Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 3 No. 6
Junio del 2022
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EJERCICIOS PARA EL DESARROLLO DE LA FUERZA EXPLOSIVA EN LANZADORES
ESCOLARES DURANTE LA ETAPA DE PREPARACIÓN GENERAL.
EXERCISES FOR THE DEVELOPMENT OF EXPLOSIVE FORCE IN SCHOOL
THROWERS DURING THE GENERAL PREPARATION STAGE.
Autores: ¹Alexeis Martínez Marrero, ²Helmer Antonio Méndez Infante, ³Melvin José Zavala
Plaza y
4
Gonzalo Giraldo García Camejo
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-8123-7565
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-4407-3469
³ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-6538-5413
4
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9869-3084
¹E-mail de contacto: martinezalexeid@gmail.com
²E-mail de contacto: hamendezi58@gmail.com
4
E-mail de contacto: ggarciacamejo@gmail.com
Articulo recibido: 13 de Enero del 2022
Articulo revisado: 9 de Febrero del 2022
Articulo aprobado: 29 de Junio del 2022
¹Licenciado en Cultura Física, egresado de la UCCF “Manuel Fajardo” (Cuba), con 20 años de experiencia como entrenador. Entrenador
de Béisbol en la EIDE “Pedro Batista Fonseca” de Granma (Cuba). Es estudiante de la Maestría Metodología del Entrenamiento Deportivo
para la Alta Competencia de la Universidad de Granma (Cuba).
²Licenciado en Cultura Física, egresado del ISCF Manuel Fajardo” (Cuba), con 35 años de experiencia en la docencia universitaria.
Profesor Titular de la Universidad de Granma (Cuba). Posee un PhD en Ciencias de la Cultura Física por la Universidad de Las Palmas
de Gran Canaria (España) y por la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte (Cuba).
³Licenciado en Cultura Física, egresado de la Universidad de Guayaquil (Ecuador). Posee una Maestria en Cultura Fisica de la Universidad
de Guayaquil (Ecuador).
4
Licenciado en Cultura Física, egresado del ISCF “Manuel Fajardo” (Cuba), con 29 años de experiencia en la docencia. Profesor Titular
de la Universidad de Granma (Cuba). Posee una Especialidad de Postgrado en Ajedrez para el Alto Rendimiento en la Universidad de
Ciencias de la Cultura Física y el Deporte "Manuel Fajardo" (Cuba). Posee un PhD en Ciencias de la Cultura Física por la Universidad
de Holguín (Cuba).
Resumen
La aplicación de carga para el entrenamiento de
la fuerza muscular explosiva en los lanzadores
escolares de Béisbol, es un aspecto
fundamental para el resultado competitivo; por
lo que, la investigación tiene como objetivo la
utilización de esta manifestación de la fuerza
como carga optima en el período de
preparación general, al ser un componente
primordial para lograr el rendimiento deseado.
Para el desarrollo de la investigación,
particularizada en la fuerza muscular explosiva
en los lanzadores escolares, se tuvieron en
cuenta métodos y técnicas investigativas. Esta
responde al Proyecto preparación integral del
deportista de la Facultad de Cultura Física,
Universidad de Granma y la Universidad de
Guayaquil.
Palabras clave: Béisbol, fuerza muscular
explosiva, lanzadores, cargas óptimas.
Abstract
The application of load for the training of
explosive muscle strength in school Baseball
pitchers is a fundamental aspect for the
competitive result; Therefore, the research
aims to use this manifestation of strength as an
optimal load in the general preparation period,
as it is a fundamental component to achieve the
desired performance. For the development of
the investigation, particularized in the
explosive muscular strength in school
throwers, investigative methods and techniques
were taken into account. This responds to the
Integral Preparation Project of the athlete of the
Faculty of Physical Culture, University of
Granma and the University of Guayaquil.
Keywords: Baseball, explosive muscle
strength, pitchers, optimal loads.
Sumário
A aplicação de carga para o treinamento de
força muscular explosiva em arremessadores de
beisebol escolar é um aspecto fundamental para
o resultado competitivo; Portanto, a pesquisa
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visa utilizar essa manifestação de força como
carga ótima no período de preparação geral,
pois é um componente fundamental para
alcançar o desempenho desejado. Para o
desenvolvimento da investigação,
particularizada na força muscular explosiva em
arremessadores escolares, foram levados em
conta métodos e técnicas investigativas. Isso
responde ao Projeto de Preparação Integral do
atleta da Faculdade de Cultura Física da
Universidade de Granma e da Universidade de
Guayaquil.
