Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 1008
RIESGO DE COMPLICACIONES HERNIARIAS TRAS CIRUGÍAS GINECOLÓGICAS
PÉLVICAS: REVISIÓN SISTEMÁTICA
RISK OF HERNIAL COMPLICATIONS FOLLOWING PELVIC GYNAECOLOGICAL
SURGERY: SYSTEMATIC REVIEW
Autores: ¹Eliana Gissel Pila Guilcamaigua, ²Fernanda Díaz Andrade, ³Karina Vannesa
Contreras Villacrez y
4
Christopher Geordano Lozada Villacís.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0005-0552-7009
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-4370-0013
3
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-6405-1619
4
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-1277-3965
¹E-mail de contacto: ely.pila21@gmail.com
²E-mail de contacto: fernandadiaz2712@gmail.com
³E-mail de contacto: kvannesacontreras194@gmail.com
4
E-mail de contacto: christopher_lozad@hotmail.com
Afiliación: ¹*Investigadora Independiente, (Ecuador) ²*Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, (Ecuador) ³*Ministerio de Salud
Pública-Centro de salud Hualcanga, (Ecuador)
4
*Hospital General IESS Ambato, (Ecuador).
Articulo recibido: 11 de Febrero del 2026
Articulo revisado: 14 de Febrero del 2026
Articulo aprobado: 18 de Febrero del 2026
¹Médico General, egresada de la Universidad de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Ecuador), con 1 año de experiencia
laboral.
²Doctora en Medicina y Cirugía, egresada de la Universidad Central del Ecuador (Ecuador). Magíster en Salud Pública, egresada de la
Universidad Autónoma de los Andes (Ecuador). Especialista en Gestión de Proyectos en Salud, egresada de la Universidad Autónoma
de los Andes (Ecuador). Diploma Superior en Promoción y Prevención de la Salud egresada de la Universidad Autónoma de los Andes
(Ecuador). Especialista en Ginecología y Obstetricia, egresada de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Ecuador). Docente de
la Universidad Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Ecuador).
³Médico General, egresada de la Universidad Nacional de Chimborazo (Ecuador), con 1 año de experiencia laboral.
4
Médico General, egresado de la Universidad Autónoma de Los Andes (Ecuador), con 5 años de experiencia laboral.
Resumen
El objetivo de estudio fue sintetizar la
información disponible sobre el riesgo de
desarrollar complicaciones herniarias tras
cirugías ginecológicas pélvicas, analizando su
incidencia y los factores de riesgo asociados
según el tipo de abordaje quirúrgico y las
características de las pacientes, el alcance del
trabajo incluyó hernias incisionales, hernias
del sitio del trocar, hernias inguinales y
femorales posteriores a procedimientos
ginecológicos pélvicos. Se realizó una
revisión sistemática siguiendo las directrices
PRISMA 2020 entre los años 2020 y 2025,
seleccionando estudios originales que
reportaran incidencia y factores de riesgo en
mujeres sometidas a cirugía ginecológica
pélvica mediante laparotomía, laparoscopia o
cirugía robótica. La calidad metodológica y el
riesgo de sesgo fueron evaluados con
herramientas validadas, y se sintetizaron los
datos de 20 estudios. Los resultados
evidenciaron que la laparotomía,
especialmente mediante incisiones de línea
media, se asocia con una mayor incidencia de
hernia incisional en comparación con los
abordajes mínimamente invasivos. Sin
embargo, la laparoscopia presenta un riesgo
relevante de hernia en el sitio del trocar,
frecuentemente subdiagnosticada, la obesidad,
en particular la obesidad visceral, la paridad
elevada, la edad avanzada y el cierre fascial
inadecuado fueron los factores de riesgo más
identificados. Se concluye que las
complicaciones herniarias representan un
problema clínico relevante y tardío en la
cirugía ginecológica pélvica, cuya prevención
requiere una adecuada selección del abordaje
quirúrgico, optimización de los factores del
paciente y seguimiento postoperatorio
prolongado.
Palabras clave: Hernia incisional, Hernia
del sitio del trocar, Laparotomía,
Laparoscopia, Obesidad.
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Abstract
The objective of the study was to synthesise
the available information on the risk of
developing hernial complications after pelvic
gynaecological surgery, analysing their
incidence and associated risk factors
according to the type of surgical approach and
patient characteristics. The scope of the study
included incisional hernias, trocar site hernias,
inguinal hernias, and femoral hernias
following pelvic gynaecological procedures. A
systematic review was conducted following
the PRISMA 2020 guidelines between 2020
and 2025, selecting original studies that
reported incidence and risk factors in women
undergoing pelvic gynaecological surgery by
laparotomy, laparoscopy, or robotic surgery.
Methodological quality and risk of bias were
assessed using validated tools, and data from
20 studies were synthesised. The results
showed that laparotomy, especially through
midline incisions, is associated with a higher
incidence of incisional hernia compared to
minimally invasive approaches. However,
laparoscopy presents a significant risk of
hernia at the trocar site, which is often
underdiagnosed. Obesity, particularly visceral
obesity, high parity, advanced age, and
inadequate fascial closure were the most
commonly identified risk factors. It is
concluded that hernial complications represent
a significant and delayed clinical problem in
pelvic gynaecological surgery, the prevention
of which requires appropriate selection of the
surgical approach, optimisation of patient
factors, and prolonged postoperative follow-
up.
