Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 546
EFICACIA DIAGNÓSTICA DE BIOMARCADORES GLIALES FRENTE A MÉTODOS DE
IMAGEN EN TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO: REVISIÓN SISTEMÁTICA
DIAGNOSTIC EFFICACY OF GLIAL BIOMARKERS VERSUS IMAGING METHODS IN
TRAUMATIC BRAIN INJURY: A SYSTEMATIC REVIEW
Autores: ¹Joselyn Alejandra Zapata Herrera y ²Jeaneth del Carmen Naranjo Perugachi.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0001-2411-901X
²ORCID ID: https://orcid.org/000-0003-4779-5886
¹E-mail de contacto: alejitazh2000@gmail.com
²E-mail de contacto: jdc.naranjo@uta.edu.ec
Afiliación:
1*2*
Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
Artículo recibido: 05 de Marzo del 2026
Artículo revisado: 07 de Marzo del 2026
Artículo aprobado: 13 de Marzo del 2026
¹Estudiante de la Facultad de Ciencias de la Salud Carrera de Medicina de la Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
²Doctor en Medicina y Cirugía graduada en la Universidad Central del Ecuador, (Ecuador).Abogada graduada en la Universidad Nacional
de Loja,(Ecuador). Especialista en Medicina de Emergencias y Desastres graduada en la Universidad Central del Ecuador, (Ecuador).
Magíster en Bioéticagraduada en la Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
Resumen
El traumatismo craneoencefálico representa un
problema relevante de salud pública debido a
su elevada incidencia, impacto funcional y
carga económica asociada. El diagnóstico
oportuno de lesiones intracraneales constituye
un desafío, en especial en los casos leves,
donde la tomografía computarizada de cráneo
se utiliza de forma amplia, incluso en pacientes
con bajo riesgo estructural. Esta revisión
sistemática tuvo como objetivo evaluar la
eficacia diagnóstica de los biomarcadores
gliales en comparación con los métodos de
imagen convencionales en el traumatismo
craneoencefálico, así como analizar su
potencial aplicabilidad clínica. Se realizó una
revisión sistemática siguiendo la declaración
PRISMA 2020. Las palabras clave fueron
seleccionadas a partir de los Descriptores en
Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject
Headings (MeSH). La búsqueda se efectuó en
PubMed, ScienceDirect y SciELO, incluyendo
estudios publicados entre 2015 y 2025 en
idioma inglés y español. Se seleccionaron
investigaciones que evaluaron biomarcadores
gliales, principalmente proteína glial fibrilar
ácida, ubiquitina carboxi-terminal hidrolasa L1
y proteína S100B, comparados con tomografía
computarizada o resonancia magnética. El
proceso de selección permitió la inclusión de
27 estudios. La evidencia mostró que los
biomarcadores gliales presentan elevada
capacidad para descartar lesiones
intracraneales, con valores predictivos
negativos superiores al 94 % en múltiples
investigaciones. La proteína glial fibrilar ácida
y su combinación con ubiquitina carboxi-
terminal hidrolasa L1 demostraron utilidad
diagnóstica temprana en traumatismo
craneoencefálico leve, mientras que S100B
destacó como herramienta de cribado, aunque
con menor especificidad. Los resultados
respaldan el uso de biomarcadores gliales como
complemento de las reglas clínicas y los
métodos de imagen, permitiendo una selección
más racional de pacientes candidatos a
tomografía computarizada. Su incorporación
podría optimizar recursos diagnósticos y
reducir exposición innecesaria a radiación,
especialmente en contextos con acceso
limitado a neuroimagen.
Palabras clave: Traumatismo
craneoencefálico, Biomarcadores Gliales,
GFAP, S100B, Tomografía Computarizada.
Abstract
Traumatic brain injury represents a major
public health concern due to its high incidence,
functional consequences, and associated
healthcare costs. Early identification of
intracranial lesions remains challenging,
particularly in mild cases, where head
computed tomography is frequently performed
despite a low probability of structural injury.
This systematic review aimed to evaluate the
diagnostic effectiveness of glial biomarkers
compared with conventional imaging methods
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in traumatic brain injury and to explore their
potential clinical applicability. A systematic
review was conducted in accordance with the
PRISMA 2020 statement. Keywords were
selected according to Descriptores en Ciencias
de la Salud (DeCS) and Medical Subject
Headings (MeSH). Literature searches were
performed in PubMed, ScienceDirect, and
SciELO, including studies published between
2015 and 2025 in English and Spanish. Eligible
studies assessed glial biomarkers, mainly glial
fibrillary acidic protein, ubiquitin carboxy-
terminal hydrolase L1, and S100B protein, in
comparison with head computed tomography
or magnetic resonance imaging. The selection
process resulted in the inclusion of 27 studies.
The evidence demonstrated that glial
biomarkers show a high capacity to exclude
intracranial lesions, with negative predictive
values exceeding 94 % in several studies. Glial
fibrillary acidic protein, alone or combined
with ubiquitin carboxy-terminal hydrolase L1,
provided early diagnostic support in mild
traumatic brain injury, while S100B proved
useful as a screening biomarker, although with
lower specificity. Overall, the findings support
the role of glial biomarkers as complementary
tools to clinical decision rules and imaging
techniques. Their integration into clinical
pathways may contribute to a more rational use
of head computed tomography, reduced
radiation exposure, and improved allocation of
diagnostic resources, particularly in settings
with limited access to advanced neuroimaging.
Keywords: Traumatic brain injury, Glial
biomarkers, GFAP, S100B, Computed
tomography.
