Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 4
Abril del 2026
afecta la velocidad, el ritmo de juego y la
importancia del entrenamiento de fuerza y la
funcionalidad para mejorar el rendimiento
deportivo. La correcta implementación de estos
programas contribuye significativamente a la
ejecución de habilidades específicas, tanto en
deportistas aficionados como profesionales. Sin
embargo, Jiménez (2022) señala que el 62% de
los futbolistas profesionales presenta un alto
riesgo de lesiones en los miembros inferiores,
siendo frecuentes las fracturas, esguinces y
rupturas de ligamentos ocasionadas por
impactos, caídas o contacto físico.
capacidad de reacción, especialmente en los
momentos finales del partido.
Además, se incrementa el riesgo de lesiones,
particularmente en rodillas, tobillos y músculos
como los cuádriceps e isquiotibiales. También
se observa una menor estabilidad y control en
acciones como giros y cambios de dirección, así
como la presencia de fatiga mental, que
repercute en la concentración y la toma de
decisiones. Estos problemas suelen estar
asociados a factores como el agotamiento del
glucógeno muscular, la deshidratación y una
recuperación insuficiente entre partidos. Para
evaluar la fuerza y la estabilidad, se emplean
diversas pruebas funcionales, entre ellas
ejercicios isométricos como las planchas,
evaluaciones isocinéticas o isoinerciales para
medir potencia y resistencia, así como test
específicos de equilibrio. Estas herramientas
permiten analizar la capacidad de mantener
posturas durante determinados periodos, tanto
en apoyo unipodal como bipodal, además de
valorar la resistencia muscular del Core.
Factores como la falta de calentamiento
adecuado, la insuficiente preparación en fuerza,
flexibilidad y estabilidad, así como el exceso de
carga, contribuyen a esta problemática. Por otra
parte, es importante considerar la dimensión de
género en el ámbito deportivo. Aznar (2018)
señala que, a pesar de los beneficios de la
práctica deportiva, la participación femenina
continúa
enfrentando
estereotipos
y
desigualdades. Aunque la presencia de mujeres
en el deporte ha incrementado progresivamente,
aún persisten limitaciones relacionadas con la
inversión, la formación, el liderazgo y la
protección en el fútbol profesional femenino, lo
que reduce las oportunidades de desarrollo para
mujeres y niñas.
Frente a estas necesidades, el entrenamiento
funcional se presenta como una estrategia
eficaz. Este tipo de entrenamiento consiste en
un sistema de ejercicios realizados con pesas
libres y equipos alternativos que simulan
movimientos cotidianos. En este sentido, La
Touche (2022) afirma que este enfoque permite
activar de manera simultánea múltiples grupos
A partir de este contexto, se plantea la siguiente
pregunta de investigación: ¿de qué manera un
programa de entrenamiento funcional mejora la
fuerza y la estabilidad en futbolistas? Esta
investigación se justifica en estudios como el de
Simbaña (2022), que evidencian la relación
entre la implementación de programas de
entrenamiento y la mejora de capacidades
físicas clave como la fuerza y la estabilidad.
Desde una perspectiva científica, se propone
que los programas de entrenamiento en fútbol
adopten enfoques funcionales que optimicen el
rendimiento deportivo.
musculales,
relacionados
especialmente
con la columna
aquellos
vertebral,
favoreciendo un trabajo integral del cuerpo. De
este modo, se logra no solo mejorar la fuerza, el
equilibrio y la resistencia, sino también
estimular el sistema neuromuscular a través de
ejercicios realizados a alta intensidad. En el
contexto ecuatoriano, Rubio (2023) destaca que
diversas investigaciones han evidenciado la
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