Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 751
INFLUENCIA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA SALUD MENTAL EN MUJERES
DE EDAD REPRODUCTIVA
INFLUENCE OF GENDER-BASED VIOLENCE ON MENTAL HEALTH IN WOMEN OF
REPRODUCTIVE AGE
Autores: ¹Karina Fernanda Maigua Mullo, ²Varna Hernández Junco.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-7922-7512
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-7864-6723
¹E-mail de contacto: kmaigua7407@uta.edu.ec
²E-mail de contacto: v.hernandez@uta.edu.ec
Afiliación: ¹*
2*
Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
Articulo recibido: 27 de Enero del 2026
Articulo revisado: 31 de Enero del 2026
Articulo aprobado: 5 de Febrero del 2026
¹Estudiante de Medicina de la Universidad Técnica de Ambato (Ecuador).
²Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Central Marta Abreu de la Villas (Cuba), con 13 años de experiencia laboral. Master
en Dirección, egresada del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (Cuba). Doctor en Ciencias Técnicas egresada de la
Universidad de Matanzas (Cuba).
Resumen
La violencia de género simboliza un fenómeno
complejo y persistente, su prevalencia a nivel
mundial revela no solo la extensión del
problema, sino también su naturalización
dentro de estructuras culturales. El objetivo del
presente trabajo fue analizar la influencia de la
violencia de género en la salud mental de
mujeres en edad reproductiva y su detección
precoz para un abordaje integral. Se realizó una
revisión sistémica de artículos científicos en
repositorios científicos de alto impacto
utilizando términos DeCS/MeSH, los criterios
de inclusión son: artículos publicados desde
2020 hasta el 2025, considerando parámetros
de calidad y confiabilidad, así como artículos
en inglés y español, obteniendo un total de 324
artículos, de los cuales se seleccionaron 27
artículos para este estudio. La violencia de
género es un problema que afecta a millones de
mujeres en todo el mundo, independientemente
de su edad, nivel educativo o condición
socioeconómica, se manifiesta principalmente
con violencia física, sexual y psicológica,
impartida por parejas íntimas, familiares u otras
personas, cuyas consecuencias son amplias y
multidisciplinares con un fuerte impacto en la
salud mental, física y reproductiva. Los
estudios sugieren que la violencia sexual tiene
mayor impacto en la ansiedad, depresión e
ideación suicida en mujeres de edad fértil, por
lo que su investigación es fundamental para la
detección y el diseño de estrategias
preventivas.
Palabras clave: Violencia de género, Salud
mental, Abuso sexual, Ansiedad, Depresión,
Ideación suicida.
Abstract
Gender-based violence symbolises a complex
and persistent phenomenon, its prevalence
worldwide revealing not only the extent of the
problem, but also its normalisation within
cultural structures. The aim of this study was to
analyse the influence of gender-based violence
on the mental health of women of reproductive
age and its early detection for a comprehensive
approach. A systematic review of scientific
articles in high-impact scientific repositories
was conducted using DeCS/MeSH terms. The
inclusion criteria were: articles published
between 2020 and 2025, considering quality
and reliability parameters, as well as articles in
English and Spanish, obtaining a total of 324
articles, of which 27 articles were selected for
this study. Gender-based violence is a problem
that affects millions of women around the
world, regardless of their age, educational level
or socioeconomic status. It mainly manifests
itself in physical, sexual and psychological
violence perpetrated by intimate partners,
family members or other individuals, with far-
reaching and multidisciplinary consequences
that have a significant impact on mental,
physical and reproductive health. Studies
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suggest that sexual violence has a greater
impact on anxiety, depression and suicidal
ideation in women of childbearing age, making
research into this issue essential for detection
and the design of preventive strategies.
Keywords: Gender-based violence, Mental
health, Sexual abuse, Anxiety, Depression,
Suicidal ideation.
Sumário
A violência de gênero simboliza um fenômeno
complexo e persistente, cuja prevalência
mundial revela não apenas a extensão do
problema, mas também sua naturalização
dentro das estruturas culturais. O objetivo do
presente trabalho foi analisar a influência da
violência de gênero na saúde mental de
mulheres em idade reprodutiva e sua detecção
precoce para uma abordagem integral. Foi
realizada uma revisão sistemática de artigos
científicos em repositórios científicos de alto
impacto utilizando termos DeCS/MeSH. Os
critérios de inclusão foram: artigos publicados
entre 2020 e 2025, considerando parâmetros de
qualidade e confiabilidade, bem como artigos
em inglês e espanhol, obtendo um total de 324
artigos, dos quais 27 foram selecionados para
este estudo. A violência de gênero é um
problema que afeta milhões de mulheres em
todo o mundo, independentemente da idade,
nível educacional ou condição socioeconômica.
Ela se manifesta principalmente por meio de
violência física, sexual e psicológica, infligida
por parceiros íntimos, familiares ou outras
pessoas, cujas consequências são amplas e
multidisciplinares, com forte impacto na saúde
mental, física e reprodutiva. Estudos sugerem
que a violência sexual tem maior impacto na
ansiedade, depressão e ideação suicida em
mulheres em idade fértil, pelo que a sua
investigação é fundamental para a deteção e
conceção de estratégias preventivas.
Palavras-chave: Violência de gênero, Saúde
mental, Abuso sexual, Ansiedade, Depressão,
Ideação suicida.
Introducción
La violencia constituye un fenómeno social y
cultural que perjudica el desarrollo completo de
las personas, ya que vulnera su derecho a
convivir en un entorno libre de violencia. La
Organización Panamericana de la Salud define
la violencia como el uso deliberado de la fuerza
física, poder real o amenazas contra uno mismo,
una persona, grupo o comunidad, teniendo
como consecuencia el daño físico, psicológico,
muerte, mal o privación de desarrollo (OPS,
2021). Esta definición integrada se alinea con
los enfoques actuales en salud pública, ciencias
sociales, derechos humanos, y reconoce que la
violencia no se limita a las agresiones físicas:
también abarca dimensiones psicológicas,
estructurales y políticas (Blom, N., et al. 2023).
La violencia puede clasificarse por la naturaleza
de actos violentos, relación victima persona
agresora, y por motivos socioculturales o
situaciones de vulnerabilidad (Decombel, C., et
al. 2022).
La violencia de género hacia la mujer continúa
siendo una de las manifestaciones más claras de
la desigualdad, sumisión y poder ejercido los
por los hombres sobre las mujeres. La
Organización de las Naciones Unidas lo define
como cualquier tipo de violencia relacionado a
la pertenencia al género femenino que ocasione
o pueda causar un perjuicio o dolor físico,
sexual o psicológico para la mujer, además de
las amenazas de dichas acciones, la coacción o
la privación arbitraria de la libertad, ya sea en el
ámbito público o privado (ONU, 2020).
El origen de la violencia hacia la mujer está
sujeto a ideologías históricas de desigualdad de
género y sistemas patriarcales que se han
mantenido a lo largo del tiempo. A menudo, es
perpetrada por individuos que poseen más
poder físico, cultural o social y se manifiesta de
diversas formas, incluyendo agresiones físicas,
sexual y psicológicas (Maya, G., et al. 2024;
Pérez, A., et al. 2024). Además, la capacidad
reproductiva de las mujeres también se ve
afectada por este tipo de violencia sobre todo en
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víctimas de edades tempranas; estas situaciones
desarrollan patrones conductuales que hacen
someterse a escenarios similares de las que
fueron víctimas en su infancia y adolescencia
(Pérez, A., et al. 2024). En cuanto a la violencia
física, es definida como cualquier acto que
inflige daño no accidental, usando la fuerza
física o algún tipo de arma u objeto que pueda
provocar o no lesiones, ya sean internas,
externas, o ambas (Bonamigo, V., et al. 2022;
León, D., et al. 2025).
Por otro lado, la violencia sexual es la conducta
que atenta contra el derecho de la persona a
decidir libremente sobre su sexualidad. Incluye
el acceso carnal violento, cualquier tipo de
contacto sexual no genital impuesto sin el
consentimiento de la otra persona, la
prohibición del uso de métodos
anticonceptivos, la coerción para abortar y el
menosprecio sexual. Esta violencia puede
ejercerse a través de presiones físicas o
psicológicas con el fin de imponer una relación
sexual no deseada, recurriendo a la coacción, la
intimidación o la situación de indefensión de la
víctima (Salvador, L., et al. 2024).
En cambio, la violencia psicológica es cualquier
acto u omisión que dañe la estabilidad
psicológica, que puede consistir en:
negligencia, abandono, descuido reiterado,
celotipia, insultos, humillaciones, devaluación,
marginación, indiferencia, infidelidad,
comparaciones destructivas, rechazo,
restricción a la autodeterminación y amenazas;
las cuales conllevan a la víctima a la depresión,
al aislamiento, a la devaluación de su
autoestima e incluso al suicidio (Gómez, E.
