Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 3 No. 5
Mayo del 2022
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GESTIÓN DE LA CALIDAD DE LA FORMACIÓN EN EL CENTRO UNIVERSITARIO
MUNICIPAL.
MANAGEMENT OF THE QUALITY OF TRAINING IN THE MUNICIPAL UNIVERSITY
CENTER.
Autores: ¹Lisandra Lao Santos, ²Violenma Ramírez Guerrero y ³Aracelis Fuentes Rodríguez.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-7412-6568
³ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-0303-3935
¹E-mail de contacto: llaos@udg.co.cu
²E-mail de contacto: vramirezg@udg.co.cu
³E-mail de contacto: aracelisf@uho.edu.cu
Articulo recibido: 30 de Marzo del 2022
Articulo revisado: 3 de Abril del 2022
Articulo aprobado: 21 de Abril del 2022
¹Licenciada en Educación Primaria, Doctor en Ciencias Pedagógicas, Profesora Auxiliar del departamento de Educación Primaria,
coordinadora de carrera, Universidad de Granma, (Cuba).
²Licenciada en Educación Primaria, Máster en Ciencias de la Educación, Profesora Asistente del departamento de Educación Primaria,
Jefa de Departamento, Universidad de Granma, (Cuba).
³Licenciada en Educación Primaria, Profesora Asistente del departamento docente del CUM Mayarí, coordinadora de la carrera Educación
Primaria, Universidad de Holguín, (Cuba).
Resumen
En este artículo se proponen acciones que
permiten gestionar la calidad de la formación
en el Centro Universitario Municipal, teniendo
en cuenta el proceso de evaluación interna y
externa en el que se involucran las
universidades. Se realiza un estudio de la
evaluación de la calidad con énfasis en el
proceso de formación del profesional. Se
presentan las variables que se tienen en cuenta
en dicho proceso, así como, las acciones a
realizar desde las carreras, en función del
mejoramiento de la gestión de la calidad de la
formación. Para la realización de la
investigación se precisó de la implementación
de métodos como: observación, trabajo con las
fuentes, análisis crítico de fuentes.
Palabras clave: Proceso de formación,
formación del profesional, gestión de la
calidad de la formación, evaluación de
calidad de la formación.
Abstract
This article proposes actions that allow
managing the quality of training in the
Municipal University Center, taking into
account the process of internal and external
evaluation in which universities are involved.
A study of quality evaluation is carried out with
emphasis on the professional training process.
The variables that are taken into account in this
process are presented, as well as the actions to
be carried out from the careers, based on the
improvement of the management of the quality
of the training. To carry out the research, it was
necessary to implement methods such as:
observation, work with sources, critical
analysis of sources.
Keywords: Training process, professional
training, training quality management,
training quality assessment.
Sumário
Este artigo propõe ações que permitem
gerenciar a qualidade da formação no Centro
Universitário Municipal, levando em
consideração o processo de avaliação interna e
externa em que as universidades estão
envolvidas. É realizado um estudo de avaliação
da qualidade com ênfase no processo de
formação profissional. São apresentadas as
variáveis que são levadas em consideração
neste processo, bem como as ações a serem
realizadas a partir das carreiras, com base na
melhoria da gestão da qualidade da formação.
Para realizar a pesquisa, foi necessário
implementar métodos como: observação,
trabalho com fontes, análise crítica de fontes.
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Palavras-chave: Processo de formação,
formação profissional, gestão da qualidade
da formação, avaliação da qualidade da
formação.
Introducción
La formación de profesionales de nivel superior
en las universidades cubanas es un espacio que
se gestiona desde diversos procesos. La calidad,
integralidad, competencia, así como, el
comprometimiento de los profesionales con su
formación, constituyen aspectos a atender en
cada uno de ellos.
