Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 3.1
Edición Especial III 2026
Página 218
APLICACIÓN DEL JUEGO SIMBÓLICO PARA DESARROLLAR HABILIDADES
LECTOESCRITORAS EN BÁSICA SUPERIOR
APPLICATION OF SYMBOLIC PLAY TO DEVELOP LITERACY SKILLS IN UPPER
PRIMARY EDUCATION
Autores: ¹Evelyn Susana Cajamarca Solano y ²Steven Arturo Torres Burgos.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-9465-1558
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9299-3254
¹E-mail de contacto: ecajamarcas2@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: storresb5@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 17 de Marzo del 2026
Artículo revisado: 19 de Marzo del 2026
Artículo aprobado: 25 de Marzo del 2026
¹Licenciatura en Ciencias de la Educación Inicial,especialización Educación Inicial egresada de la Universidad Estatal de Milagro,
(Ecuador) con 3 años de experiencia laboral. Maestrante de la Maestría en especialidad mención Innovación en el Desarrollo Infantil,
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
²Licenciatura en Cultura Física, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador) con 15 años de experiencia laboral. Máster en
Pedagogía de la Actividad Física y mención en Educación Física Inclusiva. Maestrante en Entrenamiento Deportivo en la Universidad
Estatal de la Península de Santa Elena, (Ecuador). Máster en Gerencia del Deporte por la Universidad del Sur, (Venezuela). Doctorante
en Educación Física por el Centro De Estudios para la Calidad Educativa y la Investigación Científica, (México). Investigador científico,
redactor de múltiples artículos científicos y libros.
Resumen
La presente investigación tuvo como objetivo
analizar la aplicación del juego simbólico como
estrategia didáctica para el desarrollo de
habilidades lectoescritoras en estudiantes de
educación básica superior. Se empleó un
enfoque cuantitativo, con diseño no
experimental, descriptivo-correlacional y de
corte transversal. La muestra estuvo
conformada por 92 estudiantes seleccionados
mediante muestreo probabilístico. Se utilizó un
cuestionario tipo Likert validado por juicio de
expertos y con un coeficiente de confiabilidad
alfa de Cronbach de 0,87. Los resultados
evidenciaron que el 56,5 % de los estudiantes
percibe un nivel medio de aplicación del juego
simbólico, mientras que la comprensión lectora
se ubica en nivel medio en un 54,3 % y la
producción escrita en un 52,2 %. Asimismo, se
identificó una correlación positiva significativa
entre el juego simbólico y la comprensión
lectora (r = 0,61; p < 0,01), así como con la
producción escrita (r = 0,58; p < 0,01). Estos
hallazgos demuestran que el juego simbólico
influye favorablemente en el desarrollo de
habilidades lectoescritoras, al promover la
comprensión, la organización del pensamiento
y la expresión escrita. Se concluye que la
implementación de estrategias lúdicas
contribuye al fortalecimiento del aprendizaje
significativo en la educación básica superior.
En consecuencia, se recomienda su integración
sistemática en las prácticas pedagógicas para
mejorar la calidad educativa.
Palabras clave: Juego simbólico,
Lectoescritura, Educación Básica Superior.
Abstract
Escriba la traducción al idioma inglés del This
research aimed to analyze the application of
symbolic play as a teaching strategy for
developing literacy skills in upper elementary
school students. A quantitative approach was
used, with a non-experimental, descriptive-
correlational, and cross-sectional design. The
sample consisted of 92 students selected
through probabilistic sampling. A Likert-type
questionnaire, validated by expert judgment
and with a Cronbach's alpha reliability
coefficient of 0.87, was used. The results
showed that 56.5% of the students perceived a
medium level of symbolic play application,
while reading comprehension was at a medium
level in 54.3% and written production in
52.2%. A significant positive correlation was
also identified between symbolic play and
reading comprehension (r = 0.61; p < 0.01), as
well as with written production (r = 0.58; p <
0.01). These findings demonstrate that
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symbolic play favorably influences the
development of literacy skills by promoting
comprehension, the organization of thought,
and written expression. It is concluded that the
implementation of play-based strategies
contributes to strengthening meaningful
learning in upper basic education.
Consequently, their systematic integration into
pedagogical practices is recommended to
improve educational quality.
Keywords: Symbolic play, Literacy, Upper
Basic Education.
Sumário
Esta pesquisa teve como objetivo analisar a
aplicação do jogo simbólico como estratégia de
ensino para o desenvolvimento da
alfabetização em alunos do ensino fundamental
II. Foi utilizada uma abordagem quantitativa,
com delineamento não experimental,
descritivo-correlacional e transversal. A
amostra foi composta por 92 alunos
selecionados por amostragem probabilística.
Utilizou-se um questionário do tipo Likert,
validado por especialistas e com coeficiente
alfa de Cronbach de 0,87. Os resultados
mostraram que 56,5% dos alunos perceberam
um nível médio de aplicação do jogo
simbólico, enquanto a compreensão leitora foi
considerada média em 54,3% e a produção
escrita em 52,2%. Também foi identificada
uma correlação positiva significativa entre o
jogo simbólico e a compreensão leitora (r =
0,61; p < 0,01), bem como com a produção
escrita (r = 0,58; p < 0,01). Esses achados
demonstram que o jogo simbólico influencia
favoravelmente o desenvolvimento da
alfabetização, promovendo a compreensão, a
organização do pensamento e a expressão
escrita. Conclui-se que a implementação de
estratégias baseadas em brincadeiras contribui
para o fortalecimento da aprendizagem
significativa no ensino fundamental II.
Consequentemente, recomenda-se sua
integração sistemática nas práticas pedagógicas
para aprimorar a qualidade da educação.
Palavras-chave: Brincadeira simbólica,
Alfabetização, Ensino Fundamental II.
Introducción
En el contexto contemporáneo de la educación,
caracterizado por profundas transformaciones
derivadas del avance tecnológico, la
globalización del conocimiento y la emergencia
de nuevas demandas sociales orientadas hacia el
pensamiento crítico y la resolución de
problemas complejos, el desarrollo de
habilidades lectoescritoras en los estudiantes de
educación básica superior se constituye como
un eje estructural imprescindible para garantizar
una formación académica integral y de calidad.
Estas habilidades no solo representan
instrumentos básicos de comunicación, sino que
configuran procesos cognitivos superiores
relacionados con la comprensión, el análisis, la
interpretación y la producción de conocimiento
en diversos contextos educativos y sociales. En
este sentido, la lectoescritura trasciende la
simple decodificación de signos lingüísticos,
implicando procesos de construcción de
significado, interacción discursiva y
apropiación cultural que permiten al estudiante
desenvolverse de manera competente en
entornos académicos cada vez más exigentes.
Diversos estudios recientes han evidenciado
que las limitaciones en estas competencias
afectan de manera directa el rendimiento
académico, la capacidad de aprendizaje
autónomo y la participación activa del
estudiante en su proceso formativo. Además, se
ha demostrado que las deficiencias en
comprensión lectora y producción escrita
generan brechas significativas en el acceso al
conocimiento y en la equidad educativa,
especialmente en contextos latinoamericanos.
Por tanto, fortalecer estas habilidades en niveles
educativos superiores constituye una prioridad
estratégica dentro de los sistemas educativos
contemporáneos (Cassany, 2023; Solé, 2024).