Keywords: Incisional hernia, Trocar site
hernia, Laparotomy, Laparoscopy, Obesity.
Sumário
O objetivo do estudo foi sintetizar as
informações disponíveis sobre o risco de
desenvolver complicações herniárias após
cirurgias ginecológicas pélvicas, analisando
sua incidência e os fatores de risco associados
de acordo com o tipo de abordagem cirúrgica e
as características das pacientes. o escopo do
trabalho incluiu hérnias incisionais, hérnias do
local do trocar, rnias inguinais e femorais
após procedimentos ginecológicos pélvicos.
Foi realizada uma revisão sistemática seguindo
as diretrizes PRISMA 2020 entre os anos de
2020 e 2025, selecionando estudos originais
que relatassem a incidência e os fatores de
risco em mulheres submetidas a cirurgia
ginecológica pélvica por laparotomia,
laparoscopia ou cirurgia robótica. A qualidade
metodológica e o risco de viés foram avaliados
com ferramentas validadas, e os dados de 20
estudos foram sintetizados. Os resultados
evidenciaram que a laparotomia, especialmente
por meio de incisões medianas, está associada
a uma maior incidência de hérnia incisional em
comparação com abordagens minimamente
invasivas. No entanto, a laparoscopia apresenta
um risco relevante de hérnia no local do
trocarte, frequentemente subdiagnosticada. A
obesidade, em particular a obesidade visceral,
a paridade elevada, a idade avançada e o
fechamento fascial inadequado foram os
fatores de risco mais identificados. Conclui-se
que as complicações herniárias representam
um problema clínico relevante e tardio na
cirurgia ginecológica pélvica, cuja prevenção
requer uma seleção adequada da abordagem
cirúrgica, otimização dos fatores do paciente e
acompanhamento pós-operatório prolongado.
Palavras-chave: Hérnia incisional, hérnia no
local do trocarte, laparotomia, laparoscopia,
obesidade.
Introducción
La cirugía ginecológica pélvica representa uno
de los pilares de mayor demanda dentro de la
práctica quirúrgica contemporánea, entre sus
procedimientos, la histerectomía se mantiene
como la intervención electiva más frecuente,
siendo superada únicamente por la cesárea en
términos de volumen quirúrgico a nivel
mundial se estima que se realizan
aproximadamente 20 millones de
intervenciones ginecológicas mayores cada
año (Arcieri, M., et al. 2025). En regiones con
registros epidemiológicos extensos como son
Estados Unidos, China y Taiwán, las tasas de
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histerectomía alcanzan los 5.8, 1.1 y 3.0 casos
por cada 100 personas al año (Yuan, S., et al.
2021).
Históricamente la laparotomía ha sido la vía de
acceso predominante, especialmente para el
manejo de patologías complejas como la
miomatosis uterina de grandes elementos o
estadios avanzados de cáncer ginecológico, sin
embargo, el desarrollo y perfeccionamiento de
la cirugía mínimamente invasiva que abarca la
laparoscopia convencional y la cirugía
robótica, ha revolucionado el abordaje
ginecológico, estas técnicas ofrecen ventajas
significativas tales como la reducción del
trauma tisular, una menor rdida sanguínea
transoperatoria, estancias hospitalarias
abreviadas y una reincorporación más rápida a
las actividades de la vida diaria (Ahlqvist, S.,
et al. 2021). A pesar de estos avances, la
elección del acceso quirúrgico ya sea
abdominal, vaginal, laparoscópico o robótico
sigue dependiendo de factores críticos como el
tamaño uterino, el índice de masa corporal
(IMC) de la paciente, la presencia de cirugías
previas y la pericia técnica del equipo
quirúrgico (Noh, J., et al. 2020).
Una de las complicaciones tardías más
persistentes y complejas tras una intervención
pélvica es el desarrollo de defectos en la pared
abdominal, siendo la hernia incisional la más
representativa, se define como cualquier
defecto fascial ocurrido en el sitio de una
cicatriz postoperatoria, detectable mediante
examen físico o pruebas de imagen (Lee, Y., et
al. 2025). La incidencia reportada de la hernia
incisional tras una laparotomía oscila
consistentemente entre el 2% y el 22%, aunque
en poblaciones de alto riesgo ginecológico,
como pacientes con cáncer de ovario
sometidas a citorreducción mediante incisiones
verticales extendidas, la incidencia puede
elevarse hasta un alarmante 69.1% en un
seguimiento a cinco años (Gignoux, B., et al.
2021).
A nivel mundial, la carga de enfermedad
impuesta por las hernias postoperatorias es
masiva. se estima que anualmente se realizan
más de 20 millones de hernioplastias
inguinales, muchas de las cuales son
consecuencia de debilidades fasciales previas
exacerbadas por intervenciones pélvicas
(Sartori, A., et al. 2020). En términos
económicos, el impacto es considerable; el
desarrollo de una hernia incisional incrementa
el costo del cuidado ginecológico entre un 97%
y un 310% durante los tres años posteriores a
la cirugía inicial, lo que representa un gasto
adicional medio de más de 20,000 dólares por
paciente (Spear, K., et al. 2025).
