de roles, diálogos y dinámicas
interactivas favorecen el desarrollo del habla en
los estudiantes. Saavedra (2023), indica que, en
su investigación, evidenciaron mejoras
significativas en la expresión oral de los
alumnos que trabajaron con recursos
participativos. Este enfoque impulsa la
motivación y el aprendizaje autónomo. Así, el
lenguaje se convierte en una herramienta
práctica y funcional para la vida cotidiana.
Finalmente, la música es un recurso pedagógico
que contribuye al desarrollo lingüístico, al
estimular tanto la memoria como la creatividad
de los aprendices. Guevara et al. (2025),
explican que su estudio demostró que integrar
canciones en el aula potencia la adquisición del
idioma y la autoestima. De esta manera, los
estudiantes se involucran activamente en su
proceso de aprendizaje. Por lo tanto, la música
se consolida como una estrategia efectiva en el
desarrollo del lenguaje.
Asimismo, para el modelo teórico de la variable
dependiente se consideró que el desarrollo del
lenguaje es un proceso integral en el que los
estudiantes adquieren y fortalecen habilidades
comunicativas que les permiten interactuar de
manera efectiva en diversos contextos. Según
Bejar et al. (2025), este proceso no solo
involucra la construcción de estructuras
lingüísticas, sino también la capacidad de
utilizarlas de manera significativa y estratégica
en la vida cotidiana y académica. Además, los
autores indican que las dimensiones del
desarrollo del lenguaje son las siguientes: uso
del lenguaje, formas del lenguaje y
competencias estratégicas del lenguaje. El uso
del lenguaje implica el desarrollo de habilidades
comunicativas que permiten expresar y
comprender significados en distintos contextos.
Moyón et al. (2024), señalan que este aspecto
va más allá de la simple transmisión de ideas,
pues integra factores culturales y sociales que
garantizan una comunicación clara, inclusiva y
efectiva en el ámbito educativo. Asimismo, las
formas del lenguaje constituyen los modos en
que los seres humanos participan en los
procesos comunicativos, expresando
pensamientos, emociones y conocimientos
mediante recursos orales, escritos, gestuales o
visuales. Yépez y Álvarez (2021), afirman que
estas formas son esenciales para la interacción
efectiva y el aprendizaje colaborativo, ya que
facilitan la comunicación clara y el intercambio
de ideas entre los estudiantes.
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Finalmente, las competencias estratégicas del
lenguaje consisten en mantener la eficacia
comunicativa ante posibles dificultades en la
interacción, recurriendo a recursos verbales y
no verbales que facilitan la adaptación
discursiva y aseguran coherencia y
funcionalidad en diferentes contextos. Sardinas
y Castedo (2022), indican que estas
competencias permiten al estudiante superar
barreras comunicativas y desenvolverse con
éxito en distintos entornos, fortaleciendo su
confianza y autonomía en la comunicación. La
teoría Innatista de Chomsky (1957), citada por
González (2022), sostiene que los seres
humanos nacen con una capacidad biológica
para adquirir el lenguaje. Este planteamiento
introduce la idea del “dispositivo de adquisición
del lenguaje”, el cual permite a los niños
desarrollar estructuras lingüísticas de manera
natural al estar expuestos a estímulos
comunicativos. En el aula, esta perspectiva
resalta la importancia de ofrecer un entorno rico
en lenguaje. De esta forma, los estudiantes
activan sus capacidades innatas para procesar y
producir expresiones orales. Por tanto, el
lenguaje se concibe como una facultad propia
de la naturaleza humana.