En este escenario educativo, surge la necesidad
de replantear las prácticas pedagógicas
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tradicionales, las cuales históricamente han
estado centradas en la transmisión pasiva de
contenidos, la repetición mecánica de
información y la evaluación memorística,
limitando así el desarrollo de competencias
cognitivas complejas en los estudiantes. La
implementación de estrategias didácticas
innovadoras se presenta entonces como una
respuesta necesaria para promover procesos de
aprendizaje activos, significativos y
contextualizados que favorezcan la
construcción del conocimiento desde una
perspectiva integral. Entre estas estrategias, el
juego simbólico adquiere una relevancia
particular debido a su capacidad para integrar
dimensiones cognitivas, afectivas y sociales en
el proceso educativo. Esta metodología permite
que los estudiantes participen activamente en la
construcción de significados a través de la
representación, la imaginación y la interacción
con sus pares, generando experiencias de
aprendizaje más dinámicas y motivadoras.
Desde el enfoque socioconstructivista, el
aprendizaje se produce mediante la interacción
social y la mediación cultural, elementos que
están intrínsecamente presentes en el juego
simbólico. En consecuencia, esta estrategia se
posiciona como una herramienta pedagógica
capaz de potenciar el desarrollo del lenguaje y
la adquisición de habilidades lectoescritoras en
contextos educativos diversos (Vygotsky, 2023;
Bodrova y Leong, 2024).
El juego simbólico, entendido como una
actividad compleja en la que los individuos
representan roles, situaciones y experiencias
mediante el uso de símbolos, lenguaje y
acciones significativas, ha sido ampliamente
investigado en la educación inicial, donde se
reconoce su impacto en el desarrollo del
lenguaje y la socialización. Sin embargo, su
aplicación en niveles educativos superiores,
como la educación básica superior, ha sido
menos explorada, lo que abre un campo de
investigación relevante para la innovación
pedagógica. Estudios recientes han comenzado
a evidenciar que el juego simbólico no solo
favorece la creatividad y la expresión oral, sino
que también contribuye significativamente al
desarrollo del pensamiento narrativo, la
estructuración de ideas y la producción de
textos escritos coherentes y significativos.
Asimismo, esta estrategia permite a los
estudiantes contextualizar el lenguaje en
situaciones reales o simuladas, facilitando la
comprensión de textos y la construcción de
significados complejos. La interacción social
que se genera en el juego simbólico también
promueve habilidades comunicativas,
argumentativas y reflexivas, fundamentales
para el desarrollo de la lectoescritura. De esta
manera, el juego simbólico se consolida como
una herramienta didáctica con alto potencial
para transformar los procesos de enseñanza-
aprendizaje en niveles educativos superiores
(González y Ramírez, 2024; Pérez, 2025).
Por otro lado, el desarrollo de habilidades
lectoescritoras en estudiantes de educación
básica superior enfrenta múltiples desafíos
relacionados con la persistencia de modelos
pedagógicos tradicionales que no responden a
las necesidades actuales del aprendizaje. Estas
prácticas suelen centrarse en la enseñanza
fragmentada del lenguaje, desvinculada de
contextos significativos y orientada
principalmente a la reproducción de contenidos.
Como resultado, los estudiantes presentan
dificultades en la comprensión lectora
profunda, la producción escrita coherente y el
desarrollo del pensamiento crítico. Esta
problemática se evidencia con mayor intensidad
en países de América Latina, donde los
resultados de evaluaciones educativas muestran
niveles preocupantes en competencias lectoras
y escritoras. Además, factores como la
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desigualdad educativa, la falta de recursos
didácticos innovadores y la limitada formación
docente en metodologías activas agravan esta
situación. En consecuencia, se hace necesario
implementar estrategias pedagógicas que
promuevan aprendizajes significativos y
contextualizados, capaces de responder a las
demandas educativas contemporáneas
(UNESCO, 2024; CEPAL, 2023).
En este contexto, la integración del juego
simbólico en el proceso educativo se presenta
como una alternativa innovadora que permite
abordar de manera integral el desarrollo de
habilidades lectoescritoras. Esta estrategia
facilita la conexión entre el aprendizaje y la
experiencia del estudiante, promoviendo la
construcción de conocimientos a partir de
situaciones significativas. A través de
actividades como la dramatización, la
simulación de escenarios y la representación de
roles, los estudiantes pueden explorar el
lenguaje de manera activa y creativa. Estas
experiencias favorecen la comprensión lectora
al permitir la interpretación de textos desde
diferentes perspectivas, así como la producción
escrita mediante la elaboración de narrativas
coherentes. Además, el juego simbólico
fomenta la participación, la colaboración y el
aprendizaje social, elementos clave en el
desarrollo de competencias comunicativas. Por
tanto, su implementación en el aula contribuye
a transformar los procesos de enseñanza-
aprendizaje hacia modelos más dinámicos y
centrados en el estudiante (Bruner, 2023; Díaz-
Barriga, 2024).
Desde la perspectiva de la motivación, el juego
simbólico se constituye como una estrategia
altamente efectiva para estimular el interés y la
participación activa de los estudiantes en el
proceso educativo. La incorporación de
elementos lúdicos en el aprendizaje genera
ambientes educativos más atractivos y
significativos, lo que incrementa la disposición
del estudiante para aprender. La motivación
intrínseca, entendida como el interés interno por
realizar una actividad, se ve fortalecida cuando
el aprendizaje se presenta de manera dinámica
y participativa. En este sentido, el juego
simbólico permite que los estudiantes se
involucren emocionalmente en el proceso de
aprendizaje, lo que favorece la retención de la
información y la construcción de conocimientos
duraderos. Asimismo, esta estrategia promueve
el desarrollo de habilidades sociales, como la
cooperación, la comunicación y la empatía. De
esta manera, el enfoque lúdico se consolida
como un elemento clave para mejorar la calidad
del aprendizaje en educación básica superior
(Huizinga, 2023; Moreno y Sarmiento, 2025).
Desde una perspectiva neuroeducativa, el juego
simbólico activa múltiples procesos cerebrales
relacionados con el lenguaje, la memoria, la
atención y la imaginación, lo que favorece el
desarrollo integral del estudiante. La
participación en actividades lúdicas estimula la
plasticidad cerebral, facilitando la creación de
nuevas conexiones neuronales que fortalecen el
aprendizaje. Estudios recientes han demostrado
que el aprendizaje basado en el juego mejora la
comprensión, la retención y la transferencia del
conocimiento en diferentes contextos. Además,
el componente emocional presente en el juego
simbólico contribuye a generar experiencias de
aprendizaje más significativas y memorables.
La activación simultánea de diferentes áreas del
cerebro permite integrar aspectos cognitivos y
emocionales del aprendizaje, potenciando así el
desarrollo de habilidades complejas. En
consecuencia, el uso del juego simbólico en el
aula se presenta como una estrategia respaldada
por evidencias científicas en el campo de la
neuroeducación (Tokuhama, 2024; Mora,
2023).
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En el ámbito pedagógico, la implementación del
juego simbólico implica una transformación en
el rol del docente, quien debe asumir una
función activa como mediador del aprendizaje y
facilitador de experiencias educativas
significativas. Este cambio requiere el diseño de
actividades didácticas que integren objetivos
claros, recursos adecuados y metodologías
activas orientadas al desarrollo de
competencias. El docente debe crear ambientes
de aprendizaje que fomenten la participación, la
creatividad y la interacción social entre los
estudiantes. Asimismo, es necesario incorporar
estrategias de evaluación que permitan valorar
el desarrollo de habilidades lectoescritoras
desde una perspectiva integral. Este enfoque
pedagógico promueve un aprendizaje centrado
en el estudiante, donde se reconoce su papel
activo en la construcción del conocimiento. De
esta manera, el juego simbólico se convierte en
una herramienta clave para innovar en la
práctica docente (Zabala, 2023; Coll, 2024).