Palavras-chave: Beisebol, força muscular
explosiva, arremessadores, cargas ótimas.
Introducción
El Béisbol es el deporte nacional en Cuba, de
acuerdo a Remón, Ortega, García Camejo y
Peña (2022): “La llegada a la isla cubana se
sitúa entre los años 1865 y 1866, producto de un
grupo de jóvenes cubanos que cursaban
estudios en universidades norteamericanas…”
(p.31). Con los años se arraigó en la cultura y se
tiñó de cubanismo, incluso fue utilizado como
evento socializador y facilitador de encuentros
entre luchadores contra el régimen colonial de
la época. Es un deporte que produce pasión en
los aficionados que visitan la isla por primera
vez, para los cubanos es algo tan natural como
la vida.
El 19 de octubre del 2021, el Béisbol fue
investido como Patrimonio Cultural de la
Nación, por su perdurable capacidad de
conjugar la actividad deportiva, el espectáculo
y la tradición oral. En la provincia de Granma,
el Béisbol ha tenido un salto cualitativo en los
últimos años, esto se pone de manifiesto con la
obtención de tres títulos nacionales en los
últimos cinco años; además de la inclusión de
los atletas en las selecciones nacionales como
figuras protagónicas. También en las categorías
inferiores se ha notado este salto de calidad al
incluir a los equipos infantiles, escolares y
juveniles en los podios de premiaciones,
poniéndose de manifiesto el trabajo desde la
base para formar los talentos y poder contar con
esa escalera tan necesaria para el desarrollo de
este deporte en la provincia.
La actualización del entrenamiento del lanzador
de Béisbol, hoy en día es una necesidad del
deporte cubano y del mundo en general, los
métodos y medios para su trabajo cada día son
más exigentes y el avance tecnológico de la
ciencia obliga al cambio y a la transformación
de los mecanismos de desarrollo. Se impone un
trabajo físico, donde su concepción deberá estar
equilibrado en el desarrollo de un
entrenamiento similar a la acción de lanzar, en
el que juegue un papel esencial la fuerza
explosiva; para ello es necesario el
acondicionamiento del brazo, que este disponga
de cortas milésimas de segundos de la energía
necesaria para la ejecución del movimiento
(Energía ATP CP convertida en energía
potencial).
La fuerza explosiva, por su importancia en el
Béisbol, deberá ser entrenada con
sistematicidad, combinando la fuerza explosiva
tónica y la fuerza explosiva balística, con la
utilización de cualquier resistencia (ligas,
soportes elásticos, lanzamiento de objetos a
distancia, etc.). La mejora de la misma se
produce cuando se consigue aplicar más fuerza
en menos tiempo ante una misma resistencia.
Desarrollo
El entrenamiento de la fuerza muscular en los
lanzadores de Béisbol es un aspecto primordial
para la obtención de altos resultados en este
deporte. El lanzamiento más importante en el
deporte de Béisbol es la recta, y si esta es rápida
su importancia es aún mayor. La recta rápida es
la base de todos los lanzamientos, ya sean de
rompimiento o de cambio de velocidad. Al ser
más rápida, serán más rápidos y más efectivos
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los demás lanzamientos. Para poder lograr que
el lanzador obtenga buenos resultados, es
necesario el desarrollo de la fuerza explosiva en
todas las etapas de la misma, pues esto le va a
permitir fortalecer los músculos que actúan en
el lanzamiento.
La fuerza muscular en lanzadores de Béisbol es
atendida desde diversas aristas; pero, sin asumir
la fuerza explosiva como la manifestación más
importante durante el entrenamiento del
lanzamiento, aspecto poco trabajado y
estudiado por los entrenadores de este deporte.
El proceso de planificación del entrenamiento
ha experimentado significativas modificaciones
en los últimos años, manifestándose sobre todo
en la estructura y el contenido de la unidad de
entrenamiento, como eslabón básico del
proceso para la aplicación de las cargas, las
cuales influyen en el deportista de manera
externa; ello se refiere al gesto deportivo, la
técnica y se valora como el competidor realiza
su actividad motriz; es decir, el deportista por
fuera, lo que el entrenador puede observar y
evaluar.
