Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 604
PRÁCTICAS AGROECOLÓGICAS COMO BASE PARA LA ECONOMÍA DEL CUIDADO
Y LA REPRODUCCIÓN SOCIAL EN EL ÁMBITO RURAL: ESTUDIO DE CASO DE LA
ORGANIZACIÓN BIOVIDA
AGROECOLOGICAL PRACTICES AS A BASIS FOR THE CARE ECONOMY AND
SOCIAL REPRODUCTION IN RURAL AREAS: A CASE STUDY OF THE BIOVIDA
ORGANIZATION
Autores: ¹Grace Alejandra Ortiz Rodríguez y ²Abel Alejandro Arias Arcentales.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-3839-0289
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-3136-8375
¹E-mail de contacto: graceaconsultorias@gmail.com
²E-mail de contacto: aaariasa@uce.edu.ec
Afiliación:
1*
Investigadora Independiente, (Ecuador).
2*
Universidad Central del Ecuador, (Ecuador).
Artículo recibido: 05 de Marzo del 2026
Artículo revisado: 07 de Marzo del 2026
Artículo aprobado: 13 de Marzo del 2026
¹Licenciada en Sociología graduada en la Universidad Central del Ecuador, (Ecuador).
²Magíster en Economía del Desarrollo graduado de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, (Ecuador).
Resumen
La presente investigación analiza la relación
entre las prácticas agroecológicas desarrolladas
por mujeres campesinas y la economía del
cuidado en contextos rurales, tomando como
estudio de caso la Asociación de Mujeres
Campesinas Bio Vida, ubicada en el cantón
Cayambe, Ecuador. El objetivo principal
consiste en examinar de qué manera las
prácticas agroecológicas implementadas por
las integrantes de la organización contribuyen
al sostenimiento de la vida cotidiana y a los
procesos de reproducción social en el ámbito
doméstico, comunitario y territorial.
Metodológicamente, el estudio se desarrolla
desde un enfoque cualitativo descriptivo,
apoyado en entrevistas semiestructuradas e
historias de vida realizadas a cinco mujeres con
trayectoria organizativa dentro de la
asociación. El análisis se fundamenta en tres
ejes conceptuales derivados de la literatura
sobre economía feminista y cuidados: el
cuidado con valor, la centralidad del cuidado en
la organización del tiempo y la revalorización
de las mujeres como sujetos económicos. Los
resultados evidencian que la agroecología no
solo cumple una función productiva, sino que
constituye una infraestructura social de
cuidado que articula prácticas agrícolas,
reproducción familiar, organización
comunitaria y sostenibilidad ambiental.
Asimismo, se identifican tensiones vinculadas
a la persistencia de desigualdades de género en
el ámbito doméstico y al limitado
reconocimiento institucional del trabajo de las
mujeres rurales. Se concluye que las prácticas
agroecológicas lideradas por las mujeres de Bio
Vida operan como una base estructural de la
economía del cuidado rural, al integrar
producción, sostenimiento de la vida y
organización colectiva en el territorio.
Palabras clave: Practicas agroecológicas,
Economía, Reproducción social, Rural.
Abstract
This research analyzes the relationship
between agroecological practices developed by
rural women and the care economy in rural
contexts, using the Association of Peasant
Women Bio Vida in Cayambe, Ecuador, as a
case study. The main objective is to examine
how the agroecological practices implemented
by members of the organization contribute to
sustaining everyday life and social
reproduction processes within domestic,
community, and territorial spheres.
Methodologically, the study adopts a
qualitative descriptive approach, supported by
semi-structured interviews and life histories
conducted with five women who have
organizational trajectories within the
association. The analysis is structured around
three conceptual dimensions derived from
feminist economics and care literature: the
recognition of care as valuable work, the
centrality of care in the organization of daily
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 605
time, and the revaluation of women as
economic subjects. The findings show that
agroecology fulfills not only a productive
function but also acts as a social infrastructure
of care that articulates agricultural practices,
family reproduction, community organization,
and environmental sustainability. At the same
time, tensions related to the persistence of
gender inequalities within domestic spaces and
the limited institutional recognition of rural
women's work are identified. The study
concludes that the agroecological practices led
by the women of Bio Vida operate as a
structural foundation of the rural care economy
by integrating production, life-sustaining
activities, and collective organization within
the territory.
Keywords: Agroecological practices,
Economy, Social reproduction, Rural.
Sumário
A presente pesquisa analisa a relação entre as
práticas agroecológicas desenvolvidas por
mulheres camponesas e a economia do cuidado
em contextos rurais, tomando como estudo de
caso a Associação de Mulheres Camponesas
Bio Vida, localizada no cantão Cayambe,
Equador. O objetivo principal é examinar de
que maneira as práticas agroecológicas
implementadas pelas integrantes da
organização contribuem para o sustento da vida
cotidiana e para os processos de reprodução
social nos âmbitos doméstico, comunitário e
territorial. Metodologicamente, o estudo adota
uma abordagem qualitativa descritiva, baseada
em entrevistas semiestruturadas e histórias de
vida realizadas com cinco mulheres que
possuem trajetória organizativa dentro da
associação. A análise se fundamenta em três
eixos conceituais derivados da economia
feminista e dos estudos sobre cuidado: o
cuidado com valor, a centralidade do cuidado
na organização do tempo cotidiano e a
revalorização das mulheres como sujeitos
econômicos. Os resultados indicam que a
agroecologia não cumpre apenas uma função
produtiva, mas constitui uma infraestrutura
social de cuidado que articula práticas
agrícolas, reprodução familiar, organização
comunitária e sustentabilidade ambiental. Ao
mesmo tempo, identificam-se tensões
relacionadas à persistência de desigualdades de
gênero no espaço doméstico e ao limitado
reconhecimento institucional do trabalho das
mulheres rurais. Conclui-se que as práticas
agroecológicas lideradas pelas mulheres de Bio
Vida operam como base estrutural da economia
do cuidado rural, ao integrar produção, sustento
da vida e organização coletiva no território.
Palavras-chave: Práticas agroecológicas,
Economia, Reprodução social, Rural.
Introducción
En la presente investigación se busca
comprender la relación entre las prácticas
agroecológicas y la llamada "economía del
cuidado". La pregunta que orienta el desarrollo
del estudio es la siguiente: ¿las prácticas
agrícolas impulsadas por las mujeres
campesinas de la organización Bio Vida no solo
cumplen una función productiva sostenible,
sino que también contribuyen activamente al
sostenimiento de la vida cotidiana, tanto en el
ámbito doméstico como comunitario? Este
cuestionamiento consiste en que, efectivamente
la agroecología no es solo una forma de cultivar
la tierra, es una forma de organizar el cuidado y
la vida social del grupo comunitario que lo
practique. Es posible que estas prácticas estén
funcionando como estructuras de base que
ayudan a sostener tareas fundamentales, como
criar a los hijos, cuidar a las personas mayores
o enfermas, garantizar la alimentación,
mantener el hogar en funcionamiento y, en
general, asegurar el bienestar de la comunidad
(Ezquivel, 2011).
