Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
Página 192
EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA PRIMERA INFANCIA: ESTRATEGIAS PARA
FORTALECER LA AUTORREGULACIÓN Y LA EMPATÍA
EMOTIONAL EDUCATION IN EARLY CHILDHOOD: STRATEGIES FOR
STRENGTHENING SELF-REGULATION AND EMPATHY
Autores: ¹Ana Jaqueline Alarcón Andino, ²Eva Paulina Chasiluisa Unda, ³María Eugenia
Alarcón Andino,
4
Hilda María Alajo Catota y
5
Loli Narcisa Mejía Albán.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-8734-6029
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0003-0730-3880
3
ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0008-9303-4790
4
ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0002-1969-2169
5
ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0008-8891-5171
¹E-mail de contacto: ana.alarcon@docentes.educacion.edu.ec
²E-mail de contacto: eva.chasiluisa@docentes.educacion.edu.ec
³E-mail de contacto: eugenia.alarcon@docentes.educacion.edu.ec
4
E-mail de contacto:
hildamari04@gmail.com
5
E-mail de contacto:
loli_mejia_uce@hotmail.com
Afiliación:
1*2*3*4*5*
Investigador Independiente, (Ecuador).
Artículo recibido:25 de Diciembre del 2025
Artículo revisado: 27 de Diciembre del 2025
Artículo aprobado: 6 de Enero del 2026
¹Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Educación Parvularia, graduada en la Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
Magíster en Innovación Pedagógica y Liderazgo Educativo por la Universidad Tecnológica Indoamérica, (Ecuador). Docente de
Preparatoria con 20 años de experiencia profesional.
²Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Educación Parvularia, graduada en la Universidad Técnica de Cotopaxi, (Ecuador).
Magíster en Educación Inicial por la Universidad Técnica de Ambato (Ecuador). Docente con 11 años de experiencia profesional.
³Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Psicopedagogía Infantil, graduada en la Universidad Estatal de Bolívar, (Ecuador).
Magíster en Innovación Pedagógica y Liderazgo Educativo por la Universidad Tecnológica Indoamérica, (Ecuador). Docente con 20 años
de experiencia profesional.
4
Profesor de Educación Inicial y Primero de Educación Básica, Nivel Tecnológico, graduada del Instituto Superior Pedagógico Belisario,
Quevedo, (Ecuador). Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Educación Parvularia, graduada en la Universidad Técnica de
Cotopaxi, (Ecuador). Magíster en Educación Básica por la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador). Docente con 15 os de experiencia
profesional.
5
Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Profesora Parvularia, graduada en la Universidad Central del Ecuador, (Ecuador).
Magíster Universitario en Didáctica de la Lengua en Educación Infantil y Primaria por la Universidad Internacional de La Rioja, (España).
Docente con 11 años de experiencia profesional.
Resumen
El estudio examinó la educación emocional en
la primera infancia como dimensión esencial
para fortalecer la autorregulación y la empatía,
se reconoció la necesidad de estrategias
innovadoras que trasciendan enfoques
tradicionales y respondan a las demandas
afectivas del entorno educativo. El objetivo fue
analizar estrategias educativas orientadas al
fortalecimiento de la autorregulación y la
empatía en la primera infancia. La investigación
adoptó un enfoque cualitativo, de carácter
descriptivo y documental, basado en la revisión
e interpretación de fuentes académicas recientes
y en la construcción teórico-práctica de cinco
estrategias originales fundamentadas en
procesos corporales, narrativos, reflexivos y
cooperativos. Los hallazgos evidenciaron que
las estrategias propuestas favorecen la
identificación emocional, la regulación de
conductas, la construcción de pensamiento
prosocial y el desarrollo de sensibilidad
interpersonal, siempre que se implementen en
ambientes seguros, estructurados y mediadas
por docentes emocionalmente competentes. Se
concluyó que la educación emocional, integrada
como eje transversal, constituye una vía
efectiva para promover habilidades
socioemocionales sostenibles y mejorar la
calidad de la experiencia escolar desde los
primeros años de vida.
Palabras clave: Educación emocional,
Primera infancia, Autorregulación,
Empatía, Estrategias.