La teoría del Desarrollo Cognitivo de Piaget
(1936), citada por Ramírez (2021), explica que
el aprendizaje del lenguaje depende de la
maduración cognitiva y de la interacción con el
entorno. Según esta teoría, los niños avanzan
por etapas de desarrollo en las que construyen
significados a partir de la experiencia. En la
educación básica, el lenguaje se fortalece
cuando se conecta con actividades concretas y
vivenciales. Así, el estudiante no solo aprende
palabras, sino que organiza su pensamiento a
través de ellas. Por consiguiente, el lenguaje es
visto como resultado del crecimiento intelectual
progresivo. Finalmente, la teoría Sociocultural
de Vygotsky (1978), citada por Cuervo (2022),
resalta la influencia del entorno social en el
desarrollo del lenguaje. El autor plantea que la
comunicación se construye en la interacción
con adultos o pares más avanzados, dentro de la
llamada zona de desarrollo próximo. En el
contexto escolar, esta perspectiva subraya la
importancia del diálogo, la colaboración y la
mediación docente. El lenguaje, en este sentido,
no se adquiere de manera aislada, sino en
constante intercambio cultural y social. De este
modo, se potencia tanto la expresión oral como
la comprensión significativa. Con dicha
premisa, el estudio se justifica desde el ámbito
social, donde la música se reconoce como una
herramienta que fortalece la cohesión, las
habilidades interpersonales y la construcción de
comunidad dentro del aula. Su aplicación
fomenta un ambiente de aprendizaje positivo,
inclusivo y motivador, reduciendo emociones
negativas como el miedo o la timidez que
pueden obstaculizar la interacción grupal. En
este sentido, la incorporación de la música no
solo refuerza el contenido lingüístico, sino que
también prepara a los estudiantes para
comunicarse e interactuar de manera efectiva en
una sociedad cada vez más diversa y
multicultural.
Por otro lado, el uso de canciones con un
enfoque crítico motiva a los estudiantes a
expresar sus propias experiencias y
sentimientos en relación con diversos contextos
sociales. Bilbao et al. (2024), señala que esta
perspectiva se ve respaldada por estudios que
observaron que los estudiantes que aprenden
idiomas a través de la música son socialmente
más activos y participativos. La incorporación
de la música, por lo tanto, no solo refuerza el
contenido lingüístico, sino que también prepara
a los estudiantes para interactuar de manera más
efectiva en una sociedad diversa y multicultural.
Desde una perspectiva pedagógica, la
importancia de la música radica en la profunda
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conexión que existe entre sus elementos y la
adquisición del lenguaje. Es una herramienta
versátil y efectiva para los aprendices, ya que su
uso en la pedagogía es beneficioso en distintos
niveles educativos y facilita la comprensión de
conceptos lingüísticos complejos de una manera
atractiva. En su investigación, las propiedades
musicales como el ritmo y la melodía están
directamente relacionadas con el desarrollo del
lenguaje, incluyendo la gramática, el
procesamiento semántico y la conciencia
fonológica. Tsiantoulias et al. (2023), afirman
que las habilidades musicales de un niño pueden
ser un predictor de su futuro rendimiento en
tareas lingüísticas, lo que subraya el valor
intrínseco de la música como un recurso
educativo fundamental.
Desde un enfoque práctico, la implementación
de la música en el aprendizaje de idiomas
demuestra tener un impacto positivo y tangible
en los estudiantes. Su uso no solo es motivador,
sino que ofrece beneficios lingüísticos
concretos al promover el desarrollo de las
cuatro habilidades clave del lenguaje: leer,
escribir, escuchar y hablar, convirtiéndola en
una estrategia altamente funcional para el aula.
Esta práctica tiene un impacto positivo en el
rendimiento académico, el pensamiento
creativo y la autoestima de los estudiantes.
Manitio y Torres (2022), señalan que la música
ofrece beneficios tanto motivacionales como
lingüísticos, justificando así su incorporación
en la práctica diaria por su capacidad para
generar resultados medibles y mejorar la
competencia lingüística de los estudiantes de
manera integral. La presente investigación es
pertinente porque destaca la importancia de la
música como herramienta para el aprendizaje de
idiomas, considerando sus beneficios sociales.
Su uso favorece la cohesión y la interacción
entre los estudiantes, creando un ambiente de
aprendizaje positivo que reduce la timidez y el
miedo, y promueve la participación activa en un
entorno diverso y multicultural. De esta manera,
la música no solo refuerza el aprendizaje del
idioma, sino que también prepara a los
estudiantes para desenvolverse de manera más
efectiva en la sociedad.