En el contexto de Latinoamérica, se han
documentado tasas de prevalencia de
histerectomía de entre el 30% y 40% en ciertos
grupos poblacionales, lo que incrementa el
número de mujeres expuestas al riesgo de
sufrir estas complicaciones, específicamente en
el Ecuador, la evidencia científica
sistematizada sobre la incidencia exacta de
hernias tras cirugías ginecológicas es limitada
en comparación con los registros exhaustivos
de naciones europeas o norteamericanas
(Ahmad, G., et al. 2020). No obstante,
investigaciones en la región andina han
identificado que factores como la obesidad con
IMC 30 kg/m², la hipertensión arterial, el
tabaquismo y la anemia son determinantes
críticos en la morbilidad quirúrgica
ginecológica, lo que sugiere que la población
ecuatoriana enfrenta un riesgo elevado que
requiere ser cuantificado, más allá de los
costos, las hernias postoperatorias afectan
gravemente la calidad de vida y la imagen
corporal de las mujeres (Sahar N, et al. 2025).
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El dolor crónico, el riesgo de encarcelamiento
y la necesidad de reintervenciones complejas
que a menudo presentan tasas de recurrencia
de hasta el 19% en pacientes obesas sumergen
a la paciente en un ciclo de morbilidad
persistente (Sartori, A., et al. 2020). Estudios
en pacientes colombianas han demostrado que
la histerectomía abdominal se asocia
significativamente con un deterioro de la
función física y limitaciones en las actividades
de la vida diaria, efectos que pueden verse
agravados por la aparición de un defecto
herniario concomitante (Monterrosa, A., et al.
2024).
La cirugía ginecológica pélvica presenta
matices técnicos y anatómicos que la
diferencian de la cirugía general, una de las
particularidades es el uso extendido de la
incisión Pfannenstiel transversal o la media
infraumbilical, si bien la incisión transversal se
asocia con un menor riesgo de hernia debido a
la distribución de las neas de tensión, la
incisión media infraumbilical sigue siendo
necesaria para una exposición amplia en casos
oncológicos o úteros voluminosos, presentando
un riesgo intrínsecamente mayor de hernia
incisional debido a la ausencia de la vaina
posterior del músculo recto por debajo de la
línea arcuata (Paulsen, C., et al. 2020).
En el ámbito de la cirugía mínimamente
invasiva, la hernia del sitio del trocar (HST) ha
surgido como una complicación a menudo
subestimada, aunque tradicionalmente se
reportaban tasas bajas del 0.8 al 2.9%, el uso
contemporáneo de ultrasonografía diagnóstica
ha revelado incidencias reales de hasta el
8.3%, demostrando que muchos de estos
defectos son subclínicos o asintomáticos en sus
etapas iniciales (AlSinan, F., et al. 2021). El
uso de trocares de gran diámetro de 10 a 12
mm, especialmente en la región umbilical, se
asocia con el 92% de las hernias de puerto
detectadas, incluso trocares de 5 mm no están
exentos de riesgo y pueden requerir reparación
quirúrgica de urgencia por atrapamiento
intestinal (Yan, X., et al. 2024). Asimismo, el
uso de técnicas de puerto único (SPA) conlleva
un riesgo potencial de herniación debido al
mayor tamaño de la incisión fascial de 2.0 a
2.5 cm requerida para la plataforma de acceso
(Noh, J., et al. 2020).
Desde una perspectiva anatómica, las mujeres
presentan una predisposición específica hacia
ciertos tipos de defectos, la hernia femoral, por
ejemplo, es hasta 10 veces más común en
mujeres que en hombres, lo cual se atribuye a
la conformación anatómica del anillo femoral
y los cambios asociados a la paridad (Coelho,
J., et al. 2021). El embarazo y el parto
provocan una laxitud y daño de las estructuras
fasciales que pueden manifestarse años
después tras una intervención quirúrgica
pélvica, se ha documentado que una paridad
3 es un factor de riesgo independiente para el
desarrollo de HST (Rosati, M., et al. 2020).
Además, hernias inguinales e incisionales en
mujeres pueden contener órganos del sistema
reproductivo, como los ovarios o las trompas
de falopio, lo que añade una capa de
complejidad al diagnóstico y al manejo
quirúrgico, pudiendo comprometer la fertilidad
futura (Ariaya, A., et al. 2024).
A pesar de que el riesgo de hernia ha sido un
tema ampliamente analizado en cirugía
general, gastrointestinal y vascular, existe una
evidencia científica fragmentada y dispersa
sobre su incidencia real y los factores de riesgo
específicos en el ámbito de la cirugía
ginecológica pélvica (Alkatout, I., et al. 2021).
Mientras que en cirugía digestiva factores
como el tabaquismo y la técnica de cierre son
bien conocidos, en ginecología influyen
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variables adicionales como el estado
menopáusico, el peso uterino elevado y el
impacto de los cambios hormonales en la
reparación del tejido conectivo (Bhinder, J., et
al. 2022). Estudios ginecológicos se han
centrado tradicionalmente en complicaciones
inmediatas como hemorragia o infecciones,
descuidando el seguimiento a largo plazo
necesario para detectar hernias que suelen
aparecer entre los 18 y 24 meses post-cirugía
(Cianci, S., et al. 2021), esta falta de
estandarización en el reporte de resultados ha
impedido la creación de protocolos de
prevención robustos adaptados a la paciente
ginecológica, tales como el uso de suturas
barbadas o técnicas de cierre fascial de
"pequeñas mordidas" (Celiksoy, H., et al.
