Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 4.1
Edición Especial IV 2026
Página 342
PROMOCIÓN DEL CUIDADO DEL ENTORNO NATURAL EN LA EDUCACIÓN INICIAL:
RESULTADOS DE UN PROYECTO DE VINCULACIÓN UNIVERSITARIA EN EL
CANTÓN MILAGRO, ECUADOR
PROMOTING CARE FOR THE NATURAL ENVIRONMENT IN EARLY CHILDHOOD
EDUCATION: RESULTS OF A UNIVERSITY OUTREACH PROJECT IN THE MILAGRO
CANTON, ECUADOR
Autores: ¹Mariela Libelly Lozada Meza, ²Gladis del Consuelo Vinueza Burgos,
3
Jefferson Aurelio
Flor Montecé y ⁴Lorena Marielisa González Granda.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9498-4060
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-6254-7595
3
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-5758-9264
4
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-8597-1006
¹E-mail de contacto: mlozadam@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: gvinuezab1@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: jeffersonflorm1971@gmail.com
4
E-mail de contacto: lgonzalezg3@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*3*4*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 19 de Abril del 2026
Artículo revisado: 21 de Abril del 2026
Artículo aprobado: 23 de Abril del 2026
1
Licenciada en Nutrición y Dietética egresada de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, (Ecuador), con experiencia en el ámbito
de la salud pública. Magíster en Salud Pública, egresada de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador). Magíster en Desarrollo
Temprano y Educación Infantil, egresada de la Universidad Casa Grande, (Ecuador). Doctora en Nutrición y Dietética, egresada de la
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, (Ecuador). Actualmente cuenta con formación en Nutrición Deportiva y estudios en
Inteligencia Artificial aplicada a la educación.
2
Licenciada en Ciencias de la Educación, especialización Comercio y Administración, egresada de la Universidad de Guayaquil
(Ecuador), con experiencia en docencia. Magíster en Desarrollo Temprano y Educación Infantil, egresada de la Universidad Casa Grande,
(Ecuador). Magíster en Administración y Dirección de Empresas, egresada de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil,
(Ecuador). Contadora Pública Autorizada, egresada de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
3
Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador), con más de 15 años de
experiencia laboral. Magíster en Diseño Curricular, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Educación Inicial
con mención en Innovación en el Desarrollo Infantil, egresado de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador). Doctor en Educación,
egresado de la Universidad César Vallejo, (Perú).
4
Licenciada en Ciencias de la Educación mención Educadores de Párvulos, egresada de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster
en Administracn de la Educación, egresada de la Universidad César Vallejo, (Perú). Doctorante en Ciencias de la Educación con énfasis
en Educación Pedagogía, egresada de la Universidad de Panamá, (Panamá).
Resumen
El estudio analiza los resultados de un proyecto
de vinculación universitaria orientado a la
promoción del cuidado del entorno natural en
niños de educación inicial II del cantón
Milagro, Ecuador. El objetivo fue fortalecer
hábitos proambientales mediante una
intervención educativa basada en metodologías
activas, aprendizaje experiencial y participación
comunitaria. La investigación adoptó un
enfoque cualitativo con apoyo cuantitativo,
diseño de investigaciónacción y alcance
descriptivo-explicativo. La población estuvo
conformada por 254 niños de 4 y 5 años, 20
docentes, padres de familia y 110 estudiantes
universitarios de la carrera de Educación Inicial.
Se emplearon técnicas de observación, listas de
cotejo, encuestas y entrevistas, aplicadas antes
y después de la intervención. Los resultados
evidenciaron un incremento del nivel alto de
hábitos de cuidado ambiental del 13.38 % al
80.31 %, así como una reducción del nivel bajo
del 55.91 % al 7.09 %. El 80 % de los docentes
recibió capacitación específica en educación
ambiental y el 82.68 % de los padres de familia
presentó participación media y alta. Asimismo,
el cumplimiento de los objetivos del proyecto
alcanzó valores elevados, destacándose el uso
de recursos lúdicos y digitales con 90 %. Se
concluye que la educación ambiental temprana,
integrada al currículo y apoyada por la
vinculación universitaria, genera impactos
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educativos y sociales significativos. El estudio
aporta evidencia empírica sobre la efectividad
de estrategias activas para la formación de
hábitos ambientales desde la primera infancia y
propone un modelo de intervención replicable
en contextos educativos similares locales
contemporáneos.
Palabras clave: Educación ambiental,
Educación inicial, Vinculación universitaria,
Medio ambiente, Entorno natural.
Abstract
This study analyzes the results of a university
outreach project aimed at promoting
environmental awareness among preschool
children in the second year of early childhood
education in the Milagro canton of Ecuador.
The objective was to strengthen pro-
environmental habits through an educational
intervention based on active methodologies,
experiential learning, and community
participation. The research adopted a qualitative
approach with quantitative support, an action
research design, and a descriptive-explanatory
scope. The population consisted of 254 children
aged 4 and 5, 20 teachers, parents, and 110
university students majoring in Early Childhood
Education. Observation techniques, checklists,
surveys, and interviews were used, applied
before and after the intervention. The results
showed an increase in the high level of
environmental awareness habits from 13.38%
to 80.31%, as well as a reduction in the low
level from 55.91% to 7.09%. Eighty percent of
teachers received specific training in
environmental education, and 82.68% of
parents demonstrated medium to high
participation. Furthermore, the project
objectives were met with high levels of
achievement, particularly the use of playful and
digital resources, which reached 90%. The
study concludes that early environmental
education, integrated into the curriculum and
supported by university partnerships, generates
significant educational and social impacts. This
study provides empirical evidence on the
effectiveness of active strategies for developing
environmental habits from early childhood and
proposes an intervention model that can be
replicated in similar contemporary local
educational contexts.
Keywords: Environmental education, Early
childhood education, University
partnerships, Environment, Natural
environment.