Soler et al. (2022) recogen la experiencia del
proceso conocido con el nombre de La Vía
Campesina, en el que la agroecología emerge
como alternativa política y estructural a la
globalización agroalimentaria. Por tanto, su
investigación pone conceptos como
agroecologías y feminismos como proyectos
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 606
políticos diversos. En esta línea sobre el
feminismo en el proceso de soberanía
alimentaria, las autoras explican que las
prácticas de agroecología campesina no lo son
“automáticamente” ya que existen
desigualdades de género. El sesgo patriarcal
impregna la cotidianidad de estas prácticas
agroecológicas. Lo que resulta problemático y
de particular interés para el análisis es que la
agroecología académica tiene un origen técnico
y poco reflexivo en torno a las cuestiones de
género, donde predominan categorías
asexuadas que ignoran las desigualdades en la
familia, la comunidad y el campesinado (Soler
et al., 2022). En la práctica, las mujeres son
invisibilizadas y socializadas como “ayuda” en
lugar de reconocerse como protagonistas de los
procesos reivindicativos del movimiento
agroecológico (Soler et al., 2022).
Bien, ahora lo que se comprende por "economía
del cuidado”, implica todas las actividades
cotidianas que muchas veces se vuelven
invisibles o no pagadas, que permiten que la
vida continúe: cuidar de otras personas,
preparar la comida, limpiar, organizar la casa,
acompañar emocionalmente, entre muchas
otras (Organización Internacional del Trabajo,
2025). Estas tareas, históricamente han sido
realizadas por mujeres y no siempre se
reconocen como trabajo, aunque son
fundamentales para que todo lo demás como: la
economía, la producción, la educación, etc.
pueda existir (ONU Mujeres, 2018). El
concepto surge por el decenio de los 70,
específicamente dentro de los debates
feministas y marxistas, cuando las mujeres
comenzaron a cuestionar por qué su trabajo
doméstico no era valorado, en principio, ni
remunerado como el trabajo de los hombres
fuera de casa, planteando la idea de una "doble
explotación" (Aguirre,1989). Uno de los
cuestionamientos clave durante este periodo,
implicaba el hecho de que si cocinar, limpiar y
cuidar a los niños o ancianos es tan necesario
para que la sociedad funcione, por qué no se
reconoce como un trabajo verdadero. Desde
este punto la economía del cuidado se empezó a
entender como una parte central de la economía
en general, aunque normalmente se mantiene
oculta o desvalorizada (Ezquivel, 2011).
La reflexión sobre la economía del cuidado abre
un debate decisivo para el desarrollo de lo que
se conceptualizaría como "economía
feminista". Al poner en evidencia que las
actividades de cuidado sostienen el trabajo
productivo y la reproducción social, entra en
duda la neutralidad del pensamiento económico
tradicional. En ese sentido la economía
feminista puede entenderse de dos maneras,
tanto como una propuesta analítica y
metodológica o como una forma alternativa de
organización económica que se vincula a
procesos educativos y de resistencia al modelo
hegemónico. Colocando en el centro las
realidades diarias de mujeres rurales, múltiples
y frecuentemente invisibilizadas (Orozco,
2014). Una de las características más
significativas de los feminismos en Abya Yala
es su diversidad, a veces acompañada de
profundas contradicciones. Dentro de este
marco, los feminismos del sur, construyen
epistemologías propias, nutridas por
experiencias vividas de opresión y por los
procesos de resistencia que de ella emergen. En
sociedades altamente desiguales, como la de
estos países, el acceso y provisión de cuidados,
depende del nivel de ingreso: las familias de
mayores recursos, pueden sustituir el trabajo
doméstico no remunerado, recurriendo a
servicios del mercado, este último aspecto es
sostenido en una gran proporción por mujeres
empleadas domésticas, mientras otras familias
dependen de la oferta pública limitada o del
propio esfuerzo (Ezquivel, 2011).
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 607
De manera simultánea, esta estructura
reproduce y profundiza, tanto la desigualdad
económica, como las desigualdades de género
que los feminismos buscan problematizar. En
tanto, en el ámbito rural, la opresión y la
naturaleza son culturalmente una misma
colectiva. La opresión de las mujeres y la
explotación de la naturaleza son una misma
estructura cultural y simbólica sostenida por el
patriarcado y el orden económico. Existe una
reducción significativa e invisibilizada, del
vínculo que existe entre el dominio sobre las
mujeres y el orden cultural que establece un
dominio sobre la naturaleza. En ese sentido, los
roles de género y el trabajo de las mujeres
campesinas devienen en determinadas áreas de
trabajo productivo y reproductivo. "Las mujeres
campesinas han cargado históricamente con el
trabajo doméstico, de cuidado, alimentación,
cultivo, comercialización de excedentes y tareas
comunitarias, permaneciendo en una esfera
privada e invisible" (González, 2022).
Las mujeres de Bio Vida emergen en el año
2007 con la motivación de formar una red de
productoras agroecológicas para lograr producir
y comerciar sus productos. Sin embargo, el
proyecto va mucho más allá de lo meramente
económico, ya que apuestan por una producción
orgánica donde lo más importante es lograr
preservar saberes ancestrales, promover una
alimentación saludable y autónoma para sus
familias y proteger el medio ambiente (Bio
Vida, 2024). A partir de esa visión general, ellas
tienen ejes de acción a través de los cuales
pretenden lograr el empoderamiento de más
mujeres de sus localidades, brindado
herramientas educativas, la apertura de espacios
de participación y escucha, el impulso de
canales de comercialización justa y la gestión de
una caja de ahorro que facilita créditos a
pequeñas productoras, entre otras (Ortiz, 2023).
A pesar del creciente interés académico y
político por reconocer el papel de las mujeres
campesinas en el desarrollo rural, aún persiste
una escasa comprensión sobre cómo las
prácticas agroecológicas, más allá de su
dimensión técnica o productiva, actúan como
formas concretas de sostenimiento de la vida, es
decir, como pilares de la economía del cuidado
y de los procesos de reproducción social en
contextos rurales. Existen diversas
investigaciones previas que ayudan a fortalecer
la investigación para comprender cómo las
mujeres, a través del trabajo de cuidado (en el
campo y en sus hogares) sostienen la vida en
distintas esferas de la misma. El trabajo
publicado por ONU mujeres afirma que "el
trabajo de cuidados no remunerado, en su
mayoría es realizado por mujeres", en donde
enfatiza que este tipo de trabajo sostiene a las
economías (ONU Mujeres, 2018). En ese
sentido organismos internacionales como la
Organización Internacional del Trabajo (OIT)
pueden aportar dimensiones conceptuales o
fundamentos teóricos al rededor del cuidado no
remunerado como lo señalan "es una dimensión
fundamental del mundo del trabajo"
(Organización Internacional del Trabajo, 2018),
y vuelve evidente la desconexión entre la
economía formal y las actividades que sostienen
la vida cotidiana. Estos aportes permiten reflejar
la importancia que tiene la presente
investigación al buscar evidencia de cómo las
prácticas agroecológicas, lideradas por mujeres
campesinas, articulan tareas productivas y
reproductivas que usualmente han sido
invisibilizada históricamente.