También, la carga tiene una resultante interna
(indicador funcional), las diferentes
transformaciones que existen en el conjunto de
órganos y sistemas del competidor, producto de
la aplicación de la carga de entrenamiento -el
deportista por dentro; precisamente, es esta
interacción físico/funcional la que obliga a los
investigadores del deporte a descubrir nuevas
tecnologías de entrenamiento, que se ajusten a
las necesidades de las diferentes modalidades
deportivas y grupo de edades de los
practicantes, que permitan revelar las
posibilidades potenciales de los competidores.
Las cargas en el entrenamiento: cuando se habla
de cargas de entrenamiento se refiere a los
estímulos que se emplean para mejorar la
condición física a través de los ejercicios
físicos. Estos incentivos vienen determinados
por el volumen, la intensidad, la duración,
series, repeticiones y por la recuperación.
También entra dentro de esta definición el
trabajo que se realiza durante el entrenamiento
que se haga y que viene representado por una
medida cuantitativa y cualitativa.
Siff y Verkhoshansky (2004), aclaran:
En términos exactos la carga de
entrenamiento no existe como entidad
independiente. Terminológicamente, hay
que distinguirla de la carga empleada en
el entrenamiento con pesos, que se refiere
a la resistencia o fuerza impuestas que un
peso o máquina impone sobre el cuerpo,
La carga de entrenamiento se relaciona
con el trabajo muscular que el cuerpo
debe producir para cumplir un régimen
dado de ejercicio en el entrenamiento o
en la competición (p.420).
Verkhoshansky (1990), citado por Burgueño,
López, Romero, García y Mallagaray (2012),
había definido como carga: “El trabajo
muscular que implica en mismo el potencial
de entrenamiento derivado del estado del
deportista, que produce un efecto de
entrenamiento que lleva a un proceso de
adaptación” (párr.6).
Burgueño et al. (2012), al citar a
Verkhoshansky (1990), asume que para elegir
una óptima carga de trabajo hay que tener en
cuenta una serie de puntos:
El contenido de la carga;
El volumen de la carga;
La organización de la carga (párr.9).
Orientación de la carga: se hace referencia al
grado de incidencia que un ejercicio tiene sobre
el cuerpo. Cuando es selectiva se refiere a que
lo hace sobre una cualidad física en específico
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y cuando es compleja es que lo hace influyendo
en varias capacidades físicas como pueden ser
la fuerza, flexibilidad, resistencia o velocidad.
Complejidad de la carga: es la dificultad que
supondrá un ejercicio pudiendo ser simple, el
nivel de exigencia en el organismo es nimo,
o complejo, la ejecución supone más esfuerzo a
la hora de coordinarlo.
Según Bompa (1990), citado Burgueño et al.
(2012):
la complejidad se refiere al grado de
sofisticación de un ejercicio en el
entrenamiento. La complejidad de una
habilidad, la demanda de coordinación,
puede ser una importante causa del
aumento de la intensidad del
entrenamiento. Una habilidad técnica
compleja o elemento puede causar
problemas de aprendizaje y, por lo tanto,
una exigencia muscular extra,
especialmente durante la fase cuando la
coordinación neuromuscular es inferior a
la requerida (párr.49).
Densidad: es el resultado de la ecuación entre
el trabajo y el descanso. Por mucho ejercicio
que se realice si no se establecen los periodos
necesarios para descansar no se va a avanzar
más ni tener mejores resultados.
Duración: como su propio nombre indica es
el tiempo que dura la actividad física.
Dependiendo de la intensidad o la carga.
Intensidad: este es un aspecto cualitativo, es
decir, se puede medir mediante el número de
repeticiones, la velocidad a la que se ejecute
el ejercicio, la complejidad que tenga este y
el descanso que se realice entre cada
repetición.
Volumen: es la cantidad total de ejercicio o
actividad que se realice durante la sesión
deportiva. Dentro de la élite se da en primera
instancia un volumen planificado, que es el
plan de trabajo que se ha planificado para un
periodo determinado y posteriormente se da
el volumen absoluto que es en realidad lo que
realmente se ha hecho ya que hay elementos
que pueden influir a la hora de practicar.