2023).
Considerando la alta frecuencia de estos
procedimientos y las graves implicaciones
clínicas y económicas de sus complicaciones
herniarias, se hace imperativo sintetizar la
evidencia disponible, por lo tanto, la presente
revisión busca responder a la siguiente
interrogante: ¿Cuál es la evidencia científica
actual sobre el riesgo de desarrollar hernias
incisionales, inguinales y femorales tras
cirugías ginecológicas pélvicas, y cómo
influyen el tipo de abordaje quirúrgico y los
factores de riesgo específicos de la paciente en
la aparición de estas complicaciones?
Materiales y Métodos
La presente investigación se realizó bajo el
diseño de una revisión sistemática de la
literatura, fundamentada en las directrices de la
declaración PRISMA 2020 para garantizar la
transparencia en el reporte de los hallazgos
para ello se realizó una búsqueda exhaustiva en
bases de datos electrónicas de alto impacto,
incluyendo PubMed/Medline, EMBASE,
Cochrane Library, Scopus y Google Scholar.
La estrategia de búsqueda se centró en la
combinación de términos controlados y
palabras clave mediante el uso de operadores
booleanos, empleando descriptores como
"gynecologic pelvic surgery", "gynecologic
laparotomy", "gynecologic laparoscopy",
"histerectomía abdominal" y "pelvic
gynecologic procedures" para definir la
intervención, los cuales se cruzaron con los
términos de desenlace "incisional hernia",
"inguinal hernia", "femoral hernia", "trocar site
hernia" y "hernia postoperatoria", así como con
los calificadores "risk factors", "incidence" y
"postoperative complications" basándose en la
siguiente pregunta PICO (Tabla 1).
Tabla 1. Pregunta PICO
Componente
Definición
P (Población)
Mujeres adultas sometidas a intervenciones
quirúrgicas ginecológicas pélvicas mayores.
I (Intervención)
Cirugías realizadas mediante laparotomía
abierta o técnicas mínimamente invasivas.
C (Comparación)
Comparación entre las vías de abordaje o
evaluación según la presencia/ausencia de
factores de riesgo individuales.
O (Resultado)
Incidencia de complicaciones herniarias y
factores de riesgo asociados.
Fuente: Elaboración propia
El periodo de búsqueda se delimitó a estudios
publicados entre 2020 y 2025 y los criterios de
inclusión abarcaron estudios originales que
incluyeran mujeres adultas sometidas a
cirugías ginecológicas pélvicas benignas u
oncológicas mediante abordaje con
laparotomía o laparoscópico/robótico y que
reportaran de forma explícita la incidencia o el
riesgo de desarrollar cualquier tipo de hernia
postoperatoria. Se excluyeron las series de
casos o reportes de casos aislados, estudios con
un periodo de seguimiento inferior a seis
meses debido a que la mayoría de las hernias
se detectan tras un año de la cirugía y aquellos
que no proporcionaran datos crudos sobre los
factores de riesgo analizados. Asimismo, se
decidió excluir estudios centrados en cirugía
oncológica si no aportaban un grupo
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comparativo de patología benigna relevante
para el objetivo general de la revisión.
Diagrama 1: Diagrama Prisma
Fuente: Elaboración propia
El proceso de selección de estudios fue
realizado de manera independiente resolviendo
discrepancias mediante consenso, la
evaluación de la calidad metodológica y el
riesgo de sesgo se llevó a cabo utilizando la
Newcastle Ottawa Scale para los estudios
observacionales y de cohortes, considerando
aspectos de selección, comparabilidad y
resultados. Para los ensayos clínicos
aleatorizados identificados, se empleó la
herramienta Cochrane Risk of Bias, evaluando
dominios como la generación de la secuencia
aleatoria, ocultamiento de la asignación y
reporte selectivo de resultados. Finalmente, los
datos fueron sintetizados analizando la
incidencia acumulada de hernias y el impacto
relativo de factores como el índice de masa
corporal (IMC) elevado, la técnica de cierre
fascial y la vía de abordaje quirúrgica
obteniendo así un total de 15 estudios
sintetizados en el diagrama prisma (Diagrama
1).
Resultados
Se presenta el análisis de los resultados
obtenidos tras la interpretación de los datos
basados en un enfoque detallado en la
incidencia, factores de riesgo y hallazgos
específicos de cada tipo de hernia tras cirugías
ginecológicas y pélvicas (Tabla 2).
Tabla 2. Resultados obtenidos
Autor/Año
Tipo de Hernia/Abordaje
Quirúrgico
Complicaciones
Hallazgos y factores de riesgo
Celiksoy, H., et
al. (2023)
Hernia Incisional/ Laparotomía
(Incisión vertical extendida)
Defectos fasciales detectados mediante
tomografía computarizada o resonancia
magnética en sobrevivientes de cáncer
de ovario.
Los hallazgos revelaron una incidencia anual de
hernia incisional del 26.7%, identificando al índice de
masa corporal elevado como el único factor de riesgo
independiente para su desarrollo (OR: 1.12).
Lee, Y., et al.
(2025)
Hernia Incisional/ Laparotomía
media electiva.