Por su parte, estudios como el de Aguirre (1989)
han problematizado desde hace décadas la
“doble explotación de la mujer en el
capitalismo”, explicando cómo las mujeres han
sido históricamente sometidas tanto en el
trabajo productivo como en el reproductivo
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 608
dentro del hogar. A esta crítica se suma la
perspectiva actual del Grupo Género y
Economía (GGE), que sistematizó experiencias
de mujeres en la producción agroecológica,
destacando que estas prácticas implican
“saberes y cuidados en busca de bienestar,
ingresos y acceso a recursos” (Eclosio GGE,
2023). Para la investigación se procura
establecer un puente conceptual entre
agroecología y economía del cuidado, nos
interesa de Trevilla, Estrada y Soto (2020), sus
aportes que ofrecen un marco crítico frente a lo
que ellas denominan “la crisis global de los
cuidados” estableciendo tres propuestas
concretas; 1) Reconocer el cuidado como un
trabajo poseedor de valor, 2) visibilizar su
centralidad en el sostenimiento del sistema
mercantil, 3) Revalorizar a las mujeres como
sujetos económicos mediante el reconocimiento
de sus saberes, momentos y experiencias. Por
otro lado, Ezquerra (2012), profundiza en la
comprensión de la precarización de los
cuidados al externalizarlos, internacionalizarlos
y re-privatizarlos para el beneficio del mercado.
El aporte de Rubio (2020) resalta la importancia
de recuperar las biografías de mujeres como una
vía que permita comprender una perspectivita
individualizada y a su vez, marcada por un
contexto cargado de obstáculos estructurales.
Es imperante situar a las mujeres en ese sentido
como agentes de producción de conocimiento y
abarcar espacios marginados históricamente,
como en esta investigación lo son las prácticas
comunitarias y los hogares de las mujeres de
Bio Vida. De esta forma se toma el concepto de
"dimensión sexuada" que la autora plantea, el
cual permite analizar la forma en la que el
género atraviesa la producción, circulación y
legitimación del conocimiento. Por lo que este
enfoque resulta pertinente para este análisis
donde las mujeres de Bio Vida producen no solo
para su consumo, su visión abraca múltiples
dimensiones de su cotidianidad y formación
continua.
A su vez Orozco (2013) guía la discusión desde
la crisis sistémica como un momento de
redefinición de horizontes, su postulado se basa
en que los trabajos no remunerados cumplen un
triple papel económico al identificarlos como
portadores de una triple función en el sistema
económico: ampliar el bienestar, expandir el
bien-estar y sostener la fuerza laboral que
alimenta al mercado. Desde esta perspectiva,
los cuidados dejan de ser entendidos como
actividades residuales y se revalorizan como
procesos centrales para la reproducción social y
la sostenibilidad económica, conectando a la
economía feminista y la agroecología de forma
que permita dialogar directamente con las
experiencias situadas de las mujeres de Bio
Vida; redefiniendo relaciones de cuidado,
trabajo y comunidad, presentando una
propuesta y forma de resistencia al modelo
hegemónico. Pese a que hay investigaciones
sobre agroecología y economías feministas,
existen particularidades que vale la pena
observar en cada caso estudiado y en cada
territorio analizado, este vacío se acentúa al
observar que la literatura dominante sobre
agroecología tiende a centrarse en aspectos
ecológicos, agronómicos o de soberanía, sin
profundizar en sus implicaciones cotidianas
para el sostenimiento de los vínculos afectivos,
comunitarios y de cuidado, especialmente desde
la experiencia de las mujeres. El objetivo
principal de este artículo es analizar de qué
manera las prácticas agroecológicas
implementadas por las mujeres de la
organización Bio Vida pueden operar como
base estructural de la economía del cuidado y la
reproducción social en contextos rurales. Esta
investigación se desarrolla en el cantón
Cayambe o también conocido como San Pedro
de Cayambe. Está ubicada en la provincia de
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 609
Pichincha, en Ecuador. Y particularmente se
trabaja en el contexto organizativo de la
Asociación de Mujeres Campesinas Bio Vida,
ellas practican la agroecología como una
alternativa productiva y a su vez como una
forma de vida.
Materiales y Métodos
Este estudio se desarrolla desde un enfoque
descriptivo cualitativo como lo plantean
(Quecedo. 2002), buscando entender a
profundidad como piensan, sienten y actúan las
personas dentro de sus contextos reales. Un
proceso de investigación narrativo que buscan
construir las representaciones subjetivas entre
dos dimensiones sociales: la agroecología y la
economía del cuidado. Este enfoque fue
seleccionado debido a que responde a la
necesidad de comprender a profundidad las
experiencias, significados y sobre todo las
prácticas cotidianas que las mujeres campesinas
de organización Bio Vida desarrollan a partir de
sus actividades en el campo de la agroecología
y su relación con la economía del cuidado. De
esta manera lo que se pretende es interpretar
realidades situadas, en contextos específicos y
desde las voces de las propias protagonistas. En
ese sentido el abordaje cualitativo descrito por
(Quesedo, 2002) se vuelve el más adecuado
para capturar la complejidad social del
fenómeno de estudio.
A nivel metodológico, se seguirá la propuesta
historiográfica de Rubio (2020), esta es una
herramienta que busca recuperar la
participación histórica de las mujeres situadas y
bajo el análisis de la "dimensión sexuada"
visibilizando los prejuicios patriarcales que
atraviesan los procesos de construcción del
conocimiento. En este caso se examina una
unidad social concreta, la Asociación de
Mujeres Campesinas Bio Vida, con el fin de
generar aprendizajes analíticos alrededor del
género, la producción del saber y la
reproducción de la vida a través de herramientas
como la entrevista o la historia de vida. Con
esta herramienta se logrará desplazar la mirada
hacia prácticas sociales y culturales
previamente consideradas “marginales”; y
desarrollar un marco analítico donde el sujeto se
concibe no como neutro, sino como sexuado y
situado en contextos históricos, sociales y
culturales específicos.
El material recolectado constituye el núcleo
empírico de esta indagación, que retoma y
reinterpreta dicha evidencia a la luz de nuevas
categorías teóricas y estudios previos sobre
economías del cuidado, agroecología feminista
y reproducción social. Además del trabajo de
campo recuperado, la presente investigación se
construye a partir de una estrategia de contraste
con antecedentes documentales y bibliografía
académica relevante. En este sentido, se recurre
a la triangulación de la información (Aguilar,
Barroso, 2015), que implica la utilización de
diferentes estrategias y fuentes de información
que permiten contrastar lo recabado. La
triangulación efectuada en este caso es
denominada “personal”; al trabajar con
diferentes muestras de sujetos alrededor de las
mismas variables, fortaleciendo de esta manera
la solidez y consistencia del análisis cualitativo.
La población de estudio estuvo conformada por
las aproximadamente 150 socias de la
asociación Bio Vida, en zonas rurales del
cantón Cayambe y sus alrededores. Dada la
naturaleza cualitativa y exploratoria de la
investigación, se utilizó una muestra intencional
conformada por los relatos de cinco mujeres,
quienes por su experiencia y trayectoria fueron
seleccionadas como relatoras clave al
desempeñar, en el momento de la entrevista;
roles de dirigencia en la organización de
mujeres campesinas, roles de activismo en la
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 610
producción agroecológica y roles de cuidado
familiar y comunitario. Estos criterios de
selección y exclusión fueron
predominantemente organizacionales, es decir,
se centraron en la pertenencia y la experiencia
en cargos y activismo organizativos. Cabe
mencionar que los aspectos organizativos no
deben ser considerados en como variables
dependientes. Criterios de inclusión:
Socia activa de la Asociación Bio Vida.