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Abstract
The study examined emotional education in
early childhood as an essential dimension for
strengthening self-regulation and empathy,
recognizing the need for innovative strategies
that transcend traditional approaches and
respond to the emotional demands of the
educational environment. The objective was to
analyze educational strategies aimed at
strengthening self-regulation and empathy in
early childhood. The research adopted a
qualitative, descriptive, and documentary
approach based on the review and interpretation
of recent academic sources and the theoretical-
practical construction of five original strategies
based on bodily, narrative, reflective, and
cooperative processes. The findings showed
that the proposed strategies promote emotional
identification, behavior regulation, the
construction of prosocial thinking, and the
development of interpersonal sensitivity,
provided they are implemented in safe,
structured environments and mediated by
emotionally competent teachers. It was
concluded that emotional education, integrated
as a cross-cutting theme, is an effective way to
promote sustainable social-emotional skills and
improve the quality of the school experience
from the early years of life.
Keywords: Emotional education, Early
childhood, Self-regulation. Empathy,
Strategies.
Sumário
O estudo analisou a educação emocional na
primeira infância como uma dimensão essencial
para fortalecer a autorregulação e a empatia,
reconhecendo a necessidade de estratégias
inovadoras que transcendam as abordagens
tradicionais e respondam às demandas afetivas
do ambiente educativo. O objetivo foi analisar
estratégias educativas orientadas para o
fortalecimento da autorregulação e da empatia
na primeira infância. A investigação adotou
uma abordagem qualitativa, de caráter
descritivo e documental, baseada na revisão e
interpretação de fontes académicas recentes e
na construção teórico-prática de cinco
estratégias originais fundamentadas em
processos corporais, narrativos, reflexivos e
cooperativos. Os resultados evidenciaram que
as estratégias propostas favorecem a
identificação emocional, a regulação de
comportamentos, a construção do pensamento
pró-social e o desenvolvimento da sensibilidade
interpessoal, desde que implementadas em
ambientes seguros, estruturados e mediados por
professores emocionalmente competentes.
Concluiu-se que a educação emocional,
integrada como eixo transversal, constitui uma
via eficaz para promover habilidades
socioemocionais sustentáveis e melhorar a
qualidade da experiência escolar desde os
primeiros anos de vida.
Palavras-chave: Educação emocional,
Primeira infancia, Autorregulação, Empatia,
Estratégias.
Introducción
La educación emocional en la primera infancia
se ha consolidado como un eje estructural para
comprender la relación entre desarrollo
humano, experiencia afectiva y aprendizaje
significativo dentro de los entornos escolares
(Zúniga & Luque, 2021). Este campo reconoce
que el bienestar emocional constituye la base
sobre la cual emergen procesos de
autorregulación, empatía y convivencia,
elementos que permiten que los niños
construyan vínculos saludables y accedan con
mayor disposición a experiencias formativas.
Asimismo, la educación emocional impacta de
manera directa en la participación, la conducta
y la calidad del aprendizaje en edades
tempranas, situándola como una dimensión
insoslayable de la pedagogía contemporánea
(San Martín y Tapia, 2023). Bajo esta
perspectiva, las instituciones escolares se
convierten en espacios privilegiados para
favorecer prácticas que fortalezcan la
identificación, expresión y regulación de
emociones desde enfoques pedagógicos
sensibles. A pesar de su relevancia, persisten
brechas entre lo que se espera promover y lo que
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realmente ocurre en el aula. En este sentido, las
habilidades emocionales no siempre se
desarrollan de forma sistemática; ello se
relaciona con limitaciones en la formación
docente, escasa incorporación de metodologías
lúdicas y ausencia de estrategias que conecten
la experiencia emocional con los procesos de
socialización infantil (Angulo et al., 2025).
Este desfase genera desafíos en la
autorregulación y la empatía, capacidades que
resultan esenciales para la convivencia y la
resolución de conflictos. El uso de estrategias
expresivas, actividades lúdicas y
acompañamiento docente sensible mejora de
manera significativa la participación, la
conducta prosocial y la regulación emocional en
los niños. En ese marco, el problema de
investigación se delimita en la dificultad que
presentan muchas instituciones educativas de
educación inicial para implementar estrategias
consistentes que promuevan el desarrollo de la
autorregulación y la empatía en los primeros
años de vida (Alcívar, 2025). Esta situación
conduce a formular la siguiente pregunta de
investigación: ¿Cómo pueden fortalecerse la
autorregulación y la empatía en la primera
infancia mediante estrategias de educación
emocional? El estudio se justifica porque la
consolidación de habilidades socioemocionales
tempranas contribuye al bienestar integral,
reduce comportamientos disruptivos y favorece
aprendizajes más estables y conscientes. Su
aporte se refleja en la generación de
orientaciones pedagógicas fundamentadas, en
la construcción de conocimiento actualizado y
en la posibilidad de diseñar políticas educativas
que prioricen la dimensión emocional como
parte del derecho a una educación integral.