Se identificó como complicación el
desarrollo de hernias incisionales
detectadas por examen físico o imágenes
en un seguimiento de 1 y 2 años.
Los hallazgos mostraron una incidencia acumulada
del 1.4% al año y del 3.4% a los 2 años en el grupo
control; el estudio determinó que el uso de suturas
barbadas para el cierre fascial no reduce la tasa de
hernias en comparación con la sutura convencional en
cirugías ginecológicas.
Üstünyurt, E., et
al. (2020)
Hernia del sitio del
trocar/Laparoscopia benigna
Las complicaciones reportadas son
hernias del sitio del trocar asintomáticas
o subclínicas detectadas exclusivamente
por ultrasonografía sistemática.
Se halló una incidencia real del 8.3%, demostrando
que el examen clínico subestima la complicación; los
factores de riesgo críticos fueron la paridad 3 (OR:
3.13) y la fascia no cerrada (OR: 6.74), ocurriendo el
92% de los defectos en puertos de 10-12 mm.
Ciscar, A., et al.
(2020)
Hernia del sitio del
trocar/Laparoscopia general y
ginecológica
Las complicaciones abarcan hernias del
sitio del trocar tanto sintomáticas 47.1%
como asintomáticas 52.9%.
Los hallazgos mostraron una discrepancia diagnóstica
entre el hallazgo clínico 27.6% y el radiológico
23.7%, identificando como factores de riesgo la edad
> 70 años (OR: 4.46) y un IMC 30 kg/m² (OR:
3.57).
López, L, et al.
(2025)
Hernia Incisional/ Histerectomía
(Abdominal vs. Laparoscópica)
Las complicaciones incluyen infección
del sitio quirúrgico 7.5%, dolor
posoperatorio, lesiones vesicales y
perforación intestinal.
Los hallazgos destacan que la histerectomía
abdominal presenta la mayor incidencia de
complicaciones 68.18% frente a la vía laparoscópica;
la obesidad tipo II o mayor (IMC > 35) se asoció
directamente con fallos en la cicatrización e
infecciones.
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Spear, K., et al.
(2025)
Hernia Incisional/ Hysterectomy
vs. Cirugía General
La complicación principal analizada es
la hernia incisional postoperatoria y el
tiempo transcurrido hasta su
diagnóstico.
Se halló que las pacientes ginecológicas tienen un
riesgo de hernia menor (HR: 0.29) que las de cirugía
general, aunque factores como un IMC >40 (HR:
3.11) y la enfermedad diverticular (HR: 1.47) elevan
drásticamente el riesgo.
Carreras, S., et
al. (2021)
Hernia Incisional/ Histerectomía
abdominal
Se reportaron complicaciones como íleo
paralítico 26.0%, infecciones de la
herida y cúpula 35.6% y dehiscencia de
herida quirúrgica 7.2%.
Los factores de riesgo predominantes fueron la
hipertensión arterial 14.9%, el tabaquismo 13.7%, la
obesidad 6.8% y tiempos quirúrgicos superiores a 90
minutos.
Paulsen, C., et
al. (2020)
Hernia Incisional/ Cesárea
(Abordaje pélvico)
Las complicaciones descritas incluyen
dolor, impacto negativo en la imagen
corporal y riesgo de estrangulamiento o
incarceración herniaria.
Los hallazgos indican una incidencia de hernia
incisional tras cesárea del 0.0% al 5.6%, concluyendo
que la incisión media infraumbilical conlleva un
riesgo intrínsecamente superior a la transversa debido
a la anatomía fascial.
Yoo, J., et al.
(2022)
Hernia Incisional/ Laparoscopia
de puerto único
La complicación identificada es la
hernia incisional ocurrida
específicamente en el sitio de la incisión
umbilical de 2.0 a 2.5 cm en técnicas de
puerto único.
Se halló que la obesidad visceral (área de grasa
visceral > 100 cm²) es un predictor de hernia mucho
más preciso que el IMC, con una incidencia del 3.2%
en pacientes con grasa visceral elevada.
Coelho, J., et al.
(2021)
Hernia Femoral/Cirugía pélvica
previa
Las complicaciones son el
encarcelamiento del saco herniario
40.4% y la necesidad de cirugía de
emergencia 42.1%.
Se determinó una relación mujer-hombre de 8:1 y que
el 33.9% de las mujeres con hernia femoral tenían
antecedentes de cirugía pélvica previa como cesárea o
histerectomía, resaltando el alto riesgo de sub
diagnóstico clínico.
Hassine, H., et
al. (2025)
Hernia Femoral/Abordaje
abierto
Se describe la complicación de hernia
femoral incarcerada que contiene
órganos del sistema reproductivo como
la trompa de Falopio.
El hallazgo principal subraya la vulnerabilidad
anatómica del anillo femoral en mujeres y cómo la
cirugía pélvica previa puede alterar la integridad de
las estructuras fasciales, facilitando este tipo de
hernias raras.
Abebe, M., et al.
(2022)
Hernia Inguinal/Estudio
poblacional
Las complicaciones se relacionan con la
prevalencia de hernia inguinal y el
riesgo de encarcelamiento de anexos
ginecológicos en mujeres.
Los hallazgos revelaron un riesgo de por vida del 3%
en mujeres, siendo factores determinantes la edad
avanzada, la debilidad preexistente de la pared
abdominal y el aumento de la presión intraabdominal
crónica.
