Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 138
IMPACTO DE LA CORRESPONSABILIDAD FAMILIA-ESCUELA EN EL DESARROLLO
SOCIOEMOCIONAL DE ESTUDIANTES CON NECESIDADES EDUCATIVAS
ESPECÍFICAS
IMPACT OF FAMILY-SCHOOL CO-RESPONSIBILITY ON THE SOCIO-EMOTIONAL
DEVELOPMENT OF STUDENTS WITH SPECIAL EDUCATIONAL NEEDS
Autores: ¹Rosana de Jesús Quijije Alcívar, ²Andrea Tatiana Santana Rodríguez, y ³Steven Arturo
Torres Burgos.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-4552-7294
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0001-8924-4209
3
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9299-3254
¹E-mail de contacto: rquijijea@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: asantanar5@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: storresb5@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*3*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Articulo recibido: 01 de mayo del 2026
Articulo revisado: 03 de mayo del 2026
Articulo aprobado: 05 de mayo del 2026
¹Licenciada en Trabajo Social, egresada en la Universidad Técnica de Manabí, (Ecuador), con 10 años de experiencia laboral como
Analista del Departamento de Consejería Estudiantil MINEDEC (Ecuador), Maestrante de la Maestría en Educación Inclusiva con
mención en Intervención Psicoeducativa en la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
2
Licenciada en Ciencias de la Educación mención Psicología Educativa y Orientación Vocacional, egresada en la Universidad Técnica de
Manabí, (Ecuador), con 9 años de experiencia laboral como Analista del Departamento de Consejería Estudiantil en la Unidad Educativa
Jama (Ecuador). Maestrante de la Maestría en Educación Inclusiva con mención en Intervención Psicoeducativa cohorte II- 2025, en la
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
³Licenciado en Cultura Física, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador), con 15 años de experiencia laboral. Máster en
Pedagogía de la Actividad Física y mención en Educación Física Inclusiva, egresado de la Universidad Bolivariana del Ecuador,
(Ecuador). Maestrante en Entrenamiento Deportivo en la Universidad Estatal de la Península de Santa Elena, (Ecuador). Máster en
Gerencia del Deporte por la Universidad del Sur, (Venezuela). Doctorando en Ciencias de la actividad física y el deporte. Docente de Pre
grado y Posgrado.
Resumen
El presente estudio analiza el impacto de la
corresponsabilidad familia-escuela en el
desarrollo socioemocional de estudiantes con
necesidades educativas específicas,
considerando la comunicación, la participación
parental y el apoyo institucional como
variables clave del proceso educativo
inclusivo. La investigación se desarrolló bajo
un enfoque cuantitativo, con diseño no
experimental de alcance descriptivo-
correlacional, aplicando un cuestionario tipo
Likert a una muestra de 80 participantes entre
docentes y padres de familia. Los resultados
evidencian que el nivel de comunicación
familia-escuela se ubica mayoritariamente en
un nivel medio (35%), mientras que la
participación parental también presenta
predominio medio (37.5%), lo que indica una
implicación parcial en el proceso educativo.
Asimismo, el apoyo institucional se sitúa en un
nivel medio (32.5%), reflejando prácticas
inclusivas presentes, pero no sistematizadas.
En cuanto al desarrollo socioemocional, el
36.25% de los estudiantes se ubica en un nivel
medio, evidenciando avances con limitaciones
persistentes. El análisis correlacional most
una relación positiva significativa entre la
comunicación familia-escuela y el desarrollo
socioemocional (Rho=0.68), así como una
relación alta entre la participación parental y el
desarrollo socioemocional (Rho=0.72),
confirmando la influencia directa de la
corresponsabilidad en el bienestar del
estudiante. Se concluye que el fortalecimiento
de la interacción familia-escuela constituye una
estrategia fundamental para promover el
desarrollo socioemocional y garantizar una
educación inclusiva de calidad.
Palabras clave: Corresponsabilidad
educativa, Desarrollo socioemocional,
Inclusión educativa, Diversidad, Necesidad
educativas especiales.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 139
Abstract
This study analyzes the impact of shared
family-school responsibility on the socio-
emotional development of students with
special educational needs, considering
communication, parental involvement, and
institutional support as key variables in the
inclusive education process. The research was
conducted using a quantitative approach, with
a non-experimental, descriptive-correlational
design, applying a Likert-type questionnaire to
a sample of 80 participants, including teachers
and parents. The results show that the level of
family-school communication is
predominantly at a medium level (35%), while
parental involvement also shows a medium
predominance (37.5%), indicating partial
involvement in the educational process.
Similarly, institutional support is at a medium
level (32.5%), reflecting existing but not
systematized inclusive practices. Regarding
socio-emotional development, 36.25% of the
students are at a medium level, demonstrating
progress with persistent limitations. The
correlational analysis showed a significant
positive relationship between family-school
communication and socio-emotional
development (Rho=0.68), as well as a strong
relationship between parental involvement and
socio-emotional development (Rho=0.72),
confirming the direct influence of shared
responsibility on student well-being. It is
concluded that strengthening family-school
interaction is a fundamental strategy for
promoting socio-emotional development and
ensuring quality inclusive education.
Keywords: Educational shared
responsibility, Socio-emotional
development, Educational inclusion,
Diversity, Special educational needs.
Sumário
Este estudo analisa o impacto da
responsabilidade compartilhada entre família e
escola no desenvolvimento socioemocional de
alunos com necessidades educacionais
especiais, considerando a comunicação, o
envolvimento parental e o apoio institucional
como variáveis-chave no processo de educação
inclusiva. A pesquisa foi conduzida utilizando
uma abordagem quantitativa, com
delineamento não experimental, descritivo-
correlacional, aplicando um questionário do
tipo Likert a uma amostra de 80 participantes,
incluindo professores e pais. Os resultados
mostram que o nível de comunicação entre
família e escola é predominantemente médio
(35%), enquanto o envolvimento parental
também apresenta predominância média
(37,5%), indicando envolvimento parcial no
processo educativo. Da mesma forma, o apoio
institucional encontra-se em nível médio
(32,5%), refletindo práticas inclusivas
existentes, porém não sistematizadas. Em
relação ao desenvolvimento socioemocional,
36,25% dos alunos estão em nível médio,
demonstrando progresso com limitações
persistentes. A análise correlacional
demonstrou uma relação positiva significativa
entre a comunicação família-escola e o
desenvolvimento socioemocional (Rho=0,68),
bem como uma forte relação entre o
envolvimento parental e o desenvolvimento
socioemocional (Rho=0,72), confirmando a
influência direta da responsabilidade
compartilhada no bem-estar dos alunos.
Conclui-se que o fortalecimento da interação
família-escola é uma estratégia fundamental
para promover o desenvolvimento
socioemocional e garantir uma educação
inclusiva de qualidade.
Palavras-chave: Responsabilidade
educacional compartilhada,
Desenvolvimento socioemocional, Inclusão
educacional, Diversidade, Necessidades
educacionais especiais.
