Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 580
APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO PEDIÁTRICA Y SU MANEJO
OTORRINOLARINGOLÓGICO: REVISIÓN SISTEMÁTICA
PAEDIATRIC OBSTRUCTIVE SLEEP APNOEA AND ITS
OTORHINOLARYNGOLOGICAL MANAGEMENT: SYSTEMATIC REVIEW.
Autores: ¹Jenifer Maritza Vargas Villagómez, ²Lizbeth Isabel Tiama Paucar, ³Jordy Baldomero
Figueroa Yépez y
4
Leslie Solange Barriga Narváez.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9666-3076
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0005-3952-2417
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-5249-982X
4
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0009-6410-9615
¹E-mail de contacto: jenifervargas603@gmail.com
²E-mail de contacto: lizbetisabelle26@gmail.com
³E-mail de contacto: jordyfigueroa19@gmail.com
4
E-mail de contacto: solangebarriga@hotmail.com
Afiliación:¹*Investigadora Independiente, (Ecuador) ²*
3*
Ministerio de Salud Pública, (Ecuador)
4*
Hospital General Docente Ambato,
(Ecuador).
Articulo recibido: 15 de Enero del 2025
Articulo revisado: 19 de Enero del 2025
Articulo aprobado: 23 de Enero del 2025
¹Médico General, egresada de la Universidad Técnica de Ambato (Ecuador), con 3 años de experiencia laboral.
²Médica, egresada de la Universidad Nacional de Chimborazo (Ecuador), con 1 año de experiencia laboral. Maestrante de la maestría en
Gerencia de Servicios de Salud, Escuela de Postgrado Newman (Perú).
³Médica, egresada de la Universidad Nacional de Chimborazo (Ecuador), con 1 año de experiencia laboral. Maestrante de la maestría en
Gerencia de Servicios de Salud, Escuela de Postgrado Newman (Perú).
4
Médico Cirujano, egresada de la Universidad Regional Autónoma de los Andes (Ecuador), con 4 años de experiencia laboral.
Resumen
El objetivo fue analizar de manera integral la
evidencia científica sobre el manejo
otorrinolaringológico de la apnea obstructiva
del sueño pediátrica, abordando los métodos
diagnósticos actuales y las principales
alternativas terapéuticas, el alcance de la
revisión incluyó población pediátrica con
diagnóstico confirmado o sospecha clínica de
apnea obstructiva del sueño, considerando
tanto pacientes sin comorbilidades como
grupos con mayor riesgo, la metodología
consistió en una revisión sistemática
estructurada con las directrices PRISMA 2020
y se realizó una búsqueda en bases de datos
biomédicas de artículos publicados entre 2019
y 2025. Los estudios fueron evaluados
mediante herramientas validadas de calidad
metodológica y los datos extraídos se
analizaron de forma cualitativa para identificar
consensos y controversias en el manejo
otorrinolaringológico, dentro de los resultados
la polisomnografía continúa siendo el estándar
diagnóstico de referencia, mientras que los
cuestionarios clínicos y la oximetría nocturna
son útiles como herramientas de cribado
inicial, la adenotonsilectomía se consolida
como el tratamiento de primera línea, con
tasas de mejoría cercanas al 79% en niños sin
comorbilidades. Sin embargo, se observa
persistencia en pacientes con obesidad,
anomalías craneofaciales o síndromes
genéticos, donde la obstrucción suele ser
multinivel y dinámica, siendo la somnoscopia
y el enfoque multidisciplinario fundamentales
para individualizar el tratamiento, se concluye
que el manejo efectivo de la apnea obstructiva
del sueño pediátrica requiere un abordaje
personalizado, basado en una evaluación
otorrinolaringológica integral, diagnóstico
oportuno y seguimiento a largo plazo y reducir
complicaciones y el impacto negativo en la
calidad de vida del niño y su familia.
Palabras clave: Apnea obstructiva,
Otorrinolaringología, Adenotonsilectomía,
Polisomnografía, Somnoscopia.
Abstract
The objective was to comprehensively analyse
the scientific evidence on the ENT
management of paediatric obstructive sleep
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apnoea, addressing current diagnostic methods
and the main therapeutic alternatives. The
scope of the review included the paediatric
population with a confirmed diagnosis or
clinical suspicion of obstructive sleep apnoea,
considering both patients without
comorbidities and groups at higher risk. The
methodology consisted of a structured
systematic review using the PRISMA 2020
guidelines, and a search was conducted in
biomedical databases for articles published
between 2019 and 2025. The studies were
evaluated using validated methodological
quality tools, and the extracted data were
analysed qualitatively to identify consensus
and controversy in ENT management. Among
the results, polysomnography continues to be
the diagnostic gold standard, while clinical
questionnaires and nocturnal oximetry are
useful as initial screening tools.
Adenotonsillectomy is established as the first-
line treatment, with improvement rates close
to 79% in children without comorbidities.
However, persistence is observed in patients
with obesity, craniofacial abnormalities, or
genetic syndromes, where obstruction is often
multilevel and dynamic, with somnoscopy and
a multidisciplinary approach being essential
for individualising treatment. It is concluded
that the effective management of paediatric
obstructive sleep apnoea requires a
personalised approach, based on a
comprehensive ENT evaluation, timely
diagnosis and long-term follow-up, in order to
reduce complications and the negative impact
on the quality of life of the child and their
family.
Keywords: Obstructive apnoea,
Otorhinolaryngology, Adenotonsillectomy,
Polysomnography, Somnoscopy.
Sumário
O objetivo foi analisar de forma abrangente as
evidências científicas sobre o tratamento
otorrinolaringológico da apneia obstrutiva do
sono pediátrica, abordando os métodos
diagnósticos atuais e as principais alternativas
terapêuticas. o escopo da revisão incluiu a
população pediátrica com diagnóstico
confirmado ou suspeita clínica de apneia
obstrutiva do sono, considerando tanto
pacientes sem comorbidades quanto grupos de
maior risco. A metodologia consistiu em uma
revisão sistemática estruturada com as
diretrizes PRISMA 2020 e foi realizada uma
pesquisa em bancos de dados biomédicos de
artigos publicados entre 2019 e 2025. Os
estudos foram avaliados por meio de
ferramentas validadas de qualidade
metodológica e os dados extraídos foram
analisados qualitativamente para identificar
consensos e controvérsias no manejo
otorrinolaringológico. Entre os resultados, a
polissonografia continua sendo o padrão de
referência para o diagnóstico, enquanto os
questionários clínicos e a oximetria noturna
são úteis como ferramentas de triagem inicial,
a adenotonsilectomia se consolida como o
tratamento de primeira linha, com taxas de
melhora próximas a 79% em crianças sem
comorbidades. No entanto, observa-se
persistência em pacientes com obesidade,
anomalias craniofaciais ou síndromes
genéticas, onde a obstrução costuma ser
multinível e dinâmica, sendo a somnoscopia e
a abordagem multidisciplinar fundamentais
para individualizar o tratamento. conclui-se
que o manejo eficaz da apneia obstrutiva do
sono pediátrica requer uma abordagem
personalizada, baseada em uma avaliação
otorrinolaringológica integral, diagnóstico
oportuno e acompanhamento a longo prazo, a
fim de reduzir complicações e o impacto
negativo na qualidade de vida da criança e de
sua família.