En consecuencia, el objetivo es analizar
estrategias educativas orientadas al
fortalecimiento de la autorregulación y la
empatía en la primera infancia, mediante la
integración de prácticas de educación
emocional contextualizadas a los entornos
escolares. La educación emocional en la
primera infancia se concibe como un
proceso formativo sistemático orientado
a desarrollar competencias que integran
reconocimiento, expresión y regulación
emocional, vinculadas al bienestar y al
aprendizaje integral del niño,
constituyendo un complemento esencial
del desarrollo cognitivo y social
(Zarache, 2024).
Las corrientes psicológicas y pedagógicas
explican la educación emocional desde una
visión integradora del neurodesarrollo, la
afectividad y la construcción socioafectiva
infantil. Los primeros años representan un
periodo crítico para el surgimiento de
capacidades vinculadas a la conciencia
emocional, la autorregulación y la empatía,
debido a la plasticidad cerebral y a la rápida
maduración de circuitos afectivos esenciales
para la interacción social (Moreno et al., 2023).
La educación inicial debe favorecer
experiencias que fortalezcan vínculos afectivos,
autonomía y participación social, configurando
bases para un desarrollo integral sostenido
desde la primera infancia. Por su parte, el
desarrollo emocional temprano comprende
procesos progresivos mediante los cuales el
niño identifica emociones propias y ajenas,
expresa sentimientos de manera ajustada al
contexto y adquiere formas iniciales de
regulación ante situaciones que generan
frustración o malestar. Los niños que reciben
acompañamiento emocional sistemático logran
una mayor capacidad para reconocer señales
afectivas, expresar sus necesidades y modular
reacciones impulsivas, lo que favorece la
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convivencia y el aprendizaje (Cáceres et al.,
2025). Estas habilidades tempranas se asocian
con un mejor ajuste social y con la prevención
de dificultades emocionales futuras,
consolidando su relevancia para la educación
inicial.
Asimismo, las estrategias educativas orientadas
al desarrollo socioemocional en la primera
infancia implican prácticas sistemáticas que
favorecen la identificación emocional, la
autorregulación y la empatía mediante
experiencias lúdicas, expresivas y cooperativas
(Portilla et al., 2025). Los recursos expresivos,
lúdicos y simbólicos constituyen herramientas
esenciales para promover la regulación
emocional en los primeros años. El uso de
cuentos terapéuticos, títeres, dramatizaciones y
materiales visuales permite que los niños
proyecten emociones y elaboren significados
desde un entorno seguro. Se evidencia que la
dramatización y el juego simbólico facilitan la
externalización de conflictos internos,
fortalecen la comprensión de estados afectivos
y favorecen la modulación conductual, estas
prácticas incrementan la identificación
emocional y reducen conductas disruptivas
mediante experiencias corporales y narrativas
que canalizan tensión y estimulan el autocontrol
(Cepeda et al., 2025). De igual manera, el
docente se configura como mediador emocional
decisivo en la primera infancia, dado que su
presencia afectiva ofrece estabilidad, seguridad
y guía interpretativa ante las experiencias
emocionales del niño. Las maestras parvularias,
generalemente influyen directamente en la
adquisición de habilidades de autorregulación
mediante modelamiento de respuestas
equilibradas, validación afectiva y escucha
activa (Ortiz et al., 2024).
El acompañamiento sensible incluye
contención emocional en situaciones de
frustración, orientación verbal y construcción
de un clima pedagógico seguro. La evidencia
indica que la formación docente en
competencias emocionales fortalece la
efectividad de estas prácticas y amplifica su
impacto en la convivencia escolar (Ortiz et al.,
2024). Por otra parte, las metodologías de
interacción cooperativa promueven el
desarrollo de la empatía y la comprensión social
a través de experiencias compartidas. El juego
de roles y la dramatización permiten que los
niños asuman perspectivas diversas,
comprendan emociones ajenas y elaboren
soluciones colectivas ante situaciones
conflictivas (Olmos et al., 2024). Las
dinámicas colaborativas reducen la
conflictividad, aumentan comportamientos
prosociales y fortalecen el sentido de
pertenencia. Estas prácticas fomentan la
expresión emocional regulada y la toma de
decisiones conjunta, articulando lo
socioemocional con el aprendizaje cooperativo,
su implementación sistemática demuestra
efectos significativos en la construcción de
vínculos positivos en el aula.