Desde una perspectiva pedagógica y práctica, la
música contribuye al desarrollo integral de las
habilidades lingüísticas, facilitando la
comprensión de conceptos complejos de
manera atractiva y significativa. Además,
potencia la creatividad, la motivación y la
autoestima de los estudiantes, generando
resultados concretos en su rendimiento
académico. Por estas razones, investigar la
incorporación de la música en la enseñanza de
idiomas es relevante, ya que permite mejorar
tanto la experiencia de aprendizaje como el
desarrollo social y cognitivo de los alumnos. En
inherencia a la pregunta de estudio se plantea:
¿Cuál es el efecto de la música en el desarrollo
del lenguaje de los estudiantes de Cuarto Grado
de EGB en la Escuela Teodoro Alvarado
Garaicoa, Jujan, 2025? En coherencia con ello,
los objetivos se orientan de la siguiente manera:
General; determinar la influencia de la música
en el desarrollo del lenguaje de los estudiantes
de Cuarto Grado de EGB en la Escuela Teodoro
Alvarado Garaicoa, Jujan, 2025. Específicos;
analizar la incidencia de la armonía en el uso del
lenguaje de los estudiantes a investigar;
identificar el efecto de la melodía en las
competencias estratégicas del lenguaje de los
estudiantes inherentes a la investigación; y
establecer el aporte del ritmo sobre las formas
del lenguaje en los individuos de estudio.
Materiales y Métodos
La investigación fue de tipo básica, con enfoque
cuantitativo, sustentada en un diseño no
experimental y con alcance descriptivo
transaccional, orientada a generar
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conocimientos teóricos sin enfocarse en la
resolución inmediata de problemas prácticos.
Se desarrolló en la Escuela Teodoro Alvarado
Garaicoa, ubicada en la parroquia Jujan, durante
el año lectivo 2025. El estudio abordó el
problema del desarrollo del lenguaje en
estudiantes de Cuarto Grado de Educación
General Básica, con el propósito de determinar
la influencia de la música como estrategia
pedagógica de apoyo. En este contexto, se
aplicó el método científico, un proceso
sistemático que permite investigar y analizar
fenómenos educativos para generar
conocimientos confiables que respalden la
práctica pedagógica. Por otro lado, la población
estuvo conformada por 100 estudiantes de los
paralelos “A”, “B” y “C” de la institución,
mientras que la muestra estuvo integrada por 30
estudiantes del paralelo “A”, seleccionados
mediante muestreo no probabilístico por
conveniencia, lo que permitió un acceso
adecuado considerando la disponibilidad de los
participantes y las condiciones de tiempo y
recursos del estudio. Para garantizar la
pertinencia de la muestra, se establecieron
criterios de inclusión: estudiantes matriculados
en cuarto grado, pertenecientes al paralelo
seleccionado y residentes en la parroquia Jujan.
Por su parte, los criterios de exclusión
consideraron a estudiantes de otros grados, de
otras instituciones educativas o que no
residieran en la parroquia, asegurando así la
coherencia y homogeneidad del grupo
participante.
La técnica de recolección de datos correspondió
a la encuesta, seleccionada por su pertinencia en
estudios de carácter cuantitativo, dado que
permite obtener información de manera rápida,
directa y representativa. Para este fin, se utilizó
un cuestionario estructurado de 36 ítems
cerrados. La variable independiente, música,
sustentada en el modelo teórico de Vázquez et
al. (2025), se evaluó en tres dimensiones:
armonía, melodía y ritmo, con los indicadores:
percepción de pulsos y acentos, coordinación
percepción-acción, desarrollo estructural
mediante resonancia y plasticidad, secuencia
organizada de sonidos, ritmo propio de cada
sonido, melodía principal, percepción sonora,
distinciones entre figura y sonido y experiencia
estética integral. Asimismo, la variable
dependiente, desarrollo del lenguaje, sustentada
en el modelo teórico de Bejar et al. (2025), se
abordó a través de tres dimensiones: uso del
lenguaje, formas del lenguaje y competencias
estratégicas del lenguaje, con los indicadores:
habilidades comunicativas, transmisión de
ideas, comunicación clara, procesos
comunicativos, expresión, lenguaje
oral/escrito/gestual/visual, eficacia
comunicativa, recursos verbales y no verbales y
adaptación discursiva. La valoración de los
ítems se realizó mediante escala ordinal de 3
puntos, donde 1 corresponde a “siempre”, 2 a “a
veces” y 3 a “nunca”, con conversión de logro:
70-100 puntos corresponde a nivel alto, 50-69 a
nivel medio y 0-49 a nivel bajo.