Sumário
Este estudo analisa os resultados de um projeto
de extensão universitária voltado para a
promoção da conscientização ambiental entre
crianças em idade pré-escolar, no segundo ano
do curso de Educação Infantil, no cantão de
Milagro, Equador. O objetivo foi fortalecer
hábitos pró-ambientais por meio de uma
intervenção educativa baseada em
metodologias ativas, aprendizagem
experiencial e participação comunitária. A
pesquisa adotou uma abordagem qualitativa
com suporte quantitativo, um delineamento de
pesquisa-ação e um escopo descritivo-
explicativo. A população foi composta por 254
crianças de 4 e 5 anos, 20 professores, pais e 110
estudantes universitários do curso de Educação
Infantil. Foram utilizadas técnicas de
observação, listas de verificação, questionários
e entrevistas, aplicadas antes e depois da
intervenção. Os resultados mostraram um
aumento no nível elevado de hábitos de
conscientização ambiental, de 13,38% para
80,31%, bem como uma redução no nível baixo,
de 55,91% para 7,09%. Oitenta por cento dos
professores receberam formação específica em
educação ambiental e 82,68% dos pais
demonstraram participação de média a alta.
Além disso, os objetivos do projeto foram
alcançados com altos níveis de sucesso,
particularmente no que diz respeito ao uso de
recursos lúdicos e digitais, que atingiu 90%. O
estudo conclui que a educação ambiental na
primeira infância, integrada ao currículo e
apoiada por parcerias com universidades, gera
impactos educacionais e sociais significativos.
Este estudo fornece evidências empíricas sobre
a eficácia de estratégias ativas para o
desenvolvimento de hábitos ambientais desde a
primeira infância e propõe um modelo de
intervenção que pode ser replicado em
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contextos educacionais locais contemporâneos
semelhantes.
Palavras-chave: Educação ambiental,
Educação infantil, Parcerias com
universidades, Meio ambiente, Meio
ambiente natural.
Introducción
Junto con el creciente interés en las ventajas
conocidas de las experiencias en la naturaleza
para bebés y niños, la educación ambiental en la
primera infancia está experimentando una
expansión dinámica en el estudio y la práctica.
Ardoin y Alison, (2020) realizaron una
investigación empírica sobre programas de
educación ambiental en la primera infancia
(ECEE) para comprender mejor el panorama de
los métodos pedagógicos de ECEE y los
resultados esperados. Con un enfoque en un
período de veinticinco años, pudimos
identificar sesenta y seis artículos que
cumplieron con nuestros criterios de inclusión.
La mayoría de los niños que participaron en
estos programas tenían entre tres y seis años y
fueron guiados por maestros en actividades
formales similares a las escolares. Descubrimos
que los participantes en estos programas tenían
desde el nacimiento hasta los ocho años de
edad. Dado lo anterior, el desarrollo de la
alfabetización ambiental, el desarrollo
cognitivo y el desarrollo socioemocional fueron
los resultados clave que se informaron en
nuestras investigaciones de muestra (UNESCO,
2020).
La teoría de las inteligencias múltiples es la
forma más adecuada para reflexionar sobre la
importancia de la educación ambiental en los
niños más pequeños y su desarrollo infantil.
Según Gardner (2011), la inteligencia
naturalista permite a las personas clasificar y
reconocer elementos de forma natural,
estableciendo conexiones significativas. Es
importante desarrollar esta inteligencia desde
una edad temprana ayuda a las personas a ser
más conscientes del medio ambiente, lo que se
refleja en el cuidado, el respeto y la apreciación
de la naturaleza. En este caso, la educación
ambiental es una herramienta didáctica clave
para fomentar la curiosidad científica, el
pensamiento crítico y la observación en la
educación infantil temprana.
El aprendizaje experiencial se considera uno de
los métodos de enseñanza más efectivos para la
educación ambiental en la educación infantil,
porque ayuda a aprender a partir de la acción y
de la reflexión sobre las experiencias
personales. Esta idea está matizada por Kolb,
que apunta que el aprendizaje se logra cuando
las y los estudiantes se adentran en situaciones
de la vida real y reflexionan sobre ellas,
incorporando la nueva información a las
estructuras cognitivas que tienen previamente.
Este enfoque hacia el aprendizaje resulta
especialmente pertinente en la educación
infantil, porque jugar, experimentar y explorar
son maneras naturales de adquirir
conocimientos. La construcción de un huerto
escolar, el reciclaje de materiales, el uso de
herramientas educativas activas son
experiencias que ayudan a las y los pequeños a
aprender a comportarse de forma más
ecológica. Estos enfoques les ayudan también a
ser más autónomas y creativas.
Las familias y la comunidad educativa
participan de manera efectiva para lograr el
buen funcionamiento de los programas de
educación ambiental en la educación infantil; la
evidencia científica ofrece que los niños son
mucho más propensos a asumir y mantener
actitudes medioambientales cuando en la
escuela y en casa se aprenden los mismos
conceptos. En este sentido, Tilbury (2019)
sostiene también que la educación para la
sostenibilidad necesita también establecer un
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marco de cooperación por el que se deben
comprometer todos los actores sociales a la hora
de producir transformaciones profundas en el
tiempo; así, el proyecto educativo considera la
intervención del docente, de las familias y de los
estudiantes de la formación universitaria, que
trabajan conjuntamente para enseñar a los niños
sobre medio ambiente; de este modo se van
conformando comunidades educativas que se
interesan por el mantenimiento del medio
ambiente y el crecimiento de las prácticas
sostenible a largo plazo.
Según Vallaeys (2020), los programas de
extensión permiten a las instituciones
transformar activamente la sociedad, a la vez
que ayudan a los estudiantes a desarrollarse
como personas y profesionales. En este
contexto, los programas de servicio comunitario
brindan importantes oportunidades de
aprendizaje a los futuros educadores,
permitiéndoles aplicar sus conocimientos en
entornos reales y mejorar la educación
ambiental en la primera infancia. Kemmis y
McTaggart (2014) afirman que la investigación-
acción es especialmente apropiada para el
ámbito educativo, ya que promueve la mejora
continua de las prácticas pedagógicas mediante
la reflexión crítica y la participación activa de
las partes interesadas.