Sumário
A lesão cerebral traumática representa um
importante problema de saúde pública devido à
sua alta incidência, consequências funcionais e
custos associados ao sistema de saúde. A
identificação precoce de lesões intracranianas
permanece um desafio, particularmente em
casos leves, nos quais a tomografia
computadorizada (TC) de crânio é
frequentemente realizada apesar da baixa
probabilidade de lesão estrutural. Esta revisão
sistemática teve como objetivo avaliar a
eficácia diagnóstica de biomarcadores gliais em
comparação com métodos de imagem
convencionais em lesões cerebrais traumáticas
e explorar sua potencial aplicabilidade clínica.
Uma revisão sistemática foi conduzida de
acordo com a declaração PRISMA 2020. As
palavras-chave foram selecionadas segundo os
Descritores em Ciências da Saúde (DeCS) e os
Descritores em Ciências da Saúde
(DeCS/MeSH). As buscas bibliográficas foram
realizadas no PubMed, ScienceDirect e
SciELO, incluindo estudos publicados entre
2015 e 2025 em inglês e espanhol. Os estudos
elegíveis avaliaram biomarcadores gliais,
principalmente a proteína glial fibrilar ácida
(GFAP), a hidrolase carboxi-terminal da
ubiquitina L1 (ubiquitina carboxi-terminal
hidrolase L1) e a proteína S100B, em
comparação com a tomografia
computadorizada de crânio ou a ressonância
magnética (RM). O processo de seleção
resultou na inclusão de 27 estudos. As
evidências demonstraram que os biomarcadores
gliais apresentam alta capacidade de excluir
lesões intracranianas, com valores preditivos
negativos superiores a 94% em diversos
estudos. A proteína glial fibrilar ácida (GFAP),
isoladamente ou em combinação com a
hidrolase carboxi-terminal da ubiquitina L1,
forneceu suporte diagnóstico precoce em
traumatismo cranioencefálico leve, enquanto a
proteína S100B mostrou-se útil como
biomarcador de triagem, embora com menor
especificidade. No geral, os achados
corroboram o papel dos biomarcadores gliais
como ferramentas complementares às regras de
decisão clínica e às técnicas de imagem. Sua
integração em protocolos clínicos pode
contribuir para um uso mais racional da
tomografia computadorizada de crânio, redução
da exposição à radiação e melhor alocação de
recursos diagnósticos, particularmente em
locais com acesso limitado a neuroimagem
avançada.
Palavras-chave: Traumatismo
cranioencefálico, Biomarcadores gliais,
GFAP, S100B, Tomografia
computadorizada.
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Introducción
Entre los problemas identificados en el sistema
de salud, el traumatismo craneoencefálico se
considera un tema de especial relevancia, sobre
todo cuando se observa su alcance clínico y
diagnóstico (Forouzan et al., 2021). El
traumatismo craneoencefálico (TEC) se define
como una alteración física y funcional que
compromete distintas estructuras craneales y se
produce por una fuerza externa (Ixcoy y Durán,
2024). Algunas investigaciones calculan que a
nivel mundial se reportan entre 50 a 60 millones
de nuevos casos, y se estima que por cada 250 a
300 episodios leves se presentan entre 15 y 20
moderados y de 10 a 15 severos. Detallando
como etiología más frecuente los accidentes de
tránsito en un 70% siendo predominantes en la
población adulta joven sobre todo en menores
de 40 años, seguidos por episodios de violencia
y caídas desde la propia altura (Ixcoy y Durán,
2024). Por lo que a nivel nacional como
internacional se ha recalcado el impacto que
genera en la calidad de vida de los pacientes y
la carga económica tras su notable incidencia,
por lo que una valoración oportuna es
fundamental para reducir complicaciones
neurológicas y mejorar su pronóstico funcional
(Forouzan et al., 2021; Moya et al., 2025).
Actualmente en relación a las intervenciones
orientadas a su diagnóstico, se detallan
principalmente la tomografía computarizada
(TAC) y la resonancia magnética (RM),
herramientas claves para detectar lesiones
intracraneales (Moya et al., 2025). La primera
alternativa diagnóstica es considerada el
estándar de oro inicial de lesiones intracraneales
esto debido a su disponibilidad y rapidez de
adquisición. Por otro lado, la segunda opción
ofrece mayor sensibilidad para detectar lesiones
leves o sutiles, pero lamentablemente su uso se
encuentra limitado por su menor disponibilidad,
costos elevados y contraindicaciones centradas
en la presencia de metales ferromagnéticos y
claustrofobia (Sergeyenko et al., 2025). En
Ecuador es importante establecer que el acceso
de estas herramientas diagnósticas en diversas
regiones del país especialmente en zonas
empobrecidas y de bajos recursos no es del toda
satisfactoria, por lo que se ve afectada la
atención oportuna generando así el aumento del
riesgo de complicaciones y secuelas
neurológicas permanentes (Facultad de
Medicina, s.f.).
En vista de las diversas dificultades sobre los
métodos de neuroimagen, la investigación en
cuanto a este tema ha ido aumentado de manera
exponencial, considerándose a los
biomarcadores gliales como herramienta
diagnóstica en traumatismo craneoencefálico
(Hier et al., 2021). Muchos de ellos están
relacionados al daño celular, debido a que la
lesión causa estrés oxidativo provocando un
daño vascular que genera la infiltración de
proteínas, mediadores proinflamatorios y
moléculas de adhesión celular de la superficie
del endotelio cerebral que viajan por la sangre,
ofreciendo de tal modo una evaluación objetiva,
pida y no invasiva del alcance de la lesión
(Temboury et al., 2022). Las células gliales son
las primeras en responder una lesión traumática,
destacando así a la proteína S100β la cual
conlleva una liberación inmediata de minutos a
horas tras la lesión, aunque puede llegar a
elevarse por causas extracraneales. La Proteína
Ácida Fibrilar Glial (GFAP) se desencadena
rápidamente en minutos, siendo de los
indicadores más específicos de lesión cerebral
en diferentes situaciones (Hier et al., 2021). La
Ubiquitina C-terminal Hidrolasa L1 (UCH-L1)
conserva características óptimas de diagnóstico
que permite correlacionar la gravedad del
trauma, pero la combinación de estas dos
últimas tienen mayores valores predictores de
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un periodo agudo tras un traumatismo
craneoencefálico (Welch et al., 2025).