Palavras-chave: Apneia obstrutiva,
Otorrinolaringologia, Adenotonsilectomia,
Polissonografia, Somnoscopia.
Introducción
La apnea obstructiva del sueño (AOS)
pediátrica se define como un trastorno
respiratorio del sueño caracterizado por
episodios recurrentes de obstrucción parcial o
completa de las vías respiratorias superiores, lo
cual altera la ventilación normal, la
oxigenación y los patrones del sueño,
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fisiopatológicamente, este proceso dinámico
resulta de un desequilibrio entre las fuerzas
que mantienen abierta la vía aérea y los
factores anatómicos o funcionales que
promueven su colapso, a diferencia de la AOS
en adultos, donde se permiten ciertos niveles
de apnea no patológica, en la población
pediátrica cada episodio apneico debe
considerarse patológico, estableciéndose el
diagnóstico con un índice de apnea hipopnea
(IAH) 1 evento por hora (Blumer, S., et al.
2022). Además, mientras que en adultos la
somnolencia diurna es el síntoma cardinal
mientras que en los niños predominan las
alteraciones conductuales como la
hiperactividad y la irritabilidad (Dipalma, G.,
et al. 2024).
La prevalencia estimada de la AOS pediátrica
a nivel mundial fluctúa entre el 1% y el 5.7%,
en Latinoamérica se encontraron estudios
realizados en Chile los cuales han reportado
una prevalencia de trastornos respiratorios del
sueño de hasta el 17.7% en escolares, una de
las tasas más altas a nivel global (Fagundes,
N., et al. 2021). En Brasil, investigaciones en
cohortes infantiles han estimado una
prevalencia de AOS de aproximadamente el
4%, respecto a la situación en Ecuador, aunque
existen centros de salud dedicados a la
evaluación otorrinolaringológica pediátrica que
reconocen la AOS como un desafío
significativo (Rana, M., et al. 2020), la
revisión de las fuentes actuales no identifica
estudios epidemiológicos nacionales que
establezcan una tasa de prevalencia oficial en
la población ecuatoriana, lo que resulta en una
brecha crítica en el conocimiento local
(Borrelli, M., et al. 2023).
El impacto clínico de la AOS no tratada en
niños es profundo y abarca múltiples sistemas,
a nivel neurocognitivo, la fragmentación del
sueño y la hipoxemia intermitente afectan la
arquitectura cerebral, particularmente en el
hipocampo y las estructuras del lóbulo frontal,
esto se traduce en déficits de atención,
problemas de memoria, disminución de la
función ejecutiva y un rendimiento escolar
deficiente (Giuca, M., et al. 2021). Muchos
niños presentan un cuadro clínico que
mimetiza o se solapa con el trastorno por
déficit de atención e hiperactividad (TDAH),
manifestando en ellos agresividad,
impulsividad y labilidad emocional (Gouthro,
K., et al. 2025).
Desde una perspectiva del desarrollo físico, la
AOS se asocia frecuentemente con el retraso
del crecimiento somático o el "fallo de medro",
este fenómeno se debe al aumento del trabajo
respiratorio nocturno que eleva el gasto
calórico, sumado a la alteración del patrón de
secreción de la hormona del crecimiento (GH),
que ocurre fisiológicamente durante las fases
profundas del sueño interrumpidas por las
apneas (Gupta, S., et al. 2024). Asimismo, las
complicaciones cardiovasculares representan la
morbilidad más grave a largo plazo,
incluyendo hipertensión arterial sistémica,
hipertensión pulmonar e hipertrofia del
ventrículo derecho, consecuencias de la
activación simpática crónica y el estrés
oxidativo provocado por la hipoxia nocturna
(Kang, K., et al. 2023).
Dentro del equipo multidisciplinario, el
otorrinolaringólogo desempeña un papel
central en la identificación de los factores
anatómicos de riesgo, donde la hipertrofia
adenoamigdalina constituye la causa principal
de obstrucción mecánica en niños sanos, con
un pico de incidencia entre los 2 y 8 años,
periodo en el que el tejido linfoide del anillo de
Waldeyer crece desproporcionadamente en
relación con las dimensiones de la vía aérea
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superior (Kang, Y., et al. 2025). La evaluación
anatómica detallada es imperativa y debe
incluir la gradación de las amígdalas palatinas
usando escalas como la de Brodsky y la
visualización de la nasofaringe mediante
nasofibrolaringoscopía flexible para
determinar el grado de obstrucción adenoidea
(Kuhle, S., et al. 2020).
La adenoamigdalectomía se mantiene como el
tratamiento de primera línea respaldado por las
principales academias internacionales de
otorrinolaringología y pediatría, esta
intervención busca eliminar el tejido
obstructivo para restaurar la patencia de la vía
aérea, habiéndose demostrado que logra
mejoras bastantes significativas en la calidad
de vida y en los parámetros respiratorios de la
polisomnografía en aproximadamente el 75%
de los casos no complicados (Mediano, O., et
al. 2021), sin embargo, el manejo quirúrgico
debe ser individualizado, considerando que el
éxito de la cirugía depende de una evaluación
precisa de los niveles de colapso (Mera, R., et
al. 2024).
A pesar de la eficacia de la técnica, una de las
mayores controversias en la práctica actual es
la persistencia de la AOS postoperatoria, que
ocurre en un porcentaje que varía entre el 20%
y el 75% de los pacientes (Tan, H., et al.
2021), el riesgo de AOS residual es mayor en
pacientes con obesidad, enfermedades
neuromusculares, anomalías craneofaciales
como las observadas en el síndrome de Down
o una AOS severa preexistente siendo en estos
subgrupos que la simple remoción de
amígdalas y adenoides a menudo no soluciona
la obstrucción ya que puede ser multinivel o
funcional debido al tono muscular reducido
(Panetti, B., et al. 2025).