La educación ambiental es entendida como un
proceso de aprendizaje de carácter permanente
que pretende dar a las personas conocimientos,
valores, actitudes y habilidades que les permitan
entender la naturaleza de la relación crítica de
las personas con el mundo natural. En este
sentido, la educación ambiental supone algo
más que la mera transmisión de información
relativa al medio ambiente; es, además, crear un
grupo de personas que se preocupen por el
medio ambiente y que sean responsables de sus
acciones. En este sentido el propio Sauvé
(2017) entre otros autores afirmen que la
educación ambiental se caracteriza por tener
una dimensión cognitiva, otra dimensión ética,
otra dimensión social y una última dimensión
cultural, y establece relaciones de toda índole y
forma para llegar a ser personas conscientes de
su propia realidad y tomar decisiones que sean
congruentes con sus valores cuando se
enfrenten a los problemas ambientales. Cuando
se habla de educación entendiendo este término,
por consiguiente, se quiere decir que se
elaboran experiencias de aprendizaje que
estimularan a los estudiantes -del modo que sea-
para reflexionar sobre lo que hacen, para
involucrarse en el mismo y para tomar
decisiones informadas desde muy pequeños.
La educación ambiental es fundamental para los
niños pequeños, ya que es en esta etapa cuando
sus mentes, emociones y habilidades sociales se
desarrollan. Numerosos estudios indican que
los niños de cuatro a cinco años son
extremadamente atentos, interesados y desean
aprender sobre el mundo que los rodea. Lo
anterior sirve como refuerzo al conocimiento
del medio ambiente. De acuerdo con Wilson
(2018) asegura que cuando los niños conectan
en el medio ambiente desde temprana edad, esto
les ayuda a crecer en muchas áreas, incluso su
conciencia ecológica y su salud mental. Por este
motivo, la educación ambiental infantil debe
basarse en actividades divertidas y útiles que les
permitan jugar y reflexionar sobre diversas
situaciones.
Es preciso mencionar que, en la educación
ambiental, esta estrategia se manifiesta
mediante actividades prácticas para que los
niños puedan saber cómo les afecta el mundo
natural. Vygotsky (1979) explica la importancia
de conexión social y el lenguaje en el
aprendizaje. Lo anterior demuestra lo
importante de asegurar que las tareas
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ambientales brinden a las personas la
oportunidad de hablar y de trabajar juntas. Por
lo que, el aprendizaje ambiental se considera
ahora un proceso moldeado por elementos
sociales y culturales. La educación de la
primera infancia debe proporcionar entornos de
aprendizaje que animen a los niños a trabajar
juntos para aprender sobre el medio ambiente.
La teoría de las inteligencias múltiples de
Gardner es una forma útil de pensar en cómo
enseñar a los niños sobre el medio ambiente en
la primera infancia. La inteligencia naturalista
es la capacidad de identificar, categorizar y
comprender aspectos del entorno natural, así
como de forjar conexiones significativas con
ellos. Gardner (2011) afirma que esta
inteligencia se manifiesta con mayor claridad
durante la infancia, cuando los niños
demuestran una curiosidad innata hacia las
plantas, los animales y los fenómenos naturales.
Potenciar la inteligencia naturalista mediante
experiencias educativas adecuadas fomenta el
desarrollo de una conciencia ecológica
temprana. Esta inteligencia también está
relacionada con el desarrollo de habilidades
cognitivas como la observación, la comparación
y la clasificación, fundamentales para el
aprendizaje infantil. En consecuencia, la
educación ambiental constituye una vía
importante para el avance de este aspecto del
desarrollo humano.
El aprendizaje experiencial es un enfoque
pedagógico vital para la educación ambiental en
la primera infancia, ya que prioriza la
experiencia directa como principal fuente de
conocimiento. Kolb (2015) afirma que el
aprendizaje se produce en un ciclo que incluye
experiencias de la vida real, la reflexión sobre
ellas, la generación de nuevas ideas y su puesta
en práctica. Esta forma de enseñar a los niños
sobre el medio ambiente les permite aprender
haciendo cosas, reflexionando sobre lo que
hicieron y desarrollando buenos hábitos. Cuidar
las plantas, reciclar y pasar tiempo en la
naturaleza son buenas maneras de aprender
sobre los principios ambientales. El aprendizaje
experiencial también fomenta el interés y la
motivación de los niños al involucrarlos en su
propio aprendizaje. De esta manera, aprenden
sobre el mundo que los rodea cuando no están
en la escuela.
Trabajar con escuelas y familias contribuye a
que las escuelas sean más organizadas e
importantes. De esta manera, todos los que
trabajan en educación son responsables de
enseñar a los niños sobre el medio ambiente. La
extensión universitaria es una forma inteligente
de mejorar la educación ambiental en las
escuelas, especialmente en aquellas con pocos
recursos o formación. La responsabilidad social
universitaria implica que las universidades se
preocupan por la salud de la comunidad y
desean que crezca con el tiempo. Vallaeys
(2020) afirma que los proyectos de extensión
permiten a los estudiantes aprender de una
manera que satisface las necesidades sociales,
lo cual beneficia tanto a los estudiantes como a
las personas que se benefician directamente. En
educación, estos proyectos facilitan que los
docentes compartan ideas y experimenten
nuevas formas de enseñanza. También ayudan a
los futuros docentes a crecer profesionalmente
y a tomar buenas decisiones. Por lo tanto, la
colaboración en las universidades es importante
para mejorar la educación ambiental de los
niños pequeños.
El uso de materiales de aprendizaje interactivos
y basados en juegos es una excelente manera de
enseñar a los niños sobre el medio ambiente. El
juego es una parte importante del crecimiento
de un niño porque le permite explorar su
entorno de forma natural, expresar sus
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sentimientos y aprender cosas nuevas. Moyles
(2019) afirma que el juego ayuda a los niños a
crecer mental, social y emocionalmente, y
también aumenta su interés y motivación por
aprender. Los recursos lúdicos ayudan a
comprender ideas abstractas sobre el cuidado
del medio ambiente en la educación ambiental.