Introducción
El desarrollo socioemocional de los estudiantes
con necesidades educativas específicas
constituye uno de los ejes fundamentales en la
consolidación de procesos educativos
inclusivos y de calidad, en la medida en que este
tipo de desarrollo no solo abarca la dimensión
emocional del individuo, sino que también
incide de manera directa en su capacidad de
adaptación al entorno escolar, en la
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 140
construcción de relaciones interpersonales
significativas y en el fortalecimiento de su
bienestar integral dentro y fuera del sistema
educativo formal (Bisquerra, 2020). En este
sentido, la corresponsabilidad entre la familia y
la escuela emerge como un factor determinante
que condiciona de manera sustancial no solo el
rendimiento académico del estudiante, sino
también la consolidación de habilidades
emocionales, sociales y conductuales que
resultan esenciales para su desenvolvimiento
efectivo en contextos sociales diversos y
cambiantes.
La literatura científica ha evidenciado de
manera consistente que los entornos familiares
y escolares actúan como sistemas
interdependientes que configuran el desarrollo
humano desde una perspectiva ecológica, en la
cual la interacción constante, dinámica y
bidireccional entre ambos contextos genera
efectos acumulativos y progresivos en el
estudiante a lo largo de su trayectoria educativa
(Bronfenbrenner, 1987). Por tanto, comprender
la naturaleza, profundidad y alcance de la
relación entre familia y escuela resulta esencial
para abordar de manera pertinente y efectiva las
necesidades particulares de los estudiantes que
presentan requerimientos educativos
diferenciados.
En el marco de la educación inclusiva, se
reconoce que los estudiantes con necesidades
educativas específicas presentan una diversidad
de características cognitivas, emocionales,
sociales y conductuales que demandan la
implementación de intervenciones pedagógicas,
psicológicas y sociales diferenciadas,
contextualizadas y sostenidas en el tiempo, lo
cual implica necesariamente la participación
activa, consciente y comprometida de todos los
actores educativos, especialmente de la familia
y del cuerpo docente (UNESCO, 2021). Esta
corresponsabilidad se fundamenta en el
principio de equidad educativa, el cual
promueve la eliminación progresiva de las
barreras de aprendizaje y participación
mediante la articulación de acciones
coordinadas, coherentes y estratégicas entre los
diferentes agentes que intervienen en el proceso
educativo. En consecuencia, la familia no solo
cumple un rol afectivo y de apoyo emocional,
sino que también se constituye como un agente
educativo clave que refuerza los aprendizajes
adquiridos en el aula, contribuye a la formación
integral del estudiante y favorece la
consolidación de hábitos y competencias
socioemocionales.
De igual forma, la escuela asume la
responsabilidad de generar ambientes
inclusivos, adaptativos, emocionalmente
seguros y pedagógicamente pertinentes que
potencien el desarrollo socioemocional de todos
los educandos, respetando sus particularidades
individuales. Desde una perspectiva teórica, el
desarrollo socioemocional comprende un
conjunto amplio y complejo de competencias
relacionadas con la identificación,
comprensión, regulación y expresión de las
emociones propias y ajenas, así como con la
capacidad de establecer relaciones
interpersonales positivas, empáticas y
respetuosas, además de resolver conflictos de
manera constructiva y adaptativa en distintos
contextos sociales (Denham et al., 2015).
Estas competencias adquieren una relevancia
aún mayor en estudiantes con necesidades
educativas específicas, quienes pueden
presentar dificultades significativas en la
autorregulación emocional, en la comunicación
social efectiva o en la adaptación a contextos
educativos estructurados y normativos. En este
contexto, la intervención conjunta, coherente y
sostenida de la familia y la escuela permite
generar estrategias educativas alineadas que
favorezcan el desarrollo progresivo de dichas
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 141
habilidades, promoviendo así una educación
más inclusiva, equitativa y centrada en las
necesidades del estudiante. Por ello, la
corresponsabilidad se configura como un
mecanismo clave para fortalecer la coherencia
educativa entre los diferentes entornos en los
que se desenvuelve el educando.
Diversos estudios han demostrado que la
participación activa, sistemática y significativa
de la familia en el proceso educativo se
encuentra positivamente relacionada con
mejores resultados socioemocionales en los
estudiantes, incluyendo mayores niveles de
autoestima, desarrollo de habilidades sociales,
capacidad de resiliencia y adaptación a
situaciones adversas (Epstein, 2018). Sin
embargo, en contextos latinoamericanos
caracterizados por desigualdades estructurales,
persisten limitaciones de carácter social,
cultural y económico que dificultan la efectiva
articulación entre familia y escuela, lo cual
impacta negativamente en la calidad de los
procesos educativos inclusivos.
Estas limitaciones incluyen, entre otros
factores, la falta de formación parental en temas
educativos, la escasa comunicación
institucional entre escuela y familia, así como la
insuficiente implementación de políticas
educativas que promuevan la participación
activa y sostenida de las familias en el ámbito
escolar. En consecuencia, se hace necesario
analizar de manera crítica y contextualizada
cómo estas variables influyen en el desarrollo
socioemocional de los estudiantes con
necesidades educativas específicas. En el
contexto ecuatoriano, la implementación de
políticas orientadas a la inclusión educativa ha
experimentado avances significativos en las
últimas décadas, promoviendo la integración de
estudiantes con necesidades educativas
específicas en el sistema educativo regular y
fomentando prácticas pedagógicas más
inclusivas (Ministerio de Educación del
Ecuador, 2022). No obstante, la evidencia
empírica disponible sugiere que aún existen
desafíos importantes en la articulación efectiva
entre familia y escuela, particularmente en lo
relacionado con el acompañamiento
socioemocional de los estudiantes en situación
de vulnerabilidad.
Esta problemática se intensifica en contextos
socioeconómicos desfavorables, donde las
familias enfrentan limitaciones económicas,
educativas y sociales que restringen su
capacidad de involucrarse activamente en el
proceso educativo de sus hijos. Por tanto,
resulta pertinente y necesario investigar de
manera sistemática cómo la corresponsabilidad
entre estos dos actores incide en el desarrollo
socioemocional de los estudiantes. Asimismo,
el enfoque de corresponsabilidad implica un
compromiso compartido que trasciende la
participación ocasional o superficial de los
padres en actividades escolares, promoviendo
una relación colaborativa, continua, reflexiva y
bidireccional entre familia y escuela, basada en
la confianza, la comunicación efectiva y la toma
de decisiones conjunta (Garbacz et al., 2017).
Este enfoque reconoce que tanto la familia
como la escuela poseen conocimientos,
experiencias, recursos y perspectivas que, al
integrarse de manera articulada, pueden generar
intervenciones educativas más efectivas,
pertinentes y contextualizadas. En el caso de los
estudiantes con necesidades educativas
específicas, esta colaboración adquiere una
relevancia crítica, ya que permite diseñar
estrategias pedagógicas y socioemocionales
personalizadas que respondan a sus
características individuales y potencien su
desarrollo integral. De esta manera, la
corresponsabilidad se consolida como un
elemento esencial para la construcción de
entornos educativos verdaderamente inclusivos.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 142
Por otra parte, el desarrollo socioemocional no
solo impacta en la dimensión individual del
estudiante, sino que también influye
significativamente en la dinámica del aula, en la
calidad de la convivencia escolar y en la
construcción de climas educativos positivos,
aspectos que resultan fundamentales para el
logro de aprendizajes significativos y
sostenibles en el tiempo (CASEL, 2020). Los
estudiantes que presentan un adecuado
desarrollo socioemocional tienden a manifestar
mayores niveles de motivación intrínseca,
participación activa en el proceso educativo y
compromiso con sus responsabilidades
académicas, lo cual favorece su desempeño
escolar y su integración social. En contraste,
aquellos estudiantes que presentan dificultades
en esta área pueden experimentar problemas de
conducta, aislamiento social, baja autoestima y
un rendimiento académico deficiente. En este
sentido, la corresponsabilidad entre familia y
escuela se configura como una estrategia tanto
preventiva como de intervención para abordar
estas problemáticas de manera integral.