En cuanto al procedimiento de la investigación,
se desarrolló de manera sistemática: en primera
instancia, se identificó la problemática en el
contexto educativo de la institución;
seguidamente, se formuló el tema bajo los
epígrafes investigativos y, con esa premisa, se
identificaron las variables y se elaboró el
planteamiento del problema en los niveles
macro, meso y micro. De manera paralela, se
construyó el marco teórico incorporando las
teorías sustantivas relacionadas con ambas
variables. Finalmente, se describió la
metodología, haciendo énfasis en el
instrumento, cuyos datos serán procesados
mediante software Excel, utilizando estadística
descriptiva, lo que permite analizar
directamente los resultados y elaborar
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conclusiones basadas en los porcentajes
obtenidos. Finalmente, los aspectos éticos,
según Soria et al. (2022), indican que toda
investigación debe basarse en principios
fundamentales como el respeto, la transparencia
y la responsabilidad. Para este estudio, se
obtuvo el consentimiento informado de los
participantes y sus representantes, asegurando
la voluntariedad de la participación. Asimismo,
se protegió la confidencialidad de la
información y se garantizó un trato equitativo a
los estudiantes, evitando cualquier tipo de daño,
discriminación o manipulación de resultados.
Resultados y Discusión
De acuerdo con la Tabla 1, luego de la
aplicabilidad instrumental a la muestra
seleccionada se evidencia que las dimensiones
Armonía y Uso del lenguaje presentan
resultados favorables en distintos aspectos
relacionados con la expresión comunicativa y
musical de los estudiantes. Dentro de ellas, los
indicadores con mayor representatividad son la
coordinación percepciónacción, vinculada al
reconocimiento de pulsos y acentos musicales,
y la transmisión de ideas, que refleja la claridad
y coherencia en la comunicación oral. En
promedio, el 51,57 % del estudiantado siempre
demuestra un desempeño adecuado, el 16,82 %
lo hace a veces y el 31,72 % nunca. Estos
resultados muestran que más de la mitad de los
estudiantes mantiene un rendimiento constante
en actividades que combinan ritmo, lenguaje y
expresión, evidenciando la integración de lo
musical y lo verbal como medio de
comunicación y aprendizaje en el aula.
Fundamentado esto, se puede mencionar a
Álamo y Tejada (2021), quienes sostienen que
la armonía se basa en la organización perceptiva
de los sonidos en el tiempo, mediante la
coordinación de pulsos, acentos y estructuras
que facilitan la sincronización de movimientos
y respuestas expresivas. En el mismo sentido,
Moyón et al. (2024), afirman que el uso del
lenguaje va más allá de la simple articulación de
palabras, pues involucra la transmisión de ideas
y emociones de manera clara y coherente,
integrando componentes sociales y culturales
que fortalecen la comunicación educativa. En
consecuencia, el desarrollo simultáneo de estas
habilidades evidencia la importancia de una
formación que vincule la expresión musical con
la competencia lingüística para mejorar la
comprensión, la creatividad y la interacción
comunicativa.
Tabla 1. La incidencia de la armonía en el uso
del lenguaje
Ítem
N
n.
Siempre
n.
A
veces
n.
1
30
16
53,6%
5
16,7%
9
2
30
15
50,0%
6
16,7%
9
3
30
16
53,6%
5
16,7%
9
4
30
15
50,0%
6
16,7%
9
5
30
15
50,0%
6
16,7%
9
6
30
15
50,0%
6
16,7%
9
19
30
15
50,0%
5
16,7%
8
20
30
15
50,0%
5
16,7%
10
21
30
16
52,2%
8
17,4%
6
22
30
16
53,6%
5
16,7%
9
23
30
16
52,2%
8
17,4%
6
24
30
16
53,6%
5
16,7%
9
T.
30
T.
51,57%
T.
16,82%
T.