Adicional, el pensamiento prosocial se
desarrolla mediante experiencias orientadas al
reconocimiento del otro y a la interiorización de
normas de convivencia (Fernández et al., 2022).
La escucha activa y la guía docente en
situaciones cotidianas permiten que los niños
comprendan necesidades ajenas, regulen
impulsos y participen en prácticas
colaborativas. Las estrategias como diálogos
guiados, rutinas emocionales y actividades de
cooperación incrementan la empatía y
fortalecen la responsabilidad afectiva (Rivera &
Carpio, 2025). En varios estudios se destaca que
estos procesos consolidan habilidades para la
resolución pacífica de conflictos y mejoran la
cohesión grupal, configurando un andamiaje
socioemocional fundamental en la educación
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inicial La autorregulación y la empatía
constituyen dos ejes estructurales del desarrollo
socioemocional temprano, dado que orientan la
organización interna de la conducta y la
comprensión afectiva del otro, su consolidación
posibilita vínculos cooperativos, mayor
estabilidad emocional y una participación
escolar basada en el reconocimiento mutuo de
necesidades y estados afectivos (Menacho et al.,
2024). Los procesos internos de control
emocional y conductual en la primera infancia
se configuran mediante la interacción entre
maduración neurobiológica, experiencias de
apego y mediaciones pedagógicas. Durante este
periodo, el niño desarrolla mecanismos iniciales
para inhibir impulsos, modular la intensidad
emocional y anticipar consecuencias de sus
acciones. Esta regulación emerge gradualmente
y depende de entornos consistentes y sensibles
que modelan respuestas estables y predecibles
(Proaño et al., 2024).
Los niños con dificultades para organizar sus
emociones tienden a manifestar conductas
impulsivas o desajustes conductuales, lo que
evidencia la necesidad de intervenciones
tempranas orientadas a fortalecer rutinas,
contención afectiva y acompañamiento
sistemático. En contextos escolares, la
autorregulación se evidencia a través de
comportamientos que manifiestan capacidad
para gestionar impulsos, sostener la atención y
resolver conflictos mediante estrategias no
coercitivas (Portilla et al., 2025). Entre los
indicadores más recurrentes se encuentran la
habilidad para esperar turnos, el uso de lenguaje
emocional para expresar malestar, la
disminución de respuestas impulsivas y la
capacidad para volver a la tarea tras una
distracción. La observación sistemática
demuestra que los niños logran mayor
estabilidad cuando las actividades son
estructuradas, lúdicas y predecibles, situación
ampliamente documentada en registros
docentes donde se manifiesta que la
impulsividad disminuye en entornos con guías
claras y apoyo emocional sostenido (Enrique et
al., 2025). La empatía infantil integra un
componente cognitivo, relacionado con la
capacidad para identificar emociones ajenas, y
un componente afectivo, vinculado con la
resonancia emocional ante el estado del otro
(Menacho et al., 2024). Ambos elementos se
constituyen por medio de experiencias sociales
que fortalecen el reconocimiento de
perspectivas y la sensibilidad interpersonal. La
empatía emerge tempranamente cuando los
niños participan en actividades que exigen
cooperación, observan modelos de respuesta
prosocial y reciben retroalimentación
emocional coherente. Estos procesos requieren
mediación docente, dado que la empatía no
surge de manera espontánea, sino de
interacciones afectivas guiadas y consistentes.
Las manifestaciones prosociales tempranas
comprenden acciones como compartir
materiales, consolar a un compañero, colaborar
en tareas comunes y ofrecer ayuda espontánea
(Portilla et al., 2025). Estas conductas
evidencian la presencia inicial de sensibilidad
interpersonal y capacidad para reconocer
necesidades ajenas, su consolidación favorece
la cohesión grupal, reduce episodios de
conflicto y fortalece climas escolares
emocionalmente seguros. Los entornos que
promueven dinámicas cooperativas y
modelamiento afectivo potencian la aparición
de respuestas prosociales estables, lo cual se
refleja en una convivencia más armónica y en
una mayor participación del niño en
interacciones sociales constructivas desde
edades tempranas (Ojeda et al., 2025).