Este empeño no debe distanciarse de las
exigencias o requisitos de calidad, que, a nivel
nacional se establecen para el
perfeccionamiento de la formación de
profesionales. Dichos requisitos son
establecidos en Cuba por, la Junta de
Acreditación Nacional (JAN), quien opera a
través del Sistema de Evaluación y
Acreditación de Carreras Universitarias (SEA-
CU), como parte del Sistema Universitario de
Programas de Acreditación (SUPRA). La
evaluación y acreditación de las carreras
universitarias que se desarrollan en Cuba,
constituyen propósitos de dichos órganos.
Para lograr estos propósitos se hace necesario
gestionar la calidad del proceso de formación
desde la propia carrera en la que se forma el
estudiante. Al respecto, la Junta de Acreditación
Nacional (2014) instituye que:
“… la calidad de la formación en la
educación superior cubana se sustenta en
el trabajo educativo, con énfasis en el
político-ideológico, porque engloba la
educación basada en un sistema de
valores de la Revolución Cubana que
propende a la formación de profesionales,
que combine una elevada competencia
profesional con sólidas convicciones
revolucionarias” (p.4).
Un acercamiento a la práctica educativa en el
Centro Universitario Municipal (CUM),
permitió la determinación de elementos que
contrastan con las exigencias de la Junta de
Acreditación Nacional, para el proceso de
evaluación externa, e inciden negativamente en
el proceso de formación de profesionales en el
territorio. Esto se resume en lo siguiente:
Insuficiencias en el dominio de los modos
de actuación de los estudiantes:
Insuficiente calidad de los trabajos
científicos estudiantiles.
Limitado aprovechamiento del potencial
estudiantil de forma sistematizada en el
desarrollo de proyectos de investigación.
Tendencia a la inestabilidad o disminución
de la eficiencia académica en algunas
carreras.
Insuficiente aprovechamiento de los
medios técnicos y tecnológicos disponibles
para la autogestión del conocimiento.
Insuficiencias en el trabajo
interdisciplinario:
Resulta insuficiente el trabajo
metodológico interdisciplinario
desarrollado en función de los modos de
actuación profesional y la solución de los
problemas profesionales.
La dirección de los colectivos pedagógicos
no siempre se realiza por los profesores
más experimentados y de más elevadas
categorías docentes.
Insuficiencias en el domino de la
metodología de la investigación científica
que incide en la calidad de los trabajos
científicos estudiantiles (trabajo de curso y
de diploma).
Poco tratamiento al contenido de enseñanza
en función del ejercicio de la profesión.
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Insuficiente integración de las estrategias
curriculares en la formación del
profesional.
Insuficiente producción científica:
Limitada incorporación de docentes a
programas de doctorado.
Bajo índice de publicaciones en revistas
referenciadas, significativamente en los
grupos 1 y 2.
Limitada influencia de la investigación y el
posgrado en su enfoque sistémico en la
calidad de la formación.
Dificultades en la obtención de categorías
docentes superiores, lo que incide en la
calidad de la formación, sostenibilidad de
la calidad del claustro y en la cultura de la
profesión.
Todos estos elementos precisan la solución de
la contradicción que se establece entre las
exigencias de la Junta de Acreditación Nacional
para el proceso de evaluación externa y la
insuficiente calidad del proceso de formación
en el CUM. Este análisis permitió determinar la
problemática dada por: la insuficiente gestión
de la calidad de la formación del profesional en
el CUM.
Para resolver el problema planteado se
considera necesario: concebir un sistema de
acciones para la gestión de la calidad de la
formación del profesional en el CUM.
Para la realización de la investigación se precisó
la implementación de métodos científicos que
permitieron la profundización en la teoría y la
práctica educativa.
El análisis crítico de fuentes, como método
teórico, se utilizó al establecer las relaciones
lógicas, principales tendencias del proceso de
formación del profesional y su gestión. Para
ello, se utilizaron los siguientes métodos
generales del pensamiento. Análisis-síntesis:
método que posibilitó hacer un análisis
científico de los fundamentos teóricos del
proceso de formación y la gestión de la
formación del profesional. Inducción-
deducción: para el establecimiento de
generalizaciones y conclusiones sobre
elementos teóricos relacionados con el proceso
de formación y la gestión de la formación del
profesional.