2023).
Sin embargo, la violencia de género provoca
graves daños y secuelas en la salud física,
mental y social de las víctimas. A mayor
gravedad, diversidad de formas de maltrato,
intensidad y mayor tiempo de evolución, el
impacto en la salud mental será más
significativo. Por ello, es fundamental la
detección precoz por parte de los servicios
sanitarios (Essue, B., et al. 2024). La
infradetección es una realidad y una
preocupación institucional, puesto que tan sólo
se reconoce un porcentaje de casos muy inferior
al existente y en muchas ocasiones detectadas
tardíamente (Romero, L., et al. 2024).
A nivel mundial, uno de cada cuatro mujeres, a
partir de los 15 años experimentaron violencia
de género, siendo la violencia psicológica la
más prevalente, seguida por la violencia sexual,
añade que, aproximadamente el 30% de las
mujeres han sido víctimas de violencia física o
sexual a lo largo de su vida (OMS, 2021).
En ese mismo sentido, la Sociedad Alemana
para la Cooperación Internacional y la
Secretaría de Derechos Humanos (GIZ - SDH,
2019) señala las siguientes problemáticas en la
atención a víctimas de violencia de género en
Ecuador como son: la carencia de empatía,
pericia, así como la ignorancia del personal de
salud sobre las perspectivas de derechos
humanos y de género; además, de la
desconfianza de las víctimas en el sistema
gubernamental, provocada por la demora en las
acciones de las instituciones frente a incidentes
de violencia hacia las mujeres; la impunidad
frente a estos actos y crímenes de violencia
contra ellas, y la ausencia de confidencialidad,
lo que afecta la oportuna atención de las
instituciones que integran el Sistema Nacional
de Salud (SNS) (CEPAM, 2024).
En este contexto, es fundamental mejorar los
lazos entre las instituciones y las comunidades,
así como con las organizaciones del SNS. El
tratar a víctimas de violencia de género en la
Atención Primaria tiene connotaciones
relevantes, ya que son los primeros
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profesionales en quienes las mujeres confían su
situación de violencia, y por la conexión
emocional que se desarrolla en ese momento;
además, es fundamental que el personal de
salud conozca y brinde atención a los hijos e
hijas y al agresor (Fernández, A., et al. 2024).
El gobierno ecuatoriano promulgó en febrero de
2018 la Ley Orgánica Integral para Prevenir y
Erradicar la Violencia contra las Mujeres
(LOIPEVCM); esta ley surge como una forma
de respuesta al problema que requiere un
enfoque integral para unir esfuerzos en las áreas
de prevención, atención y reparación, a nivel
nacional como local, que priorice la protección
de las víctimas y evitar que la violencia llegue
al extremo de acabar con la vida de una mujer
(CEPAM, 2024).
La violencia de género representa un fenómeno
complejo y persistente que constituye una grave
violación de los derechos humanos con
profundas implicaciones para la salud pública.
En base a esta problemática, en el 2019 el
Ministerio de Salud Pública de Ecuador
actualizó la Norma Técnica para la Atención
Integral a víctimas de violencia basada en
género y graves violaciones a los derechos
humanos, la cual tiene como finalidad brindar
una atención integral en salud en casos de
violencia basada en género, mediante la
prevención, identificación, atención oportuna,
transferencia y seguimiento de las presuntas
víctimas de hechos de violencia de género, en
cualquier momento de su ciclo de vida en los
establecimientos de salud del SNS (MSP,
2019).
Por otra parte, tanto hombres como mujeres
pueden ser víctimas o agresores de la violencia,
sin embargo, la mujer es quien constantemente
la padece. Según la encuesta de relaciones
familiares y violencia de género contra las
mujeres, realizada en el Ecuador en el 2019, 65
de cada 100 mujeres entre 15 y más años
(64,6%) declaran haber experimentado una o
más formas de violencia de género física
(35.4%), psicológica (56.9%), sexual (32.7%) o
patrimonial (16.4%), por parte de cualquier
persona conocida o extraña, en los distintos
ámbitos del quehacer social. Es decir, a nivel
nacional, 5,785.295 millones de mujeres fueron
víctimas de violencia, siendo las mujeres
afroecuatorianas y las indígenas las más
afectada (INEC, 2019).
En adición, según el grupo etario (mujeres
mayores de 18 años), la prevalencia de la
violencia a lo largo de sus vidas supera el 65%,
esto significa que, de cada 10 mujeres adultas,
al menos 6 han experimentado violencia en
algún momento. Aunque la prevalencia es del
68,8% en mujeres de 30 a 44 años, las
diferencias con respecto a los grupos de 18 a 29,
45 a 64 y 65 años o más no son significativas.
En cuanto a la prevalencia en los últimos 12
meses, acorde a la aplicación de la encuesta en
el año 2019, las mujeres de 15 a 44 años son las
más afectadas por actos de violencia, siendo las
de 18 a 29 años las que presentan la cifra más
elevada (40,8%). Estos datos indican que,
aunque la violencia hacia las mujeres ocurre a
lo largo de diferentes etapas de la vida, el riesgo
es mayor a partir de los 18 años (INEC, 2019).
La problemática de la violencia contra la mujer
tiene un alcance mundial y se presenta en todas
las sociedades y culturas. Según investigaciones
acreditadas por la ONU, la violencia recibida
por parte de la pareja, el marido o familiar es la
principal causa de muerte y discapacidad en
mujeres de 15 a 44 años (ONU, 2025). La
violencia en la mujer no solo genera daños
físicos, si no también genera daños psicológicos
debido a las manipulaciones y miedo inyectado
por los agresores, afectando su vida personal,
laboral y social (Guerrero, J., et al. 2024). El
daño que genera la violencia de género hacia la
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salud mental de la mujer es: Depresión,
Trastorno de Estrés Postraumático y ansiedad
con una prevalencia del 70%, 29%, 175,
respectivamente. Además, en una revisión
sistemática se evidencia que aumenta el riesgo
de generar pensamientos o ideas suicidas y
angustia psicológica (White, S., et al. 2023;
Costales, A., & Arguello, E. 2023).
En el Ecuador, mujeres ctimas de violencia de
género presentan: quejas somáticas (54%),
ansiedad (66%), trastornos relacionados con la
ansiedad (48%) y depresión (52%). Dentro de
quejas somáticas se encuentra personas con
alguna preocupación por su salud o
enfermedades. En cuanto a la ansiedad, depende
de cualquier tipo de estrés postraumático o
tensión. En los trastornos relacionados con la
ansiedad se evidencia algunos miedos
específicos y poca confianza en sí mismas y en
sus posibilidades. La depresión se caracteriza
por mujeres sensibles, pesimistas, que se
sienten infelices una parte del tiempo (Costale,
A., et al. 2023). La violencia contra la mujer
ecuatoriana representa una amenaza
significativa en su independencia, salud y
bienestar general, generando consecuencias
sociales como: aislamiento, discriminación,
desigualdad, estigma y violaciones de los
derechos (Tejedor, J., et al. 2021).
Existen investigaciones que estudian y analizan
la violencia de género haciendo énfasis en la
violencia sexual y su afección en la salud
mental. Sin embargo, en la literatura consultada
se evidencia carencia sobre cómo evolucionan
los síntomas de salud mental en sobrevivientes
de abuso sexual, incluyendo seguimientos en
periodos de intervención o no intervención.
Además, no existen estudios comparativos de
programas de intervención culturalmente
sensibles y su impacto en reducción de síntomas
psicológicos. Los artículos reportan datos de
autoreporte, lo que constituye un obstáculo en
estimar la prevalencia real de violencia física,
sexual y psicológica en mujeres. Estos vacíos
marcan oportunidades para el desarrollo del
presente artículo
Materiales y Métodos
La presente investigación corresponde a un
estudio de revisión sistemática utilizando la
metodología Prisma 2020 para analizar la
influencia de la violencia de género en la salud
mental de mujeres en edad reproductiva. El
alcance de la revisión es de tipo descriptivo, ya
que busca sintetizar y organizar la información
disponible sin realizar pruebas estadísticas ni
metaanálisis.
Para la búsqueda de información se utilizó bases
de datos de alto impacto académico y relevancia
en ciencias de la salud: PubMed, PubMed
Central (PMC), Elsevier (ScienceDirect),
SpringerLink y SciELO, muchas de ellas
indexadas en Scopus, Web of Science, JCR
(Journal Citation Reports), Latindex, y SciELO.
La inclusión de bases ampliamente indexadas
garantiza un mayor rigor científico y calidad de
los estudios revisados.