Además, el uso de materiales reciclables y
herramientas digitales interactivas puede
ayudar a las personas a ser más creativas y a
cuidar el medio ambiente de forma útil. Estas
formas de enseñanza ayudan a los niños a
aprender a ser más responsables con el medio
ambiente en preescolar.
La participación familiar en la educación
ambiental en la primera infancia es clave para
fomentar el aprendizaje y el comportamiento
proambientales. Investigaciones recientes
indican que sincronizar las prácticas educativas
en la escuela con las que se promueven en el
hogar mejora la internalización de los valores
ambientales en los niños. Tilbury (2019) afirma
que la educación para el desarrollo sostenible
requiere un enfoque sistémico que incorpore a
la familia como un componente crucial del
proceso de aprendizaje. De esta manera, es
importante concienciar a los padres y darles más
poder para ayudar a los niños a recordar lo que
aprenden en la escuela.
Las escuelas y las familias pueden colaborar
para brindar a los estudiantes experiencias de
aprendizaje significativas y útiles. Los niños
pequeños necesitan aprender en lugares como
jardines, espacios abiertos, huertos escolares y
áreas verdes. Estas actividades les enseñan
sobre los ciclos de la naturaleza, les ayudan a
cuidar mejor a los demás y les hacen sentir más
conectados con ella. UNICEF (2021) afirma
que aprender sobre el medio ambiente ayuda a
las personas a aprender a ser miembros
responsables de la sociedad y a proteger su
derecho a un medio ambiente seguro, saludable
y equilibrado.
El enfoque de aprendizaje ofrece componentes
conceptuales fundamentales para comprender la
construcción del aprendizaje ambiental en la
primera infancia. Para Ausubel et al. (2014), el
aprendizaje es significativo cuando se agrega
nueva información a la estructura cognitiva
existente de un estudiante de una manera que es
sustancial y no aleatoria. En el ámbito de la
educación ambiental, esta metodología parte de
las experiencias cotidianas de los niños y su
entorno inmediato, cultivando la comprensión
de los fenómenos ambientales desde un punto
de vista relacional y pragmático. El hogar, la
escuela y la comunidad ayudan a las personas a
establecer conexiones duraderas y
significativas. De esta manera, los niños
aprenden sobre el medio ambiente y cómo
utilizar ese conocimiento en su vida cotidiana.
internalización de hábitos respetuosos con el
medio ambiente desde pequeños.
El enfoque de los derechos del niño, que
considera a los niños como sujetos activos de
derechos y protagonistas de su propio
desarrollo, está estrechamente relacionado con
la educación ambiental en la primera infancia.
Desde este punto de vista, los niños tienen el
derecho básico a una buena educación
ambiental que les ayude a crecer, mantenerse
sanos y ser felices. Que la educación ambiental
ayuda a las personas a aprender a ejercer su
derecho a un medio ambiente sano, seguro y
equilibrado, así como a ser miembros
responsables de la sociedad. En el ámbito de la
educación, esto significa crear experiencias de
aprendizaje que estén abiertas a todos, fomenten
la participación y muestren respeto por las
capacidades y el ritmo de aprendizaje de cada
niño. Educación infantil, los niños que
participan en actividades ambientales aumentan
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su autoestima, independencia y sentido de
pertenencia. La educación se está convirtiendo
en una herramienta más poderosa para enseñar
a los niños a ser buenos ciudadanos.
La educación también es muy importante para
frenar los malos comportamientos ambientales
y fomentar estilos de vida saludables desde una
edad temprana. Los estudios han demostrado
que los hábitos formados en la primera infancia
tienen un gran impacto en las elecciones y
acciones futuras relacionadas con la salud, el
consumo y el cuidado del medio ambiente. Al.
(2018) afirman que la exposición temprana a
prácticas ambientales beneficiosas disminuye la
probabilidad de adoptar comportamientos
ambientalmente perjudiciales en el futuro. En el
contexto de la educación, esto significa
fomentar hábitos diarios que fomenten el orden,
la limpieza, el reciclaje y el respeto por los
espacios compartidos. Las prácticas, aunque
parecen sencillas, fomentan significativamente
el cultivo de la conciencia ambiental preventiva.
Educar a los niños sobre el medio ambiente
desde una edad temprana puede ayudarles a
mantenerse a salvo de futuros problemas
ambientales.
El liderazgo de las instituciones educativas es
esencial para la implementación efectiva y
duradera de los programas de educación
ambiental en el nivel preescolar. La literatura
coincide en que la dedicación y la previsión de
las autoridades educativas inciden directamente
en la calidad y la sostenibilidad de las
iniciativas ambientales en las escuelas. que los
líderes educativos que quieran realizar cambios
ayuden a crear nuevas culturas institucionales
dedicadas al crecimiento a largo plazo. El
contexto, la planificación estratégica, el apoyo
docente y la asignación juiciosa de recursos
surgen como determinantes críticos para el
éxito de las iniciativas ambientales. Educación
infantil, el liderazgo pedagógico facilita la
inclusión de la educación ambiental en la vida
escolar cotidiana. Un liderazgo más fuerte es
una parte importante de la educación ambiental
para los niños pequeños.
La conexión entre la educación ambiental y la
formación inicial del profesorado es una parte
teórica importante de los proyectos de
intervención educativa universitaria. Los
docentes en situaciones de la vida real les
ayudan a desarrollar habilidades profesionales
que les ayudarán a idear nuevas formas de
enseñar, pensar críticamente y ser socialmente
responsables. que las experiencias de
aprendizaje situadas ayudan a los docentes a
construir su identidad profesional y los alientan
a pensar en su trabajo a la luz de la educación
del mundo real. En el ámbito de la educación
ambiental, la participación de los estudiantes
universitarios en iniciativas comunitarias
potencia el desarrollo de competencias
pedagógicas y de la conciencia ecológica. Las
experiencias ayudan a los profesores que
quieren hacer del mundo un lugar mejor y
proteger el medio ambiente. Conexión entre la
universidad y la sociedad como lugar de
aprendizaje con gran valor educativo.