En el contexto ecuatoriano, se observa una
limitada integración de metodologías lúdicas en
el desarrollo de habilidades lectoescritoras en la
educación básica superior, lo que refleja una
brecha entre las prácticas pedagógicas
tradicionales y las necesidades actuales del
sistema educativo. Esta situación se ve
influenciada por diversos factores, como la falta
de capacitación docente en estrategias
innovadoras, la escasez de recursos didácticos y
la resistencia al cambio en algunos contextos
educativos. Como consecuencia, los estudiantes
presentan dificultades en la comprensión lectora
y la producción escrita, lo que afecta su
desempeño académico y su desarrollo integral.
Además, las políticas educativas aún no han
logrado consolidar un enfoque pedagógico que
integre de manera efectiva el aprendizaje lúdico
en el currículo. Por ello, resulta fundamental
desarrollar investigaciones que aporten
evidencias sobre la efectividad de estrategias
innovadoras como el juego simbólico. Estas
investigaciones permitirán orientar la toma de
decisiones pedagógicas y mejorar la calidad
educativa en el país (Ministerio de Educación
del Ecuador, 2024).
En respuesta a esta problemática, el presente
estudio tiene como propósito analizar la
aplicación del juego simbólico como estrategia
didáctica para el desarrollo de habilidades
lectoescritoras en estudiantes de educación
básica superior, considerando su impacto en los
procesos de comprensión y producción textual.
Esta investigación busca generar evidencia
empírica que contribuya al diseño de propuestas
pedagógicas innovadoras orientadas al
fortalecimiento del aprendizaje significativo.
Asimismo, se pretende aportar al campo de la
investigación educativa mediante la validación
de estrategias que integren el componente
lúdico en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
El estudio también busca evidenciar la relación
entre el juego simbólico y el desarrollo de
competencias comunicativas en contextos
educativos reales. De igual manera, se espera
que los resultados obtenidos sirvan como
referencia para docentes e instituciones
educativas interesadas en mejorar sus prácticas
pedagógicas. En consecuencia, esta
investigación se orienta a contribuir al
mejoramiento de la calidad educativa en el nivel
de educación básica superior.
El desarrollo de las habilidades lectoescritoras
ha sido ampliamente abordado en la literatura
científica como un proceso complejo que
involucra múltiples dimensiones cognitivas,
lingüísticas, sociales y culturales, las cuales
interactúan de manera dinámica en el proceso
de aprendizaje del estudiante. Desde esta
perspectiva, la lectoescritura no se limita a la
adquisición de habilidades mecánicas de
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decodificación y codificación, sino que implica
la construcción activa de significados a partir de
la interacción con textos en contextos
específicos. Diversos autores sostienen que la
comprensión lectora requiere procesos
inferenciales, metacognitivos y críticos que
permiten al estudiante interpretar, evaluar y
utilizar la información de manera significativa.
Asimismo, la producción escrita demanda la
organización coherente de ideas, el dominio de
estructuras discursivas y la capacidad de
expresar pensamientos de forma clara y
contextualizada. En este sentido, la
lectoescritura se configura como una
competencia transversal esencial para el
desarrollo académico y personal del individuo.
Por tanto, su fortalecimiento en la educación
básica superior constituye un desafío prioritario
para los sistemas educativos contemporáneos
(Cassany, 2023; Solé, 2024).
Desde el enfoque socioconstructivista, el
aprendizaje de la lectoescritura se entiende
como un proceso mediado socialmente, en el
cual el estudiante construye conocimiento a
través de la interacción con otros y con su
entorno cultural. Vygotsky plantea que el
lenguaje es una herramienta fundamental para
el desarrollo del pensamiento, y que las
funciones psicológicas superiores se originan en
la interacción social antes de ser internalizadas
por el individuo. En este contexto, la zona de
desarrollo próximo adquiere relevancia al
representar el espacio donde el estudiante puede
avanzar en su aprendizaje con la guía de un
mediador. La lectoescritura, desde esta
perspectiva, se desarrolla mediante prácticas
sociales significativas que permiten al
estudiante participar activamente en situaciones
comunicativas reales. Además, el uso de
estrategias didácticas que promuevan la
interacción y la colaboración favorece el
desarrollo de habilidades lingüísticas
complejas. En consecuencia, el enfoque
socioconstructivista proporciona un marco
teórico sólido para comprender el papel del
juego simbólico en el desarrollo de la
lectoescritura (Vygotsky, 2023; Coll, 2024).
El juego simbólico se conceptualiza como una
actividad lúdica en la que los individuos utilizan
símbolos, roles y representaciones para recrear
situaciones reales o imaginarias, lo que permite
el desarrollo de procesos cognitivos y sociales
complejos. Esta forma de juego implica la
capacidad de abstraer, representar y transformar
la realidad, lo que favorece la construcción de
significados y el desarrollo del pensamiento
simbólico. Diversas investigaciones han
demostrado que el juego simbólico está
estrechamente relacionado con el desarrollo del
lenguaje, ya que permite a los estudiantes
experimentar con estructuras lingüísticas en
contextos significativos. Asimismo, esta
actividad fomenta la creatividad, la imaginación
y la capacidad de narración, elementos
esenciales para la producción escrita. El juego
simbólico también promueve la interacción
social, lo que facilita el aprendizaje
colaborativo y el desarrollo de habilidades
comunicativas. De esta manera, se configura
como una herramienta pedagógica con alto
potencial para el desarrollo de la lectoescritura
(Bodrova y Leong, 2024; Bruner, 2023).
En relación con el desarrollo de la comprensión
lectora, diversos estudios han señalado que esta
habilidad implica la construcción activa de
significados a partir del texto, lo que requiere la
integración de conocimientos previos,
habilidades lingüísticas y estrategias cognitivas.
La comprensión lectora no es un proceso
pasivo, sino una actividad dinámica en la que el
lector interactúa con el texto para construir
significado. En este sentido, el uso de
estrategias didácticas innovadoras puede
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favorecer el desarrollo de esta competencia al
proporcionar contextos de aprendizaje más
significativos. El juego simbólico, al permitir la
recreación de situaciones narrativas y la
interpretación de roles, facilita la comprensión
de textos al conectar la lectura con experiencias
vivenciales. Además, esta estrategia promueve
la reflexión y el análisis crítico, lo que fortalece
la comprensión profunda de los textos. Por
tanto, su integración en el aula puede contribuir
significativamente al desarrollo de la
comprensión lectora (Solé, 2024; Pérez, 2025).
Por otro lado, la producción escrita constituye
una habilidad compleja que requiere la
planificación, organización y revisión de ideas,
así como el dominio de estructuras lingüísticas
y discursivas. Escribir implica no solo expresar
pensamientos, sino también estructurarlos de
manera coherente y adaptarlos a un contexto
comunicativo específico. Diversos autores han
destacado que el desarrollo de esta habilidad se
ve favorecido por la práctica constante y por el
uso de estrategias que promuevan la creatividad
y la reflexión. En este sentido, el juego
simbólico ofrece un contexto propicio para la
producción escrita, ya que permite a los
estudiantes generar ideas a partir de situaciones
imaginarias o simuladas. Además, esta
estrategia facilita la construcción de narrativas,
lo que contribuye al desarrollo del pensamiento
narrativo y a la coherencia textual. Por tanto, el
juego simbólico se presenta como una
herramienta eficaz para fortalecer la producción
escrita en estudiantes de educación básica
superior (Cassany, 2023; González y Ramírez,
2024).