Fuente: elaboración propia
En el contexto teórico, la Teoría Sociocultural
de Vygotsky (1978) citada por Fajardo (2023),
plantea que el aprendizaje se construye en
interacción con el entorno y con otros
individuos, a través del lenguaje y la mediación
social. Este planteamiento permite comprender
que la práctica musical, al igual que el habla,
constituye un proceso colaborativo donde los
significados se internalizan por medio de la
experiencia compartida. Asimismo, la Teoría
Innatista de Chomsky (1957), citada por
González (2022), sostiene que el ser humano
posee una capacidad biológica para adquirir el
lenguaje, lo que explica la facilidad con la que
los niños desarrollan estructuras comunicativas
cuando se exponen a contextos ricos en
estímulos sonoros y verbales. En coherencia
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con lo anterior, Álvarez y Pacheco (2024),
destacan que la interacción entre ritmo, palabra
y movimiento potencia la atención, la memoria
auditiva y la expresión simbólica, promoviendo
aprendizajes significativos. Por ello, tanto la
armonía como el uso del lenguaje constituyen
pilares esenciales en el desarrollo
comunicativo, cognitivo y emocional de los
estudiantes, fortaleciendo su autonomía
expresiva y su participación activa dentro del
proceso educativo. De acuerdo con la Tabla 2,
luego de la aplicabilidad instrumental a la
muestra seleccionada se evidencia que las
dimensiones Melodía y Competencias
estratégicas del lenguaje presentan resultados
positivos en distintos aspectos del desarrollo
musical y comunicativo. Entre los indicadores
más representativos se destacan la secuencia
organizada de sonidos y la eficacia
comunicativa, los cuales reflejan la capacidad
del estudiantado para mantener la coherencia
auditiva y verbal dentro de los procesos de
aprendizaje. En promedio, el 51,93 % de los
participantes siempre demuestra un desempeño
adecuado, el 16,93 % lo hace a veces y el 31,23
% nunca. Estos datos evidencian que la mayoría
de los estudiantes logra integrar de manera
armónica los elementos sonoros y lingüísticos,
mostrando avances significativos en la
expresión musical y la producción oral.
Tabla 2. El efecto de la melodía en las
competencias estratégicas del lenguaje
Ítem
N
n.
Siempre
n.
A veces
n.
Nunca
7
30
16
53,6%
5
16,7%
9
30,0%
8
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
9
30
15
50,0%
6
16,7%
9
33,3%
10
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
11
30
16
53,6%
5
16,7%
9
30,0%
12
30
15
50,0%
6
16,7%
9
33,3%
25
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
26
30
16
53,6%
5
16,7%
9
30,0%
27
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
28
30
16
53,6%
5
16,7%
9
30,0%
29
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
30
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
T.
T.
51,93%
T.
16,93%
T.
31,23%
Fuente: elaboración propia.
Fundamentado en ello, Palomino et al. (2022),
señalan que la melodía es una secuencia
organizada de sonidos que posee un ritmo
propio, generando una línea coherente y
reconocible dentro de la composición musical.
Esta estructura guía la percepción auditiva y
permite identificar la melodía principal,
aportando identidad y expresividad a la obra. A
su vez, el dominio melódico requiere
coordinación auditiva y sensibilidad rítmica,
aspectos que contribuyen al desarrollo de la
atención y la memoria musical, habilidades
directamente relacionadas con los procesos
cognitivos del aprendizaje. En el ámbito
teórico, la Teoría Sociocultural de Vygotsky
(1978), plantea que el aprendizaje musical se
construye mediante la interacción social y
cultural. Desde esta perspectiva, el
conocimiento no es un acto individual, sino una
construcción colectiva mediada por la
colaboración y el contexto. A través de la Zona
de Desarrollo Próximo, los estudiantes
internalizan prácticas y símbolos musicales que
facilitan su comprensión del ritmo y la
estructura sonora. Así, la música, entendida
como un lenguaje, se convierte en una
herramienta de mediación cognitiva que
impulsa la creatividad, la cooperación y el
desarrollo integral. Por otra parte, las
competencias estratégicas del lenguaje implican
la capacidad de mantener una comunicación
efectiva mediante el uso adecuado de recursos
verbales y no verbales. Sardinas y Castedo
(2022), sostienen que estas competencias
permiten al estudiante adaptarse a distintos
contextos discursivos, superar barreras
comunicativas y expresarse con claridad y
confianza.