Materiales y Métodos
El estudio fue cualitativo, que se caracterizó por
la interpretación profunda de fenómenos
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educativos mediante el análisis de significados,
interacciones y construcciones conceptuales
(Romero et al., 2021). Su aplicación resultó
pertinente porque posibilitó examinar
manifestaciones de autorregulación y empatía
en la infancia desde múltiples perspectivas
conceptuales, interpretando cómo diversas
estrategias educativas configuran estos
procesos. Esta aproximación favorec un
análisis integral sustentado en marcos teóricos y
evidencias previas. El enfoque fue descriptivo,
porque se orientó a detallar características,
comportamientos y relaciones conceptuales
vinculadas al desarrollo socioemocional
temprano (Cortés y Iglesias, 2004). Mientras
que el enfoque exploratorio, ya que permitió
indagar categorías poco estudiadas y abrir
líneas de comprensión sobre fenómenos
incipientes sin requerir hipótesis cerradas
(Danel y Santa María, 2024).
Este doble enfoque fue pertinente ya que
permitió describir con precisión los elementos
constitutivos de las estrategias
socioemocionales e identificar vacíos
conceptuales que sustentan nuevas
interpretaciones, su uso facilitó un
acercamiento flexible y fundamentado a las
dinámicas de autorregulación y empatía en la
primera infancia. La investigación fue
bibliográfica, que se fundamentó en la revisión,
selección y análisis de fuentes científicas
primarias y secundarias (Silador, 2023). Su
utilización resultó adecuada porque posibilitó
contrastar diversas perspectivas teóricas y
documentales sobre educación emocional,
autorregulación y empatía, esto generó una base
sólida para interpretar tendencias, identificar
consensos académicos y sustentar la
construcción analítica del estudio. El método
teórico permitió organizar conceptos,
categorías y modelos interpretativos
provenientes de la literatura especializada
(Cohen y Gómez, 2019). El método inductivo-
deductivo articuló el tránsito desde hallazgos
particulares hacia formulaciones generales y, a
su vez, desde principios teóricos hacia
explicaciones aplicadas. El método analítico-
sintético posibilitó descomponer información y
reconstruirla de manera coherente. Estos
métodos se articularon para interpretar la
complejidad del desarrollo socioemocional
infantil, estructurando la información de forma
lógica y rigurosa. La combinación permitió
analizar estrategias educativas, relacionarlas
con fundamentos conceptuales y sintetizar
patrones esenciales vinculados a la
autorregulación y la empatía. El análisis
documental aplicado, consistió en la lectura
crítica, comparación y codificación de
información proveniente de artículos, libros,
informes y documentos académicos, mientras
que la triangulación de ideas permitió contrastar
perspectivas para aumentar la validez
interpretativa del estudio. Esta técnica facilitó la
identificación de convergencias teóricas y
divergencias conceptuales respecto a las
estrategias de educación emocional, su
aplicación fortaleció la interpretación del
material revisado y permitió construir una
visión integradora sobre los procesos
socioemocionales estudiados.
Resultados y Discusión
Los hallazgos evidenciaron que el desarrollo
socioemocional en la primera infancia enfrenta
desafíos significativos vinculados a
limitaciones en el reconocimiento emocional,
dificultades de autorregulación y escasa
empatía, factores estrechamente relacionados
con prácticas escolares insuficientes y falta de
formación docente. Las investigaciones
revisadas coincidieron en que los contextos
educativos requieren estrategias sistemáticas
que integren juego, recursos expresivos,
actividades colaborativas y programas
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estructurados de educación emocional.
También se destacó que la aplicación continua
de estas prácticas fortalece la regulación
emocional, mejora la convivencia y promueve
conductas prosociales. En conjunto, los estudios
demostraron que la educación emocional
temprana es esencial para el bienestar y la
adaptación escolar de los niños. (ver tabla 1):
Tabla 1. Educación emocional en la primera infancia
Autor y
año
1. Dificultades del aprendizaje
emocional en la primera
infancia
2. Limitaciones para
implementar autorregulación y
empatía
3. Estrategias de educación
emocional
4. Formas de fortalecer
autorregulación y empatía en la
primera infancia
(Oviedo y
Epinoza,
2025))
Los niños presentan dificultades
para reconocer emociones, expresar
estados afectivos y regular
conductas impulsivas,
especialmente cuando el entorno
escolar prioriza el desarrollo
cognitivo sobre el emocional,
generando brechas
socioemocionales tempranas.