El método histórico-lógico se utilizó para
estudiar la historicidad del proceso de
formación y la gestión de la formación del
profesional.
Del nivel empírico se utilizó la observación
científica; método que posibilitó un
acercamiento al proceso de formación y la
gestión de su calidad, en su manifestación
práctica. El trabajo con las fuentes: método que
viabilizó la obtención de información teórica
(de la literatura consultada) y de información
práctica (de la documentación de las carreras,
del departamento y del CUM). El método
control a la docencia: facilitó distinguir las
características del proceso de formación desde
la clase.
Desarrollo
La Educación Superior constituye un sistema de
suprema importancia en el avance de la
sociedad, así como, el desarrollo humano y
profesional de los que en ella se forman.
Encaminarse hacia este fin, constituyen un
compromiso de la universidad cubana actual,
inmersa en un proceso de crecimiento
tecnológico constante.
La formación del profesional requiere de
procesos educativos integrales, orientados hacia
el uso sistemático de la tecnología, adaptación a
la diversidad de contextos profesionales y la
solución de problemas profesionales variados y
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contextualizados. En tal sentido, se avista la
necesidad de enfocar acciones que respondan a
vocaciones, necesidades productivas, ritmos de
aprendizaje y expectativas de desarrollo
personal y social.
Respecto al término formación, son diversos los
autores que lo han investigado. Los estudios
fluctúan desde un análisis particularizado hasta
una visión integradora como proceso.
De manera general, se considera el proceso de
formación ligado al ámbito educativo en el que
convergen distintos enfoques disciplinares,
interdisciplinares y transdisciplinares. Para
profundizar en los elementos relacionados con
la formación, se hace necesario referirse a sus
tendencias.
Tendencias en la formación del profesional
Según Díaz (1990) al vincular la noción de las
diferentes etapas, por las que transitó la
humanidad desde principios del siglo XX, con
la evolución de la formación profesional
universitaria en el marco de la Educación
Superior; se hace posible delimitar y
caracterizar cuatro tendencias formativas. Estas
son: la formación profesional liberal (1930 y
1950), la formación profesional modernizante y
tecnocrática (1950- 1970), la formación
profesional técnico-científica (1970 y 1982) y la
formación profesional técnico-productivista
(1982-1995).
La formación profesional liberal:
Es una tendencia que se concibe como
generalista y humanista-espiritualista del
desarrollo individual, en ella se articulan
aspectos científicos, sociales y pedagógicos del
debate europeo del siglo XIX (liberalismo,
positivismo, racionalismo, neohumanismo
kantiano). En el caso de América, la educación
universitaria adquirió características específicas
a partir de una perspectiva liberal de sesgo
positivista y una concepción espiritualista de la
cultura, aunadas a las influencias nacionalistas
provenientes de los movimientos
revolucionarios. La enseñanza universitaria,
quedó delimitada entonces, en el concepto de
libertad de cátedra e investigación. (Díaz,
1990).
La formación profesional modernizante y
tecnocrática:
Sentó sus bases en el discurso desarrollista y
modernizante, enfatizó el papel social de la
educación como factor básico en la
democratización y el desarrollo del país. El
modelo de universidad napoleónica, se sustentó
en el modelo de ciencia social moderno: ciencia
e investigación empíricas aproximadas a la
solución de problemas específicos. (Díaz,
1990).
La formación profesional técnico-científica:
Su esencia radicaba en la difusión e
implantación del pensamiento pedagógico
pragmático estadounidense, conformado por
criterios de eficiencia, preparación para resolver
los problemas y la capacitación para el empleo.
Discurso modernizante de la educación con
visión funcionalista de la profesión, la
formación universitaria quedó desligada de un
proyecto político y cultural se da importancia al
aprendizaje científico técnico para atender
problemas y demandas de cada profesión.
(Díaz, 1990).