La organización de experiencias educativas en
educación ambiental representa un avance
sustancial en la generación de conocimiento
científico en el ámbito de la educación infantil.
La sistematización de experiencias sirve como
instrumento metodológico. el examen crítico de
las prácticas pedagógicas desarrolladas, el
reconocimiento de logros, desafíos y
aprendizajes emergentes, así como la creación
de conocimiento aplicable a diversos contextos
educativos. instrumento que integra la práctica
educativa con la reflexión teórica, potenciando
así la investigación educativa. práctica
educativa con la contemplación teórica,
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potenciando así la investigación educativa. Este
El proceso ayuda a construir información
contextualizada y relevante. Modelos de
intervención y modelos de intervención
replicables en el ámbito de la educación
ambiental en la primera infancia. el campo de la
educación ambiental en la primera infancia.
Además, contribuye a mejorar los métodos de
enseñanza a lo largo del tiempo y a mejorar la
educación en general. Ayuda a mejorar los
métodos de enseñanza a lo largo del tiempo y a
mejorar la educación en general. En
consecuencia, la sistematización se establecido
como un elemento esencial para elemento el
avance para el avance y el fortalecimiento de la
educación ambiental desde la primera infancia.
Y refuerzo de la educación ambiental desde la
primera infancia.
Este estudio científico busca examinar los
resultados de una iniciativa universitaria de
extensión diseñada para fomentar la conciencia
ambiental en niños en edad preescolar,
destacando sus implicaciones educativas y
sociales. El proyecto busca proporcionar un
modelo de intervención pedagógica replicable
para entornos educativos análogos, potenciando
así las prácticas creativas en la educación
infantil. El objetivo es que sus resultados
enriquezcan el discurso académico e informen
futuras investigaciones e iniciativas de
divulgación destinadas a promover una
ciudadanía ambientalmente responsable desde
las primeras etapas de la educación.
Materiales y Métodos
Este estudio empleó un marco metodológico
cualitativo complementado con datos
cuantitativos, con el objetivo de comprender,
delinear y analizar las alteraciones en los
comportamientos de cuidado ambiental en
niños preescolares tras una intervención
educativa estructurada. Este método permitió
examinar todos los factores educativos y
sociales que contribuyen al fomento de
comportamientos respetuosos con el medio
ambiente, considerando las reflexiones,
acciones y experiencias de las personas
involucradas. Hernández-Sampieri, Fernández
y Baptista (2018) afirman que, al intentar
explicar fenómenos educativos complejos
desde una perspectiva contextualizada, es
importante combinar elementos cualitativos y
cuantitativos. De esta manera, el estudio no se
limitó a analizar los resultados, sino que
también buscó comprender cómo la
intervención cambió la forma de aprendizaje de
las personas.
El método elegido facilitó la comparación de
información procedente de diferentes
herramientas y métodos, lo que garantizó que el
estudio utilizara un método riguroso y lógico,
acorde con sus objetivos. El estudio fue tanto
descriptivo como explicativo. Inicialmente, su
objetivo era describir cómo los estudiantes de
segundo de educación infantil cuidaban el
entorno natural. Posteriormente, se buscó
explicar los cambios ocurridos tras la
implementación de la intervención educativa.
La investigación descriptiva permitió describir
el entorno educativo, las condiciones iniciales y
el comportamiento de los niños en el entorno.
La parte explicativa facilitó la comprensión de
la conexión entre la intervención pedagógica
implementada y los resultados en cuanto al
desarrollo de buenos hábitos ambientales por
parte de los estudiantes. Este tipo de estudio es
adecuado para la investigación educativa que
busca determinar cómo los programas o
estrategias de enseñanza afectan a ciertos
grupos de personas, según Bisquerra (2019). En
consecuencia, el diseño metodológico del
estudio abordó directamente sus objetivos. Esta
combinación permitió extraer conclusiones
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basadas en evidencia del mundo real. El diseño
metodológico se asemeja a una investigación-
acción, ya que la intervención se realizó en un
aula real y su objetivo era mejorar un método de
enseñanza específico. Este diseño se distingue
por la participación activa de los investigadores
en los procesos de diagnóstico, planificación,
acción, observación y reflexión. Kemmis y
McTaggart (2014) afirman que la investigación-
acción es muy útil en educación porque permite
a las personas reflexionar críticamente sobre su
trabajo e involucrarse en el proceso. Este diseño
facilitó la adaptación de los métodos de
enseñanza a las necesidades reales de los niños
y al entorno escolar del estudio.
También permitió realizar cambios durante el
proceso de intervención para obtener los
mejores resultados. Por lo tanto, la
investigación-acción se convirtió en el método
principal utilizado en el estudio. El estudio
incluyó a 254 niños de segundo año de
educación infantil (de 4 a 5 años) de dos
escuelas públicas del cantón Milagro, provincia
del Guayas. Además, padres, tutores legales y
docentes de niños pequeños y de primer grado
participaron en actividades de sensibilización y
apoyo educativo. Asimismo, 110 estudiantes
universitarios de Educación Infantil
participaron en el proceso realizando las
actividades del proyecto como parte de su
servicio comunitario. La gran cantidad de
participantes en el estudio permitió analizar a
fondo los efectos de la intervención. El alcance
social y educativo del estudio se vio mejorado
por la participación de una gran variedad de
personas. Por lo tanto, el grupo seleccionado
resultó útil para alcanzar los objetivos de la
investigación. La muestra no fue aleatoria y se
seleccionó deliberadamente en función de su
fácil acceso, su relevancia y la participación de
las personas en el proyecto. La muestra incluyó
a todos los niños que se beneficiaron
directamente del proyecto, lo que permitió
analizar los efectos de la intervención sin
necesidad de realizar estimaciones estadísticas.