Existe, además, una falta de consenso
internacional respecto al manejo alternativo
cuando la cirugía inicial falla, aunque se han
propuesto opciones como la presión positiva
continua en la vía aérea (CPAP), el uso de
corticosteroides intranasales, montelukast,
expansión maxilar rápida o cirugías de base de
lengua guiadas por somnoscopia (DISE), la
evidencia sobre la secuencia óptima y la
durabilidad a largo plazo de estos tratamientos
es todavía limitada, esta variabilidad en el
manejo resalta la necesidad de una medicina de
precisión que considere fenotipos específicos
para optimizar los resultados clínicos (Park, J.,
et al. 2021).
Por ello el objetivo de la presente revisión es
analizar la evidencia científica disponible
sobre el manejo otorrinolaringológico integral
de la apnea obstructiva del sueño pediátrica,
abordando desde las herramientas diagnósticas
actuales hasta las diversas alternativas de
tratamiento quirúrgico y sus resultados clínicos
postoperatorios y a partir de este análisis se
busca responder a la siguiente interrogante:
¿Cuál es el enfoque terapéutico más efectivo y
seguro para garantizar la resolución de la AOS
en pacientes pediátricos, especialmente en
aquellos que presentan factores de riesgo de
enfermedad persistente tras la cirugía de
primera línea?
Materiales y Métodos
La presente investigación se ha estructurada
como una revisión sistemática siguiendo la
estructura PRISMA 2020 donde el proceso se
centró en identificar, evaluar y sintetizar la
evidencia disponible sobre el diagnóstico y
abordaje terapéutico de la apnea obstructiva
del sueño en la población pediátrica desde la
especialidad de otorrinolaringología, la
investigación se estructuró a partir de la
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siguiente pregunta clínica, cuyos componentes
se detallan en la tabla 1.
Tabla 1. Resultados obtenidos
Sigla
Componente
Definición
P
Población
Pacientes pediátricos con diagnóstico
confirmado o sospecha clínica de apnea
obstructiva del sueño.
I
Intervención
Manejo otorrinolaringológico, incluyendo
intervenciones quirúrgicas y tratamientos
médicos.
C
Comparación
Manejo conservador, observación clínica o
comparaciones entre distintas técnicas
quirúrgicas y médicas.
O
Resultados
(Outcomes)
Mejora en parámetros objetivos y
subjetivos.
Fuente: Elaboración propia
Se realizó una búsqueda en las bases de datos
PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science
y The Cochrane Library, entre otras donde el
periodo de búsqueda se restringió a artículos
publicados entre los años 2019 y 2025, con el
fin de captar las innovaciones más recientes en
diagnóstico y cirugía, la estrategia de búsqueda
combinó términos controlados (MeSH/DeCS)
y palabras clave mediante operadores
booleanos como son: ("pediatric obstructive
sleep apnea" OR "pediatric OSA" OR "sleep
disordered breathing children" OR "apnea
obstructiva del sueño pediátrica"),
("adenotonsillectomy pediatric OSA" OR
"ENT management pediatric sleep apnea" OR
"tonsillectomy outcomes sleep apnea children"
OR "cirugía ORL apnea sueño niños"),
("polysomnography pediatric OSA" OR
"clinical evaluation pediatric sleep apnea" OR
"DISE pediatric OSA").
Criterios de inclusión:
Estudios realizados en pacientes menores de
18 años.
Artículos que aborden el manejo
otorrinolaringológico de la AOS.
Investigaciones que reporten resultados
clínicos mensurables, como cambios en el
IAH o puntajes de escalas de calidad de
vida.
Criterios de exclusión:
Estudios centrados exclusivamente en
población adulta.
Reportes sobre apnea central del sueño o
trastornos del sueño no obstructivos.
Estudios que no incluyan una intervención o
evaluación por la especialidad de
otorrinolaringología.
Figura 1: Diagrama Prisma
Fuente: Elaboración propia
Para garantizar la calidad de los hallazgos se
aplicaron herramientas validadas para la
evaluación de los estudios seleccionados como
son Cochrane Risk of Bias (RoB 2) el cual se
utilizó para evaluar el riesgo de sesgo en los
ensayos clínicos aleatorizados analizando
dominios como la aleatorización y el reporte
selectivo de resultados, Newcastle-Ottawa
Scale (NOS) aplicada para determinar la
calidad de los estudios observacionales y de
cohorte, evaluando la selección de
participantes y la comparabilidad de los grupos
y QUADAS-2 empleada para estudios que
evalúan la precisión de herramientas
diagnósticas midiendo el riesgo de sesgo en la
selección de pacientes y el estándar de
referencia, finalmente se procedió a una
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extracción estandarizada de datos que incluyó
autoría, año de publicación, tamaño de la
muestra, fenotipo del paciente, técnica
empleada y el éxito quirúrgico definido por la
resolución del IAH, datos que fueron
analizados cualitativamente para identificar
consensos y controversias en el manejo actual
de la patología dando un total de 20 artículos
incluidos en la tabla de resultados (Figura 1).
Resultados
Se ha demostrado en diversos estudios que la
apnea obstructiva del sueño afecta del 1-5% de
los niños, impactando su desarrollo
neurocognitivo y cardiovascular por lo que los
resultados presentados a continuación analizan
la precisión diagnóstica y la eficacia
terapéutica actual, mientras que la
polisomnografía aún se mantiene como el
estándar de oro, existen herramientas como el
cribado como el PSQ y la oximetría facilitan el
triaje inicial (Sambale, J., et al. 2024).
En el ámbito quirúrgico, la adenotonsilectomía
es la primera línea con un éxito cercano al
79%, aunque la frecuente persistencia de la
enfermedad exige el uso de la somnoscopia y
un enfoque multidisciplinario para personalizar
el manejo en casos complejos o refractario.
Por lo que para la estructuración de los
resultados encontrados se han dividido en 2
ejes, el primero sintetiza la evidencia sobre las
herramientas de evaluación (PSG,
cuestionarios, DISE) y los resultados de la
intervención de primera línea representados en
la (tabla 1) mientras que el segundo detalla los
resultados en poblaciones con comorbilidades
y los riesgos asociados al manejo
otorrinolaringológico pediátrico en la (tabla 2).
Tabla 2. Diagnóstico y tratamiento quirúrgico
Autoría/Año
Muestra/Fenotipo
Técnica Empleada
Resultados Encontrados
Locci, C., et al.