La búsqueda se realizó en los idiomas inglés y
español, con la intención de incluir estudios de
diversos países y evitar sesgos por idioma. Para
garantizar una búsqueda amplia se emplearon
términos según las DeCS/MeSH. La
combinación de estos términos se realizó
mediante operadores booleanos como: AND,
OR y NOT. Algunas combinaciones utilizadas
fueron: “gender-based violence” AND “mental
health” AND “women of reproductive age”
AND “Sex Offenses”; “intimate partner
violence” AND depression OR anxiety;
“violencia de género” AND “salud mental”
AND “mujeres en edad reproductiva” AND
“abuso sexual”. Estas estrategias permitieron
acotar la búsqueda y obtener artículos
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estrictamente relacionados con el tema
estudiado.
Se incluyeron artículos que incluya población
de niñas, adolescentes, mujeres en rango de
edades de 13 a 45 años, exposición acumulativa
o múltiple de violencia de género, estudios que
evalúen depresión, ansiedad, depresión,
trastorno de estrés postraumático, ideas o
conductas suicidas, abuso sexual, salud mental,
estrategias terapéuticas, artículos publicados
entre los años 2020 hasta el 2025, dentro de los
cuales se consideraron artículos originales:
revisiones sistémicas (1), estudio retrospectivo
(3), análisis de cohorte (1), estudio transversal
(5), estudio longitudinal (1), estudio
cuantitativo (2), estudio cualitativo (1) estudio
mixto: cualitativo y mixto (2), ensayo clínico no
aleatorizado prospectivo (1) estudio
longitudinal retrospectivo (1), estudio
descriptivo retrospectivo (1), estudio
poblacional transversal (2), estudio de cohorte
prospectivo (2), estudio prospectivo (1), síntesis
de teoría narrativa (1) estudio observacional
transversal (1). No se incluyeron artículos sin
libre acceso, tesis, libros ni literatura sin rigor
científico, artículos que abiorden violencia en
general, trauma sin enfoque en la violencia de
género, investigaciones en las que la violencia
de género no sea objetivo central.
Los estudios analizados proceden de diversos
países, principalmente de Estados Unidos (7),
Brasil (3), Francia (1), Australia (1), Suecia (2),
Burundi (1), Uganda (2), Turquía (1), Nepal (1),
Islandia (1), Costa de Marfil (1), Sudan (1),
África (1), Malawi (1), China (1) y
Multinacional (1), lo que permite analizar
artículos con una perspectiva multicultural del
fenómeno, reflejando la presencia universal de
la violencia de género y sus consecuencias en
salud mental. Se evidencia limitada presencia
de investigaciones en población de América
Latina. Después de una rigurosa selección de
artículos, se llevó a cabo un proceso de
selección conforme a los criterios de inclusión
y exclusión previamente definidos. Los
artículos elegidos fueron analizados en función
de su metodología, solidez de la evidencia y
relación con el tema investigado.
Diagrama 1: Diagrama de flujo PRISMA para
la revisión “Influencia de la violencia de
género en la salud mental en mujeres de edad
reproductiva”
Fuente: Elaboración propia
Se empleó la metodología PRISMA 2020. Se
recopilaron 324 artículos de distintas bases de
datos científicas como: PubMed (227), seguida
de PMC (52), Elsevier (22), SpringerLink (10),
SciELO (7) y Web of Science (6); se eliminaron
127 artículos antes de ser analizados por ser
estudios duplicados (100), estudios marcados
como no aptos por herramientas de
automatización (22), estudios eliminados por
otros motivos: resúmenes (2); tesis (2); artículos
pagados (1). Seguidamente se revisaron 197
artículos a texto completo, y se excluyeron
aquellos que no abordaban la violencia (46), no
incluían mujeres en edad reproductiva (46), no
consideraban la salud mental (32) o no
incorporaban el abuso sexual (29). Finalmente,
tras aplicar de manera rigurosa los criterios de
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inclusión y exclusión, se analizan 26 estudios en
esta revisión sistemática (Diagrama 1).
Resultados
En la tabla 1 se recopilaron los principales
hallazgos del análisis de 27 artículos que
incluían información sobre la influencia de la
violencia de género, especialmente la violencia
sexual en mujeres de edad reproductiva y las
consecuencias en su salud mental. Los artículos
incluían datos de diversas regiones geográficas:
Estados Unidos, Brasil, Francia, Australia,
Suecia, Burundi, Uganda, Turquía, Nepal,
Islandia, Costa de Marfil, Sudan, África,
Malawi, China y Multinacional, evidenciando
que el tema de violencia no afecta solo a países
de altos ingresos.
Se incluyeron diferentes tipos de diseños: una
revisión sistémica (O'Doherty, L., et al. 2023),
seis estudios retrospectivos; cohorte, casos y
controles (Torres, A., et al. 2022; Hösükler, E.,
et al. 2022; Mainali, P., et al. 2023; Rajan, G.,
et al. 2021; Yildiz, M., et al. 2022; Roberts, A.,
el al. 2023), nueve transversales (Li, J., et al.
2023; Hahn, C., et al. 2021; Marquez, N., et al.
2024; Mustafa, T., et al. 2025; Baiden, P., et al.
2021; Kisaakye, P., et al. 2023; Reynaud, E., et
al. 2023; Howard, A., et al. 2021; Fan, A., et al.
2021), un estudio longitudinal (Ling, M., et al.
2023), un estudio cuantitativo (Isaac, S., et al.
2023; Sinko, L., et al. 2022), uno cualitativo
(Shrestha, R., et al. 2024), dos estudio mixto:
cualitativo y cuantitativo (Ullman, S., et al.
2022; Logie, C., et al. 2023), tres ensayos
clínicos no aleatorizados prospectivos
(Schneider, J., et al. 2025; Johansson, F., et al.
2024; Yeh, M., et al. 2021), una síntesis de
teoría narrativa (Sigurdardottir, S., et al. 2021).
Se evidencia que el eje más analizado en estas
investigaciones es el abuso sexual y su
asociación con la salud mental, sin embargo,
nueve de los artículos son estudios
transversales, lo que limita establecer
causalidad temporal y comprensión de
trayectorias longitudinales de salud mental.
También se destacan seis estudios con corte
retrospectivo que utilizaron una variedad de
métodos de recogida de información, como son:
encuestas en grupo de poblaciones
universitarias, población regional de cada país
donde se realizó el estudio, revisión de historias
clínicas hospitalarias, entrevista cualitativa en
profundidad, instrumentos estandarizados de
salud mental (polisomnografía, biomarcadores
inflamatorios y evaluaciones neurocognitivas y
de actividad cortical), evaluaciones clínicas
especializadas y métodos participativos e
innovadores como: intervenciones familiares
narrativas y herramientas educativas basadas en
cómics.
Mientras que, cuatro de los artículos son
prospectivos e incluyen periodos de
seguimiento después de un episodio de
violencia de género, especialmente el abuso
sexual y seguimiento posterior a intervenciones
médicas, los periodos de seguimiento son desde
el mes 0 a los 3 meses y al año de intervención.
Del mismo modo, dos estudios cualitativos, uno
estudio cuantitativo y dos estudios mixtos
proporcionan una comprensión más completa y
contextualizada del impacto de la violencia en
la salud mental, enfatizando en las experiencias
subjetivas de las mujeres, revelando
significados, percepciones y barreras de acceso
a apoyo, que no pueden analizarse únicamente
con métodos cuantitativos. En el mismo
sentido, una revisión sistémica por su alto nivel
de evidencia evalúa la efectividad de terapias
cognitivo conductuales, conductuales en
sobrevivientes de violencia. Finalmente, el
artículo de síntesis teórica narrativa permite la
agrupación y desarrollo de teorías existentes.
Por otra parte, en esta revisión sistemática tan
solo cinco artículos abarcan y evalúan
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estrategias terapéuticas y preventivas basadas
en la evidencia, y cuatro artículos reportan
experiencias negativas con proveedores de la
salud. La población estudiada fue
especialmente en niñas y adolescentes, en rango
de edades de 13 a 24 años y mujeres adultas
hasta 45 años aproximadamente, esto con el
objetivo de analizar el impacto de la violencia
sexual desde edades tempranas hasta la adultez,
incluyendo su impacto a largo plazo.
Tabla 1. Impacto de la violencia de género en la salud mental en mujeres en edad reproductiva
Tema
Autor/País
Objetivo
Metodología
Resultados principales
Revista
Intervenciones
psicosociales para
sobrevivientes de
violación y agresión
sexual vividas durante
la edad adulta
O'Doherty,
L., et al.
2023/Multi
nacional
Evaluar la efectividad de
intervenciones
psicosociales para reducir
trastornos de estrés
postraumático, ansiedad,
depresión tras violación,
agresión o abuso sexual en
la edad adulta.
Revisión sistemática,
incluyo 36 estudios,
población 3992 adultos
sobrevivientes de
violación/agresión sexual.