Jerbaka, M., et
al. (2022)
Complicaciones
Generales/Robótica vs.
Laparoscopia benigna
Se analizaron complicaciones mayores
clasificadas según Clavien-Dindo III-IV
y tasas de reintervención.
El estudio concluyó que no existen diferencias
estadísticas en las tasas de complicaciones herniarias
mayores entre la vía robótica y la laparoscópica
convencional para patología ginecológica benigna.
Kaya, A., et al.
(2021)
Complicaciones
Quirúrgicas/Laparoscopia
ginecológica
Las complicaciones reportadas incluyen
lesiones de órganos como la vejiga,
uréter, intestino, abscesos pélvicos en un
0.2% e infección de puertos 0.1%.
Se identificó que el tiempo quirúrgico prolongado
(OR: 1.02 por minuto) y la presencia de malignidad
(OR: 4.68) son los predictores más potentes de
complicaciones postoperatorias.
Smith, L., et al.
(2024)
Reparación de hernia
incisional/Análisis por
especialidad
Las complicaciones analizadas son la
necesidad de reparación quirúrgica de
hernias incisionales y los fallos en la
reconstrucción fascial.
Los hallazgos indican que ginecología tiene la tasa
más baja de reparaciones de hernia (HR: 0.29), pero
factores como la edad entre 51 a 70 años y
comorbilidades múltiples (Charlson 2) aumentan el
riesgo de requerir cirugía de revisión.
Huerta, S., et al.
(2025)
Hernia Inguinal/Abierto vs.
Laparoscópico vs. Robótico
Las complicaciones identificadas son
dolor crónico postoperatorio
(inguinodinia) persistente en el 5.0 al
8.8% de los casos y recurrencia
herniaria.
Los hallazgos sugieren que, aunque los abordajes
mínimamente invasivos reducen el dolor agudo, no
hay diferencias concluyentes en la calidad de vida a
largo plazo entre las diversas vías de reparación en
mujeres.
Yan, X., et al.
(2024)
Hernia del sitio del
trocar/Laparoscopia (Puerto de 5
mm)
Se documentó como complicación el
atrapamiento de colon y obstrucción
intestinal mecánica que requir
laparotomía de urgencia.
Se hal que las hernias pueden ocurrir incluso en
puertos de solo 5 mm, siendo el vómito
postoperatorio repetido un factor desencadenante
crítico al aumentar bruscamente la presión
intraabdominal.
Sartori, A., et al.
(2020)
Hernia inguinal/Femoral/TAPP
Las complicaciones reportadas incluyen
lesiones nerviosas (nervio obturador),
hematomas retroperitoneales y
obstrucción intestinal mecánica.
Los hallazgos advierten que el uso de suturas
barbadas en el cierre de colgajos peritoneales puede
causar adherencias que deriven en obstrucción
intestinal post-hernioplastia laparoscópica.
Monterrosa, A,
et al. (2024)
Impacto funcional/Histerectomía
abdominal
Las complicaciones son el deterioro
severo de la función física y
limitaciones para realizar esfuerzos
intensos 40% y moderados 19.2%.
Se halló que la histerectomía abdominal se asocia con
este deterioro (OR:2.67), especialmente en la
premenopausia, siendo la obesidad abdominal un
factor agravante de la movilidad.
Stabilini, C., et
al. (2023)
Guías HerniaSurge/Manejo de
hernias inguinales
Las complicaciones identificadas en las
guías internacionales incluyen infección
del sitio quirúrgico y recurrencias
herniarias superiores al 10%.
Los hallazgos recomiendan el uso de mallas de poro
grande para reducir el dolor crónico y técnicas
mínimamente invasivas para mejorar la integración
tisular y reducir la tasa de infección.
Fuente: Elaboración propia
Ciencia y Educación
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Discusión
Con la información recolectada se confirma
una disparidad en el riesgo de hernia incisional
según la vía de abordaje, según López, L, et al.
(2025), la histerectomía abdominal se presenta
con una incidencia de complicaciones a nivel
mundial del 68.18%, una cifra drásticamente
superior a la observada en el abordaje
laparoscópico y vaginal, el autor atribuye este
mayor riesgo a la extensión del trauma tisular
y a las mayores tasas de infección del sitio
quirúrgico y dolor posoperatorio vinculados a
la laparotomía. En concordancia, Monterrosa,
A, et al. (2024) mencionan que la cirugía
abdominal no solo aumenta el riesgo de
defectos físicos en la pared, sino que se asocia
con un deterioro significativo de la función
física a largo plazo, especialmente cuando se
realiza en la etapa premenopáusica (RM: 2.67).
Sin embargo, el riesgo en el abordaje abierto
no es uniforme y depende estrechamente de la
indicación quirúrgica, según Celiksoy, H., et
al. (2023), en el contexto de la ginecología
oncológica, la incidencia anual tras incisiones
verticales extendidas puede alcanzar el 26.7%,
el autor argumenta que la magnitud de la
incisión con medianas de 30 cm y el estado
nutricional comprometido de las pacientes con
cáncer de ovario son factores que exacerban la
debilidad fascial. Por otro lado, Carreras, S., et
al. (2021) subrayan que factores sistémicos
como la hipertensión arterial y el tabaquismo,
sumados a tiempos quirúrgicos prolongados es
decir >90 minutos, actúan como catalizadores
de fallos en la cicatrización en pacientes
sometidas a laparotomía.