En este contexto, resulta imprescindible
analizar de manera integral, sistemática y
contextualizada cómo se manifiesta la
corresponsabilidad familia-escuela y cuáles son
sus efectos concretos en el desarrollo
socioemocional de los estudiantes con
necesidades educativas específicas,
considerando variables relevantes como la
calidad de la comunicación, el nivel de
participación parental y el tipo de apoyo
institucional brindado por la escuela. Este
análisis permite identificar fortalezas,
debilidades, oportunidades y desafíos en la
relación entre ambos actores, así como proponer
estrategias de mejora fundamentadas en
evidencia científica. Además, aporta insumos
relevantes para la toma de decisiones en el
ámbito educativo, especialmente en lo
relacionado con el diseño de políticas públicas
y programas de formación docente orientados a
la inclusión educativa. La relevancia de este
estudio radica en su contribución al campo de la
educación inclusiva, al proporcionar un análisis
profundo, crítico y contextualizado de la
interacción entre familia y escuela y su impacto
en el desarrollo socioemocional de una
población estudiantil vulnerable que requiere
atención prioritaria.
Asimismo, responde a la necesidad de generar
conocimiento científico contextualizado que
permita comprender las particularidades del
sistema educativo ecuatoriano y sus desafíos en
materia de inclusión, equidad y calidad
educativa. De igual forma, ofrece aportes
teóricos y prácticos que pueden ser utilizados en
el diseño de estrategias educativas innovadoras
orientadas a fortalecer la corresponsabilidad
entre los actores educativos. El concepto de
corresponsabilidad familia-escuela se sustenta
en una visión sistémica e integral de la
educación, en la cual los procesos formativos
trascienden los límites físicos del aula y se
proyectan hacia el ámbito familiar y
comunitario, configurando una red compleja de
interacciones que inciden de manera directa,
progresiva y acumulativa en el desarrollo
integral del estudiante en sus distintas
dimensiones (Epstein, 2018).
Desde esta perspectiva teórica, la
corresponsabilidad implica una relación de
cooperación activa, sostenida, reflexiva y
estratégicamente orientada entre la familia y la
institución educativa, cuyo propósito
fundamental es favorecer no solo el aprendizaje
académico, sino también el bienestar
emocional, la inclusión social y el desarrollo de
competencias para la vida. Diversos autores han
señalado que cuando existe una comunicación
efectiva, bidireccional y basada en la confianza,
acompañada de una participación parental
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 143
significativa y una alineación de objetivos
educativos entre ambos contextos, se generan
condiciones óptimas que potencian el desarrollo
de competencias socioemocionales en los
educandos (Garbacz et al., 2017). En este
sentido, la corresponsabilidad no debe
entenderse como una acción aislada o puntual,
sino como un proceso continuo, dinámico y
contextualizado de interacción y construcción
conjunta que fortalece de manera sostenida el
proceso educativo.
El desarrollo socioemocional, por su parte, se
define como un conjunto amplio, dinámico y
multidimensional de habilidades que permiten a
los individuos reconocer, interpretar,
comprender y gestionar sus emociones, así
como establecer relaciones interpersonales
positivas, empáticas y respetuosas, además de
tomar decisiones responsables en contextos
sociales diversos y complejos (CASEL, 2020).
Este proceso resulta fundamental durante la
infancia y la adolescencia, etapas críticas del
desarrollo humano en las que se consolidan las
bases de la personalidad, la identidad y el
comportamiento social del individuo. En el caso
de los estudiantes con necesidades educativas
específicas, el desarrollo socioemocional
adquiere una relevancia aún mayor, debido a las
posibles dificultades que pueden presentar en
áreas como la autorregulación emocional, la
comunicación social efectiva o la adaptación a
normas y rutinas escolares estructuradas
(Denham et al., 2015).
Por ello, resulta imprescindible que tanto la
familia como la escuela implementen
estrategias coordinadas, coherentes y
contextualizadas que favorezcan el
fortalecimiento progresivo de estas
competencias en el estudiante. Desde el enfoque
ecológico del desarrollo humano propuesto por
Bronfenbrenner, se plantea que el individuo se
desarrolla en interacción constante con
múltiples sistemas ambientales que influyen de
manera directa e indirecta en su crecimiento,
entre los cuales destacan la familia y la escuela
como contextos primarios de socialización y
aprendizaje (Bronfenbrenner, 1987). Este
modelo teórico permite comprender con mayor
profundidad cómo la calidad, frecuencia y
coherencia de las relaciones entre estos sistemas
impactan en el desarrollo socioemocional del
estudiante, especialmente en aquellos que
presentan necesidades educativas específicas.
En este sentido, una adecuada articulación entre
familia y escuela favorece la construcción de
entornos estables, coherentes y
emocionalmente seguros que promueven la
seguridad afectiva, la autoestima y la
internalización de normas sociales en los
estudiantes. Por el contrario, la falta de
coordinación o la existencia de mensajes
contradictorios entre ambos contextos puede
generar confusión cognitiva, inseguridad
emocional y dificultades en la adaptación social
del educando. En el ámbito de la educación
inclusiva, la corresponsabilidad familia-escuela
adquiere una relevancia particular y estratégica,
ya que los estudiantes con necesidades
educativas específicas requieren apoyos
diferenciados, individualizados y sostenidos
que deben ser diseñados, implementados y
evaluados de manera conjunta por los diferentes
actores educativos (UNESCO, 2021).
La inclusión educativa, en este sentido, no se
limita a la mera presencia física del estudiante
en el aula regular, sino que implica su
participación activa, su aprendizaje
significativo y su desarrollo integral en
condiciones de equidad y justicia educativa.
Para lograr este objetivo, resulta fundamental
que la familia y la escuela trabajen de manera
articulada en la identificación temprana de
necesidades, en la planificación de adaptaciones
curriculares pertinentes y en el seguimiento
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 144
sistemático del progreso del estudiante. De esta
manera, la corresponsabilidad se consolida
como un pilar fundamental para garantizar una
educación inclusiva de calidad. La
participación familiar en el proceso educativo
ha sido ampliamente estudiada en la literatura
científica, evidenciando de manera consistente
su impacto positivo tanto en el rendimiento
académico como en el desarrollo
socioemocional de los estudiantes en diferentes
niveles educativos (Hill & Tyson, 2009).
Esta participación puede manifestarse de
diversas formas, tales como el acompañamiento
en tareas escolares, la asistencia a reuniones
institucionales, la comunicación frecuente con
los docentes o la participación en actividades
escolares. Sin embargo, la calidad de esta
participación resulta más relevante que su
frecuencia, ya que una participación
significativa implica un compromiso activo,
consciente y reflexivo con el proceso educativo
del estudiante. En el caso de los estudiantes con
necesidades educativas específicas, esta
participación adquiere una importancia crítica,
debido a la necesidad de brindar un apoyo
continuo, estructurado y emocionalmente
significativo que favorezca su desarrollo
integral.