Las terapias
cognitivo-conductuales y
conductuales mostraron
disminuciones clínicamente
significativas en la sintomatología
por trastorno de estrés y depresión
postraumáticos.
Cochrane
Database of
Systematic
Reviews
Violencia sexual que
padecen las mujeres en
la adolescencia
temprana y tardía:
atención proporcionada
y de seguimiento
Torres, A.,
et al.
2022/Brasil
Comparar características
clínicas de violencia sexual
según la etapa de la
adolescencia. Comparando:
reacciones físicas,
psicológicas y sociales
observadas en los primeros
seis meses de seguimiento
ambulatorio; y analizar la
atención médica y las
demandas legales y
sociales.
Estudio retrospectivo;
revisión de 521 historias
clínicas de adolescentes
atendidas en hospital de
referencia.
El grupo de adolescencia tardía
reporto mayor sintomatología
física, alteraciones en el sueño,
ansiedad, uso de alcohol y
atención recibieron atención de
emergencia hasta 72 horas
después del episodio. Mientras
que, el grupo de adolescencia
temprana sufrió mayor
victimización intrafamiliar y
retraso en búsqueda de ayuda. Sin
embargo, la vergüenza seguido de
la culpa fue el sentimiento más
expresado en ambos grupos. Alta
pérdida en seguimiento (48%).
Rev. Bras.
Ginecol.
Obstet.
Evaluación de las
víctimas de abuso
sexual de menores y
adolescentes
Hösükler,
E., et al.
2022/Turqu
ía
Analizar características
sociodemográficas y
consecuencias
psicosociales (salud
mental, anogenital y físico)
en víctimas de abuso
sexual.
Estudio retrospectivo
incluyo 134 niños con la
denuncia de abuso/agresión
sexual.
El 10,4% de la población
desarrollo depresión después de
los abusos, indicando secuelas
psicosociales significativas pese a
hallazgos físicos frecuentemente
normales. Los trastornos mentales
eran significativamente mayores
en los casos de abuso recurrente,
este trastorno se ve más afectado
acorde al tiempo de duración del
abuso.
Turkish
Archives of
Pediatrics
Abuso infantil y
función cognitiva en
una gran cohorte de
mujeres de mediana
edad
Roberts, A.,
el al.
2023/EE.U
U.
Comparar la asociación
entre antecedentes de abuso
infantil con la función
cognitiva y salud mental en
mujeres de mediana edad.
Análisis de cohorte con
medidas estandarizadas de
abuso infantil retrospectivo
y evaluación de desempeño
cognitivo, síntomas
depresivos/ansiosos en
mujeres adultas.
El abuso infantil se asoció con
peores resultados en funciones
cognitivas (reacción psicomotora
simple, atención, memoria de
trabajo, función ejecutiva y
aprendizaje) y mayor prevalencia
de síntomas psiquiátricos
(depresión/ansiedad). Los efectos
persistieron tras ajuste por
variables demográficas y de salud,
lo que sugiere impactos
neuropsicológicos a largo plazo
derivados del trauma infantil.
Journal of
Affective
Disorders /
Public
Health
Síntomas de ansiedad y
depresión entre los
sobrevivientes
juveniles del abuso
sexual infantil: un
análisis de la red
Li, J., et al.
2023/China
Analizar cómo se
relacionan síntomas de
ansiedad y depresión en
jóvenes sobrevivientes de
abuso sexual en la infancia,
utilizando análisis de red
para identificar relaciones
sintomáticas clave.
Estudio transversal con
modelos de análisis de red
para examinar relaciones
entre síntomas ansiosos y
depresivos en una muestra
de sobrevivientes de abuso
sexual en infancia;
instrumentos
estandarizados para evaluar
gravedad de síntomas.
El análisis de red reveló
interconexiones sustanciales entre
síntomas de ansiedad y depresión.
se evidenc que dentro de estas
escalas el "Controlar la
preocupación", "Estado de ánimo
triste" y "Energía" fueron
síntomas centrales más críticos en
sobrevivientes de abuso sexual
infantil. Sin embargo, en el sexo
femenino los síntomas que
predominaron fueron:
preocupación y el suicidio.
BMC
Psychology
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 759
Características del
sueño y marcadores
inflamatorios en
mujeres con trastorno
de estrés postraumático
Ling, M., et
al.
2023/Brasil
Analizar la relación entre
parámetros objetivos y
subjetivos de: sueño,
síntomas de trastorno de
estrés postraumático y
marcadores inflamatorios
en mujeres con TEP
secundario a agresión
sexual.
Estudio longitudinal evaluó
57 mujeres con TEP
utilizando
polisomnografía, escalas
clínicas y biomarcadores
inflamatorios con
evaluación basal y a 1 año.
La calidad de sueño, insomnio y la
severidad de los síntomas del
trastorno de estrés postraumático
presenta mejoría clínica, Sin
embargo, los marcadores
inflamatorios aumentaron. La IL-
6 aumenta con un índice de
excitación elevado, la Proteína C
Reactiva aumenta cuanto más
severo es el insomnio. Estos
hallazgos sugieren que los
procesos neurobiológicos pueden
avanzar independientemente de
los síntomas de TEP.
BMC
Psychiatry
Violencia de por vida e
ideación suicida entre
las mujeres jóvenes (18
a 24 años) en Uganda:
Resultados de una
encuesta basada en la
población
Kisaakye,
P., et al.
2023/Ugan
da
Analizar si el antecedente
de violencia (sexual, física
o emocional) a lo largo de
la vida se asocia con
ideación suicida en mujeres
jóvenes de 1824 años.
Estudio poblacional
transversal realizado
mediante encuesta; análisis
de asociaciones entre
distintos tipos de violencia
vivida y la presencia de
ideación suicida.
La violencia de por vida presenta
altas tasas de ideación suicida en
comparación con grupos que no
han sufrido violencia. Además, las
mujeres que sufren violencia
emocional tienen tasas más altas
de ideación suicida en
comparación con las que sufren
violencia sexual y física.
PMC
Asociación entre la
experiencia de la
violencia sexual y el
insomnio en una
muestra nacional de
adultos franceses
Reynaud,
E., et al.
2023/Franci
a
Evaluar la relación entre
experiencia de violencia
sexual a lo largo de la vida
e insomnio en población
adulta.
Estudio transversal
poblacional; 25 319
adultos.
Las personas con antecedentes de
violencia sexual (infancia o
adultez) presentaron mayor
prevalencia de insomnio. La
violencia sexual se asoció de
forma independiente con mayor
probabilidad de insomnio, incluso
tras ajustar por variables
sociodemográficas.
Sleep
Medicine
Experiencias de las
mujeres accediendo a la
atención de la salud
mental en Australia
después de la violencia
sexual en la edad adulta
Isaac, S., et
al.
2023/Austr
alia
Evidenciar las experiencias
de mujeres adultas con
historial de abuso sexual en
el acceso y uso de servicios
de salud mental,
identificando barreras,
percepciones y respuestas
clínicas.
Estudio cualitativo
exploratorio con entrevistas
narrativas en profundidad a
29 mujeres adultas.
La atención de salud mental que
frecuentemente no reconoce ni
profundiza en la historia de
violencia sexual o trauma previo,
con respuestas clínico-
organizativas centradas en
síntomas aislados en vez del
contexto traumático subyacente.
Se identificaron cuatro temas
centrales en cada entrevista: Está
en el pasado, no es gran cosa,
navegando un laberinto, somos las
expertas, haz lo que decimos. Se
documentaron experiencias de
énfasis biomédico rígido, falta de
formación específica en trauma
para profesionales y prácticas que
pueden retraumatizar a las
mujeres.
Violence
Against
Women
Prevalencia del abuso
infantil y comorbilidad
mental común entre
estudiantes de medicina
de la Universidad de
Jartum, Jartum, Sudán
Mustafa, T.,
et al.
2025/Sudan
Investigar la prevalencia de
abuso y maltrato infantil y
como se asocia con la salud
mental en estudiantes
universitarios .
Estudio transversal
analítico con una población
de 313 estudiantes
universitarios.
Estudiantes universitarios con
antecedentes de abuso o asalto
sexual en la infancia presentan
mayor prevalencia de angustia
psicológico, otras formas de
maltrato emocional tendrían un
impacto en la afección mental más
grave.
Publicación
en una
revista
biomédica
Sobrevivientes de
agresiones sexuales
afroamericanas y
búsqueda de ayuda para
la salud mental: Estudio
de métodos mixtos
Ullman, S.,
et al.
2022/EE.U
U.
Indagar cómo las
afroamericanas
sobrevivientes agresión
sexual buscan ayuda para
su salud mental, incluyendo
barreras, facilitadores y
experiencias con
profesionales.
Estudio mixto: encuesta
cuantitativa y entrevistas
cualitativas en 836 mujeres
supervivientes
afroamericanas.