En este sentido, la Teoría del Desarrollo
Cognitivo de Piaget (1936), citada por Ramírez
(2021), explica que la adquisición del lenguaje
está directamente relacionada con la
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maduración cognitiva y la interacción con el
entorno. A medida que los niños avanzan en las
etapas del desarrollo, construyen significados a
partir de la experiencia, transformando el
lenguaje en una herramienta para organizar el
pensamiento y estructurar el conocimiento. De
acuerdo con la Tabla 3, luego de la aplicabilidad
instrumental a la muestra seleccionada se
evidencia que las dimensiones Ritmo y Formas
del lenguaje presentan resultados favorables en
diferentes aspectos relacionados con la
percepción sonora y la expresión comunicativa.
Entre los indicadores más representativos se
destacan la percepción sonora y los procesos
comunicativos, que reflejan la capacidad del
estudiantado para reconocer patrones auditivos
y expresar ideas mediante diversos códigos
lingüísticos. En promedio, el 51,03 % del grupo
siempre demuestra un desempeño adecuado, el
16,93 % lo hace a veces y el 32,06 % nunca.
Estos datos indican que más de la mitad de los
estudiantes logra integrar el ritmo musical con
el lenguaje como medio expresivo, aunque se
mantiene un margen de mejora en la regularidad
y precisión de la ejecución.
Tabla 3. El aporte del ritmo sobre las formas
del lenguaje
Ítem
N
n.
Siempre
n.
A veces
n.
Nunca
13
30
15
50,0%
6
16,7%
9
33,3%
14
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
15
30
16
53,6%
5
16,7%
9
30,0%
16
30
15
50,0%
6
16,7%
9
33,3%
17
30
15
50,0%
6
16,7%
9
33,3%
18
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
31
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
32
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
33
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
34
30
15
50,0%
5
16,7%
10
33,3%
35
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
36
30
16
52,2%
8
17,4%
6
30,4%
T.
30
T.
51,03%
T.
16,93%
T.
32,06%
Fuente: elaboración propia
El ritmo puede entenderse como una fuerza
estructuradora que organiza el tiempo y
transforma la percepción sonora, otorgando
coherencia y vitalidad a la experiencia musical.
Polo (2022), explica que este elemento
establece distinciones entre figura y sonido,
articulando ambos planos dentro de una misma
expresión. Por otro lado, el ritmo permite una
experiencia estética integral en la que la música
adquiere forma, sentido y expresividad. En este
contexto, la Teoría de las Inteligencias
Múltiples de Gardner (1983) plantea que cada
individuo posee una capacidad autónoma para
procesar información de modo específico, y que
la inteligencia musical implica la facultad de
percibir, transformar y crear estructuras
sonoras. Por tanto, la sensibilidad al ritmo y al
sonido no solo estimula la creatividad, sino que
también fortalece la concentración y el
aprendizaje en contextos educativos. En
relación con las formas del lenguaje, estas
comprenden los distintos modos en que las
personas participan en los procesos
comunicativos, expresando pensamientos,
emociones y conocimientos por medio de
recursos orales, escritos, gestuales o visuales.
Yépez y Álvarez (2021), sostienen que estas
formas son fundamentales para la interacción
social y el aprendizaje colaborativo, al permitir
la construcción de significados compartidos y
una comunicación efectiva dentro del aula.
Desde la perspectiva teórica, la Teoría Innatista
de Chomsky (1957), citada por González
(2022), argumenta que los seres humanos
poseen una capacidad biológica para adquirir el
lenguaje gracias a un “dispositivo de
adquisición” que facilita la estructuración
natural del habla. Este planteamiento subraya la
importancia de generar entornos educativos
ricos en estímulos comunicativos, que
potencien las habilidades expresivas de los
estudiantes. De acuerdo con la Tabla 4, los
resultados obtenidos evidencian que las
variables Música y Desarrollo del lenguaje
presentan niveles similares de desempeño en los
diferentes indicadores evaluados. En promedio,
el 51,51 % del estudiantado siempre demuestra
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un rendimiento adecuado, el 16,90 % lo hace a
veces y el 31,67 % nunca. Estos valores reflejan
una tendencia positiva en el uso de recursos
musicales y lingüísticos, los cuales fortalecen la
atención, la expresión y la comprensión
comunicativa. No obstante, se identifican
ciertos grupos que aún requieren mayor
acompañamiento pedagógico para consolidar
sus habilidades en ambos ámbitos.
Tabla 4: La influencia de la música en el
desarrollo del lenguaje
Variables
n.
Siemp
re
n.
A
veces
n.