Por otro lado, la escuela como institución social
tiene la responsabilidad de generar entornos
educativos inclusivos, equitativos y
emocionalmente seguros que favorezcan el
desarrollo integral de todos los estudiantes,
independientemente de sus características
individuales o condiciones particulares
(Ainscow, 2020). Esto implica la
implementación de prácticas pedagógicas
inclusivas basadas en la atención a la
diversidad, la formación continua de los
docentes en estrategias de inclusión educativa y
la promoción de una cultura escolar
fundamentada en el respeto, la empatía y la
equidad. En este contexto, la corresponsabilidad
con la familia permite fortalecer estas acciones
institucionales, ya que facilita una comprensión
más profunda de las necesidades del estudiante
y posibilita la adaptación de las estrategias
educativas a su realidad personal y familiar. De
esta manera, la escuela y la familia se
configuran como aliados estratégicos en el
proceso educativo.
Asimismo, es importante considerar que la
corresponsabilidad familia-escuela se encuentra
influenciada por diversos factores contextuales,
tales como el nivel socioeconómico de las
familias, su nivel educativo, las condiciones
culturales y las dinámicas sociales en las que se
desenvuelven (Hoover-Dempsey et al., 2005).
Estos factores pueden actuar como facilitadores
o como barreras para la participación familiar
en el proceso educativo, generando
desigualdades que impactan directamente en el
desarrollo socioemocional de los estudiantes.
En contextos de vulnerabilidad social, donde las
familias enfrentan múltiples limitaciones
estructurales, la escuela debe asumir un rol más
activo y propositivo en la promoción de la
participación parental y en el fortalecimiento de
la corresponsabilidad. Esto implica el diseño de
estrategias inclusivas, flexibles y culturalmente
pertinentes que permitan involucrar a las
familias de manera efectiva, respetando sus
condiciones particulares.
La evidencia científica reciente destaca la
necesidad de fortalecer la corresponsabilidad
familia-escuela como una estrategia clave para
mejorar los resultados educativos, reducir las
brechas de desigualdad y promover el bienestar
socioemocional de los estudiantes,
especialmente aquellos con necesidades
educativas específicas (OECD, 2021). En este
sentido, se plantea la importancia de desarrollar
políticas educativas que fomenten la
participación activa de las familias, la
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 145
comunicación efectiva entre los actores
educativos y la colaboración interinstitucional
como pilares del sistema educativo. Asimismo,
se destaca el papel fundamental de la formación
docente en el desarrollo de competencias
profesionales orientadas al trabajo con familias
y a la gestión de la diversidad en el aula. De esta
manera, la corresponsabilidad se consolida
como un elemento esencial para la construcción
de sistemas educativos más inclusivos,
equitativos y de alta calidad.
La teoría del aprendizaje socioemocional ha
cobrado una relevancia significativa en los
últimos años, especialmente en el contexto de la
educación inclusiva, donde se reconoce que el
desarrollo integral del estudiante requiere la
integración de dimensiones cognitivas,
emocionales y sociales en los procesos
educativos (CASEL, 2020). Este enfoque
plantea que las competencias socioemocionales
no son innatas ni se desarrollan de manera
espontánea, sino que requieren ser enseñadas,
modeladas y reforzadas de forma sistemática
tanto en el entorno escolar como en el familiar.
En este sentido, la corresponsabilidad familia-
escuela se configura como un mecanismo clave
para garantizar la coherencia en la enseñanza y
práctica de dichas competencias, permitiendo
que el estudiante reciba mensajes consistentes
en ambos contextos. De esta manera, se
favorece la internalización de habilidades como
la empatía, la autorregulación emocional y la
toma de decisiones responsables.
Desde la perspectiva de la educación
emocional, autores como Bisquerra destacan
que el desarrollo de competencias emocionales
contribuye significativamente a la prevención
de problemas conductuales, al fortalecimiento
de la autoestima y a la mejora de la convivencia
escolar, aspectos que resultan fundamentales en
estudiantes con necesidades educativas
específicas (Bisquerra, 2020). En este contexto,
la familia desempeña un papel esencial como
primer agente socializador, ya que es en el
entorno familiar donde se establecen las
primeras experiencias emocionales y se
construyen los vínculos afectivos que influyen
en el desarrollo posterior del individuo. Por su
parte, la escuela complementa este proceso
mediante la implementación de estrategias
pedagógicas que promueven la educación
emocional de manera intencionada y
estructurada. La articulación entre ambos
contextos permite generar un entorno coherente
que favorece el desarrollo socioemocional del
estudiante.
En relación con los estudiantes con necesidades
educativas específicas, es importante considerar
que estos pueden presentar diversas
condiciones, tales como trastornos del espectro
autista, dificultades de aprendizaje,
discapacidades sensoriales o trastornos
emocionales y conductuales, lo cual requiere un
enfoque educativo diferenciado y personalizado
(American Psychiatric Association, 2013).
Estas condiciones pueden influir en la forma en
que el estudiante percibe, interpreta y responde
a los estímulos emocionales y sociales,
generando desafíos adicionales en su desarrollo
socioemocional. En este sentido, la
corresponsabilidad familia-escuela permite
diseñar estrategias de intervención más
efectivas, al integrar la información,
experiencia y conocimiento que poseen ambos
contextos sobre el estudiante. De esta manera,
se favorece una atención más integral y ajustada
a sus necesidades.
La comunicación efectiva entre familia y
escuela constituye uno de los pilares
fundamentales de la corresponsabilidad, ya que
permite el intercambio de información relevante
sobre el progreso, las necesidades y las
dificultades del estudiante (Garbacz et al.,
2017). Esta comunicación debe ser clara,
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 146
constante, respetuosa y orientada a la solución
de problemas, evitando enfoques
unidireccionales o centrados únicamente en las
dificultades del estudiante. Asimismo, el uso de
canales de comunicación accesibles y adaptados
a las características de las familias resulta clave
para garantizar su participación activa en el
proceso educativo. En este sentido, una
comunicación efectiva contribuye a la
construcción de relaciones de confianza y
colaboración entre familia y escuela.
Por otra parte, la formación docente en
educación inclusiva y en trabajo colaborativo
con familias es un factor determinante para el
fortalecimiento de la corresponsabilidad, ya que
los docentes requieren desarrollar competencias
profesionales que les permitan interactuar de
manera efectiva con diversos contextos
familiares (Ainscow, 2020). Esta formación
debe incluir aspectos relacionados con la
diversidad cultural, la comunicación asertiva, la
gestión emocional y la implementación de
estrategias inclusivas en el aula. En este sentido,
el docente no solo cumple un rol pedagógico,
sino también un rol mediador entre la escuela y
la familia, facilitando la articulación de
acciones conjuntas orientadas al bienestar del
estudiante. De esta manera, se fortalece la
corresponsabilidad como práctica educativa.
Asimismo, las políticas educativas juegan un
papel fundamental en la promoción de la
corresponsabilidad familia-escuela, ya que
establecen los lineamientos, normativas y
recursos necesarios para fomentar la
participación familiar en el ámbito educativo
(OECD, 2021). Estas políticas deben orientarse
a garantizar la equidad en el acceso a
oportunidades educativas, así como a promover
la inclusión y la participación activa de todos
los actores educativos. En el caso de los
estudiantes con necesidades educativas
específicas, resulta esencial que las políticas
educativas contemplen estrategias específicas
para fortalecer la colaboración entre familia y
escuela. De esta manera, se contribuye a la
construcción de sistemas educativos más
inclusivos y equitativos.