Mujeres sobrevivientes de
agresión sexual, buscan ayuda de
profesionales de forma limitada y
tardía pese al impacto psicológico
que el abuso sexual genera en la
salud mental. Menos de un tercio
de los participantes busco ayuda
psicológica formal, esto mediado
por factores culturales, sociales y
experiencias con el personal de
salud sin embargo condiciones
sociodemográficas se ven
implicadas en la búsqueda de
apoyo psicológico.
Violence
Against
Women
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 760
La discapacidad
percibida para
participar en la toma de
riesgos sexuales:
Síntomas de estrés
postraumáticos y una
mala regulación
conductual
Hahn, C., et
al.
2021/EE.U
U.
Explorar cómo el abuso
sexual antes de los 18 años
se asocia con síntomas de
TEP, regulación conductual
y la probabilidad percibida
de participación en
conductas sexuales de
riesgo.
Estudio transversal con
análisis de trayectoria. Se
incluyeron 88 mujeres
universitarias con historial
de abuso sexual en infancia.
La mayor severidad de abuso se
asoció con mayor severidad de
síntomas TEP, estos síntomas
predijeron peor regulación
conductual. Mujeres con
antecedentes de abuso sexual
infantil pueden participar en
actividades sexuales de riegos
debido al impacto del TEPT en la
mala regulación del
comportamiento.
Journal of
Interperson
al Violence
Acoso sexual, violencia
sexual y posteriores
depresión y síntomas de
ansiedad entre
estudiantes
universitarios suecos:
un estudio de cohorte
Johansson,
F., et al.
2024/Sueci
a
Determinar el efecto de
episodios reciente a acoso y
violencia sexuales se
relaciona con cambios en
síntomas de ansiedad y
depresión a lo largo de 9
meses.
Estudio de cohorte
prospectivo; >3500
estudiantes suecos
evaluados repetidamente
cada 3 meses durante 1 año
mediante encuestas Web.
La atención sexual no deseada se
asoció con mayor ansiedad y el
sexo contra la propia voluntad con
mayor depresión a los tres y seis
meses, evidenciando que el
impacto en la salud mental varía
según el tipo de acoso o violencia
sexual y es más intenso cerca del
momento de la exposición.
Social
Psychiatry
and
Psychiatric
Epidemiolo
gy
Calidad subjetiva y
objetiva del sueño en
mujeres jóvenes con
trastorno de estrés
postraumático tras
agresión sexual: un
estudio prospectivo
Yeh, M., et
al.
2021/Brasil
Evaluar la calidad del
sueño, tanto subjetiva como
objetiva, entre mujeres con
TEP tras agresión sexual en
comparación con mujeres
sanas y su evolución basal y
después de un año de
tratamiento.
Estudio prospectivo
incluyó 74 mujeres con
TEP por agresión sexual y
64 controles sanos;
utilizando evaluaciones
clínicas, cuestionarios de
sueño, y polisomnografía
en laboratorio; con
tratamiento farmacológico
y/o psicológico y
seguimiento anual.
El grupo con TEP presentó peor
calidad de sueño subjetiva y
puntuaciones más altas en
medidas clínicas que controles. La
calidad del sueño en mujeres con
TEP se ve afectada y puede afectar
las respuestas de tratamiento a
largo plazo. Una mejor calidad del
sueño se asocia significativamente
con la mejora del TEP,
independientemente de la
depresión y la ansiedad.
European
Journal of
Psychotrau
matology
Prevención del abuso
sexual infantil
Refuerzo de la salud
mental relacionada
utilizando una
intervención familiar de
negociación en Burundi
Schneider,
J., et al.
2025/Burun
di
Desarrollar y evaluar un
enfoque de comunicación
familiar narrativa para la
prevención del deterioro de
la salud mental en niñas
abusadas sexualmente.
Ensayo clínico no
aleatorizado prospectivo:
grupo de intervención de y
grupo control en 102 niñas
y adolescentes
sobrevivientes de abuso
sexual infantil.
La intervención contó con 3
sesiones en cada sesión se recibió;
Psicoeducación, capacitación en
habilidades parentales, terapia de
exposición narrativa preventiva.
El grupo que recibió la
intervención a los 3 y 12 meses
mostro mejoras significativas en
su salud mental, síntomas de estrés
postraumático significativamente
menores y mayor aceptación
parental en comparado con el
grupo control.
Research
on Child
and
Adolescent
Psychopath
ology
Abuso sexual y su
impacto en la ideación e
intentos suicidas y
enfermedades
psiquiátricas en niños y
adolescentes con
trastorno de estrés
postraumático
Mainali, P.,
et al.
2023/EE.U
U.
Evaluar características
clínicas comorbilidades y
conducta suicida en niñas y
adolescentes con y sin
antecedente del abuso
sexual.
Estudio retrospectivo de
cohorte utilizando la base
de datos National Inpatient
Sample.
El grupo con antecedente de abuso
sexual presenta una elevada tasa
de trastorno depresivo mayor y
abuso en el uso de sustancias,
además de mayor porcentaje en
ideación o intento suicida. Los
resultados demuestran que no solo
basta tratar el trastorno de estrés
postraumático, sino que es crucial
evaluar y atender otras
condiciones psiquiátricas para
reducir el riesgo de suicidio en
esta población.
Primary
Care
Companion
for CNS
Disorders
Efectos duraderos de
los traumas de la vida
temprana en la Ideación
suicida de adultos
Yildiz, M.,
et al.
2022/EE.U
U.
Examinar de qué manera
las diferentes formas de
trauma en la infancia
afectan la ideación suicida
en la edad adulta. Además,
investigar la angustia
psicológica, impotencia
subjetiva y el rechazo social
percibido.
Estudio longitudinal
retrospectivo cuantitativo,
con una muestra
representativa de 14 385
participantes.
Los tres tipos de trauma se
asociaron significativa con un
riesgo mayor de ideación suicida
en la edad adulta, se expresa como
malestar psicológico (depresión y
ansiedad), sentimiento de
impotencia subjetiva, percepción
del rechazo social. El abuso sexual
temprano es uno de los traumas
que tiene efectos persistentes en la
edad adulta particularmente en la
ideación suicida.
Journal of
Child &
Adolescent
Trauma
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 761
Retraso el acceso
sanitario entre las
víctimas de abusos
sexuales, entendido a
través de mecanismos
de vigilancia interna y
externa
Rajan, G.,
et al.
2021/Sueci
a
Evaluar la calidad de ayuda
clínica especializada en
mujeres sobrevivientes de
abuso sexual con enfoque
en la divulgación, la salud
mental y el acceso
adecuado a la atención
médica.
Estudio descriptivo
retrospectivo analizando
datos clínicos de 100
pacientes.
Las barreras internas actúan como
un bloqueo de personas,
deteniendo a las víctimas de abuso
sexual a acceder a los servicios
médicos o psicológico cuando lo
necesitan, mientras que, las
barreras externas generan
experiencias negativas al intentar
recibir ayuda o son tratados sin un
enfoque en el trauma. La
combinación de estas barreras crea
un círculo de acceso tardío,
agudizando problemas de salud
física y mental relacionadas con el
abuso sexual.
Nordic
Journal of
Psychiatry
Resultados de métodos
mixtos del estudio
piloto de cómic
participativo de
Ngutulu Kagwero
(agentes de cambio)
sobre atención clínica
posterior a la violación
y prevención de la
violencia sexual con
jóvenes refugiados en
un entorno humanitario
en Uganda
Logie, C., et
al.
2023/Ugan
da
Evidenciar la intervención
cómica participativa para
aumentar conocimientos y
aceptación post-exposición
para prevenir la violencia
sexual y de género.
Estudio piloto con métodos
mixtos, empleando enfoque
cuantitativo pre-post
exposición y análisis
cualitativo complementario
en refugiados de 16 a 24
años. Con el uso de comics
que tengan contenido
posterior a una violación,
prevención de violencia de
género y sexual.
El apoyo basado en cómics
participativos contribuye a
mejorar el conocimiento y la
aceptación tras una violación,
facilitando procesos de
comprensión y afrontamiento en
las personas sobrevivientes.
Además, este enfoque favorece la
reducción de estigmas sociales,
fortalece el desarrollo de
habilidades para actuar en
contextos de violencia y se asocia
con una disminución de la
sintomatología depresiva
posterior a las intervenciones.
Global
Public
Health
Los correlatos
neuronales del control
cognitivo en mujeres
con antecedentes de
violencia sexual
sugieren una actividad
cortical prefrontal
alterada durante el
procesamiento
cognitivo
Sinko, L., et
al.
2022/EE.U
U.
Evaluar como el impacto de
antecedentes de violencia
sexual genera alteraciones
en la actividad cortical
prefrontal.
Estudio cuantitativo piloto
en mujeres de 21 a 30 años
con y sin antecedentes de
violencia sexual.