Haber tenido cargos de dirigencia y
liderazgo organizativo en algún momento
de su trayectoria, o ejercerlos.
Tener prácticas reconocidas en producción
y comercialización agroecológica.
Estar vinculada directamente a una
dinámica de la vida de las socias, así fuere
de ida y vuelta, relación, contacto directo.
Para analizar la información se construyen
variables de investigación que son tomadas de
Trevilla, Estrada y Soto (2020), quienes
plantean una propuesta de tres ejes que permite
responder a la "crisis global de los cuidados" los
cuales se simplifican en: 1) Cuidado con valor,
2) centralidad, 3) revalorización de las mujeres
como sujetos económicos reconociendo sus
saberes, tiempos y experiencias. Se profundiza
en estas categorías a través de una entrevista
semiestructurada como herramienta de
recolección de datos, “las entrevistas
semiestructuradas se basan en una guía de
asuntos o preguntas y el entrevistador tiene la
libertad de introducir preguntas adicionales para
precisar conceptos u obtener mayor
información (Hernández Sampieri et al. 2014,
p. 403), que permitirá indagar en las
experiencias biográficas concretas de estas
mujeres, recuperar sus narrativas en torno al
trabajo agroecológico y de cuidados, y analizar
finalmente cómo estas prácticas establecen un
puente conceptual entre agroecologías y
economías del cuidado feministas.
Tabla 1. Primera Variable
Variable
Categoría
Subcategoría
Cuidado con
valor
Tareas de cuidado
doméstico
Preparación de alimentos para la familia.
Limpieza del hogar (barrer, trapear, lavar platos, lavar ropa).
Organización de espacios domésticos (ordenar, mantenimiento básico).
Cuidado directo de hijos/as: alimentación, educación en casa, acompañamiento escolar.
Cuidado de personas mayores o enfermas dentro del núcleo familiar.
Administración del hogar (manejo del presupuesto familiar, compra de víveres,
planificación de gastos)
Cuidado
comunitario
Participación en mingas o trabajos colectivos (limpieza de acequias, arreglos comunitarios).
Organización y preparación de alimentos en eventos comunitarios.
Apoyo en fiestas patronales, celebraciones religiosas o culturales.
Cuidado de niñas/os de otras familias en actividades comunitarias.
Acompañamiento a personas mayores o enfermas de la comunidad.
Gestión y participación en proyectos comunitarios (salud, educación, seguridad
alimentaria).
Organización de grupos de mujeres, asociaciones o comités locales.
Cuidado de la
tierra y la
producción
agroecológica
Preparación del terreno para siembra (deshierbe, abono orgánico).
Siembra y trasplante de cultivos.
Cuidado de semillas (selección, resguardo, intercambio).
Riego y mantenimiento de cultivos.
Elaboración de insumos agroecológicos (bioles, compost, repelentes naturales).
Cosecha y recolección de productos.
Preparación y conservación de alimentos (transformación: mermeladas, conservas, etc.).
Comercialización en ferias o mercados locales con enfoque solidario.
Prácticas de protección del medio ambiente (reforestación, reciclaje, cuidado de fuentes de
agua).
Fuente: Elaboración propia
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 611
Tabla 2. Segunda Variable
Variable
Categoría
Subcategoría
Centralidad del
cuidado
Organización del tiempo diario.
Establecer rutinas para levantarse temprano, preparar alimentos y
organizar el hogar antes de ir al campo.
Dividir la jornada entre actividades agrícolas y atención a la familia.
Uso del tiempo nocturno para actividades de cuidado (ej. preparación de
insumos, organización escolar de hijos/as).
Ajuste del tiempo en función de las necesidades de los hijos/as o de
personas dependientes.
Priorización de ciertas tareas según urgencias (ej. dejar el trabajo en el
campo si un niño está enfermo).
Equilibrio entre producción agrícola y
cuidado familiar
Ir al campo acompañada de los hijos/as pequeños y cuidarlos mientras
se realizan labores agrícolas.
Incluir a los hijos/as en tareas ligeras del campo como forma de enseñar
y al mismo tiempo cuidar.
Distribuir responsabilidades con otros miembros de la familia (ej.
esposo, hijas/os mayores) para balancear las cargas.
Preparar alimentos nutritivos con productos de la propia chacra/huerta,
integrando producción y cuidado.
Planificar siembras pensando en la seguridad alimentaria familiar antes
que en el mercado.
Cuidar la salud familiar al garantizar que los productos consumidos
sean agroecológicos.
Fuente: Elaboración propia
Tabla 3. Tercera Variable
Categoría
Subcategoría
Reconocimiento de
saberes femeninos
Transmitir conocimientos de siembra, cosecha y cuidado de semillas a hijas/os o a
otras mujeres de la comunidad.
Elaborar remedios caseros o productos naturales (ej. medicina tradicional, bioles,
infusiones) y compartir esas prácticas.
Enseñar prácticas de cocina, conservación de alimentos y preparación de
productos agroecológicos.
Ser reconocida en la comunidad como referente en temas de producción
agroecológica o cuidado.
Participar en talleres, capacitaciones o mingas donde los saberes de las mujeres
son valorados.
Participación en
decisiones económicas
Manejar el dinero de la venta de productos agroecológicos en ferias o mercados.
Decidir qué cultivos priorizar para consumo y cuáles para venta.
Administrar los ingresos familiares (planificación de gastos en educación, salud,
alimentación).
Participar en reuniones de la organización Bio Vida donde se toman decisiones
económicas colectivas.
Tener voz y voto en proyectos o programas que generan recursos en la
comunidad.
Impulsar iniciativas propias (pequeños emprendimientos agroecológicos o
artesanales).
Fuente: Elaboración propia
Resultados y Discusión
Cuidados con valor: Tareas de cuidado
domésticos
Desde la perspectiva de Ezquivel (2011), el
trabajo doméstico constituye la base material
que posibilita la existencia del sistema
económico. La preparación de alimentos no es
un gesto doméstico aislado; es la condición que
permite que la familia desenvuelva su
cotidianidad, en este caso que el esposo salga a
trabajar y que las hijas asistan a la escuela. Aquí
se evidencia la función que Orozco (2013)
denomina la triple función económica del
cuidado: 1) Amplía el bienestar (alimentación
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 612
adecuada), 2) Expande el bien-estar
(organización afectiva del hogar), 3) Sostiene la
fuerza laboral (preparación de quien participa
en el mercado). Desde la economía feminista, el
cuidado no se limita a la infancia. La
reproducción social implica sostener la vida en
todas sus etapas: niñez, adultez, vejez,
enfermedad y dependencia (Ezquivel, 2011). El
cuidado del padre enfermo profundiza esta
dimensión cuando la entrevistada responde:
“Yo le cuido a mi papi, estoy a cargo de él y es
una persona enferma. Tengo que tenerle
paciencia. Entonces yo les digo a mis hijas: si
es de darles licuando, hay que darle licuando”
(Entrevista, comunicación personal, 2025).