Un test rápido GFAP y UCH-L1 fue analizado
por Bazarian et al. (2021). Se empleó en
personas con traumatismo leve. Un resultado
negativo mostró valor predictivo negativo alto
y descartó lesiones en TC de cráneo. La
interpretación sirvió para cribado previo a la
imagen. Se ve una ventaja operacional aunque
en el texto aparecen desajustes de estilo. Se
consideró adecuado en esos pacientes, sin
técnicas complejas. Observaron
concentraciones en plasma para GFAP y UCH-
L1 en fase temprana. Los niveles se asociaron
con lesiones intracraneales y con severidad,
también se vinculó a riesgo mayor en ese
cuadro. La medición ofreció una orientación
inicial aunque algunos datos quedaron poco
explicados. Los marcadores permitieron
estratos clínicos antes de estudios radiológicos
y dieron una pauta útil aunque no perfecta.
Por otro lado, Lagares et al. (2024) trabajaron
con una prueba automatizada basada en GFAP
y UCH-L1. Usaron puntos de corte definidos
para TCE leve en adultos. Un resultado
negativo predijo ausencia de lesión intracraneal
y permitió omitir un número importante de TC
de cráneo. No se reportó incremento de eventos
pasados por alto, aunque ciertos detalles
quedaron confusos. Se interpreta una aplicación
directa en urgencias con una lectura rápida y
parámetros simples. La herramienta aportó una
ruta breve para decidir estudios radiológicos y
disminuyó indicaciones, sin uniformidad
completa entre casos. En términos de síntesis de
evidencia, Amoo et al. (2022) realizaron una
revisión con metanálisis sobre S100B, GFAP,
UCH-L1 y NSE. Se examinó la capacidad para
anticipar anormalidades en TC luego de TCE
leve. S100B mostró la mayor sensibilidad como
método de descarte, y dejó a GFAP con ventajas
posibles que necesitan investigación más
amplia. La síntesis presentó algunos matices
incompletos y cierta dispersión en resultados,
pero permitió una lectura útil de esos
biomarcadores. Se describió un marco
comparativo sin procedimientos complicados ni
extensos.
La evidencia disponible sobre biomarcadores
gliales en TCE procede de estudios realizados
en distintos contextos clínicos. Se observan
diseños variados con plataformas analíticas y
puntos de corte distintos, lo que complica la
interpretación de los resultados. Algunos
trabajos comparan estos marcadores con TC de
rutina y otros con protocolos específicos de
imagen. Esta diversidad metodológica dificulta
conocer con claridad la eficacia diagnóstica.
Una revisión sistemática orientada a contrastar
biomarcadores gliales con métodos de imagen
permite organizar información dispersa y
evaluar en qué escenarios pueden
complementar o reemplazar la TC y la RM. En
la atención urgente se reciben consultas
frecuentes por TCE leve y los recursos de
imagen son limitados.
La indicación de TC se toma con base en reglas
clínicas centradas en la seguridad del paciente
pero favorecen estudios innecesarios. Revisar
de forma sistemática la capacidad diagnóstica
de marcadores gliales frente a cnicas de
imagen puede ayudar a determinar criterios más
objetivos. Algunas situaciones podrían
resolverse con una prueba sanguínea para
excluir lesiones, y otras requerir imagen
obligada. Este enfoque busca equilibrio entre
cuidado clínico y uso racional de recursos
disponibles. La integración de biomarcadores
gliales en guías y algoritmos exige síntesis
rigurosa de la evidencia que considere
sensibilidad, especificidad y aplicación en
distintos grupos. También se requieren datos en
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pacientes vulnerables y en TCE con TC
negativa. Una revisión sistemática dedicada a
este tema permite reconocer vacíos y orientar
investigaciones futuras. Estos análisis facilitan
decisiones clínicas y diseño de estudios
comparativos más estandarizados entre
biomarcadores gliales e imagen en traumatismo
craneoencefálico.
Por consiguiente, el objetivo del estudio se
centró en evaluar la utilidad diagnóstica de los
biomarcadores gliales en el traumatismo
craneoencefálico, en comparación con los
métodos de imagen convencionales y analizar
su posible aplicabilidad en el contexto clínico
ecuatoriano. Asimismo, dentro de los objetivos
específicos, se encuentran; caracterizar las
propiedades clínicas y los aspectos moleculares
de los biomarcadores gliales utilizados en el
diagnóstico del traumatismo craneoencefálico,
describiendo su rol fisiopatológico y su relación
con el daño neuronal agudo; comparar el
desempeño diagnóstico y el valor pronóstico de
los biomarcadores gliales frente a las técnicas
de imagen convencionales, evaluando
sensibilidad, especificidad, capacidad de
detección temprana y utilidad para clasificar la
severidad del traumatismo craneoencefálico;
analizar la viabilidad de incorporar
biomarcadores gliales en el sistema de salud
ecuatoriano, considerando infraestructura
tecnológica, sostenibilidad económica,
disponibilidad de capacidades analíticas y
acceso oportuno a métodos de imagen
avanzada.
Materiales y Métodos
Esta investigación se orienta como una revisión
sistemática de literatura, enfocada en reunir
evidencias acerca de la eficacia diagnóstica de
biomarcadores gliales frente a métodos de
imagen en traumatismo craneoencefálico. Para
organizar el trabajo se usó la declaración
Preferred Reporting Items for Systematic
Reviews and Meta-Analyses (PRISMA) 2020.