La formación profesional técnico-
productivista:
Durante la etapa que cobró auge, se hace
evidente la tensión y conflicto ante políticas
educativas de corte neoliberal para la difusión
del proyecto educativo derivado de la
modernización que determina el sentido
pragmático a través de la excelencia académica,
la calidad, la eficiencia y la modernización de la
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educación. Al modificarse la política de
financiamiento, se reduce el gasto público a las
universidades e instituciones de educación
superior. (Díaz, 1990).
Estas tendencias en la formación profesional
dejan escapar elementos esenciales como son:
flexibilidad, creatividad, sensibilidad social,
capacidades de comunicación, el desarrollo de
capacidades profesionales y genéricas. De ello
se derivan concepciones importantes en la
formación del profesional: la formación integral
de profesionales con un perfil amplio. Criterios
más actuales de formación toman en cuenta
estos elementos.
El proceso de formación profesional
La formación profesional ha sido estudiada
desde diversos puntos de vista, desde su
intencionalidad de reforzar o incrementar la
calificación para el trabajo, el propósito de
desarrollar competencias profesionales, hasta la
necesidad de entregar a la sociedad
profesionales de perfil amplio con un amplio
espectro de habilidades, capacidades y valores,
acordes al proceso social en que se desarrollan.
Al respecto, un colectivo de autores argentinos
(2001) plantea que, “La Formación Profesional
es el conjunto de modalidades de aprendizaje
sistematizado que tienen como objetivo la
formación socio-laboral, para y en el trabajo,
involucrando desde el nivel de calificación de
introducción al mundo del trabajo hasta el de
alta especialización” (p.5) En estos términos, se
incorporan todos los niveles en la formación
para el trabajo, desde la capacitación para
alcanzar una calificación, la formación técnica
hasta la formación profesional de carácter
superior.
Por otra parte, plantean: “La formación
profesional está compuesta por procesos de
enseñanza-aprendizaje de carácter continuo y
permanente integrados por acciones técnico-
pedagógicas destinadas a proporcionar a las
personas oportunidades de crecimiento
personal, laboral y comunitario brindándoles
educación y capacitación socio-laboral”
(Colectivo de autores, 2001, p.5).
De acuerdo con Inciarte (2005) hoy día, en el
centro de cualquier aproximación a la
Educación Superior debería estar la redefinición
de la formación profesional, a la que considera
como un proceso de complejidad política,
cultural y administrativa por sus orientaciones
académicas, su tamaño y la calidad de sus
programas.
Por otra parte, profundiza en elementos
relacionados con la diversidad y actualización
del conocimiento en el proceso de formación, al
expresar que: la búsqueda de nuevas maneras
de formar al profesional de hoy es constante, en
el horizonte, no hay recetas, no puede haberlas
en un mundo en el que ya no es posible el
pensamiento único” Inciarte (2005).
En otros términos, García et al. (2011) plantean
que:
“En la realidad profesional actual, no
basta con una preparación especializada
de varios años enfocada hacia una sola
profesión, el cambio constante y
dinámico del mundo del trabajo requiere
de una educación formal que brinde al
estudiante además de las habilidades
básicas, la capacidad de captar el mundo
circundante, ordenar sus impresiones,
comprender las relaciones entre los
hechos que observa y actuar en
consecuencia. Por ello necesita de saberes
transversales susceptibles de ser
actualizados en la vida cotidiana, que se
manifiesten en la capacidad de resolución
de problemas diferentes a los presentados
en el aula, existiendo un vínculo entre la
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lógica de la profesión y los componentes
académico laboral e investigativo” (p.60).
Teniendo en cuenta estos elementos, se puede
decir que el proceso de formación en la
Educación Superior no implica solamente la
transmisión de conocimientos, habilidades y
hábitos para el desempeño profesional. Se
deben tener en cuenta, además, dimensiones
que caracterizan parcialmente cada uno de los
procesos implicados y garantizan la formación
integral de los profesionales en formación.