Aquí el cuidado se articula con lo que la OIT
(2018) reconoce como una dimensión
fundamental del mundo del trabajo, aunque no
remunerada. Además, desde una lectura
ecofeminista (González, 2022), este cuidado se
inscribe en una lógica relacional donde sostener
la vida, humana o natural, constituye el eje ético
central. En ese sentido hay otro elemento que
aporta al análisis. Aunque las hijas participan,
el hijo varón permanece exento del cuidado
doméstico, reproduciendo lo que Aguirre
(1989) denominó la doble explotación
femenina: trabajo productivo más trabajo
reproductivo. “Mi hijo cuando llega cansado
nos pide que le demos cocinando, que le demos
lavando la ropa. Ya vuelta yo le digo a mis hijas
que den haciendo” (Entrevista, comunicación
personal, 2025). Este punto dialoga
directamente con Soler et al. (2022) quienes
advierten que la agroecología no es
automáticamente feminista. A pesar de que las
mujeres lideran procesos productivos
agroecológicos, la estructura patriarcal persiste
en el ámbito doméstico. Esta constatación
emerge gracias al carácter abierto de la
entrevista semiestructurada, que permitió
identificar relaciones de poder implícitas.
Cuidado comunitario
Trevilla et al. (2020) hablan de una crisis global
de los cuidados: aumento de la esperanza de
vida, debilitamiento de redes comunitarias y
ausencia de políticas públicas suficientes.
Ezquerra (2012) profundiza esta idea señalando
que el sistema económico externaliza y
reprivatiza los cuidados, descargando el peso
sobre las familias y particularmente sobre las
mujeres. En ese sentido si en el ámbito
doméstico el cuidado aparece como trabajo
invisible que sostiene la vida familiar, en el
ámbito comunitario el cuidado se expande y
adquiere una dimensión política. Los
testimonios recogidos permiten observar que las
prácticas organizativas de Bio Vida no
constituyen únicamente mecanismos
productivos o comerciales, sino formas
concretas de cuidado comunitario que sostienen
la reproducción social en escala ampliada.
Desde la economía del cuidado Ezquivel
(2011), el cuidado no se restringe al espacio
privado del hogar, sino que abarca todas
aquellas actividades que garantizan la
continuidad de la vida en sus distintas
dimensiones. En este sentido, la participación
organizativa, la gestión colectiva y el
acompañamiento entre mujeres pueden ser
leídos como trabajo de cuidado no remunerado
que sostiene tanto la estructura económica de la
organización como la cohesión social del
territorio. Como lo sostienen los testimonios,
una de las participantes menciona: “Si participo
solo en un lado y en otro lado no, no me van a
dejar ni vender porque no estoy participando y
ahí dando la organización” (Entrevista,
comunicación personal, 2025). Lo que revela
que de manera central la producción
agroecológica y el acceso a esta red productiva
está condicionada por el sostenimiento
organizativo. No basta con cultivar; es
necesario participar, coordinar, sostener la red y
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 613
reconocer el cuidado como trabajo con valor
implica identificar aquellas tareas que, aunque
no generen ingreso directo, son indispensables
para el funcionamiento del sistema. La gestión
organizativa cumple precisamente esa función:
garantiza los canales de comercialización, la
legitimidad colectiva y la continuidad del
proyecto. Aquí se produce un desplazamiento
analítico importante ya que la organización deja
de ser un instrumento productivo y pasa a ser un
espacio de cuidado colectivo.
Desde Orozco (2013) los cuidados cumplen una
triple función económica como ya se ha
mencionado y la organización cumple estas tres
funciones simultáneamente: 1) Amplía el
bienestar al generar ingresos, 2) Expande el
bien-estar al crear redes de apoyo, 3) Sostiene
la fuerza productiva al facilitar
comercialización y formación. Bio Vida opera
así como una infraestructura comunitaria de
cuidado. No es únicamente una asociación
productiva, es más un espacio donde se
intercambian saberes, se gestionan conflictos,
se habilitan créditos y se sostienen
emocionalmente las socias. Este hallazgo
dialoga críticamente con Soler et al. (2022), en
este caso concreto, la práctica organizativa
parece estar generando condiciones para una
reconfiguración del lugar de las mujeres como
sujetas activas del territorio, rompiendo
parcialmente su histórica invisibilización como
“ayuda”.
Desde la economía feminista, el cuidado
incluye la dimensión afectiva y relacional
(ONU Mujeres, 2018). No se trata únicamente
de hacer, sino de sostener emocionalmente. Este
tipo de cuidado comunitario cumple funciones
estructurales como la prevención del
aislamiento, genera redes de apoyo frente a
crisis económicas o emocionales y reproduce
solidaridad femenina en contextos de
precariedad. Aquí se activa la “dimensión
sexuada” propuesta por Rubio (2020): la
producción de conocimiento y de organización
está atravesada por el género. Las mujeres no
solo producen alimentos; producen vínculos,
sostienen relatos compartidos, construyen
diagnósticos colectivos sobre la vulnerabilidad.
El cuidado comunitario aparece entonces como
producción de capital social feminizado,
históricamente invisibilizado por las categorías
económicas tradicionales.
Cuidado de la Tierra y la producción
agroecológica
Bio Vida no solo produce alimentos; produce
comunidad. Y esa producción comunitaria es,
en misma, una forma de economía del
cuidado territorializada. Dentro del marco
teórico planteado, el cuidado de la tierra y la
producción agroecológica pueden ser
comprendidos como una extensión material y
simbólica de la economía del cuidado, en tanto
constituyen prácticas orientadas al
sostenimiento de la vida en múltiples escalas.
Desde la perspectiva de la economía feminista,
el cuidado abarca todas aquellas actividades que
permiten la reproducción social y la continuidad
de las condiciones materiales y afectivas de
existencia (Orozco, 2013; Ezquivel, 2011). En
este sentido, la agroecología desarrollada por
las mujeres de Bio Vida trasciende se sitúa
como una práctica de cuidado ampliado, ya que
contempla: cuidado del suelo como fuente de
alimento, cuidado de las semillas como
resguardo de la soberanía alimentaria, cuidado
del entorno natural.
Durante la recolección de información, llama la
atención que al momento de preguntar a las
mujeres qué entendían por "cuidado", ninguna
inició su respuesta hablando del hogar o sus
familias, casi de inmediato se situaron en su
relación con la tierra. Una de ellas expresó:
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 614
“Pero desde que llegó la agroecología yo
aprendí mucho, muchas cosas, que estamos
cuidando nuestra tierra, primeramente, a nuestra
tierra, a nuestro suelo, porque hay muchos
microorganismos que ellos también necesitan
estar alimentados… la tierra nos da los
productos, pero también a ella tenemos que
darle de comer. Tenemos que darle de comer,
eso es el cuidado”. Esta dimensión dialoga con
lo planteado por González (2022), quien
advierte que la explotación de la naturaleza y la
opresión de las mujeres responden a una misma
lógica patriarcal de dominación; por tanto, la
apuesta agroecológica puede leerse como una
forma de resistencia que reconfigura esa
relación histórica. Asimismo, al integrar saberes
ancestrales, tiempos propios de cultivo y lógicas
no extractivistas, las prácticas de estas mujeres
encarnan lo que Trevilla, Estrada y Soto (2020)
identifican como la revalorización de los
saberes femeninos en contextos de crisis de
cuidados. Así, el cuidado de la tierra deja de ser
una actividad “naturalizada” o asociada
exclusivamente al rol femenino, para
convertirse en un acto político que articula
producción, reproducción y comunidad,
evidenciando que la agroecología, en este caso,
opera como una infraestructura concreta de la
economía del cuidado rural.