El volumen se mide a través del tiempo
empleado, la distancia recorrida o el número de
series repeticiones o peso que se levanta en los
entrenamientos.
Para un mejor análisis se fragmentará la
relación entre tres períodos: período
preparatorio, período de preparación especial, y
el período competitivo. En el caso que nos
ocupa nos referiremos al periodo preparatorio,
el cual según Matviev (1993), citado Burgueño
et al. (2012, párr.52-53):
… se caracteriza por un trabajo centrado
en el volumen, con el objetivo de formar
una sólida base de la forma deportiva.
Así, se producirá un aumento progresivo
del volumen y de la intensidad, matizando
que el ritmo de aumento del volumen es
mayor que el ritmo de incremento de la
intensidad.
Durante este primer período, el volumen de los
ejercicios de la preparación general es la base
de la planificación. Consecuentemente, el
volumen de las cargas específicas crece a un
ritmo relativamente menor, siendo las
responsables de la elevación de la intensidad.
Cumpliendo con ello el principio de
progresividad del entrenamiento. Para el trabajo
de la fuerza en estas edades se deben de tener en
cuenta sus características morfo funcionales
para un mejor aprovechamiento de las cargas
aplicadas, por lo que a continuación se
relacionan algunos planteamientos hechos por
algunos autores:
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Grosser (1992), citado por Hornillos (2010),
expone:
…durante estas edades deberá
aprovecharse la fase sensible para la
fuerza máxima, explosiva y fuerza
resistencia. A partir de esta categoría, en
especial en su segundo año, se produce
un aumento significativo de las cargas de
trabajo dirigidas a la mejora de la fuerza,
dependiendo del nivel de desarrollo
alcanzado en las etapas anteriores y de
las necesidades de cada especialidad.
En cualquier caso, los contendidos de las etapas
anteriores no pierden protagonismo. Por ello, se
deberá:
Insistir sobre los ejercicios de fuerza de
lanzamiento y de salto. Es un buen momento
para iniciar el desarrollo de la fuerza
específica de algunas modalidades atléticas,
ya que, supuestamente, a estas edades los
atletas deben comenzar a identificarse con un
sector o disciplinas afines.
Proseguir con el uso del propio peso corporal
o cargas externas muy livianas (balones
medicinales, saquitos de arena, barras…)
para provocar ganancias en la fuerza
muscular.
Actuar sobre el desarrollo muscular del
tronco, en especial de la región abdominal y
dorso-lumbar, con la intención de proteger a
la columna vertebral y preparar al organismo
ante cargas posteriores más exigentes
(párr.81-85).
Hornillos (2000), auto-citándose (2010),
plantea que:
La maduración del sistema muscular va a
propiciar que los atletas consigan
mejoras sustanciales en la fuerza
explosiva, aunque todavía con
resistencias bajas, así como avances de
su fuerza máxima. Por ello, es posible
intensificar en esta categoría la fuerza
explosiva, ya que estas edades coinciden
con esta fase sensible, llegando a cargas
medianas. Ello propiciará también
mejoras de la fuerza máxima. En
cualquier caso, su musculatura de sostén
debe seguir desarrollándose en esta
categoría, teniendo en cuenta, de cara a
las cargas, que su estructura esquelética
todavía sigue siendo inestable.
También se va a mejorar los procesos
metabólicos anaeróbicos lactácidos, muy
pobres en las categorías anteriores, por
lo que se producirán mejores
rendimientos en las expresiones de la
resistencia a la velocidad y de la
resistencia a la fuerza explosiva, con
cargas bajas. El trabajo de
fortalecimiento muscular del tronco,
seguirá teniendo un gran protagonismo
como elemento indispensable para
abordar en categorías posteriores cargas
y entrenamientos más exigentes (párr.75-
79).
Según Hornillos (2010), los objetivos del
entrenamiento de fuerza en las categorías
inferiores deben procurar:
Conseguir un desarrollo muscular
armónico;
Propiciar una adecuada postura corporal;
Crear las bases para acceder en el futuro al
rendimiento deportivo;
Proteger al propio organismo, ante cargas
futuras más exigentes;
Favorecer la eliminación del riesgo de
lesiones.
