Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 7.1
Edición Especial VII 2026
en la zona IV de riesgo, compatible con
dependencia alcohólica necesidad de
constituye uno de los principales predictores de
dependencia, deterioro neurocognitivo
y
y
tratamiento especializado. El DAST-10 alcanzó
una puntuación de 9 puntos, reflejando un nivel
sustancial de problemas relacionados con el
consumo de drogas y confirmando un patrón
severo de afectación funcional.
evolución hacia formas más severas de
consumo, situación que coincide con la historia
clínica del paciente.
El diagnóstico de dependencia de cannabis con
síndrome de abstinencia se sustenta tanto en la
información clínica como en los resultados
psicométricos obtenidos. La presencia de
tolerancia, craving, pérdida de control, intentos
fallidos de abstinencia, consumo persistente
pese a las consecuencias negativas y afectación
significativa de las áreas académica, familiar y
social son compatibles con los criterios
diagnósticos establecidos por el CIE-10. Los
resultados del ASSIST mostraron un nivel de
riesgo alto para cannabis (38 puntos), mientras
que el DAST-10 evidenció un nivel sustancial
de problemas relacionados con el consumo de
drogas. Estos hallazgos respaldan la hipótesis
de que el cannabis constituye la sustancia
principal responsable del deterioro clínico
observado.
La evaluación emocional mostró indicadores
clínicamente significativos. En el Inventario de
Ansiedad de Beck el paciente obtuvo 57 puntos,
correspondiente a ansiedad grave, mientras que
en el Inventario de Depresión de Beck alcanzó
40 puntos, compatible con depresión grave.
Estos hallazgos son consistentes con la
sintomatología descrita durante las entrevistas,
donde se observaron dificultades de regulación
emocional, irritabilidad persistente y malestar
psicológico significativo. La coexistencia entre
trastornos afectivos y consumo de sustancias ha
sido ampliamente documentada, señalándose
una relación bidireccional en la que los
síntomas emocionales favorecen el consumo y,
simultáneamente, las sustancias contribuyen al
mantenimiento o agravamiento de dichos
síntomas (Torrens, 2021; Szerman, 2022; Ross,
2024).
El caso también permite reflexionar sobre la
disminución de la percepción de riesgo asociada
al consumo de marihuana. Pedro mantiene la
creencia de que el cannabis es una sustancia
poco dañina e incluso beneficiosa para su
bienestar emocional, pese a presentar claros
El presente estudio de caso evidencia la
complejidad clínica del consumo problemático
de sustancias durante la adolescencia y respalda
la literatura científica que describe la adicción
como un fenómeno multifactorial en el que
convergen factores biológicos, psicológicos,
familiares y sociales. Los hallazgos obtenidos
indicadores
funcional.
de
dependencia
hallazgo
y
deterioro
Este
coincide con
investigaciones recientes que describen una
creciente normalización social del cannabis
entre adolescentes, fenómeno que favorece la
minimización de riesgos, retrasa la búsqueda de
ayuda profesional y dificulta las estrategias
preventivas. La discrepancia entre la percepción
subjetiva de inocuidad y las consecuencias
objetivas del consumo constituye uno de los
aspectos clínicos más relevantes observados en
este caso. Desde la perspectiva psicopatológica,
muestran
una
trayectoria
de
consumo
progresiva que se inicia con alcohol y tabaco a
los 12 años, continúa con cannabis a los 14 años
y culmina con la experimentación de pasta base
de cocaína a los 18 años, patrón consistente con
el fenómeno de escalada de sustancias descrito
en la literatura especializada. Diversos estudios
han señalado que el inicio precoz del consumo
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