Teniendo en cuenta los criterios de Horruitiner
(2006), las tres dimensiones consideradas para
el proceso de formación profesional son la
instructiva, la educativa y la desarrolladora. A
su juicio, el concepto de dimensión aquí
introducido para caracterizar los aspectos
instructivo, desarrollador y educativo, tiene una
visión integradora, holística.
Para Inciarte (2005), cada una de esas
dimensiones es portadora de la cualidad más
general, que es en este caso, la formación.
Tienen como características que: se dan de
forma integrada, conforman una tríada
dialéctica y no es posible establecer una
separación entre ellas. Si bien, no se hace
posible identificar o desarrollar tareas docentes
donde sólo se eduque u otras donde sólo se
instruya o se desarrollen competencias
laborales; en determinados momentos, alguna
puede tener una connotación por encima de las
restantes.
Significa entonces, que el todo (proceso de
formación profesional), es más que la suma de
las partes (dimensiones). Constituye la
integración armónica y coherente de aspectos
instructivos, educativos y formativos, en
función del desarrollo integral del sujeto.
Según Horruitiner (2006), el término
formación, en la educación superior, se utiliza
para caracterizar el proceso sustantivo
desarrollado en las universidades con el
objetivo de preparar integralmente al estudiante
en una determinada carrera universitaria y
abarca, tanto los estudios de pregrado (o de
grado, como se le denomina en algunos países)
como los de posgrado. Teniendo en cuenta los
objetivos de esta investigación, solo se abordan
elementos relacionados con la actividad de
pregrado.
Según Valera (2010) el proceso de formación
del profesional es …un espacio de
construcción de significados y sentidos entre los
sujetos participantes que implica el desarrollo
humano progresivo, lo que se puede explicar
desde un modelo pedagógico que reconozca
este proceso como un proceso consciente,
complejo, holístico y dialéctico” (p.119). En
otros rminos, significa que es “…el proceso
en el que los sujetos desarrollan el compromiso
social y profesional, la flexibilidad ante la
cultura, la trascendencia en su contexto…”
(Valera, 2010, p.119)
En estos análisis se tiene en cuenta el logro de
una integralidad en la formación del
profesional. Es decir, que al insertarse en la
sociedad logre ser flexible y trascendente,
independientemente de la especificidad que
impone cada profesión y sus contextos. De
manera general, se aprecia la necesidad de
enfocarse en una mirada más holística del
proceso formativo que, atienda en mayor
medida la formación de actitudes y valores.
Por su parte, Inciarte y Canquiz (2009) apuntan
hacia una integralidad en la formación,
trabajada desde la atención a la formación del
ser humano, social y profesional, lo que
significa que se deben atender a la par la
formación humanística y la formación
científico-tecnológica.
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Esta visión holística” del proceso de formación
profesional, tiene que ver con su concepción
como un proceso no uniforme, en el cual puede
haber abanicos de opciones, rupturas y
continuidades, en un entorno de profundas
resistencias que obstaculizan la emergencia de
una nueva configuración de saberes y poderes
en el marco de lo colectivo. La búsqueda de
nuevas maneras de formar al profesional de hoy
es constante, en el horizonte, no hay recetas, no
puede haberlas en un mundo en que ya no es
posible el pensamiento único (Inciarte y
Canquiz, 2009).
La gestión de la calidad de la formación
Gestionar la calidad de la formación ha
devenido necesidad imperante de la Educación
Superior en las últimas décadas. La búsqueda de
alternativas para su implementación y la
valoración de su impacto, constituye inquietud
constante para investigadores a escala mundial.
Son diversos los criterios respecto a la
necesidad de gestionar la calidad y sus fines, no
obstante, en su mayoría apuntan al logro de la
integralidad en el proceso de formación.
Respecto a la diversidad de criterios, Véliz
(2018) comenta que se deben buscar:
“…modelos atemperados con las
realidades de nuestros países y en
consonancia con el ideal formativo de
cada una de nuestras naciones, pues sin
lugar a dudas deben ser analizadas
casuísticamente todas las variables que
influyen en el acto educativo y en
particular en los procesos universitarios”
(p.166).