Deberán igualmente evitarse en las categorías
inferiores:
La realización de esfuerzos máximos a
través de la coordinación intramuscular,
ante cargas externas altas.
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Los trabajos de fuerza resistencia con
esfuerzos prolongados ya que el niño no
genera todavía las suficientes enzimas
glucolíticas.
La ejecución de ejercicios estáticos de alta
intensidad y excesivamente localizados. Es
preciso que exijan la intervención de
diversas articulaciones, evitando el trabajo
analítico.
Las recuperaciones muy cortas que no
aseguren la restauración de la fosfocreatina
(PC) gastada y de la energía del sistema
nervioso.
Sobrecargar la columna vertebral.
La proliferación de ejercicios por parejas
que exijan movilizar el peso del
compañero, aunque provoque gran
motivación.
La utilización a corto plazo de ejercicios
muy intensos. Antes de provocar un
aumento de la carga a través de la
intensidad, es preciso incrementar el
número de repeticiones (volumen) (párr.1
al 14).
Cumbreras (2014), define la fuerza explosiva en
lanzadores de Béisbol como:
la capacidad del organismo del
lanzador de oponerse a resistencias
externas y movilizar en el menor tiempo
posible todos los impulsos nerviosos de
las miofibrillas para materializar una
acción con un carácter de transmisión
cinemática relacionada con el tipo de
movimiento seleccionado el cual depende
del índice de masa corporal activa, donde
se incluye, dirección en el lance, potencia
de los lanzamientos, amplitud de
movimientos, trayectoria y colocación de
la pelota en la zona deseada (p.39).
De la preparación del lanzador de Béisbol
cubano, sobre todo la que se realiza para el
desarrollo de jóvenes talentos, como
componentes fundamentales de la pirámide de
alto rendimiento, dentro de la cual debe evitarse
que se violente el proceso de enseñanza-
aprendizaje en la búsqueda de un rápido
resultado deportivo, se han planteado sólidos
fundamentados acerca de las edades de
comienzo y finalización de dicho período,
como, por ejemplo.
Villalobos (2010), plantea:
el entrenamiento actual del lanzador,
en su componente técnico, táctico, físico
y psicológico deberá estar orientado a su
dinámica de lanzar; Al dominio de los
diferentes “Ángulos de Salida de la bola”
y, respaldado por las repeticiones
constate de su mecánica de movimiento
para la formación del Estereotipo
Dinámico”; Los elementos Tácticos,
Técnicos, Físicos y Psicológicos se
conjugan en la misma acción de Lanzar
(párr.14).
Según la experiencia de los autores, el trabajo
de los lanzadores debe comenzar entre los 9-10
años y continuar perfeccionando con el paso por
las diferentes categorías, para lograr una
maestría deportiva al llegar a las series
nacionales.
Verkhoshansky (1981), citado por Juárez
(2007), declara que:
en las especialidades de fuerza rápida,
entrenar con cargas pesadas durante un
largo período, influye negativamente
sobre el valor real de la capacidad de un
sujeto de producir fuerza explosiva,
velocidad de movimiento y el mecanismo
de su regulación. Una relación tan
negativa no se tiene muy en cuenta en la
preparación multilateral de deportistas
de nivel medio, pero se convierte en
importante en los deportistas de alto nivel
(párr. 4).
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Asimismo, Juárez (2007), plantea que los
autores Behm y Sale (1993) afirman que:
la fuerza explosiva puede entrenarse
con cualquier carga siempre que la
producción de fuerza por unidad de
tiempo sea la máxima posible, es decir,
que la intención sea mover la carga con
la mayor velocidad posible; pero, en
cualquier caso, el efecto sobre la
producción de fuerza será más acentuado
en las condiciones de entrenamiento
(párr.6).
García Manso (1996), citado por Hernández,
Machuat, y Ramos (2017), con relación a esta
cualidad física, hacen referencia a dos tipos de
fuerza explosiva:
Fuerza explosiva tónica: Hace referencia a
fuerzas de desarrollo rápido contra
resistencia relativamente altas, en las que el
deportista genera tensiones que aparecen
rápidamente y aumentan gradualmente
hasta incluir el movimiento. Ej. Las
arrancadas en el levantamiento de pesas.