Las prácticas pedagógicas
tradicionales limitan el
acompañamiento emocional, dado
que el currículo suele relegar la
alfabetización emocional. Esta
desarticulación dificulta la
construcción de ambientes que
permitan la expresión emocional
segura.
El aprendizaje basado en el juego,
las dinámicas colaborativas, la
inteligencia emocional y las
tecnologías educativas son
destacadas como estrategias que
promueven la identificación
emocional, la convivencia
positiva y la regulación
conductual.
Las actividades lúdicas
estructuradas, el trabajo
colaborativo y las experiencias
guiadas permiten que los niños
desarrollen empatía y
autorregulación. Se enfatiza la
importancia de integrar estas
estrategias en el currículo para
crear aprendizajes sostenidos.
(Torres y
Robalino,
2025)
Las autoras describen que la falta de
habilidades emocionales se
manifiesta en problemas de
socialización, desajustes
psicomotores y dificultades para
afrontar situaciones adversas. La
ausencia de apoyo emocional en el
entorno limita la adquisición de
competencias afectivas.
Los estudios revisados exponen
que la implementación de
educación emocional enfrenta
barreras como la escasa
preparación docente, la falta de
modelos de intervención integral y
la limitada articulación entre
familia y escuela.
Se destacan estrategias como
cuentos terapéuticos, juegos
simbólicos, mindfulness y rutinas
de verbalización emocional, las
cuales facilitan el reconocimiento
emocional, la expresión
simbólica y la regulación
conductual.
El fortalecimiento se logra
mediante intervenciones integrales
que involucren familia, docentes y
escuela. Los programas de
educación emocional mejoran la
autorregulación, previenen
conductas problemáticas y
consolidan habilidades empáticas
estables.
(Rivera y
Carpio,
2025)
Identifican dificultades como
incapacidad para nombrar
emociones, baja tolerancia a la
frustración, comportamientos
disruptivos y escasa empatía. Estas
dificultades se intensifican cuando
la escuela no ofrece espacios
seguros para procesar emociones.
Señalan limitaciones
institucionales como ausencia de
formación docente, falta de
recursos didácticos emocionales,
priorización de contenidos
cognitivos y nima continuidad
curricular en educación
emocional.
Proponen cuentos,
dramatización, mindfulness
adaptado, rutinas de expresión
emocional, títeres y rincones
emocionales como estrategias de
aplicación directa en el aula
parvularia.
Afirman que la autorregulación y la
empatía se fortalecen mediante
experiencias lúdicas guiadas,
modelamiento emocional docente
y la construcción de entornos
afectivos seguros que permitan
validar y gestionar emociones.
(Sánchez
et al.,
2025)
La investigación muestra que
algunos niños presentan dificultades
para reconocer emociones y para
relacionarse de forma asertiva,
derivadas de la ausencia de
experiencias pedagógicas que
modelen respuestas emocionales
sanas.
Las docentes entrevistadas
expresan que la falta de formación
emocional y la escasa
disponibilidad de tiempo limitan la
implementación sistemática de
programas emocionales,
reduciendo su impacto.
Describen el uso de juegos,
dinámicas grupales y actividades
expresivas que fortalecen la
comprensión emocional, mejoran
relaciones interpersonales y
consolidan comportamientos
prosociales.
Los autores concluyen que la
educación emocional fortalece la
autorregulación y la empatía al
ofrecer oportunidades constantes
de interacción guiada, resolución
de conflictos y exploración
emocional acompañada.
(Mera et
al., 2025)
Reportan que niños sin intervención
emocional presentan problemas de
hiperactividad, dificultades para
gestionar emociones y escasa
conducta prosocial. Estas
limitaciones afectan la convivencia
escolar y el bienestar infantil.
Señalan que, sin programas
estructurados, los docentes
carecen de herramientas
metodológicas para abordar
conductas emocionales complejas,
lo que reduce la eficacia de las
prácticas educativas
socioemocionales.