Este marco metodológico ordena cada paso de
la revisión desde la formulación de la pregunta
de investigación, la búsqueda en bases de datos
y la selección de los artículos hasta la fase
donde se recopila la información y se realiza el
análisis (Page et al., 2021; Morales, 2022).
Dentro de los criterios de elegibilidad, los
criterios de inclusión, se encuentran:
Estudios originales con diseño cuantitativo
y cualitativo.
Artículos publicados entre 2015 y 2026.
Publicaciones en revistas científicas
indexadas.
Investigaciones en idioma español o inglés.
Estudios que analicen biomarcadores
gliales en el diagnóstico de traumatismo
craneoencefálico y que incluyan
comparación con métodos de imagen como
TC o RM.
Estudios gratuítos con acceso al texto
completo.
Dentro de los criterios de exclusión, se
encuentran:
Documentos institucionales como informes
técnicos emitidos por organismos
multilaterales o gubernamentales.
Revisiones narrativas que no correspondan
a investigaciones originales.
Trabajos de titulación y tesis académicas.
Publicaciones centradas únicamente en
intervenciones terapéuticas sin evaluar
capacidad diagnóstica de biomarcadores
gliales.
Estudios con limitaciones metodológicas
severas que impidan analizar la validez o
precisión de sus resultados.
La búsqueda bibliográfica se efectuó en las
bases de datos PubMed, Science Direct y
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SciELO. Para garantizar la precisión en la
recuperación de documentos se aplicaron
términos controlados de Medical Subject
Headings (MeSH), Descriptores en Ciencias de
la Salud (DeCS). La estrategia combinó estos
descriptores con palabras clave libres mediante
los operadores booleanos AND y OR, lo que
permitió articular los ejes de traumatismo
craneoencefálico, biomarcadores gliales y
métodos de imagen en los distintos sistemas de
búsqueda.
Tabla 1. Estrategias de búsqueda y filtros
aplicados
Base de datos
Combinaciones de
búsqueda
Filtros aplicados
PubMed
(“Traumatic Brain
Injury” OR “TBI” OR
“traumatismo
craneoencefálico”)
AND (“glial
biomarkers” OR
“GFAP” OR “UCH-
L1” OR “S100B”) AND
(“neuroimaging” OR
“computed
tomography” OR
“magnetic resonance
imaging”)
Años: 20152025;
Idiomas: inglés,
español; Tipo de
estudios: originales,
revisiones sistemáticas
o de alcance; Acceso a
texto completo
Science Direct
(“biomarkers” AND
“traumatic brain
injury” AND
“diagnosis”) OR
(“GFAP” AND
“computed
tomography”) OR
(“UCH-L1” AND
“neuroimaging”)
Años: 20152025;
Idiomas: inglés,
español; Tipo de
documentos: research
articles, reviews
SciELO
(“traumatismo
craneoencefálico” OR
“lesión cerebral
traumática”) AND
(“biomarcadores
gliales” OR “GFAP
OR “S100B” OR
“UCH-L1”) AND
(“imagen” OR
“tomografía
computarizada” OR
“resonancia
magnética”)
Años: 20152025;
Idiomas: español,
inglés; Tipo de
documentos: artículos
científicos en revistas
arbitradas
Fuente: Elaboración propia
El análisis siguió las fases del modelo PRISMA
con el propósito de organizar la búsqueda y la
evaluación de estudios sobre la eficacia
diagnóstica de biomarcadores gliales frente a
métodos de imagen en traumatismo
craneoencefálico. Se incorporó una fase
destinada a extraer y registrar datos para
precisar las herramientas utilizadas en cada
investigación. En la primera parte, se utilizó
Rayyan (Valizadeh et al., (2022) para
almacenar resultados iniciales y eliminar
registros repetidos por medio de su función
automática, después se trasladaron las
referencias seleccionadas a Mendeley para
revisar resúmenes y clasificar los textos según
el tema. En la etapa final se elaboró una planilla
en Excel para registrar la información principal
de los artículos que formaron parte de la
revisión, y se mantuvo un orden básico del
análisis. La planilla en Excel incluyó variables
relacionadas con biomarcadores gliales en
traumatismo craneoencefálico, y se ingresaron
número de registro, autor, año, título,
metodología, objetivo, muestra y resultados. Se
añadió un espacio para el nivel de evidencia con
el fin de organizar la comparación de los
artículos de manera uniforme. Intervinieron dos
investigadoras responsables y un evaluador
externo con experiencia en el tema, y cuando
existieron discrepancias durante la selección o
codificación se llegó a decisiones por consenso.
Si la diferencia persistió el evaluador revisó el
texto completo y emitió la decisión final,
logrando un análisis ordenado y sin sesgos.
Resultados y Discusión
Figura 1. Flujograma del proceso de selección
de estudios incluidos
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El proceso inició con la identificación de 43
estudios a través de las bases de datos PubMed
n = 18, SciELO n = 2 y Science Direct n = 23.
Durante esta fase, 9 registros fueron eliminados
antes de la revisión por considerarse no
elegibles mediante herramientas automáticas.
Tras esta depuración inicial, el conjunto quedó
conformado por 34 estudios para su examen
preliminar. En la etapa de cribado se evaluaron
34 estudios, de los cuales 2 registros fueron
excluidos tras la revisión de títulos y resúmenes.
No se identificaron informes no recuperados,
por lo que 0 estudios fueron descartados por
esta causa. El proceso avanzó de manera
continua, sin pérdidas documentales
adicionales, permitiendo conservar la
integridad del conjunto analizado.