Fuerza explosiva balística: Hace referencia
a fuerzas de desarrollo rápido, en las que la
resistencia a vencer es relativamente
pequeña y el movimiento es de tipo
balístico, es decir, después de desarrollada
una tensión máxima (inferior a la producida
en las acciones explosiva tónica), la tensión
comienza a disminuir, aunque la velocidad
del movimiento siga aumentando
lentamente. Ej. Saltos o lanzamientos de
artefacto ligeros (p. 3).
Por otra parte, Juárez (2007), citando a
González Badillo y Ribas (2002), hace
referencia a las características básicas del
entrenamiento para la mejora de la fuerza
explosiva son las siguientes:
Resistencias: cualquier resistencia.
Repeticiones por serie: de 1 a 6.
Carácter del esfuerzo: desde el más
pequeño, 5-6 repeticiones ante una
resistencia mínima, hasta el más elevado,
una repetición contra una resistencia
insalvable (acción isométrica).
Recuperación entre series: 3-5 minutos, la
suficiente para alcanzar la máxima
producción de fuerza en la unidad de
tiempo en cada serie.
Velocidad de ejecución: la máxima posible
ante cada resistencia.
Frecuencia semanal: siempre que se
utilicen ejercicios en donde la activación
muscular se hace a la xima velocidad de
acortamiento muscular.
Ejercicios: todos los ejercicios, aunque los
de mayor aplicación al rendimiento son los
generalizados y de máxima potencia, los de
potencia media y gran velocidad y los
movimientos específicos (párr.9).
Reinaldo (2006) propone aplicar cargas medias
(60 a 80 % de la fuerza máxima). Repeticiones:
mayor cantidad de fuerza al máximo de
velocidad en el menor tiempo posible.
Recuperación: que garantice que cada
repetición mantenga la rapidez de ejecución (p-
92).
Notario (2020) plantea que se debe trabajar con
una intensidad del 30 y el 70% del 1RM. Este
refiere que para mejorar los valores de fuerza en
el trabajo de la fuerza explosiva que debemos
usar cargas más elevadas, que si nos centramos
en la velocidad gestual con cargas más
reducidas no lograremos esas mejoras. Con 2-4
series entre 5-10 repeticiones y un descanso de
3-5 min entre series (párr.3).
Para los autores de este trabajo la fuerza
explosiva es la capacidad del organismo de
generar la mayor cantidad de fuerza en un lapso
menor de 3 segundos, con movimientos
explosivos, y el propio peso corporal u objeto
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externo, sin estar precedido de ningún
movimiento. Como se puede observar, aunque
existe diversidad de criterios en lo planteado por
los autores referidos anteriormente, en lo
relacionado con los diferentes componentes de
la carga a trabajar, todos persiguen el mismo
objetivo el desarrollo de la fuerza explosiva, ya
sea para el desarrollo de la fuerza o para mejorar
la velocidad gestual.
A criterio de los autores, teniendo en cuenta las
características de la edad y coincidiendo con
esta la fase sensible para el desarrollo de esta
manifestación de la fuerza, se trabajaran cargas
pequeñas y medianas, con intensidades entre el
30- 60%, con 2-4 series y entre 5-10
repeticiones y un descanso de 3-5 min entre
series con un aumento progresivo de las cargas,
con el objetivo de desarrollar los valores de
fuerza en los músculos que actúan en la acción
de lanzar, como para alcanzar la velocidad
gestual en la ejecución de los movimientos.
Test pedagógicos
Se realizaron dos test para comprobar cómo se
comportaban los niveles de fuerza explosiva en
los planos musculares superiores e inferiores a
diez (10) lanzadores, al comenzar la etapa
general y otro al concluir esta etapa. Haciendo
un análisis de las pruebas se puede plantear que,
en caso de la variable velocidad de lanzamiento
con pistola radar, las velocidades oscilan en el
primer test entre 70 y 82 m/h, con un rango de
13 m/h y un promedio de velocidad de 74.8 m/h,
una desviación estándar de 3.8528 y un
coeficiente de variación de 14.8444, con dos (2)
atletas con 80 m/h o más, tres (3) atletas entre
75 y 79 m/h, y cinco (5) entre 70 y 74 m/h.