Mujeres con antecedentes de
violencia sexual presentan niveles
significativamente mayores de
depresión, ansiedad estrés
postraumático e impulsividad.
Además de alteraciones en la
actividad prefrotal por
hipoactividad durante la
inhibición de respuesta e
hiperactividad durante una
respuesta ejecutiva esto como
consecuencia de modificaciones
funcionales en redes ejecutivas y
de control emocional.
Women’s
Health
Percepciones sobre la
violencia contra la
mujer y sus impactos en
la salud mental y los
mecanismos de
respuesta entre los
actores comunitarios:
un estudio cualitativo
de Nepal
Shrestha,
R., et al.
2024/Nepal
Explorar el impacto de la
violencia de género en
mujeres desde la
perspectiva de proveedores
de salud y sobrevivientes,
con el fin de diseñar
programas de apoyo
aceptables por la
comunidad.
Estudio cualitativo
exploratorio, utilizando un
total de 21 entrevistas.
La violencia física y psicológica
fue el tipo de violencia más común
y normalizado en la vida
cotidiana, arraigada en prácticas
culturales como el sistema de
dotes, los roles patriarcales y la
preferencia por hijos varones; en
este contexto, muchas mujeres no
buscan ayuda profesional debido
al estigma social, la vergüenza y el
temor a la humillación pública,
mientras que los servidores de
salud carecen de capacitación
formal para abordar la violencia y
brindar apoyo psicosocial,
principalmente por la ausencia de
protocolos estandarizados.
BMC
Health
Services
Research
Sufrimiento
persistente: Las graves
consecuencias de la
violencia sexual contra
las mujeres y las niñas,
su búsqueda de
sanación interior y la
importancia del
movimiento #MeToo
Sigurdardot
tir, S., et al.
2021/Island
ia
Estudiar las consecuencias
en mujeres víctimas de
violencia sexual a lo largo
de la vida y la búsqueda de
sanación interna y analizar
el impacto del movimiento
MeToo.
Síntesis de teoría narrativa
basado en investigación
literaria de estudios de
violencia.
La violencia sexual provoca dolor
crónico y multifacético con graves
repercusiones en la salud física,
psicológica y sexual; en la
infancia se asocia con amenaza,
humillación, culpa y deterioro de
la autoestima, y en la adultez con
depresión severa, fatiga crónica y
trastornos del sueño. El
movimiento MeToo ha permitido
visibilizar su impacto y reducir el
silencio y los estigmas asociados.
Internation
al Journal
of
Environme
ntal
Research
and Public
Health
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 762
Violencia sexual que
afecta a las trabajadoras
sexuales en Costa de
Marfil: prevalencia,
contexto y
consecuencias
asociadas en materia de
salud mental y
consumo de sustancias
Marquez,
N., et al.
2024/Costa
de Marfil
Investigar la prevalencia de
violencia sexual en mujeres
trabajadoras sexuales y su
impacto en la salud mental
el consumo de sustancia.
Estudio transversal
analítico utilizando una
encuesta integrada bio
conductual aplicada a 111e
trabajadoras sexuales.
Las trabajadoras sexuales víctimas
de violencia sexual registraron
mayor probabilidad de ideación
suicida seguido por consumo de
drogas ilícitas, alcohol, sin
embargo, las mujeres reconocen la
necesidad de ayuda, pero reflejan
una brecha en el acceso efectivo a
servicios de apoyo social y
servicios de salud mental esto
subraya la necesidad de
intervenciones estructurales,
sanitarias y comunitaria.
BMC
Public
Health
Iniciación sexual
forzada y temprana,
factores de riesgo y
problemas de salud
asociados entre
adolescentes y mujeres
jóvenes: encuestas
sobre violencia contra
niños y jóvenes, nueve
países del PEPFAR,
2007-2018
Howard, A.,
et al.
2021/África
Analizar la prevalencia de
violencia sexual, inicio
sexual y debut sexual en la
infancia y evaluar los
factores de riesgos
asociados.
Estudio observacional
transversal analítico basado
en encuestas poblacionales
con adolescentes de 13 a 24
años.
Experiencias como el inicio sexual
forzado y debut temprano es
frecuente en este grupo de estudio,
esto se asocia con comportamiento
sexuales de riesgo y problemas de
salud mental. El inicio sexual
forzado se asoció con estar soltera
ser víctima de violencia,
enfermedades de transmisión
sexual. Mientras que el debut
sexual temprano se asocia con
educación incompleta,
matrimonio ser víctima pasiva de
violencia en la infancia.
Psiquiatría
BMC
Aplicación de modelos
de ecuaciones
estructurales para medir
la exposición a la
violencia y su impacto
en la salud mental:
Encuesta sobre la
violencia contra niños y
mujeres jóvenes en
Malawi, 2013
Fan, A., et
al.
2021/Mala
wi
Examinar las diferentes
formas de violencia durante
la infancia y su relación con
la salud mental.
Estudio observacional
transversal con análisis
cuantitativo en una
población de 2162
participantes.
A lo largo de la vida las mujeres
tienen mayor probabilidad se ser
víctimas o experimentar violencia
sexual, esta exposición antes de
los 18 años se asocia con niveles
elevados de angustia mental y
emocional esto se intensifica si
existe exposición acumulada a
violencia. A mayor edad menor
episodios de violencia mientras
que el malestrar psicológico
aumenta con la edad
Journal of
Interperson
al Violence
Asociación entre la
primera relación sexual
y la victimización por
violencia sexual,
síntomas de depresión y
conductas suicidas
entre adolescentes en
Estados Unidos:
hallazgos de la
Encuesta Nacional
sobre Conductas de
Riesgo en Jóvenes de
2017 y 2019
Baiden, P.,
et al.,
2021/EE.U
U.
Analizar la relación entre la
primera relación y
victimización sexuales con
síntomas de síntomas de
depresión y
comportamientos suicidad
en adolescentes
sexualmente activos.
Estudio transversal
analítico con datos
epidemiológicos de
encuestas nacionales.
La primera relación sexual antes
de los 13 años se asocia con mayor
ideación, planeación e intentos
suicidas. El sexo forzado se asocia
con victimización sexual,
síntomas depresivos e indicadores
suicidadas con un fuerte impacto
en afección mental. Esto evidencia
que ambos panoramas de relación
sexual se asocian con síntomas de
depresión y comportamientos
suicidas.
Internation
al Journal
of
Environme
ntal
Research
and Public
Health
Fuente: Elaboración propia
Discusión
El presente estudio analizó la influencia de la
violencia de género en la salud mental de
mujeres en edad reproductiva y su detección
precoz para un abordaje integral. Los hallazgos
evidencian que la violencia de género
especialmente la violencia sexual, constituye un
determinante crítico para la salud mental en
mujeres en edades de 13 a 45 años
aproximadamente, con manifestaciones que van
desde síntomas de estrés postraumático,
ansiedad, depresión e ideación suicida. Su
detección precoz sigue siendo limitante,
especialmente en servicios de atención
primaria, donde la mujer tiene mayor contacto
con el sistema de salud, consecuentemente su
detección tardía favorece la cronicidad de
afección de la salud mental. Un abordaje
integral no solo enfocado en el tratamiento de
los síntomas ayuda a mujeres sobrevivientes
víctimas de violencia a incorporarse
nuevamente al ámbito social.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 763
La violencia de nero es un fenómeno
complejo y multifactorial que se manifiesta a
través de diversas formas de abuso incluyendo
violencia física, sexual y psicología. De este
modo, White, S., et al. (2023) en su revisión
sistémica y metaanálisis reporta que la violencia
psicológica es el tipo de violencia más
prevalente (27%), seguida por la violencia física
(15.7% y finalmente la violencia sexual
(10.1%). En la población ecuatoriana víctimas
de violencia de género, León, D., et al. (2025)
encontró que el 56.9% presento violencia
psicológica, 34.5% violencia física y 32.7%
violencia sexual. Lo que sugiere que la
violencia psicológica constituye la forma
dominante dentro de los diferentes tipos de
violencia de género.
Los efectos psicológicos de la violencia de
género son uno de los problemas de salud
pública frecuentes y devastadores de la última
década. En este contexto, la depresión es un
síntoma prevalente que afecta la salud mental,
que se manifiesta como tristeza persistente,
pérdida de interés y falta de energía, siendo esto
una de las principales causas de discapacidad a
nivel mundial (Sousa, R., et al. 2025). Antabe,
R., et al. (2025), en su estudio realizado en
Mozambique refiere que en mujeres de 14 a 49
años la prevalencia de ansiedad y depresión
tienes estadísticas similares del 12% al 13%
respectivamente.
Por otra parte, la ansiedad es una respuesta
natural del cuerpo al estrés, manifestada como
miedo, temor o inquietud ante situaciones
desafiantes o amenazas. Muchemwa, M., et al.
