
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 3.1
Edición Especial III 2026
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y la autoconfianza son consistentes con lo
señalado por Shalón (2023) y Bayas, Hurtado y
Dillón (2025), donde se subraya que la danza
permite a los estudiantes desarrollar un sentido
de logro y bienestar subjetivo, fortaleciendo
tanto la dimensión emocional como la física de
su experiencia universitaria.
Respecto a la interacción social y la cohesión
grupal, nuestros resultados muestran que la
práctica de danza en grupo fomenta la
cooperación, la empatía y un sentido de
comunidad, coincidiendo con la evidencia
reportada por González y Armas (2024) y
Flores, Flores & Pineda (2021). Esta
coincidencia indica que la danza no solo actúa a
nivel individual, sino que también fortalece la
integración social y el apoyo mutuo entre
estudiantes, un factor relevante para disminuir
la sensación de aislamiento y promover
ambientes de aprendizaje colaborativos. De
manera similar, la revisión sobre musicoterapia
(Fuentes, 2024) evidencia que las
intervenciones artísticas grupales mejoran la
comunicación social y la expresión emocional,
reforzando la idea de que la danza contribuye al
bienestar integral dentro del entorno
universitario. Por último, los hallazgos
relacionados con la autoimagen, la autoestima y
el bienestar subjetivo coinciden con los
resultados reportados por Loaiza (2023), Murar,
et al. (2023) y López (2025), quienes señalan
que la danza contribuye a la autocomprensión,
la autopercepción positiva y la resiliencia
emocional. La correspondencia entre estos
estudios y nuestros resultados sugiere que la
práctica regular de danza genera efectos
consistentes en la salud emocional de los
estudiantes, incluso en contextos académicos
con alta presión y demanda. Sin embargo,
algunos estudios, como Castillo (2025),
destacan que los efectos sobre el rendimiento
académico directo no siempre son inmediatos,
lo que coincide parcialmente con nuestros
hallazgos y sugiere que los beneficios
emocionales y sociales se manifiestan más
rápidamente que los académicos. En síntesis, la
comparación de nuestros resultados con la
literatura evidencia que los efectos de la danza
en estudiantes universitarios son coherentes y
robustos, reforzando la evidencia sobre su
capacidad para mejorar el bienestar emocional,
la atención, la autoestima y la cohesión social.
Las coincidencias entre nuestros hallazgos y los
estudios revisados confirman que la danza
constituye una herramienta integral y efectiva
para la promoción de la salud emocional y física
en contextos universitarios, destacando su
versatilidad y aplicabilidad tanto en
intervenciones grupales como individuales
Conclusiones
La danza contribuye significativamente al
bienestar emocional de los estudiantes
universitarios, mejorando el estado de ánimo, la
regulación emocional, la autoestima y la
percepción corporal. Los resultados coinciden
con la literatura revisada, evidenciando que
tanto la danza terapia, como la danza folclórica,
urbana y los descansos activos, actúan como
estrategias efectivas para reducir el estrés y la
ansiedad, promoviendo un equilibrio emocional
integral. La práctica de danza fortalece la
atención, la concentración y la cohesión social,
generando efectos positivos sobre la motivación
académica y la integración grupal. Los
hallazgos muestran que intervenciones breves y
sistemáticas, como los descansos activos,
mejoran el desempeño cognitivo y fomentan la
interacción social, coincidendo con estudios
previos sobre los beneficios socioemocionales
de la danza y la musicoterapia. La
implementación de programas de danza en
entornos universitarios representa una
estrategia educativa integral, capaz de impactar
simultáneamente las dimensiones emocional,