El programa Papilio-3to6 incluye
actividades preventivas,
modelamiento docente, rutinas
emocionales y dinámicas
psicoeducativas diseñadas para
mejorar regulación emocional y
habilidades prosociales.
Demuestran que la intervención
sistemática reduce conductas
disruptivas y mejora empatía y
regulación emocional. El trabajo
con educadores garantiza fidelidad
en la aplicación y mayor impacto
en los aprendizajes
socioemocionales.
Fuente: elaboración propia
La interpretación de los hallazgos evidencia una
convergencia significativa entre los autores
respecto al carácter estructural que adquiere la
educación emocional en la primera infancia, los
aportes coinciden en que las dificultades
observadas no responden únicamente a
carencias individuales de los niños, sino a
dinámicas institucionales que históricamente
han subordinado el desarrollo emocional frente
a prioridades académicas. Esta tendencia revela
que la educación inicial continúa operando bajo
modelos tradicionales que restringen la
construcción de competencias
socioemocionales, generando brechas que se
manifiestan como impulsividad, baja tolerancia
a la frustración y debilidad en la conducta
prosocial. La discusión de los estudios muestra
que el problema radica en la ausencia de
estructuras pedagógicas sistemáticas capaces de
sostener experiencias emocionales continuas, lo
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que obliga a replantear el rol del docente como
agente de mediación afectiva y no solo como
transmisor de contenidos. Asimismo, las
limitaciones institucionales identificadas
permiten comprender que la implementación de
programas de autorregulación y empatía
requiere más que actividades aisladas; demanda
condiciones organizativas que articulen
formación docente, recursos expresivos y
participación familiar. Los autores revelan que
la educación emocional solo adquiere impacto
cuando se integra como política pedagógica
sostenida y no como intervención puntual,
desde esta perspectiva, las estrategias señaladas
por los distintos estudios adquieren un carácter
transformador, pues trasladan el foco desde la
conducta observable hacia los procesos internos
que configuran la autorregulación y la empatía.
En esta línea, el juego, la dramatización y las
dinámicas cooperativas no se entienden como
recursos complementarios, sino como
dispositivos que reestructuran las formas de
interacción y permiten al niño explorar
emociones en un marco seguro. La
interpretación global expone que el
fortalecimiento socioemocional depende de
prácticas que generen sentido, continuidad y
coherencia. La empatía emerge cuando el
entorno valida la experiencia emocional y la
autorregulación se consolida cuando el niño
participa en escenarios guiados que favorecen la
anticipación, el autocontrol y la comprensión
del otro. En síntesis, los hallazgos permiten
concluir que la educación emocional temprana
no es opcional, sino un requisito para la
construcción de trayectorias escolares más
justas y afectivamente sostenibles.
Tabla 2. Estrategias innovadoras para fortalecer la autorregulación y la empatía en la primera
infancia
Nombre de la
estrategia
Objetivo
Indicador de
evaluación
Indicador de
seguimiento
Recursos
Mapa
emocional
Desarrollar la capacidad de
identificar y gestionar emociones
mediante recorridos simbólicos
guiados para consolidar la
autorregulación progresiva.
El niño identifica
emociones en cada
estación y ejecuta
acciones de
autorregulación de
forma autónoma.
Registro semanal del
reconocimiento
emocional y nivel de
participación en el
recorrido simbólico.
Tarjetas
emocionales
Señalética de
estaciones
• Objetos sensoriales
• Piso demarcado
• Música suave
Teatro de
Empatía
Favorecer la empatía mediante
dramatizaciones guiadas con el fin
de fortalecer la convivencia y el
pensamiento prosocial.
El niño demuestra
comprensión emocional
al describir cómo se
sienten los personajes
representados.
Observación continua
de respuestas
empáticas en
actividades colectivas
posteriores.
• Títeres
• Disfraces simples
• Tarjetas de roles
• Escenarios móviles
Grabaciones de
audio
Laboratorio de
calma creativa
Implementar acciones sensoriales
y artísticas que permitan al niño
explorar mecanismos de
regulación interna para mejorar el
autocontrol en situaciones
desafiantes.
El niño aplica técnicas
de calma sin guía directa
ante estímulos
estresores.
Registro quincenal
del uso espontáneo de
técnicas aprendidas
en el aula.