Los docentes y los padres consideraron a
quienes participaron de forma constante en las
actividades de capacitación y apoyo. Otzen y
Manterola (2017) afirman que este tipo de
muestreo es beneficioso para la investigación
educativa aplicada y basada en situaciones de la
vida real. La selección intencional garantizó la
participación de personas importantes en el
proceso. Por lo tanto, la muestra se seleccionó
en función de las necesidades y características
del estudio.
Utilizamos la observación directa, listas de
verificación, encuestas y entrevistas
semiestructuradas para recopilar datos desde
diversos puntos de vista. Utilizamos la
observación directa para determinar qué hacían
y cómo actuaban las personas mientras
aprendían sobre el cuidado del medio ambiente.
Las listas de verificación permitieron registrar
de forma organizada la presencia de
determinados comportamientos ambientales en
los niños. Realizamos encuestas a docentes y
padres para conocer su opinión sobre los
cambios ocurridos tras la intervención. Las
entrevistas permitieron conocer mejor las
experiencias, opiniones y evaluaciones de las
personas involucradas en la educación. El uso
conjunto de estos métodos ayudó a contrastar
los datos y a aumentar la fiabilidad del estudio.
Las herramientas utilizadas en el estudio se
diseñaron y probaron en función de los
objetivos del estudio y las características de los
participantes. La lista de verificación se basó en
indicadores de buenos hábitos ambientales,
como el uso responsable de los recursos, el
respeto a la naturaleza y la participación en
actividades ecológicas. Las encuestas
incluyeron preguntas cerradas y abiertas
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destinadas a conocer la opinión de las personas
sobre la intervención educativa y su grado de
satisfacción con ella. Un protocolo establecido
guio las entrevistas semiestructuradas, lo que
garantizó la coherencia en la recopilación de
datos cualitativos. Hernández-Sampieri et al.
(2018) destacan la importancia de contar con
herramientas válidas y fiables para garantizar
buenos resultados. Expertos en educación
infantil y educación ambiental revisaron las
herramientas utilizadas en este estudio.
El proceso estuvo dirigido mediante dos etapas
distintas, en la primera se usaron listas de
verificación y observación, a fin de poder
obtener un diagnóstico inicial y conocer las
prácticas ambientales de los niños. Luego se
planifico la intervención educativa, lo que
incluyó juegos talleres, recursos digitales y
participación de la comunidad. En la segunda
etapa se evaluaron los resultados mediante la
administración de instrumentos y el contraste de
los datos recopilados antes y después de la
intervención. Dicho proceso permitió verificar
los cambios en la forma en como las personas
cuidan al mundo natural. Para facilitar su
comprensión, los datos de las listas de
verificación y las encuestas se presentaron en
tablas y frecuencias porcentuales. Miles,
Huberman y Saldaña (2020) afirman que este
análisis facilita la integración coherente de
datos cualitativos y cuantitativos. La
triangulación de los resultados facilitó su
comprensión. De esta manera, el análisis de
datos abordó directamente los objetivos del
estudio.
El estudio siguió las normas éticas de
consentimiento informado, confidencialidad y
respeto a los participantes, especialmente por
ser niños. Las autoridades escolares dieron su
autorización y los padres o tutores legales
dieron su consentimiento informado. Además,
se garantizó que los niños pudieran participar en
un entorno seguro, divertido y apropiado para
su edad. Los datos recopilados se utilizaron
únicamente con fines académicos y científicos.
El uso de estándares éticos confirió mayor
legitimidad al estudio. Como resultado, el
proceso de investigación se adhirió a los
estándares éticos de la investigación educativa.
Resultados y Discusión
A continuación, se presentan los hallazgos más
relevantes.
Tabla 1. Distribución de beneficiarios directos
por institución educativa
Institución
educativa
Número de
niños
Porcentaje
(%)
Escuela Humberto
Centanaro Gando
110
43.31
Unidad Educativa del
Milenio Ricardo
Rodríguez Sparovich
144
56.69
Total
254
100
Fuente: Elaboración propia
El análisis de la Tabla 1 muestra que el proyecto
tuvo un gran impacto en ambas escuelas,
beneficiando directamente a 254 niños de
segundo año de educación infantil. La Unidad
Educativa Milenio Ricardo Rodríguez
Sparovich fue la que tuvo mayor participación,
con un 56,69%. Esto se debe a que la escuela
cuenta con mayor cantidad de estudiantes y
mayores recursos para realizar las actividades.
Sin embargo, la participación de la Escuela
Humberto Centanaro Gando es igualmente
importante, ya que representa el 43,31% de los
beneficiarios. Esta distribución permitió
comparar la intervención en entornos
educativos con diferentes características, lo que
aumentó la fiabilidad de los resultados. La
cobertura general alcanzada muestra cómo el
proyecto de participación comunitaria afectó
tanto a la zona como a sus habitantes.
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Tabla 2: Nivel inicial de hábitos de cuidado del
entorno natural (diagnóstico)
Nivel de hábito
Frecuencia
Porcentaje (%)
Bajo
142
55.91
Medio
78
30.71
Alto
34
13.38
Total
254
100
Fuente: Elaboración propia
La Tabla 2 muestra que, antes de la
intervención, la mayoría de los niños (55,91 %)
no eran muy conscientes de su entorno. Este
hallazgo demuestra que las prácticas
ambientales no se utilizan con frecuencia en la
vida diaria de los niños. Esto se debe a la falta
de educación ambiental sistemática en el nivel
preescolar. El 30,71 % de los niños tenía un
nivel medio, lo que significaba que a veces
actuaban de forma perjudicial para el medio
ambiente, pero no siempre. Solo el 13,38 %
alcanzó un nivel alto, lo que subraya la
necesidad de adoptar estrategias educativas
específicas para fomentar la conciencia
ambiental desde una edad temprana.