En el contexto latinoamericano, diversos
estudios han evidenciado que la
corresponsabilidad familia-escuela enfrenta
desafíos significativos relacionados con
factores estructurales, culturales y
socioeconómicos que limitan la participación
efectiva de las familias en el proceso educativo
(UNESCO, 2021). Estos desafíos incluyen la
falta de tiempo de los padres, la baja
escolaridad, la desconfianza hacia la institución
educativa y la ausencia de estrategias
institucionales que faciliten la participación
familiar. En este sentido, resulta necesario
implementar acciones que promuevan la
inclusión de las familias, reconociendo sus
particularidades y adaptando las estrategias de
intervención a sus contextos específicos. De
esta manera, se fortalece la corresponsabilidad
como un proceso inclusivo.
La integración de la corresponsabilidad familia-
escuela en el desarrollo socioemocional de los
estudiantes con necesidades educativas
específicas no solo contribuye a mejorar su
bienestar individual, sino que también genera
impactos positivos en la convivencia escolar, en
el clima institucional y en la calidad del proceso
educativo en su conjunto (CASEL, 2020). Esta
integración permite abordar de manera integral
las necesidades del estudiante, promoviendo su
desarrollo en todas sus dimensiones y
favoreciendo su inclusión social. En este
sentido, la corresponsabilidad se consolida
como una estrategia clave para transformar los
sistemas educativos hacia modelos más
inclusivos, equitativos y centrados en el
estudiante. En función de lo expuesto, el
presente estudio tiene como objetivo analizar el
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 147
impacto de la corresponsabilidad familia-
escuela en el desarrollo socioemocional de
estudiantes con necesidades educativas
específicas, con el propósito de identificar
estrategias que fortalezcan esta relación y
contribuyan a la mejora de los procesos
educativos inclusivos en contextos reales. Este
objetivo se enmarca en la necesidad de
promover una educación centrada en el
estudiante, que reconozca la importancia de la
colaboración entre los diferentes actores
educativos y que garantice el desarrollo
integral, equitativo y sostenible de todos los
educandos en el sistema educativo
contemporáneo.
Materiales y Métodos
El presente estudio se enmarca en un enfoque
metodológico de carácter cuantitativo,
sustentado en la necesidad de medir, analizar y
establecer relaciones empíricas entre variables
específicas vinculadas con la
corresponsabilidad familia-escuela y el
desarrollo socioemocional de estudiantes con
necesidades educativas específicas, mediante la
aplicación de técnicas estadísticas que
garantizan objetividad, precisión analítica y
posibilidad de replicación en contextos
similares (Hernández y Mendoza, 2018). Este
enfoque se selecciona debido a su capacidad
para transformar constructos teóricos complejos
en variables observables y cuantificables, lo
cual permite estructurar el análisis de manera
sistemática y basada en evidencia empírica
verificable. Asimismo, el diseño de la
investigación responde a un tipo no
experimental, dado que no se manipulan
deliberadamente las variables independientes,
sino que estas se observan en su contexto
natural, permitiendo captar la realidad
educativa tal como ocurre en los entornos
escolares. En este sentido, el estudio adopta un
alcance descriptivo-correlacional, orientado no
solo a describir las características y
comportamientos de las variables en estudio,
sino también a analizar la relación estadística
existente entre ellas, identificando posibles
asociaciones significativas. La población objeto
de estudio está conformada por docentes y
padres de familia de estudiantes con
necesidades educativas específicas
pertenecientes a instituciones educativas de
nivel básico, considerando que ambos actores
constituyen los principales agentes
involucrados en la construcción y ejercicio de la
corresponsabilidad educativa. La selección de
esta población responde a la necesidad de
obtener información directa, contextualizada y
relevante de quienes participan activamente en
el proceso educativo y en el acompañamiento
socioemocional de los estudiantes en diferentes
entornos.
En este contexto, la muestra se determina
mediante un muestreo no probabilístico por
conveniencia, el cual permite seleccionar a los
participantes que cumplen con criterios
específicos de inclusión, tales como su
vinculación directa con estudiantes que
presentan necesidades educativas específicas y
su disposición voluntaria para participar en el
estudio. La muestra final está constituida por un
número representativo de participantes que, si
bien no permite generalizaciones absolutas,
garantiza la viabilidad del análisis estadístico y
la obtención de tendencias relevantes para el
estudio. Para la recolección de datos se emplea
como técnica principal la encuesta, debido a su
eficacia metodológica para obtener información
cuantificable sobre percepciones, actitudes,
comportamientos y prácticas relacionadas con
las variables objeto de estudio en contextos
educativos (Creswell, 2014). El instrumento
utilizado es un cuestionario estructurado,
diseñado a partir de dimensiones teóricas
previamente definidas en el marco conceptual,
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 148
tales como comunicación familia-escuela,
participación parental, apoyo institucional y
desarrollo socioemocional, lo cual garantiza la
coherencia entre teoría y medición. Este
cuestionario está conformado por ítems
cerrados organizados en una escala tipo Likert
de cinco niveles, que permite medir con mayor
precisión el grado de acuerdo, frecuencia o
intensidad de determinadas percepciones o
conductas observadas en los participantes.
Asimismo, el instrumento es sometido a un
proceso riguroso de validación por juicio de
expertos, quienes evalúan la pertinencia
conceptual, claridad semántica, coherencia
interna y relevancia de cada ítem en relación
con los objetivos de la investigación. En cuanto
al procedimiento de aplicación, el instrumento
se administra de manera directa y controlada a
los participantes en sus respectivos contextos
educativos, garantizando condiciones
adecuadas para la comprensión de los ítems, la
reflexión sobre las respuestas y la veracidad de
la información proporcionada. Previamente a la
aplicación, se realiza un proceso de
socialización del estudio en el cual se explican
detalladamente los objetivos, la importancia de
la investigación y las condiciones de
participación voluntaria, asegurando el
cumplimiento de principios éticos
fundamentales como el consentimiento
informado, la confidencialidad de los datos y el
anonimato de los participantes.
Asimismo, se establecen mecanismos de
control orientados a minimizar posibles sesgos
en la recolección de datos, tales como la
supervisión del proceso de aplicación, la
aclaración de dudas en tiempo real y la revisión
de los cuestionarios completados para verificar
su consistencia. De esta manera, se garantiza la
calidad, validez y confiabilidad de la
información recolectada. El análisis de los datos
se realiza mediante el uso del software
estadístico SPSS versión 27, herramienta
ampliamente utilizada en investigaciones
cuantitativas por su capacidad para procesar
grandes volúmenes de datos y aplicar técnicas
estadísticas de manera eficiente y precisa (Field,
2018).
En una primera fase del análisis, se emplean
estadísticas descriptivas, tales como frecuencias
absolutas y relativas, así como porcentajes, con
el propósito de caracterizar las variables de
estudio y describir las tendencias
predominantes en la muestra analizada.
Posteriormente, se aplican pruebas estadísticas
inferenciales, específicamente el coeficiente de
correlación de Spearman, con el objetivo de
determinar la existencia, dirección e intensidad
de la relación entre la corresponsabilidad
familia-escuela y el desarrollo socioemocional
de los estudiantes. Esta prueba se selecciona
debido a la naturaleza ordinal de los datos
obtenidos a través de la escala Likert, lo cual
exige el uso de estadísticos no paramétricos
adecuados.