Posteriormente, la fase de elegibilidad incluyó
la evaluación detallada de 32 estudios, de los
cuales 5 informes fueron excluidos por razones
relacionadas con el diseño metodológico. No se
registraron exclusiones por análisis de datos ni
por otras causas. Finalmente, la revisión
sistemática integró un total de 27 estudios, los
cuales cumplieron con todos los criterios
establecidos para su inclusión definitiva.
Tabla 1. Características y utilidad diagnóstica de biomarcadores gliales frente a métodos de imagen
en pacientes con traumatismo craneoencefálico
Autor
Año
Población (n)
Biomarcadores evaluados
Hallazgo principal
Lagares et al.
(2024)
2024
1438 adultos con
TCE leve
GFAP y UCH-L1
La combinación de GFAP y UCH-L1 presentó sensibilidad elevada y valor predictivo
negativo superior al 99 % para descartar lesiones intracraneales detectables por tomografía
computarizada.
Czeiter et al.
(2020)
2020
2867 pacientes
con TCE de
todas las
severidades
GFAP
GFAP alcanzó el mayor valor de área bajo la curva para identificar tomografía positiva,
superando variables clínicas tradicionales utilizadas en la toma de decisiones diagnósticas.
Hinson et al.
(2024)
2024
746 pacientes
con TCE
moderado a
grave
GFAP
Concentraciones elevadas de GFAP se asociaron con progresión de hemorragia
intracraneal observada en estudios tomográficos de seguimiento temprano.
Bilgin et al.
(2025)
2025
442 adultos con
traumatismo
craneal cerrado
GFAP y UCH-L1
Ambos biomarcadores demostraron elevada sensibilidad y especificidad para la detección
temprana de hemorragia intracraneal confirmada por tomografía.
Mononen et
al. (2026)
2025
265 pacientes
con TCE leve
GFAP y biomarcadores
adicionales
Los niveles séricos de GFAP se asociaron con alteraciones estructurales cerebrales
identificadas mediante técnicas de imagen posteriores al evento traumático.
Zhang et al.
(2025)
2025
118 pacientes
con TCE
Metabolitos en líquido
cefalorraquídeo
Los perfiles metabolómicos del líquido cefalorraquídeo se correlacionaron con la
severidad del daño estructural cerebral evaluado por imagen.
Wilson et al.
(2024)
2024
2863 pacientes
con TCE
GFAP y NFL
Los biomarcadores sanguíneos mostraron asociación consistente con tomografía positiva
y con desenlaces funcionales adversos a mediano plazo.
Koivikko et
al. (2025)
2025
152 pacientes
con TCE
GFAP NF-L y t-tau
Los biomarcadores permitieron discriminar distintos patrones de lesión intracraneal
clasificados por tomografía computarizada al ingreso.
Papa et al.
(2022)
2022
377 adultos con
TCE leve
GFAP y UCH-L1
La incorporación de GFAP a las reglas clínicas mejoró el desempeño diagnóstico para
decidir la indicación de tomografía computarizada.
Papa et al.
(2024)
2024
966 pacientes
con TCE
GFAP UCH-L1 y MAP-2
GFAP mostró el mejor rendimiento diagnóstico en los primeros 30 y 60 minutos
posteriores a la lesión traumática.
Bouvier et al.
(2024)
2024
2078 pacientes
pediátricos con
TCE leve
S100B
El uso de S100B permitió reducir de forma segura la realización de tomografías y la
hospitalización sin comprometer la detección de lesiones.
Chen et al.
(2022)
2022
462 pacientes
con TCE leve
GFAP UCH-L1 y S100B
GFAP presentó mayor capacidad diagnóstica que UCH-L1 y S100B para detectar lesiones
intracraneales de diferente extensión.
Papa et al.
(2015)
2015
257 niños y
adolescentes
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) medida en
suero mediante ELISA
La GFAP mostró una alta capacidad discriminativa para identificar lesiones intracraneales
traumáticas en TC, con un AUC de 0,82 en la población general, 0,80 en pacientes con
GCS 15 y 0,83 en menores de 5 años, indicando un buen rendimiento diagnóstico temprano
en trauma craneal leve pediátrico.
Calcagnile et
al. (2016)
2016
726 adultos
Proteína S100B en suero
La utilización de S100B como complemento de las guías clínicas permitió omitir de forma
segura un número significativo de TC. El ahorro teórico fue de 71 por paciente y el
ahorro real observado fue de 39 por paciente, debido a una adherencia incompleta a las
guías.
Luoto et al.
(2017)
2017
27 estudios
(enero 1980
enero 2017)
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) medida en
sangre ≤24 h post-lesión
La GFAP mostró un buen rendimiento para discriminar pacientes con lesiones
intracraneales traumáticas en TC, con valores AUC entre 0,74 y 0,98. Sin embargo, se
evidenció una alta variabilidad entre estudios en cuanto a métodos de medición,
plataformas analíticas y valores promedio, sin puntos de corte clínicamente validados.
Papa et al.
(2019)
2019
712 pacientes
(1.904 muestras
séricas
analizadas)
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) y Ubiquitin
C-terminal Hydrolase L1
(UCH-L1)
GFAP superó a UCH-L1 en la detección de conmoción cerebral, con AUC
significativamente mayores en niños y adultos. UCH-L1 mostró niveles elevados incluso
en trauma no concusivo, especialmente en niños, lo que limitó su especificidad. Ambos
biomarcadores presentaron elevaciones graduales que sugieren posible lesión cerebral
subconcusiva en trauma craneal sin signos clínicos de conmoción.
Minkkinen et
al. (2019)
2019
295 adultos
Proteína S100 astroglial
calcio-unión B (S100B)
La medición sérica de S100B dentro de las primeras 6 horas postlesión mostró un alto valor
predictivo negativo (0,94) para descartar lesiones intracraneales traumáticas agudas. Su
uso integrado en las guías clínicas permitió identificar de forma segura pacientes de bajo
riesgo, reduciendo la necesidad de TC sin comprometer la seguridad clínica.