Tabla 3: Nivel de hábitos de cuidado del
entorno natural posterior a la intervención
Frecuencia
Porcentaje (%)
18
7.09
32
12.60
204
80.31
254
100
Fuente: Elaboración propia
Tras la intervención educativa, la Tabla 3
muestra un cambio significativo en el cuidado
del medio ambiente. El porcentaje de niños con
buenos hábitos ambientales aumentó al 80,31%,
lo que representa un gran aumento con respecto
a la primera evaluación. Este resultado muestra
que la mayoría de los niños lograron internalizar
de forma consistente y consciente prácticas para
el cuidado del medio ambiente. El nivel bajo
disminuyó considerablemente, hasta el 7,09%,
lo que demuestra la eficacia de los métodos de
enseñanza. El nivel medio también disminuyó
al 12,60%, lo que indica que las personas están
adoptando comportamientos más arraigados.
Estos resultados muestran que la intervención
tuvo un buen efecto en el aprendizaje del
cuidado del medio ambiente.
Tabla 4. Capacitación docente en educación
ambiental
Condición
Número de
docentes
Porcentaje
(%)
Capacitados
16
80
No capacitados
4
20
Total
20
100
Fuente: Elaboración propia
La Tabla 4 muestra que el 80% del profesorado
que participó en el proyecto contaba con
formación específica en educación ambiental,
lo cual fue una de las principales razones de su
éxito. Esta formación mejoró las habilidades
docentes necesarias para incluir la gestión
ambiental en la planificación de las clases. El
20% restante solo participó parcialmente,
principalmente por falta de tiempo o exceso de
trabajo. Aun así, la mayoría de quienes
recibieron la formación tuvieron un impacto
positivo en sus escuelas. Este hecho demuestra
que la formación docente fue fundamental para
la perdurabilidad de la intervención. Por ello,
fortalecer el papel del profesorado es ahora un
aspecto clave del proyecto.
Tabla 5. Participación de padres de familia en
actividades ambientales
Nivel de
participación
Frecuencia
Porcentaje
(%)
Alta
92
36.22
Media
118
46.46
Baja
44
17.32
Total
254
100
Fuente: Elaboración propia
La Tabla 5 muestra que la mayoría de los padres
participaron de forma media a alta, con un 82,68
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%. Este resultado demuestra que la comunidad
familiar reaccionó positivamente a las
iniciativas del proyecto para fomentar la
concienciación ambiental. La participación
media, del 46,46 %, significó que los alumnos
asistieron ocasionalmente a eventos escolares.
Por otro lado, el 36,22 % mostró una
participación activa y constante, lo que les
ayudó a aprender en casa. El 17,32 % que
participa poco se debe a factores laborales y
sociales. En general, estos resultados muestran
la importancia de que las familias participen en
la educación de buenos hábitos ambientales
para sus hijos.
Tabla 6. Cumplimiento de los objetivos del
proyecto
Objetivo evaluado
Nivel de
cumplimiento (%)
Desarrollo de hábitos
ambientales en niños
80
Capacitación docente
80
Participación familiar
75
Uso de recursos lúdicos y
digitales
90
Fuente: Elaboración propia
La Tabla 6 muestra que los objetivos del
proyecto se cumplieron en su mayoría, con un
90% del tiempo dedicado a recursos lúdicos y
digitales. Las estrategias implementadas
funcionaron, ya que se realizó el 80% del
trabajo de desarrollo de hábitos ambientales y
capacitación del profesorado. Una tasa de
participación del 75% de las familias es una
buena señal, pero podría mejorarse en futuras
intervenciones. Al considerar todos estos
porcentajes en conjunto, se puede observar que
el proyecto cumplió sus objetivos originales y,
en algunos casos, incluso los superó. Los
resultados muestran que el diseño metodológico
y los métodos de enseñanza utilizados fueron
eficaces. En consecuencia, la intervención se
considera una experiencia educativa eficaz y
reproducible. Los resultados de este estudio
demuestran, sin lugar a dudas, que la
intervención educativa dirigida a que los
alumnos de preescolar de segundo grado se
preocuparan por el medio ambiente tuvo un
gran impacto en el desarrollo de hábitos
ambientales responsables.
El aumento de los comportamientos
proambientales, del 13,38 % en la primera
evaluación al 80,31 % tras la intervención,
demuestra que los métodos de enseñanza
empleados lograron cambiar comportamientos
y mejorar la percepción de las personas sobre el
mundo natural. Este hallazgo respalda la idea de
que la educación ambiental puede generar
grandes cambios en poco tiempo si se planifica
y organiza de forma que se adapte a la forma en
que los niños crecen y aprenden. Estos
resultados respaldan la afirmación de Wilson
(2018) de que las experiencias educativas
tempranas con la naturaleza tienen un gran
impacto en la percepción que las personas
tienen sobre el medio ambiente a largo plazo.
De esta manera, la evidencia empírica respalda
la idea de que la educación ambiental debería
formar parte de la educación infantil temprana.
Los resultados también muestran que los niños
pequeños pueden comprender y adoptar
comportamientos ambientalmente responsables
cuando se les presentan de una manera que les
resulte comprensible. La marcada disminución
en el número de personas con bajos bitos
ambientales, del 55,91 % al 7,09 %, demuestra
la eficacia de los métodos activos utilizados
durante la intervención. Este cambio demuestra
que los métodos de enseñanza que utilizan la
experiencia directa, el juego y la exploración
ayudan a las personas a aprender a ser
responsables con el mundo natural. Kolb (2015)
afirma que el conocimiento se consolida cuando
el alumno participa activamente en situaciones
de la vida real y reflexiona sobre ellas. Esto es
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especialmente importante en la educación
infantil. Las actividades ayudaron a los niños a
vincular sus actividades cotidianas con el
cuidado del medio ambiente, lo que resultó en
un aprendizaje útil y relevante. Gracias a esto,
el aprendizaje dejó de ser meramente
declarativo y se convirtió en conocimiento
aplicable a la vida cotidiana. Este resultado
demuestra que los métodos de enseñanza
activos deberían ser la parte más importante de
la educación ambiental para niños pequeños.
