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Coopmans y colaboradores, en el marco del
Maastricht Study, evaluaron la asociación entre
el estado del metabolismo glucémico y la
variabilidad de la frecuencia cardíaca en una
cohorte poblacional que incluía sujetos con
normoglucemia, prediabetes y diabetes mellitus
tipo 2, demostrando que tanto la prediabetes
como la diabetes se asociaban con menor VFC
en comparación con el grupo normoglucémico.
Los autores observaron que diversos índices de
VFC se encontraban reducidos a medida que
empeoraba el estado metabólico, lo que sugiere
una relación gradiente entre deterioro
glucémico y disfunción autonómica, con
implicaciones para la detección temprana de
riesgo cardiometabólico en poblaciones
atendidas desde el primer nivel de cuidado
(Coopmans et al., 2020). Wang y colegas
investigaron en una cohorte de población
general la asociación entre la evolución
longitudinal de la variabilidad de la frecuencia
cardíaca y el riesgo de desarrollar diabetes
mellitus tipo 2, encontrando que disminuciones
progresivas de la VFC se relacionaban con
mayor incidencia de diabetes durante el
seguimiento. El estudio plantea que la
disfunción autonómica, reflejada por una
reducción de la VFC, podría preceder al
diagnóstico de diabetes y desempeñar un papel
en la fisiopatología de la alteración metabólica,
lo que convierte a la VFC en un posible
marcador temprano de susceptibilidad a
diabetes y refuerza la pertinencia de su
evaluación en contextos preventivos y de
atención primaria (Wang et al., 2023).
Rinaldi y colaboradores exploraron la relación
entre variabilidad de la frecuencia cardíaca,
metabolismo de la glucosa y diabetes en una
cohorte basada en población, mostrando que
una menor VFC se asociaba con perfiles
metabólicos desfavorables y mayor prevalencia
de diabetes, así como con mayor mortalidad a
largo plazo. Los autores concluyen que la VFC,
como índice de integridad autonómica, se
vincula estrechamente con el estado glucémico
y el riesgo de desenlaces clínicos graves, lo que
respalda su valor como biomarcador integrador
de disfunción metabólica y cardiovascular, con
potencial para emplearse en estrategias de
estratificación de riesgo en personas con o en
riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (Rinaldi et al.,
2023). Picard y colegas realizaron un ensayo
clínico aleatorizado en el que analizaron el
efecto del entrenamiento físico sobre la
variabilidad de la frecuencia cardíaca en
pacientes con diabetes mellitus tipo 2,
demostrando que el ejercicio, particularmente el
entrenamiento de resistencia aeróbica
supervisado, mejora de forma significativa
varios parámetros de VFC. Estos hallazgos
sugieren que las intervenciones de ejercicio no
solo contribuyen al control metabólico, sino que
también favorecen la recuperación de la
modulación autonómica cardíaca, indicando
una posible vía para reducir el riesgo
cardiovascular en pacientes diabéticos mediante
estrategias integrales que actúan
simultáneamente sobre el metabolismo y la
función autonómica (Picard et al., 2021).
Zaki y colaboradores evaluaron, en un ensayo
aleatorizado, el impacto de diferentes
secuencias de entrenamiento concurrente
(aeróbico y de fuerza) sobre la variabilidad de
la frecuencia cardíaca, el control glucémico, la
composición corporal y el perfil lipídico en
pacientes con diabetes mellitus tipo 2 y
neuropatía autonómica cardíaca, encontrando
que ambas secuencias de entrenamiento
mejoraron parámetros de VFC y control
metabólico. El estudio mostró que el ejercicio
estructurado puede modular favorablemente la
función autonómica y la HbA1c, lo que refuerza
la idea de que intervenciones implementables
en atención primaria, como programas de