(2023)
65 niños de 2 a 9 años,
mayoría con AOS severa
sin síndromes ni
obesidad mórbida.
Adenotonsilectomía
(AT) y poligrafía (PG)
pre/post.
La evidencia ratifica que la adenotonsilectomía es
el pilar terapéutico, logrando normalizar la
respiración en la mayoría de los niños sanos,
aunque su éxito es menor en presencia de obesidad
o síndromes genéticos, el diagnóstico ha ganado
precisión mediante la polisomnografía con
capnografía, mientras que herramientas como el
PSQ se consolidan como métodos de tamizaje
eficaces y de bajo costo. Ante la AOS persistente,
que afecta a entre el 20% y 75% de los operados, la
somnoscopia (DISE) resulta fundamental para
identificar obstrucciones multinivel,
principalmente en la base de la lengua. Finalmente,
la comparación entre técnicas revela que la
tonsilotomía parcial ofrece una recuperación
funcional más rápida y menos dolorosa, aunque
conlleva un riesgo de reintervención del 15% por
recrecimiento del tejido linfoide.
Ferry, A., et al.
(2020)
63 niños con sospecha
clínica de AOS.
Cuestionario de Sueño
Pediátrico (PSQ)
comparado con PSG.
El estudio destaca que el cuestionario de sueño
pediátrico (PSQ) posee una alta sensibilidad 95%
para identificar casos de apnea moderada a severa,
su principal valor clínico reside en su elevado valor
predictivo negativo (0.93), permitiendo descartar la
enfermedad con fiabilidad en atención primaria.
Sin embargo, los hallazgos muestran una baja
especificidad, influenciada por síntomas no
específicos como los del TDAH, lo que eleva los
falsos positivos y existe solo una correlación leve
entre las puntuaciones del cuestionario y el
estándar de oro, la polisomnografía, con un
coeficiente kappa de apenas 0.18. A pesar de ello,
se recomienda su implementación para optimizar el
triaje y reducir las derivaciones innecesarias a
otorrinolaringología pediátrica.
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Sjölander, I., et
al. (2022)
45 niños de 2 a 6 años no
obesos con AOS
moderada a severa.
Adenotonsilectomía
frente a Tonsilotomía
por coblación.
Este ensayo clínico con seguimiento a 5 años
demuestra que tanto la tonsilotomía parcial como la
adenotonsilectomía total son altamente eficaces a
largo plazo, logrando reducciones del índice de
apnea obstructiva (OAHI) superiores al 95%, no se
observaron diferencias entre ambas técnicas
respecto a los parámetros respiratorios finales ni en
la mejora de la calidad de vida medida por el OSA-
18, sin embargo, un hallazgo crítico es la tasa de
reoperación del 15% observada en el grupo de
tonsilotomía, debido a la recaída de los síntomas
por recrecimiento del tejido, los niños que
requirieron una segunda cirugía tendían a ser más
jóvenes al momento de la intervención inicial, con
una mediana de 34 meses. Por ello, si bien la ATT
es efectiva y menos mórbida, exige informar a los
cuidadores sobre el riesgo de recurrencia y
mantener una vigilancia clínica prolongada.
Gutiérrez, G., et
al. (2021)
4767 registros únicos de
estudios de sueño
pediátricos.
Modelos de Machine
Learning aplicados a
PSG.
Este metanálisis de 19 estudios confirma la alta
fiabilidad del aprendizaje automático de la AOS
pediátrica, especialmente en casos severos, los
resultados demuestran que la precisión de los
modelos aumenta conforme se incrementa el
umbral de gravedad del índice de apnea hipopnea.
Se alcanzó un área bajo la curva (AUC) óptima de
0.940 para el IAH ≥ 10, demostrando una excelente
capacidad de discriminación diagnóstica, en
contraste, el rendimiento disminuye en casos leves
(IAH 1), donde el AUC fue de 0.791,
evidenciando mayores desafíos técnicos. El uso de
estas herramientas tecnológicas permite priorizar el
tratamiento en niños con alto riesgo de sufrir
comorbilidades asociadas por lo que se sugiere
evolucionar hacia modelos de aprendizaje profundo
(deep learning) para optimizar la detección en
poblaciones pediátricas generales.
Heath, D., et al.
(2021)
469 niños roncadores
(media 8.19 años).
Algoritmo basado en
tamaño tonsilar
(Brodsky) y oximetría.
Se desarrollaron un algoritmo de triaje para abordar
los retrasos diagnósticos derivados de la alta
prevalencia y los limitados recursos en pruebas de
sueño, el estudio destaca que la derivación de
pacientes a múltiples especialidades satura las
listas de espera, dificultando el acceso oportuno a
otorrinolaringología pediátrica. Se identificó que el
tamaño tonsilar (grado 2+ o superior) es un
predictor crítico y determinante para la indicación
de una adenotonsilectomía, la propuesta integra el
uso de la oximetría nocturna (McGill Oximetry
Score) para estratificar el riesgo individual y
establecer prioridades quirúrgicas, este enfoque de
medicina personalizada busca optimizar los
recursos de salud al identificar qué niños se
benefician más de una intervención temprana.
Villasanti, U., et
al. (2025)
Revisión de 12 estudios
sobre cuestionarios
pediátricos.
PSQ y otras escalas
frente a PSG/Poligrafía.
Se analizaron 12 estudios que evidencian una
considerable variabilidad en la precisión
diagnóstica de los cuestionarios pediátricos para
AOS; los hallazgos subrayan que, si bien son
herramientas de bajo costo y fácil aplicación,
ideales para el cribado inicial, sus resultados son
inconsistentes según la población evaluada.
Factores como quién administra el test y la
presencia de comorbilidades complejas o
anomalías craneofaciales alteran su sensibilidad;
por ello, los autores enfatizan que estos
instrumentos no deben reemplazar a la
polisomnografía como estándar de oro diagnóstico.
Se concluye que la elección del cuestionario debe
ser personalizada y basada en evidencia específica
para cada fenotipo del paciente. Asimismo, se
resalta la necesidad de validar estos instrumentos
en distintos contextos clínicos y socioculturales.
Finalmente, se recomienda integrarlos como parte
de un enfoque diagnóstico multimodal que
complemente la evaluación clínica especializada.
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Kang, M., et al.
(2022)
Revisión de tendencias
diagnósticas en pediatría.
Somnoscopia (DISE) en
evaluación anatómica.