Las experiencias de vida de las mujeres que
aportaron a esta investigación evidencian que la
organización del tiempo diario en contextos
rurales agroecológicos no responde a una lógica
lineal ni segmentada entre trabajo productivo y
reproductivo, sino a una dinámica continua,
flexible y sobrecargada, en la que el cuidado
opera como eje estructurante de la vida
cotidiana. Dado que el día, en ninguno de los
tres casos, se organiza según un reloj abstracto
propio de la racionalidad industrial, sino a partir
de la multiplicidad de demandas simultáneas
que emergen desde la casa y el territorio
productivo y comunitario, el cuidado implícito
no se limita a los trabajos reproductivos
clásicamente definidos en el ámbito privado
como lo son: cocinar, limpiar o acompañar a los
hijos. Hay una extensión a la planificación del
agro, el cuidado de animales, la organización de
la huerta y la dimensión dirigencial. En este
sentido, se confirma lo planteado por Ezquivel
(2011), quien sostiene que el cuidado constituye
la base material que permite el funcionamiento
del resto de la economía, aunque permanezca
invisibilizado. El cuidado impregna todas estas
esferas y actúa como principio ordenador de las
jerarquías diarias: qué hacer primero, qué puede
postergarse y qué no admite espera.
Centralidad del cuidado
Tabla 4. Organización del tiempo diario.
Franja
horaria
aproximada
Participante 1
Participante 2
Participante 3
02:00 04:00
Preparación de alimentos
(caldos, papas,
ensaladas), inicio de
jornada productiva
04:00 05:00
Continuación
preparación cocina
05:00 06:00
Despertar,
planificación del
día
Trabajo en cocina /
terreno
Preparación de
café y desayuno
06:00 07:00
Desayuno
familiar,
organización
hijos
Trabajo productivo
Desayuno, salida
del esposo
07:00 08:00
Envío hijos a la
escuela
Traslado / trabajo en
terreno
Hijas a la
escuela
08:00 11:30
Trabajo agrícola
en la huerta
Trabajo en terreno,
animales
Trabajo en
terreno, riego,
animales
11:30 13:00
Preparación de
almuerzo
Continuación trabajo
productivo
Regreso parcial /
almuerzo
13:00 15:00
Lavado, arreglo
del hogar
Trabajo en terreno /
ventas
Trabajo agrícola
o reuniones
15:00 17:00
Actividades
variables (hogar
o campo)
Trabajo en terreno /
directiva
Reuniones
organizativas
17:00 18:30
Traslado a casa
Regreso a casa
18:30 20:00
Cena, cierre del
día
Limpieza, orden del
hogar
Preparación
merienda
20:00 en
adelante
Descanso
relativo
Descanso Relativo
Descanso
(Relativo)
Fuente: Elaboración propia
Equilibrio entre producción agrícola y
cuidado familiar
La organización del tiempo muestra patrones
comunes, jornadas que inician en la madrugada,
ausencia de pausas definidas y una constante
alternancia entre actividades familiares y
productivas. En el caso de la participante 1, el
día se estructura desde la planificación
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 615
temprana del campo y del hogar, asumiendo ella
la coordinación integral del espacio doméstico
y agrícola. La afirmación de que “nunca se
terminan las actividades” revela lo que Orozco
(2013) conceptualiza como la centralidad de los
trabajos no remunerados en la reproducción
social: el cuidado no se suspende cuando inicia
la producción, sino que se transforma y
acompaña cada fase del proceso agrícola. Por su
parte, la participante 2 presenta una
intensificación extrema del trabajo, con
jornadas que comienzan entre las 2 y 3 de la
madrugada. Aunque establece límites frente al
cuidado de los nietos, su relato no desplaza la
centralidad del cuidado, sino que lo redefine
desde una ética de autosuficiencia y
responsabilidad económica. Aquí el cuidado se
expresa como gestión de misma, del orden
productivo y de su participación organizativa, lo
que sugiere que el cuidado también puede
adoptar formas de autogobierno y sostenimiento
económico, ampliando la noción clásica de
reproducción doméstica.
En el relato de la participante 3, la integración
es aún más evidente, el cuidado familiar,
cuidado de la tierra y cuidado comunitario
aparecen como dimensiones entrelazadas. La
organización del hogar, el acompañamiento
educativo de sus hijas, el trabajo en terrenos
propios y ajenos y la asistencia a reuniones se
suceden sin fronteras claras. Esta articulación
corresponde a una estrategia permanente de
ajuste y adaptación, donde incluso cuando
ciertas tareas se redistribuyen parcialmente
hacia las hijas, la responsabilidad estructural
continúa recayendo en ella. Tal como advierten
Trevilla et al. (2020) la crisis de los cuidados se
manifiesta precisamente en esta sobrecarga
sostenida por mujeres que garantizan
simultáneamente la reproducción familiar,
productiva y comunitaria. En conjunto, las tres
entrevistas muestran que la relación entre
producción y cuidado no se organiza en una
división tajante entre esferas, sino en una
tensión permanente gestionada por las mujeres
mediante una administración flexible y
exhaustiva del tiempo. El cuidado no aparece
como actividad secundaria, sino como
condición de posibilidad de la producción
agroecológica, de la participación organizativa
y de la estabilidad familiar. Es, en última
instancia, el fundamento invisible que sostiene
el sistema económico y comunitario en el que
estas mujeres están insertas.
Revalorización de las mujeres como sujetos
económicos
Los testimonios evidencian que la
revalorización de las mujeres como sujetos
económicos no se origina prioritariamente en el
reconocimiento externo, sino en procesos
subjetivos de autoafirmación que
posteriormente se fortalecen mediante la
organización y la formación colectiva. La
participante 1, lo expresa con claridad: “¿Cómo
sería bueno valorado por otras personas? No. Si
no valorado por sí mismo, por mí misma me he
valorado el tiempo… O sea, por misma sí”
(Entrevista, comunicación personal, 2025). Esta
afirmación sostiene que el reconocimiento
económico no necesariamente adopta la forma
de validación simbólica explícita, sino que se
construye como conciencia del propio aporte en
el sostenimiento de la vida. Asimismo, el hecho
de que la participante 1 vincule su proceso de
fortalecimiento a espacios de capacitación “nos
daban capacitación de autoestima, de
finanzas… (Entrevista, comunicación
personal, 2025), dialoga con la propuesta de
Trevilla, Estrada y Soto (2020) sobre la
necesidad de revalorizar a las mujeres
reconociendo sus saberes, tiempos y
experiencias, considerándolas como agentes
económicas plenas.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 616
En contraste, la participante 2 y 3 muestran que
esta revalorización es desigual y tensionada. La
participante 2 asocia su autonomía económica
con la ruptura de relaciones de violencia y con
la constatación material de su aporte: Ucha, si
hubiera sido así, Dios mío, me hubieran seguido
dando de puñetes. No, no, no. Yo llegué acá
como que había la doña Marianita, que ella ya
se murió. {…} Ella me daba ánimo. Aquí hay
cuidado, hay cuidado entre las compañeras.