El enfoque lúdico en la educación ha sido
reconocido como un elemento clave para
promover el aprendizaje significativo, al
generar ambientes educativos dinámicos,
participativos y motivadores. La incorporación
del juego en el aula permite que los estudiantes
se involucren activamente en el proceso de
aprendizaje, lo que favorece la construcción de
conocimientos de manera significativa. El juego
simbólico, en particular, integra componentes
cognitivos, emocionales y sociales que
potencian el aprendizaje integral del estudiante.
Diversas investigaciones han demostrado que el
aprendizaje basado en el juego mejora la
motivación, la atención y la retención de la
información. Además, este enfoque promueve
el desarrollo de habilidades sociales, como la
cooperación, la comunicación y la empatía. En
consecuencia, el enfoque lúdico se consolida
como una estrategia pedagógica efectiva para el
desarrollo de habilidades lectoescritoras
(Huizinga, 2023; Moreno y Sarmiento, 2025).
Desde la perspectiva de la neuroeducación, el
aprendizaje mediado por el juego simbólico
activa diversas áreas del cerebro relacionadas
con el lenguaje, la memoria, la atención y la
creatividad, lo que favorece el desarrollo de
habilidades cognitivas complejas. La
plasticidad cerebral permite que las
experiencias de aprendizaje generen cambios
estructurales en el cerebro, lo que facilita la
adquisición de nuevas competencias. Estudios
recientes han demostrado que el aprendizaje
basado en experiencias lúdicas mejora la
comprensión, la retención y la transferencia del
conocimiento. Además, el componente
emocional del juego contribuye a generar
experiencias de aprendizaje más significativas y
duraderas. La integración de aspectos
cognitivos y emocionales en el aprendizaje
favorece el desarrollo integral del estudiante.
Por tanto, el juego simbólico se presenta como
una estrategia respaldada por evidencias
científicas en el campo de la neuroeducación
(Tokuhama, 2024; Mora, 2023).
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educación básica superior requiere un enfoque
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pedagógico que promueva la innovación, la
creatividad y la participación activa del
estudiante en el proceso de aprendizaje. El
docente desempeña un papel fundamental como
mediador, facilitador y orientador del
aprendizaje, diseñando actividades que integren
el juego simbólico de manera efectiva. Es
necesario que las estrategias didácticas estén
alineadas con los objetivos de aprendizaje y que
permitan el desarrollo de competencias
lectoescritoras de manera integral. Además, se
deben considerar las características y
necesidades de los estudiantes, así como el
contexto sociocultural en el que se desarrolla el
proceso educativo. La evaluación también debe
adaptarse a este enfoque, valorando no solo los
resultados, sino también los procesos de
aprendizaje. En consecuencia, la integración del
juego simbólico en el aula representa una
oportunidad para transformar las prácticas
pedagógicas y mejorar la calidad educativa
(Zabala, 2023; Díaz, 2024).
En el marco de las teorías del aprendizaje
significativo, se reconoce que los estudiantes
adquieren conocimientos de manera más
efectiva cuando estos se relacionan con sus
experiencias previas y se integran en contextos
relevantes para su realidad. Ausubel sostiene
que el aprendizaje significativo ocurre cuando
la nueva información se conecta de forma
sustantiva y no arbitraria con los conocimientos
existentes en la estructura cognitiva del
individuo. En este sentido, el juego simbólico se
convierte en una estrategia didáctica que facilita
este tipo de aprendizaje, al permitir que los
estudiantes construyan significados a partir de
situaciones vivenciales y contextos simulados.
Además, esta estrategia promueve la
participación activa del estudiante, lo que
favorece la internalización de conocimientos y
el desarrollo de habilidades cognitivas
complejas. La interacción entre lo nuevo y lo
conocido permite una mejor comprensión de los
contenidos y una mayor retención de la
información. Por tanto, el juego simbólico se
alinea con los principios del aprendizaje
significativo y contribuye al desarrollo de la
lectoescritura (Ausubel, 2023; Novak, 2024).
Desde la perspectiva del desarrollo del lenguaje,
diversos autores han señalado que la
adquisición de competencias lingüísticas se
produce a través de la interacción social y el uso
del lenguaje en contextos comunicativos reales.
El lenguaje no solo es un medio de
comunicación, sino también una herramienta
fundamental para la construcción del
pensamiento y la organización de la
experiencia. En este sentido, el juego simbólico
proporciona un espacio en el que los estudiantes
pueden experimentar con el lenguaje, explorar
diferentes formas de expresión y desarrollar
habilidades comunicativas. La representación
de roles y situaciones permite el uso
contextualizado del lenguaje, lo que favorece la
comprensión y la producción de discursos
coherentes. Asimismo, esta estrategia fomenta
la ampliación del vocabulario y el desarrollo de
estructuras gramaticales más complejas. En
consecuencia, el juego simbólico se configura
como un medio eficaz para el desarrollo del
lenguaje en el ámbito educativo (Bruner, 2023;
Halliday, 2024).
En relación con la didáctica de la lengua, se ha
evidenciado la necesidad de adoptar enfoques
metodológicos que superen las prácticas
tradicionales centradas en la memorización y la
repetición, promoviendo en su lugar procesos
activos de construcción del conocimiento. La
enseñanza de la lectoescritura debe orientarse
hacia el desarrollo de competencias
comunicativas que permitan al estudiante
interactuar de manera efectiva en diferentes
contextos. En este sentido, el juego simbólico
ofrece una alternativa metodológica que integra
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la lectura y la escritura en actividades
significativas y contextualizadas. A través de la
creación de historias, la dramatización de textos
y la simulación de situaciones comunicativas,
los estudiantes pueden desarrollar habilidades
lectoescritoras de manera integrada. Además,
esta estrategia permite trabajar aspectos como la
coherencia, la cohesión y la adecuación textual.
Por tanto, el juego simbólico contribuye a una
enseñanza más dinámica y efectiva de la lengua
(Cassany, 2023; Camps, 2024). Por otra parte,
la motivación en el aprendizaje constituye un
factor determinante en el desarrollo de
habilidades lectoescritoras, ya que influye en la
disposición del estudiante para participar
activamente en las actividades educativas.
Diversos estudios han demostrado que los
estudiantes motivados muestran un mayor
interés por la lectura y la escritura, lo que se
traduce en un mejor desempeño académico. El
juego simbólico, al incorporar elementos
lúdicos, creativos y participativos, favorece la
motivación intrínseca del estudiante. Esta forma
de aprendizaje permite que los estudiantes se
involucren emocionalmente en las actividades,
lo que facilita la comprensión y la retención de
la información. Además, la motivación
generada por el juego contribuye a reducir la
ansiedad asociada a la lectura y la escritura. En
consecuencia, el juego simbólico se presenta
como una estrategia efectiva para mejorar la
motivación y el aprendizaje (Deci y Ryan,
2023; Moreno y Sarmiento, 2025).