En la segundo test de esta variable, después de
aplicados los ejercicios, las velocidades
oscilaron entre 70 y 83 m/h, con un rango de 13
m/h y el promedio de velocidad fue de 76.2 m/h,
una desviación estándar de 3.7653 y un
coeficiente de variación de 14.1778, con dos (2)
atletas con 80 m/h o más, cuatro (4) entre 75 y
79 m/h y otros cuatro (4) entre 70 y 74 m/h.
Realizando una comparación entre las dos
pruebas, se puede plantear que por lo menos seis
(6) atletas aumentaron la velocidad en 2 m/h,
dos (2) aumentaron 1 m/h y dos (2) mantuvieron
su velocidad inicial, por lo que se observa en el
80% de la muestra un aumento de su velocidad.
En el caso de la variable salto horizontal sin
carrera de impulso, para medir la potencia en los
miembros inferiores, en el primer test, los saltos
oscilaron entre 2 y 2.40 m, con un rango de 0.40
m y un promedio de 2.19 m, una desviación
estándar de 0.1277 y un coeficiente de variación
de 0.0163, con tres (3) atletas por encima de
2.30 m y los otros siete (7) estuvieron en el
rango entre 2.10 y 2.20 m.
En el segundo test, los saltos oscilaron entre
2.10 y 3.37 m, con un rango de 0.27 m y un
promedio de 2.26 m, una desviación estándar de
0.097 y un coeficiente de variación de 0.0094,
con cinco (5) atletas por encima de 2.30 m, uno
(1) entre 2.21 y 2.29 m y los otros cuatro (4)
estuvieron en el rango entre 2.10 y 2,20 m.
Realizando una comparación entre las dos
pruebas podemos decir que por lo menos seis
(6) atletas aumentaron los saltos en por lo
menos 0.03 m, dos (2) mantuvieron su el
resultado inicial y dos (2) disminuyeron su
resultado en 0.02 y 0.03 m por lo que se observa
en el 60% de la muestra un aumento en la
potencia de estos planos musculares
En el caso de la variable impulsión de bala 6.5
kg, para medir la potencia en los miembros
superiores, en el primer test los lanzamientos
oscilaron entre 5 y 6.96 m, con un rango de 1.96
m y un promedio de 6.28 m, una desviación
estándar de 0.5939 y un coeficiente de variación
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de 0. 0.3527, con cinco (5) atletas por encima
de 6.75 m, y los otros cinco (5) estuvieron en el
rango entre 5 y 6.10 m.
En el segundo test, los lanzamientos oscilaron
entre 5.60 Y 7.90 m, con un rango de 2.30 m y
un promedio de 6.70 m, una desviación estándar
de 0.4701 y un coeficiente de variación de
0.6856, con cinco (5) atletas por encima de 6.75
m y otros cinco (5) entre 5.60 y 6.70 m.
Realizando una comparación entre las dos
pruebas, se puede plantear que todos los atletas
aumentaron las marcas de sus lanzamientos, por
lo que se observa en el 100% de la muestra un
aumento en la potencia de estos planos
musculares. Ello demuestra que los ejercicios
contribuyeron al aumento de la potencia en los
miembros inferiores en un 60 % de la muestra,
en los miembros superiores en un 100%, así se
logra como resultado el aumento de la velocidad
en ocho (8) lanzadores, o sea en el 80 % de
dicha muestra.
Ejercicios para desarrollar la fuerza
explosiva en la etapa de preparación general
de los lanzadores del equipo escolar de EIDE
de Granma.
Ejercicios de impulsión de balas de Atletismo
Objetivo específico: incrementar el proceso de
entrenamiento de fuerza explosiva, de forma
que se integren al trabajo los planos musculares
que intervienen en el lanzamiento y se
perfeccione el sistema de transferencia de
energía.
Orientaciones metodológicas
La primera semana, se realizarán impulsiones
con una bala de 2.5 kg, con dos frecuencias,
utilizando los ejercicios del 1 al 3, con 2
repeticiones de cada uno.
En la segunda semana, se trabajarán dos
frecuencias, utilizando los ejercicios del 1 al 3,
con 2 repeticiones de cada uno, pero en la
primera frecuencia la bala de 2.5 kg y en la
segunda la bala de 6.5 kg.
En la semana 3, seguirá el trabajo con
frecuencia 2