(2025) menciona que en la misma población la
prevalencia de la ansiedad es del 29.9% en
mujeres víctimas de violencia en edades de 15 a
49 años, además en su estudio asocia una
prevalencia del 11.5% al síntoma de la
depresión.
Por otro lado, la ideación suicida es otro
desenlace notablemente afectado por la
violencia de género, y se asocia con la voluntad
de quitarse la vida, con o sin planificación o
método. Baumont, A., et al. (2023) en su estudio
realiza en mujeres brasileñas encuentra una
prevalencia de 19.8 % en mujeres durante la
pandemia por COVID 2019, además menciona
que prevalencia del 36.1% para la depresión. En
general, Kurvinen, M., et al. (2025) reportó que
en mujeres de Nepal presentaron síntomas de
ansiedad en 27.6 %, síntomas de depresión en el
21.5% y el 7.1% presentó ideación suicida.
Además, refiere que mujeres víctimas de
violencia en los últimos 12 meses del año 2025
mayor será la prevalencia de estos síntomas con
41.1% para ansiedad, 33.2% depresión, 14,1%
ideación suicida.
De igual importancia, los trastornos de estrés
postraumático suelen presentare después de
vivir un acto de violencia provocando
alteraciones del estado de ánimo y emociones.
Aunque la prevalencia de este trastorno es
menos documentada, se evidencia una
asociación significativa por episodios de
violencia (White. S., et al. 2023). Sin embargo,
Sabri, Y. (2021) en su estudio realizado en
Mansoura refleja que la prevalencia de estrés
postraumático leve es de 37.41% mientras que
el 22.2% presenta trastorno de estrés
postraumático leve y el 11.1 % trastorno de
estrés moderado Evidenciándose de esta manera
que tanto la ansiedad y depresión son síntomas
más prevalentes que se presentan en mujeres
víctimas de violencia, seguidas la ideación
suicida y el trastorno de estrés postraumático.
Torres, A., et al. (2022) demuestra reacciones
significativas después de los episodios de
violencia sexual, mujeres adolescentes de 15 a
18 años reporto mayor sintomatología física,
alteraciones en el sueño, ansiedad mientras que,
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 764
mujeres adolescentes de 10 a 14 años
cambiaban de escuela con mayor frecuencia.
Sin embargo, la vergüenza seguido de la culpa
fue el sentimiento más expresado en ambos
grupos. Sin embargo, Roberts, A., et al. (2023)
sugiere que mujeres con antecedentes de abuso
físico, sexual y psicológico se asocia con un
desempeño cognitivo inferior en mujeres de
edad media, especialmente en déficit de
atención y memoria, el trauma precoz se asocia
con consecuencias duraderas en la salud
neurológica y cognitiva contribuyendo a un
declive cognitivo y demencia en etapas
posteriores de la vida. De igual manera, señala
Lie et al, (2023) evidencia que sobrevivientes
de abuso sexual infantil, presentan una fuerte
relación entre síntomas de ansiedad y depresión.
Sinko, L., et al. (2022) explora las
consecuencias neuronales subyacentes tras el
episodio de violencia sexual en el control
cognitivo de las mujeres. Evidenciando
actividad cortical prefrontal alterada durante el
procesamiento cognitivo, denotando
hipoactividad durante la inhibición de la
respuesta e hiperactividad ante los estímulos
positivos.
Kisaakye, P., et al. (2023) evidenció que las
experiencias de vivir en violencia física, sexual
y psicológica a lo largo de la vida, incrementa
la probabilidad de ideaciones suicidas en
mujeres jóvenes; el ambiente social influye de
manera notable en este riesgo, teniendo
implicaciones directas en la prevención integral
de la violencia y suicidio en la salud pública.
Además, las mujeres que sufren violencia
emocional tienen tasas más altas de ideación
suicida en comparación con las que sufren
violencia sexual y física. Por otro lado, Hahn,
C., et al. (2021) plantea que la gravedad del
abuso sexual antes de los 18 años presenta
mayores casos de conductas sexuales de riesgo
en mujeres adolescentes, además se asocia a
síntomas de estrés postraumático, provocado
una regulación conductual deficiente. Del
mismo modo, Yildiz, M., et al. (2022) examina
como las diferentes formas de trauma en la
infancia tanto de abuso emocional, físico y
sexual en la infancia afectan la ideación suicida
en la edad adulta, y esto puede expresarse como
malestar psicológico (depresión y ansiedad),
sentimiento de impotencia subjetiva,
percepción del rechazo social. Menciona que el
abuso sexual temprano es uno de los traumas
que tiene efectos persistentes en la edad adulta
particularmente en la ideación suicida.
Hösükler, E., et al. (2022) menciona que las
mujeres adolescentes de 13 a 17 años son
víctimas frecuentes de abuso sexual además de
abuso físico, el abuso sexual se asocia con el
desarrollo de depresión y otros trastornos
mentales como es la ansiedad y trastorno de
estrés postraumático, estos trastornos mentales
eran significativamente mayores en los casos de
abuso recurrente, y se ve más afectado acorde al
tiempo de duración del abuso. Enfatiza, además,
en la realización de evaluaciones integrales,
pues el examen físico forense puede tener
resultados normales y de esta manera segar el
verdadero abuso y afección mental. Shrestha,
R., et al. (2024) identifique la violencia de
género especialmente la violencia física esta
normalizada en la zona donde se aplicó el
estudio, esto se manifiesta con consecuencia
psicológicas como ansiedad, depresión,
sentimientos de vergüenza y trauma. Su
normalización dificulta la denuncia y la busca
de ayuda, además, menciona que proveedores
de salud carecen de capacitación en atención
basada en el trauma y los servicios de atención
psicosocial son insuficientes o inaccesibles en
el contexto local. A su vez, evidenció falta de
programas comunitarios preventivos y
educativos.
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Por otra parte, Ling, M., et al, (2023) demostró
que mujeres con trastorno de estrés
postraumático por agresión sexual presentan
procesos neuroinmunológicos activos a largo
plazo lo que genera alteraciones objetivas del
sueño cuando se da una elevación de
marcadores proinflamatorios por dicho
antecedente. Una evolución clínica y favorable
en la calidad de sueño no necesariamente se da
por mejoría en los marcadores inflamatorios, al
contrario, puede llegar a incrementarse incluso
con tratamiento. Yeh, M., et al. (2021) detalla
que las alteraciones del sueño presentes en TEP
podrían vincularse con una disfunción
progresiva y sostenida del sistema
inmunológico, indica que la calidad del sueño
se encuentra deteriorada en mujeres TEP y
puede influir en la eficacia de las respuestas
terapéuticas a largo plazo. Asimismo, una mejor
calidad del sueño se relaciona de manera
significativa con la mejoría del TEPT,
independientemente de la presencia de
depresión o ansiedad.
Sin embargo, Reynaud, E., et al. (2023) indica
que la violencia sexual infantil como en la edad
adulta se asocia con mayor prevalencia de
insomnio en adultos, lo que sugiere que este tipo
de violencia tiende a ser un factor importante en
los trastornos del sueño. Fan, A., et al. (2021)
estudio que la violencia sexual, junto con otras
formas de violencia (física), presenta un mayor
malestar psicológico. Tanto la violencia sexual
y emocional tienen efectos directos sobre
distrés psicológico, y la presencia de múltiples
formas de violencia incrementa el riesgo de
síntomas psicológicos más severos en un patrón
dosis-respuesta.
Asimismo, Johansson, F., et al. (2024) señalan
que las diferentes formas de acoso y violencia
sexual se asocian con aumentos en los síntomas
de depresión y ansiedad, esta sintomatología se
acentúa en caso de sexo contra la voluntad; se
evidenció que la violencia sexual presenta
sintomatologías psicológicas incluso tres, seis y
nueve meses después de la agresión. Otro
trastorno declarado es el reportado por Mainali,
P., et al. (2023) el de estrés postraumático por
antecedentes de abuso sexual que se presenta en
el sexo femenino, asociado a síntoma de
trastorno depresivo mayor y consumo de
sustancias con incremento de ideación o intento
suicida. Recalcando que no solo basta tratar el
trastorno de estrés postraumático, sino que es
crucial evaluar y atender otras condiciones
psiquiátricas para reducir el riesgo de suicidio
en esta población. Baiden, P., et al. (2021)
detallo que víctimas de abuso sexual forzada se
asocian con resultados negativos para la salud
mental, incluidos síntomas de depresión,
ideación suicida, planes suicidas e intentos de
suicidio. La violencia sexual en etapas
tempranas de desarrollo incrementa el riesgo de
consecuencias psicológicas adversas en la
adolescencia.