En el ámbito de la evaluación educativa, se
plantea la necesidad de adoptar enfoques que
valoren no solo los resultados, sino también los
procesos de aprendizaje, especialmente en el
desarrollo de habilidades complejas como la
lectoescritura. La evaluación formativa se
configura como una estrategia que permite
retroalimentar el aprendizaje y promover la
mejora continua del estudiante. En este
contexto, el juego simbólico ofrece
oportunidades para evaluar el desempeño del
estudiante en situaciones auténticas y
significativas. A través de la observación de la
participación, la interacción y la producción de
textos, el docente puede obtener información
valiosa sobre el desarrollo de competencias
lectoescritoras. Además, esta estrategia permite
identificar fortalezas y áreas de mejora en el
proceso de aprendizaje. Por tanto, la integración
del juego simbólico en la evaluación contribuye
a una valoración más integral del aprendizaje
(Black y Wiliam, 2023; Díaz, 2024).
Desde la perspectiva de la inclusión educativa,
el juego simbólico se presenta como una
estrategia que favorece la participación de todos
los estudiantes, independientemente de sus
características individuales o necesidades
educativas. Esta metodología permite adaptar
las actividades a diferentes niveles de
desarrollo, estilos de aprendizaje y ritmos de
trabajo, lo que facilita la atención a la
diversidad. Además, el juego simbólico
promueve la interacción social y la cooperación,
lo que contribuye a la construcción de un
ambiente educativo inclusivo. La participación
en actividades lúdicas permite que los
estudiantes desarrollen habilidades sociales y
comunicativas, así como la empatía y el respeto
por la diversidad. Asimismo, esta estrategia
favorece el aprendizaje en estudiantes con
dificultades en la lectoescritura, al proporcionar
contextos significativos y motivadores. En
consecuencia, el juego simbólico se configura
como una herramienta clave para la inclusión
educativa (UNESCO, 2024; Ainscow, 2023).
En el contexto latinoamericano, la
implementación de estrategias innovadoras en
la enseñanza de la lectoescritura enfrenta
diversos desafíos relacionados con factores
estructurales, pedagógicos y culturales. Entre
Ciencia y Educación
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estos desafíos se encuentran la falta de
formación docente en metodologías activas, la
escasez de recursos didácticos y la resistencia al
cambio en algunas instituciones educativas. Sin
embargo, también se han desarrollado
experiencias exitosas que evidencian el
potencial de estrategias como el juego
simbólico para mejorar el aprendizaje. Estas
experiencias destacan la importancia de
contextualizar las prácticas pedagógicas y de
considerar las características socioculturales de
los estudiantes. Además, se ha demostrado que
la innovación educativa requiere el compromiso
de todos los actores del sistema educativo. Por
tanto, la implementación del juego simbólico en
este contexto representa una oportunidad para
transformar la enseñanza de la lectoescritura
(CEPAL, 2023; Ministerio de Educación del
Ecuador, 2024).
La articulación entre teoría y práctica en la
implementación del juego simbólico constituye
un aspecto fundamental para garantizar su
efectividad en el desarrollo de habilidades
lectoescritoras. Es necesario que las propuestas
pedagógicas estén sustentadas en fundamentos
teóricos sólidos y que se adapten a las
necesidades del contexto educativo. La
formación docente juega un papel clave en este
proceso, ya que permite desarrollar
competencias para diseñar, implementar y
evaluar estrategias innovadoras. Asimismo, es
importante promover la investigación educativa
como medio para generar evidencia sobre la
efectividad de estas estrategias. La integración
del juego simbólico en el currículo requiere un
enfoque sistemático y coherente que garantice
su sostenibilidad en el tiempo. En consecuencia,
el juego simbólico se posiciona como una
estrategia con alto potencial para transformar la
enseñanza de la lectoescritura en la educación
básica superior (Zabala, 2023; Coll, 2024).
Materiales y Métodos
La presente investigación se enmarca en un
enfoque cuantitativo, dado que se orienta a la
medición objetiva de variables relacionadas con
la aplicación del juego simbólico y el desarrollo
de habilidades lectoescritoras en estudiantes de
educación básica superior, permitiendo
establecer relaciones entre dichas variables
mediante el uso de cnicas estadísticas. El
diseño de la investigación es no experimental,
debido a que no se manipulan deliberadamente
las variables independientes, sino que se
observan los fenómenos en su contexto natural
tal como se presentan en la realidad educativa.
Asimismo, el estudio es de tipo descriptivo-
correlacional, ya que busca caracterizar el nivel
de desarrollo de las habilidades lectoescritoras
y analizar la relación existente con la aplicación
del juego simbólico como estrategia didáctica.
El corte es transversal, puesto que la
recolección de datos se realiza en un único
momento temporal, permitiendo obtener una
fotografía del estado actual del fenómeno
estudiado. Este enfoque metodológico resulta
pertinente para comprender la dinámica
existente entre las variables sin intervenir
directamente en el proceso educativo. En
consecuencia, se garantiza la objetividad, la
sistematicidad y la validez de los resultados
obtenidos en la investigación.
El contexto del estudio se sitúa en una
institución educativa de nivel de educación
básica superior ubicada en el Ecuador,
específicamente en un entorno urbano que
presenta características socioculturales
diversas, lo que permite analizar el fenómeno en
un escenario educativo representativo. La
población estuvo conformada por un total de
120 estudiantes matriculados en el nivel de
básica superior, distribuidos en diferentes
paralelos, lo que proporciona una base adecuada
para el análisis estadístico. Para la selección de
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la muestra se utilizó un muestreo probabilístico
aleatorio simple, garantizando que todos los
individuos de la población tuvieran la misma
probabilidad de ser seleccionados. La muestra
final estuvo constituida por 92 estudiantes, lo
que representa un nivel de confianza adecuado
y un margen de error aceptable para estudios
educativos de carácter cuantitativo. Además, se
consideraron criterios de inclusión como la
asistencia regular a clases y la participación
activa en las actividades académicas. De esta
manera, se asegura la representatividad de la
muestra y la fiabilidad de los resultados
obtenidos.
Para la recolección de datos se empleó como
técnica principal la encuesta, la cual permitió
obtener información directa sobre las
percepciones, prácticas y niveles de desarrollo
de las habilidades lectoescritoras en los
estudiantes. El instrumento utilizado fue un
cuestionario estructurado tipo Likert,
conformado por 20 ítems distribuidos en dos
dimensiones principales: aplicación del juego
simbólico y habilidades lectoescritoras. Cada
ítem fue diseñado con cinco opciones de
respuesta que van desde “nunca” hasta
“siempre”, permitiendo medir el grado de
frecuencia de las conductas observadas. El
instrumento fue elaborado en función de los
objetivos de la investigación y sustentado en
referentes teóricos actuales. Asimismo, se cuidó
la claridad, pertinencia y coherencia de los
ítems para garantizar la comprensión por parte
de los estudiantes. En consecuencia, el
instrumento permitió obtener datos
cuantificables y comparables para el análisis
estadístico.
La validez del instrumento se estableció
mediante el método de juicio de expertos, en el
cual participaron tres especialistas en el área de
educación y didáctica de la lengua, quienes
evaluaron la pertinencia, coherencia y
relevancia de los ítems propuestos. A partir de
sus observaciones, se realizaron ajustes en la
redacción y organización del instrumento,
mejorando su calidad metodológica. Para
determinar la confiabilidad del cuestionario se
aplicó una prueba piloto a un grupo de 20
estudiantes con características similares a la
muestra, obteniéndose un coeficiente de alfa de
Cronbach de 0,87, lo que indica un alto nivel de
consistencia interna. Este valor evidencia que el
instrumento es fiable para medir las variables
propuestas en el estudio. Además, se garantizó
la aplicación estandarizada del instrumento para
evitar sesgos en la recolección de datos. De esta
manera, se asegura la validez y confiabilidad de
los resultados obtenidos.