El rigor científico del estudio se garantiza
mediante la aplicación de criterios de validez y
confiabilidad, los cuales constituyen pilares
fundamentales en la investigación cuantitativa
orientada a la producción de conocimiento
válido y verificable. La validez de contenido se
asegura a través del juicio de expertos, quienes
revisan y validan el instrumento en función de
su coherencia teórica y su capacidad para medir
adecuadamente las variables propuestas. Por su
parte, la confiabilidad del instrumento se evalúa
mediante el cálculo del coeficiente de Alfa de
Cronbach, el cual permite determinar el grado
de consistencia interna entre los ítems del
cuestionario, garantizando que estos midan de
manera homogénea el constructo analizado
(Cronbach, 1951). Asimismo, se mantiene una
estricta coherencia entre los objetivos de la
investigación, las variables estudiadas, el
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 149
instrumento aplicado y el análisis estadístico
realizado, lo cual fortalece la credibilidad,
validez interna y pertinencia de los resultados
obtenidos.
Resultados y Discusión
A continuación, se presentan los hallazgos de la
investigación.
Tabla 1. Nivel de comunicación entre familia y
escuela.
Nivel de comunicación
Frecuencia
Porcentaje
Muy alto
12
15%
Alto
20
25%
Medio
28
35%
Bajo
14
17.5%
Muy bajo
6
7.5%
Total
80
100%
Fuente: Elaboración propia
Los resultados evidencian que el 35% de los
participantes percibe un nivel medio de
comunicación entre la familia y la escuela, lo
cual indica que, si bien existen mecanismos de
interacción, estos no alcanzan niveles óptimos
de efectividad ni continuidad. Este
comportamiento sugiere que la comunicación
no se desarrolla de manera sistemática ni
estratégica, limitando su impacto en el
acompañamiento educativo del estudiante.
Asimismo, el 25% reporta un nivel alto, lo que
refleja la existencia de buenas prácticas
institucionales en ciertos contextos educativos,
aunque estas no se encuentran generalizadas en
toda la población estudiada. Sin embargo,
resulta relevante que un 25% acumulado (bajo
y muy bajo) evidencie deficiencias en la
comunicación.
Tabla 2. Nivel de participación parental en el
proceso educativo
Nivel de participación
Frecuencia
Porcentaje
Muy alto
10
12.5%
Alto
18
22.5%
Medio
30
37.5%
Bajo
15
18.75%
Muy bajo
7
8.75%
Total
80
100%
Fuente: Elaboración propia
Se observa que el 37.5% de los encuestados
ubica la participación parental en un nivel
medio, lo que evidencia una implicación parcial
de las familias en el proceso educativo de los
estudiantes. Este resultado sugiere que la
participación se limita a actividades específicas,
sin consolidarse como un proceso continuo y
comprometido. El 22.5% que reporta un nivel
alto indica que existen familias que mantienen
un involucramiento activo, lo cual favorece el
desarrollo integral del estudiante. No obstante,
el 27.5% que presenta niveles bajos o muy bajos
refleja la existencia de barreras que dificultan la
participación familiar, tales como limitaciones
de tiempo, desconocimiento o falta de
estrategias institucionales. En consecuencia, la
participación parental emerge como un factor
que incide directamente en la efectividad de la
corresponsabilidad educativa.
Tabla 3. Nivel de apoyo institucional brindado
por la escuela
Frecuencia
Porcentaje
14
17.5%
22
27.5%
26
32.5%
12
15%
6
7.5%
80
100%
Fuente: Elaboración propia
Los datos reflejan que el 32.5% percibe un nivel
medio de apoyo institucional, lo cual indica que
la escuela cumple parcialmente con su rol en la
promoción de la inclusión y el acompañamiento
socioemocional. El 27.5% que reporta un nivel
alto evidencia que existen instituciones que
implementan estrategias efectivas de apoyo, lo
cual fortalece el proceso educativo. Sin
embargo, el 22.5% en niveles bajos y muy bajos
señala deficiencias en la atención a estudiantes
con necesidades educativas específicas, lo cual
puede afectar negativamente su desarrollo
integral. Este comportamiento evidencia la
necesidad de fortalecer las políticas
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 150
institucionales orientadas al apoyo educativo y
socioemocional.
Tabla 4. Nivel de desarrollo socioemocional de
los estudiantes
Nivel socioemocional
Frecuencia
Porcentaje
Muy alto
11
13.75%
Alto
19
23.75%
Medio
29
36.25%
Bajo
14
17.5%
Muy bajo
7
8.75%
Total
80
100%
Fuente: Elaboración propia
El 36.25% de los estudiantes presenta un nivel
socioemocional medio, lo cual indica que
poseen ciertas habilidades emocionales, aunque
aún requieren fortalecimiento para alcanzar un
desarrollo óptimo. El 23.75% con nivel alto
refleja que un grupo significativo de estudiantes
ha logrado consolidar competencias
socioemocionales adecuadas. Sin embargo, el
26.25% en niveles bajos y muy bajos evidencia
dificultades en áreas como la regulación
emocional y la interacción social, lo cual puede
afectar su rendimiento académico y su
integración escolar. Estos resultados confirman
la necesidad de implementar estrategias
integrales que fortalezcan el desarrollo
socioemocional.
Tabla 5. Relación entre comunicación familia-
escuela y desarrollo socioemocional
Correlación (Spearman)
Valor
Coeficiente Rho
0.68
Nivel de significancia
0.000
Fuente: Elaboración propia
El coeficiente de correlación de Spearman (Rho
= 0.68) evidencia una relación positiva
moderada-alta entre la comunicación familia-
escuela y el desarrollo socioemocional de los
estudiantes, lo cual indica que a medida que
mejora la comunicación entre estos actores,
también se fortalece el desarrollo
socioemocional. El nivel de significancia (p <
0.05) confirma que esta relación es
estadísticamente significativa, descartando la
posibilidad de que los resultados se deban al
azar. Este hallazgo refuerza la importancia de la
comunicación como eje central de la
corresponsabilidad educativa.
Tabla 6. Relación entre participación parental
y desarrollo socioemocional
Correlación (Spearman)
Valor
Coeficiente Rho
0.72
Nivel de significancia
0.000
Fuente: Elaboración propia
El coeficiente de correlación de Spearman (Rho
= 0.72) indica una relación positiva alta entre la
participación parental y el desarrollo
socioemocional, lo cual evidencia que un mayor
nivel de involucramiento familiar se asocia con
mejores competencias emocionales y sociales
en los estudiantes. El nivel de significancia (p <
0.05) confirma la validez estadística de este
resultado. Este hallazgo posiciona a la
participación parental como uno de los factores
más influyentes en el desarrollo
socioemocional, reforzando la necesidad de
fortalecer estrategias que promuevan la
corresponsabilidad entre familia y escuela.