La polisomnografía sigue siendo el estándar de oro
para diagnosticar la AOS en niños, pese al
surgimiento de nuevas tendencias tecnológicas, las
herramientas alternativas son efectivas para
identificar casos severos, pero su fiabilidad en
niños sanos con AOS leve aún es incierta. Un
hallazgo relevante es el uso creciente de la
somnoscopia (DISE) para localizar sitios
específicos de obstrucción, lo que permite
planificar cirugías de rescate más precisas en
pacientes con amígdalas pequeñas o enfermedad
persistente, se concluye que, aunque se busca
agilizar el diagnóstico, no se deben reemplazar los
métodos tradicionales sin mayor evidencia en
poblaciones de bajo riesgo.
Freitag, D., et
al. (2025)
Guías oficiales ACORL
PSG con capnografía y
evaluación clínica.
Las guías oficiales de ACORL establecen la
polisomnografía con capnografía como el estándar
de oro para detectar hipoventilación obstructiva,
definiendo un IAH > 1 como patológico en niños,
se destaca que el fracaso de la cirugía inicial ocurre
en el 10-15% de los casos, frecuentemente por
obstrucciones en la base de la lengua con un 35-
85% de prevalencia. Por ello, se recomienda la
somnoscopia (DISE) para identificar sitios de
colapso multinivel antes de procedimientos
adicionales o en niños con amígdalas pequeñas,
asimismo, el manejo dico con montelukast se
posiciona como una alternativa eficaz para mejorar
la calidad del sueño en casos leves a moderados.
Finalmente, la guía promueve un enfoque
multidisciplinario que integra la expansión maxilar
y el seguimiento longitudinal para monitorizar la
recurrencia y la AOS residual.
Teplitzky, T., et
al. (2023)
Revisión de alternativas
a la PSG level I.
Wearables, oximetría y
monitores portátiles.
Se concluyen que herramientas como wearables u
oximetría no pueden reemplazar al estándar de oro,
los registros de un solo canal son insuficientes para
el diagnóstico definitivo, pese a que la oximetría de
pulso posee un valor predictivo positivo del 97%,
dicha herramienta presenta limitaciones críticas,
como una baja sensibilidad en casos leves y la falta
de aprobación formal por parte de la AASM. Se
documenta que los transductores de presión nasal
tienen una capacidad limitada para detectar eventos
obstructivos en niños menores de tres años, el
estudio subraya que estas tecnologías son valiosas
para la estratificación de riesgo, pero su uso
combinado aún carece de evidencia suficiente, en
conclusión, la PSG nivel I sigue siendo
indispensable, ya que las alternativas actuales solo
resultan fiables para identificar casos de AOS
severa.
Chang, J., et al.
(2022)
Consenso Internacional
sobre OSA (más de 130
autores).
Integración de AT y
expansión maxilar
(RME).
Se reafirma la adenotonsilectomía como el
tratamiento de primera línea, logrando la
normalización de la polisomnografía en el 79% de
los casos; se define un IAH > 1 como patológico en
niños y se establecen umbrales de severidad
específicos (15 leve, 510 moderado, >10 severo)
para guiar la intervención. Destaca la utilidad de la
somnoscopia (DISE) para localizar sitios de
obstrucción en pacientes con amígdalas pequeñas o
fracaso quirúrgico previo; asimismo, subraya que
la combinación de AT con expansión maxilar
rápida es fundamental para una cura completa en
fenotipos con maloclusión, por lo que el consenso
promueve un enfoque de medicina personalizada y
multidisciplinaria para prevenir secuelas
neurocognitivas y metabólicas a largo plazo,
especialmente en poblaciones pediátricas de alto
riesgo. Además, se enfatiza la importancia del
seguimiento posquirúrgico estructurado para
detectar AOS residual y ajustar intervenciones
terapéuticas oportunamente.
Fuente: Elaboración propia
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Tabla 3. Casos especiales, complicaciones y seguridad
Autoría/Año
Muestra/Fenotipo
Condición /
Comorbilidad
AOS Residual y resultados
Hallazgos y complicaciones
Halawani, M., et
al. (2025)
9087 participantes
en 71 estudios.
Grupos de edad
(toddlers a
adolescentes).
Los niños < 7 años muestran
mayor mejoría en severidad y
función cardiovascular.
Este análisis confirma que la eficacia de la cirugía
depende de la edad, situando la ventana óptima de
intervención entre los 3 y 7 años; los niños
menores de 7 años logran una mayor reducción del
IAH y una recuperación cardiovascular más
favorable que los mayores de esa edad. Sin
embargo, el riesgo de complicaciones, como la
obstrucción transitoria de la vía aérea, es superior
en menores de 3 años, con un 5.3%. Las mejoras
conductuales son notables en todos los grupos,
aunque se vinculan más a la duración del
seguimiento que a la edad biológica; además, se
documenta una tendencia persistente al aumento
de peso postoperatorio durante los dos años
siguientes a la intervención. Por ello, se
recomienda un control multidisciplinario
prolongado que incluya vigilancia nutricional y
cardiovascular para optimizar los resultados a
largo plazo.
Hanna, N., et al.
(2022)
108 participantes
(Metanálisis).
Síndrome de Down.
Los niños con Down y AOS
suelen ser mayores y
presentan hipertrofia
adenoamigdalina con un OR
de 4.7 para AOS.
Se analizaron los predictores de trastornos
respiratorios del sueño en niños con síndrome de
Down, destacando una prevalencia de entre el 31%
y 63% en esta población, se determinó que la edad
avanzada es un predictor clave, pues los niños con
AOS eran en promedio 1.52 años mayores que los
no afectados. Se observó que los síntomas clínicos
son predictores inconsistentes, resaltando la
incapacidad de evaluación física para diagnosticar
la enfermedad con precisión en estos pacientes, no
se halló una diferencia por el sexo, aunque hubo
una leve tendencia hacia los varones, los autores
subrayan la importancia de realizar un tamizaje
rutinario con polisomnografía antes de 4 años.
Ishman, S., et al.
(2023)
Consenso de
expertos sobre AOS
persistente.
AOS persistente post-
AT.
La persistencia del AOS
ocurre en más del 25% de los
niños tras la cirugía de
primera línea.
Este consenso de expertos destaca que la apnea
obstructiva del sueño persiste en más del 25% de
los niños tras la adenotonsilectomía inicial, define
la enfermedad residual como un IAH > 1 con
síntomas o un IAH > 5 en pacientes asintomáticos,
subraya la utilidad crítica de la somnoscopia para
localizar sitios de obstrucción específicos antes de
realizar cirugías adicionales, valida el uso de
esteroides intranasales y montelukast para cuadros
leves o moderados, aunque advierte sobre los
riesgos neuropsiquiátricos del montelukast.