El procedimiento de investigación se desarrolló
en varias fases que permitieron organizar de
manera sistemática el proceso de recolección y
análisis de datos. En una primera fase, se realizó
la revisión bibliográfica para fundamentar
teóricamente el estudio y definir las variables de
investigación. Posteriormente, se diseñó y
validó el instrumento de recolección de datos,
asegurando su pertinencia metodológica. En
una segunda fase, se procedió a la aplicación del
cuestionario a la muestra seleccionada,
garantizando condiciones adecuadas para su
desarrollo. Luego, los datos recolectados fueron
codificados y organizados en una base de datos
utilizando el programa estadístico SPSS versión
26, lo que permitió su procesamiento y análisis.
Finalmente, se interpretaron los resultados
obtenidos en función de los objetivos de la
investigación. Este procedimiento garantizó la
rigurosidad científica y la coherencia
metodológica del estudio.
Para el análisis de los datos se emplearon
técnicas de estadística descriptiva e inferencial,
lo que permitió obtener una visión integral del
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comportamiento de las variables estudiadas. En
el análisis descriptivo se calcularon frecuencias,
porcentajes, medias y desviaciones estándar
para caracterizar los niveles de aplicación del
juego simbólico y el desarrollo de habilidades
lectoescritoras. En cuanto al análisis inferencial,
se utilizó el coeficiente de correlación de
Pearson, con el objetivo de determinar la
relación existente entre las variables.
Asimismo, se estableció un nivel de
significancia de p < 0,05, lo que permite
determinar la validez estadística de los
resultados. Estos procedimientos estadísticos
permiten garantizar la objetividad y precisión
en la interpretación de los datos. En
consecuencia, el análisis realizado proporciona
evidencia empírica sólida sobre la relación entre
el juego simbólico y las habilidades
lectoescritoras.
Resultados y Discusión
Tabla 1. Nivel de aplicación del juego
simbólico en el aula
Nivel
Frecuencia (f)
Porcentaje (%)
Bajo
18
19,6 %
Medio
52
56,5 %
Alto
22
23,9 %
Total
92
100 %
Fuente: Elaboración propia
Los resultados evidencian que la mayoría de los
estudiantes percibe un nivel medio de
aplicación del juego simbólico (56,5 %), lo que
indica que esta estrategia didáctica se
implementa de manera moderada dentro del
aula, sin consolidarse como una práctica
pedagógica sistemática. Asimismo, un 23,9 %
de los estudiantes identifica un nivel alto, lo que
sugiere la existencia de experiencias educativas
innovadoras en determinados grupos o
docentes. Sin embargo, el 19,6 % reporta un
nivel bajo, lo que refleja la persistencia de
metodologías tradicionales que limitan la
incorporación de estrategias lúdicas. Este
comportamiento evidencia una implementación
heterogénea del juego simbólico, lo que
repercute en la consistencia de los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
Tabla 2. Nivel de comprensión lectora en
estudiantes
Nivel
Frecuencia (f)
Porcentaje (%)
Bajo
20
21,7 %
Medio
50
54,3 %
Alto
22
23,9 %
Total
92
100 %
Fuente: Elaboración propia
En relación con la comprensión lectora, se
observa que el 54,3 % de los estudiantes se
ubica en un nivel medio, lo que evidencia un
desarrollo parcial de habilidades interpretativas
y analíticas. Este resultado indica que los
estudiantes logran comprender información
explícita, pero presentan dificultades en la
inferencia y el pensamiento crítico. Por otro
lado, el 23,9 % alcanza un nivel alto, lo que
refleja la existencia de competencias
consolidadas en un grupo reducido de
estudiantes. Sin embargo, el 21,7 % presenta un
nivel bajo, lo que constituye un indicador
preocupante en términos de calidad educativa.
Estos resultados evidencian la necesidad de
implementar estrategias didácticas que
fortalezcan la comprensión lectora de manera
significativa.
Tabla 3. Nivel de producción escrita en
estudiantes
Nivel
Frecuencia (f)
Porcentaje (%)
Bajo
24
26,1 %
Medio
48
52,2 %
Alto
20
21,7 %
Total
92
100 %
Fuente: Elaboración propia
Los resultados relacionados con la producción
escrita muestran que el 52,2 % de los
estudiantes presenta un nivel medio, lo que
indica que poseen habilidades básicas para
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estructurar textos, aunque con limitaciones en
coherencia, cohesión y riqueza léxica. El 26,1
% se ubica en un nivel bajo, evidenciando
dificultades significativas en la organización de
ideas y en el uso adecuado del lenguaje escrito.
Por otro lado, solo el 21,7 % alcanza un nivel
alto, lo que demuestra que una minoría logra
desarrollar competencias avanzadas en
escritura. Este panorama refleja la necesidad de
fortalecer estrategias pedagógicas que
promuevan la producción escrita de manera
creativa y significativa.
Tabla 4. Relación entre juego simbólico y
comprensión lectora
Nivel
de
juego
simból
ico
Compren
sión baja
Compren
sión
media
Compren
sión alta
Bajo
10
6
2
Medio
8
32
12
Alto
2
12
8
Total
20
50
22
Fuente: Elaboración propia
La tabla evidencia una tendencia clara en la
relación entre el nivel de aplicación del juego
simbólico y la comprensión lectora. Se observa
que los estudiantes con bajo nivel de juego
simbólico presentan mayor concentración en
niveles bajos de comprensión lectora, lo que
indica una posible relación directa entre ambas
variables. En contraste, aquellos estudiantes con
alto nivel de juego simbólico muestran mayor
presencia en niveles medios y altos de
comprensión lectora. Este comportamiento
sugiere que el uso de estrategias lúdicas
favorece el desarrollo de habilidades
interpretativas. Además, se evidencia una
disminución progresiva de los niveles bajos de
comprensión a medida que aumenta la
aplicación del juego simbólico. Por tanto, estos
resultados confirman la influencia positiva de
esta estrategia en la comprensión lectora.
Tabla 5. Relación entre juego simbólico y
producción escrita
Nivel de
juego
simbólic
o
Escritur
a baja
Escritur
a media
Escritur
a alta
Tota
l
Bajo
12
5
1
18
Medio
10
30
12
52
Alto
2
13
7
22
Total
24
48
20
92
Fuente: Elaboración propia
Los resultados muestran que los estudiantes con
bajo nivel de juego simbólico presentan mayor
concentración en niveles bajos de producción
escrita, lo que evidencia dificultades
significativas en la organización y expresión de
ideas. En contraste, los estudiantes con niveles
medios y altos de juego simbólico muestran una
distribución más equilibrada hacia niveles
medios y altos de escritura. Este
comportamiento sugiere que el juego simbólico
contribuye al desarrollo del pensamiento
narrativo y a la estructuración coherente de
textos. Además, se observa que a medida que
aumenta la aplicación de esta estrategia,
disminuye la incidencia de niveles bajos en
producción escrita. Estos resultados refuerzan
la importancia del juego simbólico como
herramienta didáctica para mejorar la escritura.