Roumpf y
Welch (2019)
2019
Estudios
prospectivos en
población
pediátrica con
TCE leve
Proteína S100 astroglial
calcio-unión B (S100B)
El S100B presentó un alto valor predictivo negativo para descartar lesiones intracraneales
traumáticas en niños con TCE leve. El rendimiento diagnóstico fue óptimo cuando se
utilizaron puntos de corte específicos por edad y tiempo de extracción sanguínea, aunque
persiste incertidumbre sobre su implementación práctica en el triaje clínico.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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Edición Especial II 2026
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Janigro et al.
(2022)
2022
Estudios clínicos
en TCE leve,
moderado y
severo (revisión
sistemática y
narrativa)
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) y proteína
S100 calcio-unión B
(S100B)
GFAP presenta mayor especificidad para lesión cerebral traumática y mejor correlación
con hallazgos positivos en TC. S100B muestra alta sensibilidad y valor predictivo
negativo, lo que favorece su uso como herramienta de cribado, aunque su menor
especificidad se relaciona con liberación extracerebral y factores sistémicos.
Whitehouse et
al. (2022)
2022
2.869 pacientes
del estudio
prospectivo
CENTER-TBI
GFAP, S100B, UCH-L1,
NSE, NFL y t-tau
GFAP y S100B mostraron asociación significativa con el volumen de hemorragia
intraparenquimatosa y edema cerebral. S100B se asoció con hemorragia intraventricular,
mientras que múltiples biomarcadores se correlacionaron con mayor carga lesional. La
severidad del TCE explicó mejor las concentraciones biomarcadoras que el subtipo
anatómico de lesión.
Oris et al.
(2023)
2023
Estudios clínicos
en población
pediátrica y
adulta con TCE
leve (revisión
narrativa)
Proteína S100 calcio-unión B
(S100B)
La proteína S100B presenta alta sensibilidad y alto valor predictivo negativo para descartar
lesiones intracraneales traumáticas en TCE leve. Su menor especificidad se relaciona con
su expresión extracerebral y con procesos inflamatorios sistémicos, lo que limita su
capacidad discriminativa en algunos contextos clínicos.
Oris et al.
(2024)
2024
230 pacientes
con TCE leve
manejados dentro
de las primeras
12 h post-trauma
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) y Ubiquitin
Carboxy-Terminal Hydrolase
L1 (UCH-L1)
GFAP y UCH-L1 mostraron un rendimiento diagnóstico equivalente entre i-STAT® y
Alinity® i para la detección de lesiones intracraneales, con sensibilidad del 100%. La alta
concordancia entre plataformas sugiere viabilidad del uso de pruebas en el punto de
atención para apoyar decisiones clínicas rápidas en TCE leve.
Lagares et al.
(2023)
2023
≥ 65 años con
TCE leve
(n=2.370) y
adultos mayores
sin TCE (n=480)
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) y Ubiquitin
Carboxy-Terminal Hydrolase
L1 (UCH-L1) medidos
mediante ensayo
automatizado
Se espera que la medición automatizada de GFAP y UCH-L1 dentro de las primeras 12
horas post-trauma permita descartar de forma segura lesiones intracraneales en TC en
pacientes ancianos con TCE leve, así como definir valores de referencia específicos para
esta población.
Wichmann et
al. (2025)
2025
Adultos con
trauma atendidos
en centro de
trauma nivel I
S100 astroglial calcio-unión
B (S100B), Glial Fibrillary
Acidic Protein (GFAP) y
Ubiquitin C-Terminal
Hydrolase-L1 (UCH-L1)
GFAP/UCH-L1 y S100B mostraron un rendimiento diagnóstico similar para detectar
lesiones intracraneales traumáticas. Sin embargo, se observó baja concordancia analítica
entre plataformas para GFAP/UCH-L1 (Alinity-I vs Simoa), con diferencias sistemáticas
en las concentraciones medidas, lo que resalta la importancia de la estandarización
analítica.
Jalali et al.
(2025)
2025
123 pacientes
con traumatismo
craneoencefálico
leve
Glial Fibrillary Acidic
Protein (GFAP) y Ubiquitin
Carboxyl-Terminal
Hydrolase-L1 (UCH-L1)
El test combinado GFAP/UCH-L1 identificó la mayoría de los casos con lesiones
intracraneales confirmadas por TC, pero presentó baja especificidad, con valores elevados
también en pacientes sin lesiones en imagen, lo que reduce su utilidad como herramienta
única de cribado.
Poislane et al.
(2025)
2025
Adultos con TCE
leve en
tratamiento
antiplaquetario o
anticoagulante
Proteína S100 astroglial
calcio-unión B (S100B)
El biomarcador S100B mostró un valor predictivo negativo del 100% para descartar
hemorragia intracraneal cuando se midió dentro de las 3 horas posteriores al traumatismo,
incluso en pacientes con mayor riesgo hemorrágico por tratamiento antitrombótico.
Gordillo et al.
(2016)
2016
Pacientes con
TCE grave
(revisión)
Biomarcadores séricos de
daño neuronal y glial
(incluyendo S100B, NSE)
Los biomarcadores muestran correlación con la gravedad de la lesión y el pronóstico, pero
presentan limitaciones importantes que impiden su uso aislado como herramientas
predictivas definitivas. El uso combinado de biomarcadores podría mejorar la capacidad
pronóstica.
Fuente: elaboración propia
Los estudios incluidos analizan el uso de
biomarcadores gliales como herramientas
diagnósticas complementarias en el
traumatismo craneoencefálico, principalmente
en escenarios agudos de atención hospitalaria.