• Plastilina suave
• Plumas sensoriales
• Cartulina
• Tizas pasteles
• Difusor de aromas
Círculo de
escucha
Promover interacciones empáticas
mediante conversaciones
estructuradas con el fin de
promover habilidades sociales y
comprensión afectiva.
El niño demuestra
escucha activa mediante
respuestas que reflejan
comprensión genuina
del compañero.
Registro mensual de
participación y
calidad de
retroalimentación en
los círculos.
• Cojines
• Tarjetas de inicio de
conversación
• Campana suave
• Diario emocional
Micrófono
simbólico
Bitácora de
héroes
emocionales
Consolidar autorregulación y
empatía mediante historias
personalizadas donde el niño se
reconoce como protagonista
emocional capaz de enfrentar
desafíos cotidianos para fortalecer
su autonomía afectiva.
El niño identifica
alternativas reguladoras
dentro de sus propias
historias.
Seguimiento
trimestral del
progreso emocional
mediante revisión de
la bitácora.
• Cuaderno
• Pegatinas
• Lápices de colores
Imágenes
simbólicas
Plantillas de
historias
Fuente: elaboración propia
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1.1
Edición Especial I 2026
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La aplicación de estas cinco estrategias en
instituciones educativas supone transformar los
ambientes de aprendizaje en espacios donde la
autorregulación y la empatía se desarrollen de
manera intencionada y coherente. El Mapa
emocional permite instaurar rutinas diarias de
identificación emocional que fortalecen la
autoconciencia desde edades tempranas. El
Teatro de empatía facilita la comprensión del
otro mediante experiencias dramatizadas que
pueden integrarse en horas de expresión
corporal o lenguaje. El laboratorio de calma
creativa se adapta a rincones sensoriales del
aula y se convierte en un recurso para gestionar
tensiones cotidianas. El Círculo de escucha
favorece una cultura institucional basada en el
diálogo respetuoso, útil para asambleas, tutorías
o momentos de convivencia. Finalmente, la
Bitácora de héroes emocionales constituye un
instrumento pedagógico para documentar
avances socioemocionales y fortalecer la
reflexión, integrándose fácilmente a áreas de
expresión escrita o proyectos transversales.
Conclusiones
La interpretación global del estudio evidencia
que la educación emocional en la primera
infancia constituye un componente
estructurante del desarrollo integral y no un
complemento marginal del proceso escolar. El
análisis de las estrategias diseñadas muestra que
el fortalecimiento de la autorregulación y la
empatía requiere intervenciones que
trasciendan acciones aisladas y se articulen
dentro de un marco pedagógico coherente,
capaz de sostener experiencias emocionales
significativas y progresivas. Las propuestas
innovadoras elaboradas revelan que los niños
pueden construir comprensiones profundas
sobre sus estados internos, regular sus
respuestas y relacionarse con otros desde una
sensibilidad creciente cuando el entorno ofrece
herramientas accesibles, acompañamiento
constante y oportunidades de exploración
afectiva. La evidencia examinada permite
concluir que la eficacia de estas estrategias
depende de la capacidad institucional para
incorporar la dimensión emocional como eje
curricular y organizativo, ello implica revisar
prácticas docentes, ampliar la formación
profesional, adecuar ambientes y asegurar
continuidad metodológica. Las estrategias
propuestas no solo tienen valor pedagógico,
sino también implicaciones éticas, dado que
contribuyen a garantizar condiciones de
bienestar, reconocimiento y seguridad afectiva,
imprescindibles durante la primera infancia, su
aplicación coherente posibilita que los niños
desarrollen habilidades socioemocionales que
favorecen la convivencia, la participación
activa y la construcción de vínculos respetuosos
dentro y fuera del aula. En conjunto, el estudio
demuestra que la educación emocional
temprana constituye un campo fértil para la
innovación educativa, capaz de transformar
dinámicas escolares y responder a desafíos
contemporáneos asociados al comportamiento
infantil, la salud mental y el clima institucional.
La incorporación sistemática de estrategias de
autorregulación y empatía contribuye no solo al
bienestar inmediato, sino también a la
configuración de trayectorias escolares más
estables y al desarrollo de ciudadanos capaces
de gestionar sus emociones y comprender las de
los demás. De esta forma, la educación
emocional se posiciona como una vía
indispensable para fortalecer la calidad
educativa y promover sociedades más sensibles,
inclusivas y empáticas.
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