Además, recomienda el estimulador del nervio
hipogloso como una intervención segura y eficaz
para niños con síndrome de Down y AOS severa.
Gurbani, N., et
al. (2020)
Pacientes con
enfermedades
neuromusculares
(DMD, SMA).
Enfermedades
Neuromusculares.
En Duchenne, la AOS es
frecuente en la primera
década, progresando a
hipoventilación en la
segunda.
Se establece que la polisomnografía es el estándar
de oro para evaluar el deterioro respiratorio
nocturno en enfermedades neuromusculares,
siendo este a menudo la primera manifestación de
debilidad muscular, los hallazgos subrayan que los
síntomas respiratorios son fsubnotificados por los
pacientes y familiares, lo que requiere un tamizaje
objetivo ante factores de estrés como infecciones o
cirugías. El tratamiento debe ser la ventilación no
invasiva con presión binivel y frecuencia de
respaldo, aclarando que el uso de CPAP es
inapropiado ya que no garantiza el volumen
corriente necesario ni permite el reposo de los
músculos debilitados, se reportan tasas de apnea
obstructiva de entre el 20% y 33%, con una
altísima prevalencia de apneas centrales en
lesiones de la médula espinal hasta el 88%. Ante la
aparición de nuevas terapias genéticas, la PSG se
vuelve crucial para monitorear la eficacia del
tratamiento y determinar la viabilidad de retirar el
soporte respiratorio si la fuerza muscular se
recupera.
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Bergeron, M., et
al. (2019)
67 pacientes con
AOS persistente y
sus familias.
Impacto familiar y
financiero.
La severidad del AOS
residual se asocia
directamente con un impacto
negativo en la calidad de vida
familiar.
Se determinó que el uso de herramientas de toma
de decisiones compartidas reduce el conflicto
decisional en las familias de niños con apnea
persistente, los padres que participan activamente
en la elección terapéutica muestran una mayor
probabilidad de seguir el plan acordado y
presentan una mejor adherencia al CPAP. Los
resultados revelan que la apnea obstructiva del
sueño genera un impacto negativo familiar
comparable al observado en condiciones como el
síndrome de Down, la carga financiera se
identificó como la preocupación principal y el
factor que más afecta la calidad de vida de los
cuidadores.
Blackshaw, H.,
et al. (2020)
1984 niños
(Revisión
Cochrane).
Tonsilectomía vs.
Tonsilotomía.
El riesgo de reintervención
por recrecimiento tonsilar es
del 8.1% al 9.4% en técnicas
parciales.
Se analizó a 1984 niños para comparar la
tonsilectomía total frente a la tonsilotomía parcial
en el tratamiento de trastornos respiratorios del
sueño donde se determinó que la tonsilotomía
parcial permite un retorno a la actividad normal
cuatro días más rápido que la técnica total.
Asimismo, el riesgo de complicaciones
postoperatorias en la primera semana es menor en
la técnica parcial 2,6% vs. 4,9% en la total, aunque
las diferencias en el dolor a las 24 horas y el
sangrado intraoperatorio no fueron significativas,
existe incertidumbre sobre la efectividad a largo
plazo por la baja calidad de la evidencia
disponible.
Dang, Y., et al.
(2022)
121 niños de 3 a 12
años.
Recuperación por
grupos de edad.
En los días 5 a 7
postoperatorios, los niños de
edad escolar 7 a 12 años
operados con tonsilotomía
experimentaron más alivio
del dolor que con técnica
total.
Se refuerza la tendencia actual hacia
procedimientos intracapsulares o parciales como la
tonsilotomía para el manejo de la AOS pediátrica,
la reducción del dolor postoperatorio es crítica en
pediatría, ya que previene complicaciones como la
deshidratación y la pérdida de peso excesiva,
factores que a menudo prolongan la estancia
hospitalaria. Aunque la tonsilectomía total sigue
siendo efectiva para la resolución del IAH, la
tonsilotomía surge como una opción preferente
para mejorar la calidad de vida inmediata del
paciente y disminuir la ansiedad familiar asociada
al postoperatorio, no obstante, al considerar este
enfoque, los clínicos deben equilibrar estos
beneficios con el riesgo de recrecimiento del tejido
linfoide, especialmente en los pacientes jóvenes
que presentan un fenotipo obstructivo severo.
Bonilla, K., et
al. (2025)
Revisión de avances
quirúrgicos.
Malformaciones
craneofaciales y
Obesidad.
Hasta el 75% de niños con
obesidad o malformaciones
persisten con síntomas tras la
cirugía inicial.
La adenoamigdalectomía sigue siendo el estándar
de tratamiento inicial, habiendo evolucionado con
el uso de radiofrecuencia y energía bipolar para
mejorar la precisión y reducir el sangrado, para
casos complejos o refractarios, destaca la eficacia
de intervenciones avanzadas como la expansión
maxilar y la cirugía ortognática. El estudio
enfatiza la evaluación individualizada mediante
polisomnografía y somnoscopia para identificar
sitios específicos de colapso y personalizar la
cirugía, los hallazgos confirman mejoras en el
IAH, la saturación de oxígeno y el desempeño
neuroconductual.
Csábi, E., et al.
(2022)
78 niños con AOS
vs. 156 controles.
Trastornos
conductuales.
Los niños con trastornos
respiratorios del sueño
presentan niveles
significativamente mayores
de inatención e hiperactividad
independientemente del IAH.
El impacto de los TRS trasciende lo respiratorio,
afectando directamente el desarrollo emocional y
conductual, la evidencia demuestra que incluso
grados leves de obstrucción pueden inducir
morbilidad neurocognitiva y disminuir las
capacidades de aprendizaje. Esto resalta la
importancia de no subestimar el ronquido
primario, ya que se asocia con alteraciones
funcionales similares a la apnea severa, la
detección temprana es, por tanto, vital para
prevenir el deterioro del rendimiento académico y
el bienestar psicológico del niño por lo que es
fundamental que los médicos integren la
evaluación del comportamiento como una señal de
alerta crítica en el diagnóstico de trastornos del
sueño.
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Ringler A., et al.
(2021)
Revisión de AOS
persistente en Chile.
Comorbilidades
asociadas.
La curación total (IAH < 1)
post-AT en obesos o con
AOS severa es de solo el
27.2% a 39%.