La mayoría de las investigaciones se
desarrollaron en servicios de emergencia y
unidades de trauma, con poblaciones adultas y
pediátricas, y con énfasis en traumatismos leves
a moderados. Los biomarcadores más
evaluados fueron la proteína glial fibrilar ácida,
la ubiquitina carboxi-terminal hidrolasa L1 y la
proteína S100B, medidos en sangre periférica
durante las primeras horas posteriores al evento
traumático. En todos los estudios se utilizó la
tomografía computarizada de cráneo como
método de referencia para la detección de
lesiones intracraneales.
De manera consistente, los resultados muestran
que los biomarcadores gliales presentan una
capacidad elevada para identificar la presencia
o ausencia de lesiones estructurales visibles por
imagen, especialmente en fases tempranas del
traumatismo. En varios estudios se documentó
un alto valor predictivo negativo, lo que permite
descartar compromiso intracraneal con un grado
elevado de seguridad clínica. Además, algunos
trabajos incorporaron análisis pronósticos y de
seguimiento, evidenciando asociaciones entre
concentraciones elevadas de biomarcadores y
evolución clínica desfavorable. En conjunto, los
hallazgos respaldan el potencial de estas
herramientas para optimizar la toma de
decisiones diagnósticas y reducir el uso
innecesario de métodos de imagen.
Caracterización clínica y molecular de los
biomarcadores gliales en el traumatismo
craneoencefálico
La proteína glial fibrilar ácida se describe como
un biomarcador de origen astrocitario cuya
liberación ocurre ante daño estructural del
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tejido cerebral. En el estudio BRAINI, Lagares
et al. demostraron que GFAP y UCH-L1
alcanzan concentraciones detectables en sangre
en las primeras horas posteriores al
traumatismo, lo que se relaciona con la
disrupción de la barrera hematoencefálica y la
lesión celular glial aguda (Valizadeh et al.,
2022). Este comportamiento temporal temprano
respalda su utilidad en la fase inicial de
evaluación clínica. Czeiter et al. observaron que
los niveles séricos de GFAP aumentan
progresivamente según la severidad del
traumatismo craneoencefálico, lo que permite
una diferenciación más precisa entre lesiones
leves y aquellas con mayor compromiso
estructural (Czeiter et al., 2020). Este patrón
sugiere una relación directa entre la carga
molecular del biomarcador y la magnitud del
daño cerebral, más allá de la evaluación clínica
basada únicamente en la escala de Glasgow.
Otros estudios ampliaron el análisis molecular
incorporando biomarcadores asociados a daño
axonal. Koivikko et al. evaluaron GFAP,
neurofilamento ligero y tau total, mostrando que
cada uno aporta información complementaria
sobre distintos componentes del daño
intracraneal (Hinson et al., 2024). Esta
diversidad molecular permite una
caracterización más amplia del traumatismo,
integrando alteraciones gliales y neuronales. En
población pediátrica, Bouvier et al. analizaron
la proteína S100B como marcador glial
temprano, describiendo un perfil molecular
compatible con daño cerebral leve y con rápida
normalización en ausencia de lesiones
estructurales (Bilgin et al., 2025). Estos
hallazgos confirman que los biomarcadores
gliales mantienen coherencia fisiopatológica en
distintos grupos etarios, con variaciones
relacionadas con la maduración cerebral.
Desempeño diagnóstico y valor pronóstico
frente a las técnicas de imagen
convencionales
Varios estudios compararon de forma directa el
rendimiento diagnóstico de los biomarcadores
gliales frente a la tomografía computarizada.
Lagares et al. reportaron sensibilidad elevada y
valor predictivo negativo superior al 99 % para
la combinación GFAP y UCH-L1 en la
exclusión de lesiones intracraneales, lo que
permitió identificar pacientes con bajo riesgo
estructural (Valizadeh et al., 2022). Este
desempeño resulta especialmente relevante en
traumatismos leves. Bilgin et al. confirmaron
estos resultados al documentar valores elevados
de área bajo la curva para GFAP y UCH-L1 en
la detección de hemorragia intracraneal
confirmada por tomografía (Zhang et al., 2025).
Ambos biomarcadores mostraron alta
concordancia con los hallazgos de imagen,
incluso en escenarios de presentación temprana
en servicios de emergencia.
Chen et al. demostraron que GFAP presenta
mayor capacidad diagnóstica que UCH-L1 y
S100B para detectar lesiones de diferente
extensión, incluyendo lesiones pequeñas y
patrones difusos (Wilson et al., 2024). Este
aspecto resulta relevante para la identificación
de pacientes con compromiso estructural que
puede pasar inadvertido en evaluaciones
clínicas iniciales. Algunos estudios
incorporaron análisis pronósticos asociados a la
imagen. Wilson et al. evidenciaron que niveles
elevados de GFAP y neurofilamento ligero se
asocian con tomografía positiva y con
desenlaces funcionales desfavorables a
mediano plazo (Papa et al., 2024). De forma
similar, Hinson et al. observaron que
concentraciones altas de GFAP se relacionan
con progresión hemorrágica en tomografías
seriadas, lo que aporta información útil para el
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seguimiento clínico temprano (Bouvier et al.,
2024).
De acuerdo con los estudios analizados, los
biomarcadores gliales presentan un adecuado
desempeño diagnóstico y contribuyen a reducir
el tiempo de toma de decisiones clínicas en los
servicios de emergencia. La medición temprana
de GFAP y UCH-L1 permite identificar
pacientes con bajo riesgo de lesión intracraneal,
disminuyendo la indicación innecesaria de
tomografía computarizada y optimizando el
flujo asistencial. La evidencia muestra además
una reducción de costos asociados a estudios de
imagen, hospitalización y uso de recursos
especializados, sin afectar la seguridad
diagnóstica. Además, concentraciones elevadas
de GFAP y otros biomarcadores gliales se
asocian con mayor carga lesional, progresión
hemorrágica y peores desenlaces funcionales, lo
que respalda su utilidad diagnóstica y
pronóstica como complemento de la
neuroimagen en las primeras horas posteriores
al traumatismo craneoencefálico.