Como le digo, hay de lado y lado. Pero yo suelo
ver a las compañeritas que están así y digo: algo
les pasa. Porque, como dice uno, cuando algo le
pasa y no tiene con quién por lo menos gritarlo,
algo le pasa. Y todo eso ha habido aquí en mi
organización. (Entrevistada, comunicación
personal, 2025). El reconocimiento surge
cuando su ausencia visibiliza la carga
productiva y reproductiva que sostenía
cotidianamente, confirmando lo que Aguirre
(1989) problematiza como la histórica doble
explotación femenina.
Por su parte, la tercera entrevistada afirma: “En
la familia no son muy valoradas… el municipio
no nos toma en cuenta… en mi familia
valora” (Entrevistada, comunicación personal,
2025), evidenciando que el reconocimiento
institucional continúa siendo limitado, pese a su
rol productivo y organizativo. En conjunto,
estas narrativas confirman que la revalorización
económica no es automática ni garantizada por
la participación agroecológica; se construye de
forma fragmentada, en tensión con estructuras
patriarcales que, como advierten Soler, Rivera y
García (2022), tienden a invisibilizar a las
mujeres como “ayuda” y no como
protagonistas. No obstante, a través de la
agroecología y la organización colectiva, las
mujeres de Bio Vida comienzan a disputar esa
invisibilidad, posicionándose como sujetas
económicas cuya labor productiva y de cuidado
constituye la base misma de la reproducción
social y comunitaria.
Reconocimiento de saberes femeninos
El reconocimiento de los saberes femeninos se
configura como un conocimiento situado,
construido desde la experiencia territorial,
productiva y organizativa, que articula
dimensiones técnicas y relacionales del
cuidado. En ese sentido son conocimientos
multidisciplinarios que sostienen que el saber
agrícola emerge de la práctica concreta y del
entendimiento profundo de los ciclos y
particularidades del territorio: “Ya sabemos qué
producimos en cada sector… la tierra es apta
para ese cultivo. Yo no puedo venir a aparecer
con aguacates donde yo vivo, porque no se da
ahí (Participante 1, comunicación personal,
2025), sugiere que este conocimiento no es
improvisado, es el resultado de una
acumulación colectiva de experiencias que,
aunque frecuentemente invisibilizadas fuera de
la organización, sostienen la producción y la
autonomía alimentaria.
A su vez, el saber femenino también se expresa
como capacidad de acompañamiento y lectura
sensible de las realidades ajenas, tal como
señala la Participante 2: Nosotros les
hablamos a nuestras compañeras si les vemos
mal, fuimos a la casa… yo le digo seamos
buenas, nadie sabe lo que nosotros estamos
pasando (Participante 2, comunicación
personal, 2025), lo que da razón de que el
cuidado relacional constituye un capital social
propuesto por Bourdieu (1986), quien lo define
como el conjunto de recursos actuales o
potenciales vinculados a la pertenencia a una
red duradera de relaciones de conocimiento y
reconocimiento mutuo. Imprescindible para la
permanencia organizativa.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 617
Participación en decisiones económicas.
La participación de las mujeres en las
decisiones económicas dentro de Bio Vida debe
interpretarse como una dimensión constitutiva
de la economía del cuidado y no simplemente
como inserción en el mercado. En el caso de la
participante 1, la ruptura con el mandato de
confinamiento doméstico confirma lo señalado
por Aguirre (1989) respecto a la “doble
explotación”: las mujeres han sido
históricamente responsables del trabajo
reproductivo no remunerado y, cuando intentan
incorporarse al trabajo productivo, enfrentan
resistencias derivadas de un orden patriarcal
que naturaliza su dependencia. Esta experiencia
concreta da lugar a entender que la autonomía
económica más allá de ser un acto individual
aislado, es un campo de disputa dentro de una
estructura jerarquizada que invisibiliza el aporte
femenino, tal como advierten Soler, Rivera y
García (2022) y que puede reproducir
desigualdades de género. Sin embargo, cuando
esta participante propone una organización
económica basada en el trabajo colectivo
familiar, desplaza la gica androcéntrica del
proveedor único y se aproxima a la perspectiva
de Orozco (2013), quien revaloriza los trabajos
demostrando que la economía doméstica
también puede entenderse como un espacio
estratégico de reorganización del cuidado y la
producción. Al menos si así las condiciones lo
permiten.
En el caso de la participante 2, el control directo
de animales y tierra (siendo sus medios
productivos) implica acceso a ingresos para
ella, y constituye una forma de reconocimiento
de su saber productivo y de su autoridad
económica. Su liderazgo económico encarna
además la propuesta de Trevilla, Estrada y Soto
(2020) de revalorizar a las mujeres como sujetas
económicas mediante el reconocimiento de sus
experiencias y prácticas situadas. Finalmente, la
experiencia de la participante 3 revela los
condicionamientos estructurales que limitan la
autonomía femenina, en coherencia con lo
planteado por Ezquivel (2011) acerca de cómo
la provisión de cuidados y la sostenibilidad de
la vida dependen de contextos socioeconómicos
desiguales que reproducen precariedad. Así, la
participación económica femenina en Bio Vida
no puede reducirse al acceso al ingreso
monetario, sino que debe comprenderse como
un campo de disputa donde convergen agencia,
desigualdad de género y estructuras económicas
que tensionan, pero también posibilitan nuevas
formas de organización del cuidado, la
producción y la reproducción social en el
ámbito rural.
Conclusiones
La investigación permite concluir que las
prácticas agroecológicas desarrolladas por las
mujeres de Bio Vida no se limitan a una función
productiva orientada al mercado, sino que
operan como una infraestructura concreta de la
economía del cuidado en el contexto rural
estudiado. A partir del análisis empírico y del
diálogo con la economía feminista, se confirma
que la agroecología constituye una forma
ampliada de organización del cuidado que
articula producción, reproducción social y
sostenimiento comunitario. En este sentido, la
pregunta de investigación puede responderse
afirmativamente: las prácticas agrícolas
impulsadas por estas mujeres contribuyen
activamente al sostenimiento de la vida
cotidiana en el ámbito doméstico, comunitario
y territorial.
En primer lugar, los resultados muestran que el
cuidado doméstico en cuestiones como
alimentación, atención a personas dependientes,
organización del hogar no es una esfera
separada de la producción agroecológica, sino
su condición de posibilidad. La preparación de
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 618
alimentos, el acompañamiento educativo y el
cuidado intergeneracional sostienen la fuerza
laboral familiar y permiten la continuidad del
proyecto productivo. Así, se corrobora lo
planteado por la economía del cuidado: el
trabajo no remunerado amplía el bienestar,
expande el bien-estar y sostiene la base material
del sistema económico. Sin embargo, también
se evidencia que esta centralidad del cuidado
continúa recayendo de manera
desproporcionada sobre las mujeres,
reproduciendo tensiones estructurales y
confirmando que la agroecología, por sola, no
elimina las desigualdades de género en el
ámbito doméstico. Por ende, la organización es
la que construye activamente ese horizonte. En
segundo lugar, la participación organizativa en
Bio Vida no puede entenderse únicamente
como requisito para la comercialización, sino
como trabajo de cuidado colectivo que sostiene
redes de apoyo, circulación de saberes, gestión
de conflictos y mecanismos de financiamiento
solidario. La organización actúa como un
espacio de reproducción social ampliada, donde
el cuidado se politiza y adquiere valor
estructural. En este punto, la agroecología
trasciende lo técnico y se convierte en una
práctica relacional que fortalece el capital social
y reconfigura parcialmente el lugar histórico de
las mujeres como “ayuda” invisible.