La adenoamigdalectomía resuelve el SAHOS
infantil solo en el 20% al 75% de los casos,
existiendo un mayor riesgo de persistencia en
niños con obesidad o anomalías craneofaciales,
ante el fracaso quirúrgico, la somnoscopia y la RM
Cine resultan fundamentales para identificar
colapsos dinámicos, frecuentemente localizados en
la base de la lengua. Se destaca el potencial de los
biomarcadores urinarios con una precisión
diagnóstica del 95% y la terapia miofuncional, que
logra reducciones del IAH de hasta el 58%.
Finalmente, los autores proponen algoritmos
multidisciplinarios para optimizar el manejo
clínico en entornos con acceso limitado a la
polisomnografía.
Fuente: Elaboración propia
Discusión
La adenotonsilectomía se mantiene firmemente
como el tratamiento de elección para la AOS
en niños. Chang, J., et al. (2022) reafirman en
su consenso internacional que este
procedimiento logra la normalización de la
polisomnografía en un 79% de los casos,
posicionándose como la intervención de
primera línea, por su parte, Bonilla, K., et al.
(2025) opinan que la cnica ha evolucionado
en gran medida con la incorporación de
radiofrecuencia y energía bipolar, lo que ha
mejorado la precisión quirúrgica y ha reducido
riesgos como el sangrado intraoperatorio. Sin
embargo, la efectividad no es universal;
Ringler A., et al. (2021) mencionan que las
tasas de curación varían ampliamente,
situándose entre el 20% y el 75%, dependiendo
de las características fenotípicas del paciente.
En cuanto a la técnica específica, existe un
debate académico sobre la remoción total
frente a la parcial, según menciona Blackshaw,
H., et al. (2020) en su revisión Cochrane, la
tonsilotomía parcial permite un retorno a la
actividad normal cuatro días más rápido que la
técnica total, estos hallazgos son respaldados
por Dang, Y., et al. (2022), quienes destacan
que los niños sometidos a tonsilotomía
experimentan niveles de dolor menores y una
menor pérdida de peso postoperatoria,
facilitando una recuperación funcional
acelerada. No obstante, Sjölander, I., et al.
(2022) advierten que esta ventaja inicial debe
equilibrarse con el riesgo a largo plazo, ya que
su estudio a 5 años reveló una tasa de
reoperación del 15% en el grupo de
tonsilotomía debido al recrecimiento del tejido
linfoide por otro lado la persistencia de la
enfermedad tras la cirugía es uno de los
mayores desafíos clínicos. Ishman, S., et al.
(2023) mencionan que la AOS residual afecta a
más del 25% de los niños, definiéndola como
un IAH > 1 con síntomas persistentes, según
opina Ringler A., et al. (2021), la falla
terapéutica suele estar vinculada a la obesidad
y anomalías craneofaciales donde la
obstrucción no es solo anatómica sino
dinámica.
En poblaciones específicas, los predictores de
éxito cambian. Hanna, N., et al. (2022) señalan
que, en niños con síndrome de Down, la edad
avanzada es un predictor clave de la
enfermedad, sugiriendo que el riesgo de
obstrucción aumenta o persiste con el
crecimiento, por otro lado, Gurbani, N., et al.
(2020) mencionan que en pacientes con
enfermedades neuromusculares, el problema
reside en la debilidad muscular, lo que hace
que el uso de CPAP sea a menudo insuficiente,
requiriendo ventilación no invasiva con
presión binivel para asegurar un soporte
ventilatorio adecuado.
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La selección precisa del candidato quirúrgico
es vital para optimizar los recursos. Halawani,
M., et al. (2025) sostienen que existe una
ventana óptima de intervención entre los 3 y 7
años, edad en la que se maximiza la reducción
del IAH y se minimizan los riesgos, sin
embargo, estos mismos autores mencionan que
la cirugía en menores de 3 años conlleva un
riesgo significativamente superior de
complicaciones respiratorias postoperatorias.
Desde la perspectiva del triaje, Heath, D., et al.
(2021) proponen que el tamaño tonsilar grado
2+ o superior es un predictor crítico para la
indicación quirúrgica, sugiriendo algoritmos
que integren la oximetría para priorizar casos
graves, esta selección debe considerar no solo
la parte física, sino también el impacto
familiar. Bergeron, M., et al. (2019)
mencionan que la toma de decisiones
compartidas reduce el conflicto decisional de
los padres y mejora la adherencia a
tratamientos como el CPAP, especialmente
cuando se aborda la carga financiera y la
incertidumbre del cuidador.
Aunque Kang, M., et al. (2022) reafirman que
la polisomnografía sigue siendo el estándar de
oro, reconocen la necesidad de herramientas
más ágiles, Teplitzky, T., et al. (2023)
mencionan que, si bien la oximetría tiene un
valor predictivo positivo alto 97%, su baja
sensibilidad en casos leves impide que
reemplace a la PSG de nivel I, en este contexto
de variabilidad diagnóstica, Villasanti, U., et
al. (2025) señalan que los cuestionarios como
el PSQ muestran una considerable
inconsistencia dependiendo de la población
evaluada, por lo que no deben ser la única base
para el diagnóstico. No obstante, Ferry, A., et
al. (2020) defienden su valor en atención
primaria por su alto valor predictivo negativo
(0.93), lo que permite descartar la enfermedad
con fiabilidad en entornos de bajos recursos,
como una alternativa tecnológica prometedora,
Gutiérrez, G., et al. (2021) destacan la
fiabilidad del aprendizaje automático (machine
learning) para el diagnóstico automático,
alcanzando un área bajo la curva de 0.940 para
casos severos, aunque su rendimiento aún
disminuye en la detección de AOS leve.
Ante el fracaso de la cirugía inicial, la
evaluación dinámica se vuelve indispensable
mientras que Freitag, D., et al. (2025)
mencionan que la somnoscopia (DISE) es
fundamental para identificar obstrucciones en
sitios no convencionales, como la base de la
lengua, presente en hasta el 85% de los casos
residuales. Ishman, S., et al. (2023) coinciden
en que la DISE permite planificar cirugías de
rescate más precisas, modificando el plan
quirúrgico original en gran medida. Además,
Kang, M., et al. (2022) opinan que esta
herramienta facilita una medicina
personalizada, localizando colapsos multinivel
que no son visibles en el examen físico
despierto, el manejo de la AOS debe
trascender la sala de cirugía. Bonilla, K., et al.