Ello destaca los diferentes matices y
significados que adquiere la gestión de la
calidad de la formación, si se tiene en cuenta el
contexto en el que se desarrolla.
La necesidad sentida de desarrollar la gestión de
la calidad universitaria es un problema
relativamente reciente y que tiene, entre otros,
los factores causales siguientes: vínculo cada
vez más estrecho entre los productos de la
educación superior y el desarrollo económico
social de cada país, crecimiento de la escala de
actividad de estas instituciones, aumento de los
costos de la educación superior y la
imposibilidad de los gobiernos de asumir
totalmente el financiamiento educativo, en
particular de la educación superior, necesidad
de “gestionartanto los procesos universitarios
como la utilización de los recursos con que
cuenta la institución en la búsqueda de mayor
racionalidad y eficiencia (Véliz, 2018).
Esta gestión de la calidad de la formación
resulta s efectiva, entre otros elementos, si se
implementa una adecuada evaluación
sistemática y progresiva de sus procesos. A
pesar de este, ser un criterio de estudiosos del
tema, se aprecia una diversidad de criterios
respecto al objetivo y la finalidad de la
evaluación en los procesos de formación. Se
puede decir que este término evolucionó a partir
de paradigmas investigativos, si se tienen en
cuenta los diferentes modelos en que se expresa.
Según la clasificación de algunos autores
existen los modelos: objetivistas, subjetivistas,
de transición y críticos.
Bravo (2018) lo resume de esta forma: Para los
modelos objetivistas la evaluación determina el
valor o el mérito del programa para tomar
decisiones según la correspondencia entre
objetivos y resultados. Los modelos
subjetivistas la ven como la comprensión y
valoración de los procesos y resultados de un
programa educativo en función de mejorar la
práctica educativa. Los modelos de transición
usan una metodología mixta como transición
entre el paradigma cuantitativo y el cualitativo.
Para los modelos críticos o sociocríticos es un
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proceso de recogida de información para la
reflexión crítica y conduce a la toma de
decisiones pertinentes de cada situación
específica. (p.40)
Agrega además que:
“La tendencia actual holística, integra las
posiciones anteriores considerando todos
los componentes: contextos, insumos,
procesos, resultados, dando a la
evaluación un enfoque integral,
sistemático e informativo, para la emisión
de juicios de valor, la mejora de la calidad
del proceso y para posibilitar la toma de
decisiones” (Bravo, 2018, p.40).
Hacia estos horizontes se enfoca la
intencionalidad de esta investigación, que
contextualiza sus aportes en el sistema de
evaluación de la calidad de la formación en
Cuba. Es por ello que, respecto a la evaluación
de las carreras universitarias, se asume la
definición ofrecida por la Junta de Acreditación
Nacional (2014), cuando expresa que es:
“… el proceso mediante el cual se valora una
carrera. Este proceso incluye la recopilación
sistemática de datos y estadísticas relativas a la
calidad de la gestión en la misma y la emisión
de un juicio de valor o diagnóstico a partir del
análisis de sus componentes, procesos y
resultados con el objetivo de mejorar dicha
carrera. Es un proceso abierto al mundo
profesional y productivo pero diseñado y
conducido por representantes del mundo
académico” (p.1).
En el escenario de la Educación Superior
cubana, la gestión de la calidad de la formación
se implementa a partir de lo estipulado por la
Junta de Acreditación Nacional. En este
contexto, el logro de una integralidad en la
formación de profesionales, la perdurabilidad
de saberes y modos de actuación, depende en
gran medida, de la manera en que se dirija el
proceso de formación y se gestione su calidad.
Para ello, en Cuba, se tienen en cuenta, los
elementos y parámetros estipulados por el
Sistema de Evaluación y Acreditación de
Carreras Universitarias (SEA-CU).
Para la Junta de Acreditación Nacional (