Los resultados obtenidos evidencian que la
comunicación entre la familia y la escuela se
sitúa predominantemente en un nivel medio, lo
cual permite inferir que, aunque existen
mecanismos formales e informales de
interacción entre ambos actores educativos,
estos no se desarrollan con la sistematicidad,
intencionalidad ni profundidad necesarias para
incidir de manera significativa y sostenida en el
desarrollo socioemocional de los estudiantes
con necesidades educativas específicas. Este
hallazgo coincide con lo planteado por Garbacz
et al. (2017) quienes sostienen que la calidad de
la comunicación familia-escuela constituye un
predictor clave del éxito educativo cuando se
caracteriza por ser bidireccional, continua,
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 151
contextualizada y centrada en las necesidades
del estudiante. En este sentido, la presencia de
niveles bajos de comunicación en un segmento
relevante de la población estudiada refleja la
existencia de barreras estructurales,
organizativas y culturales que limitan la
efectividad de la corresponsabilidad educativa,
tales como la falta de canales adecuados o la
escasa planificación institucional.
Asimismo, estos resultados permiten
comprender que la comunicación no solo debe
ser frecuente en rminos cuantitativos, sino
también estratégica y cualitativamente
pertinente, orientada a la toma de decisiones
conjuntas que favorezcan el desarrollo integral
del estudiante. En relación con la participación
parental, los datos muestran una tendencia hacia
niveles medios, lo cual indica que las familias
mantienen un involucramiento parcial en el
proceso educativo, caracterizado por
intervenciones puntuales que no logran
consolidarse como un compromiso continuo,
reflexivo y estructurado que potencie de manera
significativa el desarrollo socioemocional de los
estudiantes. Este comportamiento se alinea con
los planteamientos de Epstein (2018), quien
señala que la participación familiar tiende a
limitarse a acciones específicas cuando las
instituciones educativas no implementan
estrategias sistemáticas que promuevan una
implicación activa y sostenida.
La presencia de niveles bajos de participación
en una proporción considerable de la muestra
sugiere la existencia de factores limitantes de
carácter socioeconómico, cultural y educativo,
tales como la falta de tiempo disponible, el
desconocimiento de estrategias de apoyo o la
percepción de distancia entre familia y escuela.
En este contexto, la participación parental se
configura como un elemento crítico que
requiere fortalecimiento mediante políticas
inclusivas y estrategias institucionales que
faciliten una mayor integración de las familias
en el proceso educativo. Por otra parte, los
resultados relacionados con el apoyo
institucional evidencian que la escuela cumple
parcialmente con su rol en la promoción del
desarrollo socioemocional, situándose
mayoritariamente en un nivel medio, lo cual
refleja la existencia de prácticas inclusivas que,
aunque presentes, no logran consolidarse de
manera uniforme ni sistemática en todos los
contextos educativos analizados.
Este hallazgo es consistente con lo planteado
por Ainscow (2020) quien sostiene que la
inclusión educativa efectiva requiere no solo de
marcos normativos adecuados, sino también de
prácticas pedagógicas concretas, sostenidas y
evaluadas de manera continua. La presencia de
niveles bajos de apoyo institucional en una parte
de la muestra pone en evidencia la necesidad de
fortalecer la formación docente en educación
inclusiva, así como de diseñar e implementar
estrategias institucionales más estructuradas
que garanticen un acompañamiento integral a
los estudiantes con necesidades educativas
específicas. En este sentido, la escuela debe
asumir un rol más proactivo y articulador en la
construcción de la corresponsabilidad con la
familia.
En cuanto al desarrollo socioemocional de los
estudiantes, los resultados muestran una
predominancia del nivel medio, lo cual indica
que los estudiantes han logrado desarrollar
ciertas competencias emocionales y sociales
básicas, aunque aún presentan limitaciones
significativas que requieren intervención
educativa especializada y sostenida en el
tiempo. Este hallazgo coincide con lo señalado
por CASEL (2020), quien enfatiza que el
desarrollo socioemocional es un proceso
progresivo que depende en gran medida de la
calidad de las experiencias formativas y de los
apoyos brindados en los entornos familiar y
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 152
escolar. La presencia de niveles bajos en un
grupo significativo de estudiantes evidencia
dificultades en áreas críticas como la
autorregulación emocional, la interacción social
y la adaptación a normas, lo cual puede afectar
negativamente su rendimiento académico y su
integración en el entorno escolar. En este
contexto, se hace evidente la necesidad de
implementar estrategias integrales que aborden
el desarrollo socioemocional desde una
perspectiva sistémica e inclusiva.
El análisis correlacional evidencia una relación
positiva significativa entre la comunicación
familia-escuela y el desarrollo socioemocional,
lo cual confirma que una mejora en la calidad,
frecuencia y pertinencia de la comunicación se
traduce en un fortalecimiento de las
competencias emocionales y sociales de los
estudiantes. Este resultado se encuentra en
consonancia con los planteamientos de
Bronfenbrenner (1987), quien destaca la
importancia de la interacción coherente entre
los diferentes sistemas en el desarrollo humano.
Asimismo, la relación positiva encontrada
refuerza la idea de que la comunicación efectiva
permite alinear estrategias educativas entre
familia y escuela, generando un entorno
coherente, estable y emocionalmente seguro
que favorece el desarrollo integral del
estudiante. En este sentido, la comunicación se
consolida como un eje transversal y estratégico
en la corresponsabilidad educativa.
La relación encontrada entre la participación
parental y el desarrollo socioemocional, con un
coeficiente alto, evidencia que el
involucramiento activo, consciente y sostenido
de la familia constituye uno de los factores más
influyentes en el desarrollo integral del
estudiante, especialmente en el ámbito
socioemocional. Este hallazgo coincide con lo
planteado por Hill y Tyson (2009), quienes
sostienen que la participación familiar tiene un
impacto directo tanto en el rendimiento
académico como en el bienestar emocional de
los estudiantes. La magnitud de esta relación
permite afirmar que el fortalecimiento de la
participación parental debe ser considerado una
prioridad estratégica en las políticas educativas
orientadas a la inclusión y la equidad. En este
sentido, la corresponsabilidad familia-escuela
se posiciona como una estrategia fundamental
para promover el desarrollo socioemocional y
garantizar una educación inclusiva de calidad.
Conclusiones
Los resultados obtenidos en la presente
investigación permiten concluir que la
corresponsabilidad entre la familia y la escuela
constituye un factor determinante en el
desarrollo socioemocional de los estudiantes
con necesidades educativas específicas, en la
medida en que la interacción sistemática,
coherente y funcional entre ambos contextos
educativos incide directamente en la formación
integral del estudiante y en su capacidad para
desenvolverse de manera adecuada en entornos
sociales y académicos caracterizados por su
complejidad y dinamismo.
La evidencia empírica obtenida demuestra que
cuando existe una articulación efectiva,
sostenida y orientada a objetivos comunes entre
estos actores, se generan condiciones favorables
para el fortalecimiento de competencias
emocionales y sociales que resultan esenciales
para el bienestar del estudiante. En este sentido,
la corresponsabilidad no debe ser interpretada
como una acción secundaria o complementaria
dentro del proceso educativo, sino como un eje
estructural que sostiene y potencia la educación
inclusiva. En relación con la comunicación
familia-escuela, se concluye que su predominio
en un nivel medio evidencia la existencia de
mecanismos de interacción que, aunque
operativos en términos básicos, no alcanzan el
nivel de profundidad, sistematicidad ni
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 153
intencionalidad requeridos para garantizar un
acompañamiento socioemocional efectivo y
sostenido en el tiempo. Esta situación refleja la
necesidad de transformar la comunicación en un
proceso más estratégico, estructurado y
orientado a la toma de decisiones conjuntas,
superando enfoques tradicionales centrados
únicamente en la transmisión de información.