Viabilidad de incorporación de
biomarcadores gliales en el sistema de salud
ecuatoriano
La evidencia disponible respalda la factibilidad
técnica de incorporar biomarcadores gliales en
contextos con limitaciones de acceso a imagen
avanzada. El estudio BRAINI demostró que la
medición automatizada de GFAP y UCH-L1
puede realizarse en tiempos cortos mediante
plataformas estandarizadas, compatibles con el
flujo asistencial de servicios de emergencia
(Valizadeh et al., 2022). Este aspecto resulta
relevante para establecimientos con alta
demanda diagnóstica. Papa et al. mostraron que
la integración de GFAP con reglas clínicas
consolidadas mejora la toma de decisiones
respecto a la indicación de tomografía
computarizada, lo que puede reducir la
sobreutilización de estudios de imagen
(Koivikko et al., 2025). Esta estrategia tiene
implicaciones directas en la optimización de
recursos y en la disminución de la exposición
innecesaria a radiación.
En población pediátrica, el estudio de Bouvier
et al. evidenció una reducción de
hospitalizaciones y tomografías sin
comprometer la seguridad clínica, lo que
refuerza la aplicabilidad de los biomarcadores
en contextos con restricciones presupuestarias
(Bilgin et al., 2025). Este enfoque podría ser
especialmente útil en hospitales de segundo
nivel o en zonas con acceso limitado a
tomografía. En conjunto, los estudios
analizados muestran que la incorporación de
biomarcadores gliales en el sistema de salud
ecuatoriano resulta viable desde el punto de
vista técnico y clínico. Su implementación
requeriría validación local, capacitación del
personal sanitario y evaluación de costos, pero
ofrece una alternativa complementaria para
mejorar el diagnóstico oportuno del
traumatismo craneoencefálico.
Conclusiones
La revisión sistemática permitió valorar el
rendimiento diagnóstico de biomarcadores
gliales en traumatismo craneoencefálico frente
a métodos de imagen convencionales. Los
estudios incluidos muestran una capacidad
elevada para descartar lesiones intracraneales
en fases tempranas, con valores predictivos
negativos superiores al 99 % en varios
contextos clínicos. La proteína glial fibrilar
ácida presentó un comportamiento consistente
en distintos grupos etarios. La combinación
GFAP y UCH-L1 mejoró la discriminación
diagnóstica en escenarios de urgencia, con
aplicación directa en pacientes con TCE leve.
La proteína S100B mantuvo utilidad como
herramienta de descarte temprano en
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poblaciones seleccionadas, con limitaciones
propias de su liberación extracerebral. La
tomografía computarizada conservó su rol
como referencia diagnóstica estructural, con
apoyo complementario de pruebas sanguíneas
rápidas. La integración de biomarcadores
aportó eficiencia clínica sin comprometer la
seguridad diagnóstica, según los datos
analizados.
El análisis conjunto de la evidencia permitió
identificar patrones consistentes entre
biomarcadores gliales y hallazgos por imagen.
GFAP mostró asociación con carga lesional y
progresión hemorrágica en estudios seriados, lo
que amplía su utilidad cnica. UCH-L1 aportó
información adicional sobre daño neuronal
temprano, con variabilidad en especificidad
según el contexto. S100B conservó un perfil útil
en protocolos bien definidos, con tiempos de
extracción estrictos. Las diferencias
metodológicas limitaron comparaciones
directas entre investigaciones, por diferencias
en plataformas y puntos de corte. La ausencia
de estandarización analítica condicionó la
interpretación uniforme de resultados. Los
estudios multicéntricos aportaron mayor
robustez en poblaciones amplias. La evidencia
respalda el uso complementario de
biomarcadores gliales junto a la evaluación
clínica y la imagen.
Se recomienda promover estudios prospectivos
con diseños homogéneos en población
ecuatoriana, con validación local de puntos de
corte y tiempos de muestreo. La incorporación
de biomarcadores gliales debe acompañarse de
protocolos clínicos claros, capacitación del
personal y evaluación económica institucional.
Es pertinente priorizar su uso en servicios de
emergencia con alta demanda diagnóstica y
acceso limitado a imagen avanzada. La
selección del biomarcador debe considerar
edad, severidad del trauma y contexto
asistencial. El uso combinado de GFAP y UCH-
L1 puede optimizar la toma de decisiones
iniciales, con seguimiento clínico adecuado. La
tomografía computarizada debe mantenerse
como método confirmatorio en casos
seleccionados. La investigación futura debe
enfocarse en estandarización analítica y
evaluación de impacto en resultados clínicos.
En el contexto ecuatoriano, el uso de
biomarcadores gliales en el traumatismo
craneoencefálico permitiría optimizar la
indicación de tomografía computarizada en
servicios de emergencia con alta demanda y
recursos limitados. Su aplicación podría reducir
tiempos de espera diagnóstica y mejorar la
eficiencia operativa hospitalaria. Las pruebas
sanguíneas rápidas favorecerían la atención
oportuna en zonas con acceso limitado a
neuroimagen avanzada. Esto contribuiría a una
mejor utilización de recursos, a la reducción de
costos institucionales y a una mejora de la
calidad de la atención.
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4.0 Internacional. Copyright © Joselyn Alejandra
Zapata Herrera y Jeaneth del Carmen Naranjo
Perugachi.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 560
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