Nunca
Música
15,
5
51,49
%
6,1
7
16,86
%
8,3
3
31,74%
Desarrollo del
lenguaje
15,
56
51,53
%
6,0
0
16,93
%
8,4
4
31,60%
T.
51,51
%
T.
16,90
%
T.
31,67%
Fuente: elaboración propia
En lo que respecta a la música, esta influye de
manera directa en las capacidades cognitivas y
emocionales al incorporar estructuras sonoras
que dinamizan los procesos de aprendizaje.
Sotomayor et al. (2023), sostienen que el uso de
la música mejora la percepción espacial, la
memoria y la atención, contribuyendo además a
la comprensión de temas complejos mediante la
integración de estímulos auditivos y afectivos.
En este marco, la Teoría Sociocultural de
Vygotsky (1978), explica que el aprendizaje
musical se desarrolla mediante la interacción
social y el intercambio cultural, donde la
colaboración entre pares y docentes facilita la
construcción de significados y la internalización
de patrones sonoros. Así, la música se convierte
en una herramienta pedagógica que potencia la
creatividad, la cooperación y la mediación
cognitiva. Por otro lado, el desarrollo del
lenguaje implica mucho más que la adquisición
de palabras o estructuras gramaticales, ya que
comprende la capacidad de expresarse,
reflexionar e interactuar de manera
significativa. Bejar et al. (2025), destacan que
este proceso fomenta la comprensión lectora, la
producción oral y escrita, así como la
construcción de ideas coherentes en entornos de
aprendizaje colaborativo. En consecuencia, el
lenguaje se consolida como un componente
transversal del aprendizaje, al favorecer la
comunicación y la interpretación crítica de la
realidad. Desde el plano teórico, la Teoría del
Desarrollo Cognitivo de Piaget (1936), citada
por Ramírez (2021), plantea que el lenguaje se
origina en la interacción entre la maduración
cognitiva y la experiencia social. A medida que
los niños se enfrentan a situaciones
comunicativas diversas, desarrollan estructuras
mentales que les permiten comprender,
organizar y expresar su pensamiento. De esta
manera, el lenguaje se configura como una
manifestación del crecimiento intelectual
progresivo que, al integrarse con la música,
enriquece la imaginación, la sensibilidad
artística y la autonomía expresiva. En conjunto,
los resultados muestran que la práctica musical
y el desarrollo del lenguaje se complementan al
estimular tanto la creatividad como la capacidad
comunicativa. Su articulación dentro del
proceso educativo promueve aprendizajes más
dinámicos, significativos y coherentes con el
desarrollo integral del estudiante.
Conclusiones
La armonía influye positivamente en el uso del
lenguaje, al propiciar la coordinación entre la
percepción auditiva y la expresión verbal. En
este aspecto, el 51,57 % del estudiantado
demuestra un desempeño adecuado, reflejando
equilibrio entre ritmo, palabra y comunicación.
Estos resultados evidencian que los estudiantes
logran integrar la musicalidad y el lenguaje
como medios complementarios para expresar
ideas con claridad y coherencia. Por otro lado,
la melodía influye de manera favorable en las
competencias estratégicas del lenguaje, al
fortalecer la secuencia auditiva, la memoria y la
coherencia en la comunicación. En este aspecto,
Ciencia y Educación
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el 51,93 % del estudiantado evidencia un
dominio adecuado, demostrando avances en la
organización de sonidos y palabras para
expresar significados de forma fluida y creativa.
En conclusión, el ritmo incide de manera
significativa en las formas del lenguaje, al
facilitar la sincronización entre el movimiento,
la palabra y la expresión oral. En este aspecto,
el 51,03 % del estudiantado mantiene un
desempeño adecuado, mostrando equilibrio
entre la percepción sonora y la construcción de
mensajes orales, lo que contribuye a fortalecer
su comunicación y participación activa en el
aula. Finalmente, la música influye de manera
directa en el desarrollo del lenguaje, al integrar
la percepción auditiva, la memoria y la
expresión verbal en una misma experiencia de
aprendizaje. En este aspecto, el 51,51 % del
estudiantado demuestra un desempeño
favorable, reflejando que la práctica musical
estimula la creatividad, la atención y la fluidez
comunicativa, fortaleciendo la comprensión y la
expresión en los procesos educativos.
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