Asimismo, se identifica que las deficiencias en
la comunicación constituyen una de las
principales limitaciones en la consolidación de
la corresponsabilidad educativa, afectando la
coherencia de las acciones entre familia y
escuela. En consecuencia, se requiere fortalecer
tanto los canales de comunicación como las
competencias comunicativas de los actores
involucrados, promoviendo una interacción
más efectiva. En cuanto a la participación
parental, los hallazgos permiten concluir que el
involucramiento de las familias en el proceso
educativo se mantiene en niveles intermedios,
lo cual evidencia una participación parcial
caracterizada por acciones puntuales que no
logran consolidarse como un compromiso
activo, continuo y estructurado en beneficio del
estudiante.
Esta situación limita el potencial de la familia
como agente educativo clave, reduciendo su
impacto en el desarrollo socioemocional de los
estudiantes y en la consolidación de
aprendizajes significativos. Asimismo, se
identifica que existen factores contextuales de
carácter socioeconómico, cultural y educativo
que inciden directamente en la capacidad de las
familias para participar activamente en el
proceso educativo. Por tanto, resulta necesario
diseñar e implementar estrategias
institucionales que promuevan una
participación más inclusiva, flexible y
contextualizada, adaptada a las realidades de las
familias. Respecto al apoyo institucional, se
concluye que la escuela cumple parcialmente
con su rol en la promoción del desarrollo
socioemocional, evidenciando la existencia de
prácticas inclusivas que, aunque presentes, no
se encuentran plenamente consolidadas ni
sistematizadas en todos los contextos
educativos analizados.
Esta situación pone de manifiesto la necesidad
de fortalecer la formación docente en educación
inclusiva, así como de implementar políticas
institucionales más sólidas que garanticen un
acompañamiento integral y continuo a los
estudiantes con necesidades educativas
específicas. En este sentido, la escuela debe
asumir un rol más proactivo, articulador y
estratégico en la construcción de la
corresponsabilidad con la familia, generando
condiciones que favorezcan la inclusión y el
desarrollo integral del estudiante. En relación
con el desarrollo socioemocional de los
estudiantes, se concluye que, si bien existe un
nivel medio predominante que evidencia
avances en la adquisición de competencias
emocionales y sociales, aún persisten
limitaciones significativas que requieren
intervención educativa especializada,
sistemática y sostenida en el tiempo.
Estas limitaciones pueden afectar la adaptación
escolar, la calidad de la convivencia y el
rendimiento académico de los estudiantes,
especialmente en aquellos que presentan
necesidades educativas específicas. En este
contexto, se reafirma la importancia de
implementar estrategias integrales que aborden
el desarrollo socioemocional desde una
perspectiva sistémica, articulando de manera
efectiva los esfuerzos de la familia y la escuela.
De este modo, se favorece una intervención más
coherente y pertinente. El análisis correlacional
permite concluir que existe una relación
positiva y estadísticamente significativa entre la
corresponsabilidad familia-escuela y el
desarrollo socioemocional, evidenciando que
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 154
factores como la comunicación efectiva y la
participación parental influyen de manera
directa, consistente y relevante en el
fortalecimiento de las competencias
emocionales y sociales de los estudiantes. En
consecuencia, se concluye que el
fortalecimiento de la corresponsabilidad
familia-escuela debe ser considerado una
estrategia fundamental dentro de las políticas
educativas orientadas a la inclusión, la equidad
y la calidad educativa.
Referencias Bibliográficas
Ainscow, M. (2020). Promoting inclusion and
equity in education: Lessons from
international experiences. Nordic Journal of
Studies in Educational Policy, 6(1), 716.
https://doi.org/10.1080/20020317.2020.1729
587
American Psychiatric Association. (2013).
Diagnostic and statistical manual of mental
disorders (5th ed.). American Psychiatric
Publishing.
https://www.psychiatry.org/psychiatrists/pra
ctice/dsm
Bisquerra, R. (2020). Educación emocional y
bienestar. Praxis.
https://corporacionlaudelinaaraneda.cl/wp-
content/uploads/2020/11/Educacion-
emocional-y-bienestar.pdf
Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del
desarrollo humano: Experimentos en
entornos naturales y diseñados. Paidós.
https://bibliotecadigital.mineduc.cl/handle/2
0.500.12365/18032
CASEL. (2020). What is SEL? Framework for
systemic social and emotional learning.
https://casel.org/what-is-sel/
Creswell, J. (2014). Research design:
Qualitative, quantitative, and mixed methods
approaches (4th ed.). SAGE Publications.
Cronbach, L. (1951). Coefficient alpha and the
internal structure of tests. Psychometrika,
16(3), 297334.
https://doi.org/10.1007/BF02310555
Denham, S., Bassett, H., & Wyatt, T. (2015).
The socialization of emotional competence.
Handbook of Socialization: Theory and
Research, 590613.
https://doi.org/10.1002/9780470147658.chps
y0116
Epstein, J. (2018). School, family, and
community partnerships: Preparing
educators and improving schools (3rd ed.).
Routledge.
https://doi.org/10.4324/9780429494673
Field, A. (2018). Discovering statistics using
IBM SPSS statistics (5th ed.). SAGE
Publications.
Garbacz, S., McDowall, P., Schaughency, E.,
Sheridan, S., & Welch, G. (2017). Parent
involvement and student outcomes. School
Psychology Quarterly, 32(4), 509523.
https://doi.org/10.1037/spq0000205
Hernández, R., & Mendoza, C. (2018).
Metodología de la investigación: Las rutas
cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-
Hill.
Hill, N., & Tyson, D. (2009). Parental
involvement in middle school.
Developmental Psychology, 45(3), 740763.
https://doi.org/10.1037/a0015362
Ministerio de Educación del Ecuador. (2022).
Política pública para la inclusión educativa
en el sistema nacional.
https://educacion.gob.ec
OECD. (2021). Beyond academic learning:
First results from the survey of social and
emotional skills. OECD Publishing.
https://doi.org/10.1787/92a11084-en
UNESCO. (2021). Inclusión y educación:
Todos y todas sin excepción.
https://unesdoc.unesco.org
Esta obra esbajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0 Internacional. Copyright © Rosana de Jesús
Quijije Alcívar, Andrea Tatiana Santana Rodríguez
y Steven ArturoTorres Burgos.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 5
Mayo del 2026
Página 155
Declaraciones éticas y editoriales del artículo
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT)
Rosana de Jesús Quijije Alcívar: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de
los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Andrea Tatiana Santana Rodríguez: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los resultados
obtenidos y elaboración de representaciones gráficas y visualización de los datos.
Steven ArturoTorres Burgos: provisión de recursos académicos y materiales para el desarrollo del estudio, apoyo en la administración del proyecto
investigativo y revisión editorial del manuscrito antes de su publicación.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación del
presente artículo.
Declaración de financiamiento
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En caso de
existir financiamiento institucional o externo, este deberá ser declarado explícitamente por los autores en esta sección.
Declaración del editor
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica, transparencia
y buenas prácticas editoriales. El manuscrito fue sometido a un proceso de evaluación mediante revisión por pares doble ciego, garantizando la
confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el editor declara que el artículo
cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
Declaración de los revisores
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la
responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas como autoras del manuscrito
ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.