La organización del tiempo diario demuestra
que los conceptos de producción y cuidado no
se distribuyen en esferas separadas, sino que se
entrelazan en jornadas continuas y flexibles
donde el cuidado estructura prioridades, ritmos
y decisiones, es decir, que se ejecutan de manera
complementaria0. La sobrecarga evidenciada
confirma la persistencia de la crisis de los
cuidados en contextos rurales, pero también
visibiliza la capacidad de agencia de las mujeres
para gestionar simultáneamente múltiples
responsabilidades productivas y reproductivas.
Lo que no justifica su condición, pero permite
evaluarla desde cada experiencia situada. El
cuidado se vuelve el principio ordenador de la
vida cotidiana ya que, sin esta esfera, la vida es
despojada de su sostén. Una de las conclusiones
más significativas de este proyecto es el
reconocimiento de que no existe una única
forma de articular la relación entre agroecología
y economía feminista. En el caso de Bio Vida,
puede resolver que la agroecología opera como
base estructural del cuidado rural; sin embargo,
esta articulación demanda profundizar en
estrategias de incidencia y en un plan de acción
formativo más concreto, orientado a la
transformación del núcleo intrafamiliar,
institucional y territorial. A través de la práctica
agroecológica y la organización colectiva, las
mujeres de Bio Vida han comenzado a disputar
su propia historia frente a la invisibilización,
posicionándose como productoras y gestoras de
sus condiciones materiales de vida y sustento, y
reconociéndose como tejedoras de la red,
todavía poco visible, que sostiene a sus familias
y comunidades.
Referencias Bibliográficas
Aguilar, S., & Barroso, J. (2015). La
triangulación de datos como estrategia en
investigación educativa. Píxel-Bit. Revista
de Medios y Educación, (47), 73-88.
https://doi.org/10.12795/pixelbit.2015.i47.0
5
Aguirre, M. (1989). La doble explotación de la
mujer en el capitalismo. Nueva Sociedad,
(5657), 93104.
https://static.nuso.org/media/articles/downlo
ads/910_1.pdf
Bourdieu, P. (1986). The forms of capital. En J.
G. Richardson (Ed.), Handbook of theory
and research for the sociology of education
(pp. 241258).
Eclosio, Grupo Género y Economía (GGE).
(2023). Aportes de las mujeres en la
producción agroecológica: Una mirada
desde el género y la economía feminista.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 619
Sistematización de experiencias en la región
Áncash. https://www.eclosio.ong/wp-
content/uploads/2023/03/Aportes-de-las-
mujeres-en-la-produccion-agroecologica-
Una-mirada-desde-el-genero-y-la-
economia-feminista.pdf
Esquivel, V. (2011). La economía del cuidado:
Un recorrido conceptual. En N. Sanchís
(Comp.), Aportes al debate del desarrollo en
América Latina. Una perspectiva feminista
(pp. Red de Género y Comercio.
http://www.generoycomercio.org
Ezquerra, S. (2012). Crisis de los cuidados y
crisis sistémica: la reproducción como pilar
de la economía llamada real. Revistas
Científicas Complutenses. Universitat de
Vic.
González, C. (2022). Feminismo campesino.
Las mujeres de Inzá Tierradentro (Tesis de
maestría). Universidad Andina Simón
Bolívar, Sede Ecuador.
Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, P.
(2014). Metodología de la investigación (6.ª
ed.). McGraw-Hill.
OIT Organización Internacional del Trabajo.
(2018, abril 4). El trabajo de cuidados y los
trabajadores del cuidado: Para un futuro
con trabajo decente.
https://www.ilo.org/sites/default/files/wcms
p5/groups/public/%40dgreports/%40dcomm
/%40publ/documents/publication/wcms_63
3168.pdf
Ortiz Rodríguez, G. A. (2023). Una mirada a
las experiencias de las mujeres de BioVida
en el cantón Cayambe: Sembrando vida: La
danza de las manos campesinas y la
floración de la agroecología sustentable
[Trabajo de titulación de grado, Universidad
Central del Ecuador]. Repositorio Digital
UCE.
https://www.dspace.uce.edu.ec/server/api/c
ore/bitstreams/4a9424e4-3d9b-4b9b-a6d4-
9e945bf606ff/content
Pérez, A. (2019). Subversión feminista de la
economía: Aportes para un debate sobre el
conflicto capital-vida (4.ª ed.). Traficantes
de Sueños.
Quecedo, R., & Castaño, C. (2002).
Introducción a la metodología de
investigación cualitativa. Revista de
Psicodidáctica, (14), 539. Universidad del
País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea.
Red de Productoras y Productores
Agroecológicos. (2024). Asociación de
Mujeres Campesinas Bio Vida. Recuperado
de
https://biovidaecuador.wordpress.com/about
/
Soler, M., Rivera, M., & García Roces, I.
(2021). Agroecología feminista para la
soberanía alimentaria: ¿De qué estamos
hablando? LEISA Revista de Agroecología,
37(2). https://leisa-al.org/web/wp-
content/uploads/vol37n2.pdf
Trevilla, D. L., Estrada, E. J., & Soto, M. L.
(2020). Agroecología y cuidados:
reflexiones desde los feminismos de Abya
Yala. Agroecology and care: reflections
from the feminisms of Abya Yala. El Colegio
de la Frontera Sur.
UN Women. (2018). Redistribuir el trabajo no
remunerado. ONU Mujeres.
https://www.unwomen.org/es/news/in-
focus/csw61/redistribute-unpaid-work
Zárate, R., & Rodríguez, D. (2013). La mujer
campesina en el desarrollo rural
socialmente responsable. [Artículo
académico].
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?co
digo=4929343
Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0 Internacional. Copyright © Grace Alejandra
Ortiz Rodríguez y Abel Alejandro Arias Arcentales.
Declaraciones éticas y editoriales del artículo
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT)
Grace Alejandra Ortiz Rodríguez: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de
los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Abel Alejandro Arias Arcentales: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los resultados
obtenidos y elaboración de representaciones gráficas y visualización de los datos.
Declaración de conflicto de intereses
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 620
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación del
presente artículo.
Declaración de financiamiento
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En caso de
existir financiamiento institucional o externo, este deberá ser declarado explícitamente por los autores en esta sección.
Declaración del editor
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica, transparencia
y buenas prácticas editoriales. El manuscrito fue sometido a un proceso de evaluación mediante revisión por pares doble ciego, garantizando la
confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el editor declara que el artículo
cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
Declaración de los revisores
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la
responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas como autoras del manuscrito
ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.