A pesar de que la cirugía laparoscópica reduce
el riesgo de HI de gran tamaño, la hernia del
sitio del trocar sigue siendo una complicación
crítica y, a menudo, subestimada. Según
Üstünyurt, E., et al. (2020), la incidencia real
de HST es del 8.3% cuando se utiliza
ultrasonografía sistemática, lo cual es mayor a
lo reportado mediante solo examen físico, el
autor identifica que el 92% de estos defectos
ocurren en sitios de trocares de 10-12 mm, y
que la paridad alta 3 es un factor de riesgo
independiente debido a la laxitud fascial
preexistente.
En una línea similar, Ciscar, A., et al. (2020)
demuestran una discrepancia diagnóstica
notable, hallando una incidencia por
ultrasonido del 23.7%, donde más del 50% de
las pacientes eran asintomáticas, según este
autor, la edad avanzada >70 años y la obesidad
IMC 30 son los predictores más fuertes de
herniación en los puertos de entrada. Por el
contrario, Yan, X., et al. (2024) advierten que
incluso los trocares de 5 mm, tradicionalmente
considerados seguros, no están exentos de
riesgo, este autor documenta casos de HST en
puertos de 5 mm que requirieron cirugía de
urgencia por atrapamiento intestinal, señalando
que el aumento de la presión intraabdominal
debido a vómitos postoperatorios repetidos
puede forzar el contenido a través de defectos
fasciales no suturados. Asimismo, Noh, J., et
al. (2020) mencionan que el abordaje de puerto
único conlleva un riesgo intrínseco mayor
debido al tamaño de la incisión umbilical
necesaria de 2.0 a 2.5 cm para la plataforma de
acceso.
La técnica de cierre de la pared abdominal
emerge como el factor modificable más
importante para la prevención, según Lee, Y.,
et al. (2025), el uso de suturas barbadas para el
cierre fascial en laparotomías medias no
mostró una reducción estadística significativa
en la incidencia de HI del 3.4% a los 2 años en
comparación con las suturas convencionales.
Sin embargo, el autor enfatiza que la calidad
del cierre es fundamental, citando el ensayo
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STITCH que favorece la técnica de "pequeñas
mordidas" de 5 mm de avance y 5 mm de
profundidad frente a las mordidas grandes
tradicionales para reducir la necrosis tisular.
En cuanto a la elección del material de sutura,
existe un debate sobre el uso de suturas
continuas frente a discontinuas. Según Spear,
K., et al. (2025), las discrepancias en el
conocimiento sobre la relación sutura-herida
que debe ser de al menos 4:1 entre cirujanos
generales y ginecólogos podrían influir en las
tasas de hernia. El autor menciona que los
residentes de cirugía general tienden a aplicar
técnicas de cierre más actualizadas que sus
colegas de ginecología, lo que subraya la
necesidad de estandarizar los protocolos de
cierre fascial en la especialidad pélvica. No
obstante, Jerbaka, M., et al. (2022) sostienen
que, en cirugía robótica y laparoscópica
benigna, las diferencias en las complicaciones
herniarias mayores son mínimas, sugiriendo
que la precisión de la plataforma robótica
puede compensar en parte la curva de
aprendizaje del cierre de puertos.
Un punto de comparación esencial es por qué
las tasas de hernia varían entre especialidades,
según Spear, K., et al. (2025), las pacientes
ginecológicas tienen un riesgo de desarrollar
HI menor HR: 0.29 que aquellas sometidas a
procedimientos de cirugía general como
resecciones intestinales o laparotomías
exploratorias (Li, Y., et al. 2022). El autor
sugiere que esto podría deberse al carácter
electivo de la mayoría de las cirugías
ginecológicas y a la menor probabilidad de
contaminación bacteriana masiva en
comparación con la cirugía colorrectal.
Sin embargo, Smith, L., et al. (2024) en estos
casos mencionan que, aunque la ginecología
presenta las tasas más bajas de reparación de
HI documentadas, factores como la edad entre
51 y 70 años y un índice de comorbilidad de
Charlson 2 aumentan drásticamente el riesgo
de reintervención, esto indica que, si bien la
incidencia inicial puede ser menor, las
pacientes ginecológicas con múltiples
comorbilidades enfrentan una carga de
enfermedad similar a la de cirugía general. Por
otro lado, Kaya, A., et al. (2021) subrayan que
el riesgo se iguala en casos de malignidad
ginecológica, donde la complejidad del
procedimiento y la necesidad de
linfadenectomías aumentan el tiempo
quirúrgico y la morbilidad de la pared, la
ubicación de la incisión es un factor crítico en
la integridad fascial. Según Paulsen, C., et al.
(2020), las incisiones de la nea media
verticales conllevan un riesgo de hernia
incisional superior a las incisiones transversas
como Pfannenstiel. El autor explica esto
mediante la anatomía del piso pélvico y la
pared abdominal inferior, donde la vaina
posterior de los rectos está ausente por debajo
de la línea arcuata, dejando a la línea alba
vertical como un punto de debilidad mecánica
intrínseca.