Tabla 6. Correlación entre juego simbólico y
habilidades lectoescritoras
Variables
r de
Pearson
Significancia
(p)
Juego simbólico
Comprensión lectora
0,61
0,000
Juego simbólico
Producción escrita
0,58
0,000
Fuente: Elaboración propia
El análisis correlacional evidencia una relación
positiva moderada-alta entre la aplicación del
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juego simbólico y las habilidades
lectoescritoras. En el caso de la comprensión
lectora, se obtuvo un coeficiente de r = 0,61, lo
que indica que, a mayor aplicación del juego
simbólico, mayor nivel de comprensión lectora
en los estudiantes. De igual manera, la
producción escrita presenta una correlación de r
= 0,58, lo que confirma la influencia positiva de
esta estrategia en el desarrollo de habilidades de
escritura. Ambos valores presentan una
significancia estadística de p = 0,000, lo que
demuestra que los resultados son
estadísticamente significativos. Estos hallazgos
permiten afirmar que el juego simbólico
constituye una estrategia didáctica efectiva para
el desarrollo de habilidades lectoescritoras. En
consecuencia, se valida empíricamente la
relación entre las variables planteadas en el
estudio.
Los resultados obtenidos en la presente
investigación evidencian que la aplicación del
juego simbólico en el aula se sitúa
predominantemente en un nivel medio, lo que
coincide con estudios recientes que señalan una
incorporación parcial de metodologías lúdicas
en la educación básica superior. Este hallazgo
refleja que, aunque existe una apertura hacia la
innovación pedagógica, aún persisten prácticas
tradicionales que limitan el uso sistemático de
estrategias didácticas activas. En concordancia
con lo planteado por Cassany (2023), la
enseñanza de la lectoescritura en muchos
contextos educativos continúa centrada en
enfoques mecánicos que dificultan el desarrollo
de competencias comunicativas complejas.
Asimismo, los resultados obtenidos son
consistentes con investigaciones de Díaz
(2024), quien destaca que la integración de
metodologías innovadoras depende en gran
medida de la formación docente y de la
disposición institucional al cambio. En este
sentido, la implementación del juego simbólico
aún enfrenta barreras estructurales y
pedagógicas que condicionan su efectividad.
Por tanto, se evidencia la necesidad de
fortalecer la formación docente en estrategias
lúdicas para consolidar su aplicación en el aula.
En relación con la comprensión lectora, los
resultados muestran que la mayoría de los
estudiantes se ubica en un nivel medio, lo que
indica un desarrollo parcial de habilidades
interpretativas y analíticas, situación que ha
sido ampliamente documentada en el contexto
latinoamericano. Este hallazgo coincide con los
informes de la UNESCO (2024), que señalan
deficiencias persistentes en la comprensión
lectora de los estudiantes en niveles educativos
intermedios. Asimismo, Solé (2024) plantea
que muchos estudiantes logran identificar
información explícita en los textos, pero
presentan dificultades en procesos inferenciales
y críticos. En este sentido, los resultados de la
presente investigación confirman que la
comprensión lectora sigue siendo un desafío en
la educación básica superior. Además, la
relación observada entre el juego simbólico y la
comprensión lectora respalda lo planteado por
Pérez (2025), quien afirma que las estrategias
lúdicas favorecen la construcción de
significados y la interpretación contextualizada
de los textos. Por tanto, la incorporación del
juego simbólico puede contribuir
significativamente a mejorar esta competencia.
En cuanto a la producción escrita, los resultados
evidencian que los estudiantes presentan
mayores dificultades en comparación con la
comprensión lectora, lo que coincide con
diversos estudios que señalan la complejidad de
esta habilidad. Cassany (2023) sostiene que
escribir implica procesos cognitivos de mayor
nivel, como la planificación, organización y
revisión de ideas, lo que explica las dificultades
observadas en los estudiantes. Asimismo,
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González y Ramírez (2024) destacan que la
producción escrita requiere no solo dominio
lingüístico, sino también habilidades
discursivas y contextuales que se desarrollan
progresivamente. En este sentido, los resultados
obtenidos reflejan una limitada capacidad de los
estudiantes para estructurar textos coherentes y
significativos. Sin embargo, la relación positiva
entre el juego simbólico y la producción escrita
respalda lo planteado por Bruner (2023), quien
afirma que la narrativa y la representación
simbólica favorecen el desarrollo del
pensamiento narrativo. Por tanto, el juego
simbólico se presenta como una estrategia
eficaz para fortalecer la escritura.
El análisis de la relación entre el juego
simbólico y las habilidades lectoescritoras
evidencia una tendencia positiva que confirma
la hipótesis de la investigación, lo que resulta
consistente con el enfoque socioconstructivista
del aprendizaje. Vygotsky (2023) plantea que el
desarrollo del lenguaje se produce a través de la
interacción social y la mediación cultural,
elementos que están presentes en el juego
simbólico. En este sentido, los resultados
obtenidos demuestran que los estudiantes que
participan en actividades lúdicas presentan
mejores niveles de comprensión y producción
textual. Asimismo, Bodrova y Leong (2024)
destacan que el juego simbólico promueve la
autorregulación, la planificación y el uso del
lenguaje en contextos significativos. Estos
hallazgos refuerzan la importancia de integrar
estrategias lúdicas en el proceso educativo.
Además, la disminución de niveles bajos de
desempeño en estudiantes con mayor
exposición al juego simbólico evidencia su
impacto positivo en el aprendizaje. Por tanto, se
confirma la relevancia de esta estrategia en el
desarrollo de competencias lectoescritoras.
Desde la perspectiva de la motivación, los
resultados obtenidos permiten inferir que el
juego simbólico favorece la participación activa
del estudiante y su implicación en el proceso de
aprendizaje, lo que coincide con la teoría de la
autodeterminación de Deci y Ryan (2023). Esta
teoría sostiene que la motivación intrínseca se
incrementa cuando las actividades de
aprendizaje resultan interesantes, desafiantes y
significativas para el estudiante. En este
sentido, el juego simbólico genera un entorno
de aprendizaje dinámico que estimula la
curiosidad y el compromiso cognitivo.
Asimismo, Moreno y Sarmiento (2025) señalan
que las estrategias dicas contribuyen a
mejorar la disposición del estudiante hacia la
lectura y la escritura. Los resultados de la
presente investigación respaldan estas
afirmaciones, al evidenciar una mejoría en el
desempeño de los estudiantes que participan en
actividades lúdicas. Además, la reducción de la
ansiedad asociada a la producción escrita
constituye un beneficio adicional de esta
estrategia. Por tanto, el juego simbólico no solo
impacta en el desarrollo cognitivo, sino también
en la dimensión emocional del aprendizaje.
Los resultados obtenidos permiten reflexionar
sobre la necesidad de transformar las prácticas
pedagógicas en la educación básica superior,
incorporando estrategias innovadoras que
respondan a las demandas actuales del sistema
educativo. Zabala (2023) y Coll (2024)
coinciden en que la enseñanza debe centrarse en
el estudiante y promover el desarrollo de
competencias integrales a través de
metodologías activas. En este sentido, el juego
simbólico se presenta como una herramienta
pedagógica que permite articular teoría y
práctica en el proceso educativo. Asimismo, la
evidencia empírica obtenida en esta
investigación respalda la efectividad de esta
estrategia en el desarrollo de habilidades
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lectoescritoras. Sin embargo, su
implementación requiere un compromiso
institucional y una adecuada formación docente
que garantice su sostenibilidad. Además, es
necesario continuar investigando sobre el
impacto de estrategias lúdicas en diferentes
contextos educativos. En consecuencia, el juego
simbólico se posiciona como una alternativa
viable para mejorar la calidad educativa en la
educación básica superior.