Marquez, N., et al. (2024) estudio a trabajadoras
sexuales víctimas de abuso sexual quienes
presentaban asociaciones significativas con la
ideación suicida, consumo de alcohol diario,
consumo de drogas ilícitas. Pero en este grupo
de mujeres se asoció con mayor probabilidad de
haber hablado sobre su experiencia con algún
consejero o persona de confianza. Mustafa, T.,
et al. (2025) menciona que víctimas de abuso
infantil presentan angustia psicológica y abuso
emocional, siendo esta ultima la que mayor
prevalencia presento en sobrevivientes de
abuso.
Sigurdardottir, S., et al. (2021) sintetiza que las
consecuencias de la violencia sexual son
profundas, persistentes y de múltiples
dimensiones manifestándose ampliamente
como vergüenza, culpa y autoacusación, temor
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constante y sensación de inseguridad,
autoimagen dañada y desconexión
corporal/psicológica, ideación suicida y
ansiedad severa, depresión grave y estrés
postraumático, fobia social y síntomas
somáticos relacionados con el trauma. Destaca
que, por miedo al estigma, la normalización del
abuso y apoyo social las víctimas no buscan
ayuda. Por ende, resalta que el movimiento
MeToo ayuda a romper parte de este silencio,
facilitando que victimas compartan sus
experiencias, validen el trauma colectivo y
accedan a recursos de apoyo con mayor
visibilidad social.
En otro orden de análisis, O'Doherty, L., et al.
(2023) destaca en su estudio de revisión
sistemática la inclusión de 60 grupos
experimentales que consistieron en: 32 terapias
cognitivo-conductuales; 10 intervenciones
conductuales; tres terapias integrativas; tres
terapias humanistas; cinco intervenciones
psicológicas adicionales; y siete intervenciones
psicosociales adicionales. Resaltando que las
intervenciones que mejor resultado tuvieron al
tratar los síntomas de estrés postraumático y
depresión en víctimas de violación y agresión
sexual son las terapias cognitivo-conductuales y
conductuales.
Por otra parte, Howard, A., et al. (2021) asegura
que la iniciación o debut sexual temprano
aumentan las probabilidades de conductas
sexuales de riesgo y mayor riesgo de adquirir
VIH. Relaciona la iniciación sexual forzada con
antecedentes de violencia durante la infancia y
episodios de violencia recientes, destacando la
asociación entre las experiencias sexuales
tempranas y la violencia de género.
Un aspecto importante a resaltar es lo planteado
por Isaac, S., et al. (2023) al mencionar que las
mujeres víctimas de violencia sexual enfrentan
desafíos para acceder y recibir atención clínica
para su salud mental, pues muchas veces no se
validan las experiencias traumáticas ni se
aborda correctamente la complejidad
psicológica asociada a este tipo de violencia; las
mujeres navegan en un sistema carente de
sensibilización sobre la violencia de género
fragmentado con falta de orientación y apoyo
clínico específico.
En este mismo sentido, Ullman, S., et al. (2020)
revela que mujeres de edad avanzada, víctimas
de abusador desconocido, y quienes recibieron
apoyo verdadero buscaron ayuda, sin embargo,
mujeres con historial infantil de abuso,
percepción de amenaza de vida, o estuvieron
bajo efectos del alcohol no buscaron apoyo.
Evidencia que sobrevivientes de agresión
sexual afroamericanas que buscan ayuda
enfrentan desafíos culturales como estructurales
para acceder a servicios de apoyo a su salud
metal pese a la alta carga psicológica asociada a
este trauma, estos son: desconfianza, estigma y
respuestas sociales que pueden impedir el
acceso a un tratamiento continuo y eficaz. A
pesar de esto, mujeres que recibieron apoyo
relatan experiencias positivas, mixtas y
frustrantes. Además, Rajan, G., et al. (2021)
señalan que mujeres adultas con historial de
abuso sexual no reciben atención adecuada ante
las consecuencias psicológicas, de este modo
propone que mecanismos internos de las
víctimas (miedo, estigma, dudas, vergüenza) y
por factores externos en el sistema de salud
(prácticas institucionales deficientes, sesgos
clínicos relacionados al control y aceptación),
procedimientos que retrasan o impiden la
atención), lo que dificulta el acceso a
intervención clínica.
Al mismo tiempo, Schneider, J., et al. (2025)
evidencia que la intervención familiar narrativa
adaptada, combinando la psicoeducación y la
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terapia de exposición narrativa breve mejora la
aceptación parental y de tal manera ayuda con
la reducción de síntomas psicológicos generales
(acumulación de la red de miedo, conductas
evitativas del niño o familiar y rechazo
parenteral), además de la disminución en la
sintomatología de estrés postraumático en
víctimas de abuso infantil esto se evaluó con
seguimientos iniciales, a los 3 meses, y 12
meses después de la intervención. Añaden,
Logie, C., et al. (2023) que el uso de comics
participativos mejora el conocimiento y
aceptación tras una agresión sexual, estos
resultados sugieren herramientas de medicina
mediante gráficos, ayudando a la prevención de
la violencia sexual y promoción del cuidado de
la salud.
Una de los principales obstáculos identificados
en la revisión de la literatura es la limitada
disponibilidad de investigaciones enfocadas en
la detección temprana y un enfoque integral de
la violencia de género, lo que dificulta
establecer comparaciones sólidas de la
efectividad de diferentes modelos de
intervención. La mayoría de los estudios se
centran en describir el fenómeno y sus
consecuencias, dejando en un segundo plano la
evaluación de estrategias preventivas y de
atención temprana. También es evidente el
limitado número de estudios aplicados al
contexto latinoamericano, lo que limita la
generalización de los resultados a esta región,
que se caracteriza por rasgos socioculturales,
económicos y normativos que influyen en las
manifestaciones y enfoques de la violencia de
género.
Existe escasa evidencia científica que apunte a
analizar en profundidad el impacto emocional
de las mujeres víctimas, especialmente desde
enfoques longitudinales que permitan
comprender el impacto en la salud mental a
medio y largo plazo. Esto impide una
comprensión integral del impacto emocional de
la violencia y resalta la necesidad de realizar
más investigaciones que aborden este
componente de manera más sistemática.
El análisis de los diseños metodológicos
evidencia el predominio de estudios
transversales, lo que refleja un enfoque
descriptivo en el presente estudio. En cambio,
los modelos menos investigados corresponden a
ensayos clínicos, especialmente aleatorizados,
así como a estudios longitudinales y enfoques
cualitativos y mixtos, que son fundamentales
para fortalecer la evidencia científica. La falta
de estudios experimentales limita la evaluación
rigurosa de la efectividad de las intervenciones
dirigidas a la detección temprana y enfoques
integrales, mientras que la limitada presencia de
estudios longitudinales limita la comprensión
del desarrollo y persistencia de los efectos de la
violencia en la salud mental. Además, la baja
proporción de estudios cualitativos y mixtos
dificulta el análisis de experiencias subjetivas,
procesos emocionales y barreras en relación al
acceso a los servicios de atención. En conjunto,
estas deficiencias metodológicas señalan la
necesidad de diversificar los diseños de
investigación para avanzar hacia un
conocimiento más integral, explicativo y
práctico en la prevención y atención a víctimas
de violencia de género.
Conclusiones
La violencia de género como determinante
social influye en la salud mental de las mujeres,
enfatizando en episodios traumáticos y
persistentes a lo largo de la vida. De este modo,
principalmente la violencia sexual, seguida por
la violencia psicológica, física y emocional
generan respuestas significativamente
negativas en el bienestar psicológico,
particularmente cuando este tipo de violencia se
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presenta en la adolescencia y adultez temprana,
mismas etapas que coinciden con a la edad
reproductiva.
La violencia de género representa un impacto
negativo y relevante en múltiples procesos de la
salud mental en mujeres en periodo de
reproducción, se evidencia una alta prevalencia
en síntomas como: depresión, ansiedad,
trastorno de estrés postraumático, ideación
suicida y alteraciones en el sueño. La
exposición a violencia en edades tempranas se
asocia con síntomas y efectos persistentes en la
adultez reflejándose en el deterioro cognitivo,
dificultad en la regulación emocional. Esto
refleja que la sintomatología mencionada
anteriormente no permanece aislada, si no que
afecta de manera integral procesos
emocionales, cognitivos y conductuales.
Se resalta que la detección precoz en la atención
primaria es relevante, sin embargo, se
documentan barreras que limitan este proceso
como es: la vergüenza, el estigma social, la
normalización de estos actos, falencias en el
conocimiento médico sobre cómo abordar este
tipo de situaciones. Su abordaje integral
mediante intervenciones psicosociales como la
terapia cognitivo conductual, enfoques
narrativos familiares y programas
psicoeducativos en base a comics, reflejan
mejoras significativas en síntomas de estrés
postraumático, depresión, ansiedad, e ideación
suicida.
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Maigua Mullo, Varna Hernández Junco.