En contraste, Carreras, S., et al. (2021)
reportan que, aunque la mayoría de sus
complicaciones ocurrieron en pacientes con
incisiones de Pfannenstiel, esto se debió
principalmente a que era la incisión más
practicada por razones estéticas, el autor
concluye que, independientemente del tipo de
incisión, la obesidad y la diabetes son los
factores que realmente comprometen la
cicatrización. Sin embargo, Yoo, J., et al.
(2022) introducen una distinción crucial: la
obesidad visceral medida por tomografía VFA
> 100 cm² es un predictor de hernia mucho
más potente que el IMC por sí solo (OR: 6.18).
Esto sugiere que la presión intrabdominal
generada por la grasa visceral es el principal
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motor de la herniación, independientemente de
la técnica de incisión utilizada. Un hallazgo
particular de esta revisión es la relación entre
la cirugía pélvica y las hernias de la región
inguinal. Según Coelho, J., et al. (2021), la
relación mujer y hombre en hernias femorales
es de 8:1, y más de un tercio de estas pacientes
tienen antecedentes de cirugía pélvica mayor,
el autor sugiere que la cirugía pélvica puede
alterar la estabilidad del ligamento redondo y
el canal femoral.
En este contexto, Hassine, H., et al. (2025)
presentan casos donde órganos reproductivos,
como las trompas de Falopio, se encuentran
dentro de sacos herniarios femorales
encarcelados, lo que resalta la necesidad de un
diagnóstico diferencial cuidadoso en mujeres
con dolor inguinal tras una cirugía pélvica.
Según Abebe, M., et al. (2022), el riesgo de
por vida de hernia inguinal en mujeres es del
3% y la debilidad preexistente exacerbada por
la presión de cirugías previas es un factor
clave. Finalmente, Stabilini, C., et al. (2023) y
Huerta, S., et al. (2025) coinciden en que,
aunque las técnicas mínimamente invasivas
han reducido el dolor agudo, el dolor crónico
post-reparación persiste en un 5-8% de los
casos, lo que impacta la calidad de vida a largo
plazo.
Por último, esta revisión subraya que las
complicaciones herniarias son eventos tardíos
que a menudo se pierden en los registros
quirúrgicos estándar. Según Celiksoy, H., et al.
(2023), la mayoría de las hernias tras
laparotomía ginecológica aparecen después del
primer año, con un pico de incidencia entre los
18 y 24 meses, el autor argumenta que los
estudios que solo reportan complicaciones a 30
días subestiman gravemente la carga de la
enfermedad. Lee, Y., et al. (2025) corroboran
esta visión, mostrando que la incidencia
acumulada de HI se duplica entre el primer y el
segundo año de seguimiento. En consecuencia,
se recomienda una vigilancia prolongada,
especialmente en pacientes con factores de
riesgo de alta grasa visceral u obesidad tipo II,
para permitir una intervención temprana y
evitar complicaciones graves como la
obstrucción intestinal documentada por Yan,
X., et al. (2024) y Sartori, A., et al. (2020).
Conclusiones
La hernia incisional se consolida como una
complicación tardía de gran relevancia tras las
intervenciones ginecológicas pélvicas, su
importancia radica no solo en su frecuencia,
especialmente tras laparotomías de línea
media, sino también en el impacto negativo
que genera en la calidad de vida de las mujeres
y en la carga económica que supone para los
sistemas de salud debido a la necesidad de
reintervenciones y el manejo de
complicaciones crónicas. El abordaje
laparoscópico reduce la morbilidad global,
pero no elimina el riesgo de defectos
herniarios, la aparición de hernias en el sitio
del trocar es una complicación persistente y a
menudo subestimada, cuya incidencia real es
superior a la reportada clínicamente. El uso de
técnicas de puerto único o de trocares de gran
diámetro sin un cierre fascial adecuado
mantiene a la paciente en un riesgo latente de
sufrir herniaciones umbilicales o en los sitios
de inserción.
La prevención efectiva de estas
complicaciones depende de un enfoque
multifactorial que combine la optimización de
los factores del paciente con una técnica
quirúrgica rigurosa, es fundamental identificar
a las pacientes con mayor riesgo, como
aquellas con obesidad visceral, edad avanzada
o paridad elevada, quienes presentan una
debilidad fascial preexistente. Paralelamente,
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la pericia en el cierre de la pared abdominal, el
uso de técnicas de sutura actualizadas y el
cierre sistemático de los defectos de los
trocares mayores a 10 mm son pilares
esenciales para reducir la incidencia de estas
patologías.
Finalmente, los resultados de este estudio
subrayan la necesidad imperativa de establecer
protocolos de seguimiento postoperatorio
prolongado, dado que los defectos de la pared
abdominal suelen manifestarse clínicamente
entre el primer y segundo año tras la cirugía,
una vigilancia a corto plazo resulta insuficiente
para capturar la magnitud real del problema,
solo mediante un seguimiento a largo plazo y
una estandarización de las estrategias
preventivas se pod mejorar la seguridad
fascial y los desenlaces funcionales en la
cirugía ginecológica pélvica.
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https://doi.org/10.3389/fsurg.2021.730875
Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No
Comercial 4.0 Internacional. Copyright © Eliana
Gissel Pila Guilcamaigua, Fernanda Díaz
Andrade, Karina Vannesa Contreras Villacrez y
Christopher Geordano Lozada Villacís.