Conclusiones
En respuesta al objetivo de analizar la
aplicación del juego simbólico como estrategia
didáctica para el desarrollo de habilidades
lectoescritoras en estudiantes de educación
básica superior, se concluye que su
implementación presenta un nivel
predominantemente medio dentro del contexto
educativo estudiado, lo que evidencia una
incorporación parcial, fragmentada y no
sistemática de esta metodología en las prácticas
pedagógicas cotidianas. Este resultado permite
identificar que, aunque se han iniciado procesos
de innovación educativa en determinadas aulas,
aún no se ha logrado consolidar el juego
simbólico como una estrategia didáctica
estructurada, planificada y articulada dentro del
currículo. Asimismo, se reconoce que la
variabilidad en su aplicación responde a
factores múltiples, entre los que destacan la
limitada formación docente en metodologías
activas, la escasa disponibilidad de recursos
didácticos y la persistencia de modelos
tradicionales de enseñanza. Esta situación
refleja la necesidad urgente de fortalecer los
procesos de capacitación pedagógica orientados
al uso de estrategias lúdicas como herramientas
de aprendizaje significativo. Además, se
evidencia que la ausencia de una planificación
intencionada y sistemática limita
considerablemente el impacto potencial del
juego simbólico en el desarrollo de
competencias lectoescritoras. En consecuencia,
resulta imprescindible promover su integración
de manera estructurada, continua y
contextualizada dentro del proceso educativo.
En relación con el desarrollo de la comprensión
lectora, se concluye que los estudiantes
presentan un nivel mayoritariamente medio, lo
que indica que poseen habilidades básicas para
identificar información explícita en los textos,
pero aún presentan limitaciones significativas
en procesos inferenciales, analíticos y críticos
que son fundamentales para una comprensión
profunda. Este resultado evidencia que la
comprensión lectora no se encuentra
plenamente consolidada en los estudiantes de
educación básica superior, lo que representa un
desafío relevante para el sistema educativo y
para la formación integral del estudiante.
Asimismo, se observa que los niveles bajos de
comprensión lectora persisten en un porcentaje
considerable de la población estudiada, lo que
puede afectar negativamente su desempeño
académico en diferentes áreas del
conocimiento. Esta situación pone de
manifiesto la necesidad de implementar
estrategias pedagógicas innovadoras que
favorezcan la comprensión profunda, reflexiva
y crítica de los textos. Además, se reconoce que
la lectura debe ser abordada desde un enfoque
activo, contextualizado y centrado en el
estudiante, donde se promueva la interacción
con el texto. Por tanto, es imprescindible
fortalecer prácticas didácticas que permitan
desarrollar esta competencia de manera integral
y significativa.
En cuanto a la producción escrita, se concluye
que los estudiantes presentan mayores
dificultades en comparación con la
comprensión lectora, evidenciando limitaciones
notorias en la organización lógica de ideas, la
coherencia textual, la cohesión discursiva y el
uso adecuado del lenguaje escrito en diferentes
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contextos comunicativos. Este hallazgo
confirma que la escritura constituye una
habilidad compleja que requiere procesos
cognitivos superiores, así como una enseñanza
sistemática, progresiva y orientada al desarrollo
de competencias comunicativas. Asimismo, se
identifica que un porcentaje significativo de
estudiantes se ubica en niveles bajos de
desempeño, lo que refleja debilidades
estructurales en la enseñanza de la escritura
dentro del contexto educativo. Esta situación
limita la capacidad de los estudiantes para
expresar sus ideas de manera clara,
estructurada, argumentativa y coherente en
distintos tipos de textos. Además, se evidencia
que las prácticas pedagógicas tradicionales,
centradas en la repetición y la memorización, no
favorecen el desarrollo integral de la
producción escrita. En consecuencia, se
requiere la implementación de estrategias
didácticas innovadoras, como el juego
simbólico, que promuevan la escritura de
manera creativa, contextualizada y
significativa.
En relación con la influencia del juego
simbólico en las habilidades lectoescritoras, se
concluye que existe una relación positiva,
significativa y consistente entre ambas
variables, lo que demuestra que esta estrategia
didáctica contribuye de manera efectiva al
desarrollo tanto de la comprensión lectora como
de la producción escrita en los estudiantes. Los
estudiantes que participan de manera activa en
actividades de juego simbólico evidencian
mejores niveles de desempeño en comparación
con aquellos que no están expuestos a este tipo
de experiencias pedagógicas, lo que confirma el
impacto positivo de esta metodología.
Asimismo, se observa que el juego simbólico
favorece procesos fundamentales como la
construcción de significados, la organización
del pensamiento, la imaginación creativa y la
expresión de ideas en contextos comunicativos
diversos. Esta estrategia permite contextualizar
el aprendizaje, haciéndolo más relevante,
significativo y cercano a la realidad del
estudiante. Además, se evidencia que el uso de
actividades lúdicas reduce las dificultades
asociadas al aprendizaje de la lectoescritura,
generando mayor confianza en el estudiante.
Por tanto, el juego simbólico se consolida como
una herramienta pedagógica altamente efectiva
para el fortalecimiento de estas competencias.
Desde la perspectiva pedagógica, se concluye
que la implementación del juego simbólico
requiere una transformación profunda en el rol
del docente, quien debe asumir una función
activa como mediador del aprendizaje,
facilitador de experiencias significativas y
diseñador de ambientes educativos dinámicos y
participativos. Este cambio implica el diseño de
actividades didácticas estructuradas que
integren el juego simbólico como una estrategia
central dentro del proceso de enseñanza-
aprendizaje, articulando objetivos, contenidos y
evaluación. Asimismo, se reconoce la
importancia de la planificación pedagógica
como un elemento clave para garantizar la
coherencia y efectividad de las estrategias
implementadas en el aula. Además, se evidencia
que el docente debe desarrollar competencias
profesionales relacionadas con la innovación, la
creatividad y el uso de metodologías activas.
Esta transformación también implica un cambio
en la cultura educativa, orientado hacia
enfoques centrados en el estudiante y en el
aprendizaje significativo. En consecuencia,
resulta fundamental fortalecer la formación
docente en el uso del juego simbólico como
estrategia didáctica.
Finalmente, se concluye que la integración del
juego simbólico en la educación básica superior
representa una oportunidad significativa para
mejorar la calidad educativa, al favorecer el
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desarrollo integral de los estudiantes en
dimensiones cognitivas, emocionales y
sociales. Esta estrategia permite articular de
manera efectiva el aprendizaje significativo, la
motivación intrínseca y la participación activa
del estudiante en el proceso educativo.
Asimismo, se reconoce que su implementación
puede generar cambios positivos en el
rendimiento académico, la actitud hacia el
aprendizaje y el desarrollo de competencias
comunicativas. Sin embargo, su efectividad
depende de factores clave como la capacitación
docente, el apoyo institucional, la
disponibilidad de recursos y la disposición al
cambio dentro de las instituciones educativas.
Además, se requiere continuar desarrollando
investigaciones que permitan profundizar en el
impacto del juego simbólico en diferentes
contextos educativos. En consecuencia, el juego
simbólico se posiciona como una estrategia
innovadora, pertinente y necesaria para
transformar la enseñanza de la lectoescritura en
la educación básica superior.
Referencias Bibliográficas
Ainscow, M. (2023). Promoting inclusion and
equity in education systems. Routledge.
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Cajamarca Solano y Steven Arturo Torres Burgos.
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