En cuanto a la formación del profesorado, los
resultados muestran que el 80 % del
profesorado que partici recibió formación
específica en educación ambiental. Esto mejoró
la intervención y ayudó al profesorado a utilizar
estrategias pedagógicas en sus clases diarias. La
capacitación docente mejoró su capacidad para
planificar actividades, garantizó que los
objetivos del proyecto se ajustaran a las
actividades del aula y mejoró su capacidad
docente. Este hallazgo coincide con lo señalado
por Vilches y Gil Pérez (2017), quienes afirman
que la capacitación docente es un factor clave
para el éxito de los programas de educación
ambiental.
La capacitación también fomentó el uso del
enfoque ambiental como eje transversal en el
currículo, lo que contribuirá a su mayor
permanencia. La participación activa del
profesorado también tuvo un efecto dominó en
las escuelas. Por lo tanto, los resultados
muestran que la capacitación docente es
fundamental para que el aprendizaje ambiental
sea significativo para los niños. La
participación de las familias, que era de media a
alta en el 82,68% de los casos, constituye en
este análisis uno de los resultados muy
importantes, pues muestra que la escuela y la
casa son responsable de la educación. Esta
forma de participar del entorno familiar sirve
como refuerzo en la casa de los hábitos
ambientales adquiridos en la escuela, en la
medida en que sirve para mantener la
coherencia del proceso educativo. Tilbury
(2019) sostiene que la educación para el
desarrollo sostenible debe contar con la
participación activa de las familias como
agentes educativos complementarios, sobre
todo durante las primeras etapas del desarrollo.
Conclusiones
La realización en la práctica de la iniciativa de
promoción del cuidado ambiental aplicado a los
preescolares (2.º y 3.º grado) ofreció evidencias
empíricas contundentes de que la educación
ambiental, ideada y aplicada adecuadamente
mediante metodologías didácticas activas,
genera efectos importantes e incluso duraderos
en el desarrollo de comportamientos
proambientales desde la primera infancia. Los
resultados evidencian que los niños
participantes asumieron comportamientos
vinculados al cuidado ambiental, confirmando
que la primera infancia es un periodo crítico
para el desarrollo de actitudes, valores y
comportamientos responsables hacia el medio.
La intervención demostró que el aprendizaje
ambiental es factible a esta edad y que puede ser
robustecido cuando se presenta de forma lúdica,
práctica y significativa; en este sentido, la
educación ambiental en la primera infancia se
concibe en la actualidad como un aspecto
fundamental en el desarrollo integral del niño,
abarcando la vertiente cognitiva, la afectiva y la
social, y los resultados también hacen evidentes
que la educación ambiental debe ser una más de
las vertientes importantes de la educación
infantil temprana. En consecuencia, el estudio
valida la importancia y la necesidad de iniciar
iniciativas de educación ambiental desde las
primeras etapas de la educación formal. El
aumento sustancial de las prácticas de gestión
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ambiental ilustra la eficacia de las metodologías
activas utilizadas en la intervención educativa,
especialmente aquellas basadas en el juego, la
exploración y el aprendizaje experiencial. Estas
estrategias ayudaron a los niños a comprender
cómo sus acciones diarias afectan al medio
ambiente de forma concreta, lo que les permitió
internalizar comportamientos proambientales
de forma significativa.
Los hallazgos indicaron que la educación
ambiental es más eficaz cuando se basa en
experiencias directas y la participación activa
de los estudiantes, en lugar de basarse
únicamente en métodos de transmisión.
Además, se determinó que la educación
ambiental en la primera infancia debe enfatizar
el cultivo de hábitos y valores, en lugar de la
mera adquisición de conocimientos
conceptuales. La capacitación del profesorado
fue clave para el éxito de la intervención, ya que
les ayudó a incorporar la educación ambiental
en sus clases diarias y al planificarlas. Los
docentes capacitados pudieron incorporar
actividades que enseñaron a los niños a cuidar
el medio ambiente de forma coherente, lo que
impulsó la educación ambiental a una mayor
integración en el currículo de la primera
infancia.
Este resultado demuestra que el profesorado
necesita seguir formándose para garantizar que
los programas de educación ambiental sean de
alta calidad, consistentes y duraderos. Además,
la investigación ilustró que el rol del docente
como facilitador del aprendizaje es esencial
para cultivar hábitos ambientales durante la
infancia, debido a su impacto directo en el
comportamiento y las actitudes de los niños. La
experiencia demostró la importancia de las
colaboraciones universitarias como un enfoque
viable para mejorar la educación ambiental en
entornos educativos locales, especialmente en
instituciones con recursos limitados y
formación especializada. La participación de
los estudiantes universitarios no solo contribuyó
al logro de los objetivos del proyecto, sino que
también les ayudó a crecer moral, pedagógica y
socialmente al brindarles experiencia directa
con situaciones educativas reales. Esta
colaboración entre la universidad y la
comunidad demostró cómo los proyectos de
servicio comunitario pueden ser espacios de
aprendizaje, pensamiento crítico y cambio
social.
También demostró que, cuando la participación
universitaria se centra en las necesidades reales
y se realiza con planificación y seguimiento,
puede tener un gran impacto en la educación y
la sociedad. El estudio concluye que enseñar a
los niños sobre el medio ambiente desde una
edad temprana es una inversión a largo plazo en
su educación y en la sociedad en su conjunto. El
objetivo es crear una cultura de sostenibilidad y
responsabilidad ambiental. La organización de
la experiencia permitió obtener pruebas reales
de que las estrategias utilizadas funcionaron y
podrían funcionar también en otros entornos
educativos.
Sin embargo, se reconoce la necesidad de
realizar investigaciones adicionales con
seguimiento longitudinal para evaluar la
persistencia de los hábitos ambientales en el
tiempo. También se sugiere mejorar la
coordinación institucional y la dedicación de los
actores educativos para garantizar la
continuidad de las acciones implementadas. En
conclusión, este estudio supone un avance
significativo en el ámbito de la educación
ambiental de la primera infancia al demostrar
que la instrucción inicial en gestión ambiental
es viable, esencial y excepcionalmente eficaz
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