(2025) subrayan que un enfoque
multidisciplinario es esencial para optimizar
los resultados a largo plazo, esto incluye la
colaboración con odontología; según menciona
Chang, J., et al. (2022), la combinación de AT
con expansión maxilar rápida es fundamental
en fenotipos con maloclusión para lograr una
cura completa.
La necesidad de un tratamiento integral se
justifica por el impacto sistémico de la
enfermedad. Csábi, E., et al. (2022)
demuestran que los trastornos respiratorios del
sueño inducen niveles superiores de inatención
e impulsividad, independientemente de la
gravedad del IAH, afectando incluso a niños
con ronquido primario y para finalizar Ringler
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A., et al. (2021) concluyen que el éxito
terapéutico no debe medirse solo por la
reducción de eventos respiratorios, sino por la
mitigación de la morbilidad neurocognitiva y
la mejora en la calidad de vida del niño y su
entorno familiar.
Futuras líneas de investigación
Dada la persistencia de la enfermedad en el
20% al 75% de los casos tras la cirugía, es
prioritario profundizar en la identificación de
marcadores de riesgo, las investigaciones
futuras deben centrarse en por qué factores
como la obesidad, el asma, la raza
afroamericana y un IAH preoperatorio severo
(>10 eventos/h) aumentan la probabilidad de
AOS residual (Ruikka, E., et al. 2025).
Asimismo, se requiere estudiar el impacto de
los determinantes socioeconómicos, como el
nivel educativo materno, que ha demostrado
estar vinculado a una mayor frecuencia y
gravedad de la enfermedad por lo que es
necesario investigar parámetros funcionales
como la ganancia de bucle y el umbral de
excitación, que en adultos predicen la falla
quirúrgica y cuya relevancia en niños aún debe
ser validada (Patel, A., et al. 2019).
La evolución tecnológica abre paso a
procedimientos con menor morbilidad y mayor
precisión, se debe fomentar el estudio
longitudinal de técnicas como la cirugía
robótica transoral para la reducción de la base
de la lengua y la faringoplastia de reposición
con suturas barbadas, que prometen reducir el
dolor postoperatorio y las tasas de sangrado en
comparación con los métodos tradicionales
(Witmans, M., et al. 2023). El estimulador del
nervio hipogloso se posiciona como una línea
crítica de investigación, especialmente para
pacientes con síndrome de Down que no
toleran el CPAP o fallan a la cirugía
convencional, además, surge la necesidad de
evaluar el papel de alternativas no invasivas
pero tecnológicas, como la cánula nasal de alto
flujo y los stents nasofaríngeos, como terapias
de transición o rescate (Wu, C., et al. 2023).
La transición hacia la "Medicina de Precisión"
es indispensable para abandonar el enfoque
terapéutico uniforme por lo que las futuras
investigaciones deben validar el uso rutinario
de la somnoscopia, la RM Cine y la tomografía
de haz cónico para caracterizar sitios
específicos de colapso y personalizar la
estrategia quirúrgica, se vislumbra un gran
potencial en la aplicación de la inteligencia
artificial y el aprendizaje automático (machine
learning) para el diagnóstico automático y la
predicción de resultados basados en grandes
bases de datos, permitiendo identificar qué
fenotipo responderá mejor a cada intervención
(Zhang, X., et al. 2023). Por último, el estudio
de los biomarcadores epigenéticos y la terapia
génica representa una frontera prometedora
para abordar las causas moleculares
subyacentes de la obstrucción y la inflamación
sistémica en la población pediátrica (Uwiera,
T. 2021).
Conclusiones
La AOS pediátrica es una entidad frecuente y
subdiagnosticada, esta patología afecta a entre
el 1% y el 5% de la población infantil global,
con picos de incidencia relacionados con la
hiperplasia adenoamigdalina y la obesidad. A
pesar de su impacto, el diagnóstico suele ser
tardío debido a que sus síntomas, como la
inatención y la hiperactividad, se confunden a
menudo con trastornos de la conducta o
TDAH, lo que enmascara la fragmentación del
sueño subyacente.
Realizar la evaluación otorrinolaringológica es
fundamental, el examen físico permite
identificar factores anatómicos críticos como la
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hipertrofia amigdalina grados 3 y 4, el grado
de Mallampati y anomalías craneofaciales que
reducen el espacio de la vía aérea superior, la
historia clínica detallada es el primer paso
esencial para estratificar el riesgo y decidir la
necesidad de pruebas diagnósticas objetivas.
La adenotonsilectomía es el tratamiento de
primera línea, este procedimiento se consolida
como la intervención de elección para niños
con hipertrofia adenoamigdalina, logrando una
normalización de la polisomnografía en el 79%
de los casos, la cirugía no solo reduce el índice
de apnea-hipopnea, sino que también genera
mejoras en la calidad de vida, el rendimiento
académico y la salud cardiovascular.
Existe un subgrupo con AOS residual que
requiere seguimiento, entre el 20% y el 75% de
los niños pueden presentar persistencia de la
enfermedad tras la cirugía inicial,
especialmente aquellos con obesidad, síndrome
de Down o anomalías craneofaciales, en estos
pacientes, la obstrucción suele ser multinivel y
dinámica, lo que exige una vigilancia clínica y
funcional prolongada para evitar secuelas a
largo plazo.
El manejo debe ser individualizado, la
variabilidad fenotípica de la AOS exige
abandonar el modelo único de tratamiento,
herramientas como la somnoscopia y la RM
Cine son vitales para localizar sitios
específicos de colapso, permitiendo planificar
cirugías de rescate o terapias no quirúrgicas
como la expansión maxilar o el CPAP
adaptadas a la anatomía y comorbilidades de
cada niño.
Se debe priorizar la identificación temprana de
los síntomas para mitigar consecuencias
irreversibles en el desarrollo neurocognitivo,
metabólico y cardiovascular del niño la
polisomnografía sigue siendo el estándar de
oro diagnóstico, debiendo realizarse
preferentemente con capnografía para detectar
hipoventilación obstructiva que otros métodos
simplificados pueden omitir, es imperativo
realizar una reevaluación clínica y en casos de
alto riesgo, una polisomnografía de control
entre los 3 y 6 meses posteriores a la cirugía
para asegurar la resolución completa de la
obstrucción.
El éxito terapéutico depende de la colaboración
estrecha entre pediatras, otorrinolaringólogos,
neumólogos, odontopediatras y terapeutas
miofuncionales, asegurando una atención
integral que aborde tanto la anatomía como la
función de la vía aérea.
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